COMPLICACIONES

“Muerte... Una palabra tan corta y una eternidad para sufrirla" AUGUSTUS DREADLIN

PRADERAS DEL PROTECTORADO DE SOLDERAI, 25 de agosto del año 3287 después de la Gran Guerra

Los ogros han llegado a la entrada de la cueva. No hay forma de esconderse: los han visto. Ambos ogros portan pesados mayales, que agarran fuertemente entre sus robustas manos, tan grandes como la cabeza de un hombre o incluso más.
Ambos ogros muestran una leve sonrisa, mientras miran a los aventureros dentro de la cueva. Los dos corpulentos seres bloquean la única salida posible en toda la cueva.
ASSOTH se oculta rápidamente entre las sombras. En su estado todavía es pronto para luchar. Desde su nueva posición, oculto a los ojos de los ogros, intenta ver la evolución de la situación, sin olvidarse del goblin que han capturado.

- Esos ogros... ¡son los de antes! – exclama XENAR -. Seguro que han venido buscando venganza.
- Pues si quieren pelea, aquí estaremos nosotros – dice el aniquilador -. De todas formas, el goblin seguirá con nosotros y yo me encargaré de darle una muerte bien dolorosa.
- ¿Tú? – REPLICANTE y LOTHAR miran al aniquilador, con incredulidad.
- No me fío de ti, aniquilador – dice LOTHAR -. Mejor déjamelo a mí, que yo sé como llevar a cabo una ejecución lenta, dolorosa...
- ¡Jajajaja...! – REPLICANTE ríe -. ¿Tú matando a sangre fría? Deja eso a las profesionales, yo sé cómo ingeniármelas para eso.
- No, REPLICANTE, aquí hace falta... – va a decir LOTHAR, pero de repente deja de hablar y observa cómo AKASHA se acerca a los ogros, tranquila, pero con la katana en la espalda.

- ¡¡¡Hala!!! – exclama AKASHA -. Sois ogros ¿no? Jo, pues a mí me han dicho que los ogros son como las cebollas, por algo de las capas o un rollo así... ¡pero claro, las cebollas no gustan a todos! Sin embargo... ¡¡la tarta!! a la gente le gusta la tarta... ¡y tiene capas! – los ogros se quedan un poco aturdidos; aunque AKASHA hace esto para que sus compañeros ataquen por sorpresa, ellos también están bastante sorprendidos y se han quedado paralizados con la “sapiencia” de AKASHA
” Bueno, si no os gusta la tarta... Hmmm... también hay pastelitos que tienen capas - ve en las caras de los ogros un desconcierto máximo -. Joer, ¿qué pasa, no os gustan los pastelitos? A ver, ¿vosotros conocéis a alguien a quien le digáis: "Oye, tío, ¿nos tomamos unos pasteles?” y diga “Paso, no me gustan”?
” ¡¡Los pasteles son lo más rico del mundo!!... Por cierto, ¿tenéis un pañuelo? Sólo de decir la palabra pastel se me cae la baba.

Los ogros están muy confusos por las palabras de la semielfa. Al final, uno de ellos responde a lo que ha dicho AKASHA:
- Te crees muy lista, ¿eh?  ¿Quién te ha dicho que no nos gusten ni los pasteles, ni las tartas ni las cebollas? ¡A nosotros las gente que se las da de lista nos repatea!
- Sí – responde el otro ogro -. ¡Tú serás la primera en caer y nos servirás de aperitivo!
- ¿Aperitivo? Poco nivel para mí... No es por fastidiar, pero os daría una señora indigestión – y rápidamente, AKASHA ataca con la katana, pero los ogros advierten el ataque y la sorpresa de la semielfa queda estropeada.

- ¡Maldición! – LOTHAR corre rápidamente, con Isilmë y una espada ancha desenvainadas.
Se lanza a la carga hacia el ogro más cercano a él y de un salto intenta arrancarle la cabeza. Pero el ogro ve el ataque y consigue esquivar Isilmë, pero la espada ancha le hiere en el hombro derecho.

REPLICANTE los ve. Sigue sujetando al goblin junto al aniquilador... Pero el enano, viendo que ha empezado ya el combate, se lanza con sus hachas a la carga, dejando sola a REPLICANTE.
- ¡¿Qué?! – exclama la mediana -. ¿Yo sin luchar? De eso nada. ¡Que alguien me pase una cuerda para atar al renacuajo este!
SARAH saca rápidamente una cuerda y se la tira a REPLICANTE.
- Vaya, hija, sí que vas preparada a todos sitios, ¿eh? – comenta REPLICANTE, mientras se pone a atar al goblin, quien sigue inconsciente. No tarda en hacer el nudo y corre con una daga y su Espada de los Infiernos a acompañar a sus compañeros en el combate.

Todos van a la lucha, excepto ASSOTH, quien sigue oculto. Intentan echar a los ogros de la entrada, para luchar a cielo abierto. De esa manera, podrán atacar todos juntos y sin problemas a los ogros.
El ogro al que había atacado LOTHAR se enfurece con su agresor y le golpea en el abdomen con su mayal. Aunque apenas le ha rozado, LOTHAR siente un terrible dolor en la barriga.
RODEAD y REPLICANTE corren y se abalanzan sobre el ogro. Éste aparta a la mediana con facilidad, a quien tras la caída se le parte una de las dagas al chocar con una de las rocas de la cueva; pero no puede evitar ser víctima de las ninja-to de RODEAD. Clavando sus ninja-to en las piernas del ogro, RODEAD consigue abrir paso hacia el exterior. La avalancha de aventureros hace que al fin todos estén en campo abierto.

GRONFORL, aprovechando que ahora puede rodear a los ogros, arremete por detrás contra ambos. Pero no consigue matarlos; es más, su golpe les enfurece, sobretodo al que está más malherido. OSKAR y KENSOU consiguen parar los golpes del furioso humanoide y le hieren con facilidad, ya que en su locura ha dejado las defensas bajas. Situación que AKASHA aprovecha para dar un duro golpe con la katana.
Pero esta espada no es como su guadaña y el ogro, aunque moribundo, aún se mantiene en pie. Alza su mayal sobre la cabeza de la semielfa, pero antes de que haga nada más, la flecha de LAURATHALHASA le atraviesa la garganta y el ogro cae muerto.

El grupo, con el espacio libre como ventaja, se prepara para dar por finalizada la contienda. Pero antes de que alguien pueda luchar cuerpo a cuerpo contra el ogro que queda, el disco de XENAR lo decapita.
El disco va a parar a la mano de XENAR, recubierta por el guantelete de cobre. Sonríe.
- Ahora sí que estoy bien – dice XENAR -. Este ataque no ha sido por detrás y ello me honra – y le da un beso a su disco, lo limpia y lo vuelve a colgar de su cintura.

El aniquilador, desconcertado por la corta duración del combate, mira a ambos ogros, muertos en el suelo. El enano se acerca al que tiene la flecha clavada en la garganta. Lo observa detenidamente.
Coge su hacha de guerra, la levanta y empieza a golpear con ella el pecho del ogro, haciendo que la sangre salpique sin parar. Los huesos de la caja torácica empiezan a saltar hechos astillas y se pueden ver incluso restos de pulmón, tráquea y esófago volando envueltos en sangre.
El aniquilador continúa con su espectáculo mientras los demás deciden no mirar lo que está haciendo... Ni tampoco pueden ver quien ha llegado.

Una misteriosa sombra apunta con una espada bastarda al enano. El aniquilador mira hacia arriba y observa a un corpulento bárbaro amenazándole con la espada.
- ¡Je! Un bárbaro – dice el aniquilador, sin preocuparse, y levanta su hacha para proseguir con la mutilación del cadáver.
Mira de nuevo al bárbaro. Ve que no se inmuta, que le sigue amenazando con la espada. El aniquilador baja el hacha con gran fuerza, quedándose clavada en el mutilado pecho del ogro.
- ¡¿Tú quién coño te has creído, salvaje?! – grita el aniquilador -. ¡¿Qué se te ha perdido aquí?! ¡¡Será mejor que te largues, cavernícola, o tendré que matarte!!

Al ver al bárbaro amenazando al aniquilador, RODEAD se acerca a él:
- ¿Por qué desenvainas tu espada y amenazas a una persona que seguramente no te ha ofendido?
- ¿Qué quieres decir con eso? – pregunta el bárbaro.
- No te hemos causado ningún mal, ni te hemos ofendido de manera alguna – dice LOTHAR, quien se ha acercado tras oír la conversación. Aunque no sea una amenaza, el recién llegado no le parece tampoco un amigo -. Cesa tu actitud hostil hacia mi compañero ¡o comprobarás que no está solo! - saca a Isilmë y con ella empuja la espada bastarda suavemente hacia abajo. El movimiento ha sido tan rápido que se diría que la espada ha aparecido en la mano de LOTHAR así sin más -. Baja la espada, es el mejor consejo que te puedo dar – se lleva la mano al abdomen. Aún siente el golpe del ogro, pero se va mitigando.
El bárbaro se queda extrañado. ¿A qué vienen todas estas palabras? ¿Por qué ese enano era tan especial?

Pero no puede seguir haciéndose preguntas, pues otro enano se le tira encima. Con suerte, lo esquiva, pero GRONFORL va a volver a la carga, mientras grita:
- ¡Vas a aprender a amenazar a mis amigos!

"Qué situación más rara", piensa AKASHA, mientras avanza hacia donde está el bárbaro, le mira, como sopesando cuánto le costaría matarlo, y finalmente la semielfa esboza una sonrisa:
-Buenas noches, mi nombre es YURI YOSHIZUKI y la verdad es que sería de mucha utilidad que nos dijera qué hace aquí...

Esperando a la respuesta, se gira hacia GRONFORL:
- No se puede ir por ahí pegando a la gente. Imagínate que sabe algo, ¿cómo nos lo va a decir si le matas a puñetazos?
- No me pongas del malo ahora, AKASHA – responde GRONFORL -. Yo sólo hice lo que creía conveniente, ¿entiendes?

La semielfa se seca la frente con un trozo de tela y vuelve a hablar. Su voz ya hace saber que está un poco cansada:
- ¿Podrían cesar las hostilidades? Este hombre... bueno, este enano – y señala al aniquilador, quien sigue mirando fijamente al bárbaro -, no ha hecho nada todavía para que queramos ahorcarle...
- Sí, claro... y por eso yo lo perseguía – comenta LOTHAR, acordándose de cuando se encontró por primera vez al grupo, en la Espina Élfica.
Haciendo caso omiso a este comentario, AKASHA saca una botella de sake y le da un trago.

- Oh, mi querido amigo del Oeste – salta ZHOVEN -, has cometido un error en cuestionar los métodos de mi amigo aquí presente, al que se le llama aniquilador y no es exactamente por buena persona, así que hazte un favor y guarda la espada. Por mi parte, soy ZHOVEN NORDMAAR, un simple semielfo con pocas metas.
- ¡¿Cómo que un simple semielfo?! – pregunta, sonriendo, AKASHA, mientras se limpia un poco el sake de la boca -. Tú no eres sólo eso, eres un gran aventurero, un difícil contrincante y un estupendo amigo, ¡no lo dudes nunca!
- ¡Vamos, vamos, no digas eso, mujer! – responde ZHOVEN -. Que tampoco hago mucho, aunque ciertamente soy un buen amigo y siempre estoy cuando hace falta ayuda... Aunque no aporte mucho, claro – y los dos ríen.

El bárbaro sigue sin entender qué es lo que pasa con el grupo. Mientras, arroja una mirada despectiva a lo que queda del ogro y lentamente enfunda su espada bastarda.
- Mala suerte. Llegué tarde a la fiesta, parece – dice, mientras se queda parado, con un gesto al aniquilador para que siga adelante. Y él sigue lanzando todas las partes del ogro por los aires.
El recién llegado mira a todo el grupo, como pensando que necesitaría muchas fosas si decidiera matarles...
- Bueno, pues soy KHANWULF. KHANWULF, el Lobo Negro. Acerca de por qué estoy aquí... venía tras el rastro de los ogros de los que vosotros habéis dado cuenta.
AKASHA le ofrece un trago de sake a KHANWULF. Él acepta, dando un sorbo de prueba, para ver si no es veneno. Se lo pasa a la semielfa.
- Así que el licor de los orientales, ¿eh? – dice KHANWULF -. No está nada malo, aunque prefiero el hidromiel etiqueta negra – y ríe -. A propósito, ¿quien palizas es el enano sangriento de acá?
AKASHA responde:
- El enano... sigh... es un compañero de viaje, un aniquilador, un bestia, un violador, un sádico... Vamos, el compañero que todo aventurero desea -añade sarcásticamente -. Ya sé que ya ha respondido a la pregunta de por qué está aquí, pero... ¿Ha llegado hasta este lugar solo sin nadie que le ayudara? – la ninja da otro trago de sake y le vuelvo a pasar la botellita de licor.
- Sí, venían conmigo un matabestias y un semielfo cazarrecompensas, aunque dijera que él es un justiciero – responde KHANWULF -. ¡Todos los semielfos se creen tan nobles como los elfos! ¡Ja, nobles los elfos...! ¡Menuda chorrada! – y da un gran sorbo de sake -. ¡Son unas nenazas, eso está claro! ¡Y están locos!
- ¿Por qué no puedes tener respeto por mi raza? – se acerca DEEDLIT, indignada -. ¿Crees que yo voy por la vida criticando a los humanos?
- ¡Eh, oye, yo sólo hablo de elfos, no de elfas, que vosotras estás para mojar pan! Aunque claro, sólo servís para la cam...
- ¡Ya está bien de discusiones! – dice SARAH, quien se acerca al recién llegado -. Yo soy SARAH EMERALDAS y creo que he oído hablar de ti... Lobo Negro.
- ¡No, yo soy KHANWULF, el Lobo Negro! Eso de Lobo Negro solo no, ¿entiendes? Además, ¿de qué me vas a conocer tú, tía?
- Hmmm... ¿Tía? ¿Te atreves a llamarme “tía”? – SARAH parece haberse indignado ante la forma en que le ha tratado -. Hablas demasiado. ¿O quieres que uno de los Héroes de Salk te dé una lección, asesino de terratenientes?

Tras oír las últimas palabras de SARAH, el bárbaro deja de beber. KHANWULF le devuelve el sake a AKASHA.
- ¿Asesino de terratenientes? – pregunta KHANWULF -. ¿Y en qué te basas? ¿En falsas acusaciones? Ese aristócrata y su latifundio desaparecieron por culpa de otros, ¿comprendes? A mí no me metas en eso. Además, eso fue hace años, así que no saques cosas del baúl de los recuerdos, ¿quieres?
” ¿Y qué quieres decir con eso de “Héroes de Salk”? – pregunta, con cierto sarcasmo -. ¿Quieres decir que tú eres de ese grupúsculo de enchufados de los Reinos de Salk, eh? ¿Cuántos polvos te has echado con el Emperador para llegar a donde estás?
SARAH mira de nuevo a KHANWULF, con gran furia, sobretodo por haberla puesto de puta, y vuelve la cara en otra dirección. Mira a sus compañeros y les habla:
- Creo que deberíamos decidir qué hacer, ¿no? – vuelve a mirar al bárbaro -. Y tú, si no quieres seguirnos, no vengas.
- Pues ahora te digo que sí que me voy con vosotros – responde KHANWULF -. Si vais a encontraros bichos como éstos, pues mejor me pego a vosotros y listo, que así me divertiré mucho.
- Bueno, haz lo que te plazca... KHANWULF – y SARAH se gira, en busca de sus cosas.
- Héroes de Salk – dice en voz baja KHANWULF -. ¡Menuda chorrada!

XENAR observa levemente interesada al extraño KHANWULF, sin preocuparse demasiado por la integridad del aniquilador, “ya hay suficientes personas alrededor encargándose de eso” piensa ella, y aprovecha el descanso para sentarse a un lado, evitando en todo lo posible los restos de los enemigos, a limpiar sus armas.
- ¡Qué asco! ¿Cómo podéis beber rodeados de toda esta porquería? Se me revuelve el estómago -, comenta XENAR, refiriéndose al hedor que despiden los monstruos despedazados que los rodean -, Y digo yo, lo mejor sería que saliéramos de aquí lo antes posible, ¿no creéis? No paran de llegar monstruos y sospecho que no tardará mucho en llegar la próxima tanda...

Y añade, dirigiéndose a KHANWULF:
- Hola, mi nombre es XENAR. ¿Lobo Negro, dices? ¿Y por qué te haces llamar por ese nombre, si se puede saber?
El bárbaro no responde, y decide sentarse, tranquilo, hasta que el grupo se mueva.


 

Y mientras, LLOYD y  VIRUS se alejan más aún. En cuanto KHANWULF se fue corriendo, ellos dieron media vuelta y no se percataron de lo que sucedió en la entrada de la cueva.
- Buscaremos alguna posada o albergue que haya por aquí y mañana volveremos a la capital – comenta VIRUS.
- Será mejor – responde LLOYD -. Porque entre que no quiero luchar por la noche y que  irse ahora directamente a Solderai sería muy peligroso... – se detiene un momento -. No sé, tengo un mal presentimiento...
- ¡No seas cenizo, LLOYD! – exclama VIRUS -. Mira, busquemos pronto un lugar donde nos den una cama cómoda. Si seguimos tardando, va a ser mejor ir directamente a Solderai, ¿no te parece?
- Bueno, es verdad, estamos retrasándonos demasiado... Además, soy un matabestias, no debería preocuparme por nada. En fin, sigamos.

Ambos continúan andando bajo la luz de la luna, que vuelve a aparecer tras haber quedado oculta tras las espesas nubes. También empiezan a aparecer algunas estrellas. Por la posición de la luna, en cuarto menguante, LLOYD cree que se aproxima la medianoche.
Durante varios minutos, ambos caminan sin rumbo por las praderas. Se detienen unos segundos y miran a su alrededor. Nada.
- No hay más remedio, tendremos que seguir deambulando – comenta VIRUS, mientras reanudan la marcha.

Al poco de iniciar su marcha, LLOYD se da cuenta de algo. A su izquierda, ve una fina columna de humo grisáceo. Avisa a su compañero.
Los dos, movidos por la curiosidad, corren hacia el lugar de donde sale el humo.

Unos cinco minutos después, y tras pasar por entre algunos árboles, LLOYD y VIRUS observan una casa, bastante rudimentaria pero grande, aun siendo de una planta. De la chimenea sale la columna de humo que los aventureros habían visto a lo lejos. Ven que las paredes de la casa están hechas de madera, en apariencia resistente, y que el tejado también está hecho del mismo material.
Las ventanas dejan escapar una luz intensa del interior de la casa. VIRUS y LLOYD echan un vistazo a su interior y ven que no hay nadie, lo cual los deja extrañados.
Pero de pronto, ambos sienten un pequeño escalofrío y, casi al mismo tiempo, oyen un ladrido. Se dan la vuelta rápidamente y ven que hay alguien detrás de ellos.

La luz que pasa a través de la ventana deja ver a un hombre de mediana, con la cara maltratada por el tiempo, a juzgar por sus arrugas, y una pequeña barba con algunos pelos canosos, cargando con algo de leña. De su cintura cuelga un hacha de leñador, algo desgastada. Las ropas del hombre están bastante sucias y en general se podría decir que este singular personaje no ha conocido el baño durante varios meses.
Junto a él, un perro de complexión fuerte, con patas largas y gruesas. Su expresión de hostilidad permite ver con claridad las largas hileras de dientes afilados que forman su dentadura. La luz de la casa hace que brille el ojo izquierdo del perro, puesto que no tiene el ojo derecho.
El hombre mira a los dos viajeros, sin apenas inmutarse.
- Buenas noches, caballeros – dice al fin el hombre -. Disculpen a Brad, no le gustan mucho los extraños – y acaricia al perro -. ¿Desean algo? No veo que tengan ustedes malas intenciones, tal vez estén buscando algún sitio para dormir. Yo, personalmente, puedo dejarles descansar en mi casa. No les cobraré nada y les aseguro un techo bajo el cual dormir, una buena cama y calor. Si es que eso es lo que desean.
Los dos aventureros se miran un poco confusos. Pero la idea de haber encontrado un sitio donde poder dormir para reanudar a la mañana siguiente el viaje, y el hecho de que sea gratis, les parece demasiado tentadora. No hay, por lo que se ve, más remedio que aceptar la proposición.

Los tres entran en la casa. LLOYD y VIRUS ven que la decoración no resulta excesiva, es más, el interior se caracteriza por ser muy simple, sólo ven un par de cuadros de bodegones, velas y algunas lámparas de aceite.
El salón resulta ser muy simple y pequeño, con una mesa circular y cuatro sillas, además de una chimenea. El perro corre hacia una esquina, de donde saca una pequeña pelota de goma. Se acerca al hombre y se la enseña.
- No, Brad, no es hora de jugar – dice el hombre -. Ya es muy tarde y estos señores están muy cansados, así que no estaría bien armar ahora jaleo, de acuerdo.
El perro baja la cabeza, con una expresión de tristeza, y vuelve a dejar la pelota en la esquina. Y allí se tumba, mirando a los recién llegados y cambiando de nuevo su triste expresión por otra de furia implacable.
- Tranquilos por Brad, ya les he dicho que no le gustan los desconocidos – comenta el hombre, quien se fija más en detalle en VIRUS y LLOYD. Después de unos segundos de silencio, que para los dos aventureros han parecido minutos, el hombre prosigue -: Bueno, será mejor que descansen, mañana seguramente tendrán que levantarse pronto, ¿no?
- Pues sí – responde LLOYD -. Y le agradecemos mucho su hospitalidad, señor.
- No tiene nada que agradecerme, joven, es lo menos que puedo hacer por ustedes – el hombre sonríe -. Ahora les mostraré su dormitorio.

Ninguno de los dos logra entender aún qué ocurre. Son llevados por un pequeño pasillo y llegan a una pequeña puerta. El hombre la abre y les enseña un pequeño dormitorio con dos camas.
- Espero que puedan descansar lo suficiente, señores – el hombre deja que los dos entren -. Descansen bien.
- Gracias, e igualmente – se despide VIRUS.
El hombre cierra la puerta suavemente. LLOYD y VIRUS se quedan solos, con dos camas que les esperan para poder dormir plácidamente y levantarse temprano al día siguiente, para regresar a Solderai.

- Oye, ¿no te parecía un tipo muy raro? – pregunta LLOYD -. Ya sabes, lo digo porque se ha mostrado muy amable, incluso cuando mirábamos por la ventana de su casa. No sé... Hay algo que no me cuadra, algo que...
En ese momento, los dos oyen un golpe. Éste proviene del suelo. Ambos miran y ven que hay una trampilla justo en medio de las dos camas. Otro golpe... Y la trampilla parece estar cediendo...

Desconcierto ante la situación. ¿Qué puede ser lo que hay bajo esa trampilla? ¿Y por qué tiene que pasarle a ellos? ¿Qué es lo que trama realmente el anfitrión?
Sea lo que sea, no hay tiempo para preguntas, porque la trampilla cede más y más. Cada golpe es más fuerte que el anterior. Además, se empiezan a oír chillidos desde debajo del suelo.
VIRUS decide encender la lámpara de aceite de su mesilla de noche y saca una espada ancha, por si lo que les viene no resulta tener buenas intenciones.

Y tras varios golpes... Cede la trampilla ante la fuerza de un gran brazo grisáceo, con unas enormes garras de afiladísimas uñas de color negro azabache reduciendo la madera a serrín. Tras el brazo, aparece la cabeza del endemoniado ser. Una cabeza humana, pero muy degenerada, además de putrefacta y llena de yagas. En su boca, varios dientes afilados, llenos de mugre y una extraña saliva verdosa y viscosa, parecen amenazar a los dos aventureros.
Aunque ya ha sacado un brazo y la cabeza, parece que no puede moverse con facilidad, está como atascado en la trampilla.
VIRUS pregunta desesperado:
- ¡¿Qué es eso?!
- Es un rondador nocturno – responde LLOYD -. Pero no entiendo qué hace ese monstruo ahí abajo, porque los rondadores suelen vivir en cuevas, acantilados y cañones, no bajo las casas ni bajo tierra – saca la espada que tiene en la cintura, que resulta ser, como es obvio debido a la profesión de LLOYD, una espada matabestias.

Las runas de la espada de LLOYD emiten un fulgor azulado, que hace parecer a la espada como si fuese de luz y no de duro acero.
- ¡¡Mantente alejado de sus garras, VIRUS!! – exclama LLOYD -. Pueden destruir incluso las más resistentes armaduras, ¡debemos aprovechar que no tiene mucha movilidad... por ahora!

Pero VIRUS se da cuenta de algo: en la habitación hay otra trampilla, en el otro extremo. Y viendo que el rondador está atascado en medio del suelo, se dirige hacia la trampilla y la abre. Parece que lleva a un sótano.
- ¡¡LLOYD, rápido, ven aquí!! – grita VIRUS.

Pero su compañero está entretenido. El rondador le ha atacado a él y el matabestias hace lo que puede para detener los golpes del monstruo y de paso herirle. Y lo hace.
La espada de LLOYD hiera varias veces a la bestia, pero el rondador nocturno parece no preocuparse por las heridas. Su naturaleza no-muerta le impide sentir dolor y por ello sigue atacando. Pero su desventaja, el estar atrancado en la trampilla, permite a LLOYD seguir luchando.
Pero inesperadamente, el brazo del rondador se dirige hacia la pierna derecha de LLOYD. Éste consigue darse cuenta a tiempo de esquivarlo, pero no del todo, ya que hiere levemente en la pierna. Rápidamente, LLOYD decide dejar al monstruo allí y corre hacia donde está VIRUS.

Cuando ambos van a bajar por la trampilla que aún está libre, se vuelve a oír cómo la madera se rompe. Se dan la vuelta y ven cómo de un salto el rondador nocturno sale por completo del suelo.
El ser en sí no es muy grande, apenas sobrepasa los dos metros de altura. Pero sus brazos son casi tan largos como el resto del cuerpo y las garras de ambos brazos ya hacen saber que son sus extremidades superiores las armas que emplea. El rondador corre velozmente, encorvado, hacia los dos aventureros, que se apresuran a meterse por la trampilla.

Y lo consiguen por poco. Con la lámpara de aceite que había cogido antes VIRUS por delante, corren lo más rápido que pueden escaleras abajo, mientras oyen golpes detrás de ellos. De nuevo, otra trampilla salta en pedazos y la cabeza del rondador asoma por el agujero. Un brillo verdoso aparece en sus ojos, observando cómo bajan los aventureros.
LLOYD y VIRUS se paran una vez consiguen llegar al final de las escaleras. VIRUS ilumina las escaleras y va subiendo la lámpara. Ve cómo el rondador sigue solamente asomando la cabeza, no parece querer bajar.
- ¿Qué tramará? – dice VIRUS.
- ¿Tramar? – pregunta LLOYD, como sorprendido ante la pregunta -. Oye, VIRUS, es un no-muerto, los no-muertos no piensan si no son vampiros, así que no digas cosas que escapan a la lógica.

Pero se empieza a oír algo que deja mudos a ambos interlocutores. VIRUS mira a su alrededor, con la lámpara por delante. En uno de sus vistazos, le parece ver una sombra. Pero LLOYD le da un toque en el hombro.
- VIRUS, ilumíname mientras voy a matar a esa bestia – le dice el matabestias.
- Oye... LLOYD, creo que ese rondador no está solo...
- ¿Cómo dices? – parece que LLOYD se ha quedado realmente desconcertado ante la suposición de su compañero -. ¡Maldita sea! Debemos acabar con el rondador antes de que pueda actuar.

VIRUS pone la lámpara mirando hacia la trampilla, pero para su horror, el rondador se ha ido. LLOYD se da la vuelta, decepcionado, y en ese momento se da cuenta de que el rondador nocturno está justo detrás de VIRUS, con uno de sus brazos levantados para dar un golpe fatal al semielfo.
- ¡¡Cuidado!! – grita LLOYD.
Su compañero se da la vuelta y descubre al rondador. VIRUS se aparta rápidamente y los dos aventureros a la vez, LLOYD por delante y VIRUS por la espalda, atraviesan al rondador nocturno. Del cuerpo de éste empieza a salir el mismo líquido verde y viscoso que había en su boca. Con los ojos desorbitados, cae al suelo.
LLOYD lo decapita.
- Ya hemos eliminado esta amenaza – dice LLOYD -. Pero si es verdad que aquí hay alguien más, deberíamos ir con cuidado... O al menos subir para que ese maldito viejo nos dé explicaciones sobre esto.
- Cierto – responde VIRUS -. Pero veamos cómo es este sitio – y se pone a mirar de nuevo a su alrededor. La sombra que vio antes ya ni aparece. ¿Tal vez fuese el rondador, mientras huía y se intentaba esconder para luego atacar por sorpresa?  Eso no se puede saber a ciencia cierta. Sólo sabe que en ese sitio no hay nadie más que ellos dos.

Mirando por toda la estancia, VIRUS observa que hay dos salidas, a la derecha y a la izquierda, en la gran sala donde se encuentran, totalmente vacía y ahora adornada con dos grandes agujeros en el techo, desde los cuales desciende la luz de la habitación que se encuentra justo encima.
- Este sitio estaba debajo de la habitación... ¿pero qué puede ser todo esto? – dice VIRUS, mientras vuelve a mirar a las dos salidas y echa también un vistazo a la escalera por la que habían bajado – Por cierto, LLOYD, ¿cómo pudo ese bicho bajar hasta aquí sin que lo sintiéramos?
- Los rondadores nocturnos son maestros del camuflaje, el sigilo y la agilidad, más que los medianos – responde LLOYD -. No debimos haber apartado la luz, aunque ahora podemos estar satisfecho de haber acabado con él.
- Lo sé, lo sé – dice VIRUS, sabiendo que su compañero le está echando la culpa por haberse puesto a mirar a su alrededor y creer que el rondador no se movería -. Pero ahora debemos decir qué hacer. ¿Elegimos una de estas entradas o vamos a por el tipo ese para que nos explique qué es todo esto? Yo al menos creo que deberíamos buscar al viejo y hablar con él, pero bueno, tú decides.

LLOYD intenta ver qué puede ser mejor para ambos. La verdad es que las cosas no están bien y hay que decidirse pronto.
- Si has visto esa sombra, VIRUS – dice al fin el matabestias –, y no se tratase del rondador, creo que por ahora tenemos como sitio seguro la primera planta.
- Bueno, sí, no es que sea del todo seguro, pero al menos tenemos luz y tal vez estos bichos lo tengan difícil lejos de su oscuridad. En fin, venga, subamos en interroguemos al viejo.

Los dos suben por las escaleras y vuelven de nuevo al cuarto, viendo los destrozos que ha provocado el rondador nocturno en el suelo, con tablones levantados y las dos trampillas rotas. Vigilando por todos lados, a la espera de no encontrarse desagradables sorpresas, ambos aventureros salen de la habitación y avanzan por el pequeño pasillo.
Cuando ambos llegan al salón, observan que tanto el hombre como su perro han desaparecido. O al menos en esa sala no están.
Así que los dos deciden registrar el piso antes de poder pensar en algo más que hacer. Otro pequeño pasillo lleva a otra parte de la casa.
Una puerta abierta indica el final del pasillo. LLOYD y VIRUS entran en ella, desconfiados, mirando a un lado y otro. Al entrar, descubren otra habitación. En ella ven dos camas. Una de ellas es una cama normal y corriente. Las sábanas se encuentran puestas y es como si nadie se hubiese acostado en ella durante meses. Los dos aventureros nos saben por qué piensan en algo así, pero echan un vistazo a la otra cama.
Ésta resulta ser mucho más pequeña, casi se puede decir que es una cama para un niño. Unos peluches, algunos muy maltratados por el tiempo o el dueño, no se sabe, se encuentran tirados en el suelo. La cama tiene todas las sábanas revueltas y la almohada está junto a los peluches.
- Había aquí también un crío – dice VIRUS -. Y ese viejo se ha largado con el ese crío y con el chucho – se vuelve hacia LLOYD -. No me gusta para nada esto, LLOYD. ¿Qué crees que debemos hacer?
LLOYD también está preocupado, pero trata de disimularlo e intenta calmar a su compañero.
- Creo que deberíamos saber qué hay aquí abajo – y señala al suelo.

VIRUS también fija su mirada en los tablones que se encuentran bajo sus pies.
- Bueno... No sé qué decirte, quería subir para no tener que bajar – VIRUS empieza a dar vueltas, pensando en qué hacer -. ¿Y si encontramos más monstruos como el de hace unos minutos?
- Quiero tener la conciencia tranquila, sólo eso – responde LLOYD.
Aunque la idea no le hace mucha gracia, VIRUS piensa que es mejor aceptar la proposición que tener que estar oyendo a su compañero lamentarse por no haber visto al final qué había allí abajo.
- Está bien, cogeré dos patas de esas sillas del salón y buscaré dos trapos y alcohol para obtener unas antorchas con las que defendernos.
- Buena idea, VIRUS – responde LLOYD -, además nos servirán mejor para iluminar que la lámpara de aceite. Te ayudaré a conseguir las cosas.

Dos patas de silla, unos trozos de mantel y una botella de whisky son lo suficiente para poder hacer unas buenas antorchas. Los dos van a las trampillas de la habitación de invitados. LLOYD saca una caja de cerillas e intenta hacer fuego.
- Impregna de whisky los trapos que hemos liado en las patas – comenta LLOYD -. Yo prenderé fuego.
- Oye, ¿cómo crees que harás fuego con tan poco? – pregunta VIRUS, mientras hace lo que le ha dicho su compañero.

El matabestias consigue encender una cerilla. VIRUS acerca una de las antorchas, que ahora huele totalmente a whisky. La pequeña llama de la cerilla se posa sobre el húmedo trapo y rápidamente prende todo el trapo.
- ¡Jo! Pues sí que tiene alcohol esto – dice sorprendido VIRUS -. Lo que no sé es cómo el viejo habrá sobrevivido tras beber de esto...
- Debemos darnos prisa en nuestra investigación – dice LLOYD, devolviendo a VIRUS al tema que realmente les preocupa -. Recuerda que ahí abajo puede haber algún monstruo a la espera de una víctima... o dos, en nuestro caso. Así que debemos ir con cuidado e intentaremos no entretenernos demasiado. Creo que a las autoridades soldevíes les podría interesar esto, ¿no crees?

Ambos bajan sigilosamente por las escaleras, vigilando que nada les salga al paso. Por el momento, todo está muy tranquilo. La antes vacía sala, ya que ahora en medio de ella está el cuerpo del rondador nocturno, que está debajo del dormitorio de invitados se encuentra ahora iluminada por la intensa luz de las antorchas. Ahora que tienen una luz más potente que la de la simple lámpara de aceite, se fijan en las grietas que hay en las paredes y el polvo y las telarañas que se han agrupado por todos lados. En las paredes, LLOYD consigue distinguir unas pequeñas inscripciones. Se acerca y reconoce algunas palabras del idioma del Caos, pero no consigue sacar nada en claro.
- Parece que se habla del Dios de la Muerte, Necros – comenta el matabestias -. Pero sólo puedo leer palabras sueltas, el resto me son desconocidas... ¿Qué puede ser esto?
- No lo sé, LLOYD, pero ahora debemos ver por dónde ir – dice VIRUS mientras ilumina las dos salidas de la sala -. Creo que tendré que pedirte consejo como matabestias que eres, ¿no? ¿Qué camino elegimos?
LLOYD se acerca a la salida de la derecha. VIRUS acerca la antorcha y entonces comprueban ambos que hay unas pisadas bastante grandes por el pasillo. El matabestias se acerca al cuerpo del rondador y examina sus pies.
- Este monstruo vino de aquél pasillo – y señala a la salida de la derecha -. Es decir, que tendremos probabilidades de encontrarnos con algunos amigos suyos.

Los dos se acercan a la otra salida. LLOYD se agacha y comprueba que no hay huellas. Coge un poco de tierra y la examina, acercando su antorcha a su mano, con cuidado de no quemar nada. Se da cuenta de algo: es arena.
- ¿Arena? – dice LLOYD -. Esto ya me deja confuso... No estoy acostumbrado a seguir rastros en la arena, es más, nunca lo he hecho. Pero no sé... algo me dice que vayamos a donde vayamos, tendremos que vérnoslas con algo que no nos va a agradar. Oye, VIRUS, ¿qué piensas tú que hemos de hacer?

VIRUS no tarda en decidir:
- La puerta de la izquierda, paso de ir por la derecha, no quiero encontrarme más monstruos de esos si es que los hay, además la arena esa me tiene muy intrigado.
LLOYD mira a su compañero. Parece seguro de ir por el camino de arena.
- Pues si quieres que vayamos por la izquierda, vayamos para allá – dice al fin el matabestias y los dos, con sus antorchas en mano, empiezan a andar por el pasillo.

La fina arena blanca que cubre el suelo del pasillo es lo único que pueden sentir los dos aventureros. Por lo demás, silencio y las llamas de sus antorchas, nada más. Una tranquilidad odiosa impera la marcha de LLOYD y VIRUS.
- ¡Esta casa es interminable! – exclama VIRUS, pero LLOYD se da la vuelta y le pide que baje la voz -. Lo siento – sigue VIRUS, pero en voz baja -. Sólo digo eso, que esta casa está llena de todo tipo de sorpresas: pasillos, salas, monstruos... No sé qué demonios haría el tipo este en su rato de ocio...
- Debe ser un ingeniero magictecnológico – responde LLOYD.
VIRUS se para.
- Espera, ¿un ingeniero magictecnológico? – pregunta el semielfo, algo desconcertado -. Pues qué quieres que te diga, ese bicho era más bien obra de un nigromante.
- La magictecnología es de gran utilidad para los nigromantes – prosigue el matabestias -. La mejora de los no-muertos...
- ¿Cómo van a mejorar los genes de los no-muertos si sus células están bien podridas y no tienen genes que mostrar?
- ¡Te equivocas! La reanimación de los no-muertos pasa también por la reanimación de las células de su cuerpo, por tanto sí hay genes y sí se les puede manipular con magictecnología.
Tras estas palabras de su compañero, VIRUS calla y decide no volver a sacar el tema, aunque le sigue pareciendo extraño, e incluso estúpido, el razonamiento de su compañero.

Ambos aventureros se van dando cuenta de que el pasillo va ensanchándose. Las paredes siguen siendo igual de aburridas que antes, ya que son simples paredes excavadas en la tierra. Sobre ellos, el techo, también de tierra, parece mantenerse pese a no tener ninguna estructura que evite su derrumbe.
- ¿Cómo crees que ese viejo ha conseguido hacer esto? – pregunta VIRUS.
- Tal vez haya necesitado la ayuda de alguien... O tal vez esto ya estaba antes de que él viniera – LLOYD se gira hacia su compañero -. Tal vez incluso puede ser que pertenezca a una familia de ingenieros magictecnológicos y esto ya puede tener sus años de investigaciones.
- ¡Bueno, no quería sacar otra vez el tema de la magictecnología, LLOYD! Venga, sigamos andando y hablemos menos.

Siguiendo con su camino, el pasillo sigue ensanchándose, hasta llegar a una sala de unos cuatro metros cuadrados. VIRUS entra, mientras le indica a LLOYD que espere. Observa la sala. Es tan sosa como lo ha sido el pasillo, aunque aquí el techo está algo más bajo.
De repente, VIRUS ve algo entre la arena. Se agacha y ve que algo sobresale. Lo saca y lo mira. Se da cuenta de que es un cráneo humano, con varios agujeros abiertos, como si algunas partes parecieran haber sido hundidas por una gran fuerza. En el suelo observa también que varios huesos machacados también sobresalen de entre los granos de arena. Y no son de una única persona, y no sólo de humanos, sino también de otros seres, según ve que también hay un cráneo de un hombre-lagarto, casi por completo fuera de la arena.
- LLOYD, ven y mira aquí abajo – dice VIRUS, señalando su descubrimiento.
El matabestias se acerca a su compañero, se agacha y observa los restos.
- ¡Vaya! Sea lo que sea quien haya hecho esto, no parece gustarle tener compañía – comenta LLOYD -. Creo que deberíamos irnos de...

Pero LLOYD no consigue acabar la frase. El suelo empieza a temblar. La arena se remueve bajo los pies de los aventureros.

En el centro de la sala, la arena empieza a hundirse, formándose en pocos segundos una especie de cráter. VIRUS consigue mantener el equilibrio durante el pequeño terremoto, pero su compañero cae al suelo y si no llega a ser por la rapidez del semielfo LLOYD habría ido a parar al centro del cráter. VIRUS intenta subir a su compañero, pero se detiene y se queda simplemente sujetando a LLOYD, puesto que se produce un nuevo temblor, para más tarde salir del centro del cráter la cabeza de un enorme insecto.

El insecto parece tener intención de salir, ya que ha sacado dos alargadas patas peludas de entre la arena. Intenta empujarse con ellas, mientras que con las dos poderosas mandíbulas de su boca, con varias púas en todo su recorrido, intenta alcanzar a LLOYD, que por el momento es el único que tiene a su alcance de los dos aventureros.
- ¡¡LLOYD!! – grita VIRUS -. ¡¿Qué diablos es eso?!
- ¡¡Es una hormiga león!! – exclama el matabestias -. Pero nunca supe que pudieran ser así de grandes. Debe ser parte de los experimentos de ese viejo chiflado.

Otro temblor. La mano de LLOYD empieza a resbalarse de la de VIRUS...

El semielfo se quita con la mano libre el cinturón de sus pantalones. Se lo intenta atar en la otra mano y en la de LLOYD. Así, si el matabestias cae, VIRUS le acompañará, ya que entonces habrá que luchar.
La estrategia de VIRUS parece buena, pero el semielfo no se fía tanto de sí mismo.
- ¡LLOYD! – grita el semielfo -. ¡Intenta echarle arena con los pies para entretenerlo y luego sacas la espada e intentas arrancarle las patas!
- ¿Y no sería más lógico arrancarle la cabeza, que es lo más peligroso que tiene? – pregunta LLOYD, sujetándose con todas sus fuerzas para no caer.
LLOYD echa la arena intentando distraer a la enorme hormiga león. El insecto se echa hacia atrás en cuanto ve que la arena se dirige hacia su cara. Ese momento habría de ser aprovechado para el ataque si no fuese porque la hormiga león empieza a moverse de un lado a otro, enfurecida porque le hayan tirado la arena.

- No me gusta esto – comenta VIRUS, mientras sube del todo a LLOYD y quita la corre que está atando sus manos.
- Ni a mí – responde LLOYD -. Creo que con ese movimiento será difícil acertar.
La hormiga león se intenta abalanzar sobre los dos aventureros, quienes están al borde del foso. Los dos no ven que haya otra alternativa: deciden dejar al monstruo y corren rápidamente hacia el pasillo. Siguen avanzando sin mirar hacia atrás, convencidos de que la hormiga león, por su enorme tamaño, no les seguirá.

Y efectivamente la hormiga no les sigue, sobretodo porque las hormigas león están atrapadas en su refugio-trampa de arena, además de la ya explicada justificación de su gran tamaño.
Los dos aventureros consiguen al fin llegar de nuevo a la gran sala subterránea.
- Bueno, chico – comenta LLOYD a su compañero -. No sé tú, pero la verdad es que no me gustaría volver por ahí – y señala el pasillo que han dejado atrás -. A mí ya me da igual todo: o la otra puerta o para arriba.
- ¡Eso ni se pregunta, salgamos de esta maldita casa de los horrores, estoy harto ya! – grita VIRUS. LLOYD le tiene que tapar la boca.
- Calla, insensato, ¿o tienes ganas de morir? – advierte LLOYD -. No sabemos si habrá realmente más bichos por aquí abajo, así que subamos entonces.
- Eso, y ya de paso a encontrar un sitio donde descansar – responde VIRUS, una vez tiene la boca libre.

Ambos suben y vuelven otra vez al dormitorio de invitados. Salen por el pasillo al salón y de allí a la puerta que les lleve de nuevo al exterior y proseguir así su marcha.
Todo parece en calma. Ni un ruido, sólo un cielo oscuro con pocas estrellas y muchas nubes.
- Mañana puede que llueva – comenta VIRUS -. Si no encontramos refugio, mañana estaremos calados hasta los huesos.
- Sí, será mejor que de una vez por todas encontremos un lugar donde descansar y así ir mañana a Solderai – responde LLOYD -. Veremos qué ocurre en la ciudad, compraremos lo que haya que comprar y luego ya se decidirá qué hacer.
- ¡Pues no perdamos tiempo y marchémonos de este endemoniado sitio! – y tras estas palabras de VIRUS, los dos viajeros se alejan de la casa.


 

Pero será mejor dejar que estos hechos fluyan, así que lo mejor será volver con SARAH y los suyos...

 ASSOTH se da cuenta de que el goblin ha despertado. Al verse amarrado, el goblin empieza a gritar y a intentar romper las cuerdas con los dientes. En ese momento, ASSOTH se acerca a la entrada de la cueva, intentando controlar al goblin, y grita:
- ¡Eh, gente! No sé qué pasará por ahí, pero ahora tenemos que decidir de una vez qué hacemos con ese goblinoide, ya lo hemos pospuesto demasiado. ¡¡Además, intenta liberarse de las cuerdas!!
SARAH, LOTHAR y REPLICANTE corren lo más rápido que pueden. Los demás también, incluso el aniquilador deja la masacre del cadáver del ogro para ver qué ocurre. Pero KHANWULF sigue sin preocuparse y mira el cielo. Empiezan a llegar más nubes, cada vez más espesas.
 - Va a caer un diluvio del bueno – dice tranquilamente el bárbaro.

En la cueva...
- LOTHAR, puedes empezar tú con la tortura, pero lo último me lo dejas a mí, eso de matarle y demás, que es lo que más me gusta – sonríe REPLICANTE -. Pero aún así, déjame torturarle un poco, aunque sea una preguntita de nada.
- Cincuenta por ciento sería bien justo – comenta LOTHAR, mientras los demás se impacientan para poder al fin interrogar al goblin. El semielfo le dice a su compañera mediana en voz baja -. Y a ver si el enano verdoso – refiriéndose al aniquilador – suelta algo, si no habrá que empezar con las mutilaciones.

Los dos se ríen, ante la impaciencia del resto.

SARAH se acerca al fin al goblin, quien sigue amarrado, aunque ya las cuerdas más cercanas a los hombros del trasgo están roídas.
- Venga, mequetrefe, ¡habla! ¡¿Dónde están los tuyos?! – pregunta la juglar.
El goblin vuelve la cara.
- ¡He dicho que no voy a hablar! – y REPLICANTE le empieza a doblar un dedo que sobresale de entre las cuerdas -. ¡¡NOOOO...!! ¡¡No pienso hablaaarr...!! – y LOTHAR tira al suelo al goblin, cogiéndole una pierna y doblándosela -. ¡¡Ay, mis amigos... os darán vuestro merecido!!

Al oírlo, el aniquilador sale de la cueva y rápidamente vuelve con la cabeza de un ogro. Se la enseña al goblin.
- ¿Amigos como éste? – dice el enano, acercándole cada vez más la cabeza al goblin.
El trasgo se queda blanco al ver la cabeza.
- Creo... que... jeje... Tendré que cantar – dice tembloroso el goblin, y se aclara la garganta -. Están a unas cinco horas andando hacia el norte desde aquí.
- ¡Mentiroso! – grita REPLICANTE, y le rompe el dedo al goblin, quien lanza un agudo y penetrante chillido que casi deja sordos a los torturadores y a SARAH.
- Es verdad – dice RODEAD -. Escuché de boca del líder orco que mató REPLICANTE que se tardaban tres horas... Y hemos pasado casi una hora andando hasta llegar aquí. Así que deberían quedar unas dos horas. ¿Cierto? – y mira al goblin.
- S... sí, así es – responde al fin el goblin -. Pero es todo norte, eso sí que es verdad.
- En eso creo que tiene razón, ¿no? – pregunta LAURA, quien está algo nerviosa porque no sabe cómo poder actuar ante la situación -. No sé, ¿es cierto eso? – y mira a SARAH.
- Pues sí, es cierto – responde SARAH -. Pero debemos sacarle más información a este goblin.
- ¿Qué información vas a sacarme, rubia? Te he dicho lo que sé.
- Sé que tienes algo escondido, verdecito – y LOTHAR le rompe la pierna al goblin, quien vuelve a emitir un grito aún más escandaloso que el anterior -. Sé que nos estamos pasando, pero los mentirosos como tú deben ser castigados. ¡Así que habla de una vez o...!
- ¡¡Vale, vale!! – al goblin se le escapan unas lágrimas del dolor -. Hemos sido contratados por un hombre extraño, que dice ser el dueño de esta región. Dice llamarse LORD PHALNAX y que sirve a la causa del Señor de los Demonios Alados. También ha capturado a un guerrero felino, que parece ser alguien importante. ¡¡Ya os he contado lo que sé!! ¡¡Por favor, dejadme marchar, por favor!! ¡¡Por...!!

REPLICANTE saca la daga que le queda y se la clava en el cuello al goblin, acabando con su vida.
- Esto... no he visto ahí el cincuenta por ciento – dice LOTHAR.
- ¿Cómo que no? – responde enfadada REPLICANTE -. Encima que me dejaste tirada a la hora de ir a por los ogros y que le has partido una pierna al goblin, mientras yo he hecho lo propio con un mísero dedo, ¿te vas a quejar? No quiero tener ahora problemas contigo, porque eso que le he hecho al trasgo voy a hacerlo contigo si no...
- ¡Eh, eh! Basta de pelearse – dice SARAH -. A ver, debemos decidir ahora qué hacer, si quedarnos aquí o si irnos a otro sitio. Porque aunque estemos a un par de horas del objetivo, creo que no es conveniente ir al ataque cansados. Por mi parte, deberíamos intentar buscar rápidamente un lugar donde descansar, aunque me temo que poco encontraremos... No quiero decidir por vosotros chicos, me sentiría como una dictadora si os obligara a oír a donde no queréis.

- Pues nada seguimos en la misma cueva, esperando a que vengan más seres a atacarnos igual que han venido los dos últimos – dice KENSOU -. Ya dije de buscar otro sitio donde pasar la noche, pero como aquí les gusta más el sufrimiento y luchar, pues nada, aquí estamos todos bien.
- ¿Sabes de qué estás hablando, KENSOU? – pregunta DEED -. Por mi parte deberíamos irnos.
- Si yo lo digo porque tanto decir que nos vamos y nos vamos, pero nos quedamos aquí y luego vienen a buscarnos. Si nos quedamos en un sitio sin movernos, ¡es normal que luego vengan a por nosotros tantos monstruos!

De repente, se oye algo afuera, como los ladridos de un perro. Todos salen y ven que KHANWULF se ha levantado.
Acercándose a KHANWULF, ven a un hombre de mediana edad,muy sucio y acompañado por una pequeña niña, se acerca con un perro corpulento y tuerto del ojo derecho.
El hombre se para a unos quince metros de KHANWULF y espera a que el resto del grupo llegue para hablar:
- ¿Más invasores? – pregunta -. Hmm... Parece que no eran solamente el matabestias y el semielfo los que estaban pululando por las tierras de LORD PHALNAX...
El perro del hombre empieza a ladrar furiosamente, pero el sonido del ladrido es bien distinto a cualquier otro. Es como si en vez de ladrar por sentir una amenaza, estuviese lanzando injurias al grupo de aventureros. El hombre sonríe maliciosamente y sus ojos resplandecen con un fulgor rojizo.

La niña se queda mirando a su alrededor, sin apenas moverse. Entre sus brazos, lleva una muñeca mugrienta, tal vez su juguete preferido, pese a que su apático rostro no muestra sentimiento alguno. La abraza contra su pecho, pero sin muchas ganas.


"Mierda. Esto no me gusta”, piensa KHANWULF. “Algo me dice que este tipo trama algo malo, muy malo...”
El bárbaro pone una mano en la empuñadura de su espada ancha, mientras mira con sospecha al visitante y al perro, sin preocuparse por la niña. El perro sigue ladrando furiosamente.
- ¡Y tu madre también lo será, sarnoso! – dice KHANWULF entre dientes al perro, y mira al hombre -. Ea, ¿qué hace por acá, anciano?

“Mmm... No me gustan los perros...”, piensa EMERALDAS, mientras intenta sujetar a Mort, quien intenta irse a por el perro. Parece que el gato es muy valiente y para él el tamaño no importa.
- ¡Quédate quieto, Mort! – le dice la pirata a su gato -. Estoy segura de que ese perro te convertirá en hamburguesas, así que tranquilízate... Y tengo un presentimiento acerca de ese chucho...

LOTHAR observa al extraño. No le parece que represente una amenaza, pero no tampoco le inspira confianza. “Como llevo un buen rato interrogando al goblin no tengo muchas ganas de hablar”, piensa el semielfo, “así que espero que alguno de mis compañeros inicie el dialogo, y le explique que no somos merodeadores.”

Sin acercarse mucho al perro, RODEAD se dirige hacia el hombre:
- ¿Quién es usted? – pregunta RODEAD.
Pero el hombre sigue con su maliciosa mirada hacia el grupo, sin inmutarse ante las palabras de RODEAD, quien hace otra pregunta aunque la anterior no se la haya respondido:
- ¿Qué hace aquí? ¿Cómo ha logrado sobrevivir en una tierra gobernada por criaturas tan feroces?
Desconfiado, el ninja pone su mano sobre la empuñadura de la ninja-to, esperando una mala respuesta y una sorpresa del visitante. No sabe cómo un hombre, ya avanzado en edad, una pequeña niña y un perro merodean por el bosque tan tranquilamente sin sufrir una muerte a manos de trasgos, trolls y un largo etcétera de monstruosas criaturas.
- Pues también es verdad, Rodead – comenta XENAR en voz baja a su compañero -. Aunque sospecho que el perro será en parte responsable de que su dueño y la chiquilla estén en perfectas condiciones.

- Hum – XENAR se gira hacia sus compañeros -, ¿os habéis dado cuenta de que absolutamente todo el mundo sabe dónde estamos? Chicos, empiezo a sentirme popular – y se ríe un poco. Pero rápidamente se pone seria y mira al hombre -: Anciano, ¿le envía alguien como mensajero o simplemente busca refugio para pasar la noche? Porque si es refugio lo que busca, viene usted a un mal lugar, con toda clase de monstruos pululando y haciendo la puñeta, así que lo mejor será irse, ¿sabe usted? – por detrás, desliza su disco. La desconfianza es la actitud de la mayoría del grupo y ella no es menos.

 

- Bárbaro, ¿no te acompañaban acaso un semielfo y un matabestias? – pregunta ZHOVEN.
KHANWULF se gira ante la mención del matabestias y el semielfo. “Quizás no eran tan macarras, después de todo”, piensa el bárbaro.
-Sí, me acompañaban un matabestias y un semielfo cazarrecompensas - responde a ZHOVEN -. Algo no me gusta de todo esto. Tengo el presentimiento de que esos dos están en algún lío. Tú, el monje... o lo que seas – dice  a  KENSOU, viendo sus ropas -. Ve adentro y trae a los demás. Esto se va a poner feo, compañero.

Al oir las palabras del recién llegado al grupo con cierto tono de desprecio, KENSOU no tarda en responder:
- Tú, sí, tú, el nuevo, el llamado Lobo Negro, soy un Psycho Soldier, un sacerdote de la guerra de nombre KENSOU - girándose y viendo a la mayor parte de sus compañeros -. No creo que tenga que avisarles de nada, ellos solitos han salido.
- Ya. De acuerdo, Psycho Soldier – dice KHANWULF en un tono sarcástico, como queriendo decir "estos fulanos están locos". Se vuelve de nuevo al extraño -: ¡Le pregunté que hace por acá, anciano! - grita desenvaina lentamente su espada ancha.

Lo que más tarde puede venir inquieta también a ZHOVEN, quien habla también con el extraño:
- Anciano, veo que conoce al tal hombre PHALNAX, por lo que para nada me inspira confianza. Las cosas las podremos hacer de dos formas, la primera seria hablando pacíficamente sobre este PHALNAX y además los dos que antes mencioné... La otra sería un enfrentamiento contra todos – “Espero que alguien con el arco me respalde contra el perro”, piensa mientras tanto -, con lo cual seguro no terminaría usted muy feliz. Además, ¿alguna vez le han metido una hoja bien afilada por dentro de las uñas, los dientes u otras partes mas "íntimas"? Tengo amigos aquí que le podrían enseñar con todo gusto – y a esto, el aniquilador saca sus hachas y muestra, como ya es natural en él, su cara llena de sadismo ante el imperturbable visitante.

Al igual que RODEAD, AKASHA se acerca al extraño.
”No sé por qué no me inspira mucha confianza”, piensa mientras avanza, “no he hecho caso de nada de lo que discutían mis compañeros con ese tal KHANWULF, estaba demasiado ocupada limpiando mis armas y hablando con REPLICANTE tras lo del goblin”. Al final, AKASHA está a una distancia de poco más de dos metros. Mira al hombre de arriba a abajo, se detiene y le dice:
- Hola - se inclina haciendo el saludo más cortés que puedes -, espero que nuestros gritos no le hayan infortunado, yo soy AKAHSA YOSHIZUKI, ¿y usted? ¿Sería tan amable de decirme su nombre?

El extraño visitante sigue sin responder. AKASHA posa su mirada ahora en el perro:
- Me encantan los perros, cuando era más joven cuidé de uno hasta que mi sensei me obligo a matarle, cosa que por supuesto no hice –sonríe -, no siempre hay que hacer lo que nos dicen si no es justo...
Se acerca al perro, con intención de calmarlo y acariciarlo, pero éste empieza a ladrar aún más, tanto que AKASHA se tiene que alejar unos cuantos pasos. El perro no sale a por ella, pero sus ladridos siguen siendo más bien un aviso de lo que les puede caer al grupo.
”Ésta quiere perder de nuevo la mano”, piensa LOTHAR, mientras se contiene la risa. “Creo que ya ni preguntará por la niña...”, y entonces el semielfo empieza a reír, sin poder contenerse. AKASHA lo mira por encima del hombro y le lanza una mirada amenazadora, que LOTHAR ignora.


Mientras sus compañeros intentan sacar, sin éxito, información sobre el visitante, KENSOU ve que sus sospechas de que el hombre se habría cruzado con los compañeros de Lobo Negro, al oírle hablar de dos personas mas por estos páramos.
Aunque el perro es muy grande, KENSOU no le ve lo suficientemente poderoso para poder proteger a un viejo mugriento y una niña, así que intenta mirar si alguien o algo más oculto les acompaña. El perro es demasiado ruidoso como para que se dé alguien cuenta de si hay alguien más.
Algo parece preocuparle más aún a KENSOU. Se acerca a ATHENA y ambos van en dirección a la cueva, alejándose de la escena, mientras charlan:
- ATHENA – dice KENSOU -, ¿sientes alguna presencia más, además de las presencias de la niña, el viejo y el perro?
- Pues... – ATHENA se calla unos segundos -. No, sólo ellos tres. El anciano tiene una extraña aura, muy similar a la del perro... Llena de maldad... Pero la niña...
- De eso te iba también a hablar. Lo que realmente me preocupa además de si tienen compañía es la niñita, no me inspira confianza, aunque en ella no logro ver ni maldad ni bondad. Es como si estuviera... muerta.
- Cierto, no hay nada en ella, tan falta de vida, pero no está muerta – con ello descarta la posibilidad de ser un no-muerto -. No sé qué es lo que ocurre aquí, SIE, pero a mí no me gusta.
- Comparto tu opinión, ATHENA – responde KENSOU -. Pero una cosa... ¿Qué dijiste antes de que el aura del tipo ese se parece a la del perro? Yo no he sentido nada en el perro.
- Así superficialmente ese perro parece normal – explica ATHENA -, pero sabía yo que si el dueño no era normal, y viendo la actitud del chucho, me concentré más y vi en él una inmensa maldad...
”¿Maldad en un perro?”, piensa KENSOU.

Ambos salen y KENSOU mira fijamente, a lo lejos, al perro. Se concentra en él, intentando penetrar en su espíritu, saber qué es lo que ocurre con él. De repente, ve cómo unos ojos amarillos le observan fijamente. De la impresión, KENSOU casi se cae al suelo.
- ¡KENSOU! – ATHENA va a ayudarle a mantener el equilibrio. También intenta ayudarle LAMBERT.

El bardo aún sigue afectado por los sucesos de los días anteriores y por ello no ha estado muy hablador. Pocas cosas ha dicho en estos días, tal vez ha estado demasiado ocupado en sus pensamientos como para reparar en sus compañeros.
- ¿Estás bien? – pregunta LAMBERT -. ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué está haciendo esa gente en este sitio? No me gusta para nada el ladrido del perro ni la mirada de su dueño...
- Tampoco la niña nos inspira confianza – responde KENSOU -. Mira, LAMBERT, creo que aquí las cosas se están poniendo demasiado cuesta arriba. El viejo y el perro son muy extraños, se podría decir malvados, pero la niña es aún más rara. No hay que andarse con chiquitas...

El visitante mira a todos los presentes, incluso se ha dado cuenta de cómo los Psycho Soldiers se habían alejado del grupo para hablar. Sabe que sospechan algo.
SARAH se acerca al hombre, sin temor alguno, hasta que sólo dos metros los separan. Le da igual el perro, para ella quien importa es el extraño. Mira también a la niña, le produce una extraña sensación en el cuerpo.
Mira de nuevo al hombre:
- Creo que mis compañeros ya le han preguntado bastantes cosas, así que a usted le toca dar bastantes respuestas.
El hombre, tras haber estado un rato sin hablar, empieza a reír como un loco. El perro para de ladrar y se sienta. La niña sigue sin inmutarse.
- ¡Muy graciosos, sí señor! – ríe el extraño -. Ustedes me llaman anciano cuando no supero los cincuenta y cinco años y tienen miedo de un simple perro. ¡Jajajaja...! ¡Y encima menudas preguntas que hacen ustedes!
SARAH, en ese momento, se ha dado cuenta de algo: cuando el hombre hablaba, sus labios iban con retraso, unas pocas centésimas de segundo, pero la juglar ha captado este detalle con facilidad.

- Creo que es su obligación responder a la pregunta de quién es usted – dice SARAH -. Pero muestre su auténtica identidad, deje de ocultarse bajo la apariencia de un hombre mugriento, una niña y un perro.
El perro se levanta y se acerca a SARAH. La mira.
- ¿Una persona en tres identidades distintas? Sólo somos dos, el viejo éste y yo.

SARAH se echa unos pasos hacia atrás, al igual que RODEAD y AKASHA. Quien le ha dirigido la voz no era ni el hombre ni la niña, sino el perro.
- Parece que ya se ha dado cuenta del engaño, señorita – dice el perro -. Claro que ni el viejo ni yo somos lo que aparentamos... Y no dudaremos en presentarnos tal y como somos.
Al decir esto, el perro empieza a temblar. SARAH ve al hombre reír más y más y se da cuenta de que una especie de humo rojizo sale de su boca.
El perro intenta erguirse sobre las patas traseras. La juglar retrocede cada vez más y más, sorprendida por el poder que se está desatando.

Tras varios segundos, el humo deja de salir del hombre y éste cae al suelo, no muerto, más bien inconsciente. El humo rojizo empieza a tomar formar y se va oscureciendo. Rápidamente, se empieza a diferenciar una cabeza y dos brazos. La cabeza que aparece tiene una capucha puesta y en la profundidad de la capucha, dos ojos rojizos brillan intensamente.

Mientras, la metamorfosis del perro comienza con un agrandamiento de su cuerpo, casi triplicando el tamaño. Los rasgos caninos de su rostro desaparecen, dando lugar a otros más grotescos. Su pelo empieza a caerse y bajo éste aparecen largas hileras de escamas marrones. En la boca, los ya de por sí intimidatorios dientes se vuelven más grandes, numerosos y afilados. Su ojo se vuelve amarillento y sin pupila, brillando con un fulgor de ultratumba.
Sus patas delanteras se transforman en dos enormes brazos, cada uno rematado en dos grandes garras de afiladas uñas, que salen al aire desgarrando parte de la piel de los dedos del extraño metamorfo. Algunos de los pequeños trozos de carne ensangrentados cae muy cerca de SARAH y sus dos acompañantes.
Las patas traseras empiezan a volverse más robustas, hasta tener un grosor casi igual que el del tronco de una persona y los pies poseen también uñas que producen un efecto similar a la de las manos en cuanto salen. A pesar de ello, el metamorfo no siente el dolor.
Ni tampoco lo siente en cuanto se agacha un poco y de su espalda surgen dos grandes alas membranosas.
También se observa cómo la cuenca derecha, que hasta hace poco estaba vacía, empieza a ser ocupada por un nuevo globo ocular, con lo cual un nuevo ojo amarillento aparece y brilla junto a su compañero izquierdo.

La Sombra y el demonio alado, una vez mostrada su identidad, observan al grupo, donde reina el nerviosismo.
- ¿Les parece bien así? – pregunta la sombra, con una voz apagada, que suena a lejana -. Somos sirvientes de LORD PHALNAX y nuestra misión es la de proteger sus tierras de merodeadores como ustedes. Si me quieren conocer por un nombre, simplemente llámenme Gharum.
- Y yo soy Rax – dice el demonio, con voz ronca -. Los invasores deben ser destruidos. Espero que el rondador nocturno o cualquiera de los seres que haya en la cabaña hayan acabado con los otros dos mientras íbamos en busca de ustedes.
- Pero... ¿qué rayos pasa? – pregunta XENAR -. ¿Cómo es que habéis venido a por nosotros así sin más?
- Ya fuimos informados – responde Gharum -, pero quisimos dejar actuar a los goblinoides y los ogros antes de llegar nosotros. Pero el cazarrecompensas y el matabestias nos entretuvieron. Tuvimos que dejarlos con los peligros de la choza, ya que nuestra demora les daría a ustedes un precioso tiempo para huir.

Ambos seres sonríen orgullosos y miran con desprecio al grupo.
- Dejaremos las cosas claras – comenta el demonio -: vuestras vidas terminarán ahora mismo, así que rezad lo que podáis puesto que no habrá piedad.

La lucha parece inevitable. Hay que actuar rápido.
En un rápido vistazo, RODEAD se da cuenta de algo: la niña, que parecía tan apática hacía unos minutos, está detrás de los monstruos, junto al hombre caído en el suelo, muerta de miedo e intentando que el hombre se levante.
- ¡Papá, papá, levántate, por favor, papá! – grita la niña, mientras llora amargamente.
Rax se da la vuelta al oír los gritos.
- ¡Maldita mocosa! – grita el demonio -. Nos ha costado mucho soportarte durante meses, tanto como fingir en la casa ante esos dos intrusos que éramos un hombre mayor y su fiel pero desconfiado perro, así que ya puedes estar cerrando la boca o tendrás que hacer compañía a tu creador.
- ¡¡Dejadme en paz!! – grita la niña al demonio -. ¡¡Vosotros destrozasteis nuestra vida!!
Estas palabras, tan extrañas en una niña pequeña, dejan confusos a ambos seres. Pero pronto vuelven a su orgullo.
- Poseer a tu... bueno, a quien consideras tu padre fue un juego para mí – dice Gharum -. Y así lo será también tu muerte... porque ya estamos hartos. Además, ya nos has dejado de ser útil – y levanta su brazo, del cual empieza a salir una pequeña esfera verde, que cada vez va agrandándose más y más.


- ¡¡Hay que detenerlos!! – exclama AKASHA -. ¡¡¡No pueden hacerle nada a la niña!!!
- Pero tengamos en cuenta que una Sombra es invulnerable frente a los ataques físicos – le comenta LOTHAR -. Los psicopoderes y la magia son ahora nuestras mejores armas frente a ese espíritu, mientras nuestras armas aún son rivales frente a ese demonio alado...
- Aunque nos vendría bien la magia frente a ese demonio -  interrumpe SARAH -. Es un demonio mayor, así que debe tener gran cantidad de experiencia en combate. Pero dejemos la charla, ¡¡hay que actuar!! – y con la Inspiranción del Juglar en su mano derecha, corre como alma que lleva el diablo hacia donde están los seres.

KENSOU, viendo que SARAH no parece haber pensado bien en la estrategia, sale corriendo hacia donde está la niña. Adelanta a la juglar en la carrera y llega justo a donde están los infernales seres amenazando a la niña. Sin apartar a la chiquilla, el Psycho Soldier espera a que la esfera verde se acerque. Tiene la intención de  ejecutar un Reflector Psíquico a máxima potencia y que sea lo que los Dioses quieran. Aun sabiendo que la esfera puede no alcanzar a la Sombra en su retorno, al menos no llegará a golpear ni a la niña ni a ninguno de sus compañeros.
- ¡KENSOU! – grita ATHENA -. ¡No te arriesgues! Si vas a hacer lo que piensas hacer tienes muchas probabilidades de que te salga mal. ¡Por favor, no lo hagas, deja que los demás salven a la ni...!
Pero ATHENA no consigue acabar la frase. KENSOU ya está situado en medio de la trayectoria de la bola, que al final mide casi un metro de diámetro y que ha sido lanzada con gran furia hacia la niña. KENSOU pone sus manos de tal forma que parece que vaya a coger la esfera. De sus manos salen unas luces azules que rápidamente forman un disco ovalado sobre el propio KENSOU.
Al impactar contra este “escudo”, la esfera rebota en él y sale disparado hacia arriba. La Sombra se aparta rápidamente para evitar que su propio conjuro la hiera.

Gharum mira a un sorprendido KENSOU, quien aún no cree que haya conseguido ejecutar con un rotundo éxito un Reflector Psíquico. ATHENA cae de rodillas de la impresión.
El desconcierto permite a EMERALDAS, LOTHAR, RODEAD y LAMBERT avanzar, mientras son seguidos por AKASHA, XENAR y REPLICANTE. El ninja es el primero en llegar e intenta atacar al demonio mientras LOTHAR, el segundo, va a por la niña. Rax se da cuenta de la estratagema y aprovechando su tamaño, intenta golpear a ambos. Pero los dos consiguen esquivarle.
LOTHAR consigue llegar junto a la niña y KENSOU, quien aún tiene su mirada fija en la Sombra. El Psycho Soldier está dispuesto a luchar con sus poderes psíquicos contra la amenaza que le acecha.
- ¡KENSOU! – grita LOTHAR -. ¡Lánzale una Psycho Ball! Así podremos distraerlos mientras yo me llevo a la chica – y LOTHAR coge a la niña.
La Sombra ve a LOTHAR intentar llevarse a la niña y se dispone a ejecutar de nuevo el mismo hechizo, confiando en que esta vez KENSOU no le detenga. Pero se equivoca, pues aunque no realiza otra vez el Reflector Psíquico, hace caso a LOTHAR y sin muchas complicaciones, lanza una Psycho Ball contra la Sombra, pero esta vez no le sale muy bien y la bola que lanza apenas sí consigue que la Sombra se eche un poco hacia atrás.
- Vamos a tener que necesitar ayuda – dice LOTHAR mientras se aleja de la Sombra -. ¡DEED, ATHENA...! O AKASHA misma... ¡necesitamos ayuda contra la Sombra!

Mientras, RODEAD intenta evitar los ataques del enorme demonio que lo amenaza. El ninja saca cuatro shurikens y los lanza a la cabeza de la bestia, pero se queda sorprendido en cuanto ve que el demonio, con un simple movimiento de cuello, esquiva las estrellas, sin esfuerzo alguno.
Al ver que de nuevo sus armas de largo alcance no sirven, saca las ninja-to y corre furioso hacia el demonio. Salta e intenta rajarle el cuello, pero la bestia es mucho más rápida y lanza dos puñetazos. RODEAD consigue caer rápidamente al suelo, a tiempo para evitar el primer puñetazo, pero el segundo le impacta de lleno en el pecho y lanza al ninja varios metros hacia atrás.
Tirado en el suelo, escupiendo sangre y sintiendo un fuerte dolor, RODEAD intenta levantarse, pero no consigue ni tan siquiera levantar la cabeza tras el terrible puñetazo.

KHANWULF, al ver la escena, desenvaina al fin la espada ancha, mientras corre lanzando su grito de batalla en el dialecto de los bárbaros el Oeste:
- ¡Cuando acabe contigo, tendrás que mandarte hacer una materialización nueva, cara fea!- y se dispone a atacar al demonio con su espada ancha con una mano, mientras trata de desenvainar la espada bastarda con la otra.
Siguiéndole están el aniquilador, LAURA, OSKAR, ZHOVEN y GRONFORL. ASSOTH los ve correr y se siente impotente. Pero intenta convencerse a sí mismo de que, aun no estando del todo curado, él aún es útil en el grupo. Así que, decidido, saca su espada del Alba y corre hacia el demonio.

Rax levanta el vuelo y en pocos segundos se pone a escasos centímetros de RODEAD, casi se podría decir que está a punto de aplastarlo bajo sus poderosas garras. El demonio mira al ninja, herido en el suelo.
- Iluso – dice el demonio -. ¿Tenías intención de matarme con el viejo truco de tirarse a la yugular? Desafiarme es inútil – y levantando una de sus piernas, intenta aplastar la cabeza de RODEAD.
Con gran dificultad, RODEAD consigue echarse a un lado y evitar que le estamparan la cabeza contra el suelo de la forma más bruta que uno pudiera imaginar. El demonio, enfurecido, va a agarrar a RODEAD, pero de repente, todo el pelotón de guerreros se le echa encima.

REPLICANTE ataca en primer lugar. El demonio intenta atacar a la mediana, pero ésta, al ver la mano del monstruo intentando atraparla, le hiere en la zarpa al demonio con su espada aserrada. La bestia se echa hacia atrás y aparta la mano de la mediana. AKASHA aprovecha y arremete con su kamatari, haciendo un considerable daño al demonio.
XENAR intenta golpear también, pero el demonio se da rápidamente la vuelta y aparta a la semielfa de un empujón, haciendo que la espada bastarda de XENAR caiga al suelo.
KHANWULF salta sobre la semielfa. Se lanza con sus dos espadas hacia el demonio, pero éste esquiva los ataques y KHANWULF cae de pie, dándose la vuelta rápidamente.

XENAR agarra fuertemente una de sus espadas anchas y de un salto se pone rápidamente delante del demonio y le da una buena estocada, aunque no mortal. EMERALDAS le ayuda y también le da al demonio.

Rax empieza a sentirse mareado. Parece increíble que un demonio mayor como él vaya a ser derrotado por unos simples mortales. Pero claro, él no cree que todo vaya a acabar mal para él. Sonríe y recupera la compostura.
A pesar de todos los golpes recibidos, aún le quedan fuerzas para poder regenerar parte de sus heridas y acabar con los aventureros. Y así lo hace.
Aunque no regenera todas sus heridas, sí consigue curar las suficientes para poder seguir en pie. Esto complica ya las cosas para los aventureros.

Pero ninguno se rinde. RODEAD consigue levantarse, a duras penas. Observa al demonio, desafiante y enorme frente a ellos.

La rabia inunda al ninja y éste se tira con las ninja-to hacia el demonio, con objetivo de darle un mortal golpe. Pero su debilidad no le permite llegar más allá de una simple herida en una de las piernas de la bestia.
Pero al demonio esta ofensiva no le ha gustado.
- ¿No te dije que era estúpido luchar contra mí, maldito? – el demonio levanta el brazo y se dispone a acabar con RODEAD.

En cuanto empieza a caer su brazo, RODEAD parece que ya se hace a la idea de que va a morir, cierra los ojos y espera a que el puño del demonio acabe con él. Pero por mucho que espere, el puño no llega.
El ninja abre los ojos y ve cómo AKASHA y REPLICANTE atacan conjuntamente al demonio, tirándolo al suelo. Rax intenta incorporarse, pero una espada ancha vuela hacia su garganta, atravesándola.
El moribundo estado del demonio es suficiente para que esta herida, que habría revestido poca gravedad si Rax estuviese en forma, tumbe al demonio.

XENAR se acerca al cuerpo del demonio y saca su espada ancha de la garganta de la bestia. Al sacarla, un chorreón de sangre oscura le impregna las piernas y parte del abdomen.
- ¡Fantástico! – exclama XENAR -. Aún recuerdo lo que tardé en quitar las manchas de bestia-demonio de Sandria... ¡¡ahora voy a tener que estar días lavando para que estas malditas manchas se vayan!!
Mientras XENAR se queja y los demás guardan sus armas, puesto que si ya sólo queda la Sombra no les harán falta, el aniquilador corre hacia el cadáver y se dispone a mutilarlo. Pero en ese instante, el demonio vuelve a la vida y se dispone a llevarse consigo al enano.
Una espada bastarda separa la cabeza del demonio del resto del cuerpo y evita que esto sea así.
- Bueno, enano, te he salvado la vida – dice KHANWULF, levantando la espada -. Espero que estés contento. Ahora sí puedes hacer tu carnicería.
El enano mira con cierta desconfianza al bárbaro. Luego mira al demonio. Ya es seguro que no le volverá a atacar.
- Hmmm... – murmura el aniquilador -. Te lo agradezco, aunque yo solo podría haberle hecho lo mismo.
KHANWULF sonríe y guarda su espada bastarda, mientras piensa en lo loco que está el enano aniquilador.

 

Pero... ¿qué pasaba con la Sombra? La lucha ha sido simultánea a la del demonio, pero volveremos hacia atrás para verla, o mejor dicho, leerla.

Habíamos dejado a KENSOU lanzando su Psycho Ball, poco potente en este caso, a Gharum. La Sombra sólo ha retrocedido unos centímetros. LOTHAR, mientras tanto, intenta alejar a la niña y corre hacia el hombre tirado en el suelo, inconsciente, con intención de alejarlo también de la batalla.
KENSOU se prepara para otro ataque, pero antes de que pueda hacer nada, la Sombra exclama:
- Aracno inmovis!!
Y de repente, aparecen alrededor de KENSOU y LOTHAR unas telarañas de brillo plateado que los retienen. Ahora han sido inmovilizados por el hechizo de Telaraña.
ATHENA y DEED corren lo más que pueden para ayudarles. Aunque a KENSOU no le va a hacer falta, ya que se consigue concentrar parte de su psicopoder y se libera de las telarañas.

La Sombra se impresiona por la facilidad con la que KENSOU se ha liberado de su conjuro. Rápidamente, desaparece del lado del Psycho Soldier y se materializa justo delante de LOTHAR.
- ¡¡Rápido, hay que entretenerle hasta que el hechizo se disipe!! – grita DEED y acto seguido lanza una bola de fuego contra el espíritu.
La Sombra recibe de lleno el impacto, pero apenas sí ha sentido parte del poder del hechizo, que si le ha hecho daño ha sido porque en parte la Bola de Fuego es un hechizo elemental y etéreo a la vez.

ATHENA intenta llegar rápidamente a donde está KENSOU. Ante ella se crea una pequeña puerta ovalada y rojiza que ATHENA atraviesa, y en el mismo instante de atravesarla se crea otra al lado de KENSOU y la Psycho Soldier sale por ella.
- ¡Esa técnica debo aprenderla cuanto antes! – exclama KENSOU.
- No estamos como para admirar técnicas, KENSOU- responde ATHENA-. Hemos de salvar a LOTHAR. ¡Rápido!

LOTHAR sigue sin poder librarse de la telaraña. La Sombra le mira y levanta sus brazos. Una vez los tiene arriba del todo, los baja rápidamente y al mismo tiempo un gran fuego emerge del suelo en dirección hacia LOTHAR. El semielfo protege entre sus brazos a la niña. Todo el poder del hechizo cae sobre LOTHAR.
El semielfo siente el calor de las llamas abrasando sus ropas y casi intentando calcinar su piel. Pero no llega a sufrir quemaduras, ya que súbitamente el hechizo se disipa.
El fuego del conjuro, que había iluminado por unos momentos la noche, es sustituido por una extraña y potente luz que reconforta a LOTHAR.

Rápidamente, SARAH, tras haber atacado a la Sombra con una Lanza Luminosa, dejando al espíritu en las últimas, corre con su espada hacia la Sombra.
La Sombra se recupera del ataque y ve a la juglar corriendo a su encuentro. Ve la espada y ríe:
- ¡Estúpida mortal, tu simple espada no podrá derrotarme!
SARAH corre más y más. Cuando parece que se va a enfrentar a la Sombra, gira hacia la izquierda y tras ella, de nuevo utilizando el Psychic Teleport, aparece ATHENA, quien ejecuta nada más apartarse SARAH una Psycho Ball de gran potencia.

La Sombra recibe la esfera energética por completo. El poder benévolo de la Lanza Luminosa había dejado sus defensas bien bajas y el remate de esta Psycho Ball ha dejado sentenciado el combate.
La Sombra, nada más ser alcanzada, empieza a desintegrarse poco a poco, mientras chilla con una voz muchísimo más aguda que la que tenía antes, hasta desaparecer por completo.

SARAH respira profundamente.
- Bueno, nuestro plan funcionó, ATHENA – dice SARAH -. Al fin nos hemos librado de ellos.
- Sí, hemos estado muy bien – responde la Psycho Soldier -. Pero tanta lucha va a acabar por agotarnos. Debemos descansar pronto y estar aquí más tiempo sólo haría que vinieran más monstruos.
- Tienes razón, ATHENA, al fin alguien que sabe lo que hay que hacer – dice KENSOU -. Es hora de irse de aquí, descansar sin que estos bichos vuelvan de saber de nosotros y atacar al día siguiente a ese tal PHALNAX.
Los cuatro se ponen de acuerdo y se van a ayudar a LOTHAR, quien está intentando, una vez disipada la Telaraña, cargar con el hombre mayor que se encuentra inconsciente.

 

Tras la victoria frente a estos extraños seres, en un combate que ha durado menos de lo que los aventureros podrían esperar, viendo que sus enemigos eran realmente poderosos, el grupo vuelve a desplazarse, en busca de un nuevo lugar donde poder dormir hasta el día siguiente.
Son casi las dos de la madrugada cuando al fin encuentran otra cueva, más espaciosa incluso que la anterior.

El primero en entrar es GRONFORL, junto a su fiel Asno, seguido por el resto del grupo.
LOTHAR deja a la niña, que se había quedado dormida entre sus brazos tras lo ocurrido con la Sombra, tumbada en una esquina, mientras SARAH y KENSOU dejan al hombre un poco más hacia el centro de la cueva.
DEEDLIT y ATHENA se dedican a curar a los heridos, mientras los demás preparan los sacos de dormir. Al día siguiente tendrán que enfrentarse a PHALNAX y sus sicarios, que tal vez sean tan poderosos como los dos últimos enemigos a los que se han tenido que enfrentar.

El hombre, que hasta hace unos momentos había permanecido inconsciente, se despierta.
- ¿Dó... dónde estoy? – pregunta el hombre.
- ¡Ey, mirad! ¡¡El viejo ese ha despertado!! – exclama el aniquilador, quien lleva colgando en su cuello los colmillos del demonio, a modo de recuerdo más que de trofeo -. ¡¡Yo lo mato, yo lo mato!!
El hombre pone los brazos delante de su cara, protegiéndose, mientras grita con voz temblorosa:
- ¡No, por favor, no me hagan nada! Dije que no colaboraría con PHALNAX. Díganle a ese demonio y a la Sombra que nos dejen tranquilos.
- ¿Sombra y demonio? – pregunta SARAH -. Esos enviados de PHALNAX han vuelto al Infierno de donde vinieron, usted y su hija no tienen nada que temer ahora.
- Pero, ¿y mi hija? ¿Dónde está Ana?
- Tranquilícese, la acabo de dejar durmiendo – comenta LOTHAR mientras intenta ver si hay aún pociones en su mochila mientras DEED le aplica algunas curas en el abdomen -. Y oiga, ¿cómo se siente uno cuando una Sombra le posee?
- ¿Por eso no recuerdo qué pasó tras el encuentro con la Sombra y el demonio? – pregunta el hombre -. Vaya... así que ese espíritu me robó el cuerpo... me alegro de que ustedes acabaran con él.
- Pues sí, señor...
- Me llamo Roberto Gámez – responde el hombre.
- Muy bien, señor Gámez – prosigue SARAH -. ¿Le importaría si le hacemos algunas preguntas sobre todo esto?
- Oh... esto... – parece que Gámez no sabe qué decir -. ¿De verdad creen que podría serles de utilidad si casi todo el tiempo lo he pasado bajo la influencia de una Sombra?
- Mejor que sepamos lo que usted tiene que ofrecernos que no saber nada, señor Gámez – responde SARAH, mientras espera a que sus compañeros le acompañen en el interrogatorio.
- Si me disculpáis, será mejor que cuide de la niña mientras vosotros intentáis sacar la información que sea – comenta LOTHAR, mientras se va con la pequeña.
- Y lo siento también yo, pero esta marmota se va a echar un sueño, así que buenas noches – dice KENSOU. Él y ATHENA buscan un sitio donde poner sus sacos y dormir tranquilos.

Al ver que el hombre se ha despertado, KHANWULF se acerca. “A lo mejor el vejete sabe donde "$#&$%&/%$ se han metido esos pelmazos de VIRUS y LOYD.
- Pues bien, hable, anciano – dice el bárbaro -¿qué tiene usted que ver con el tal PHALNAX? - pregunta mientras pasa un trapo sobre el filo de su espada bastarda, que se había manchado con la sangre del demonio.

- O... oiga, por favor, un respeto, que todavía no he cumplido los sesenta – responde el señor Gámez.
- ¡¿Pero va a responder o no a lo que he dicho?! – KHANWULF parece impaciente.
- Yo... apenas sé sobre ese tal PHALNAX – comenta Gámez -. Simplemente un día vinieron esa Sombra y su compañero el demonio alado mientras yo me encontraba en mi laboratorio...
- ¿Laboratorio? – pregunta extrañada SARAH.
- Sí, es un laboratorio de magictecnología – prosigue Gámez -. Soy un científico dedicado a la magictecnología desde hace muchos años. En mis años de experiencia he realizado gran cantidad de experimentos...
- ¡Eh, viejo, no te pongas a contarnos tu vida, ¿quieres?!
- ¡KHANWULF, un poco de paciencia! – replica DEED -. ¿O no ves que estamos intentando mantener un ambiente pacífico?
- Mira, elfa, aquí las respuestas hay que sacarlas al momento, sin rodeos – dice KHANWULF -, así que deja de decir payasadas, ¿quieres?
- ¡Bueno, ya se acabó! – exclama SARAH, quien vuelve a dirigir su mirada al hombre -. Siga con su historia, no haga caso a esta mula del Oeste...
- ¡Mide tus palabras, heroína del tres al cuarto! – grita KHANWULF -. ¿O quieres que una espada bastarda atraviese tu pecho?
SARAH ignora al bárbaro y hace un ademán al señor Gámez para que haga lo mismo. Así, el hombre prosigue:
- Sí, yo antes trabajaba para el Imperio en los laboratorios magictecnológicos del palacio del Emperador... Pero tras una serie de crisis nerviosas decidí retirarme a un retiro por entre los bosques de los alrededores... Allí me construí como pude una casa. Me ayudó un draconiano...
- ¡Eh, eh, pare el carro! – dice ASSOTH, quien también se ha unido al interrogatorio -. ¿Ha dicho un draconiano?
­- Sí, un draconiano – dice Gámez -. Lo encontré en el bosque, malherido. Tuve que atenderle para curar las heridas gracias a que también sabía algo de medicina. Él me lo agradeció muchísimo y me ayudó a construir mi casa y crear un laboratorio subterráneo.
- Pero – sigue ASSOTH -, que yo sepa los draconianos desertaron a la Isla del Dragón poco después de la Gran Guerra... Y eso fue hace más de tres mil años.
- Sí, pero por lo que me contó, había salido de la isla para conocer el mundo cuando fue abatido por unos arqueros... De hecho, tenía heridas de flecha por todas partes, sobretodo por las alas. De hecho, estaba tan malherido en las alas que ya nunca más pudo volar.
” Bueno, a lo que iba, Harreim, que así se llamaba el draconiano, me ayudó en la construcción de la casa y de los subterráneos. Tuve que gastar luego casi todos mis ahorros en conseguir material para mis investigaciones, lejos de la presión del Imperio.
” Harreim murió pocos meses después por un infarto cerebral. Yo empecé mis investigaciones, intentando conseguir el modo de encontrar la llave para la mejora de las grandes razas, que es el sueño de la mejora genética según los tratados de la magictecnología.
- Luego se casaría, ¿no? – comenta ASSOTH -, porque si no, su hija...
- Estuve casado... Fue después de la muerte de Harreim, puesto que no quería quedarme solo.
” Sé que pensarán que dedicaba poco tiempo a mi esposa, pero no, yo tenía tiempo para mis experimentos y para ella. De hecho, mi mujer me ayudaba en el laboratorio. Nuestro amor fue muy fuerte.
” Pero Ana no es fruto de ese amor... Ella nació en una probeta.

Todos se quedan sorprendidos, aunque más de uno ya parecía esperarse algo así.
- Mi esposa murió por culpa de hepatitis C...
- ¡Jo! ¡Menudo gafe, este tío atrae la muerte sobre los demás! – exclama el aniquilador -. Y lo curioso es que él ni enfermaba.
- Por favor, no diga esas cosas – prosigue Gámez -. El caso es que no sabía lo que hacía, tomé muestras de sus tejidos y los cultivé en mi laboratorio, intentando siempre que las células fuesen sanas. Durante años, estuve haciendo experimentos sobre esas células... Intentaba que mi mujer, de alguna forma, volviese a mi lado.
” Docenas de fetos deformes, muertos, encerrados en cápsulas de cristal y sumergidos en un líquido amniótico que yo mismo sinteticé, adornan ahora mi laboratorio, como fracasos en mi intento por buscar la forma de recuperar a mi mujer. Hace siete años, uno de los fetos salió bien parado. Conseguí que sus células no experimentaran un envejecimiento precoz y esta vez sí que lo logré. A la pequeña la llamé Ana, como a su madre.
” Al principio creía que había hecho que mi mujer volviese, pero aun por el hecho de usar sus células y llamar a la niña como ella, me di cuenta de que mi Ana no volvería y que lo que había hecho había sido crear a una nueva Ana... Aunque era un clon, ella no era mi esposa, sino mi hija.

La historia empieza a aburrir un poco a los presentes, que no parecen estar interesados en experimentos genéticos, clones y demás. Algunos ya piensan que todo es fruto de una mente enfermiza que les está soltando la mayor de las mentiras que jamás se hayan contado.
- Yo me ocupé de educarla durante estos años desde su... nacimiento. Cuando cumplió los cinco años, demostró tener un extraño poder... Era como si su mente se hubiese desarrollado mucho más de lo normal. No sé si lo que le ocurría fue por los experimentos o hubo algo más... Pero...
- Sí, bueno, seamos concretos, ¿hace cuánto exactamente que fue usted poseído por la Sombra? – pregunta AKASHA -. ¿Y quién leches es PHALNAX?
- Sí, por supuesto que hablaré de lo que sé, que es muy poco, se lo advierto, pero es que todo esto me recordó a lo que les he comentado... Y claro...
” Bueno, vamos a lo que vamos. Todo ocurrió hace unos meses... tres, si mal no recuerdo. Yo estaba en mi laboratorio, muy tranquilo. Nunca dejaba que Ana entrara para que no viera el horror que me rodeaba en mi trabajo – Gámez hace una pausa -. Ella gritó diciendo que había encontrado a un perro en la entrada de la puerta.
” Yo subí a la casa y allí estaba, mi hija junto a un perro bastante grande, de patas robustas. Parecía que el perro se llevaba bien con mi hija, pero rápidamente noté algo raro en el can. Así que le dije a Ana que se apartase de él y eché al perro de la casa.
” Me costó echarlo. Pero cuando lo conseguí, el perro empezó a cambiar de forma. Creció muchísimo y empezó a adquirir una forma humanoide, con alas. Era un demonio alado, pero de gran nivel puesto que poseía esa capacidad de metamorfosis. Lo sé porque lo leí en un libro que hablaba sobre demonios, una vez de joven.
- Prosiga.
- Bien, justo al lado del demonio apareció una Sombra. Ambos decían ser enviados de un tal PHALNAX, que decían que era su dueño y señor, que era el que mandaba en estas tierras y que todo aquél que viviera por allí debía jurar lealtad eterna a ese PHALNAX. Yo me negué.
” Ellos detectaron el extraño poder de Ana y dijeron que yo era muy importante para ellos, como lo era mi hija. Yo seguía negándome y protegí a Ana de esos monstruos. Con una piedra dejé tuerto al demonio, pero ello no fue suficiente y fue entonces cuando sentí cómo un aire frío comprimía mi corazón, hasta que perdí la conciencia... Y la he recuperado hace pocos minutos.

Tras esta inverosímil, pero desafortunadamente para Gámez (ya que dudamos si el resto le creen) real, historia, parece que nadie se atreve a preguntar nada.
- Tal vez esos monstruos hayan usado mis conocimientos para crear monstruos o cosas así en mi laboratorio... Y a saber cómo habrían hecho sufrir a mi hija.
- Ahora que lo pienso – comenta LAMBERT -. KENSOU y ATHENA estaban desconcertados por el perro, que era ese demonio, pero también por la niña... Tal vez detectaron sus poderes. Es que ellos dos son Psycho Soldiers, se lo digo para que lo sepa.
- ¿Guerreros psíquicos? – pregunta Gámez -. Tal vez ellos sepan qué hacer con mi hija.
- ¿A qué se refiere? – pregunta SARAH.
- Yo... sólo les pido eso, que cuiden de Ana... Y que, por favor, le digan que siempre la querré... ¿Me harán ese favor? Además, espero que ustedes acaben con PHALNAX para siempre.
- No irá a morirse, ¿verdad?
- ¡No! No es eso – dice Gámez -. Sólo quiero que mi hija pueda ir por el mundo, que no se quede encerrada en las paredes de una casucha en medio de un bosque. Sólo eso.
- ¿Y usted qué hará? – pregunta ASSOTH.
- Volveré a la casa... Me da igual si allí encuentro los grotescos experimentos que esos monstruos crearon, pero no quiero que vuelva mi hija a ese horrible lugar. Nada más... Si alguien ha de volver, ese seré yo.

 


Mientras, XENAR se va de la cueva, mochila a la espalda, intentando buscar algún sitio donde poder limpiarse la sangre del demonio que le había salpicado. Una fuente, un arroyo o lo que sea, tampoco muy separado de la cueva, ya que no es cuestión de alejarse y verse sola ante el peligro. AKASHA la ve irse y tras la pregunta que le ha hecho a Gámez, decide acompañarla.
Encuentran un pequeño riachuelo. XENAR se quita la camiseta y se queda sólo con un rústico sostén que impide que se vean sus pechos.
- Menos mal que ningún tío ha venido con nosotras – dice XENAR -. Si no le partiría la cara, por pervertido – y mientras lo dice, frota con fuerza la camiseta. Luego se quita los pantalones, quedándose sólo con unos finos pantalones cortos y también se pone a frotarlos.
Imitando su gesto, AKASHA también se pone a limpiar sus maltrechas ropas, que han recibido todo tipo de “martirios” a lo largo de sus correrías.
Luego, ambas chicas se desnudan por completo y se lavan, puesto que no sólo hay que mantener limpias las ropas, sino también el propio cuerpo.

En cuanto terminan, XENAR saca una camiseta y unos pantalones que tiene de repuesto de la mochila. Se los pone y coge la ropa mojada. AKASHA hace lo propio, sacando sus ropas de líder Yojimbo que había guardado celosamente tras la lucha contra los trolls de camino al encuentro de INGALA y DERGIST.
Las dos chicas suben de nuevo hasta la cueva. XENAR deja la ropa sobre una piedra, cerca de la entrada de la cueva. Ambas ven que el interrogatorio terminó hace minutos. Todos, excepto LAMBERT, duermen.

- Oye, LAMBERT – dice AKASHA -, ¿cómo ha ido el resto del interrogatorio?
- Pues poco hemos sacado desde que os fuisteis – responde el bardo -. Sólo que el tal LORD PHALNAX se ha autoproclamado señor de estas tierras y que además está extorsionando a todo aquél que se atreva a vivir por aquí... Bueno, también le preguntó luego ese bárbaro, KHANWULF, por sus compañeros, el semielfo y el matabestias, pero el viejo no sabía nada de eso. Claro, quien los encontró fueron esos monstruos, no este hombre en sí – el juglar se acerca a las chicas -. Además, creo que está un poco chaveta, porque nos ha contado un rollo de que si su hija es un clon de su mujer y de que si es un ingeniero genético. Vamos, que nos ha soltado una historia que parecía un chiste inflado.
- Ya nos lo contarás mañana – dice XENAR -. Ahora, durmamos. Dudo que a estas horas y en este nuevo refugio nos encuentren.
- Yo de todas formas haré guardia – comenta LAMBERT -. Buenas noches, chicas.
- Buenas noches – responden las dos mientras se van a sus sacos de dormir.