Corto y yo
Caín Becket
Conocí a Corto hace dos años. Estaba en casa de mi amigo Carlos cogiendo unos cómics cuando me enseñó "La balada del mar salado". Eché un vistazo y no me gustó, a pesar de que él me insistió que era muy bueno. Me pareció un dibujo desdibujado, no sé si se entiende lo que quiero decir. Mi dibujante favorito era Will Eisner y hay mucha diferencia entre el dibujo de Pratt y el de Eisner. El caso es que no me lo llevé. Meses más tarde, no sé por qué, decidí dar una oportunidad a Corto y pedí "La balada del mar salado" por correo, aprovechando que estaba en un catálogo. Cuando me llegó, lo dejé por ahí tirado hasta la noche. Una vez en la cama, lo abrí con una cierta desconfianza y empecé a leer.
Y es eso que empiezas y sigues, sigues, y dices: "cóño, pero qué me estoy leyendo, pero si es buenísimo, joder". Vamos, que esa noche no paré hasta que lo terminé. Luego antes de dormirme no podía quitarme de la cabeza al marinero, a Rasputín y por supuesto a Pandora Groovesnore. ¿Por qué no se fue con ella?. Me recordó incluso un poco a Casablanca, mi película favorita. Las viñetas finales cuando se miran Pandora y Corto son fabulosas.
Después con el tiempo, me fui leyendo el resto de las aventuras, y flipé. Todas eran buenas, todas tienen un algo. Unas veces es una frase, otras un personaje, otras es todo, pero muchas veces siento que una viñeta de Pratt es mejor que muchos cómics enteros y aunque pueda resultar exagerado, mejor que muchos libros. Sirva como ejemplo, la viñeta en "Las Célticas", en la que CM se sienta sobre la arena de la playa, y contempla el mar en silencio, cuando le dicen que Pandora se va a casar con otro. ¿Quién no ha sentido eso alguna vez?. ¿Es qué se puede expresar mejor ese sentimiento que con esa viñeta?. En mi opinión, aunque sea exagerada, insisto, sólo Neruda, el poeta, y otros pocos me estremecen de esa manera.
No
sé dónde reside mi fascinación por CM. Desde luego el personaje es increíble.
Es el tipo de hombre que yo, como tal, me encantaría ser su amigo, y si fuese
mujer, no dudaría en casarme con él. Me encanta su cinismo ("Las Célticas":
cuando están a punto de matarle y contesta que todavía no ha decidido la hora
de su muerte), pero también me gusta su sensibilidad ("La casa de Samarkanda":
cuando le da la cebolla a la gitanilla). De todas formas, lo mejor es que
no es perfecto. Sí, es un héroe con fallos y eso es maravilloso. Cuando en
"Las Etiópicas", huye y dice que no es un héroe, que ha huido y que huirá
mil veces más, es fantástico. No es perfecto. No hay nada peor que alguien
perfecto y sin fallos. Por eso me gusta Corto, porque es humano.
Corto Maltés no podría existir sin los secundarios, y el secundario por antonomasia es Rasputín. ¿Cómo se puede ser tan genial? ("La casa de Samarkanda" cuando le dice a Corto: "eres el único al que consiento que me llames Raspa" o en "Mu" cuando Corto se está ahogando en las arenas movedizas y le dice riendo: "bebe despacito"). De todas formas, la aparición más absoluta de Rasputín está en la página homenaje que hace Milo Manara con motivo de la muerte de Hugo Pratt, cuando se ve a Rasputín sentado a la orilla de la playa y dice aquello de "cuando venga, yo seré el primero en verle y nos iremos juntos los dos hacia otra bellísima historia". Rasputín es además el más claro ejemplo del canalla simpático. Es un cabroncete pero que cae de maravilla. Sólo un escritor conozco yo, es capaz de crear ese tipo de personajes a la vez canalla y simpático, y es Dostoievski. Para mí, y ya sé que no soy objetivo, Rasputín no tiene nada que envidiar al Smerdiakov de los Hermanos Karamazov.
Rasputín no es el único secundario. Se podrían llenar páginas hablando de Boca Dorada, Hipatia, Esmeralda o el profesor Steiner. Me llaman especialmente la atención las mujeres de los cómics de HP. Esmeralda con los ases de la baraja tatuados en la cara (fascinante cuando le pregunta a CM en "Tango" si ha estado enamorado alguna vez), Rowena (CM dice de ella en "Las Célticas:"¿por que siempre las mujeres de las que me enamoro están del otro lado?"), y la mujer más maravillosa de todas a mi juicio, Soledad Lokaarth ("Bajo el signo de Capricornio"). Nunca entenderé por que no acaba yéndose con Corto. A mí me gusta más incluso que Pandora, aunque haya fanáticos de CM que puedan pegarme por ello. Aparte, claro, de los secundarios, y del propio CM, creo que el éxito de las aventuras está en los guiones, que son estupendos. Lo bonito de un cómic, lo mismo que un libro, es que la historia sea entretenida, que sea buena, y HP lo consigue siempre. Podrá haber historias de CM que no sean tan buenas como otras, pero la peor no se puede decir que sea mala, es "no tan buena". Me resultaría difícil decir cuál es la mejor de todas. Creo que hay varias que son obras maestras, pero si me tengo que quedar con una elijo la balada del mar salado.
Mención aparte merecen los títulos de los cómics. Son mejores que los de las películas de James Bond: Las Helvéticas o la Suiza venida de la noche de los tiempos, Siempre un poco más lejos, Bajo el signo de Capricornio. Son títulos que ya de por sí, incitan a la aventura. Una de las sensaciones más maravillosas que existen es meterse un viernes en la cama, que sabes que no se madruga al día siguiente, con un flexo, y todo lo demás a oscuras, e irse de la mano de CM a una pequeña isla en el océano Pacífico, a Siberia, o a donde él quiera. Yo todavía sueño con pasear un día por una playa desierta, con algo de lluvia y frío, y ver a lo lejos a un tipo con una casaca azul y gorra de marinero, acercarme a él, y que al darse la vuelta descubra al mismísimo CM. Después nos iríamos juntos a un café cercano a la playa, y él me contaría sus historias. Yo, lo siento, pero para mí, HP es el Shakespeare de los cómics. Podría empezar ahora a hablar del teniente Koinski y los escorpiones del desierto, de Wheeling, Cato Zulú y otras grandes obras de HP. Pero bueno, creo que ya os he aburrido bastante . De hecho, no sé si alguien habrá aguantado hasta aquí. En fin, gracias por leerlo, y gracias Hugo Pratt por haber creado a Corto Maltés.
Caín Becket