Siempre un poco
más lejos.
La segunda parte de lo que podríamos llamar el ciclo de aventuras
sudamericanas se recoge dentro del título Siempre un poco más
lejos. Compuesto por un total de cinco historias cortas. Corto había
perdido la memoria por culpa de una gaviota pero la recupera tras comer
unos hongos “mágicos” que le hacen penetrar junto
a Steiner, cocinero del alucinógeno manjar, en un profundo sueño
donde conocen a Pierre La Rein, personaje que utilizará un truco
frente a los indios brasileños para que lo maten antes de ser
comido. Esta historia está basada en una un relato de Jack London,
e incluso en otra historia del propio Pratt, concretamente en «La
Fuga», un episodio de Ernie Pike.
« La conga de las bananas», título del segundo episodio, es
una aventura llena de acción donde los disparos vienen de todos lados
y Corto, como siempre, está en medio. A destacar de este título
la aparición de Esmeralda y de Veneciana Stevenson. La siguiente aventura, «Vudú por
el presidente», es una historia extraña donde los muertos juzgan
a los vivos. En el banquillo de los acusados se sienta en esta ocasión
Soledad Lockhart a quien ya conoce Corto, aunque él no lo recuerda, de
cuando se llamaba John Smith. Un país como Brasil alberga muchas historias,
más es así en una época en el que el mundo se bate en guerra.
En este marco bélico llegamos a una historia extraña donde los
muertos vivientes y la magia negra dan paso a una historia de amor en la que
un hombre, un militar desertor, opta por morir frente a «La laguna de los
hermosos sueños» en uno de los mejores relatos cortos de ésta
etapa. Pratt ya se nos presenta como un gran retratista de la figura humana con
ecos humanistas de Saint-Exupéry.
Llegamos al final con «Abuelos y leyendas», un claro manifiesto
sobre el respeto a las costumbres de culturas muy diferentes. En esta
aventura Corto parte en busca del nieto mestizo de un famoso médico
occidental y de un chamán indio, la situación no puede
resultar más paradójica.