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EmeA se preguntaba por la manía que algunas personas le tienen a Arturo Pérez Reverte, y me gustaría dar mi opinión al respecto aprovechando que la última novela que he leido ha sido La carta esférica.
La carta esférica cuenta la historia de un oficial de la marina mercante al que le han retirado la licencia tras un grave accidente en alta mar y que, aburrido y sin dinero en Barcelona encuentra en una casa de subastas a una mujer que le resulta interesante y atractiva y a la que ayuda con un tío que la acosa a la salida de la subasta. Como el marino es muy, muy, muy... entrometido, acaba siguiendo sin saber muy bien por qué a la mujer hasta su ciudad natal, Madrid, y allí se ve envuelto casi sin saber qué está haciendo en una carrera tras un barco hundido misteriosamente en el siglo XVIII frente a las costas de Alicante.
No me patece contar nada más, por si alguien no lo ha leído aún.
El problema con este libro, y con todas las demás novelas de Arturo Pérez Reverte, son, según mi opinión:
Los personajes. En La carata esférica el protagonista es tan, tan, tan marino que hasta se llama Coy, una palabra que, como todos sabéis, identifica a algo parecido a una hamaca con la que los marineros del siglo XVIII y XIX dormían, se protegían de los golpes de mar y eran arrojados al mar cuando estaban muertos. El protagonista es tan marinero que todos sus pensamientos, metáforas, analogías, etc, están relacionadas con el mar, absolutamente todas, y eso es algo tan absurdo que da risa, es como si, por ejemplo, EmeA fuese informático y todo su vocabulario, viniese a cuento o no, estuviera relacionado con términos informáticos, o si yo fuese publicista y me pasara todo el día hablando de mercados objetivos, briefings, targets y chorradas parecidas. Además, la psicología de los personajes no pasa de ser de tebeo. Algunos protagonistas del Alias o el Daredevil de Bendis están mucho mejor conseguidos y caracterizados.
El estilo y los homenajes. Arturo Pérez Reverte no niega sus influencias ni trata de esconderlas. A él le gusta Alejandro Dumas, le gusta Stevenson, le gusta Joseph Conrad... y no se corta un pelo a la hora de imitar a sus mayores. Por ejemplo, en La carta esférica hay constantes alusiones a las obras de Conrad y a algunas otras de Stevenson, por ejemplo. Recuerdo que cita La sombra del horizonte, Lord Jim, El corazón de las tinieblas y algunas otras del anglopolaco... Pero, cusiosamente, se olvida de Nostromo, por ejemplo, tal vez porque el estivador que da nombre a esa novela tiene muchos puntos en común con el protagonista de La carta, y tampoco nombra El agente secreto, a pesar de que los anarquistas de esa novela tienen muchas cosas en común con los buscadores de tesoros de la suya...
Lo siento, tengo que dejar el mensaje a medias, cosas de trabajo.
Lo que quería decir es que La carta esférica no me ha gustado nada, y que la gente se mete con Pérez Reverte por envidia, porque parece fácil escribir lo que él escribe, sobre todo si lo comparas con Javier Marías, por ejemplo. Si vendiera con sus últimas novelas tanto como con las primeras, nadie le prestaría atención, del mismo modo que nadie comenta si Matilde Asensi o Javier Sierra son buenos escritores o no.
En fin, un problema de éxito que muchos, por envidia o por esnobismo, no soportan y critican cuanto pueden, sin que normalmente importe demasiado el contenido de las novelas.
A mí no me gustan las novelas de Reverte, me parecen muy simples, y para eso ya leo tebeos. En cambio, sus artículos de opinión los leo siempre que puedo.
Ah, las de Alatriste son unas novelas muy malas y cada vez menos entretinidas.
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Lo mejor que he leído este año ha sido La noche del oráculo, de Paul Auster.
Lo peor que he leído este año ha sido una novela de Lorenzo Silva sobre un grupo de soldados españoles en el norte de África durante la década de los 20 cuyio título voy a omitir porque ya he escrito bastante sobre una novela que no me gustaba y me aprece poco oportuno hacerlo sobre dos el mismo día.
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