“Cuando un nuevo y misterioso enemigo, aparentemente imbatible, empieza a avanzar por esta zona de la galaxia, todos tendrán que unirse para combatirlo"
Gene Rodenberry y George Lucas presentan: Star Trek-Star Wars
Capítulo 3
Laredo
Segunda Parte
Escrito por LLorenç Carbonell/ Portada: Esteban Decker
Nota: Esta maxiserie esta situada tras el capitulo 24 de la temporada 7 de Star Trek Espacio Profundo Nueve.
Kuat
Estaba anocheciendo y las calles estaban desiertas. Tan solo por encima de sus cabezas surcaban el aire algún que otro deslizador con su zumbido característico. Nadie se percató de como un pequeño grupo de cuatro hombres dejaba la calle principal para internarse en las callejuelas de la ciudad antigua. En cabeza iba Drahk, seguido de Zahn y Carl Vendell, su jefe de ingenieros, mientras que uno de los infiltradores de Drahk cerraba la formación. Los cuatro llevaban vestiduras holgadas y con capucha para esconder las armas que llevaban bajo estas y para ocultar sus rostros ante la presencia de la policía.
Pero eso no fue necesario ya que llegaron a su objetivo
sin encontrarse con ninguna patrulla. Se detuvieron en la entrada de una casa
rodeada de un jardín, como bien demostraba las ramas de un frondoso árbol que
sobresalían de encima de la vaya. Les había llevado hasta allí la última información
que
Drahk manipuló los controles electrónicos de la entrada y abrió la puerta automática sin que saltara la alarma. Con rapidez los cuatro entraron, dejando en el jardín al soldado vigilando su vía de huida.
La casa tenía dos pisos de estilo colonial corelliano. Ninguna pretensión ostentosa, tan solo comodidad y sencillez. En el segundo piso la luz permanecía abierta. Drahk comprobó la cerradura de la casa pero estaba desactivada, así que tan solo pulsando uno de los botones esta se abrió. Los tres entraron encabezados por Vendell que sin pensárselo dos veces se dirigió hacia el piso superior, seguido de Zahn, mientras el tercer rebelde se quedaba inspeccionando la plata baja.
Una suave música salía de una de las habitaciones. No era difícil de identificar, se tocaba en cualquier taberna, desde Tatooine hasta los bajos fondos de Coruscant.
Con sigilo Vendell abrió la puerta, entreviendo un despacho plagado de trastos, herramientas, pedazos de droides y un sin fin otros trastos. Inclinado en sobre una mesa un hombre trabajaba sobre varios aparatos electrónicos dándole la espalda. No tardó en reaccionar y girarse, sorprendiéndose de quien veía en su puerta.
– Creía que estabas muerto – dijo este tras sobreponerse de la primera impresión.
– Puedes ver que no – le contestó Vendell.
– ¿Quién es él que te acompaña? – le preguntó al ver a Zahn detrás de él.
– Un amigo.
– Yo no acojo a rebeldes en mi casa – continuó levantándose. Era un hombre robusto, con el pelo encanecido, seguro de sí mismo.
– No lo hagas más difícil de lo que ya es, Don – le pidió Vendell.
– ¿Difícil? – repitió este –. Mi hijo estaba a bordo
de
– No tiene otra opción – intervino entonces Zahn.
– ¿Quién es ese?
– Mi superior – respondió Carl –. No queremos hacerte daño.
– Y si me niego.
– No se lo recomiendo – continuó Vendell, enseñándole su blaster.
– No conseguirán nada. Nada de mí.
Dicho lo cual este se dirigió hacia el comunicador que había encima de la mesa. Antes de que llegara Zahn le disparó con el arma aturdiéndole.
– ¿Cómo pretendes llevártelo? – le preguntó Vendell tras comprobar que su hermano mayor estaba bien, aunque sin sentido sobre el suelo.
– Con esto – dijo enseñando un pequeño transmisor y apretó la punta –. Jonua, trae el deslizador.
– Muy bien – replicó una voz metálica.
El planeta era una importante base militar imperial,
al igual que un puerto comercial del Centro de
La desaparición de uno de los supervisores de los astilleros de AIK fue descubierta al día siguiente y esa misma mañana las autoridades hicieron un amplio despliegue para localizarlo. Pero la única pista que consiguieron fue la declaración de un vecino que vio como un deslizador se posaba en el jardín del ingeniero. Era un vehículo corriente, como los que se pueden alquilar en cualquier espacio puerto de Kuat.
USS Wounded Knee
– Lo lamento – dijo el jefe médico. En su rostro se reflejaba el agotamiento de días atendiendo a heridos y más heridos. En total habían muerto treinta y dos hombres y tenía más de un centenar de heridos.
– No se preocupe, sé que hizo todo lo que pudo – le intentó consolar Hawk Eye –. Descanse. Lo necesita. Es una orden.
El médico le miró y esbozó una sonrisa con esfuerzo debido al cansancio.
– Como usted diga, capitán – dicho lo cual se levantó y abandonó la enfermería, no sin antes dejar al mando de esta a su segundo.
– Lamento la muerte de su primer oficial – dijo la voz del capitán Rixx detrás de Hawk Eye. Este se giró lentamente, entre los supervivientes del Thomas Paine estaba su comandante, quien malherido había sido arrastrado hasta una cápsula de escape por su segundo, que no había podido tomar la siguiente.
– ¿Se encuentra mejor? – le preguntó Hawk Eye.
– ¡Oh!, sí. Gracias. Su equipo médico hizo un trabajo excelente con las quemaduras de plasma – explicó este señalando su pecho –. Ahora tan solo necesito ir a unas buenas instalaciones médicas para que me quiten las cicatrices de la mitad de mi cuerpo. Que dirán sino en Risa.
– ¿Siempre está de broma? – le preguntó su anfitrión.
– Solo cuando las cosas van mal dadas. ¿Cuántas naves sobrevivieron?
– Que nosotros sepamos, cinco – tras lo cual le indicó que tomara asiento en una de las sillas del despacho de su jefe médico. Él lo hizo detrás de la mesa –. Luego encontramos una lanzadera civil que había logrado escapar de Utopia Planitia.
– ¡Por el gran creador! – exclamó el boliano –. ¿Hacia donde nos dirigimos?
– Hacia
– Comprendo. ¿Cuántos supervivientes ha habido de la Thomas Paine?
– Treinta y dos. ¿Quiere hablar con ellos?
– Sí, pero ahora no. Tal vez más tarde.
– Como quiera.
– Por cierto. ¿Sabe cuantos planetas más han sido invadidos?
– Betazed donde habían convocado al Consejo de
– Parece como si supieran cuando debían atacarnos –
reflexionó Rixx –.
– Descanse capitán – le sugirió Hawk Eye al verle tan preocupado.
– Es lo que vengo haciendo desde hacer días. Y ya estoy cansado.
– Capitán, detectamos una nave en el límite de los sensores – anunció la voz de su oficial de seguridad.
– Ahora subo – contestó Hawk presionando el comunicador –. ¿Quiere venir?
– ¿Por qué no? – respondió el boliano.
– La nave lleva los identificadores apagados y está
ocultando la firma del warp – explicó Malcolm al entrar los dos capitanes en
el puente –. Pero diría que es una nave de
– Informe al resto de capitanes que viramos para interceptarla – ordenó Hawk Eye sentándose en su silla de mando, Rixx tomó asiento a su lado –. Abra un canal de comunicación. Mejor que sea de emergencia.
– Ya está – informó Malcolm.
– Aquí el capitán Eugen Hawk Eye, de la nave estelar Wounded Knee. A nave estelar no identificada.
Las estrellas de la pantalla se desvanecieron y ante
sus ojos apareció una bajorana con el uniforme de capitán de
– Cierre la comunicación y mantenga el rumbo – dijo de golpe esta desapareciendo inmediatamente después.
Los dos capitanes se miraron extrañados.
– ¿La conoce? – preguntó Rixx.
- Sí. Es Nera Sul capitán de
–. Mantenga el rumbo de interceptación.
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Dark Angel
Se había despertado unas horas antes en aquella celda. De fondo se odia el rumor de un motor, lo que quería decir que se encontraba en una nave espacial. Poco después le habían traído algo de comer, una mesa y una silla.
Sabía que le iban interrogar y sabía sobre que. Pero jamás se lo diría. Nunca vendería secretos a los hombres que habían matado a su hijo. Antes se dejaría torturar hasta la muerte.
Varias horas después la puerta se abrió y entró en la celda el hombre que había acompañado a su hermano a su casa para secuestrarle. Era alto y fibrado, se movía con la seguridad que le daba la experiencia en aquellos menesteres. Sus ojos eran claros y tenían la frialdad de un asesino. Curiosamente vestía como un oficial imperial: una chaqueta de cuello alto completamente negra. Un blaster colgando del cinturón, unos pantalones y unas botas altas. Todo ello también negro. Tan solo faltaban las insignias de rango en el pecho y la gorra.
Aquel hombre se sentó en la silla y le sonrió.
– Me llamo Zahn – se presentó –. Soy el comandante de esta nave.
– No puedo decir que sea un placer – replicó el ingeniero malhumorado.
– Me lo imagino. Y también imagino que ya sabrá que hace aquí.
– No les diré nada. Mis conocimientos se irán conmigo a la tumba.
– No me gusta oír eso. Y creo que a su hermano tampoco.
– Carl es un traidor. Traicionó al Nuevo Orden. No le reconozco como a mi hermano.
– Entonces tiene suerte. El sí que le reconoce. Y por tanto no le haremos ningún daño. Aunque sí necesito cierta información. Y usted me la facilitará.
– Jamás – replicó tajante.
En ese momento Zahn se metió la mano en el bolsillo y sacó un pequeña aparato. No era más grande que una moneda, aunque más gruesa y con dos luces rojas que se encendían y se apagaban.
– ¿Sabe lo que es esto? – le preguntó al ingeniero enseñándole aquello. Este negó con la cabeza con firmeza. No tenía miedo del dolor –. Es un aparato muy curioso. Lo desarrollaron hace tiempo pero no se comercializa. En realidad se hacen por pedidos. Son muy caros. Y cada raza necesita unos cambios muy específicos. Este es para humanos. Es muy efectivo. E indoloro. Tan solo se ha de colocar en la base del cráneo y produce unas hondas que afectan al cerebro. E instantáneamente el individuo se convierte en un ser obediente. Tan solo le has de dar unas instrucciones simples.
Don tragó saliva. No podía quitar la vista a aquel pequeño aparato. Había oído hablar de ellos. Los utilizaban las fuerzas del Imperio para controlar a quienes ellos querían. Pero jamás le creyó que le Nuevo Orden necesitara algo así. Hasta aquel momento.
USS Defiant
– La superficie está arrasada, señor – informó Worf
–. Detecto formas de vida, pero lejos de las instalaciones de
– ¿Alguna noticia por los canales de
– Recibimos una señal de emergencia, señor – le interrumpió Ezri –. Es muy débil. Está transmitida a través de un canal civil de la federación. Intentaré aumentar la potencia.
– ¿De donde procede? – preguntó Sisko.
– Del sistema Aral – respondió Ezri.
– Aquí
–
– ¿Cuánto tardaríamos en llegar? – preguntó Sisko.
– Menos de una hora a máxima velocidad – indicó O’Brien con sonda preocupación en su rostro. Lo que significaba forzar los maltrechos motores.
– Rumbo al sistema Aral. Máxima velocidad – ordenó Sisko.
Quark abrió su local junto al resto de establecimientos de la estación. El primer cliente del día fue Morn y el segundo un oficial imperial. Se sentó en la barra y con una arrogancia que no había visto ni en un cardassiano, le pidió que le sirviera un brandi suriano.
Como al resto de civiles tras la ocupación del Imperio todos habían estado recluidos en sus estancias. El día anterior le habían ido a buscar a su camarote para llevarle a Ops. Allí conoció al nuevo administrador de la estación: un joven oficial de pelo rubio y ojos fríos: el mayor Sheckil. Tras observarle con desprecio, le invitó a sentarse en la misma mesa que había ocupado Sisko.
– Usted es el representante de los comerciantes ¿verdad? – le preguntó con una sonrisa de superioridad.
– Sí. Lo soy.
– Ferengi, ¿verdad?
– Sí. Así es.
– He leído sobre ustedes. Curioso pueblo el Ferengi – continuó Sheckil y cambió súbitamente de tono –. Espacio Profundo Nueve se convertirá en un importante centro de comercio de primer orden. Incluso más que antes. Así que todos los servicios de la estación han de estar en funcionamiento rápidamente. Las normas serán llevadas por los comerciantes rigurosamente, cualquier falta acarreará un drástico castigo. Pero como verá nuestra administración no es tan severa como parece, tan solo nos hemos de conocernos mejor. Aquí tiene las nuevas normas.
Dicho lo cual le entregó un padd.
– Ya puede retirarse.
– Sí, señor – contestó Quark cogiendo el padd y saliendo del despacho, el cual aun conservaba la pelota de beisbol de Benjamin Sisko. Al cruzar las puertas se encontró con dos soldados con sus armaduras blancas que giraron sus cascos al mismo tiempo sorprendiéndole. No debía permanecer allí por más tiempo y salió corriendo.
Al coger el elevador Quark observó ops, que hervía en actividad: soldados con aquellos uniformes grises iban y venían de las consolas. Al Ferengi aquella escena no le gustó nada. Si la ocupación del Dominion había sido mala, aquella sería peor, lo presentía. Y lo peor de todo era que si en la anterior vez había acabado disparando contra dos guardias para salvar a sus amigos, ¿qué era lo que le tocaría hacer en aquella ocasión?
Pero en aquel momento, detrás de su barra de bar, con
las mesas de dabo preparadas para los clientes Quark tan solo esperaba que aquellos
nuevo ocupantes de la estación consumieran más que el jem’hadar. Y le sirvió
la copa de brandi sauriano al oficial imperial, quien le pagó con unas monedas
que jamás había visto. Pero no las rechazó. Luego recordó las normas imperiales,
pero si se había acostumbrado a las cardassianas y a las de
USS Defiant
La Defiant invisible tras su sistema de ocultación
avanzaba a través del vacío espacial. A bordo Ezri controlaba los sensores de
largo alcance. Worf intentaba reparar por lo menos parte del armamento de la
nave dañado durante la batalla. O’Brien mantenía vigilado todo el sistema de
propulsión, mientras Sisko permanecía en el puente pensativo. No en lo que iban
a encontrar en el sistema Aral, sino más allá de este. Las comunicaciones de
– Entramos en el radio de acción de los sensores – indicó
Ezri despertando a Sisko de sus pensamientos. Su viejo amigo le miraba preocupado,
pero había otros problemas que resolver –. Detecto dos naves en órbita al quinto
planeta, pero ninguna es
– En pantalla – ordenó Sisko y ante sus ojos apareció
un gigante gaseoso rodeado de anillos concéntricos de vivos colores –. Seguramente
» ¿Tenemos armamento señor Worf? – preguntó presionando el comunicador.
– Los cañones phaser delanteros están al 45% de su capacidad – respondió este desde la cubierta inferior –. Tendremos medio centenar de disparos antes que vuelvan a fundirse los circuitos.
– Más que suficiente. Procure mantenerlos – replicó Sisko más animado. Por lo menos aquellas naves desconocidas no eran del Imperio. Si no simples carroñeros que se aprovechaban de aquella invasión para lucrarse –. Señor Nog prepare para desocultarnos. Escudos y armas a máxima potencia.
– Sí señor – respondió O’Brien que acababa de entrar procedente de ingeniería.
La Defiant entró en el sistema y mientras desaceleraba se apareció de detrás de su capa invisible, enseñando sus dientes a aquellas dos naves piratas.
– Las naves viran hacia nosotros – informó Ezri aunque la pantalla ya lo mostraba –. Cargan armas y escudos.
– Fuego a mi señal. Señor Nog prepárese para una trayectoria ovalada por encima de las dos naves.
– Sí señor – contestó el ferengi con ánimos recuperados.
La Defiant empezó a disparar sus cañones phásicos nada más entrar en el radio de acción. Las dos naves Yridian respondieron pero para entonces la pequeña nave estelar cambió de trayectoria y sin dejar de disparar sobrepasó a las dos naves piratas.
– Hemos dañado sus escudos en un 35% – indicó Ezri al tiempo que Nog hacía virar la nave sobre si misma y se colocaba detrás de sus contrincantes, que más lentas y menos maniobrables, empezaban a girar.
En la siguiente pasada volvieron a disparar contra sus enemigos, alcanzando la parte posterior.
– Una de las naves a perdido los escudos, la otra tiene problemas con el reactor – indicó Ezri tras consultar los sensores.
– Capitán, será mejor que no dispare más – advirtió Worf –. Estamos a punto de fundir los circuitos de conexión.
– Se retiran – informó Ezri con visible satisfacción.
– Cambie de rumbo, diríjase hacia el sexto planeta –
le ordenó Sisko al ferengi. E instantes después
– Aquí el Staples – les interrumpió una voz juvenil
al tiempo que frente a
– Ha sido un placer – indicó Sisko –. Indicaron que tenían un incendio a bordo y una grieta en el casco.
– El incendio lo pudimos controlar y la grieta en el casco… sellamos la sección. Pero lo peor es el reactor tuvimos que apagarlo y ahora no responde.
– Jefe O’Brien ayúdeles – ordenó Sisko, el ingeniero asintió y salió del puente.
» Dígame, ¿qué es lo que ocurrió? – prosiguió Sisko volviéndose hacia la pantalla.
– Formábamos parte de un convoy de evacuación de Altair IV – explicó la chica –. Cuando nos atacaron el grupo se dividió y en la confusión nosotros pudimos huir, no sin antes ser alcanzados: el puente fue destruido y el capitán murió. Nos dirigimos a este sistema y nos escondimos en el anillo de rocas. Luego llegaron ustedes.
– ¿Los oficiales del Staples murieron? – preguntó Sisko.
– Mis padres eran oficiales de
– ¿Cuántos pasajeros hay a bordo? – prosiguió este cambiando de tema.
– Cerca de quinientos. Algunos de nosotros procedíamos
de una escuela de preparación para
– Jefe O’Brien, ¿cómo está ese motor? – le preguntó entonces a su ingeniero.
– No tendremos muchos problemas al repararlo – respondió este –. Tan solo necesitaremos algo de tiempo.
– No tenga prisa.
USS Enterprise-E
Los colores naranjas, amarillos y rojos del cúmulo Remir ocupaban la mayor parte de la pantalla. Aquella nebulosa de gas y polvo interestelar abarcaba medio sector y en su interior se escondían varias estrellas en formación. Pero aquel no era el lugar a donde las cuatro naves estelares se dirigían y pronto apareció en a pantalla un pequeño punto brillante y poco después los primeros planetas que orbitaban alrededor de aquella estrella. De todos el quinto era un gigante gaseoso de un rojo pálido y junto a este, mucho más pequeño una luna azul verdoso colgaba por debajo de él, como sujeto por la mano invisible de la gravedad.
– Haga un escáner completo de la luna señor Data – ordenó Picard –. Y localice el mejor lugar para un emplazamiento en la superficie.
– Sí señor – replicó este mientras
Mientras Data accedió a los controles de los sensores
y realizó un reconocimiento del planeta. Tenía una masa algo inferior a la de
– He localizado una zona templada en el interior de uno de los continentes. Es un lugar con agua y vegetación abundante – informó el androide poco después –. No lejos detecto las estructuras de la antigua mina de retitium en un avanzado estado de abandono. No hay indicios de toxinas o bacteria dañinas en el aire.
– Bien número uno, creo que le toca inspeccionar el terreno – le dijo a Riker.
– Señor Data, teniente Daniels – les llamó para hacer el equipo de misión –. Doctora Crusher, ¿puede dirigirse a la sala de transporte?
– Ahora voy – respondió este por el comunicador.
El equipo iba formado por otros dos miembros de seguridad, poco después fueron materializados en un hermoso valle. A su derecha se extendían unas onduladas colinas cubiertas por un bosque no muy frondoso, mientras que un río cruzaba el valle por su derecha. A lo lejos podían ver unas montañas con sus picos nevados y a su espalda se alzaban unos cerros poco pronunciados. Y encima de sus cabezas podían ver la gigantesca bola roja del planeta gaseoso. Tanto Data como Crusher sacaron sus tricorders y empezaron a rastrear la zona.
– ¿Dónde ha dicho que estaba la mina, Data? – preguntó Riker.
– Detrás de aquellas colinas – dijo este señalando a la espalda –. A unos kilómetros de distancia.
En ese momento un grito les puso todos en alerta y sus miradas empezaron a observar nerviosas a su alrededor. Crusher guió su tricorder hacia el bosque y poco después un gran pájaro salió de entre las copas de los árboles y emprendió el vuelo.
– Se parece a un dinosaurio – dijo Daniels.
– Es un reptil – indicó Crusher –. Pero no es un dinosario…
Entonces otro equipo de misión apareció a pocos metros de ellos. Estaba formado por dos humanos, una vulcana y un sauriano. El de mayor graduación se acercó.
– Soy el comandante Lumière, de
– Así es – replicó Riker –. De
– Es un placer conocerle – replicó este esgrimiendo una sonrisa y los dos grupos se presentaron –. Tenemos órdenes de empezar a construir el campamento. Enseguida empezarán a transportar los edificios prefabricados y el equipo pesado.
La primera colonia terrestre fuera del sistema solar había sido creada en el
2087, pero el infortunio hizo que los colonos perdieran el contacto con
El Oráculo salió del hiperespacio lo más cerca que pudo del pozo gravitacional
del planeta e inmediatamente después de ponerse en órbita ordenó la rendición
de
Esa misma noche se ejecutaron a los dirigentes políticos, así como a un centenar
de civiles, todos ellos personas influyentes en Terra Nova. Los oficiales de
Pocos días después llegó una nave del Cuerpo de Ingenieros Imperiales, que empezaron
a construir junto a
Pero aquella fortaleza de opresión no sería la única construcción imperial que se alzarían en el planeta. Terra Nova había sido escogido minuciosamente debido a factores ambientales, entre ellos la salinidad del agua o la compatibilidad genética de la fauna autóctona, muy similares a las que se podían encontrar en Kamino.
Así a varias millas en el interior del océano se empezaron a alzar los primeros pilares de una réplica a escala de una ciudad kaminiana, donde se instalaría el complejo de clonación imperial.
Lepira entró en la sala de reuniones donde se iba a celebrar una conferencia al más alto nivel con todos los jefes de los diferentes departamentos del Operativo Eckener: Análisis, InterCrip, Tec, Ops, Interrogatorios, DiploSer y ConInt.
Análisis era el corazón del operativo, por sus manos había pasado toda la información recogido por este y se había encargado de establecer las relaciones políticas, económicas y sociales de los Nuevos Territorios, para diseñar el cómo, cuando y donde, de la invasión. Para ello tenía un grupo de investigadores que habían redactado los memorándums de actuación, sugiriendo las tácticas más adecuadas, los puntos débiles y fuertes del enemigo, el personal que debía ser neutralizado y cualquier otra cosa que tuviera interés para la operación.
Luego estaba InterCrip: Interceptación & Criptografía
se dedicaba a captar y descodificar las comunicaciones de las diferentes razas
y potencias. Para ello estaba equipada con naves Imperiales especializadas para
captar las comunicaciones enemigas, así como otras originarias de
Tecnología, también conocido como Tec, se había especializado en la evaluación de la diferente tecnología de aquella galaxia. Tanto en el beneficio que podía aportar a las Fuerzas Imperiales, como la forma de adaptarlas. Así como para contrarrestar sus efectos. Tec había sido una de las secciones más grandes durante la preparación de la invasión y entre otras tareas se había dedicado a enseñar a los miembros de Inteligencia como utilizar la tecnología indígena para poder pasar completamente desapercibidos.
Otro departamento que había tenido mucho trabajo antes
del ataque había sido Operaciones. Lo primero que se hizo fue instalar en un
remoto sistema de
Y precisamente dentro de Ops estaban encuadradas las redes de inteligencia para cada uno de los sectores en los que se habían dividido los Nuevos Territorios. Su misión no había acabado, ni mucho menos. Tras recabar la información necesaria para la victoriosa invasión ahora tenían la tarea de vigilar cualquier movimiento resistente en los territorios ocupados. Por eso mismo y exceptuando el caso de Gul Broca en Cardassia, casi ninguno de los agentes indígenas había sido avisado de su verdadero amo.
Otro departamento era Interrogatorios cuyo trabajo quedaba claro con su nombre. Además, tenía bajo su control a todos los prisioneros que las fuerzas imperiales habían capturado. Habían construido diversos campos repartidos por todos los Nuevos Territorios, donde los cautivos serían interrogados y clasificados por su importancia. Tal y como ya habían hecho durante los últimos años y era de estos de donde se había extraído mucha información. Gracias a las drogas y a las torturas, oficiales de las diferentes fuerzas de la galaxia habían acabado dando todo tipo de revelaciones, en algunos casos ultrasecretas de sus compañeros y gobiernos. Otros habían sido reeducados y se habían utilizado para enseñar el funcionamiento de la tecnología o redactados informes de la situación política o de exobiología, muy interesantes para Análisis.
DiploSer o el departamento de Servicios Diplomáticos,
podía parecer el menos peligroso de todos, pero era uno de los más importantes
para el futuro cercanp. Este aportaba el personal que debía ser incorporado
en todas las guarniciones planetarias y en todas las misiones comerciales y
diplomáticas que el Imperio realizara tras la invasión. Todos ellos habían sido
bien adiestrados con el conocimiento cultural, social, político, tecnológico,
exobiológico, etcétera que habían acumulado los diferentes departamentos, para
asesorar a los gobernadores planetarios y a los Moff de los Nuevos Territorios.
Serían los ojos y los oídos de
El departamento más oscuro de todos era por supuesto
Contraespionaje Interno, ConInt. Su tarea era simple: buscar a los agentes enemigos
infiltrados en
(no intervención de COMPNOR)
– Primero de todo quiero hacerles partícipes de las felicitaciones que el Gran Moff Daran me ha expresado por el buen trabajo realizado durante estos últimos años. Han sido muchos los esfuerzos, no pocos los problemas y hemos sufrido algunas pérdidas, pero lo hicimos. Y ahora esta galaxia está bajo nuestros pies y nada puede detenernos. Pero esto no significa que nos podemos distraer, que podemos bajar la guardia. Precisamente todo lo contrario. Ahora empieza un nuevo, largo y laborioso camino. Consolidar nuestra conquista para la gloria del Imperio y del Emperador Palpatine. Hemos de concentrarnos en la posible resistencia, tanto en el ámbito local, como organizada – un pequeño murmullo se alzó en la sala y Eckener detuvo su discurso hasta que esta se disipó –. Sé que esto puede parecer ridículo ya que nuestras fuerzas han vencido a todas y cada una de las flotas a las que nos hemos enfrentado. En todos los casos gracias a nuestra información. Pero aun así, no podemos eliminar esta posibilidad. No olviden que nuestro enemigo juega en casa.
» Ahora procedan con sus informes.
La reunión se alargó varias horas, mientras todos los
responsables de los diferentes departamentos de la situación en que se encontraban.
Tecnología informó que ya se había puesto en marcha un plan para recabar toda
la información que tenía
Interrogatorios dijo que se habían tomado más de ochenta
mil prisioneros solo en
Luego cada uno de los responsables de
las redes de sector informó de lo acontecido en sus áreas de influencia. El
general Torbert que tenía bajo su responsabilidad a
En el Imperio Romulano la resistencia parecía haber cedido tras los últimos golpes de fuerza en los sectores cercanos a Achernar. Mientras que en el klingon sobre todo continuaba la lucha en la superficie de diversos planetas. Otras potencias que por ahora no habían sido atacadas permanecían expectantes, aunque listas para la lucha.
El último en hablar fue Lepira quien informó
de los movimientos de Broca en cardassia, el cual se había ocupado de limpiar
diversas zonas donde un resistían fuerzas del jem’hadar. Al tiempo que luchaba
contra otros oficiales y los restos de la resistencia de Damar. Tampoco había
dudado en ocupar los planetas a lo largo de
Por otra parte los Breen se habían retirado a su territorio y según sus informes se habían reagrupado alrededor de los planetas más poblados de su Confederación.
– Finalmente la resistencia de
– Le doy la razón Theron – intervino Eckener
–. No podemos permitir que se convierta en otra maldita Mon Mothma. Por último
quiero pedirles que hagan una lista lo más completa posible de las naves, sobre
todo de
» Esto es todo. Espero sus informes diarios. Buenas tardes.
USS Defiant
– Los motores ya están reparados y el resto de sistemas no tenía muchos daños – indicó O’Brien.
– La cuestión es saber que hacer con ellos – dijo Sisko pensativo.
– No podemos permitir que nos acompañen – intervino Worf con su profunda voz klingon.
– ¿No pensarás dejarles, verdad? – le interrumpió Ezri.
– No están armados ni tienen ningún sistema defensivo, además de que nos harían vulnerables frente un ataque – explicó el klingon firme.
– Estamos hablando de civiles indefensos. Ciudadanos
de
– Detecto dos naves que pasará cerca del sistema – les interrumpió Nog.
– ¿Está dentro del alcance visual? – preguntó Sisko.
– No. Tendríamos que salir del sistema – indicó el ferengi.
– Staples aquí Sisko
– Entendido Defiant, Staples fuera – replicó la voz de Johana Nalson.
– Salga de la órbita, conecten sistemas de ocultación, rumbo de intercepción – ordenó Sisko y todos volvieron a sus puestos. Segundos después la pequeña nave estelar empezaba a abandonar el sistema.
– Alcance visual – indicó Nog poco después.
– En pantalla – ordenó Sisko y ante sus ojos aparecieron dos naves estelares que se alejaban. Una era una nave médica de la clase Olympic, la otra una Shelley.
–
– Desactiven sistemas de ocultación, abran frecuencias
– dijo Sisko e instantes después
– Es un placer ver a
– Todavía no, capitán. Pero estuvimos a punto. ¿Y ustedes?
– Recibimos órdenes del almirante Whatley de abandonar
Betazed justo antes de la llegada de las fuerzas Imperiales. Las autoridades
planetarias no deseaban que
– ¿Hacia donde se dirigen?
– Nos dieron órdenes de llegar a
– No estamos solos. Con nosotros hay un crucero de pasajeros – explicó.
– Este sector no es seguro, no creo que haya inconveniente
de que vengan – respondió el capitán de
USS Rhode Island
Una nebulosa les ocultaba de cualquier extraño que pasara cerca. Habían detectado puntos de ruptura dimensional en su ruta y Whatley se había desviado para evitar que fueran detectados. Su nave era de la clase Nova diseñada para investigaciones científicas de corta duración y no estaba equipada para misiones de espacio profundo. La dotación era de 80 oficiales y tripulantes, sus sistemas defensivos eran limitados y solo podía alcanzar factor de curvatura ocho. Por tanto no quería arriesgar, ni la nave, ni sus importantes pasajeros a un combate contra su enemigo.
– ¿No cree que ya hemos permanecido mucho tiempo aquí? – le preguntó Troi.
– Supongo que sí – replicó Whatley que importó las órdenes
correspondientes. Y poco después la pequeña nave científica salió tímidamente
de la nebulosa. Rastreó el espacio cercano sin encontrar ninguna nave más y
se alejó de su escondite. Una de las pocas cosas que tenía a su favor
Troi dejó el puente y se dirigió hacia una pequeña sala
de conferencias, donde había reunido a su equipo así como a los embajadores
que le acompañaban. Todos habían estado de acuerdo en no dirigirse hacia
Continuara…