“El espacio, la ultima frontera. Estos son los viajes de la nave estelar Enterprise, buscando nuevos mundos, nuevas civilizaciones, para llegar hacía donde ningún hombre ha llegado jamás”
Gene Rodenberrry y Action Tales presentan:
Star Trek The Original Series
Las Voces de Al-Niyat 1 parte: Bajo la luz de Antares.
Escrito por Sikileia.
Nota: Esta historia esta situada poco después de Star Trek la película
El cielo de Al-Niyat V, en la constelación
de Scorpius, comenzaba a teñirse de azul índigo. Daba comienzo así la noche
en aquel planeta, que tenía fama de ser uno de los más hermosos espectáculos
de
Hacía poco que este planeta se había
incorporado a
Este mundo, situado en los lindes de
Los alniyatianos tenían, además, rasgos protovulcanianos:
cejas hacia arriba y orejas puntiagudas además de una tez azulada que los podría
hacer emparentar casi con los andorianos y esta similitud racial era la excusa
perfecta que buscaban los romulanos desde hacía decenios para hacerse con el
control del planeta e imponer un régimen pretoriano. De ahí que N’Zaiss, hija
de L’Kar, del Clan de los Zubal, pidiera el arbitraje y la protección de
Las Antiguas Crónicas hablaban de que en Za-ra-dok descendería del cielo, una vez vuelto de su viaje de mil ko-an-lar o años cósmicos, Zar-kha-dum, el Constructor de las Cariátides y que él habría de volver a gobernar a su pueblo en un clima de paz y convivencia, de ahí que L’Nier lo escogiese por su alto valor simbólico como base de su guerrilla. El caudillo rebelde estaba apoyado por Romulus y eso era una suposición fuera de duda ya que por vez primera en la historia de Al-Niyat V se veían disruptores y cañones fásicos entre las armas empleadas por el clan de los Ramaq.
Por ello, N’Zaiss recurrió a
En
James T. Kirk observaba la majestuosidad del cielo alniyatiano orlado
de astros y bandas aureolares desde las playas de Zhom-qis-naar. El mar se perdía
infinito y rielante, entre las primeras brumas nocturnas a la vez que por el
lejano horizonte se alzaban las dos lunas de Al-Niyat V, llamadas por sus nativos
U’Tai y Kayl. Una suave brisa marina mecía los cabellos del recién nombrado
almirante mientras que el perenne rumor de las olas y un suave olor a salitre
le sumergió en una sensación extraña, casi familiar… era como si alguien le
llamase por su nombre ¿Quizás eran las sirenas de Homero, Escila y Caribdis,
que volvían de su reino quimérico a arrebatar con sus hipnóticos cantos a un
nuevo Ulises?
-¡Jim! ¡Jim! ¿Qué hace usted ahí parado? ¿Acaso ha visto un fantasma? –Le reprochó una voz detrás de él ¡Le hemos estado buscando por todas partes!
Reconoció aquella voz. Era
-Dr. McCoy ¿Le gusta invadir la intimidad de los demás, verdad? –Respondió con voz irónica- Bueno, -se justificó- no hacía nada malo, tan solo mirar un poco las estrellas.
-Jim, con el debido respeto… -le espetó serio el médico de
-Es una pena que detrás de tanta belleza se esconda tanto sufrimiento y dolor… ¿No lo cree así, Spock? –dijo Kirk con voz apagada.
-Por desgracia, así sucede, almirante.
Pero es algo inevitable; todos los seres deben experimentar el dolor para también
así conocer la felicidad,
-Menos en Vulcano, allí todo es perfecto ¿no, Spock? –puntualizó un socarrón McCoy.
-Agradezco su apostilla, doctor. Pero permítame recordarle que mi mundo también sufrió los rigores de la violencia y la barbarie no hace mucho. –Respondió fríamente el vulcaniano.
-… Barbarie que terminó con la llegada
de Surak y la consolidación de su filosofía del IDIC y
-En efecto, así fue, delegado Zhandi-Baar. –Contestó Spock –Pero ahora teníamos que tratar otro tema: Almirante, N’Zaiss, la líder de Al-Niyat V, quiere reunirse aquí y ahora con Ud. y Zandhi-Baar a solas para conversar acerca del inicio de las futuras negociaciones para la pacificación de su mundo…
-Y ¿por qué no a bordo de
-¡Mira quién habla de seguridad! –comentó entre dientes el médico.
Kirk miró a McCoy muy seriamente sin decir nada.
-De todos modos, ésta es una zona relativamente tranquila –cortó Spock- Pero para estar seguros he traído conmigo a Chekov y algunos oficiales de seguridad que velarán por su integridad.
De repente, el comunicador del vulcaniano sonó.
Una dulce voz femenina estaba al aparato:
-Capitán Spock, aquí Uhura desde el
ENTERPRISE. Le comunico que N’Zaiss está preparada para ser transportada a
Spock levantó su mirada hacia el almirante y el andoriano:
-¿Almirante? Piden permiso para que N’Zaiss sea transportada a la superficie. –Repitió el oficial científico.
-Permiso concedido. –contestó Kirk.
Un rato después una intensa luz azulada bañó instantáneamente las caras de Jim y su grupo. En segundos se materializaron las siluetas de tres personas. Era N’Zaiss, acompañada por dos alniyatianos. Kirk fue el primero en reaccionar y tendió la mano protocolariamente hacia la líder de los Zubal:
-Gran Líder, sea bienvenida entre nosotros. Venga por ahí; supongo que ya conoce a algunos de los aquí presentes.
-Desde luego, almirante, ya he tenido
la ocasión de hablar con algunos de ustedes allí en
-Teniente Pavel Chekov, señora, para velar por su seguridad.
-Almirante Kirk… Caballeros… les presento a mis consejeros L’Ran y L’Kud.
-Es un placer. -dijo el almirante de
Se oyó por el comunicador una profunda voz con acento escocés:
-Aquí Scotty ¿Almirante? ¿Es usted?
-Sí. –Interpeló serio Kirk- Spock subirá al puente para relevarle. Sube también McCoy con él. Transpórtelos enseguida arriba. Corto y cierro.
-Jim… ¿Cuántas veces le he dicho que no me gusta ver mis moléculas esparcidas por ahí sólo porque lo diga us… .
El doctor no logró finalizar
-Como siempre hay gente que se resiste a los avances del progreso, y mi buen McCoy no es una excepción. –Se justificó Kirk encogiéndose de hombros mientras sonreía a la líder alniyatiana.
La regente de Al-Niyat V rió entre dientes y comentó mirando a sus asistentes:
-En mi séquito hay gente a las que le va el protocolo amanerado y los rituales antiguos. Pero yo creo que lo único que hace es entorpecer la espontaneidad de las relaciones. ¡Ah! –Añadió tras suspirar profundamente- ¿no cree, almirante, que hay que renovarse de vez en cuando? Como ahora, quería mantener con ustedes una reunión informal, aquí por ejemplo, bajo las estrellas…
-Eeh… Sí… ¿por qué no? –respondió
un cada vez más sorprendido Kirk, que comenzaba a quedar fascinado por la personalidad
de
Zandhi-Baar estaba incómodo y nervioso, miraba a todos los lados posibles, como si unos ojos sobrenaturales lo estuvieran observando y añadió:
-Si no es molestia, almirante Kirk,
querría subir a bordo de
-No se preocupe, delegado Zandhi-Baar Pero ¿Por qué ese miedo? ¡Está pálido! Vaya a enfermería y que le vea el Dr. McCoy –sugirió Kirk- Y por mi seguridad no se moleste, aquí estarán los asistentes de N’Zaiss y los oficiales de seguridad para protegernos ¿verdad, Chekov? –concluyó el almirante mientras miraba a su oficial ruso.
-Sí… -respondió un avezado Pavel mientras movía el dedo índice de su mano derecha- Precisamente las primeras guardias de corps nacieron a orillas del Volga, en San Petersburgo, y fueron creadas por el zar…
-¡Chekov! –Interrumpió Kirk- Las lecciones de Historia para después… no hace falta impresionar con su lealtad a nadie… Le creemos. En cuanto a Ud., Zandhi-Baar, daré orden de que le transporten enseguida.
-Gracias, almirante.-dijo el andoriano con una voz de denotaba un gran alivio psicológico.
Zandhi-Baar desapareció de la vista de Kirk y N’Zaiss en cuestión de minutos. Entonces N’Zaiss pidió un poco de intimidad para poder hablar con Kirk y ordenó a sus asistentes que la vigilaran desde lejos. Kirk ordenó otro tanto a Chekov y los suyos. Después tras una pausa, N’Zaiss habó con Kirk:
-James… No me gusta que se entrometan en mi vida
privada. Desde pequeña tanto L’Ran como L’Kud han sido para mí como unos padres…
En su día los nombró mi padre L’Kar antes de morir con la misión de aconsejarme
e instruirme hasta mi mayoría de edad. Pero ahora que la he pasado desde hace
años, no sé cómo quitármelos de encima. Quiero ser más libre, Jim… Pero estoy
coaccionada por ellos. No sabes cuánto me costó recurrir a
-N’Zaiss, -respondió con admiración James T. Kirk.-
Has hecho algo único. Por primera vez, te has comportado como una persona madura.
Has visto la realidad en la que vivía tu pueblo y como diría mi buen Spock “has
seguido sabiamente los dictados de
-¿Cuánta gente ha muerto por culpa del poder, Kirk? Y ¿cuánta más habrá de serlo en nombre del abuso de poder?
-No, N’Zaiss, tú eres la esperanza para tu pueblo.
Tú eres portadora de vida –añadió sonriendo el terrestre- Yo mismo me sorprendí
y me pregunté cómo era posible que en este mundo tan paradisíaco, tan perfecto
como es el tuyo, la gente no fuera feliz y el dolor existiese. Todavía no he
encontrado las respuestas y quizás la única solución sea creer que todo es posible,
tener paciencia y esperar: “Si lloras porque el sol se va, las lágrimas no
te dejarán ver las estrellas”, escribió una vez un poeta de mi mundo hace
siglos… y pienso que tenía mucha razón, N’Zaiss… Fíjate en el cielo, en ‘tu’
cielo… ¿Ves esa estrella roja, allí hacia el Septentrión? –añadió Kirk señalando
con su índice derecho un punto luminoso bermellón. A lo que N’Zaiss asintió.-
A esa estrella, en
-Eso que has mencionado, Kirk… ¡Es
tan bello! –respondió emocionada
-¿ Sha-Vor-Ta’U? –repitió con extrañeza el almirante- ¿Qué es eso?
-El mundo en el que estamos, James… Al-Niyat V si lo prefieres llamar así… Pero lo triste es ver cómo el fanático de L’Nier se ha apoderado de los Montes Za-ra-dok en nombre de Zar-kha-dum, el Constructor y lo usa para sus fines… ¡Ay, Kirk! ¿Ves por qué me lamento continuamente? ¡Enemigos, enemigos por todos lados!
-Yo estoy contigo, N’Zaiss, así que no tienes nada que temer…
La líder alniyatiana volvió a mirar las estrellas. Antares estaba en su cenit, esplendorosa, junto con las otras estrellas de su constelación. De repente, las lágrimas fluyeron por su rostro. Miró de reojo a James T. Kirk y se precipitó sobre el cuerpo del almirante. Una necesidad instintiva hizo que Kirk la abrazase contra su cuerpo. N’Zaiss hizo lo mismo y allí, a orillas del mar, bajo la égida del Ojo que Todo Lo Ve, la pasión y el amor comenzaron a derramarse sobre el Universo y sobre Al-Niyat V, tan necesitada de felicidad. Dos seres fundidos en uno solo, en una especie de mandala tántrico, en una recreación sensorial del IDIC vulcaniano. Ying y yang. Eros. Inmortalidad. Éxtasis.
Kirk suspiró profundamente; la dicha
salía de él como un torbellino de fuego devorando todo resquicio de miedo y
dolor. Y entonces observó a N’Zaiss, que yacía acostada sobre la fina arena.
Parecía una antigua estatua griega, quizás Venus, tan frágil, tan bella y atractiva.
Luego se aproximó agachándose hasta la alniyatiana, apartó sus sedosos cabellos
de plata de la frente y la besó en
Las luminarias celestes, que formaban
la geometría de las constelaciones, brillaban intensas, silentes y eran testigos
mudos de un nuevo orden de cosas en esa parte de
******************
CUADERNO DE BITÁCORA. FECHA ESTELAR 7636.8 Turno de guardia nocturno. Spock grabando en ausencia del capitán.
“Desde hace días, la nave estelar USS ENTERPRISE
está orbitando Al-Niyat V, planeta situado cerca de
El uso, asimismo, de armas romulanas supone una
descarada violación de
El capitán, el delegado Zandhi-Baar junto con
algunos observadores federales terrestres llevan desde hace unos días sobre
la superficie de Al-Niyat junto con
CUADERNO DE BITÁCORA. ANEXO.
“Sería interesante desde el punto de vista científico, estudiar el metabolismo y la fisiología protovulcaniana de los alniyatianos. Según mis conjeturas, es posible que Sargón realizara hace más de medio millón de años la colonización de este planeta. Una conclusión aparentemente lógica si tenemos en cuenta el mito que subyace en la memoria colectiva de los habitantes de este mundo acerca de los Constructores de las Cariátides, las estatuas sagradas de los montes Za-ra-dok., y que los describen como unos seres procedentes del cielo y que descienden a la tierra a bordo de unas naves voladoras de color blanco. Resulta fascinante cómo casi todos los mundos de esta Galaxia separados entre ellos muchos años-luz comparten entre sí los mismos mitos. Quizás el propio origen sargoniano que desde siempre he atribuido a los nativos de Vulcano se encuentre aquí, entre los propios alniyatianos. Asimismo, es interesante reseñar las particularidades lingüísticas de este planeta ya que cuenta con un dialecto muy parecido al vulcaniano y al romulano. Un buen ejemplo de ello es el cómo denominan los alniyatianos a su propio mundo: SHA-VOR-TA’U, un topónimo que nos lleva sin duda a asociarlo con el Vorta Vor de los romulanos y más lejanamente, con el Sha-ka-ree vulcaniano. También resultan fascinantes los prefijos con los que comienzan los nombres propios masculinos y femeninos de los habitantes de Al-Niyat, otro rasgo que me hace pensar en los patronímicos de mi mundo….”
CUADERNO DE BITÁCORA. ADDENDA.
“Según la información consultada en la biblioteca
de a bordo, Al-Niyat V fue descubierta casi por casualidad en el 2224 por la
expedición científica de
Durante estos últimos 50 años,
Al-Niyat ha sufrido una guerra interdinástica de cuyos devastadores efectos
se está recuperando ahora. A pesar que desde hace cinco años hay firmado una
especie de armisticio, pero que casi nunca se cumple, entre los Zubal y los
Ramaq y desde hace dos, Al-Niyat es miembro de
Apenas el vulcaniano hubo terminado, una voz con tono socarrón se oyó a sus espaldas:
-¡Vaya, Sr. Spock! Con que considera a los alniyatianos como especimenes de laboratorio.
El oficial científico levantó su ceja derecha y dándose la vuelta, contestó secamente:
-Así que, Dr. McCoy, me ha estado escuchando…
-Naturalmente, Spock… Me extraña que esas orejas de trasgo suyas no hayan percibido mi presencia.
-Agradezco sus elogios acerca de la capacidad auditiva de mis orejas, precisamente el que estén en punta favorece y mucho esa cualidad…
-Abuelita, qué oreja más grandes tienes…
-rumió irónico el médico de
-¿Decía algo, doctor? –inquirió un intrigado Spock.
-No se ofenda… Es un viejo dicho terrestre. Y dígame, Spock ¿Sabe algo del capitán? Con esa jovencita sólo Dios sabe lo que puede estar pasando por ahí…
-No desde hace unas horas. La última llamada fue a las 19:00 Tiempo Universal/ 22:00 Hora Local de Alniyat V. Volverá a llamar dentro de dos horas aproximadamente. Y en lo concerniente a la “juventud” de N’Zaiss, le diré que tiene el equivalente a 36’568 de sus años terrestres. Su metabolismo es muy parecido al de los vulcanianos, es más ralentizado que el de los humanos.
-Ni me recuerde que usted es el secreto
de
-Dr. McCoy ¿Qué entiende por “tiempo libre”? Ésa es una definición muy pintoresca que desconozco…
-Diversión, Spock, ocio… con una chica que le guste. Vamos, ¿por qué no lo consulta Ud. en la biblioteca de la nave? ¡Ah, claro, Spock! Ud. tiene su tiempo libre cada 7 años, con el Pon Farr…(2)
-Gracias por su aclaración, aunque en Vulcano desconocemos ese concepto de “tiempo libre”. Nuestro “tiempo libre” lo empleamos en otras disciplinas más fructíferas.
-No me extraña, Spock. Ustedes se reprimen durante 7 años, luego lo sueltan todo de golpe y no hay quien les controle… ¡Ah! Ni me recuerde, Spock, que usted ha sido uno de los pacientes más asiduos que han pasado por mi enfermería. -Contestó McCoy elevando su mirada hacia el techo y bufando profundamente.
Spock ni se inmutó. Como si McCoy no estuviese, comenzó a actuar como guiado por un sexto sentido. Sentado en el sillón de mando, los dedos de su mano se movieron frenéticamente a lo largo de los botones del cuadro de mando. Después, repentinamente, se levantó y se encaminó al puesto científico que en ese momento estaba ocupado por un joven teniente junior en prácticas, de origen griego, pero nacido en la colonia de Marte, llamado Stavros Elytis.
-Bien, Sr. Elytis, ¿tiene ya las lecturas de la composición gaseosa de la superficie del planeta?
-Sí, capitán. Precisamente ahora el ordenador está recopilando los datos de la sonda geoestacionaria. Enseguida los resultados estarán en la pantalla de su ordenador.
-Pida a la computadora un análisis exhaustivo del Polo Sur de Al-Niyat V.
McCoy estaba que no salía de su asombro. Spock continuaba ahora paseándose entre la consola científica y el sillón de mando, y lo más sorprendente era que su semblante denotaba una aparente y fría tranquilidad. Por el contrario, Stavros Elytis estaba visiblemente nervioso.
Al final, el médico no pudo reprimirse y habló:
-Spock ¿Se puede saber qué demonios está pasando ahí fuera? ¿Qué significan esas idas y venidas por todo el puente? ¿Y ese cambio repentino de actitud? ¿Es que quiere que le añada el término “desdoblamiento de personalidad” a su ya largo historial médico?
-Doctor, -le dijo con tono severo el vulcaniano- le agradezco que se preocupe por mi salud. Pero lo que me parece que aquí está en juego es algo más que mi bienestar físico y espiritual. Son las vidas del capitán, la de los observadores federales y las de millones de alniyatianos.
-No le entiendo, Spock…
-Desde hace dos semanas, Dr. McCoy, venimos detectando
una composición anormal de compuestos gaseosos diliti-oléicos a
Los ojos azules de McCoy se fundieron con las líneas verticales y multicolores de la pantalla durante varios segundos. Sin querer, una expresión de admiración brotó de sus labios:
-¡Fascinante! ¡Cómo es posible, Spock…? –dijo mientras su cabeza se movía en dirección de la del vulcaniano.
Spock, en silencio, se limitó a levantar una ceja.
-¿Por qué está tan callado? ¿Es que no le gusta que emplee su vocabulario personal? Eso es egocentrismo, Spock.
-Doctor, déjese de teorizar conmigo y aplique una deducción lógica a lo que acaba de ver. Esas variaciones gaseosas sólo pueden ser producidas por algo o alguien situado en esa altitud.
-¿Una… nave…? –titubeó el médico.
-Correcto, doctor. Una nave… y posiblemente, una nave romulana con dispositivo de ocultación.

-Maldita sea, Spock ¡Hay que hacer algo! ¿O va a esperar a que sus primos de sangre verde les digan su “hola” particular a sus familiares?
-No sé a qué se refiere, doctor. Hay que actuar, sí, pero hemos de ser cautos y discretos para evitar poner en peligro la integridad del capitán y sobre todo la de millones de alniyatianos. Y aún hay más… Desde el último contacto con el capitán, todos los miembros de la expedición han respondido, todos menos uno: el delegado Zandhi-Baar. Por eso también le digo que hay que ser meticulosos y pacientes.
-¡Qué dialéctica más relajante la suya, Sr. Spock! Pende la espada de Damocles sobre… bueno, debajo de Al-Niyat V y encima me pide paciencia…
La estabilidad mental de Leonard H. McCoy se agotaba por momentos.
**********
La sede de las negociaciones de paz se encontraba
en Qal-be Aynud o el “Corazón del Universo” como llamaban los alniyatianos a
la capital de su mundo. Situada al sur del Ecuador de Al-Niyat V, Qal-be Aynud,
gozaba de un clima excepcional la mayor parte del año. Aprovechando un momento
de descanso antes de la última sesión del día, Kirk y N’Zaiss paseaban por los
jardines que rodeaban el edificio que albergaba las reuniones de
Kirk vestía el nuevo traje federal
blanco y gris en tanto que
-Me alegra que las negociaciones estén progresando, Kirk. Es increíble que hasta hayamos conseguido una tregua indefinida por parte de los insurrectos de L’Nier ¿Sabías que los primeros peregrinos Zubal ya están viajando a los Montes de Za-ra-dok?
-¿Ves, N’Zaiss, cómo sí todo era posible?
“Aunque me parece que estas negociaciones han progresado demasiado rápido –pensó
para sí el almirante. Y a continuación añadió: Ahora, el siguiente paso será
el ser
-Ya… Es un camino que Zandhi-Baar y tú habéis contribuido a abrir… pero cuando os vayáis ya no será lo mismo…
-Tienes dos leales consejeros, L’Kud
y L’Ran, ellos sabrán asesorarte después de nuestra partida. Además, como mundo
que es socio de pleno derecho de
-Sí, lo sé, Jim… pero ninguno de los
dos quiere que Al-Niyat sea de
-Son gajes del oficio… Pero sería también interesante que supieras escuchar a otras personas, N’Zaiss, no lo dejes en manos de esos validos… se están aprovechando de ti… -Tras una pausa, Kirk miró a la alniyatiana y cambió el tono de la conversación: N’Zaiss ¿Qué leyenda es esa del Constructor?
-¿La leyenda del Constructor? Si quieres
te la recitaré al modo de los monjes Sun-Chan, los maestros con quienes la memoricé:
“Cuando no existían el Antes ni el Después y el Kha-taar,
Kirk estaba perplejo ¿Qué le podía
sugerir el vocablo Zar-kha-dum? Esas historias de dioses, demiurgos o héroes
que descendían del cielo ya las había oído en otras partes dichas por seres
de otros mundos y en muchas lenguas. Y recordó entonces la historia de Sargón…
¿Eran Zar-kha-dum y Sargón el mismo personaje? Fonéticamente, los nombres sonaban
parecidos al igual que la trama de la historia era terriblemente familiar al
almirante de
-“… Y en varios de los mundos del Aynud floreció
“Y así comienza la historia de
Sha-Vor-Ta’U, recogidas en hojas de palma Rutaam por el primer escriba de Za-ra-dok,
L’Zhoor: ‘Y a Nya Am-Karal (Antares), Zar-kha-dum regresó,
“Y hecho esto, Zar-kha-dum regresó a las estrellas. Pero aseguró que volvería.
“Y ésta es la profecía del retorno de Zar-kha-dum
que el escriba L’Zhoor recogió en hojas de palma Rutaam para las generaciones
venideras de los Oimaa de Sha-Vor-Ta’U: ‘Y después de muchos ko-an-lar llegará
un momento que el Vacío domine la luz de sus almas. Entonces, sólo entonces,
el Constructor volverá para reclamar su legado, sobre una carroza voladora blanca.
Y reinará para siempre como Señor del Trono, en Za-ra-dok. Y con él retornará
-Es preciosa.-Comentó embelesado el
almirante que permanecía sentado junto a
-No se sabe a ciencia cierta la antigüedad de la misma… Milenios… Siglos… No lo sé… Además, cada clan se atribuye para sí la parte que más le conviene. Por ejemplo, los Zubal consideramos que la parte del Retorno de Zar-kha-dum es una interpolación del texto original hechas por los Ramaq para legitimar sus pretensiones de gobierno sobre Al-Niyat Y los monjes custodios del texto, los Sun-chan, tienen todo un corpus de comentarios al párrafo referente a las Voces de Al-Niyat y tienen extraños rituales místicos con los que inician a unos cuantos neófitos para que sepan oír esos cánticos celestiales. Esos monjes me enseñaron a mi algunas de sus técnicas de meditación pero nunca las supe poner en práctica; es más, me aburrían… Ahora esos monjes Sun-Chan están del lado de L’Nier y son los que le han metido a ese fanático toda esa mitología del monte Za-ra-dok, las Voces y el retorno de Zar-kha-dum a nuestro planeta.
-Eso
no es nuevo, N’Zaiss… Hace casi 300 años, en
-Los textos nuestros de Zar-kha-dum, como ves, ya hablaban de un Universo poblado de criaturas con la misma esencia que la de los alniyatianos, quizás diferentes entre ellas, pero iguales en espíritu… Si las cosas en Sha-Vor-Ta’U hubieran evolucionado de otra manera, quizás tendríamos una base filosófica más similar a la de los vulcanianos, una vía al conocimiento interior más empírica y racional y menos emocional, mágica y onírica… He hablado con gente de ese mundo, especialmente con su oficial científico y me entusiasmaron sus ideas sobre la lógica y el IDIC…
-Spock es un alma noble. -Murmuró emocionado Jim Kirk.- En mi mundo hubo monjes-guerreros y él es la parte de monje que hay en mi vida de guerrero… También los capitanes de naves estelares necesitamos oír de vez en cuando esas Voces de Sha-Vor-Ta’U y a veces, pienso de haberlas oído durante mis viajes… Una leyenda de mi mundo hablaba de algo parecido, Ulises, tal vez uno de los primeros Oimaa humanos, durante uno de sus viajes a través de los mares, llegó a un brazo de agua que separaban dos islas. A cada lado, siempre vigilantes y al acecho, dos mujeres de rasgos humanoides pero con alas de ave y cuerpo de pez, Escila y Caribdis, esperaban a los navegantes. Cuando éstos llegaban a ese estrecho, esos seres, llamados por nosotros sirenas, comenzaban a entonar unos cánticos tan bellos que hipnotizaban a eses marinos y por causa suya los barcos terminaban naufragando entre los escollos de esas islas. Pero Ulises consiguió burlar a la muerte y escuchó el canto de las Sirenas y lo consiguió haciéndose atar a lo alto del mástil de su nave y ordenando a sus hombres que se taparan los oídos con cera para que no pudieran sucumbir al canto de Escila y Caribdis y que hicieran caso omiso de sus gritos. Así, logró derrotar a las Sirenas que por vez primera no tuvieron víctimas… Sin embargo, el propio Ulises viviría con el eterno anhelo de escucharlas otra vez…
-Una historia interesante, como la
de las Cariátides de Za-ra-dok. “A veces, decía un poeta alniyatiano,
Sin embargo, éstas serían sus últimas palabras,
y casi proféticas, de
El almirante dio la vuelta a
-¡Jim…! ¡Jim…! Esta flecha iba para ti… Es una flecha ramaq con veneno Nas-ghol… al que no sobrevive nadie… Vela por mi hermano L’Waq… Él debe continuar mi camino… Hazlo por la paz… por Zar-kha-dum… , por los Oi-maa de Sha-Vor-Ta’U…
-¡N’Zaiss…! ¡Dios mío…! –gritó con rabia e impotencia mientras la apretaba contra sí.- ¡Resiste… Te salvarás! Después la depositó blandamente en el suelo; una gran mancha azulada cubría parte del traje federal gris y albo de Kirk.
-Jim… Estaré siempre contigo… Nuestro amor durará
tanto como
Los ojos de la alniyatiana se cerraron para siempre. Había muerto.
Kirk estaba solo. Hizo ademán de coger su fáser
pero no lo tenía a mano. En las sesiones negociadoras estaba prohibido llevar
armas y todas las partes cumplían con ese requisito. Intuía, además, que los
asesinos estarían ahí, al amparo de la oscuridad, acechando para intentar matarle.
Intentó correr hasta el límite del jardín para buscar a Chekov o L’Kud… pero
no encontró a nadie… Es más, alguien había cerrado las puertas que comunicaban
el jardín con el interior del edificio y había convertido aquel espacio en una
ratonera. Era una especie de verja negra rematada en puntas afiladas. La única
alternativa posible era saltarla para acceder al comunicador de emergencia que
había dentro de
A duras penas consiguió cruzar la verja pero el precio fue alto: en la caída se hizo una torcedura en el pie derecho… Corrió como pudo cual un desesperado hacia la sala donde estaba el comunicador de emergencia y abrió rápido un canal:
-¡ENTERPRISE! ¿Me reciben?¡Aquí Kirk! ¿ENTERPRISE? –gritó desesperado- ¡Maldición!
Nada. Sólo interferencias. Kirk probó con otros canales sin éxito y lo intentó una enésima vez:
¿ENTERPRISE? ¡Al habla Kirk! ¡Respondan!
Una voz familiar le respondió. Kirk respiró profundamente, aliviado… Era su primer oficial:
-¡Aquí Spock! ¿Almirante?
-Sí, Spock. Soy yo… ¡Rápido, dígale al Dr. McCoy que vaya preparando un equipo de emergencias para ser trasportado a estas coordenadas… Nos han atacado unos alniyatianos ramaq con flechas emponzoñadas… No sé si N’Zaiss está muerta. A mi también me han dado, Spock, aunque mis heridas no revisten gravedad… Ella está peor que yo… Que le acompañe un grupo de seguridad de al menos una docena de hombres… Hay aquí cuatro o cinco que están intentando darme caza… Desee prisa, Spock…
-¡Enseguida, Jim! ¿Qué le ha pasado? ¡Intente aguantar! –le animó Spock.-Ya van de camino…
-¡Rápido, fijo la señal para que nos localicen…!
Pero otra voz que no le resultaba tan familiar le interrumpió la frase de manera brusca y agresiva:
-¡Quite las manos de ese comunicador, almirante, y póngalas en alto!
Kirk obedeció. El dolor al levantar el brazo izquierdo le embargó por todos lados… Todavía tenía las flechas clavadas en el hombro y antebrazos…
Próximo Número: ¿Estará muerta realmente N’Zaiss? ¿quién es el misterioso individuo que apunta a Kirk? Todo esto mucho más en el siguiente número: Magnicidio en Qalbe Aynud.
1) Dilitio: Mineral con múltiples utilidades, principalmente son usados para controlar el flujo de combinación de materia-antimateria. La colisión de un chorro de materia con otro de antimateria en un cristal de dilitio genera un plasma que sirve de fuente de energía para los motores Warp que permiten a las naves estelares viajar más rápido que la luz.
2) Pon-Farr: Término Vulcano que indica el tiempo de buscar pareja. Aunque los Vulcanos viven bajo los estrictos códigos dictados de la lógica, su civilización entra en el Pon-Farr cada 7 años de su edad adulta. Durante este período, interrumpen su alimentación y sueño si no se les permite regresar a casa a tomar pareja. Las mismas están elegidas desde el nacimiento. En caso de haber dos pretendientes, se apela al Koo-Ut-Kal-It-Fe, donde se debe elegir: matrimonio o reto. Este ritual se denomina Rupture en las mujeres.