Bosques del Roble Negro

Los huesos rotos y la sangre te matarán. La cobardía puede ser peor. Has entrado en mis tierras ¿aceptarás mi desafío cara a cara? ¿O correrás y esperarás escapar del precio de tu curiosidad?
Los árboles de Arcadia son más viejos que el mundo, más oscuros que la noche y tan milagrosos como un sueño. Hay un retorcido sendero que lleva al retorcido bosque donde el cuervo grita alarma y el caballero oscuro guarda el solitario puesto sobre una sinuosa corriente.
El Caballero de Hierro gobierna el dominio donde crecen los robles negros. Coge a los curiosos que se alejan del camino correcto, persiguiendo cambiantes fuegos fatuos o dulces voces Feéricas. Desafía a los mortales en combate singular, y aquellos que consideran que lo más inteligente es escapar los caza y los entierra bajo la trampa que son las raíces de su boscoso dominio. La mayoría de los condenados a tal suerte mueren, comida para los robles que gimen y lloran en el viento. Aquellos que sobreviven son cambiados, alguna fuerza vital desaparece. Son menguados, sombras de los mortales que una vez fueron. Pero, escondidos en las raíces del bosque esos changelings aprenden los secretos de la noche y las sombras Arcadianas.
Los Bosques del Roble Negro nunca están tranquilos. Los propios árboles hablan, algunos rogando misericordia, otros susurrando nombre secretos de poder. Pálidas flores florecen donde los huesos son enterrados, y arañas gigantes rondan las ramas más altas de los Bosques, tejiendo redes y pescando a los vaijeros abajo. Las frutas goblin crecen en abundancia en los Bosques del Roble Negro, pero cosecharlas significa desafiar al Caballero, a las grandes arañas y a la maliciosa naturaleza de los propios robles. Hay muchos senderos a través de los Bosques, pero cambian y se mueven – como si los propios robles se levantasen y andasen – haciendo imposible cartografiar este dominio.
Aquellos que una vez huyeron del desafio del Caballero ahora le sirven como espías y exploradores. Cazan otros intrusos huídos, y los llevan a su Guardián para ser juzgados. Cuando el Caballero está aburrido o codicioso, manda a sus Piel de espjo al bosque para tentar a los viajeros fuera de los caminos imitando hermosas doncellas o niños perdidos. El Caballero dispone poco del tesoro más allá de sus armas, su armadura y la Bestia que cabalga, pero, sin embargo, los Archivistas deben llevar un cuidadoso registro de los botines que toma de las víctimas derrotadas. Aunque el Caballero no puede usar el oro o la plata, enloquece de furia si alguien pierde el menor penique de cobre de su tesoro.

El Seto

Las enredadas ramas y las asfixiantes raíces de los Bosques son casi tan densas y confusas como el propio Seto. Los Bosques se mezclan gradualmente con el Seto, y es fácil adentrarse por error en este territorio prohibido. A aquellos que viven en el dominio del Caballero les gusta creen que entienden los bosques suficientemente bien para darles una ventaja cuando tratan de cruzar el Seto. Demasiados huesos diseminados a lo largo del Seto como para que esa presunción sea cierta. Los Huecos creados cerca de este dominio llevan el olor de los fríos y húmedos bosques y los chirriantes y a veces hostiles susurros de los robles negros a los sueños de los Perdidos que duermen allí.

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