OOO "Aire Frío": Este relato, escrito en 1926 con el título de "Cool Air", fue publicado en "Tales of Magic and Mystery" en 1928. Se encuentra en el libro "El Horror de Dunwich". El narrador explica que siente una auténtica aversión al aire frío a raíz de unos acontecimientos ocurridos en una vieja casa de Nueva York. Pues, allí conoce al misterioso médico español, el doctor Muñoz de Valencia, que es un aristócrata que había contraído una enfermedad, que le obligaba a vivir a temperaturas muy bajas. Hasta el último momento de la historia, el doctor Muñoz permanece en una unidad de refrigeración, en su propia habitación, hasta que el sistema de refrigeración se estropea y... ocurre algo terrible tan extraño como inexplicable.
Al parecer, el doctor Muñoz no desdeñaba los conjuros de los medievalistas, pues creía que aquellas fórmulas crípticas contenían raros estímulos psicológicos que bien podrían tener efectos indecibles sobre la sustancia de un sistema nervioso en el que ya no se dieran pulsaciones orgánicas. Me impresionó grandemente lo que me contó del anciano doctor Torres, de Valencia, con quien realizó sus primeros experimentos y que le atendió a él en el curso de la grave enfermedad que padeció 18 años atrás, y de la que procedían sus actuales trastornos. Al poco de salvar a su colega, el anciano médico sucumbió víctima de la gran tensión nerviosa a que se vio sometido, pues el doctor Muñoz me susurró claramente al oído -aunque no con detalle- que los métodos de curación empleados habían sido de todo punto excepcionales, con terapéuticas que no serían seguramente del agrado de los galenos de cuño tradicional y conservador ("Aire Frío").

OOO "El Terrible Anciano": Relato escrito en 1920 por Lovecraft con el título de "The Terrible Old Man" fue publicado en la publicación "The Tryout", en Julio de 1921. Se encuentra en el libro "El Horror de Dunwich".
Es la historia de tres rufianes (racialmente muy marcados como italiano: Ricci, eslavo: Czanek e hispano: Silva) que toman la decisión- muy equivocada - de robar a un siniestro viejo, que en su juventud trabajaba en el mar.
Los vecinos de Kingsport dicen y piensan muchas cosas a cerca del Terrible Anciano, cosas que, generalmente, le protegen de las atenciones de caballeros como Mr. Ricci y sus colegas, a pesar de la casi absoluta certidumbre de que oculta una fortuna de incierta magnitud en algún rincón de su enmohecida y venerable mansión. En verdad, es una persona muy extraña, que al parecer fue capitán de clipper de las Indias Orientales en su día. Es tan viejo q e nadie recuerda cuándo fue joven, y tan taciturno que pocos saben su verdadero nombre. Entre los nudosos árboles del jardín delantero de su vieja y nada cuidada residencia conserva un a extraña colección de grandes piedras, singularmente agrupadas y pintadas de forma que semejan los ídolos de algún lóbrego templo oriental. Semejante colección ahuyenta a la mayoría de los chiquillos que gustan burlarse de su barba y cabello, largos y canosos, o romper las ventanas de pequeño marco de su vivienda con diabólicos proyectiles. Pero hay otras cosas que atemorizan a las gentes mayores y de talante curioso que en ocasiones se acercan a hurtadillas hasta la casa para escudriñar el interior a través de las vidrieras cubiertas de polvo. Estas gentes dicen que sobre la mesa de una desnuda habitación del piso bajo hay muchas botellas raras, cada una de las cuales tiene en su interior un trocito de plomo suspendido de una cuerda, como si fuese un péndulo. Y dicen que el Terrible Anciano habla a las botellas, llamándolas por nombres tales como Jack, Scar-Face, Long Tom, Spanish Joe, Peters y Mate Ellis, y que siempre que habla a una botella el pendulito de plomo que lleva dentro emite unas vibraciones precisas a modo de respuesta. A quienes han visto al alto y enjuto Terrible Anciano en una de estas singulares conversaciones no se les ocurre volver a verlo más. Pero AngeloRicci, Joe Czanek y Manuel Silva no eran naturales de Kingsport. Pertenecían a esa nueva y heterogénea estirpe extranjera que queda al margen del atractivo círculo de la vida y tradiciones de Nueva Inglaterra,y no vieron en el Terrible Anciano otra cosa que un viejo achacoso y prácticamente indefenso, que no podía andar sin la ayuda de su nudoso cayado, y cuyas escuálidas y endebles manos temblaban de modo harto lastimoso. A su manera, se compadecían mucho del solitario e impopular anciano, a quien todos rehuían y a quien no había perro que no ladrase con especial virulencia. Pero los negocios son los negocios, y, para un ladrón entregado de lleno a su profesión, siempre es tentador y provocativo un anciano de salud enfermiza que no tiene cuenta abierta en el banco, y que para subvenir a sus escasas necesidades paga en la tienda del pueblo con oro y plata españoles acuñados dos siglos atrás ("El Terrible Anciano").
OOO "El color surgido del espacio". Unode los relatos más valorados de H.P. Lovecraft, escrito en 1927con el título "The Colour Out of Space" y publicado en septiembre del mismo año en la revista "Amazing Stories".El terror en la Granja de Gardner comienza en 1880, cuando cae un meteorito, cuyo aspecto sorprende a los científicos de la Universidad de Miskatonic. En todo caso ese "color" caído del espacio trae locura y muerte.
Todo empezó - según me contó el viejo Ammi- con la caída del meteorito. Antes de esa fecha no se recordaban leyendas terroríficas desde los tiempos de los procesos de brujas, e incluso entonces aquellos bosques no inspiraban ni la mitad de temor que los de la pequeña isla sobre el Miskatonic, donde el diablo oficiaba sus saturnales ante un curioso altar de piedra que debía datar de antes de la llegada de los indios. Por aquellas fechas estos bosques no estaban encantados, y sus fantásticos crepúsculos jamás inspiraron pánico hasta aquellos extraños días. Un buen día, hacia las doce, se dejó ver en el cielo una nube blanca, y a renglón seguido se oyó una serie de estampidos en el aire mientras una columna de humo ascendía del valle, muyen el interior del bosque. Al anochecer, por todo Arkham corría la noticia de la gran roca que había caído del cielo incrustándose en el suelo, junto al pozo de la granja de Nahum Gardner. La casa de los Gardner se levantaba justo en el lugar que con el tiempo habría de conocerse por el erial maldito, aquella preciosa casita blanca de Nahum Gardner rodeada de fértiles huertos y vergeles.
Nahum se fue a la ciudad a contarle a la gente lo de la piedra y, de camino, entró en casa de Ammi Pierce. Ammi tenía cuarenta años por entonces y no había cosa extraña que no quedase indeleblemente grabada en su memoria. Se fue en compañía de su mujer y de tres profesores de la Universidad de Miskatonic que ala mañana siguiente se apresuraron a dirigirse a la granja de losGardner para ver aquel extraño visitante venido de los remotos espacios siderales ("El color surgido del espacio").
OOO "Las Ratas en las paredes": Relato clásico de miedo escrito por Lovecraft en 1923 con el título de "The Rats in the Walls"y publicado en Marzo de 1923 en la revista "Weird Tales"
Nigger-Man, el gato del protagonista, descubre todo un ejército de ratas detrás de las paredes del recién restaurado castillo familiar. En el esfuerzo por descubrir de dónde vienen y adónde van esas desagradables alimañas, salen ala luz todo un mundo subterráneo de niveles y pasadizos, que guardan sorprendentes restos y terribles misterios.
Me fui pronto a la cama pues tenía mucho sueño, pero mientras dormía me asaltaron atroces pesadillas. En ellas mirabahacia abajo desde una impresionante altura a una gruta débilmente iluminada cuyo suelo estaba cubierto por una gruesa capa de estiércol; en el interior de dicha gruta había un demonio porquerizo de canosa barba que dirigía con su cayado un rebaño de bestias fungiformes y fláccidas cuya sola vista me produjo una indescriptible repugnancia. Luego, mientras el porquero se detenía un instante y se inclinaba para divisar su rebaño, un impresionante enjambre de ratas llovió del cielo sobre el hediondo abismo y se puso a devorar a animales y hombre.
Tras tan terrorífica visión me desperté bruscamente a causa de los bruscos movimientos de Nigger-Man, que como de costumbre dormía a mis pies. Esta vez no tuve que inquirir por el origen de sus gruñidos y resoplidos ni por el miedo que le impulsaba a hundir sus garras en mis tobillos, inconsciente de su efecto, pues las cuatro paredes de la estancia bullían de un sonido nauseabundo: el repugnante deslizarse de gigantescas ratas famélicas. En esta ocasión no había aurora que permitiera ver en qué estado se encontraba el tapiz - cuya sección caída había sido reemplazada -, pero no vacilé ni un instante en encender la luz.
Al resplandor de ésta pude ver cómo todo el tapiz era presa de una espantosa sacudida, hasta el punto de que los dibujos, de por sí ya un tanto originales, se pusieron a ejecutar una singular danza de la muerte. La agitación desapareció casi al instante, y con ella los ruidos. Saltando del lecho, hurgué en el tapiz con el largo mango del calentador de cama que había en la habitación, y levanté una parte del mismo para ver qué había debajo. Pero allí no había sino el restaurado muro de piedra, y para entonces ya había remitido el estado de tensión en que se encontraba el gato debido al olfateo de algo anómalo. Cuando examiné el cepo circular que había colocado en la habitación, pude ver que todos los orificios se encontraban forzados, aunque no quedase rastro de lo que debió escaparse tras caer en la trampa ("Las Ratas en las paredes").
OOO "La música de Erich Zann": Relato escrito por Lovecraft en 1921 y publicado un año después en "The National Amateur" con el título de "The Music de Erich Zann".
En la misteriosa calle d'Auseil de París, vive el viejo violinista mudo Erich Zann que en la soledad de su buhardilla interpreta una música extraña, que es la clave para revelar todo el terror cósmico que se oculta tras la única ventana de su habitación.
Una repentina bocanada, más fuerte que las anteriores, arrebató el manuscrito y se lo llevó hacia la ventana. Preso de desesperación, me lancé tras las cuartillas que volaban por la habitación, pero ya se las había llevado el viento antes de conseguir llegar yo a las abatidas hojas de la ventana. En aquel momento recordé mi deseo aún insatisfecho de mirar desde aquella ventana, la única de la Rue d'Auseil desde la que podía verse la ladera que había al otro lado del muro y la urbe extendida a sus pies. La oscuridad era total, pero las luces de la ciudad estaban continuamente encendidas de noche por lo que esperaba poder verlas por entre la cortina de lluvia y viento. Pero cuando miré desde la ventana más alta de la buhardilla, mientras las velas seguían chisporroteando y el enajenado violín competía con los aullidos del nocturnal viento, no vi ciudad alguna debajo de mí ni percibí el resplandor de ninguna luz cordial procedente de calles conocidas, sino únicamente la oscuridad del espacio sin límites, un espacio inimaginable lleno de música y movimiento, sin parecido alguno con ningún otro rincón de la tierra. Y mientras permanecía allí de pie contemplando con espanto aquel inimaginable espectáculo, el viento apagó las dos velas que iluminaban aquella vieja buhardilla, sumiéndolo todo en la más brutal e impenetrable oscuridad. Ante mí no tenía sino el caos y el pandemónium más absoluto; a mi espalda, la endiablada enajenación de aquellos nocturnales desgarros de las cuerdas del violín ("La música de Erich Zann").
OOO "En las montañas de la locura":Novela breve escrita en 1931 con el título de "At the Mountains of Madness" y publicada por entregas entre los meses de Febrero y Abril de 1936.
Es la historia de la expedición llevada a cabo por investigadores y científicos de la Universidad de Miskatónica la Antártida, donde se encuentran las ruinas de una ciudad poblada en tiempos remotos por los Antiguos (criaturas medio vegetales, medio animales, con tentáculos y con cabezas en forma de estrellas) que proceden del espacio profundo.
El efecto de aquel monstruoso espectáculo era indescriptible, pues desde el primer momento apareció como una violación terrible de las leyes naturales conocidas. En una meseta diabólicamente primitiva de más de veinte mil pies de altura, y en un clima letal para la vida desde una era prehumana de no menos de quinientos mil años, se extendía hasta donde alcanzaba la vista una masa de rocas deformas regulares que sólo en la desesperación de la autodefensa mental no llegábamos a atribuir a una causa consciente y artificial. Habíamos desechado ya toda teoría de que las formas cúbicas y los bastiones de las colonias tuvieran otro origen que no fuera el natural.¿Y de qué otro modo podía ser cuando el propio hombre apenas podía haberse diferenciado de los grandes simios en la época en que esta región sucumbió al ininterumpido reino de la muerte glacial?
Pero la razón parecía ahora irrefutablemente en entredicho, porque aquel laberinto ciclópeo de bloques cuadrados, curvos y angulares tenía características que minaban todo pensamiento tranquilizador. Era, con toda claridad, la ciudad blasfema del espejismo, ahora en la realidad desnuda, objetiva e ineluctable. Aquel maldito portento tenía después de todo una base material- en el aire superior había habido un estrato horizontal de polvo helado y esta sorprendente supervivencia pétrea había proyectado su imagen a través de las montañas por una simple ley de reflexión. Claro está que el fantasma de la ciudad había aparecido torcido y exagerado, y contenía cosas que no estaban en la verdadera ciudad, pero ahora, al ver la fuente del espejismo nos pareció más odiosa y amenazadora aún que su imagen distante ("En las montañas de la locura").
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