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ElDodecaedro
PorAnders Sandberg

    Hay algunos hechos de magia que son tan grandes que son recordadosincluso aunque sus propósitos fuesen puro hubris. El Dodecaedroes el resultado de uno de estos actos, que incluso los Oraculos de Espirituno comprenden verdaderamente. 

    En tiempos antiguos, se dice, vivió un grupo de mago inmensamentepoderosos en el Mediterraneo. Son conocidos hoy día como los Doce,y casi nadie sabe nada de ellos. Varios autores han dicho que este o aquelhombre era un miembro de ellos, pero realmente nadie sabe quienes fueron(ni siquiera el Cultista conocido como Peeping Tom, quien ha estado muchotiempo estudiando las vidas de los Maestros). Se reunían regularmenteen un templo secreto en un bosque de cipreses, donde contemplaban los profundossecretos del cosmos y tejían extraña magia. 

    Un día una de ellos sorprendió a los otros con terriblesnoticias: ella había encontrado una desarmonía en el granTapiz. Cuando lo estudiaron usando su inmenso conocimiento, se dieron cuentade que dentro the sutiles patrones había un leve error, una hebrarota, que eventualmente disolvería el Tapiz entero de la realidad.Era imposible de reparar sin destruir la realidad y recrearla de nuevo; algo que incluso los Doce eran incapaces de hacer. 

    Cuando ellos ponderaron qué hacer, se dieron un paseo por elcampo, mirando su belleza con ojos angustiados como si pudiese disolverseen la nada gris en cualquier momento. Casi al mediodía, entraronen un pueblo pequeño para beber algo y descansar.  Cuando sesentaeon en la sombra fuera de la taberna, observaron a un alfarero trabajando.El anciano aparentemente había olvidado el calor y críticabalos cuencos que su aprendiz  había hecho; había devueltomuchos que encontró inadecuados al montón de arcilla delque habían salido. Pero otros los aceptó, y los puso en elhorno para que tomasen dureza y perfección. Los Doce se miraronentre sí y sonrieron. 

    Regresaron a su templo y comenzaron con una nueva creación, unacreacion sin error o defecto. Pronto se percataron de  que tendríaque estar completamente separada de la vieja creación, para prevenircualquiera de sus inestabilidades. También se encontraron rapidamentecon que no se podía usar cualquier tipo de arcilla para modelar,del mismo modo tampoco todos los poderes pueden ser usados para crear unmundo. Durante la noche, comenzaron a darse cuenta de la única fuerzaen el universo que conservaba su pureza y fuerza original: sus Avatares. 

    Usando magia más allá de cualquiera conocida hoy día,los Doce se pusieron a rehacer sus propios Avatares en una creaciónperfecta durante la noche. Los purificaron further, reduciendolos a susesencias singulares a través de una alquimia secreta que solo ellosconocían. 

    Las forjaron juntas en una unidad a pesar del agonizante dolor en elalma que les provocó, modelando la brillante esencia de su ser enla creación perfecta que deseaban. Sus doce Avatares entrelazadosformaron una única estructura sin defecto alguno, con una regularidady elegancia matematicas. Con una llamarada final de poder los Doce la sellaron,creando el Dodecaedro. 

    La mañana siguiente los Doce despertaron en su templo, agotadospero felices por su éxito. Saludaron al amanecer con invocacionesde agradecimiento a los dioses, y entonces volvieron al altar para contemplarlo que habían creado. Pero el Dodecaedro no estaba allí;fiel a su diseño había llegado a ser un cosmos en símismo y era inalcanzable para dioses y  hombres. Cuando intentaronpercibirlo entonces, comenzaron a percatarse de que algo iba mal; ya norecordaban como hacer funcionar su magia. Ellos, que habían convertidomares en montañas y rivalizado con los dioses, ahora concentratedall their powers pero eran incapaces siquiera de hacer que cayesen lashojas de los árboles del exterior. Todo su poder, todo su conocimientose había desvanecido en el Dodecaedro. 

    Nadie sabe que sucedió con los Doce. Se dice que uno se prendiófuego, esperando recuperar su poder a través de los susurros delas llamas. Se dice que uno se convirtió en herrero, renunciandoa todo ideal superior por el simple placer de dar forma a una pieza demetal, muriendo finalmente a una edad anciana como cualquier otro mortal.Se dice que uno aún está vivo, vagando por el mundo buscandoun modo de desacer su mayor éxito. De los otros no se sabe nada,y los Oraculos de Espiritu aún ponderan los misterios del Dodecaedro. 


    Traducido por Cirtheru"Señor de las Runas"