Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer

            El nombre de Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1836-Madrid, 1870) es ya sinónimo de poesía. Su nombre es el exponente máximo del Romanticismo español, pese a que se le considera tardío (pues, junto a Rosalía de Castro, escribe en una época en que el romanticismo ya ha pasado de moda: pensemos que Bécquer es contemporáneo de algunos de los más importantes realistas).Su influencia será notable en multitud de autores posteriores: Rubén Darío, José Martí, Delmira Agustini, Pablo Neruda, Juan Ramón Jiménez, el primer Antonio Machado... Indudablemente, el amor alcanza en Bécquer una alto grado de sublimación.



Rima XI

               Yo soy ardiente, yo soy morena,
        Yo soy el símbolo de la pasión;
        De ansia de goces mi alma está llena.
        ¿A mí me buscas?– No, no es a ti.
 

               Mi frente es pálida; mis trenzas, de oro;
        Puedo brindarte dichas sin fin;
        Yo de ternura guardo un tesoro.
        ¿A mí me llamas?– No, no es a ti.
 

               Yo soy un sueño, un imposible,
        Vano fantasma de niebla y luz;
        Soy incorpórea, soy intangible;
        No puedo amarte. - ¡Oh ven; ven tú!
 
 

Rima XIX

        Cuando sobre el pecho inclinas
la melancólica frente
una azucena tronchada
me pareces.

        Porque al darte la pureza
de que es símbolo celeste,
como a ella te hizo Dios
de oro y nieve.


 

Rima XX

        Sabe, si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.

 

Rima XXI

        ¿Qué es poesía? -dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul-.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.
Rima XXII
        ¿Cómo vive esa rosa que has prendido
junto a tu corazón?
Nunca hasta ahora contemplé en la tierra
sobre el volcán la flor.

 

Rima XXIII

        Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!
Rima XXXVIII
        Los suspiros son aire, y van al aire.
Las lágrimas son agua, y van al mar.
Dime, mujer: cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adonde va?

 

Una musa para Bécquer

Bibliografía de urgencia:
No tengo una buena edición de las Rimas, pero al ser un texto clásico, se encuentra en la mayoría de editoriales de literatura española.

*Bécquer, G. A.: Rimas y Leyendas. Biblioteca Edaf. Madrid,1991.

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