Cazador
¿Alguna vezte has sentido observado, vigilado? Sí, es una sensaciónmuy desagradable.
Normalmente se siente una molesta incomodidad, pero en ocasiones esun aviso de lo que puede
suceder.
Llevaba varias noches teniendoesta extraña sensación. Al principio lo acusé a miextrema
suspicacia que he ido adquiriendo en mi larga vida. Pero aquella nocheme decidí a comprobar si
todo era fruto de mi imaginación. Comencé a pasear tranquilamentepor las solitarias calles y no
tardé demasiado en advertir otra presencia. Me detuve.
-Por favor, no lo hagamosmás largo de lo necesario. - Intenté dotar a la frase deun tono
que mostrara un estado de confianza y tranquilidad. No sé silo conseguí.
-¡Muere, demonio!
El grito me sobresaltóy me giré precipitadamente. De las sombras vi salir a un hombre
corriendo hacia mí, con la cara desencajada de rabia y con unrevólver en su mano que me
apuntaba. Sin decir una palabra más, comenzó a dispararme.Vació el cargador sobre mí.
Qué iluso. Tengoque decir que me decepcionó bastante.
No conté las balasque me impactaron, pero fueron las suficientes. Me desplomé al suelo
mientras escuchaba un grito de júbilo que provenía demi atacante. Durante un momento, que
pareció una eternidad, se hizo el silencio. Yacía inmóvilen el suelo y el pobre diablo se acercó a mí
para comprobar si estaba muerto. Entonces me abalancé sobreél… Me incorporé rápidamente y fui
a por él rugiendo como un animal salvaje. Cerré mi manoderecha sobre su cuello fuertemente y lo
levanté fácilmente del suelo. Lo miré detenidamentey me regocijó ver el rictus de terror en su rostro.
Le dediqué mi sonrisamás sarcástica y acerqué su oreja a mis labios.
-Creo que estás algoconfundido. Las balas de plata son para unos despreciables peludos
babeantes.
-No...
Solté una burlonay estrepitosa risotada y, en ese instante, creí que no podríaparar de reir jamás.
Humedecí su cuello con la lengua y casi pude sentir el saborde su sangre. Entonces,
delicadamente, le mordí. Delicioso. Fue un banquete delicioso.Tenía la justa cantidad de miedo
que hacía que su alcanzara un sabor exquisito. Me gusta inducirlesun poco de miedo antes de
alimentarme de ellos… Por cierto, creo que llevas unos díassintiendo esa sensación desagrable,
incómoda, de sentirte observado, ¿no?.(Aparecido en CN#4)Volver atrás