“El espacio, la ultima frontera. Estos son los viajes de la nave estelar Enterprise, buscando nuevos mundos, nuevas civilizaciones, para llegar hacía donde ningún hombre ha llegado jamás”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan:

 Star Trek Zero

La Última Misión Parte 2

Escrito por Juan Teruel Ramón

Nota: Esta historia esta situada poco después de la aparente muerte de James T. Kirk al principio de la película Star Trek Generations.

Y se  encuentra fuera de la continuidad “oficial” del universo Trek AT

Capítulo 4:

Visiones del Pasado.

            En el poco tiempo que llevaban de viaje nadie había tenido la ocasión de darse cuenta de lo vacía que estaba la nave sólo con ellos a bordo... En realidad, gracias a las modificaciones de Spock y Scott, aún no habían tenido que salir del puente. La presencia de tantas naves Klingon les había sorprendido, pero todos esperaban la recepción sin recelos; después de todo, aunque fueran Klingons eran la compañía que necesitaban.

- Está como siempre -dijo Uhura al entrar en la sala- Me cuesta creer que vayan a convertir todo esto en un museo.

Con ella iba Chekov, que no podía estar más de acuerdo.

- Iesto estará liszto en quinze minutos.

- De nosotros depende, Pavel... ¡A trabajar!

Arriba en el puente, Spock y McCoy charlaban con Korrd.

- ..... Tenga por seguro que si yo hubiera estado a bordo jamás le habría dejado.

- Ja, Ja, Ja... Doctor, me pregunto cómo alguien tan aparentemente miedoso como usted ha llegado a convertirse en miembro de expediciones tan llenas de peligro. Debo decirle que su viaje suicida al planeta Génesis se ha convertido en una especia de cuento Klingon. Ahora los niños se duermen escuchándolo... Dígame, doctor; ¿No se arrepiente de haber ido?.

- ¿Bromea usted? Si yo no hubiera estado allí, seguro que Spock no viviría para contarlo... Sí, bien pensado creo que me arrepiento profundamente. ¡Cualquier cosa por dejar de aguantar a Spock!

Las carcajadas de Korrd aumentaban cada vez más.

- Recuerde, Doctor, que en sus manos estuvo mi vida.

- ¡Querrá decir en mi cabeza! Prefiero tenerlo a mi lado que dentro de mí.

File:Korrd.jpg

- Bien caballeros - Korrd habló antes de que Spock pudiera responder- hablaremos de todo esto y de alguna que otra cosa más dentro de un rato. Cuando estén listos avísenme, aún nos quedan varias sorpresas.... Corto.

- La vida está llena de pequeños milagros.

- ¿Por qué lo dice, Doctor?

- Un Klingon se considera nuestro amigo, y admira tanto a Jim que ha venido con treinta naves a escoltarnos... Y por si eso fuera poco ahora converso con un Vulcano que cuando por fin se ha ganado el derecho de ser considerado humano se empeña en volver a ocultar su naturaleza.

- No sé a qué se refiere Doctor, ésta es mi verdadera naturaleza.

- Como usted diga, Spock.

Bones estaba demasiado contento para discutir, así que se fue a ver cómo les iba a Uhura y Chekov. Sulu y Scotty sonrieron levemente, lo justo para no enfadar a Spock.

- Ya casi hemos llegado, señor Spock.

-Bien, señor Sulu, informaré a nuestra escolta. Parada total cuando yo lo ordene. -Spock se aproximó a la consola de Uhura  y mandó una cordial invitación a los capitanes del resto de las naves- Parada total, señor Sulu.

- Parada total, señor Spock.

- Pueden ir a ayudar a Uhura y Chekov si lo desean, cosa bastante probable ahora que el Doctor está con ellos. -Dijo mientras se disponía a salir del Puente- Estaré en mi camarote si me necesitan.

- ¿Has oído? ¡Ha vuelto a bromear!

- Sí Scotty -corroboró Sulu- No sólo eso, creo que ya empiezo a acostumbrarme.

- Ve a ayudar a esos tres -contestó Scotty-, yo me quedaré de guardia.

- Hasta luego Scotty.

Sulu salió y Scott se quedó solo en el puente, afanándose en la consola para comprobar que hasta el último circuito de la nave funcionaba a pleno rendimiento... Montgomery Scott era sin lugar a dudas el ingeniero más perfeccionista de la Galaxia, y también el mejor.

- ¿Cómo va eso? -preguntó Sulu nada más entrar en el salón- Parece que esto avanza.

- Ya ves Hikaru -Uhura puso el último mantel mientras los demás empezaban ya a traer botellas, copas y demás- En cinco minutos podremos recibir a nuestros invitados como se merecen.... ¿Dónde está Scotty?

- En el Puente, de guardia.

- Y Spock, ¿dónde se ha metido? -preguntó Bones.

- Decía que se iba al observatorio, puede que esté cansado.

- No lo creo. Iré a buscarlo, usted releve a Scotty en el Puente y que empiece a transmitir coordenadas para que los Klingons se transporten. Yo iré a ver qué le pasa a nuestro comandante y lo mandaré a que los reciba.

- Bien Doctor.

Ambos salieron, Sulu a por Scott y McCoy a por Spock.

Bones llegó hasta la puerta y una vez allí se detuvo a pensar un instante. Llamó y escuchó atentamente.... Nada. Probó la puerta y ésta se abrió enseguida. No dudó al entrar, pero se detuvo en la mitad del camarote. Spock estaba allí, entre el timón de barco y el gran ventanal que mostraba el paso de las estrellas cuando el Enterprise se movía. No había luces, como era habitual cada vez que Spock se retiraba a meditar. Siguió andando y se colocó al timón, como si realmente pudiera gobernar la nave desde allí.

- ¿Desea algo, Doctor?

- Que me llames Bones, como todos los demás, pero supongo que eso no es posible.

- Quién sabe. No hace mucho que utilicé un diminutivo al dirigirme al señor Scott.

- Hace algún tiempo, cuando Jim se debatía entre la vida y la muerte en mi enfermería yo le dije, casi como si él pudiera oírme, que después de todo aún podía haber esperanza para usted. A lo mejor estaba en lo cierto.

- Debo serle franco, Doctor.

- ¿Franco?, creía que los vulcanianos siempre lo eran.

- Lo somos, pero hay circunstancias que lo cambian todo.

- ¿Como la muerte de un amigo, quiere decir?

- Doctor, no creo que Jim esté muerto, al menos, no como nosotros entendemos la palabra.

Bones, que hasta ahora había hablado sin dejar de mirar al frente volvió la cabeza y miró a Spock a la cara, tratando de descubrir algún indicio de fiebre o algo parecido.

- Vamos, usted sabe tan bien como yo que desapareció en el Espacio... Nadie es capaz de sobrevivir a eso.

- Tiene razón, pero... ¿Está usted completamente seguro de que fue eso lo que ocurrió en realidad?

- Vamos Spock, no me haga pensar tanto y dígame de una vez qué es lo que tiene en mente.

Spock hizo una pausa, como para aclarar sus ideas, y continuó:

- Usted conoce ese axioma que dice que una vez que eliminamos lo imposible...

- ...Lo que queda debe ser la verdad, por improbable que parezca. Lo conozco lo suficiente como para saber que no es una explicación. Vaya al grano de una vez.

- Como usted quiera, doctor... Mi extraño comportamiento de las últimas semanas tiene una causa bien definida: Jim está influenciándome.

- ¿Es eso posible?  -McCoy estaba dispuesto a no dejarse impresionar por nada que oyera.

- Teóricamente lo es. Es algo bien conocido que el Almirante y yo compartimos un vínculo mental muy fuerte; gracias a él se salvó de morir a manos de Garth de Izar. Ahora es posible que lo esté utilizando para atraerme al lugar donde se encuentra.

- ¿Y cuál es ése lugar?

- He hablado con algunos de los supervivientes de la nave Lakul. Todos recuerdan una especie de lugar en el que se encontraron totalmente a gusto. Algunos de ellos lo llaman Nexus, pero lo más fascinante es que todos sin excepción lo sitúan dentro de la Cinta de Energía.

- ¿Y cómo ha llegado a esa conclusión? Porque estoy seguro que no nos ha embarcado en esta nave por un simple y extremadamente ilógico sentimiento.

 - Siguiendo el axioma: Jim puede comunicarse mentalmente conmigo sólo cuando está consciente, y por lo tanto vivo. Yo estoy recibiendo sus mensajes, así que es imposible que esté muerto.

- Eso es fantástico... voy a decírselo a los demás antes de que lleguen los Klingons.

- No Doctor, no debe hacerlo.

- ¿Por qué?

- No estoy seguro de que sea lo correcto. Pretendo acercarme a la Cinta de Energía para intentar rescatar a Jim, pero hasta que no estemos allí nuestro deber es no hacerles concebir falsas esperanzas... Después de todo, las naves que se han acercado han sido destruidas. Si de verdad se considera amigo de Jim, guárdeme el secreto hasta que estemos frente a la Cinta.

- Spock, su secreto está a salvo conmigo... aunque si conseguimos rescatar a Jim echaré de menos su faceta humana.

- Bien Doctor, a lo mejor no tiene por qué hacerlo.

Bones no escuchó estas últimas palabras, había salido ya de la sala y se disponía a recibir a los invitados a la recepción. Nunca se le había ocurrido hacerlo antes, pero ahora se sentía dispuesto a todo.

- Debes hablar con Spock más a menudo -se dijo en voz alta-, ahora mismo acaba de quitarte treinta años de encima.

Llegó justo en el momento en el que Korrd acababa de materiarizarse. Como el oficial de más alta graduación había sido el escogido para encabezar la representación. A su lado, otros dos conocidos personajes y un tercer Klingon al que no habían visto antes.

- Capitán Klaa, no sabía que estuviera usted en la expedición  -Scotty recordaba muy bien a aquel joven oficial- Bienvenido a bordo.

- ¡Vaya! Así que está aquí la versión Klingon de Jim -Bones había empezado a llamarlo así después de su temeridad al atravesar la Gran Barrera sólo para luchar contra el Enterprise- Veo que hoy se nos presenta menos pendenciero.

- ¿Es así como se comportan los humanos ante la muerte de un gran guerrero? Nosotros guardamos un año de luto en el que no se celebra ninguna fiesta.

- Si llevara tanto tiempo tratando con humanos como yo, no se vería sorprendido por comportamientos tan ilógicos como los del Doctor McCoy -dijo Spock, que acababa de entrar en la Sala del Transporte.

- Cállese Spock -contestó Bones con una sonrisa- ¿Recuerda a...?

- Mi memoria se encuentra en perfecto estado Doctor.... Tasha Yar, primer oficial de cierto pájaro de presa con el que una vez salvamos la vida del Almirante... Sí, ha pasado mucho tiempo.

- Caballeros -intervino Korrd de nuevo- Si les parece podemos continuar nuestra charla en un lugar algo más confortable.... ¿Le queda algo de ese "Sputch", señor Scott?.

- Scotch, General. Ningún escocés que se precie sale jamás de viaje sin una buena reserva.

- Vamos a comprobarlo.

           

Todos salieron de la Sala de Transporte. Las coordenadas habían sido transmitidas y el resto de los invitados se transportarían directamente al salón. Spock dejó a Scotty y McCoy con Korrd, Klaa y Tasha Yar y se fue por un pasillo diferente con los otros dos Klingons. Nadie más lo sabía, pero eran dos de los mejores ingenieros del imperio, traídos expresamente por Korrd para introducir ciertas mejoras en el Enterprise.

Cuando Scotty y McCoy llegaron al salón se encontraron con que unas diez personas les esperaban ya. Minutos después, la recepción se encontraba en su apogeo., incluso Spock y los dos misteriosos Klingons se habían  sumado a ella, no sin antes haber preocupado tanto a Scotty con su ausencia como para hacerle bajar a la sala de máquinas.

A juzgar por el aspecto de los presentes, pocos hubieran podido imaginar que se hallaban en una nave de la Federación, pues los Klingons eran amplia mayoría. En las mesas, bebidas y entremeses de todas partes de la Galaxia.... Con una pequeña excepción harto molesta para McCoy. A pesar de que las reservas con las que Spock había dotado al Enterprise incluían suficientes litros de cerveza Rómula como para emborrachar a todo un batallón de Klingons y terrícolas, no había la más mínima señal de su existencia, y es que después de la última recepción con Klingons el Almirante había prohibido terminantemente que se volviera a servir en las recepciones diplomáticas, y la memoria de Spock, más que buena era infalible.

En un momento dado, Korrd se dirigió a un extremo de la sala y reclamó la atención de los presentes.

- Unos momentos de atención, por favor. he de hacer un anuncio extremadamente importante -dicho esto sacó un papel cuidadosamente doblado e hizo un pequeño silencio antes de comenzar a leer- Debido a la desaparición del Almirante Kirk, de la Flota Estelar, el Alto Mando del Imperio Klingon ha decidido homenajear al primero enemigo, después aliado y siempre gran guerrero. Con motivo de su muerte se ha decidido que el buque insignia de nuestra flota pase a llamarse "Korg Kirk".

- ¿Spock?

- "El Fiero Kirk", Doctor. Un gran honor para Jim, nosotros mismos y toda la Flota.

Todos aplaudieron con ganas, como un solo hombre.

- Ahora, brindemos -Korrd levantó su copa y dijo- Por la tripulación del Enterprise, los más valientes guerreros que he conocido en mi vida.

Klingons, humanos y Vulcanos alzaron sus copas y bebieron. Korrd volvió su mirada hacia McCoy y los demás, que inclinaron su cabeza saludándolo. Chekov tomó la palabra y respondió al brindis.

- Por el Imperio Klingon, desde hoy y para siempre, nuestros aliados y amigos.

- Has debido practicar mucho para evitar tu acento -Señaló Sulu en voz baja.

- Szi, un poco.

De nuevo se alzaron los vasos, y cuando bajaron, ya todos parecían miembros de una misma tripulación. Ahora por fin se abrían definitivamente las puertas para una alianza permanente de los Klingons con la Federación, después de tantos años de tensas relaciones y reproches mutuos.

Tras el brindis, Sulu se había quedado sólo en un rincón, pensativo, y cuando Uhura se acercó él le dijo:

- Lamento que haya sido una muerte lo que nos haya unido.

- Yo también, Hikaru, yo también...

Él le ofreció su  brazo y ambos se unieron a los demás en la fiesta.

Capítulo 5

En busca del destino.

           

Todo había sido muy rápido, tanto que casi se habían olvidado de su misión. Ahora la fiesta había acabado, y era el momento de trabajar en serio. Sentados en sus puestos, esperaban la orden de Spock, que no tardó en llegar:

- Señor Chekov, prepare un rumbo de intercepción para la Cinta de Energía.

- Rumbo trazado, Señor.

- Velocidad máxima.

- A la orden.

Habían pasado muchos años, pero el Enterprise seguía siendo una de las naves más veloces de la Flota. En el vacío del espacio el peso no era un impedimento, así que era capaz de superar a naves más ligeras que no contaban con Scott para mantener en forma sus motores. Sulu iba desgranando poco a poco los factores de velocidad:

- WARP ocho.... nueve..... Diez..... ¡Once!..... ¡Y acelerando!

- Spock, ¿qué le ha hecho a la nave?

- Sólo un par de ajustes en los reactores, Doctor... por supuesto, revisados por el señor Scott.

- ¿Cuales son esos ajustes? -preguntó Sulu- Me gusta saber en cuantos caballos voy subido.

- Bueno, hemos aprovechado la tecnología Klingon para diseñar un sistema de propulsión mixto. Para que se haga una idea, ahora está usted pilotando un pájaro de presa y el Enterprise al mismo tiempo. -dijo Scott con una inmensa sonrisa de satisfacción.

- A una velocidad de factor doce, calculo que interceptaremos a la Cinta dentro de dos horas punto cinco. -Dijo Bones desde su puesto.

- Gracias Doctor, Uhura, informe a la Flota de nuestra situación, y adviértales que tal vez perdamos el contacto una vez lleguemos a ella.

- Si, Señor Spock.

- Señor Scott, acompáñeme, tenemos que preparar una sonda. Señor Sulu, tome el mando.

 Los tres entraron en el ascensor, Spock dijo: "Ingeniería Sector 5" y calló el resto del camino. Nada más llegar, las luces se encendieron y con la misma rapidez, ellos empezaron el trabajo. Scott no sabía qué pretendía Spock, así que siguió sus instrucciones casi a ciegas. Equiparon la sonda con medidores de campo cuántico y un ingenio especial diseñado por Spock para averiguar por qué los tripulantes de la nave Lakul habían parecido estar entrando y saliendo del continuo espaciotemporal. El trabajo fue breve y la conversación escasa, por fin Scott se atrevió a romper el silencio

- Señor Spock.... ¿Qué buscamos exactamente?

- No lo sé señor Scott... pero espero encontrar algo.

Mientras tanto, en el puente se respiraba una ambiente de tensa espera.

- Bueno, parece que no queda mucho -suspiró Uhura-, dos horas más y por fin sabremos qué es lo que trama Spock. Empiezo a estar preocupada.

- Desde luego, el señor Spock es todo un misterio.... Doctor, busque la Cinta de Energía -dijo Sulu.

- Está en el lugar previsto, su velocidad y rumbo siguen constantes.

- ¿Tenemos ya imágenes?

- Sí, acaba de entrar en nuestro radio de alcance

- Póngala en pantalla.

Justo cuando Sulu decía estas palabras, Spock entró en el puente acompañado de Scotty. Sulu se levantó y volvió a su puesto al lado de Chekov. Sin decir nada Spock se mantuvo de pie al lado del sillón; en la pantalla, la Cinta de Energía avanzaba por el espacio, inalterable mientras se dirigía al punto de encuentro. Fue entonces cuando Spock volvió a hablar.

- Bien.... caballeros, Uhura, creo que ha llegado el momento de hacerles partícipes de mis sospechas.

Todas las miradas confluyeron en él.

- Ya saben que hemos sido encargados por la Flota Estelar para investigar el fenómeno conocido como Cinta de Energía; sin embargo, lo que me propongo hacer va un poco más allá del alcance original de la misión.

- Sin rodeos, Spock, díganos lo que pretende -cortó Bones.

- Tiene razón Doctor.... Tengo sospechas más que fundadas de que el Almirante Kirk se encuentra en el interior de la Cinta.

Estas palabras cayeron como un mazazo sobre ellos. No sabían si alegrarse o llorar, y empezaron un coro de murmullos que fue secamente cortado por Spock.

- Me baso en el hecho evidente de que mi comportamiento se ha visto alterado en las últimas semanas, como todos ustedes han podido observar. He deducido que dichas alteraciones provienen al menos en parte de mi vínculo con el Almirante. Por los datos que he podido recopilar de los supervivientes de la nave Lakul, se encuentra en un nexo temporal en el cual todo lo que él desea se convierte en realidad. Es probable que no sea consciente de su situación, ya que se encontraría aquí con nosotros si no fuera así... En resumen, pretendo entrar en el Nexus para rescatar a Jim, si es que él desea ser rescatado. Mientras ustedes hacen el estudio científico de la Cinta yo me transportaré a su interior. Corro el peligro de verme igualmente atrapado en ella sin ser consciente de donde me encuentro, pero es la única alternativa lógica que me queda para poder volver a ver a mi amigo... ¿Tienen alguna pregunta?

Un silencio se abrió paso entre ellos, hasta que Chekov se decidió a romperlo.

- ¿Die veras piensa que vamos a diejarlo ir solo?

- Pavel tiene razón -dijo Uhura- si quiere entrar ahí, lo hará con él y conmigo.... O no lo hará.

- Iremos todos o no irá nadie -resumió Scotty.

- Les agradezco su interés, pero deben quedarse en la nave. No sé qué alcance tiene el poder del Nexus, pero si dejamos la nave a la deriva tal vez no consigamos volver a ella... Iré solo, pues no puedo aceptar la responsabilidad de sus vidas.

- Spock, hay algo que se escapa a su brillante lógica: ¿Qué hará para convencer a Jim?

- Eso es cosa mía doctor.

- Por supuesto que lo es, pero usted sabe tan bien como yo cuál es la cosa más importante del Universo para Jim.

Automáticamente todos miraron a su alrededor: ¡El Enterprise! muchas veces Jim había dicho que era lo más importante en su vida.

- Doctor, ¿está sugiriendo que...?

- Precisamente Scotty. Sólo si ponemos en peligro la nave estaremos seguros de que Jim volverá. Sabemos que en el Nexus no existe el tiempo, así que será fácil entrar en él, rescatar a Jim y volver a la nave a tiempo de liberarnos con la estrategia de Scotty. Por supuesto, será mejor que dejemos preparado el deflector principal antes de irnos.... ¿Qué le parece mi plan, Spock?

- Fascinante... Y lógico.

- Entonces está decidido -dijo Sulu- Todos iremos en esa misión.

Spock arqueó ligeramente su ceja, y nada más verlo, McCoy se dirigió a él:

- No se enfade, Spock... Es sólo una muestra de esa inútil emoción humana llamada amor... Acompáñeme y dejaremos listo el deflector.

- Después de usted doctor.

Ambos salieron del puente, y dejaron a los demás con tanta preocupación como esperanza.

Continuará…