

Un inmenso campo de algo que podría ser trigo o maíz, un interminable bosque de zarzas y encinas. El Seto próximo a los cuatro feudos baila entre los extremos de lo que antaño pudo ser esta tierra y lo que es hoy en día. Y es realmente inestable en las zonas más rurales y menos frecuentadas por los changelings. Lo que hace un mes podía ser inquietante robledal al mes siguiente está poblado por espigas el doble de altas que una persona.
Algunos han llegado ha determinar una cierta correlación entre los cambios del seto y los ciclos de cosechas de los agricultores de la zona. Pero aún así estas zonas siguen siendo extrañas y peligrosas.
Por lo general los changelings sólo se limitan a usar los pasos conocidos y no alejarse mucho de los tres feudos supervivientes.
En las ciudades el feudo está algo más domesticado. Aunque en el Margraviato de las Zarzas aún sigue siendo un zarzal enorme que parece extenderse hasta el horizonte y en el que frutas goblin que recuerdan a las moras que dan nombre a la ciudad parecen pender de sus ramas por doquier, o en torno al Feudo de las Gargantas es una peligrosa simbiosas entre arroyos, gargantas y monstruosos brezos, helechos y otras plantas de sotobosque en nuestro mundo.
El lugar donde el seto parece más estable es en torno a la ciudad de Cáceres, sobre todo en la ciudad antigua. Acceder al Seto aquí es encontrarse en medio de una extraña y perturbadora réplica de la ciudad vieja donde las calles se retuercen en formas imposibles, y todo parece cubierto por las zarzas del Seto. Y es aquí, entre estas laberínticas calles, partiendo de la réplica de la Plaza Mayor, donde se celebra una vez al mes el Gran Mercado, al que acuden tanto los changelings de los tres feudos supervivientes como goblins de distantes lugares del Seto y otras hadas ya casi olvidadas por su congéneres de los cuatro feudos.
El resto de feudos también poseen sus propios mercados, aunque son mucho menores y se celebran de forma más irregular. Por lo general la noticia de cuándo y dónde va a celebrarse el próximo mercado corre de boca en boca pocos días antes de su celebración. Pero el mercado itinerane siempre es un mercado mucho menor que el Gran Mercado y a veces pueden pasar meses entre uno y otro. Y, por supuesto, nunca se puede estar seguro de cuándo y dónde se celebrará el próximo.