Comentario del soneto I de Hongos de Yuggothde H. P. Lovecraft

I. The book (El libro)

El lugar era oscuro y polvoriento, un rincón perdido
en un laberinto de viejas callejuelas junto a los muelles,
que olían a cosas extrañas traídas de ultramar,
entre curiosos jirones de niebla que el viento del oeste dispersaba.
Unos cristales romboidales, velados por el humo y la escarcha,
dejaban apenas ver los montones de libros, como árboles retorcidos
pudriéndose del suelo al techo... ventisqueros
de un saber antiguo que se desmoronaba a precio de saldo.

Entré, hechizado, y de un montón cubierto de telarañas
cogí el volumen más a mano y lo hojeé al azar,
temblando al leer raras palabras que parecían guardar
algún secreto, monstruoso para quien lo descubriera.
Después, buscando algún viejo vendedor taimado,
sólo encontré el eco de una risa.

        Voy a intentar acercarme a estepoema de Lovecraft (1890-1937) con un comentario, que pretende ser crítico,a la vez que lúdico, y que anime a sus lectores a emprender tareasparecidas, que redunden en el conocimiento de éste y otros autores,y de nosotros mismos, por qué no.
         En primer lugar quieroseñalar que para este comentario voy a referirme tanto a la versiónoriginal del poema, como a la traducción de J.A. Santos (Valdemar,1994), como a mi propia interpretación de la obra. La principaltraducción aparece más abajo.
         El soneto "El libro"abre temáticamente la obra "Hongos de Yuggoth": se constituye comouna especie de portal al siniestro universo de la poesía de Lovecraft."El libro" no sólo hace mención, como veremos, al argumentoíntimo del poema, sino al poemario en el que está inserto.Formalmente, hay que decir que el poema está en forma de soneto:los primeros ocho versos están agrupados en dos cuartetos en rimaabrazada (abba) y los seis restantes, agrupados en pareados, riman alternadamentey de forma conjunta en los dos finales.
         Fijémonos encómo el autor proyecta la ambientación del poema en los dosprimeros cuartetos. Sin duda, dedicar más de la mitad del poemaa la creación de ambiente no es azaroso. Lovecraft tiene bien claroque ha de conseguir un clima muy concreto para que el lector le siga: estosdos primeros cuartetos son, pues, un "descensus ad inferos", una especiede rito iniciático que lleva al lector a aspirar el ponzoñosoaroma de los hongos de Yuggoth.
         El autor marca espacialmenteel poema desde el inicio: "The place was dark...", con esos tres primerosadjetivos: "dark, dusty, and half-lost", que remiten inmediatamente allector a una escena gótica, irreal, en el que el tiempo y el espaciose difuminan (el lugar polvoriento es la librería, pero tambiénes el paso del tiempo, el "medio perdido" apunta a esa imprecisiónespacial: los hongos, siguiendo nuestra metáfora, empiezan a hacersu efecto).En el segundo verso, el poeta incide en ese aspecto de borrosidadespacial e introduce un nuevo elemento ominoso: el mar ("the queys", losmuelles), un elemento que reafirma en el verso 3 ("things brought in fromthe seas").  Con estos versos 2 y 3, no sólo se estánponiendo las bases de una ambientación marina (casi podemos olerel pútrido olor del muelle, oir las gaviotas, todo entre las oscurasy húmedas calles mal iluminadas del puerto), sino tambiénplantear uno de los ejes de la obra lovecraftiana: "cosas extrañastraídas de ultramar", que remite sin duda a las impías criaturasde relatos como "La sombra sobre Innsmouth" o "La llamada de Cthulhu".
         Reparemos en cómodescribe la librería: "unos cristales romboidales, velados por elhumo y la escarcha/por los que apenas se entreveían pilas de libros,como árboles retorcidos/pudriéndose del suelo al techo...amontonando un anitguo saber que se desmoronaba a precio de saldo". [Atodo esto, he de decir que la traducción de "congerie" de J. A.Santos por "ventisqueros" me parece bastante libre: no sé si buscóuna metáfora arriesgada o simplemente se equivocó. En todocaso, creo que ese "congerie" se refiere al inmenso montón de librosque se agolpan en la librería.] El ambiente insiste en esa imagentan bonita como es la de los libros mal apilados que forman árbolesretorcidos, quizá recordando el estado primigenio del que proceden.El verso 8 insiste irónicamente en la utilidad del arte: las inmensaspilas de libros se desmoronan a precio de saldo. Nadie quiere esos libros.Suponemos que el personaje se encuentra, obvaimente, en una libreríade viejo, otra cueva de Zaratustra, rodeado de miles de volúmenesque agonizan en húmedos estantes. Si, como decía Borges,al leer un determinado autor, no sólo lo leemos a él, sinotoda la tradición de la que ha bebido, en una biblioteca de viejonos encontramos con la convivencia -aparentemente dispar- de cientos detradiciones, dispersas y olvidadas, relegadas al olvido, dispuestas a servendidas a precio de saldo. Ese saber antiguo es el que atrae al personajea la librería, dando un nuevo sentido a los volúmenes. Elpersonaje vuelve, con su llegada, lo prescindible, útil; lo degradado,lo convierte en "antiguo saber" [Otra vez más la importancia delector en la tarea de completar la obra literaria: es el quien, en últimainstancia, valora y emplaza la obra en una tradición.]
         No es extraño,pues, que el personaje llegue hechizado al local, y su curiosidad insana("cogí el volumen más cercano y lo hojeé al azar")le lleve ya, no a la visión, sino a la intuición de que unsaber superior se encuentra entre esas páginas. En ese momento,el libro es todos los libros, el personaje se pregunta por una nueva realidad,oculta tras el velo de lo aparente: no tiene la certeza de que asísea ("raras palabras que parecían guardar algún secreto"),pero lo intuye. Al intentar buscar una ayuda, un punto de apoyo (el viejovendedor), el personaje no encuentra a nadie: sólo una desconcertanterisa. Ese desconcierto, esa inseguridad, no es sólo concernienteal poema, también puede interpretarse metaliterariamente. Poemarioscomo "Hongos de Yuggoth" son poco frecuentes. ¿Qué recepciónpuede hacer de él el lector? Estas son las preguntas finales conlas que me gustaría terminar este comentario, planteando ésteno como un fin, sino como un principio para preguntarnos acerca de algunosaspectos de la obra lovecraftiana: ¿qué recepciónpueden tener los poemas de Lovecraft en un lector, clásico o no?¿Puede mezclarse de tal forma narratica y poesía (porquela poesía de Lovecraft, como vemos, es eminentemente narrativa)?¿Abre un nuevo camino Lovecraft con sus poemas fantásticos?¿Qué receptor es más proclive a dicha innovación:un lector de fantasía o uno de poemas?.
         Tras hojear las páginasde "Hongos de Yuggoth", quizá el desconcierto recorra el ánimodel lector. ¿Es acaso la risa postrera del poema la del mismo Lovecraft,cuando leemos su obra?

James Queen, Universidad de Miskatonic.
Nueva Logia del Tentáculo.
Contactos:    Campus de la Universidad de Miskatonic.
                     Departamento de Lenguas Clásicas, despacho 513.
                     Tutoría electrónica en jqueen@callofcthulhu.net
 


Volver a Lovecraft