“Tras su largo viaje de vuelta a casa, la Uss Voyager afronta nuevos retos, nuevas exploraciones y nuevos peligros ahora en el cuadrante Alpha y más allá...”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan:STAR TREK VOYAGER

Escrito por Dr. Banner/ Portada: Zach Howard

Nota: Estos relatos se editaron originalmente en el blog AT Visions, que se han recuperado para su mayor difusión y para los lectores que no se pasen por el blog o no sean habituales del mismo.

El primero es importante, por que sus consecuencias se verán en futuros números de la serie regular. El del Q-Continuum, es un repaso a los encuentros de la Flota Estelar con los borg, en medio de la macrosala de las Guerras Borg.

La Ley del Más Fuerte

Historia situada entre  Star Trek Voyager#14-15

El embajador Elaithin se sirvió una copa de cerveza romulana. Tenía un contacto que le traía un cargamento de cerveza romulana directamente desde Romulo, era ilegal en territorio de la Federación, pero se encontraban a muchos años luz de la Federación. Se acercó a la mampara, para observar el desolador paisaje que se podía observar desde el edificio de la embajada. Gornar, el mundo natal y capital de la Hegemonía Gorn, no era un mundo hospitalario con sus habitantes. Era un mundo desértico, lleno de montañas y volcanes, azotado por tormentas de arena y donde prevalecía la ley del más fuerte. Y los seres vivos dominantes más fuertes eran los gorn, una especie agresiva y hostil, evolucionada desde reptiles. En otras épocas habían tenido conflictos, pero desde la guerra con el Dominion, cuando los gorn actuaron al lado de la alianza contra los invasores del cuadrante Gamma, vivían un momento de estabilidad. A veces maldecía ese momento, ya que eso hizo que la Federación decidiera establecer más relaciones con esta raza y enviar un embajador a su mundo, y le tocó en suerte a él. Cuantas veces soñaba con regresar a su casa en Bethazed, navegar por el mar de Ópalo, disfrutar de su familia. Pero de momento eran eso, solo sueños. Su deber, a su pesar, era permanecer en este lugar alejado de la mano de Dios.

La puerta de la sala se abrió, y por ella entró Alberion Ovutu, su ayudante y asistente personal.

- Embajador, tiene visita.- Dijo cortésmente su ayudante.

Elaithin no pudo reprimir un resoplido.

- Dime que no es un nativo y es alguien de la Federación que ha venido a visitarme.

- Lo siento, embajador, es Lyrr Krell.- Comentó Ovutu encogiéndose de hombros.

- Esta bien, esta bien, no habrá más remedio que recibirle.- Exclamó un resignado Elaithin.

El embajador Elaithin camino hasta la sala de actos. El protocolo en las visitas de los nativos gorn exigía ofrecerles algo de comida mientras esperaban. En el caso de los gorn era algo especialmente desagradable, ya que ellos no comían nada preparado o cocinado, ingerían solo carne cruda, y si su alimento estaba vivo, mejor que mejor. Lyrr Krell era el líder de una de las tribus más importantes dentro de la Hegemonía Gorn, y uno de los que más se opuso a que su raza hiciese tratos con la Federación. Era especialmente hostil e intolerante con los extranjeros. El gorn estaba terminando de devorar un sroll, un animal habitual en la dieta del planeta. Su boca cubierta de afilados dientes tremendamente afilados estaba empapada de sangre y restos del animal.

- Embajador.- Dijo en un gruñido casi gutural.

Elaithin se sentó a su lado y se sirvió un poco de agua.

- ¿Y bien? ¿Qué es lo que quieres?

- ¿Essta ess la hosspitalidad de su Federación? ¿Acasso no sson bien recibidoss los gorn en su propio mundo?

 

- Por favor, no hagas demagogia. Tú desprecias a la Federación, si has venido a la embajada debe de ser por algo importante.

El gorn se incorporó. Media más de dos metros y su cuerpo era musculoso y lleno de cicatrices de antiguas peleas. En estos momentos, odiaba que la telepatía de los betazoides fuera inútil para los gorn. No podía saber que pensaba el alienígena y eso no le gustaba. Odiaba las sorpresas.

- Ess hora de que lass cosass cambien para mi pueblo, embajador. Los gorn no permitirán que nadie ajeno a elloss less de ordeness. Romperemoss loss lazoss con su Federación. ¡Nuesstra fuerza no podra ser detenida!

- ¿Qué esta diciendo? Sabe muy bien que el emperador no dejará que lleguen a ese extremo. Ha rechazado una y otra vez sus intentos de que la Hegemonía Gorn regrese a su política expansionista y hostil con los mundos que les rodean.- Exclamó el embajador enfurecido y perdiendo toda compostura.

- El emperador no podra hacer nada. En esstos momentos, él y ssu consejo esstán siendo ejecutadoss.- Dijo Lyrr Krell.

 - ¡No puede ser! ¿Qué es lo que esta haciendo?- Permítame presentarle a nuestros nuevoss aliadoss.

Por una de las puertas entró una figura. Llevaba un complejo y avanzado traje ambiental que le cubría el cuerpo por completo. Elaithin no daba crédito ¿Un breen? ¿Una alianza gorn-breen?

- ¡Guardias, guardias!- Gritó el embajador, moviéndose hacía la puerta. El breen dijo algo, en su idioma, similar a un sonido mecánico y electrónica que el embajador no pudo entender. El pánico empezó a dominar al embajador.

- Ssus guardiass y ssu personal esstán muertos, embajador. Ssi le ssirve de conssuelo, no vera como ssu Federación ssera completamente aniquilada. Elloss lo han designado assí.

Elaithin no pudo ni detenerse a pensar en que quiso decir el gorn con ellos. El gigantesco reptiliano, se abalanzo sobre él y con sus propias manos le destrozo los huesos hasta convertirlo en un amasijo de carne muerta.

El breen le comentó algo al gorn.

- Ssi, amigo mío, essto ssolo acaba de comenzar.

El caos y el fuego de disruptores, así como el humo que salía de los edificios, era clarificador de que el gobierno gorn había caído. Un nuevo orden había llegado. Desde una nave oculta, en una orbita cercana al planeta, todo esto era observado con satisfacción por sus tripulantes. El fuego y las explosiones se reflejaban en sus negros ojos, ojos que parecían sin vida, como un túnel de oscuridad infinita, mientras hacían cambiar de rumbo a la nave para alejarse de allí, perdiéndose en la lejanía.

Poco después…

La doctora Elisa Mcbride caminaba con dificultad por los corredores de la nave. Todo parecía temblar, como si estuviesen pasando por un peligroso campo de asteroides o una tormenta de plasma. Una inquietante idea pasó por la mente de Elisa ¿y si les estaban atacando?

Entró en el puente de la nave y se acercó a Harus, el capitán de la Ulises. El boliado volvió su rostro hacía ella.

- ¿Qué ocurre, comandante?- Preguntó Elisa aterrada.

- Estamos recibiendo disparos de disruptores. Nos atacan.

-¿Qué? Eso no es posible, somos una nave médica, no tenemos armas.

- Eso no parece importarles demasiado, doctora.

La Ulises era una nave médica, cuya tripulación estaba compuesta en su mayoría por doctores y médicos dispuestos a ayudar a quien lo necesitase. Sin importar fronteras ni banderas. Suministran medicamentos, atendían a enfermos por epidemias y enfermedades, catástrofes naturales o guerras.

- Nos llaman, comandante Krell.- Indicó un soldado gorn a su superior.

Un humanoide, de gran tamaño y aspecto reptiliano se incorporó de su sillón de mando y observó la nave a la que estaban atacando.

- Ignórelos.- Ordenó Lyrr Krell.

Una figura silenciosa se encontraba al lado del gorn. Llevaba un sofisticado traje ambiental que le cubría el cuerpo por completo.

Un sonido mecánico y electrónico salió del breen.

- Esstoy de acuerdo, Brom Tar. Enviad varioss escuadrones de soldados para assaltar la nave. Yo missmo dirigiré el ataque.

- A suss ordeness, comandante.

Los soldados gorn entraron en el interior de la Ulises, y en pocos minutos se hicieron con el control de la nave. Nada demasiado extraño, considerando que la tripulación estaba compuesta por miembros del cuerpo médico en su mayoría. En el puente, los oficiales superiores se encontraban de rodillas, sin atreverse siquiera a mirar a los soldados gorn que les apuntaban con armas.

Lyrr Krell observó con despreció a las personas que estaban ante él.

- ¿Por qué hacen esto? No somos una amenaza real para ustedes. Somos una nave médica…

El capitán Harus no pudo terminar lo que estaba diciendo. Su cabeza fue seccionada por la espada curva de Lyrr Krell. Sus compañeros gritaron horrorizados ante lo que acababan de contemplar.

- No merecéis ni el esfuerzo de mataross. Llevaross a estoss.

- ¿Y que ocurrirá con los pacientes? Llevamos muchos heridos y enfermos a bordo.- Dijo con voz asustada la doctora Mcbride.

El gorn se le quedó mirando fijamente, y con su garra le sujetó la cabeza.

- Sse perfectamente que hacer con elloss, hembra. Loss gorn sabemoss sser compasivos.

Lyrr Krell se volvió hacía uno de los soldados.

- ¡Landazloss al espacio!

- ¡NO! ¡No puede hacer eso!- Gritó Elisa con lágrimas en los ojos.

El comandante gorn se marchó del puente, y la doctora Elisa Mcbride fue llevada tras él,  a la fuerza por uno de los soldados, sin que este sintiese piedad alguna por sus suplicas y llantos.

Conversaciones desde el Continuum Q

Historia situada antes del Star Trek Voyager#21

En lugar más de la imaginación, donde las leyes de nuestra realidad no se aplican, un lugar al que los mortales denominaban Continuum Q.

El ser conocido como “Q” se encontraba observando los acontecimientos que se están desarrollando en el plano mortal.

Q sintió como a su lado aparecía su vástago, al que se refería como Q Junior.

- Estos borg son duros de pelar. Tía Katty y sus amigos lo van a tener muy complicado para salir indemnes.- Observó Junior.- La Federación y los borg se han batido numerosas veces, quien sabe si esta será la última.

- La relación entre ambos bandos viene de mucho tiempo atrás.- Comentó Q haciendo aparecer la imagen de una nave.

- ¿Qué nave es esa?- Preguntó Junior.

- Se trata de la Uss Raven. Una nave científica tripulada por los Hansen. Un matrimonio de científicos que había escuchado historias referentes a una poderosa raza de seres cibernéticos de diversos pueblos diferentes, como los el-laurianos. Como es habitual en los “humanos” la curiosidad les llevó a querer saber más y se acercaron a los borg para estudiarlos. Fue el primer encuentro entre la raza humana y los implacables borg. Asimilaron a la pareja, así como a su hija pequeña, llamada Annika. Tú la conociste tiempo después como Seven of Nine.

 

- Seven, ¡Que mujer!- Apuntó Junior con una sonrisa lasciva.

- Hmmm Yo me quedo con Kathy, pero sobre gustos… El primer encuentro con la Flota Estelar fue gracias a mi intervención, aunque es de suponer que se habían encontrado de todas formas. El Capitán Picard de la Uss Enterprise me desafío, diciéndome que no necesitaban de mi ayuda en el espacio exterior. Le demostré su equivocación llevando a la Enterprise a enfrentarse cara a cara con un cubo borg. Sólo mi intervención evitó que acabasen en esa ocasión con ellos.

- Tu siempre tan solidario.- Observó irónicamente Junior.

- Ya me conoces, siempre altruista y velando por los demás…

- Aunque creo que caes en un error, ese no era realmente el primer encuentro con la Flota Estelar.- Comentó Junior.- Los borg retrocedieron en el tiempo, hasta el siglo 21, para impedir el primer contacto y que la Federación nunca llegase a crearse. Asimilando el pasado para destruir el futuro de su enemigo. Picard y su tripulación los siguieron y los detuvieron antes de que alterasen la línea temporal.

Casi cien años después, un grupo de científicos de la Tierra descubrieron en uno de los polos a un grupo de borg congelados, supervivientes de la batalla con los hombres de Picard. Tras reactivarse, los borg robaron una nave y pese a los esfuerzos del capitán Archer y la primera Enterprise consiguieron huir a espacio borg.

Q suspiró.

- Los viajes y paradojas temporales me dan dolor de cabeza.- Dijo Q.- Bueno, sea como sea, el siguiente encuentro con los borg, tras mi “intervención” fue cuando el colectivo capturó al capitán Picard convirtiéndolo en Locutus de Borg y liderando el ataque contra la Federación.

- ¿Locutus?- Preguntó Junior.

- Los borg nunca se han distinguido por tener buen gusto en poner nombre a las cosas, hijo mío.- Dijo Q poniendo cara de póker.- Su fiel tripulación lo liberó del colectivo, no antes de que acabasen con la mitad de la Flota Estelar en la batalla de Wolf 359.

- Y allí es donde Benjamin Sisko perdió a su mujer.- Interrumpió Junior.

- Sisko. Hacía tiempo que no recordaba ese nombre. ¿Sabes que una vez me pegó un puñetazo?- Dijo Q tocándose la mejilla pensativo.- En efecto, en la batalla, la nave donde servia Sisko fue destruida y su mujer y muchos de sus amigos y compañeros perecieron.

- Pero el ser detenida la invasión no les detuvo.- Dijo Junior.- Los borg y la Federación se volvieron a reencontrar.

- La siguiente vez fue un tanto diferente. Encontraron a un borg alejado del colectivo al que llamaron Hugh. Picard consiguió que “Hugh” se convirtiese en un individuo y lo devolvió con sus congeneres con la esperanza de contagiar esa individualidad a los borg.

- No tuvo mucho éxito el plan de Picard ¿verdad? - Inquirió Junior.

File:Q junior.jpg

- No lo llamaría éxito, desde luego. Es cierto que un pequeño grupo de borg se volvieron individuos, pero se unieron a Lore, el hermano androide de Data y casi acaban con la Enterprise.

- Tras esto, fue Tía Kathy quien se las vio con ellos.

Q asintió.

- Los borg libraban una cruenta guerra con la especie 8472, una raza procedente de otra dimensión. Los borg estaban perdiendo la guerra y sus bajas eran innumerables. Hasta que apareció en escena la capitán Janeway y la Voyager. Kathy estaba en un dilema, en su camino a casa, tenían que traspasar territorio borg y además estaba la peligrosa especie 8472, que quizás no se conformarían con los borg y destruirían todo a su paso. Por lo que opto por aliarse con los borg para derrotarlos.

- Una decisión arriesgada.- Observó Junior.

- Desde luego. El Doctor de la Voyager encontró un arma biológica contra la especie 8472, al modificar nanosondas borg, por lo que si querían ganar su guerra, los borg no tenían más remedio que aliarse con la Voyager. Para negociar con ellos, se designo a Seven of Nine. Cuando la especie 8472 se retiró, los borg no cumplieron su parte del trato e intentaron hacerse con la Voyager. Janeway liberó a Seven del colectivo y huyó de los borg. Esa es mi chica, la capitán Kathryn Janeway.

- Se ganó un enemigo ese día.- Dijo Junior.- Un enemigo con el que a nadie le gustaría lidiar.

- Por supuesto. Los borg se entrometieron de nuevo con la Voyager cuando la Reina Borg capturó a Seven of Nine y sus compañeros tuvieron que realizar una peligrosa misión de rescate en territorio borg. Eso no detuvo a Kathy, con tal de rescatar a su tripulante seria capaz de cualquier cosa.

- Ah, la Reina Borg. No es nada agradable ¿verdad?- Dijo Junior torciendo el gesto.

- Para nada, no es una mujer a la que te gustaría llevar a cenar…- Inquirió Q.- Había una mutación genética recesiva en los borg que les daba la capacidad de crear un mundo virtual y de vivir en él, libres de la mente colmena del colectivo, como individuos independientes, mientras se encontraban en su ciclo de regeneración A la creación virtual la llamaban la “Unimatrix Cero”.- Comentó Q.- En esa realidad virtual, recuperaban su identidad y podían interaccionar entre si. La mutación no era habitual y solo un borg de cada millón tenía posibilidad de tenerla.

- La Reina Borg fue consciente de lo que estaba ocurriendo e intento localizarlos como fuese para eliminarlos, ya que amenazaban la integridad del colectivo. Algunos integrantes de la Unimatrix Cero contactaron con la Voyager a través de Seven, que había pertenecido a la Unimatrix en su época de borg. Les pidieron ayuda para liberarse de una vez y por todas del colectivo antes de que los localizasen y los exterminasen.

- Buff, Eso seguro que el dolió, un duro golpe para la frío y calculadora Reina Borg.- Dijo Junior.

- Antes de volver a enfrentarse con la Reina, tuvieron una experiencia un poco menos desagradable con los borg. En su viaje, se cruzaron con un cubo borg averiado y cuya tripulación había perecido por completo, excepto unos tiernos e inocentes niños borg que salieron de la cámara de maduración antes de tiempo. Los niños se quedaron en la Voyager como refugiados. A uno de ellos lo conociste muy bien.

- ¡Icheb!- Exclamó Junior entusiasmado.- Mi buen amigo Icheb, tendré que hacerle una visita un día de estos.

Q Carraspeó.

- No te interrumpo más, sigue con lo que estabas contando, Q.- Dijo Junior.

- El último encuentro entre los borg y la Voyager fue cuando localizaron en el interior de una nebulosa la red transfactorial borg. Una serie de pasadizos transfactoriales que permitían a las naves borg ir a cualquier lugar de la galaxia. Ayudados por una Janeway de un futuro alternativo, Kathy y su tripulación consiguió volver a casa y aparentemente acabar con los borg. Por desgracia para ella no fue así, tal y como esta comprobando.

- Seria realmente aburrido si toda la galaxia fuesen borg. Nadie sabría decir nada más que “la resistencia es fútil” por cada rincón del espacio ¡intolerable!- Exclamó Junior. ¿Dónde encontraríamos diversión entonces?

- Si. Los borg no son precisamente unos seres muy divertidos, no.- Dijo Q encogiéndose de hombros.

- ¿No podríamos resolverlo todo? Ya sabes, un chasquido de dedos y guerra resuelta.- Dijo Junior entusiasmado.- Seguro que Tía Kathy nos lo agradecería.

Q negó con la cabeza.

- Hace no tanto tiempo no me lo hubiese pensado antes de actuar. Sin embargo, el Continuum Q se ha vuelto muy estricto en lo referente a nuestra intervención. Y créeme, el precio a pagar por ayudarlos seria muy caro.- Dijo Q recordando la última vez que fue castigado privándole de sus poderes ilimitados.

Junior resopló malhumorado.

- Al menos podemos observar como transcurren los acontecimientos como espectadores de lujo. ¿Crees que lo conseguirán?

- Quien lo sabe, hijo mío, quien sabe. Aunque algo me dice que no estarán solos ante el peligro.- Dijo Q guiñándole un ojo.

- ¿Donde nos quedamos? ¡Ah, si! La batalla por Evora.- Dijo Junior chasqueando los dedos.

FIN