Román Piña Valls compagina
la colaboración con El Cultural y El Día del Mundo, con la dirección de la revista literaria La
bolsa de pipas, de gran impacto en la ciudad, donde publican gran cantidad
de buenos talentos noveles. Es autor de algunos poemarios (Gomila Park) y de novelas (Las ingles celestes; Un turista, un muerto).
Recientemente nos ha obsequiado con un excelente poemario: Café con amazonas
(2002). Actualmente prepara su obra Som lletjos.
Nunca me ha gustado la palabra homosexual. Prefiero que me llamen
uranista. En rigor no soy huérfano de madre. Tuve una madre muy cariñosa,
y es posible que mi afección venga precisamente de sus excesivos mimos. Como mamé mucho,
padecí uranosquisis a
los tres días de nacer. A los dos años la lengua se me perdía
en el paladar y tuve que someterme a una uranoplastia. Pero ése no fue mi único problema. Me meaba en la cama sin ni siquiera
enterarme. Nunca tuve uriestesia. Me dieron unas pastillas y me ocurrió
lo peor. La alginuresis me hacía ver las estrellas. Me hicieron una
radiografía y me descubrieron un dolicoureter.
Decidí suicidarme y busqué alguna grúa que
pudiera obsequiarme con un uranolito. Una vez pillé uno, pero un poco de
lado, de modo que sólo perdí un brazo. Por suerte, por una reacción curiosa, mi uréter se quedó perfecto.
Fue un impacto tan brutal que desde entonces padezco uranofobia. Es una dura
contradicción: por un lado me gustan los hombres y por otro no soporto la visión del cielo. Uranista pero uranófobo. Y manco.
La suerte es que cuando perdí el brazo apenas salió sangre, pues también tenía hematuria y se me iba toda por el
dolicoureter, que como he dicho en ese instante desapareció por arte de magia.
Me fijé durante un tiempo en mis pis, en los dibujos que
formaba en el suelo o en retrete, y puse un negocio de uromancia.
Ahora estoy forrado. La gente viene y mea sin parar y a mí se
me está acabando la imaginación para adivinarles el futuro. Voy a dejarlo porque además el olor me marea. No sería
capaz de recibir otra vez a alguien que venga de comer espárragos.