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La autoridad última y demostrable que me capacita para hacer una crítica no es distinta de la que hace que un periodista sea transmisor de la actualidad: que puedo hacerlo, y de hecho lo hago (mientras que otros no), puesto que cualquier otro merito que me adjudique requerirá pruebas y demostraciones que bien no pueden significar un cagarro para otro; luego, corresponde al receptor cómo asimilar el mensaje, usar la información...y como no, criticar a su vez al emisor, y así el ciclo se perpetua. Sin embargo, como alguien que hace y recibe críticas con más o menos asiduidad, puedo decir que es más fácil hacer y recibir críticas positivas, pero que no todo el mundo es capaz de hacer una crítica negativa (que no destructiva) de una obra que de hecho lo merece. Entonces planteas, ¿A quién debes hacer caso? Haz caso de quien se te barrunte, personalmente hago caso de todas las críticas positivas y creo que hago un buen trabajo, pero especial atención me merecen las negativas. Según su contenido y fundamentación, son las que ayudan a uno a mejorar, y si las motiva el ego, la envidia o el querer ver la aja en el ojo ajeno y no verla en el propio, es algo secundario. Una crítica positiva bien puede estar motivada por la adoración del criticado, por la simple amistad o por indiferencia hacia le progreso del autor, y no por la sincera opinión. Ergo, un "Jajaja qué gracioso" o un "Buen trabajo sigue así" no es más valido o valioso que un "Esto es una mierda" o un "Esto no me ha hecho ni pizca de gracia", simplemente es la opción menos dolorosa y la más agradecida.
Por otra parte, me mantengo: un cúmulo de escatología, cutrez y guarrería no hace humor, hace una montaña de escatología, cutrez y guarrería. Se necesita la debida armonización y dosificación junto con otros elementos narrativos. Saturar una historia de lo que queremos que sea la característica de nuestra obra es como pasarse con la sal, hace todo incomible (Y gran parte de culpa en tu caso la tiene el sonido. El sistema auditivo es muy quisquilloso y no se anda con hostias en lo referente al nivel de cutrez que puede soportar). Sin ir más lejos, fíjate en "Aqua Teen Hunger Force", cuyo planteamiento es similar al de tu "Pandilla Universal": una albóndiga, un vaso de batido y una bolsa de patatas fritas viviendo aventuras, además revestidas de cutrez. Pero son aventuras vertiginosas, con varias acciones encadenadas y diálogos de tono cambiante, y un sinfín de personajes nuevos a cada capítulo. Incluso en Muchachada Nui, los sketches del VHS, mucho más simples en su desarrollo, no se paran en que el protagonista sea una cinta de VHS, sino que desarrolla sus características para hacer humor (Como ejemplo, el cassete que tiene que poner la cara B o rebobinar para seguir la cnversación, el cargador de móvil que resulta cargante...). En el video de la Pandilla Universal, parece que la premisa no pasa de que los personajes sean una colilla, un pinrel, un rollo de papel higiénico y un tomate en una situación bastante mundana, no es suficiente. En el caso de Vete a la Mierda, la petición de un trozo de bocata se alarga de forma extenuante y anodina, para terminar con una coña que en vez de ser el culmen de un in crescendo es el final de un ocaso.
Por último, creer o no en tu obra es cosa tuya, yo expreso lo que el exceso de los adjetivos da a entender de puertas afuera, y más hoy en ía. Si me dieran un céntimo por cada blog que en su título o descripción tienen una palabra perteneciente al mismo grupo semántico de "Paranoia", "Paranoíco", "Loco", "Enfermo Mental"...
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