Antonio Oliver (1903-1968) fue un poeta enmarcado en el contexto de la
generación poética española del 27. En su obra va desde la influencia de Juan
Ramón Jiménez y los brotes ultraístas al gusto por la metáfora, el suave
panteísmo y una clara exaltación vitalista.
II
Óleo vivo y presente.
Cuadro, cuadro te miro.
Sólo, sólo pintura.
Desnuda, sí, mas no en Naturaleza.
Yo no sé, dulce amiga, quién te brota.
¿Los pinceles?... ¿Los ojos?
Sólo sé que amaneces, que te alzas.
Que hay dos suaves alcores en tu pecho.
Que tu cabello es hierba de los prados.
Canta una nube, amor, sobre tu hombro
y ahí, bajo tus pies, muere la niebla.
Lienzo, lienzo te miro;
puro cuadro; ventana
que cruzan y asaltan vientos.
III
Los jazmines blancos
en tu pelo negro.
La noche, con luna.
El balcón, abierto.
¿Recuerdas?
Recuerdo.
Mis manos salobres.
Desnudo, tu cuerpo.
No eras hembra. Eras
bronce manifiesto.
¡Qué justo equilibrio!
¡Qué canon perfecto!
¡Qué Venus lejana
del Renacimiento!
De Poemas varios (1945-1965)
Bibliografía de urgencia:
puede encontrarse una brevísima reseña y antología en
*VV.AA.: Poetas del 27. La generación y su entorno. Antología
comentada. Ed. Espasa-Calpe, Austral, nº 440. Madrid, 1998.