“El espacio, la ultima frontera. Estos son los viajes de la nave estelar Enterprise, buscando nuevos mundos, nuevas civilizaciones, para llegar hacía donde ningún hombre ha llegado jamás”
Gene Rodenberrry y Action Tales presentan:
Star Trek The Original Series
Las Voces de Al-Niyat 2 parte: Magnicidio en Qalbe Aynud.
Escrito por Sikileia.
Nota: Esta historia esta situada poco después de Star Trek la película
A bordo de
-Dr. McCoy ¿Tiene ya listo su equipo de asistencia sanitaria? La vida
del almirante corre peligro… -inquirió un serio Spock a través del intercomunicador-
¡Dese prisa! –Y apretando otro botón contactó con la sección de Ingeniería:
¿Ingeniería? Al habla el puente…
-¡Aquí, Scott! –contestó una voz con un cantarín acento escocés.
-Sr. Scott, necesito que localice
la señal del almirante, al menos su última posición. Se está preparando un equipo
de emergencia sanitario y de seguridad que será transportado a la superficie
del planeta.
Otra voz más nerviosa, se entremezcló
con
-¡Spock! Mi equipo ya está listo para descender…
-De acuerdo, doctor; vayan bajando a la sala del transportador Nº3. Yo me reuniré con ustedes con un equipo de seguridad que les precederá y velará por su integridad.
-¿Qué está pasando ahí arriba? –preguntó intrigada la voz de Scotty.
-Como decían en el siglo XX, “las líneas se han cruzado”. -añadió McCoy desde su intercomunicador: -Malditos cacharros técnicos, sólo saben complicar la vida al hombre…
-Bueno, doctor, si quiere después de esta misión, le llevaremos de vuelta a Sarpeidon, conectaremos el atavachron y le mandaremos junto con Zarabeth al pasado glacial donde gozará de las delicias de una sencilla e idílica vida sin tecnologías y completamente ecológica ¿Qué le parece? (1)
-Humm… -refunfuñó el médico: –Muy considerado de su parte…
-Caballeros ¿Han terminado sus disputas dialécticas? –atajó de inmediato el capitán vulcaniano –Vuelvan a su trabajo. El tiempo apremia y cada segundo que pasa las vidas del almirante y N’Zaiss corren serio peligro.
Mientras, Spock organizó a una docena de hombres de seguridad a los que seleccionó por su agilidad y resistencia. Estaban junto a él dos edoanos, un andoriano, tres saurianos, un tellarita y el resto del equipo lo componían seres humanos de varias razas y procedencias. El vulcaniano ya vestido con el traje amarillo de campaña, descendió con ellos hasta la sección de Ingeniería.
Una vez allí, Spock y el equipo de seguridad encontraron a Montgomery Scott y su dotación de ingenieros trabajando en los paneles de control del transportador y en las consolas informáticas sobre las que se agolpaban decenas de pantallas de ordenador de varios tamaños con gráficos llenos de figuras rectilíneas y poligonales. El ingeniero escocés parecía preocupado.
-¿Algún problema, Sr. Scott? –inquirió curioso el vulcaniano.
-Sí, señor. Se trata de la señal que
envió el almirante. Es muy débil. No puedo calcular bien el punto exacto como
para transportarlo al ENTERPRISE. Hay un margen de error muy grande. Un área
de
-No es posible, Sr. Scott ¿Cómo puede ocurrir que una señal enviada en condiciones aparentemente normales de comunicación llegue al ENTERPRISE debilitada? No es lógico. ¿Cree que algo o alguien estén interfiriendo las comunicaciones?
-Puede que si, pero ¿a dónde quiere llegar, Sr. Spock?
-Consideremos primeramente posibles
causas naturales: ¿Ionización de la atmósfera por causa del viento solar de
-¿La nave romulana ocultada? –preguntó intrigado Scott.
-O que desde la propia superficie de Al-Niyat V,
alguien o algo esté interfiriendo a propósito las comunicaciones, alguien que
conozca el código secreto del canal de emergencia de esta nave. Las únicas personas
autorizadas, según las normas vigentes, somos yo, el capitán y el delegado de
-¿Zandhi-Baar? ¿El andoriano Zandhi-Baar?
-Efectivamente. Y más teniendo en cuenta su misteriosa desaparición en la superficie del planeta hace unos días. Desde entonces, Kirk se encargó de representarle en Qal-be Aynud y allí permanecía junto con N’Zaiss… Una perfecta coartada, Sr. Scott. Si sucedía algo, Zandhi-Baar no estaría presente como así ha sucedido ahora…
-¡Zandhi-Baar! ¡Es increíble! –murmuró sorprendido Scotty.
-Sí, además he revisado su pasado a través de
-¿Y?
-Algo ha traído hasta aquí a Zandhi-Baar. Recuerde que fue él mismo quien se ofreció como voluntario para esta misión… Hay todavía numerosos cabos sueltos, pero Zandhi-Baar es hacia quien apuntan todas estas premisas lógicas…
-Hay que actuar rápido, y ya. –increpó
con fuerza el Jefe de Ingenieros- ¿Qué propone que hagamos, señor? No podemos
arriesgar más la vida de Kirk ni
-Le transferiré temporalmente el mando
de
-Sr. Spock, yo no puedo llevar a zafarrancho
de combate a
-Esa expresión de debilidad –respondió
fríamente el vulcaniano- ya la he oído de labios de otro insigne miembro de
esta nave; usted no tiene por qué preocuparse de normas ni de lo que yo decida,
soy su oficial superior, recuérdelo. Asimismo, usted posee también la formación
académica necesaria como cualquier otro oficial de
-Está bien… Primero daré órdenes a “Chip” para que me sustituya en Ingeniería. Les veré abajo en las salas del transportador 2 y 3. Pero ya sabe, capitán, que las coordenadas tienen un margen de error muy grande… Intentaré ser lo más preciso posible, Sr. Spock Sólo Dios sabe lo que usted encontrará ahí abajo y yo en el Polo Sur de Al-Niyat.
-No se preocupe por mí… Haremos un barrido exhaustivo de los alrededores del edificio sede de las negociaciones. Usted nos transportará a seis de nosotros a dos zonas diferentes, pero cercanas al edificio y permaneceremos en contacto cada 15 minutos según el Tiempo Universal. En cuanto descendamos transportará hasta mi grupo a la unidad médica del Dr. McCoy. Hecho esto, usted levantará los escudos del ENTERPRISE y se dispondrá a atacar a la nave romulana camuflada. ¿Alguna pregunta?
-Tan sólo una de tipo técnico. Una nave de esas características no puede permanecer tanto tiempo oculta. Es posible que le combustible se les vaya a agotar… y pronto, ya que ese dispositivo consume mucha energía.
-Y he aquí porque habrán obligado a Zandhi-Baar o a las tropas de L’Nier a acordar la tregua… para rearmarse sin levantar sospechas. Necesitarán urgentemente dilitio. En cuanto a la tecnología de su dispositivo de ocultación debe ser un nuevo prototipo, nunca una nave romulana puede permanecer camuflada tanto tiempo… Una buena observación, Sr. Scott… puede subirse el sueldo…
-Si vivo lo suficiente para disfrutarlo… -dijo resignado el escocés.
-Lo dicho, suba al puente ya que allí habrá mucho trabajo. Yo y mi grupo bajaremos hasta las salas de los transportadores, conocemos ya el camino…
-Que tengan mucha suerte, Sr. Spock.
Spock miró de soslayo al Jefe de Ingeniería y asintió como si estuviese agradecido. Iba de camino al turboascensor 2.
**********
Kirk tenía los brazos levantados. A pesar de que el antebrazo izquierdo herido por las flechas y su pie magullado le dolían a horrores logró aliviar la intensidad del dolor aplicado algunas de las técnicas mentales vulcanianas que Spock le había enseñado años atrás. Pero la tensión del momento le devolvía de manera violenta a la cruda realidad.
Allí estaba, el vampírico semblante con antenas del andoriano Zandhi-Baar mirándole con su sonrisa maligna y acompañado de L’Kud, L’Ran y tres alniyatianos ramaq. En su mano derecha el andoriano llevaba un fáser federal de tipo II. Y hablando al almirante con voz irónica, insinuó:
-Ya le recordé, Kirk que tuviera cuidado… que nunca se sabía… ¿Lo recuerda? Se lo comenté en las playas de Zhom-qis-naar…
-¿Por qué lo ha hecho? –gritó Kirk
con toda la rabia que pudo.-¡Usted! ¡Usted, que es nada menos que el delegado
de
-¡Ah! Mi buen James T. Kirk… Los tiempos están cambiando y cada vez son más duros… Y el dilitio, es una de las pocas cosas con las que uno puede asegurarse la pensión ¿no lo cree así? -concluyó con sorna el andoriano.
-Pero ¿a qué precio? ¿Era necesario matar a N’Zaiss e intentar matarme a mi? ¿Por qué, Zandhi-Baar? ¿Por qué?
-Es una verdadera lástima que N’Zaiss
haya pagado la arbitrariedad del destino. Esa flecha envenenada iba para usted,
almirante, a N’Zaiss la íbamos a secuestrar. Aunque ahora todo ha cambiado…
Y no se preocupe, esas flechas que le han herido no están emponzoñadas. Ahora
será usted nuestro rehén… Y cuidado con que le intenten rescatar, Kirk; confío
que nadie haya escuchado su mensaje de socorro… porque si no,
-¿Mi nave? –respondió Kirk sobresaltado- Usted lo
sabía todo, usted ha espiado para los romulanos ¿verdad? ¿Y qué hacen con su
excelencia el delegado de
-Llamémosla así, Kirk… “
- Al-Niyat V no pertenece a nadie.
Es un mundo autónomo, como su planeta, Andoria. Y usted con esa actitud está
incurriendo en un grave error ¿Cuál es el precio de su traición? ¿Convertir
este mundo en un protectorado de Rómulus? Usted ha violado
-Mire, almirante… Yo en mi juventud experimenté en mi carne la justicia
y la hermandad cósmica que pregonaba
Y yo he escogido los valores romulanos porque
son los más cercanos a mi forma de pensar… ¡Ah! ¡Usted! ¿Qué sabe de esto? La
vuelta fue muy dura, fui sometido a expediente disciplinario y sólo la intervención
de mi gobierno evitó males mayores. Aquel comerciante romulano que me salvó,
me habló de Al-Niyat y de sus posibilidades como tierra de promisión para los
apátridas como yo. Y de cómo según una antigua leyenda, tanto los romulanos
como los alniyatianos tenían un origen común en Sha-Vor-Ta’U y una meta común
en el Devenir Cósmico… Pero
-¿Está loco? ¿Sabe que esa actitud
significaría la ruptura del Tratado de Algerón y el comienzo de una guerra absurda
a gran escala? ¡Recapacite, Zandhi-Baar! Ahora, legalmente Al-Niyat V es territorio
y miembro de
-No, Kirk… Es una lucha por la liberación de este mundo… Somos libertadores, somos héroes… Somos los auténticos oi-maa, los testigos de la venida de Zar-kha-dum… Recuerde si no su texto: Zar-kha-dum vendría en una “blanca carroza” y descendería del cielo… La profecía se ha cumplido, Kirk… y hoy…
-¡Si! No sólo está loco sino que
además es un blasfemo ¿He oído bien, Zandhi-Baar? Usted es Zar-kha-dum y mi
nave,
El andoriano, con toda la furia que caracterizaba a su raza, empujó a Kirk al suelo quien cayó pesadamente sobre su lado izquierdo. Los dardos aún permanecían clavados en el hombro y el antebrazo. En medio del dolor trató de establecer contacto telepático con Spock o con N’Zaiss para avisarles del calvario por el que estaba pasando. Y quizás surtió efecto, porque…
Se oyeron pasos, pisadas raudas que
hasta ellos se dirigían. Los traidores se dieron
-¡L’Kud! ¡L’Ran! Iros por ese lado a ver de quién se trata! ¡Vosotros dos, iros hasta la verja del jardín a ver si veis algo! Yo me quedaré con Kirk ¡Y estad bien atentos! ¡Disparad a todo lo que se mueva!
El nativo de Andoria se quedó a solas con el almirante. Cuando parecía que todo había vuelto a la tranquilidad, se volvieron a oír las mismas pisadas que correteaban por el piso. Zandhi-Baar, visiblemente nervioso, volvió a disparar con su fáser. “Ahora o nunca” –pensó un cada vez más debilitado James T. Kirk.-“Si debo morir, moriré luchando.” Entonces se precipitó sobre el andoriano propinándole una patada voladora. Éste, a causa de la inercia del golpe cayó hacia atrás inconsciente y Kirk con él encima. Con una llave de ese secular arte marcial vulcaniano del Asumi que Spock le había enseñado durante los permisos en el ENTERPRISE, se apoderó del fáser. Y cogiéndolo con la mano derecha lo colocó en posición de aturdir.
El dolor se iba haciendo cada vez más insoportable. Tanto la pierna como el brazo herido iban perdiendo sensibilidad. Entonces decidió hacer algo que sabía de antemano iba a llevar el dolor hasta límites insospechados: arrancarse las flechas ramaq que le atravesaban hombro y antebrazo, que él sentía como el aguijón gigante de una abeja terrestre o peor aún, como el veneno de una serpiente de Régulus.
Con el brazo derecho tiró con fuerza
hacia el exterior… Salió parte de una flecha pero un pequeño trozo se le resistió…
La otra flecha salió… pero rota. Jim Kirk se mordió los labios con tal intensidad
que se hizo sangre… no era su intención el ser descubierto. Y rasgando con el
menor ruido posible parte de la ya rota manga izquierda se hizo un torniquete
en el brazo herido. Inmediatamente se acordó de N’Zaiss ¿Cómo estaría
-¡ENTERPRISE? ¿Me recibe? ¡Contesten, por favor? –dijo con desesperación mientras probaba con varias frecuencias a la vez. -¡Les habla Kirk!
- ¿A-a-almirante? –se oyó una voz temblorosa al otro lado del comunicador.- ¡Aaa..quí, Scotty, señor!
-¿Scotty? ¡Dios nos guarde! ¿Y Spock? –inquirió preocupado Kirk.
-Le está buscando como un poseso, señor. Ha descendido con un equipo de seguridad y con el Dr. McCoy para socorrerles a usted y a N’Zaiss.
Kirk sonrió un poco por el tono campechano escocés con el que Scotty decía las cosas y continuó:
-Supongo que estará teniendo problemas con una nave romulana llamada Salatrel allá arriba ¿Verdad, Sr. Scott?
-Bueno… Así es, almirante. Veo que hay noticias que llegan antes que por los canales subespaciales… Ahora tenemos los escudos alzados y nos disponemos a atacar, según lo ordenado por el Sr. Spock.
-No, Scotty, espere. Me lo estaba
imaginando. Me lo ha dicho Zandhi-Baar ¿Sabía que él estaba implicado en una
conspiración contra
-Eso no nos pilla de sorpresa, almirante. Ya teníamos esa corazonada. Ya sabe, las deducciones lógicas del Sr.Spock.
-¿Ah, sí? ¡Pues ha dado en el centro
de la diana! Bien, vayamos por puntos, Scotty. Espere ahí sin atacar hasta nueva
orden y vaya bajando los escudos para transferirnos en breve a
-Señor, no sé lo que está pasando pero estoy perdiendo su señal. Cuando usted llamó antes pasó lo mismo… Me parece que debe de haber un campo energético amortiguador o que desde algún punto nos estén interfiriendo las comunicaciones. Es posible que la fuente de ese campo la tengamos delante de nosotros y ni nos demos cuenta.
-Scotty, avise a Spock de mi localización… Aunque uno de los que me retenían está fuera de combate, quedan otros cuatro… Además, las fuerzas están comenzando a fallar…
-Hecho, señor…-contestó el diligente ingeniero.- ¿Algo más?
-Sí, dígales que tengan cuidado. Esos cuatro están armados con unas cerbatanas que lanzan dardos envenenados… Y usted, Scotty, cuide bien de mi nave…
-No se preocupe, almirante. Siempre
he tratado a
-No lo pongo en duda, Scott. Corto y cierro.
Kirk apagó el intercomunicador de
emergencia. Su pensamiento estaba ahora concentrado en N’Zaiss ¿Le quedaría
aún fuerzas para poder saltar de nuevo la verja? Vio desde lejos a dos alniyatianos
montando guardia delante de
De pronto una mano le agarró por
detrás y le tapó la boca… Era N’Zaiss… Le hizo con su mano derecha el
gesto de silencio. Estaba perfectamente. Kirk no entendía nada. ¿Cómo
era posible que estuviera incólume cuando antes de saltar la verja la había
dejado atrás tendida en el césped del jardín herida de muerte por un dardo envenenado
ramaq? ¿Era un sueño o él ya había muerto y N’Zaiss era alguna hurí del séptimo
cielo,
La serenidad le duró poco… vio desde lejos unas sombras moverse sigilosamente dentro de la sala… Estaba aterrorizado… Oyó gritos y disparos de fásers ¿Quién sería esta vez? Los ojos del almirante empezaban a nublarse, la visión se le hacía más borrosa… Observó cómo unas siluetas blancas se le acercaban… Quizás eran las ánimas guardianas del Reino del Hades que recibían a los héroes muertos en el Más Allá… Y él YA estaba ALLÍ… Distinguió entre ellas una silueta luciferina, orejas en punta y cejas hacia arriba… “Después de toda una vida llena de aventuras y renuncias, me ha tocado como premio el Infierno” –pensó resignado Kirk cerrando los ojos.
-¡Vaya, vaya, vaya, Jim! Sale de paseo por ahí y mire lo que le pasa… Ya sabía que no se le podía dejar por ahí solo. –Dijo una voz en torno burlón.
-¡Bones? ¡Es usted? –Preguntó Kirk -Pensé que estaba ya muerto… -añadió con voz leve.
-No, porque está aquí su ángel de la guarda…
-Doctor…
-Jim ¿Cómo se siente? No hable; estoy yo… con Spock. –comentó sujetándole su brazo herido mientras le exploraba con su tricorder médico.-Spock y su equipo de seguridad han logrado reducir a esa calaña de traidores.
-Y N’Zaiss ¿cómo está?
McCoy calló.
-Bones ¿Y N’Zaiss? –repitió el almirante.
-Malas noticias, Jim.
-Entonces… Ha muerto…
-Si, Jim. Lo siento. –respondió condolido el médico.
-Pero ella estaba ahí hace un rato, doctor… Me salvó la vida… Y estaba viva, sin ningún rasguño… No lo entiendo.
-Jim, debes descansar… Has perdido mucha sangre y has sufrido un shock... Enseguida te llevamos al ENTERPRISE. –dijo mientras le estabilizaba con un hipospray- Hemos de sacarte las esquirlas de flecha que tienes alojadas en el hombro y brazo y curarte ese pie.
-¿Y Spock?
-Está junto a mí, Jim. Te lo he dicho…
-¿Spock? –musitó Kirk con los ojos cerrados -¡Spock!
-Almirante, estoy aquí, con usted.
-¡Spock! –añadió el almirante con una sonrisa temblorosa- ¡Qué alegría tenerle a mi lado!
-Jim, siento lo ocurrido a N’Zaiss.
-Spock, la he visto… Ella me salvó la vida… ¿Me comprende…? ¡Está viva!
McCoy miraba con desconfianza al vulcaniano negando con la cabeza.
-Sí, Jim, lo sé… Desde el instante en el que nos transportamos a la superficie del planeta, sentí en mi interior la voz de N’Zaiss que me indicaba el camino para llegar a Ud. Es muy probable que aún en las últimas estableciera un contacto telepático tanto con usted como conmigo… A pesar de las conjeturas empíricas del Dr. McCoy.
-Spock, -cortó ofendido el médico- tanto usted como yo hemos recibido una formación científica que nos hace considerar como válidos sólo los fenómenos sensibles y físicos… Que el almirante haya visto “viva” a N’Zaiss hay que atribuirlo al shock que ahora él padece y no a causas metafísicas o a misticismos extraños… Spock, todo ello es producto de su mente… Déjese entonces de soñar y siga un criterio empírico… ¿Dónde está ahora su lógica? ¿Se la ha dejado en Vulcano?
-Doctor, usted sabe como yo que hay
fenómenos que escapan a las leyes de la física y, al igual que el espacio, hay
otros niveles no físicos de la existencia y de
-Ni me lo pregunte, Spock… Soy un doctor no un médium… Esas preguntas filosóficas terminan en mis conocimientos médicos. Soy demasiado materialista para algunas cosas.
Kirk sonrió e inquirió.
-¿Y Zandhi-Baar? Es posible que mi patada voladora de Asumi le haya mandado a esos mundos inteligibles…
-No se preocupe, sufre una conmoción cerebral. –Contestó el médico.- Aunque es muy probable que haya visto el paraíso de Zar-kha-dum unos instantes. –concluyó dibujando una sonrisa pícara en sus labios.
-Y del ENTERPRISE ¿qué se sabe?
-Scotty ha hecho lo que usted le mandó. Está a la espera de sus órdenes, almirante. -comentó con su seriedad clásica el vulcaniano.
-Dígale… dígale que nos suba ¿tiene los escudos bajados?
-Sí… Y todavía no ha atacado a la nave romulana oculta.
-Mi leal escocés…
-Bien, Jim… No sea tan zalamero –le reprochó McCoy.- y dé la orden para que le subamos a bordo. Ahora usted es mi paciente y debe hacerme caso por su salud. Deje el mando a Spock, él seguirá ejerciéndolo tan bien como hasta ahora lo ha hecho.
El oficial científico levantó su ceja derecha y apostilló:
-Gracias por ser tan considerado hacia mi persona, Dr. McCoy…
-De nada, Spock… Lástima que tenga ese lado medio humano porque, si no, todo lo haría perfectamente.
-¿Es un cumplido, doctor? Inquirió con curiosidad el vulcaniano.
-No, Sr. Spock .-interrumpió Kirk- Es un piropo, por lo bien que lo hace todo…
McCoy asintió con la cabeza.
************
Kirk fue llevado a toda prisa hasta
Tras realizarle un escáner médico, lo conectó al reemplazador de fluidos con un portador de hemoglobina para hacerle una transfusión. Era necesario que el almirante estuviese bajo un mínimo de fuerzas antes de pasar por el quirófano. Mientras duraba el proceso, McCoy le volvió a inyectar un sedante hipodérmico. Kirk estaba ahora durmiendo bajo los efectos reparadores del líquido que le servía para aliviar el dolor del brazo izquierdo, que además había comenzado a padecer los efectos de una infección a causa del largo tiempo pasado sin curar las heridas. En cambio, el esguince del pie quedó perfectamente curado e inmovilizado a base de vendas plásticas y en vías de una recuperación rápida.
Mientras, Spock había retomado el mando de
Tanto Zandhi-Baar como los otros
alniyatianos conspiradores estaban a buen recaudo en las celdas de seguridad
del USS ENTERPRISE, a la espera de afrontar un juicio sumario por parte del
Consejo de
-Sr. Sulu, -ordenó Spock.-Establezca
una órbita paralela al Polo Sur de Al-Niyat. Y usted, señor Chekov, amplíe 300
veces
-A sus órdenes, capitán. –Respondió el oficial ruso.
-Oficial Elytis. –Continuó el vulcaniano.-prosiga recabando datos sobre cualquier tipo de anomalía gaseosa en el cono sur del planeta. ¿Ve alguna variación desde la última vez que obtuvo los resultados de la sonda geoestacionaria?
-No, señor, -respondió el joven como si tal cosa. –continúo a recibir los mismos datos. Ninguna modificación.
-O sea, que continúan ahí… pero ¿dónde? –se preguntó intrigado el oficial científico. Entonces tuvo una revelación intuitiva y entrelazó sus dedos levantando los índices. –Sr. Chekov, amplíe a 50 aumentos el campo visual de la pantalla.
-Sí, capitán.
Spock se quedó unos segundos escudriñando el fondo negro orlado de estrellas. Algo extraño pasaba entre ellas. Estaban titilando. Había encontrado como Arquímedes su eureka! particular.
-¡Fascinante! –exclamó levantando sus cejas hacia arriba- ¡Ahí está la nave romulana! En el ángulo inferior izquierdo de la pantalla… ¿Ve esas turbulencias de Broglie, Sr, Stavros?
-¡Oh, sí, señor! –respondió sorprendido el oficial científico en funciones-¿Cómo lo ha sabido, capitán?
-Es un simple principio de
-¡Increíble, Sr. Spock! –añadió sorprendido Chekov.
-Sí,
-Canal abierto, capitán…
-Nave romulana SALATREL. -replicó
el vulcaniano. –Al habla el capitán Spock, de
-No, señor.
-Abra de nuevo el canal, Uhura.
-Canal abierto en todas las frecuencias…
-Nave Romulana Salatrel, aquí la nave federal
ENTERPRISE, sé que me están oyendo… Les repito que han invadido el territorio
de
Spock sabía que esta última parte
de la frase era algo ridícula pero la pronunció siguiendo los dictados de
Un pitido intermitente se sintió en la consola de comunicaciones.
-Señor, nos están llamando… Es de
-En pantalla, Uhura.
-Ahora mismo, señor.
La pantalla con el fondo estelar
desapareció. En su lugar surgió la figura de un romulano entrado en años con
dos mechones blancos a los lados, en las entradas de
-Nave Enterprise, les habla su oponente, el almirante Rumak… -cuando
vio los rasgos faciales de Spock, se sorprendió: -¡Vaya, un vulcaniano! –y prosiguió:
Capitán… Spock ¿no? –dudó y sonrió con sorna- Capitán, no somos invasores ya
que este planeta nos corresponde por derecho. Nosotros fuimos quienes establecimos
el primer contacto con sus habitantes ¿No ha leído usted
-Almirante Rumak… Y sí, conozco bien
-Lo hacemos porque es nuestro deber patriótico el ayudar a unos hermanos de raza, como lo son los alniyatianos…
-¿Deber patriótico? –inquirió molesto Spock. -¿Hermanos de raza? Y entonces ¿Qué somos para ustedes los vulcanianos, sus hermanos de leche?
El romulano frunció el ceño.
-Lo único que les interesa a ustedes
de Al-Niyat V son sus yacimientos minerales –continuó Spock- Sí, como otros
pueblos de
-Naturalmente, capitán… Spock. Déjeme consultarlo con mis superiores.
-De acuerdo, como le dije le concedo 15 minutos para pensárselo, pero ni uno más.
¡Concluirá en el próximo número!
1) Se refiere a un episodio de TV, donde Spock y el dr. Mccoy acabaron atrapados en el pasado glacial de un planeta extinto.
[1] Alfa de Hércules VI.
[2] Theta Scorpii III