Rainer Maria Rilke
Du Dunkelheit, aus der ich stamme,
ich liebe dich mehr als die Flamme,
welche die Welt begrenzt,
indem sie glänzt
für irgend einen Kreis,
aus dem heraus kein Wesen vor ihr weiB.

Aber die Dunkelheit hält alles an sich:
Gestalten und Flammen, Tiere und mich,
wie sie's errafft,
Menschen und Mächte -

Und es kann sein: eine groBe Kraft
rührt sich in meiner Nachbarschaft.

Ich glaube an Nächte.
 
 

A ti, oscuridad de la que vengo,
te amo más que a la llama
que limita el mundo
y brilla sólo
para algún círculo
fuera del cual ningún ser sabe de ella.

Pero la oscuridad lo retiene todo:
formas y llamas, animales y a mí,
tal como los atrapa,
personas y poderes...

Y puede ser que una gran fuerza
cerca de mí se agite.

Creo en las noches.

                                             De El libro de las horas, 1905.
 
 

Los sonetos a Orfeo
 

III

Un dios sí puede. Pero dime, ¿cómo
podrá un hombre seguirle por la angosta lira?
Su sentido es discordia. En el cruce
de dos caminos del corazón no se alza ningún templo
                                                            [para Apolo

El canto que tú enseñas no es anhelo,
petición de algo que al final se alcanza;
el canto es ser. Es fácil para el dios.
Pero nosotrs, ¿cuándo "somos"?¿Cuándo

dirige a nuestro ser "él" tierra y astros?
No "es", muchacho, tu amor esto, por mucho
que te haga abrir la boca tu voz, aprende

a olvidar que cantaste. Esto pasa.
El cantar verdadero es otro hábito.
Un hábito por nada. Soplo en el dios. Un viento.
 
 

IV

O dieses ist das Tier, das es nicht giebt.
Sie wuBtens nicht und habens jeden Falls
- sein Wandeln, seine Haltung, seinen Hals,
bis in des stillen Blickes Licht - geliebt.

Zwar war es nicht. Doch weil sie's liebten, ward
ein reines Tier. Sie lieBen immer Raum.
Und in dem Raume, klar und ausgespart,
erhob es leicht sein Haupt und brauchte kaum

zu sein. Sie nährten es mit keinem Korn,
nur immer mit der Möglichkeit, es sei.
Und die gab solche Stärke an das Tier,

daB es aus sich ein Stirnhorn trieb. Ein Horn.
Zu einer Jungfrau kam es weiB herbei -
und war im Silber-Spiegel und in ihr.
 

Oh, éste es el animal que no existe.
Ellos no lo sabían y con todo
-sus andares, su porte, su cuello,
hasta la luz de su mirar callado- lo amaron.

Es verdad, no existía. Pero porque lo amaron llegó a ser
un animal puro. Dejaban siempre espacio.
Y en el espacio, claro y reservado,
levantó levemente la cabeza y apenas necesitó

existir. No lo alimentaban con grano,
únicamente con la posibilidad de ser.
Y ésta le dio tal fuerza al animal

que de su frente salió un cuerno. Un solo cuerno.
A una doncella se acercó él, blanco,
y fue en el espejo de plata y en ella.

                                                               De Los sonetos a Orfeo, 1923.
 
 

Gracias a Andrés Verger por la petición y colaboraciónen esta página.

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