De vuelta a Turán,el tedio domina a Obar una temporada, así que nuestro bárbarose "civiliza" un poco y aprende idiomas, el alfabeto, y un poquitínde dirección comercial (al menos, a sumar sin usar las manos). Perotranquilos, su natural "sutileza" no se ve alterada por ese fino barnizde civilización. Podemos comprobarlo en una charla con su amante:- Obar: Mujer ¿estástriste? ¿Por qué pones mala cara?
- Ella: Estoy pensando,Obar... ya tengo 20 años, es hora de que contráiga matrimonio.
- Obar (con natural inocencia):¡Ah! vaya, qué lastima... te echaré de menos por lasnoches. ¿Quién es el afortunado?
- Ella (acostumbrada a lamente literal del Cimmerio): Pensaba en ti, amor mío...Obar se sume en una profundareflexión: ella es una mujer pequeña y delgada (desventaja),pero a cambio goza de una salud y vitalidad innegables (ventaja). Mmm...sí... es posible que le dé buenos y vigorosos hijos... siempreque pueda tenerlos, claro.
- Obar: ¿Seguro quepuedes tener hijos, mujer? llevamos meses juntos y nada de nada.
- Ella (con una femeninasonrisa enigmática): Claro que sí, Obar... las mujeres sabemoscómo hacer para no tener hijos, y cómo tenerlos. Te aseguroque podré darte hijos.
- Obar: ¡Ah! bueno,entonces de acuerdo.Pero la boda se tuvo queaplazar, pues justo entonces apareció al fin una pista sobre Alvarado,que le situaba el el Extremo Oriente, rumbo a Kithay. Por lo tanto, Obarle comunica a Arconte su decisión de partir de inmediato. Éste,más astuto, prefiere matar dos pájaros de un tiro, asíque comunica su partida al Emperador, que les encomienda la misiónde conseguir una nueva arma mítica de la que han llegado rumoresa Turán: la Lanza de Fuego. Además del encargo del Emperador,Arconte y Obar disponen en el Banco Imperial de valores mercantiles canjeablesen Oriente (sí, sí, reiros, pero esas cosas ya funcionaban),de forma que buscarán abrir nuevas rutas para la importaciónde licores exóticos.
Los dos socios y amigos partena Oriente en un barco con el que cruzarán el mar de Turán,acompañados por un joven y altivo noble (al que Arconte le da unalección de buenos modales... y esgrima). El trayecto acaba de formatrágica con una tormenta terrible que hunde el barco, del que losdos escapan por los pelos salvando a su vez la vida al noble. En mediode la tormenta, un fundido en negro cuando todos pierden finalmente laconsciencia...
...Y la recuperan, sorprendentemente,encarcelados en un sótano, con rejas por techo, y separados de unoen uno. Son presa de un malvado nigromante que les utiliza para sus experimentos,junto a otras muchas cobayas suyas, de avanzada edad.
Tras seis meses de cautiverio,en los que Obar practica habilidades tan interesantes como "escupir huesode fruta en el ojo" o "cantar" (tortura psicológica, diríanlos demás reclusos), y tras dos intentos de fuga fallidos, finalmenteson liberados por el ejército, que en busca del noble desaparecidoha encontrado la fortaleza del Hechicero y le ha hecho huir.
Pero no todo son buenas noticias:los rituales del hechicero (que ha dejado místicos tatuajes en elpecho de cada una de sus víctimas) dan como resultado una transferenciade energías de estos al hechicero. En resumen: cada seis meses devida, los atormentados jugadores pierden un año más, queva a parar al ejecutor. O sea, que envejecen el triple de rápido...
La lista negra de Obar creceaún más, ahora este Hechicero va antes que Alvarado ¡ypronto, o acabaremos hablando de Obar el Anciano!
Así, el ya no tanjoven noble turanio reequipa a nuestros compañeros y los envíaen pos del malvado, pidiendo únicamente que le traigan la cabezadel mismo (ante lo cual, Obar añade al equipo una tinaja de aceiteen la que quepa una cabeza humana).
Fin, de momento...