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Ende,
¿Has leído los nombres que el suplemento cultural de El Mundo, más que nada para molestar a (y reírse un rato de) mucha gente proponía la semana pasada como escritores españoles que serán clásicos del siglo XXI? Puedo creerme, por ejemplo, que Bonilla tiene posibilidades (no le juzguemos sólo por esa gilipollez de Semana Santa que escribió y que la gente suele conocer de segunda a través de la mala película que hicieron de la novela; ¡qué buenos son sus artículos en El Mundo, los de literatura -a él también le gusta Auster- y los político sociales), y también algunos otros de esa lista, pero la mera posibilidad de que Lorenzo Silva pueda ser alguna vez un clásico, el hecho de que alguien, aunque lo haga sólo para reírse un rato, pueda sugerir que Silva pueda ser considerado a la altura de, por ejemplo, Baroja, Arrabal o Umbral...
Yo nunca habría relacionado el concepto de clacisismo con el de mediocridad absoluta, siempre me parecieron antagónicos, incompatibles.
Por cierto, que he leído tu comentario en este foro de SIN SANGRE, lo último de Baricco, y me gustaría comentarte unas cosillas. Si no te llamas Ende lo que hay escrito en el spoiler no es para ti.
-:SPOILER[No voy a recordarte dónde vas a veranear tú ni compararlo con el nombre del rio europeo al cuyas orillas se alojó el hermano listo de Ende no hace mucho tiempo, ni tampoco el nombre de esa isla de los mares del sur a la que el hermano listo de Ende se marchó hace aún menos tiempo a pasar unos días. En cambio, te recordaré que el hermano tonto de Ego:
1. No sabe cruzar abismos andando sobre un alambre ni con la ayuda de una pértiga bien equilibrada.
2. No sabe evitar sacarle la pasta a los pobres idiotas que frecuentan su cibercafé habitual cuando juegan a cierto juego de machacar, disparar y destripar al contrario por dinero, aunque lo hace más por diversión (porque si no hay dinero no suelen dejarte jugar, y jugar viendo las caras y oyendo los comentarios de la gente a la que machacas es más divertido) que por dejar sin euros a esos pobres desgraciados.
3. No aprendió nunca a escribir porque en el colegio, el instituto y la universidad tuvo otras cosas en la cabeza y siempre lo fue dejando para más tarde hasta que se acabó el tiempo y no aprendió a hacerlo.
El hermano tonto de Ego es de los que se conforman con tener a alguien (Mary Jane) que les lea las cartas del banco, la publicidad del Cañafú, la letra pequeña del plan de pensiones aquella tarde loca en que quiso recuperar lo invertido hasta entonces o los cuentos de CUENTOS COMPLETOS, de Vladimir Nabokob, tal vez el único libro en el que el hermano tonto de Ego y yo podemos estar de acuerdo en decir que es GENIAL, aunque yo lo he leído y a él se lo han leído como a un señorito de película antigua, y lo más parecido a escribir que recuerda haber hecho nunca jamás el hermano tonto de Ego (su memoria, advierto, en más selectiva que mala) es contarle a Mary Jane un cuento de amor subidito de tono, pornografíco y soez en ocasiones, durante una inolvidable cena que puso fin a un memorable y perfecto fin de semana hace unos meses.
El hermano tonto de Ego, que además de ser tonto se cree un publicista porque estudió publicidad en la universidad y trabaja normalmente en ese mundillo, le contó a Mary Jane la historia de un creativo publicitario español que en el Festival Internacional de Cine Publicitario de Cannes ve accidentalmente desnuda a una japonesa y decide que quiere llevársela a la cama, cosa que consigue después de mil vueltas y circunstancias con tan mala suete que tras estar con ella se queda pillado y enamorado (aunque se trata más de deseo que de enamoramiento, me apunta el hermano tonto de Ego). La historia se repite con los años en el mismo festival, no tienen otro contacto a lo largo del año, ninguno de ellos habla un idioma que el otro pueda entender (hay una parte muy divertida en la que el protagonista intenta aprender japonés por internet, me apunta el hermano tonto de Ego, y que se basó en una página web que una vez vio aquí, en Dreamers, antes de que todo hiciera crack). El hermano tonto de Ego llamó a ese cuento largo y oral NYLON porque desde el principio su intención era parodiar una novela de Baricco que se llama SEDA que Mary Jane le había leído no sé cuándo, y porque el nylon se convierte en un elemento importante en su relación y en el trágico, previsible, efectista y policiaco final de todo.
SPOILER
Después de contarle el cuento ese, NYLON, a Mary Jane, el hermano tonto de Ego descubrió que como no sabe escribir nunca podrá trasladar todo lo que dijo al papel, y que tampoco podía pedirme a mí que lo hiciera porque aquel cuento oral surgió espontáneamente en unas circunstancias muy singulares que no puede recrear (no conmigo) y que le llevarían a no poder contar ese cuento tal como se lo contó a Mary Jane por primera y última vez, así que decidió que no lo volvería a contar, ni siquiera a Mary Jane, ni oralmente ni por escrito.
Incomprensiblemente para mí, esa decisión ta incomprensible para mí lo entristece cuando se acuerda de ella porque cree que acabará olvidando ese cuento largo que se inventó para hace reír a Mary Jane en o quiero saber qué circunstancias. Yo intento animarlo diciéndole que lo importante no es ese estúpido cuento de mierda que se sacó de la manga vete a saber por qué (ya sabes lo rarito que es a veces el hermano tonto de Ego, sobre todo si Mary Jane, que es como él pero en bonito y con sentido común anda de por medio), sino el buen momento que pasó con Mary Jane, y que es ese momento, y no las palabras exactas que dijo, lo que deberían recordar y hacerle feliz, pero ni yo mismo me creo esa gilipollez, así que imagina con qué cara me mira el hermano tonto de Ego.
Una cosa que le reconozco al hermano tonto de Ego es que no le gusta leerse tanto como a mí. Será porque nunca aprendió que la eme con la e forman la sílaba mo, que la te con la o forman la sílaba to, y que todo junto forma, naturalmente, la palabra amoto, una de las favoritas de mi cuñado junto a pinícula y frosfrato.]SPOILER:-
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