Andrés Verger

        Singular estudiante de filosofía y aún más singular amigo, Andrés Verger tiene una pequeña producción poética que vale la pena revisar.


Los ojos que no ven...

       Los ojos que no ven crían
  cuervos de vuelo bajo, carcoma
  que arruina la sombra
  del buen árbol.

       Los ojos que no ven besan
  sombras frías, o espejos
  empañados por el calor errabundo
  de ficciones en su noche.

       Los ojos que no ven fingen
  almohadas, despertando en aceras
  de espuma para los no domados
  sueños armados de amor o espanto.

       Los ojos que no ven mienten
  sangres que no existen, estirpes
  nacidas del linaje de la suerte,
  muerte que baila sin pareja.

       Desengañaos:
  los ciegos mueren suspirando.


 

Imposible itinerario

    No hay senderos que lleguen a tu puerta
y los mapas no indican tu lugar.
Tu mirada es esquiva: no te saben
ni los astros ni oráculos antiguos,
ni hay dios que te conozca.
Tu andar es indeleble, lo sé bien;
ya mis pasos cansados no caminan
si no es sobre tus huellas.
Y aún siendo de tu sombra el cazador
-la mía la perdí-
no encuentro más señales que mis sueños
y el vago acomodarse a mi destino:
la secreta obediencia a las esquinas.

    La calle se disfraza
de anciana susurrante a mis espaldas,
y nadie me convence de acabar este viaje.


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