LA BATALLA DE SANDRIA

“Creo que eztamoz rodeadoz..." Los orcos nunca podrán con el Imperio Soldeví

SANDRIA, 20 de julio del año 3287 después de la Gran Guerra

- Pues yo propongo contratar exploradores para que la busquen - va comentando XENAR a sus compañeros, mientras salen del templo -. Además, con esas pintas tan ridículas que lleva, que parece que vaya a una fiesta de fin de año, HERU no pasará desapercibida. Y debemos darnos prisa: con la Ira Sangrienta, es un peligro andante. Viva o muerta, como prefiráis, pero hay que cogerla. ¡Por fin podremos ser unos héroes! - "Y por fin le daré su merecido", piensa XENAR.
- No te preocupes - dice JADE -, ya la están buscando. Aunque hemos tardado en reaccionar, los exploradores son muy rápidos y terminarán pronto su trabajo...
- Dudo de que tengan éxito - dice RAGNUS, escéptico.

Mientras salen, observan la agitación en la ciudad. Muchas familias han preparado sus carros para huir cuanto antes de la ciudad. Además, la vigilancia está aumentando en la ciudad, ya que se teme que la gente saquee negocios o los orcos entren en la ciudad. En seiscientos años de historia, Sandria nunca había estado tan al borde de la perdición.
RAGNUS se dirige a unos establos al lado de la ciudad. Allí le espera Silph, su caballo.
El Templario sale de los establos con su caballo y se dirige hacia donde está el grupo.
- Lo que he dicho: dudo del éxito de los exploradores - dice RAGNUS -. Iré a por HERUWATH, aunque intentaré no alejarme mucho. Si no tengo éxito, tendré que aguantarme - y mira a DRAUG y JADE -. Tranquilos, volveré para la batalla - y diciendo esto se dispone a irse -. ¡Hasta luego! ¡Y que Dagor os acompañe! - RAGNUS se aleja.

Los demás siguen con los druidas hacia la lucha...

 


En las afueras de Sandria, tres exploradores yacen medio calcinados, muertos, a los pies de una colina. Frente a ellos, HERUWATH, algo agotada, se dispone a proseguir su marcha.

Se cuelga la Ira Sangrienta a la espalda. "Ese estúpido de FËADRAUG... Debió haber extremado la vigilancia, pero los fallos se pagan caros", piensa HERUWATH. Debe localizar a DREADLIN cuanto antes para poder completar la resurrección de ARGOH y sumir al mundo en un Caos eterno. El problema es: ¿por dónde empezar la búsqueda?

Mientras intenta saber por dónde debe ir, observa algo a lo lejos. Una desordenada formación se está acercando a su posición. Parece que no la han visto, puesto que la marcha es todavía muy lenta. Intenta esconderse tras un árbol que tiene a su lado.
Espera. Debe saber quiénes son aquellos a los que ha visto venir.

Su espera al fin le revela quiénes eran. Un pelotón de unos veinte orcos guerreros, todos con sus espadas bastardas y hachas oscuras, liderados por un chamán. El sacerdote orco lleva unas largas túnicas de color amarillo verdoso, un yelmo de mago que parece robado, ya que apenas le encaja en su cabeza, y un bastón de pedernal, que le hace las veces de apoyo para el camino y arma contundente.
HERUWATH observa desde su escondite a los orcos, quienes se han detenido. Uno de ellos está oliendo...
- Zeñor - dice el orco al chamán -, para mí que alguien eztá por aquí.
El chamán se pone también a oler.
- Tienes razón - responde el sacerdote, en un perfecto Común, demostrando que los chamanes son realmente los orcos más inteligentes de todos -. Alguien está por aquí cerca. Debemos saber quién es. Si es amigo, le ayudaremos; si es enemigo, lo mataremos sin compasión.
Los orcos empiezan a dividirse en parejas, mientras el chamán sigue en su posición, observando la búsqueda.

Dos de los orcos se acercan al árbol tras el cual se oculta HERUWATH. El olor les parece muy intenso.
- Deberíamoz avizar a loz demáz, ¿no creez? - comenta uno de los orcos.
- ¡Que loz demáz ze jodan! - le responde el otro, sin levantar mucho la voz -. El jefe ze pondrá muy contento y zeguro que LORD DREADLIN también.

"LORD DREADLIN", piensa HERUWATH. "Así que estos orcos están al servicio de ese archidruida... Bueno, ya no tengo que buscar más", y sale de su escondite.
Los dos orcos del árbol la ven. Ha salido de repente, pero algo ha impedido que sacaran sus armas. Su instinto combativo ha quedado frenado ante la presencia de la Señora de la Muerte.
- ¡Por Orgoroth! - exclama uno de los dos orcos -. ¡¡Ez LADY HERUWAZ!!
- ¿Qué? - el chamán se queda sorprendido -. ¿LADY HERUWATH? - y se acerca al árbol, comprobando, con sorpresa, que realmente tiene enfrente a la archibruja. Se inclina ante ella -. Mis respestos, LADY HERUWATH. Estamos contentos de haberos localizado. LORD DREADLIN os esperaba.
- ¿Y dónde está él? - pregunta HERUWATH.
- Estará en su residencia en las montañas de la Espina Élfica, mi señora. Está a casi dos semanas de viaje, pero tenemos las suficientes provisiones para...

- ¡¡Viene alguien!! ¡¡Y ze azerca a gran velozidad, a caballo!! - grita uno de los orcos.
Efectivamente, a gran velocidad una figura a caballo se acerca hacia donde están los orcos.
- ¡Debemos proteger a LADY HERUWATH! - exclama el chamán -. ¡Rápido, que algunos corten el paso mientras el resto me acompaña! ¡Debemos alejarnos lo más rápido posible!
Diez orcos, la mitad de los guerreros, se queda para defender la posición, mientras los otros diez se van con el chamán y HERUWATH.

- ¡¡¡HERUWAAAAAAATH...!!! - se oye gritar a lo lejos al jinete.
El jinete se acerca con gran rapidez, aún más veloz que antes. Saca una impresionante espada que tenía colgando en su espalda. Se adelanta el primer orco, pero es decapitado al instante.
Con gran velocidad, RAGNUS se acerca los otros nueve orcos.

- Ese imbécil sigue empeñado en seguirme, vaya a donde vaya - dice HERUWATH. Y mira a RAGNUS -. ¡Maldito, tienes suerte de que esté agotada! Si no, estarías muerto.
Pero RAGNUS no le escucha, está destrozando a los orcos que se le han puesto delante. Su mandoble cae sobre ellos con gran furia, tiñiéndose con la sangre oscura de sus adversarios. Las runas del Mandoble Divino se iluminan en cada golpe acertado.
Brazos, piernas y cabezas de orcos caen sin parar al suelo. Cuando todo lo que tiene RAGNUS en el suelo son miembros desparramados de lo que hace unos minutos eran sus contrincantes. Ahora el camino hacia la victoria está libre.
Animando con las espuelas a su caballo Silph, el Templario corre raudo hacia los orcos que protegen a HERUWATH, quienes ya se han alejado unos doscientos metros, insuficientes ante lo que se les viene encima.

Pero uno de los orcos, tan rápido como puede, saca su arco. Es el único arquero del grupo y no le quedan muchas flechas. Se dispone a disparar. RAGNUS se acerca más y más. Con nerviosismo, el orco dispara y le da al caballo en la pata delantera derecha. El caballo se encabrita. RAGNUS intenta mantenerse.
El orco vuelve a disparar, esta vez al vientre de Silph. Acierta. El caballo se encabrita aún más y RAGNUS, al final, cae al suelo. Silph, aunque herido, huye en dirección hacia Sandria.

Los orcos se llevan a HERUWATH, tan rápido como les es posible. No quieren esperar a que RAGNUS se levante, ya que a pesar de haber sufrido una dura caída, el Templario aún está consciente, pero la armadura le dificulta el movimiento en el suelo, así que puede tardar en levantarse.
La archibruja observa al Templario en el suelo, intentado levantarse. Quiere acabar con él, pero los orcos le meten prisa. HERUWATH se va con los orcos, mientras observa a RAGNUS, quien ya empieza a levantarse. Los orcos aceleran más el paso.

Cuando RAGNUS se levanta, ya es tarde. Los orcos ya están bastante lejos como para pillarlos en carrera. Cuando se lo proponen, los orcos son muy ágiles. Y teniendo en cuenta que HERUWATH es toda una gacela a la carrera y al perder el caballo, RAGNUS no puede seguir. Sólo puede maldecir a los Herugurth y a todos los que sirven al Caos. Después de ello, se gira y vuelve hacia Sandria, en busca de su caballo, para curarlo y partir a la batalla cuanto antes.

 

Los orcos y HERUWATH siguen corriendo. Cuando ya llevan algo más de kilómetro y medio, deciden parar.
- Eze tipo ya no noz podrá alcanzar - dice uno de los orcos -. Ze ha rendido rápidamente...
- Sí, pero debemos andarnos con cuidado - dice el chamán -, pues no sabemos si traerá a más gente. Tal vez debamos hacer una escala en la próxima ciudad, teniendo en cuenta que tal vez no nos lleguen las provisiones para este nuevo cambio de ruta.
- ¿Y cuál es? - pregunta HERUWATH.
El chamán saca un pequeño mapa del Imperio Soldeví. Observa el dibujo. Están en el Protectorado de Sandria. Al este está la Nación de Minos, que engloba esta ciudad y algunos pequeños pueblos; al norte, la Nación de Gunmar, con esta ciudad mágica, Malkadian, Lass y pequeños núcleos de población. Al noreste están los Protectorados de Zoroaster y Mirri.
- Me parece que vamos a tener que ir a Malkadian, mi señora - dice el chamán.
- Vas a tener que desechar esa posibilidad, chamán - responde HERUWATH -. Por lo que se ve, uno de mis espías orcos fue detenido allí y seguramente han aumentado la vigilancia. Y no pienses en ir a Minos o Zoroaster, ya que allí no tendremos posibilidades.
- Entonces, mi señora, sólo nos queda como posibilidad más cercana Lass. Además, con tantas mujeres allí, podéis camuflaros y pasar desapercibida. ¿Qué opináis?
- Vayamos a Lass - dice HERUWATH, sin apenas pensarlo. La idea de camuflarse entre la población femenina no es tan mala, aunque aún tiene en mente la idea de esos aventureros de disfrazarla en Sandria.

Una vez decidido el destino, el grupo se marcha.

 


- Bueno, aquí es donde debe quedarse, cabo ARKAN - le comenta un soldado al TEMPLARIO NEGRO.
ARKAN no lo puede creer: le han puesto junto a los sanadores. Ni tan siquiera está en lo que es realmente en el campo de batalla, sino en una posición a varios metros de éste.
- ¡Esto es inaceptable! - responde ARKAN -. Soy un Templario y mi puesto está en el campo de batalla.
- Pero usted le comentó al general que poseía gran cantidad de hechizos y muchos eran de curación. Por tanto, y viendo que las plazas de guerreros están ocupadas, al igual que las de hechiceros, no hay más remedio.

ARKAN se siente humillado. Tener que estar entre los médicos le parece indignante.
"Menos da una piedra", piensa ARKAN, "pero no dudaré en intervenir en la lucha si es necesario."

 

Algo más lejos, en las tiendas, YUU aún está sorprendido por su extraña ascensión a Guardián del Caos. No entiende nada, es más, duda de que él estuviese preparado para ascender a este escalón en la jerarquía de los Caballeros del Caos.
ARGUS y SANDHURST se reúnen con el elfo oscuro. Observan los cambios de su armadura.
- Así que has ascendido, ¿no? - pregunta SANDHURST.
- Sí - le contesta YUU -. Pero no entiendo cómo...
- Debe haber sido Alanster, el Señor de los Demonios Matadores y principal rival de ARGOH en los Infiernos - dice SANDHURST -. Si por el camino hablasteis de que debías ser un elegido de este Señor Demonio, tal vez necesita que estés más preparado para lo que puede venir.
- ¿Elegido de Alanster? ¿Lo que puede venir? - pregunta ARGUS -. ¡Ay, madre, creo que me he perdido! ¿No os importaría a alguno explicarme qué pasa aquí, mientras esperamos a los incursores?

YUU se vuelve hacia sus compañeros.
- Efectivamente - les dice -, he cambiado. No sé a qué se deberá, ni por qué me siento tan raro. Pero si os puedo decir que mi espada me está pidiendo que le dé sangre, así que se la tendré que dar. Me parece, GADHIAR, que vas a tener que contarle todo tú solo.

Y despidiéndose, se lanza al campo de batalla por su cuenta.

“Alanster”, piensa YUU. “¿Será en verdad él quien me ha hecho esto? No sé lo que está ocurriendo, todo va muy rápido... Más de lo que esperaba.”

 


Los druidas llegan a la zona. Va a comenzar la lucha y los druidas han entrado con algo de retraso. Las prisas hacen que todo vaya algo más rápido de lo que se esperaba.
- Bueno, ahora con prisas - dice XENAR -. A ver, ¿qué es lo que tenemos que hacer?
Un jinete detiene el avance del grupo.
- Sólo está permitida la entrada de los druidas en el campo de batalla.
- ¿Pero qué...? - XENAR está indignada -. Mira, tío, nosotros hemos venido a luchar y ningún alfeñique a caballo nos va a impedir...
- Son órdenes del general, no...
- Pues su general debería dar una oportunidad a gente como ellos, que tienen mucho que demostrar en el campo de batalla - dice DRAUG -. Y ahora, me gustaría que les proporcionara caballos y poneys a mi esposa - y señala a JADE -, y a estos jóvenes - y mira a JAAS, REPLICANTE, XENAR y PYROS.
El jinete se queda mirando al elfo. No le gusta cómo le observa, así que decide hacer lo que le manda y se lleva a quienes le ha dicho DRAUG a los establos.

JADE mira a DRAUG.
- Que todo te vaya bien, ¿vale? - dice la elfa -. Ten mucho cuidado.
DRAUG sonríe.

 

En los establos, les dan a JADE, XENAR y PYROS algunos pura sangre. A REPLICANTE le dan un poney.
- ¿Y yo? – pregunta JAAS.
- Lo sentimos mucho, señor – responde el encargado del establo -, pero ése era el último poney.
JAAS está un poco enfadado, pero sabe que no vale la pena enfurecerse por tan poca cosa. De todas formas, a un enano, y sobretodo a un berserk como él, no le hace falta un caballo para cortar cabezas de orcos y brujos.  “Vayamos pues a pie, que así iré calentando para la lucha”, piensa JAAS, al fin contento.

 

Mientras, en el escenario de la lucha, los exploradores llegan confirmando la llegada de las huestes goblinoides. Se prevén unos cinco mil enemigos, entre trasgos, orcos, trolls, hombres-lagarto y yuan-ti. Se teme lo peor, ya que nunca antes un ejército tan grande había ido a la lucha contra los soldevíes. Casi triplican los efectivos destinados a Sandria.
- Lo dije ya, que eran pocos – comenta ARKAN a los sanadores -. Pero eso pasa por querer defender antes Tolaria, una ciudad que se encuentra ya de por sí bien protegida, que Sandria, una ciudad pacífica y que cuenta con pocos efectivos... Aunque ver reunidos a casi dos mil hombres en poco tiempo... Creo que el ejército ya sabía lo del ataque y se lo han callado...
De repente, pasan a su lado, corriendo, tres caballos y un poney. ARKAN se fija en los jinetes.
- ¡Vaya! Parece que al final esa bastarda ha escapado y ya no la podrán coger – dice ARKAN. Después ve pasar a JAAS, pero no lo reconoce ya que no lo ha visto nunca -. ¡Y vaya sí que corre el enano! – dice cuando JAAS está bastante lejos, ya que no le gustaría probar la furia de un guerrero enano.

 

Los nuevos cuatro jinetes llegan a la zona de los magos. Allí se encuentran a FLADNAG, conversando con algunos de los archimagos que se encuentran en la división. El tolariano se disculpa ante los archimagos y se va con sus compañeros.
- ¡Eh! ¿Qué hacéis aquí? – pregunta FLADNAG -. ¿No estabais cuidando a DRAUG y vigilando a esa bruja?
- Hay buenas y malas noticias acerca de ello – responde JADE -. La buena noticia es que DRAUG está mucho mejor e incluso ha venido a luchar con los druidas...
- No me creo que se haya recuperado tan pronto. ¡Debe haber sido un milagro! – FLADNAG está, de todas formas, feliz de saber que el elfo está bien -. Pero de todas formas aún no me parece que pueda enfrentarse a cualquier lucha... Pero dime, ¿la mala noticia no será que...?
- Sí, esa maldita se nos ha escapado – contesta JADE -. Pero lo peor de todo es que la resurrección completa de ARGOH está cercana.

FLADNAG palidece ante estas palabras. Golpea con furia el suelo con su báculo.
- ¡¡Maldita sea!! – exclama -. ¡Todo nuestro trabajo para nada! ¡¡Maldición...!!
- FLADNAG – XENAR se acerca al archimago -. No te preocupes por eso. RAGNUS ya ha ido en busca de HERU y seguro que vuelve con la Ira Sangrienta. Todos confiamos en él.
FLADNAG se levanta y mira a sus compañeros.
- Confiemos en él – dice al fin FLADNAG -. Preparaos para la lucha. ¡Y que Dagor os acompañe! – despidiéndose, vuelve con el resto de magos.
Los cuatro jinetes vuelve a cabalgar hacia el campo de batalla. A los pocos minutos, JAAS sale corriendo hacia la lucha. FLADNAG lo observa.
”¿Por qué demonios ese enano no va en un poney? Así se cansaría menos”, piensa FLADNAG, extrañado.

 

La amenaza ya ha llegado. Los primeros jinetes jabalí de las divisiones de los orcos han empezado una cruel embestida. Afortunadamente, la caballería soldeví tiene muchos méritos y un montón de seres odiosos no van a acabar con ellos con tanta facilidad. La primera marabunta de jinetes jabalí queda casi aniquilada por completo, mientras el bando soldeví apenas si cuenta con algo más de diez bajas en sus filas.
La caballería del Imperio comienza una dura embestida contra las huestes. Los trolls comienzan a aparecer, seguidos por tropas de yuan-ti armados con enormes lanzas, que brillan al sol con un fulgor sangriento. Tras éstos, divisiones de hombres -lagarto y guerreros orcos avanzan con furia. Al final, algunos arqueros goblins, no muy preparados para la dura batalla.

Los magos recitan gran cantidad de hechizos, todos destinados a frenar el avance orco. Columnas de fuego, truenos, movimientos de tierra... Todo ello gracias a unas simples palabras pronunciadas por gente sabia. Junto a ellos se han dispuesto los druidas, quienes también colaboran con su poder para controlar los elementos.
Los arcabuceros soldevíes se preparan para una posible intervención. Junto a ellos, los ballesteros y algunos arqueros semielfos se encargan de mantener a raya a varios de los enemigos, permitiendo que todo el peso de los lanceros, los guerreros a pie y la caballería caiga sobre los moribundos y los escasos orcos... Pero escasos parecen ahora, porque la avalancha verde aún no ha terminado.

 


Nuestros cuatro jinetes siguen abriéndose paso. La confusión reina en el campo de batalla cuando JADE y sus compañeros llegan.
- Hace bastante tiempo que no veía una batalla como esta – dice JADE -. Es hora de que la Armadura de Eladamri tenga una segunda batalla.
- Nosotros te cubriremos, JADE – dice XENAR -. Tú ve hacia delante y empieza a abrir camino, que nosotros iremos a por lo que haya. Además, si mis cálculos no fallan, me quedan aún diez orcos para cumplir mi sueño de haber matado a cien orcos – y con una sonrisa entre la locura y la alegría, XENAR sigue al galope a la guerrera elfa. Tras ellas, REPLICANTE y PYROS les siguen.

 

- ¡¡Maldita sea!! ¡Hay que ver cómo corren los condenados! – exclama JAAS, quien aún corre intentando llegar al campo de batalla. De repente, tropieza con alguien.
El enano alza la vista y mira a quien le ha tirado al suelo. Ve una armadura oscura, con pinchos en varios lugares de la misma y un casca que infunde miedo. Pero JAAS no se asusta.
­- ¡Un Guardián del Caos! – grita JAAS, cogiendo su Hacha Revienta-Trasgos, listo para acabar con él. Pero el Guardián del Caos responde:
- ¡¡JAAS, estúpido, que soy yo, YUU!!
El berserk se frena en seco y mira a YUU. El elfo se quita el casco.
- ¡¡Que te parta un rayo, YUU!! ¡No me metas esos sustos! Además, ¿a qué demonios ha venido ese cambio de imagen?
- A un demonio... creo – responde YUU, algo pensativo. Pero reacciona rápidamente -: Si quieres luchar, ven conmigo, seguro que hoy mataremos a muchos orcos.
- ¡¡Pues a la carga, tío!! – responde JAAS.

 

Cientos de orcos están tirados por los suelos, horriblemente mutilados. Al igual que ellos, goblins, yuan-ti, hombres-lagarto y trolls yacen sin vida sobre el campo de batalla. Pero la lucha aún no ha terminado.
Los dos ejércitos aún siguen combatiendo. Curiosamente, los orcos se están mostrando más valientes que de costumbre, cuando la pérdida de gran cantidad de sus miembros suponía una huida rápida, pero los escasos jinetes jabalí están haciendo estragos entre los lanceros, acabando con ellos a una gran velocidad.
Los trolls no conocen el miedo y siguen combatiendo a sus enemigos. Los caballeros y espadachines van sucumbiendo uno a uno ante el poder de estos poderosos monstruos, quienes poco a poco regeneran sus heridas más leves en combate para seguir en la lucha.

 

A lo lejos, una oscura figura observa la lucha. Sonríe. Un chamán orco se le acerca.
- Mi señor SILK, nuestras fuerzas empiezan a debilitarse. La caballería y los magos del enemigo están dejándonos sin apenas efectivos. ¿Es necesario que continuemos la lucha?
- No quiero que mis hombres se desmoralicen – responde SILK, acariciándose la barba -. Además, el verdadero poder del ejército de LADY HERUWATH aún no se ha desatado.
- ¿Verdadero... poder?
- Tú sólo mira...

Cerrando los ojos, SILK empieza a recitar. Unas oscuras palabras salen de sus labios. El nombre de ARGOH es pronunciado en gran cantidad de ocasiones. Cuando termina de recitar, se queda esperando... “Pero... ¿esperando a qué?”, se pregunta el chamán.
Un gran estruendo se oye a lo lejos.

 


Al fin, JADE y los demás llegan al campo de batalla. Varios orcos observan la armadura de JADE y, como por impulso, atacan casi en un estado de berserk a la elfa.
- Esta armadura atrae a los orcos como la miel al oso – y cabalgando rauda, empieza a embestir con dureza a los orcos.
Cuatro orcos caen bajo el acero élfico de la Espada del Alba de JADE. Tan pronto como va a buscar más adversarios, un orco salta hacia ella e intenta derribarla del caballo. Pero la elfa es mucho más hábil y decapita sin complicaciones al orco.

Otro par de orcos intenta aproximarse hacia JADE, pero REPLICANTE sale al paso y embiste en su pequeño pero bravo poney. Uno de los orcos cae muerto al suelo, pero el otro consigue rozar al poney. El animal se pone furioso, pero REPLICANTE se mantiene y da un mortal tajo al orco.
Rápidamente, más orcos se acercan. Son en total ocho.
- ¡Mirad cuántos! – exclama XENAR -. ¡Tengo ganas de acabar con todos ellos de una vez por todas! – y cabalga con gran rapidez hacia cinco de los orcos.
Los otros tres embisten a PYROS. Éste es herido, pero consigue mantenerse en su sitio y hábilmente va acabando con los tres adversarios que se le presentan.
REPLICANTE se acerca rápidamente para intentar ver qué le pasa a PYROS. Le duele el brazo, pero el cazarrecompensas aún puede seguir combatiendo.
- ¡Vamos, REPLICANTE, no te preocupes por mí y ve a machacar orcos! – exclama PYROS, tomando con fuerza las riendas de su caballo.

XENAR empieza a destrozar a sus adversarios con gran rapidez. Sólo consigue matar a tres de los orcos, ya que los otros dos han huido presas del pánico al ver a tan fiera semielfa luchando con todas sus fuerzas y machacando a los orcos.
- ¡¡Nenazas!! ¡¡Venid aquí y probad el acero de mi espada bastarda, panda de gallinas!! – grita XENAR, quien se dispone a perseguirlos. Pero en cuanto empieza a avanzar, algo golpe el caballo y hace que caiga al suelo.

XENAR intenta reincorporarse. Cuando lo consigue, observa qué es lo que ha tirado y, como puede apreciar, mutilado a su caballo.
Una bestia cuadrúpeda, muy parecida a un lagarto gigante y de más de dos metros de alto por unos tres y medio de largo. El monstruo observa a XENAR con una mirada sanguinaria.
”Si mi madre pudiera verme...”, piensa XENAR, quien parece no haber perdido la calma al ver al monstruo.

 

La bestia intenta atacar a XENAR, pero la semielfa esquiva con dificultad al monstruo. A pesar de lo grande que es, es una bestia muy ágil, tanto si XENAR la ha esquivado por los pelos. El monstruo continúa intentando derribar a su rival mientras XENAR hace todo lo posible para que no le dé.

- ¡Maldita sea! ¡Hay que acabar con esa bestia-demonio! – exclama JADE en cuanto se da cuenta de lo que ocurre, ya que ha sido entretenida por varios orcos más.
REPLICANTE y PYROS quieren atacar, pero la presencia del monstruo los ha dejado muertos de miedo. JADE lo nota.
- ¡Venga, no podemos quedarnos aquí plantados esperando a que ese demonio mate a XENAR ante nuestras narices! – vuelve a gritar JADE -. ¡Seguidme! – y cabalga hacia el monstruo. Pero en su avance, es detenida por otro demonio similar al anterior -. ¡Maldición! Tendré que quitarme a éste de en medio cuanto antes.

Mientras, XENAR sigue esquivando al demonio, pero nota que se va cansando y hay veces que parece que las enormes garras del monstruo la van a descuartizar. Pero cuando todo parecía perdido, un grito la anima:
- ¡¡Acabaremos con vosotros, sucias bestias del Infierno!!

Es la voz de JAAS. Y junto a él está YUU. Ambos se disponen a defender a sus compañeros de los demonios.

 

XENAR está totalmente decidida. Se va a encarar con el demonio, le cueste la vida o no. Ha venido a la guerra para divertirse y acabar con todo aquél que ose desafiarla, y esa bestia-demonio lo está haciendo. A XENAR le divierte, y mucho, la idea de un gran combate.
Los demás están listos para la lucha. Los demonios no tardan en reaccionar y se abalanzan sobre sus víctimas. Uno de ellos va contra JADE mientras el otro se dirige hacia XENAR, YUU y JAAS. El enano responde a la ofensiva con un hachazo. El demonio intenta esquivarlo, pero en el movimiento se gira mal y con un gran crujido se parte la pata trasera derecha; además, recibe el hachazo. Gran cantidad de sangre impregna el hacha Revienta-trasgos de JAAS. El demonio ruge del dolor e intenta mantenerse en pie. YUU también se aprovecha y hiere a la bestia. Pero el demonio consigue resistir y aún vive.
En un intento desesperado intenta echarse sobre XENAR, pero la guerrera reacciona con rapidez. “Estoy harta de esquivar. ¡Es la hora de dejar claro quién manda aquí!”, piensa XENAR, mientras da una buena tajada al demonio con la bastarda, y, con una gran rapidez, saca su espada ancha y decapita al monstruo.

Un baño negro cubre a la mercenaria. Ella ríe.
- ¡¿Y eso era todo?! – dice XENAR, riendo todavía.

 

Pero mientras XENAR ríe, JADE tiene complicaciones con el otro demonio. La bestia golpea el caballo de la elfa y la tira al suelo. A pesar de la caída, la guerrera elfa se levanta rápidamente y coge su escudo. PYROS y REPLICANTE, al fin decididos, se lanzan a la carga contra la bestia.
REPLICANTE consigue hacerle una pequeña cicatriz con su daga mágica y PYROS le hiere con la espada bastarda. El demonio aún está en forma y persigue a los jinetes.
JADE observa al demonio y estira su mano derecha hacia él. Se concentra y un rayo sale de sus dedos, impactando en el demonio. Éste se queda confuso: es atacado por todas direcciones. Gira muchas veces, indeciso.

JAAS corre rápidamente hacia el demonio, aprovechando la confusión de éste. Sin compasión, le destroza totalmente la espalda. La bestia, con un suspiro mortecino, cae al suelo abatida por el tremendo hachazo del enano.
El berserk saca su hacha del monstruo.
- Hacía tiempo que no luchaba como hoy – dice JAAS -. Pero al menos se ve que no he perdido la forma - limpia la sangre de su hacha y la pone en el cinto. Es normal, ya que se han quedado solos en el campo de batalla. Nadie a su alrededor, ni amigo ni enemigo.

Sólo un caballo, con un jinete totalmente atravesado por flechas, irrumpe la calma. Como el caballo de JADE aún puede caminar, a ella no le hará falta, pero el caballo de XENAR está mutilado.
- Espero que no le moleste al jinete si me llevo el caballo - dice XENAR, mientras quita el cadáver.

 


En otro lugar, ARKAN está muy disgustado al ver que sigue sin participar en la batalla.
Los sanadores están trabajando duro para poder asistir a los heridos. ARKAN está libre e intenta irse, pero un sanador se tropieza con él.
- Oiga, señor Templario – le dice el sanador -, uno de los soldados acaba de decirme que hay unos magos que necesitan cura urgente.
- ¿Hmmm? – ARKAN intenta disimular su malestar.
ARKAN se va al sitio donde están los magos heridos. Cuando llega, observa las heridas. Son heridas de garra, aunque algunos tienen flechas clavadas.
- ¿Qué clase de bestia ha podido hacer esto? – pregunta ARKAN.
- ¡¡¡¡DEMONIOOOOOSS....!!!! – se oye un grito de terror. Uno de los sanadores corre asustado, perseguido por una bestia-demonio, pero no puede hacer nada y es atrapado.

La bestia tira al sanador y empieza a destrozar su pecho con sus garras. Seguidamente, abre su enorme boca y de un gran bocado arranca medio cuerpo del hombre.
Los sanadores se echan hacia atrás aterrados. ARKAN no se inmuta.
- Al fin tengo con quien medir mis fuerzas – dice ARKAN, sacando su Mandoble Templario.

El demonio mira fijamente a ARKAN mientras éste se acerca. El demonio embiste, pero ARKAN esquiva. Intenta herir a la bestia, pero el demonio es rápido y advierte el movimiento del Templario. Corre con fiereza hacia ARKAN. El Templario intenta sacar su mosquetón, pero se da cuenta de que lo tiene en la mochila. El monstruo salta. ARKAN no tiene más remedio que darle un gran tajo al demonio mientras está en el aire.
Pero el demonio es más rápido y cae sobre él.

ARKAN se cae al suelo y su mandoble se suelta. Afortunadamente, gracias a la cadena que mantiene el mandoble unido a su muñeca no ha perdido la espada. El demonio intenta de nuevo hacer lo que otrora hizo con el sanador. Pero ARKAN es fuerte y forcejea. El demonio abre su boca, pero ARKAN lo empuja hacia atrás.
El Templario consigue levantarse, pero nada más hacerlo advierte que el demonio vuelve. Se prepara para defenderse.
Cuando el demonio se dispone a saltar de nuevo, una veloz sombra se cruza en su camino y en cuanto ésta pasa, el demonio, con una gran herida en el pecho, cae muerto.

ARKAN observa para ver quién ha sido el que ha matado a la bestia.
Ve una figura a caballo. El equino está herido y tiene algunas heridas de flechas. El jinete parece estar aplicándole algún hechizo curativo. La armadura del jinete, dorada, reluce como si fuese el propio sol.
El jinete mira a ARKAN.
- Lo siento, pero no iba a permitir que uno de mis compañeros de Orden muriera a manos de este monstruo – dice RAGNUS, sonriendo.
- Eh... bueno... gracias – responde ARKAN, quien oculta su enfado. No le ha gustado nada que RAGNUS interviniera.

RAGNUS sigue curando a su caballo. Las heridas van poco a poco cerrándose, hasta que pasados unos minutos, el caballo está como nuevo.
- ¿Qué es lo que ha pasado, SIR RAGNUS? – pregunta ARKAN -. ¿Por qué no estáis vigilando a HERUWATH?
- Hemos tenido mala suerte y ha escapado. Además, ya es tarde para localizar y la resurrección total de ARGOH dentro de poco será una realidad.
- ¡¡¿¿QUÉÉÉÉ...??!! – ARKAN no se cree lo que oye -. ¿Cómo permitisteis que se escapara? ¿Qué clase de Enviado Divino sois vos?
Esas palabras han dolido a RAGNUS. En parte son verdaderas: se supone que él es el único que podría haber evitado la catástrofe, pero sin embargo ha fallado. Pero por otra parte siente la envidia y la arrogancia en la voz de ARKAN. RAGNUS mira seriamente a ARKAN:
- Ocupaos vos de vigilar por esta zona. Me voy a donde están los druidas... – y galopa en dirección hacia el lugar donde deben estar los druidas.
”Idiota”, piensa ARKAN.

 

La zona de los druidas empieza a sufrir bajas. Han empezado a llegar hombres-lagarto con gran velocidad. Aunque las bolas de fuego y las descargas frenan en parte el avance de estos escamosos seres, los druidas se agotan. Sólo FËADRAUG está aún en condiciones. Pero él sabe que no puede esforzarse mucho. Aun estando recuperado, no tiene intención de recaer.
Los hombres-lagarto siguen luchando. Los druidas siguen defendiéndose. Miembros de ambos bandos caen inertes al suelo. DRAUG observa la escena con terror.

Cogiendo la hoz de uno de los druidas muertos, decide que no es momento de pensar en su integridad física. “Será un error por mi parte, pero no voy a dejar que la gente muera sin que yo haga nada”, y diciendo esto, corre con gran furia hacia los hombres-lagarto. En una mano sujeta con fuerza el Bastón Natura; con la otra, la hoz que acaba de coger.
”Que vengan rápido los refuerzos... O no aguantaremos mucho más”, piensa DRAUG, mientras clava la hoz en el pecho de uno de los hombres-lagarto.

 

La lucha entre druidas y hombres-lagarto continúa. Los magos lo advierten. FLADNAG sabe que DRAUG corre peligro.
- ¡Malditos bastardos! – y el archimago tolariano sale de la formación, con su Filo Luminoso sacado.
Un gran resplandor sale del mango de espada que lleva FLADNAG en sus manos. Con furia, se lanza contra los hombres-lagarto.

DRAUG ve que su amigo está ayudándole.
- ¡FLADNAG! – grita el elfo -, no seas insensato, vete o morirás.
- Nunca se abandona a un amigo en combate, elfo, y eso lo sabes tú muy bien – responde FLADNAG, mientras el filo de su espada luminosa va desperdigando miembros de los hombres-lagarto por el campo de batalla.

Los hombres-lagarto no se atreven a acercarse a FLADNAG. DRAUG no tiene intención de dejar que vayan a por él, así que decide invocar unas Piedras Puntiagudas.
Las enormes agujas de tierra salen del suelo y ensartan a varios hombres-lagarto. El resto huye despavorido.
Mago y druida observan a sus enemigos huir.
- Una pelea un poco corta, ¿no crees? – dice FLADNAG, irónico.
- Pues sí, la verdad – contesta DRAUG, sonriendo.
A lo lejos, ven a alguien acercarse a caballo. Rápidamente, la figura de RAGNUS y su caballo Silph se hace más nítida.

- Un poco tarde, Templario – dice FLADNAG.
- Lo sé – responde RAGNUS -, pero de todas formas no tenía ganas de luchar contra esos hombres lagarto. Tengo algo más importante que hacer. Si queréis acompañarme...
- ¿De qué se trata? – pregunta FLADNAG.
- Es SILK, el esbirro de HERUWATH – dice RAGNUS -. Debe haber invocado a varias bestias-demonio, aunque creo que el ejército se está esforzando... Pero se han colado por algunos sitios, pero todos han sido eliminados.
- Entonces – dice DRAUG -, ¿piensas buscar a SILK y matarlo?
RAGNUS asiente. DRAUG mira seriamente a su amigo. Mira a FLADNAG. Vuelve a mirar al Templario.
- Iré contigo – dice DRAUG al fin -, es hora de que pague por sus crímenes...
- ¡Así se habla! – grita FLADNAG -. Es una pena que yo no pueda ir en el caballo... A menos que Silph pueda aguantar a tres personas...
- No hay de qué preocuparse – responde DRAUG -. Tú sólo lleva mi bastón, esta hoz y mi camiseta...
- ¿Tú camiseta? – FLADNAG se queda extrañado.

DRAUG se quita la camiseta y se la da a FLADNAG junto a sus armas.
- Vosotros avanzad, yo os sigo – dice DRAUG.
FLADNAG se pone detrás de RAGNUS. El caballo empieza la marcha y corre hacia la batalla en sí.
FËADRAUG lo observa. Reza y usando su polimorfismo, se transforma en lobo y corre a alcanzar a sus compañeros.

 

En su posición, SILK observa cómo su idea de invocar las bestias-demonio no está saliendo lo bien que él quería. Sus monstruos caen junto a su ejército.
- Mi señor SILK - dice el chamán orco a su lado -, opino que lo más inteligente ahora sería abandonar la lucha y esperar a que consigamos más efectivos. Recordad que aún no han llegado las fuerzas de Bardraug ni de Milkûr, así que...
- ¡Así que nada! - grita SILK -. Hemos venido a luchar en nombre de nuestra señora y no voy a echarme hacia atrás sólo porque un orco miedica me diga lo que tengo que hacer.
- Mi señor, no es por tener miedo, es por ser lógico. Pensadlo. Nuestros hombres están siendo aniquilados, vuestros demonios igual. ¿No veis que nos superan?
La furia inunda al brujo. Está a punto de lanzar algún conjuro contra el orco, cuando de repente una figura familiar le grita:
- ¡Deja a ese orco sensato, maldito bastardo!
SILK reconoce al instante la voz. Es SANDHURST.

El félido y su compañero y pariente lejano ARGUS. Ambos miran seriamente al brujo.
- Vaya, vaya. ¿Ya nos has traicionado, GADHIAR? - dice SILK, muy tranquilo -. Has tardado mucho. ¿Acaso crees que podrás conmigo?
- Sabes que poseo una runa astral, SILK. Y ARGUS, siendo pariente mío, también la tiene. Sólo los hechizos elementales nos dañarían... y tú, viejo brujo, no conoces ninguno.
- ¿A... ARGUS? - el brujo se queda sorprendido ante el nombre -. ¿No... no será... ARGUS TARIAR, el félido del Brazo del Dragón?
- ¿Qué? - SANDHURST se extraña.
ARGUS avanza.
- Eres la primera persona que al fin se ha dado cuenta de quién soy - dice ARGUS -. Y eso que no he ocultado mi nombre en ningún momento. Tal vez sea cierto que haya más de mi familia llamados ARGUS: algunos primos, mi tío... ¡pero no reconocer al gran ARGUS TARIAR desde el primer momento, por Aeriul! Y el primero en averiguarlo has sido tú.
- Oye, ARGUS, esto me lo vas a tener que explicar - dice SANDHURST, confuso.
- Bueno, ya lo haré... Pero ahora me toca hacer lo que sé hacer muy bien: matar brujos.

Ésta es la razón por la que SILK teme a ARGUS TARIAR. El félido se acerca. SILK observa que el félido sólo lleva dos espadas anchas y una espada aserrada como armas. El brujo ríe.
- ¡Menos mal! - dice SILK -. Creí que vendrías con tus armas y que me matarías en un santiamén... ¡pero... jajaja... pero has venido con esos juguetitos... jajajajajajajaja...!
ARGUS sonríe.
- Con un simple disco 'de juguete', como quieres darme a entender, maté a un draco y un archibrujo... ¿o no lo recuerdas, brujo de pacotilla?
SILK para de reír al instante y el miedo vuelve a su rostro. El orco no entiende nada y decide huir. "Orco que huye nunca muere", piensa el chamán, huyendo despavorido.
El brujo ve a ARGUS acercarse. SILK intenta invocar algún hechizo, pero no le da tiempo a ni tan siquiera llegar a la mitad de la invocación cuando ARGUS se le echa encima. El brujo es demasiado viejo y en la caída se rompe varias vértebras.
- ¡Ja! Viejo frágil - y coge una de sus espadas anchas, poniéndosela al cuello.
- Por... por favor, señor TARIAR... No... no me mates. Prometo ser un buen prisionero... o esclavo. Pero por favor... No...
- ¡Cuánto mal has causado a este mundo, viejo loco! - dice ARGUS -. Siento tener que quitarle al bueno de RAGNUS la ilusión de matar al último y leal tutor de HERUWATH... Pero bueno, así es la vida...
SILK, tembloroso, mira a SANDHURST mientras ARGUS se prepara para la fatal estocada. Intenta que el félido que antaño sirviera a HERUWATH le tenga lástima y así intentar que le ayude y terminar la invocación. Pero SANDHURST se ha vuelto muy frío respecto a su relación con SILK.

En ese momento, en la mente del félido llegan recuerdos de su entrada al servicio de los Herugurth, de cómo SILK sólo le conocía desde que ambos fueron asignados para ser tutores de la hija del tercer Herugurth; recuerda que SILK, en verdad, no tenía mucho interés en SANDHURST, lo veía como un rival... incluso como enemigo en el amor de su Señora. Pero SANDHURST mira a SILK. Ahí lo ve: viejo, agónico, con una espada apunto de destrozarle el cuello.
Por unos instantes, parece que SANDHURST siente lástima por él... Pero su guantelete empieza a arder con un fuego intenso. Mira por última vez a SILK. Sólo dice:
- ¡Muere, bastardo! - y a esto, ARGUS, con decisión, clava la espada en el cuello del brujo.

 

Mientras tanto, JADE, XENAR, PYROS, REPLICANTE y JAAS, este último en el caballo de JADE, siguen introduciéndose en el campo de batalla. YUU los sigue a gran velocidad, a pesar de su armadura. Los cadáveres de los orcos y de algunos caballeros yacen el suelo. Cuando ven que están llegando al final del mar de muertos, observan un caballo plateado, con un Templario y un mago montados en él. Les sigue un lobo.
- DRAUG... - dice JADE -. ¡Reconocería a ese lobo en cualquier lugar! - se gira hacia los demás -. ¡Venga, sigamos!
XENAR se detiene unos segundos y ayuda a YUU a subir. Así, todos siguen a RAGNUS, FLADNAG y FËADRAUG.

 

ARGUS limpia la espada. SANDHURST observa cómo en el campo de batalla continúa la lucha, pero cada vez más la masa verde empieza a ser superada por los efectivos soldevíes.
- Nueva victoria, ¿no, SANDHURST? - dice orgulloso ARGUS.
SANDHURST se queda pensativo. No responde, están tan inmerso en sus pensamientos que no puede decir nada. ARGUS nota que GADHIAR está triste. No sabe si lo que ha hecho es lo más correcto.
Pero algo lo saca de sus pensamientos. Varios caballos, un poney y un lobo se acercan hacia su posición. SANDHURST, de todas formas, no reacciona. ARGUS se gira y ve a los que se aproximan. Uno de ellos, el más corpulento, les saluda.
- ¿Ya has matado a otro brujo sin mi permiso, ARGUS? - bromea RAGNUS.
FLADNAG se queda sorprendido. "¿A otro?", piensa el archimago. "¿Ya conocía de antes a este félido?"
El lobo llega y en ese instante cambia de forma, volviendo el druida elfo a su forma original.
- ¡Ah, vaya! - dice DRAUG gratamente -. ¿Éste es el simple compañero felino ARGUS? ¡Ya me parecía a mí que ese nombre me resultaba familiar?
- ¡Menuda sorpresa! - dice ARGUS -. ¡Pero si es el calladito del elfo! Bueno, al menos eso hace dos o tres años, porque no sé si eres todavía tan tímido.
- Bueno... no tanto como hace dos o tres años... Aunque aún tengo esa sensación de vergüenza, y...
- Perdonad que interrumpa tan conmovedora conversación - interrumpe FLADNAG -, pero ¿de qué conoces a este félido?
- ¡Je, otro que no me conoce! - sonríe ARGUS -. Si es que la juventud de hoy en día no escucha las historias de grandes héroes como yo... aunque claro, con héroes como vosotros, es normal quedar eclipsado.

 

Ya ha pasado todo. La batalla está concluida. Los restos mortales de los soldados están siendo enterrados, mientras ARKAN, el único con rango clerical que aún queda con vida, reza por las almas de los fallecidos mientras los druidas, magos y demás soldados prenden fuego a los cadáveres de sus enemigos, con el cuerpo de SILK sobre todos ellos. Una humareda, negra como la noche, sube hacia arriba, mientras la incesante combustión de los cuerpos continúa. Son las siete de la tarde y el Orden se anota una nueva victoria.

En el campamento, algunos soldados tolarianos saludan a ARGUS, como si éste fuese su superior. Excepto RAGNUS, DRAUG y JADE, los demás se quedan extrañados.
Llegan a una tienda. Allí, deciden sentarse para que ARGUS les cuente su historia.
- ¡Me he llevado una gran decepción! - exclama ARGUS, con cierto aire burlón -. Claro, muchos me conocen como el Brazo del Dragón y no por mi nombre, así que también puede ser eso... Pero tú, mago tolariano, no saber quién soy... ¡eso es de pecado! - y ríe. A FLADNAG no le hace gracia lo que ha comentado ARGUS.
- Bueno - dice XENAR -. Ahora, señor TARIAR, ¿podría al fin decirnos quién es realmente?
- Vale, vale, no me impaciento. ¡Ay que ver que no me conozcáis la mayoría! Claro, mucho oír historias de la Gran Guerra, de los elfos... y no es por ofenderos, chicos - dice ARGUS mirando a DRAUG, JADE y YUU -, de la Cruzada Élfica... ¡pero nada actual que no se refiera a los ocho Héroes de Salk! ¡Chicos, debéis ampliar vuestros horizontes!
- ARGUS - interrumpe RAGNUS -, comprendo tu indignación, pero es que estos chicos son algo impacientes, así que, por favor, explícales de qué va el asunto de tu vida.
- Tienes razón, tienes razón... Me he dejado llevar por... en fin, bueno, callo y empiezo a contaros sobre quién soy...
" Como SANDHURST sabrá, pertenezco a los TARIAR, una famosa familia de asesinos de la ciudad de Mirri. Por lo general, somos cínicos y sin compasión, pero yo me eduqué de otra manera. En la escuela y en la calle aprendía sobre la amistad, el amor, el valor... Y claro, a mi familia eso le molestaba un montón y me hacían todo tipo de perrerías. Si me preguntáis por qué, siendo tan cínicos, no me mataron, es porque todos los félidos tenemos la norma de no matar a ninguno de nuestros congéneres.
" Cuando SANDHURST mató accidentalmente a aquél terrateniente, aunque lo de accidental me enteré hoy, pues me sentí traicionado, ya que él también era de una familia de asesinos, es pariente mío y tenía los mismos ideales que yo. Por ello, abandoné Mirri durante una temporada y me inscribí en la orden de los Templarios de Tolaria.
- Ah, ¿sí? - pregunta FLADNAG -. Pues yo nunca he oído hablar de un félido Templario... y menos en Tolaria.
- Bueno, si en vez de libros de magia leyeras libros de historias y leyendas, pues estarías más informado.
" A lo que sigo, durante mi aprendizaje como Templario también mejoré mucho como explorador. A veces, cuando estaba aburrido, realizaba misiones en secreto para el Imperio. En mis viajes he encontrado todo tipo de armas y riquezas que guardo en mi mansión de Mirri. Pero bueno, de eso por ahora, mejor no hablar.
" Me he ganado la fama, como saben muchos que conocen mis hazañas, como matademonios y cazabrujos. Todos conocen mi pericia con los puños, las espadas y el disco. De hecho, una vez estuvimos rodeados por cuatro demonios, un draco y un archibrujo. Sólo quedábamos un guerrero y yo. Con tener al draco un par de metros más cerca, estábamos muertos.
" Así que tuve que ponerme serio y arriesgué el todo por el todo. Aprovechando que el draco y el brujo estaban alineados, lancé mi disco, arriesgando a que mi plan no funcionara. ¡Pero mira tú que funcionó! Draco con la yugular hecha trizas y brujo con las tripas en el suelo. ¡Y encima herí de gravedad a uno de los demonios! Por supuesto - y sonríe -, el disco volvió a mi mano.
XENAR se queda ilusionada con lo que cuenta el félido. "¡Cómo me gustaría manejar el disco como él!", piensa.
- Sí, ésa fue una de mis hazañas más importantes. Luego resulta que empecé a ganar prestigio. Me casé y tengo unos cuantos gatitos correteando por casa - sonríe orgulloso.
" Siguiendo con mis historias, aún recuerdo cuando lo del dragón rojo que estaba escociendo un poco por la zona de Milgazzia. No sé si alguno de vosotros lo recordará. Pues... ¿sabéis quién mató al dragón? Yo.
" No os lo creeréis, pero es verdad. Fue una lucha titánica. Un bicho así de enorme contra un félido de más de dos metros de alto sigue siendo desigual, pero mi valor y mi coraje fueron suficientes para lanzarme a la lucha y acabar con la bestia.Costó lo suyo y sufrí heridas graves, pero cuando le clavé la espada en el corazón a esa bestia, me sentí la persona más feliz del mundo.
" A partir de ese momento todos me conocía como el félido del Brazo del Dragón, o simplemente Brazo del Dragón. Desde entonces, parece como si la gente olvidara mi auténtico nombre y sólo pudiera reconocerme como Brazo del Dragón. De todas formas, seguía entrenando como Templario. Ahora mismo ostento el título de alférez de mi orden.
Se para un momento para recobrar el aliento.
- Sigo... Venga, que estamos terminando. Últimamente he estado oyendo rumores sobre unos cuantos altercados con demonios, ninjas locos, orcos y demás. Por eso, decidí hacer un viaje en solitario en busca de todos estos problemas. La gente no me reconocía como un simple félido llamado ARGUS TARIAR, aunque algunos ya empezaban a murmurar si yo era el Brazo del Dragón.
" Luego vino lo del Templario engreído este... ARKAN, ¿no? Parece recién salido de sus entrenamientos y que no sigue la senda del Templario, con ese martillo clerical... Pero bueno, eso no me importa. Lo que pasa es que el tipo este no habrá conocido mundo y no me reconoció. Me dijo que tenía que llevar un mensaje urgente a RAGNUS en Sandria y por eso le acompañé, a hacerle una visita a mi compañero de la orden de Ghidnaar.
" Sé que RAGNUS sabía quién era... y que el Templario aquél no. Así que estuvo siguiéndome un poco la corriente.
- La verdad es que cualquier persona podría haberlo notado - dice RAGNUS -. Pero ese ARKAN es bastante despistado y está tan metido en sus pensamientos de ser el mejor que de todas formas no se hubiera percatado. Ni tampoco lo ha hecho el generalucho ese que no quería que participara nadie y que os puso a vigilar las tiendas.
- Pero... ¿no podríais haberlo dicho antes y así nos ahorraríamos todo esto? - dice REPLICANTE.
- Tarde o temprano se debía saber - comenta ARGUS -, eso da igual. Ahora que ya me conocéis, no olvidéis que debéis contarles mis historias a vuestros nietos, para que así la gente reconozca al fin a ARGUS TARIAR, el Brazo del Dragón.
- De todas formas es lo que digo siempre - interrumpe XENAR -: un héroe no siempre es conocido en todas partes.

SANDHURST observa con vergüenza a su pariente. Fue el error de SANDHURST lo que movió a su pariente a ser toda una leyenda viviente. Ahora, ARGUS es feliz; SANDHURST siente tristeza en su corazón.
- SANDHURST, ¿te ocurre algo? - pregunta JADE.
- No... nada importante - responde el félido -. La verdad es que yo no puedo decir exactamente qué es lo que pasa conmigo... Siento un vacío...
- ¡Por favor, no vayas a pensar aún en la regañina que te he echado y en mi proposición de retarte para limpiar el honor de nuestras familias! - dice ARGUS -. Venga, hombre, no te me pongas a llorar. Sé que has estado aislado del mundo y todo eso y no has podido saber qué he hecho... Pero, ¡bienvenido al mundo! Y... gracias.
- ¿Gra... gracias? - pregunta SANDHURST.
- Si no hubieses matado por error a ese terrateniente, tal vez no habría sido todo esto lo mismo. Gracias a tu error, has conseguido sacarme de mi aislamiento y mi preocupación.
- No entiendo nada... ¿Gracias por matar a una persona? ¿Qué clase de...? – pero FLADNAG es interrumpido.
- Mira... maguito - dice burlón ARGUS -. Te lo resumo para que lo entiendas: yo hago las cosas por ayudar a los demás, pero realmente lo hacía por querer evitar que cosas como lo que hizo SANDHURST sucedan. No quería más muertes sin razón, como la del terrateniente, ni traicionar mis ideales, como creí que hizo GADHIAR. Así de sencillo, archimago FLADNAG ADAM... ¿o crees que no reconocería esa cara de chulo desaliñado en ningún sitio?
El archimago mira furioso a ARGUS. El félido se quita la camisa y le enseña una runa astral tatuada en su pecho, mientras con el dedo le parece estar diciendo "No, no, no...". Aunque ARGUS ya sabe que FLADNAG tiene hechizos elementales, el resto no le hacen efecto y sabe que ganaría al mago sin problemas.
- Venga, ya está bien de tanta tontería - dice DRAUG -. Perdónale, FLADNAG, pero es que le gusta la ironía y meter un poco de cizaña. Pero en realidad ARGUS es muy buen chico.
- Pues como ese buen chico no se calle me haré una nueva túnica con su piel - contesta el mago.

ARKAN entra en la tienda y ve a todos allí reunidos.
- Ah, hola - dice el Templario -. Acabo de terminar de darles el entierro a los soldados caídos en combate. Veo que ya han empezado a parlamentar sin mí.
- Tampoco es que haya que hablar mucho - dice DRAUG -, pero si quieres oír la historia de ARGUS... Siempre que quieras volver a contarla, claro, amigo félido.
- No me importa, la verdad - dice ARGUS. Con cierto aire burlón, continúa -: Pero te digo una cosa: voy a escribir mi historia en verso, me la memorizo y me gano la vida de trovador como alguien más quiera que la repita.
Todos ríen.

Después de contar su historia de nuevo, ARGUS se siente cansado. Los druidas van a llevar a todos al Templo. ARKAN se siente bastante ridículo al no haber reconocido a ARGUS y haber sido víctima de una pequeña "inocentada" por parte de un compañero de su orden.
- ¡Bah, eso ya lo sabía ! ¡Sabía que era el Brazo del Dragón! ¡Sólo disimulaba! - dice ARKAN, intentando ocultar su vergüenza.
- Vale, muy bien, te creemos - dice JAAS -, ¡pero ahora aligera, que vamos todos a dormir! ¡Que mañana volvemos a mi ciudad natal! ¡Mañana, rumbo a Solderai!

 

AL DÍA SIGUIENTE

- A ver si llega ya esa caravana - dice SANDHURST, algo impaciente.
La caravana al fin entra en Sandria. La ciudad está de nuevo en paz tras los incidentes del día anterior, como si nunca hubiese habido una batalla en Sandria.
En la caravana, dos rostros conocidos para DRAUG, JADE, RAGNUS, FLADNAG y ARGUS. Uno de ellos es un mediano, de pelo castaño y rizado; la otra es una chica rubia, de pelo corto y que viste un top negro y una falda azul. Lleva en su espalda una bandurria.
- ¿Qué pasa, gente? ¡Hacía tiempo que no nos veíamos! - sonríe el mediano -. Bueno, al maguete lo vimos hace unos cinco días.
- ¿JULIUS? ¿SARAH? ¿Pero no os dejé en Minos? - pregunta escéptico FLADNAG.
- La misión se anuló - responde SARAH -, ya que al parecer se enteraron de que íbamos hacia allí y huyeron los sectarios. Cogimos de inmediato una caravana que nos llevara hasta alguna de ciudad del oeste. Preguntamos por el camino a ver si vieron a un mago con su carro y nos dijeron que sí, pero también con unos cuantos aventureros, tres de ellos elfos. Nos describieron al grupo y nos dijeron que ibais a Sandria. El resto fue coser y cantar.
- Ahora, nos costó hacer que los carreteros aceleraran el paso para no perder vuestra pista - continúa JULIUS.
- Sí, en concreto les costó cien coronas más por cabeza - sonríe uno de los carreteros.
- Bueno - dice RAGNUS -, al menos estamos todos. Podríamos adelantarnos Silph y yo, pero no me importará ir a vuestro paso.
- No pasa nada, hombre - responde DRAUG -. Como si quieres llegar un par de días antes a Solderai.
- Por ARGUS y yo no os preocupéis - dice SANDHURST -. Nosotros podemos ir a cuatro patas sin problemas.
- Yo sólo deseo llegar a Solderai y que me den los de mi orden todo mi armamento - interrumpe ARGUS -. ¡Cómo echo de menos mis armas!

Los aventureros suben a los carros. RAGNUS encabeza la marcha, seguido por los carromatos. Los félidos están detrás de todo el "desfile".
Mientras salen de la ciudad, JADE cuenta todo lo ocurrido a sus compañeros recién llegados.
- ¡Maldita hija de...! - exclama JULIUS -. ¡Espero que mis hermanos me hayan conseguido esa Daga de Necros para...!
- ¿Daga de Necros? - pregunta sorprendido ARKAN -. Entonces, ¿los medianos que me contrataron para recuperarla eran tus... hermanos?
- Sí. Y si tú les has hecho el encargo, muchísimas gracias, Templario. Espero que te hayan pagado bien, porque después de todo junto a mí ellos dos, Fred y Mike, son los Sereg que mejor han salido parados de nuestra familia.
- Pero de todas formas la cosa está en que la profecía de ARGOH puede cumplirse en poco tiempo - dice SARAH, preocupada por la delicadeza de la situación -. Ése es el gran problema que vamos a tener. Si no somos rápidos, todo puede acabar...
- Ya es tarde... seguramente - dice DRAUG -. La resurrección completa de ARGOH ya no la podemos ver como una posibilidad, sino como una realidad. Ahora sólo nos queda llegar a Solderai y ayudar a los Cuatro Ejércitos que deben reunirse.
- Sí, la profecía que surgió tras la de ARGOH también hablaba de Cuatro Ejércitos - SARAH empieza a recitar:

Argoh vio realizada su vuelta,
por deseos de venganza volvió.
Para vengarse de humanos, elfos,
enanos y otros que siempre odió,
su furia no conoce ningún fin,
ni ningún límite reconoció.

Pero a esto que los Cuatro Ejércitos,
unidos bajo un mismo y grande sol,
unidos bajo una muy justa causa,
se enfrentarán al temido terror
para liberar a este puro mundo
del gran mal, del gran Caos, de Argoh.

 

- Esta claro que ese juego de palabras con "unidos", "mismo", "grande" y "sol" se refiere a que deben reunirse en Solderai, la llamada "única y grande" - dice JULIUS - Pero la pregunta es, ¿quiénes son esos Cuatro Ejércitos?
- No lo sé - dice SARAH -, pero si todo esto va así, en Solderai los veremos, no te preocupes - se queda pensativa -. Lo que tenemos también que saber es el significado de "Dentro de dos meses en Ghidnaar" o lo que sea, porque me tiene muy intrigada.
- Precisamente, y al igual que los Cuatro Ejércitos, es un misterio que tal vez Solderai nos resuelva - responde DRAUG.