Desalmados
Arcadia no es lugar para un humano, un hecho que se hace dolorosamente evidente por el efecto que entrar tiene en el alma humana. Aquellos que pasan a través del Seto, como cautivos de las Hadas o por sus propios vagabundeos, normalmente sienten que parte de ellos comienza a marchitarse: el brillo único que los hace humanos. Cierto tipo de alivio llega con la vuelta, y los Perdidos han llegado a creer que sus almas se reúnen con ellos cuando alcanzan el suelo mortal una vez más.
Luego están aquellos que no fueron tan afortunados. Unos pocos desafortunados se encuentran de vuelta en el mundo de los humanos, y ese fragmento de su propia humanidad aún permanece dolorosamente elusivo. Quizá pasaron demasiado tiempo en las tierras de las Hadas y fueron mandados de vuelta a través del Seto mucho después de que sus almas humanas se hubieran marchitado y muerto. Tal vez los horrores que soportaron de las manos de sus Guardianes Feéricos fueron tan grandes que sus propias almas ahora rechazan volver a sus psiques manchadas por las hadas. O tal vez son simplemente víctimas del destino; el desafortunado uno entre un millón para el que algo cataclísmico va mal, negándoles cualquier esperanza de incluso volver a una existencia semi-humana.
Cualquiera que sea la razón que les niegue su retorno, los changelings a los que otros llaman Desalmados son terroríficos. Liberados de las morales humans, incapaces de emociones humanes, estas criaturas son los más cercanos rivales a la naturaleza alienígena de las Hadas Verdaderas, aunque gracias a Dios no en poder. Los seres Desalmados no se preocupan por el equilibrio de Claridad; normalmente personifican tales extremos que la idea de “equilibrio” les es antitética.
Algunos están controlados sólamente por el deseo de destruir, infligiendo inmediato y devastador daño al mundo al que han vuelto. Pueden tenderse una trampa a sí mismos como francotiradores en zonas escolares, terroristas suicidas o abusivad figuras de autoridad. Otros son dirigidos por metas más sutiles, pero no menos amorales. Los más sutiles pueden imitar a humanos o changelings normales durante un tiempo mientras causan indecibles daños bajo la superficie. Desafortunadamente, ya que no están restringidos por la Claridad nunca más, no pierden su habilidad para la magia changeling. Retienen el acceso a cualquier Contrato o compromiso que forjaran y aprendieran en Faerie, y son igual de resueltos acerca de encontrar nuevos, si estos encajan en sus metas.
Donde la mayoría de changelings puede encontrar difícil recuperar sus vidas humanas, los Desalmados pueden hacer los que sea necesario para reclamar las vidas que les fueron robadas. No hace esto por afecto a su familia o amigos, o un deseo de convertirse realmente en la gente que fueron una vez más. En lugar de llos, simplemente encuentran sus anteriores identidades los papeles más convenientes dentro de los que colarse de nuevo – nichos hechos a medida para ellos, con sólo unos pocos turbios detalles requeirdaos para reclamarlos. Sus simulacros, si existen, son eliminados con cruda eficiencia. Si los amigos o la familia notan el repentino cambio entre el simulacro pseudo-humano y el recién retornado Desalmado (si efectivamente ambos eran tan distintos), sus preocupaciones son ignoradas, sin hacer ningún intento para dar una explicación convincente. ¿Por qué, después de todom debería el Desalmado preocuparse si aquellos a su alrededor están incómodos o desconfiados? La excepción, por supuesto, son aquellos suficientemente firmes en sus inquietudes como para molestar al Desalmado significativamente. De forma similar a los simulacros, muy generalmente se ocupan tales individuos muy rápidamente, eficientemente y sin el menor remordimiento.
El más aterrador aspecto de los Desalmados, sin embargo, no es su naturaleza amoral o su despiadado instinto. Lo que produce ese helado escalofrío en la columna de cualquier changeling al mencionarle a los Desalmados es la constante duda que provocan en lo más hondo de sus mentes. El alma no es una cosa tangible, que sea pesada o medida. Aunque todos los changelings experimentan un languidecimiento al entrar en Faerie y, al menos por contraste, un fortalecimiento al escapar, es imposible estar completamente seguro de que todo lo que les fue arrebatado retornó realmente. Tal vez lo que siente es simplemente una reacción a los dos distintos ambientes. Quizá simplemente se están engañanado a sí mismos al pensar que sus almas estaban alegremente esperándo la oportunidad de reunirse con ellos a su retorno. Tal vez realmente no son distintos de los propios Desalmados, sólo mejores en engañarse a sí mismos y a aquellos a su alrededor.
Los Desalmados
El alma humana facina a las Hadas. Es la única ventaja que los humanos tienen sobre ellas, la única cosa que los Otros ansían, pero nunca pueden comprender realmente. Es una de las razones por la que las Hadas buscan secuestrar humanos en primer lugar: algunos de los Gentiles aparentemente razonan que si no pueden tener almas propias, al menos pueden tener un juguete con alma, lo cual tiene tanto sentido como la mayoría de las cosas que las Hadas hacen. Faerie no es apropiado para un alma humana: algunos dicen que mientras se está bajo el cuidado de los Otros, el alma duerme, para despertar sólo cuando el changeling escapa. Algunos dicen que está atrapada en una espina del Seto, y se reúne con su propietario sólo a su retorno. Excepto que algunos changeling no llegan de vuelta al mundo humano espiritualmente intactos.
Los Perdidos le llamados los “desalmados”. La creencia que prevalece entre los changelings es que aunque las Espinas pueden arrancar el alma de alguien a lo largo del camino a Arcadia, ésta finalmente vuelve cuando se encuentra el camino a casa – la mayoría de las veces. Algunos nunca sanan, sin embargo. Son incapaces de procesar emociones o relacionarse con humanos. Un changeling desalmado es esencialmente un psicópata sin esperanza alguna de conseguir curarse. Todos los desalmados tienen lo que aprendieron en Faerie: el entretenimiento lo es todo, sin importar quién termina troceado y guardado en el frigorífico.
Son particularmente aterradores para sus parientes más afortunados, porque la teoría que prevalece es una desagradable implicación: no sólo se te puede arrancar el alma, sino que no hay garantía de que puedas recuperarla. Sin embargo por escalofriante que sea esta suposición al menos aún es algo reconfortante comparada con una alternativa más siniestra: la idea de que tal vez ningún changeling se ha reunido con su alma, y que todos ellos comparten una condena común. Es mejor creer que los rotos son los desalmados, porque al menos eso quiere decir que tú no lo estás.
