Locos
Ningún changeling escapa completamente de Faerie. La mayoría están heridos, física y emocionalmente por sus luchas para volver a las tierras de su nacimiento a través de loshambrientos pasillos del Seto. Todos han perdido algo durante su abducción y retorno: apreciadas pertenencias, queridos amigos, su orgullo y en algunos casos, su cordura. Muchos factores pueden combinarse para cortar de raíz la razón de un changeling. Cuanto más pasan los changelings en Faerie menos probable es que sean capaces de una transición exitosa a la sociedad humana. Asímismo, aquellos que fueron tomados a una corta edad o que tenían una inestabilidad mental pre-existente tienen menos que les conecte al mundo mortal y son más propensos a sufrir locura debilitante, si consiguen volver.
Aunque el discordante retorno al mundo humano no es nunca fácil para aquellos que han pasado tiempo en Faerie, para algunos el toque de las tierras de la locura nunca se desvanece por completo. Se encuentran a sí mismos viendo, oyendo y experimentando cosas que los humanos “normales” no pueden, en un mundo que no comprende tales percepciones. Otros changelings son proclives a empatizar con estas ilusiones, y la mayoría de los feudos intentan proporcionarles ayuda, siempre que el individuo afectado no sea flagratemente homicida y esté dispuesto a aceptar su ayuda. De esta forma, algunos locos son capaces de asociarse con otros changelings y finalmente recuperar suficiente Claridad para abrirse camino en el mundo mortal. Otros, sin embargo, no son tan afortunados.
La locura no es siempre un resultado directo e inmediato del tiempo en Faerie. Para algunos, especialmente aquellos que se han adaptado a la mutable realidad de la vida en Arcadia, puede ser el mundo humano el que erosione lentamente su cordura. Los changelings son igual de susceptibles a las causas biológicas, psicológicas y sociales de enfermedad mental que sus contrapartidas humanas. Lidiar con la dualidad de su naturaleza changeling sólo se añade a estas influencias, haciendo a los changelings más, en lugar de menos, proclives a sucumbir a la enfermedad mental cuando vuelven al mundo mortal e intentan de congraciar sus duales vidas.
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En la Cordura
No todos los locos son bestias rabiosas. La locura puede reptar sutilmente, adentrándose sigilosamente en las grietas y rendijas de la mente humana y emborronando los límites entre realidad y fantasía tan gradualmente que es imposible decir dónde exactamente comienza la locura y cordura es dejada atrás. Incluso para aquellos que son capaces de mantener su falta de Claridad oculta por un tiempo la locura es confusa, aterradora y debilitante. Más escalofriante, sin embargo, es el hecho de que la locura es muy habitualmente progresiva, con el hueco entre cordura y locura haciéndose exponencialmente más profundo según el tiempo pasa. Finalmente, otros se darán cuenta de la discrepancia entre la realidad del loco y aquella de los que le rodean, si no es descubierto, al final no podrá ser capaz de funcionar por más tiempo en sociedad, ya sea humana o changeling.
Muchas fuertes (y entretenidas) representaciones de enfermedad mental existen en los medios modernos. Películas como Una Mente Maravillosa, Escalofrío, Las Tres Caras de Eva y La Escalera de Jacob retratan la aterradora naturaleza de la locura, mientras que libros como Películas y Enfermedades Mentales tratan el tema de entender la locura a través de su retrato en el cine. Revistas técnicas como Manual diagnóstica y estadísticos de los trastornos mentales puede ofrecer igualmente una información no ficticia accesible en el tema.
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Los Enfermos
Algunos changelings no vuelven a través del Seto intactos. El toque de las Hadas vuelve a cada changeling un poco loco. Es imposible sobrevivir por mucho en Arcadia sin perder la propia mente un poco. Pero algunos changelings se adaptan demasiado bien a Faerie. Escapan, pero el hacerlo rompe cualquier equilibrio mental que pudieran haber desarrollado para mantenerse como prisioneros.
Otros changelings están suficientemente cuerdos cuando atraviesan el Seto, pero encuentran que las dificultades de ser un antiguo juguete de Faerie en un mundo que los ha abandonado es demasiado para asumirlo, y se convierte en la gota que colma el vaso.
Un changeling puede reaccionar a la pérdida de su equilibro de muchas formas. Una changeling asume al papel de un personaje de una canción de cuna. Se escabulle de vuelta a casa, y coge un hacha; le da a su madre 40 golpes. Cuando ve lo que ha hecho, le da a su padre 41. Canta canciones de saltar a la comba y nanas para acompañar sus truculentas acciones. Son lo único que tiene, y contruye su escasa vida de trozos de ripios infantiles a medio recordar.
Otro changeling parece estar controlado, pero el pequeño esudio en el que vive está lleno con sus colecciones, como la colección de globos oculares que mantiene en su frigorífico y los molares e incisivos que llenan el armario de su cocina. El hedor a osario de su cada está comenzando a divulgarse por la comunidad. Hasta el momento, mentiene sus entusiasmos en secreto para la gente ordinaria a su alrededor. Los asesinos en serie se vuelven descuidados y son cazados. Un asesino en serie con magia feérica de su lado puede no estar en peligro por la ley humana, pero los changelings que conoce son un asunto completamente diferente. Ellos “no entenderían”. Y si lo descubren, y no lo entienden, ¿que haría este hada de los dientes para ser capaz de continuar con su hobby?
Otros changelings caen en la negación, entrando en una especie de estado de fuga. Uno, que tendía hacia la religiosidad antes de ser tomado, comienza a imaginar que ha estado en el Infierno, que fue secuestrado por demonios y que también le hicieron uno de ellos, porque era un pecador. Tal vez trata de destruir a los demás “esclavos de Satán” que encuentre en un patético intento de salvar su alma y recuperar el favor de Dios. Tal vez decida que si está condenado debería actuar como uno de los condenados. Si no tiene otra opción que ser un diablo, cree que, debería comportarse como uno.
No tiene mucho sentido. Pero la locura raramente lo tiene. Enfermedades de este tipo llevan a la tragedia, y hay muy poco que nadie pueda hacer por evitarlo.
