“Tras su largo viaje de vuelta a casa, la Uss Voyager afronta nuevos retos, nuevas exploraciones y nuevos peligros ahora en el cuadrante Alpha y más allá...”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan :

STAR TREK VOYAGER

El Incidente Tholiano 1 parte: Zona de conflicto.
Episodio 8X04/ Temporada 8
Escrito por el Dr. Banner.

Fecha Estelar: 55939.9

                                                               1

- ¿Cómo te va por la academia, Icheb?

- Me va muy bien, Seven, me estoy adaptando bien y tengo muchos amigos.

Seven of Nine se alegraba enormemente de ver nuevamente el rostro de Icheb.

Desde que llegaron a la Tierra y él ingreso en la academia de la Flota Estelar, apenas habían tenido contacto. Recordaba con claridad la primera vez que le vio. Era una de los cinco supervivientes de un cubo borg dañado, los únicos que sobrevivieron eran borgs adolescentes, recientemente asimilados. La Voyager los acogió en su seno y Seven se convirtió casi sin quererlo en la tutora de estos niños, enseñándoles el largo camino  que ella misma recorrió anteriormente para asumir su individualidad. Los otros niños fueron llevados a sus mundos, pero Icheb se quedo con ellos y Seven le llego a coger un cariño especial, como si fuese el hermano pequeño que nunca tuvo. (1)

- Echo de menos a la Voyager, y te echo de menos a ti, Seven.- Dijo el muchacho.

- Es algo normal, pero pasara. Volverás, ya como miembro de pleno derecho de la Flota Estelar, Icheb, estoy segura.

- Claro, nadie esta mejor cualificado en este lugar que yo.- Dijo Icheb.

- Será mejor que vuelvas a las clases, nos mantendremos en contacto.

- Hasta pronto, Seven.

Tras terminarse la transmisión, Seven sintió durante un instante un sensación como de vacío, como si le faltase algo. Inmediatamente regreso a sus ocupaciones y relegó a un segundo plano su nostalgia por Icheb.

En la Tierra, en la academia de la Flota Estelar, Icheb se sentía mal. Pero no solo por haber hablado con Seven y sentir nostalgia, si no por haberle mentido. No estaba a gusto en este lugar, se sentía totalmente desplazado y no se estaba adaptando. Todos lo miraban como un bicho raro, con la mirada lo señalaban como algo distinto, algo que no cuadraba con ellos. No sabia cuanto tiempo aguantaría aquí.

En la enfermería, el Doctor se encontraba examinando unas muestras por el microscopio, tan concentrado en su trabajo que no se percató de que alguien había entrado en ella.

- ¿Esta ocupado, Doctor? ¿Doctor?

El holograma levantó de mala gana la vista de las muestras y con el gesto torcido por haber sido interrumpido. Cuando vio que quien le había interrumpido era Seven of Nine la expresión de su rostro cambio considerablemente.

- Ah, hola, Seven ¿ocurre algo?

Se fijó en el detalle de que Seven llevaba una bandeja con varios platos.

- ¿Y eso?

- ¿Ya se ha olvidado de nuestra comida “especial”?

El Doctor se llevó la mano a la cabeza y pensó- estupido-

- Perdóname, es que he tenido una noche muy movidita, el alférez Mcbride  me ha estado molestando varias veces, es un hipocondríaco y siempre esta pensando que tiene alguna enfermedad, ha venido cada dos horas a que le escanease. La verdad, lo hubiese tirado por la una exclusa al espacio...

- Prepararé la comida.- Dijo Seven, mientras ponía un mantel en la mesa de la oficina del Doctor.

Esta era una costumbre, un pequeño ritual que mantenían ellos dos desde hacía unos meses. Cuando ambos viajaban en una lanzadera y fueron asaltados por una raza que prohibía los hologramas y los destruía. Para salvar su existencia, Seven introdujo su programa en sus implantes cibernéticos. Lo que hizo que el Doctor controlase el cuerpo de la joven temporalmente. Mientras estuvo en su cuerpo, el holograma disfruto de un montón de nuevas sensaciones para él, por primera vez supo como era ser de carne y hueso y estar realmente vivo. Una de las cosas más agradables que descubrió fue el placer de comer, de saborear los sabores de los alimentos, algo que nunca olvidaría. Al salir del cuerpo de Seven, le reprochó a esta el que no disfrutase de este tipo de placeres y sensaciones y se contentase con simples suplementos alimenticios sin apenas sabor y sin disfrutar del placer de una buena comida. Tras volver a la Voyager, Seven le sorprendió trayendo comida a la enfermería y disfrutando de comida de “verdad”, mientras le iba explicando las sensaciones que obtenía de cada nuevo sabor que paladeaba, lo cual hacía que él, aunque no podía alimentarse, compartiese el placer de la comida con Seven. (2) Desde entonces, repetían esa pequeña reunión siempre que podían, al menos una vez a la semana. Desde que regresaron a la Tierra no habían vuelto a tener ocasión de comer juntos de nuevo.

Seven llenó dos copas de cristal con champán, ella cogio una y la otra se la acercó al holograma médico.  Ella alzó su copa y dijo. Brindemos, por nuestra amistad.

Ambos chocaron sus copas y ella bebió un corto trago.

- No beba mucho, sabe que no le sienta bien el Sintehol (3)- Dijo él con una sonrisa.

A Seven se le había ocurrido que para no pensar en Icheb y una vez terminado su turno, el estar con el Doctor en la reunión que solían hacer para comer, era la mejor solución.

- ¿Sabe? El otro día desafinó cantando esa opera vulcana.

- ¡¿Qué? Pero que esta diciendo, yo nunca desafino, tengo una voz perfecta y armoniosa, ni un ángel cantaría mejor que yo.

- Desafinó, lo escuché perfectamente. Y se lo demostraré claramente ¿mañana en la sala de hologramas?

- A las 7:30 horas. ¡Ja! Insinuar que yo desafino, que ocurrencia...

 

 

- Mmm estaría así toda la vida.- Dijo Janeway.

- No te diría que no, Kathryn.- Comentó Chakotay con una sonrisa.

Ambos se encontraban tumbados en la cama, desnudos y tapados con una manta. Ella tenía su cabeza apoyada en el pecho de Chakotay. Se encontraban muy a gusto y muy contentos los dos. Se notaba que algo muy especial había surgido entre ambos, al principio, fue más complicado, ya que una relación entre dos oficiales siempre era algo difícil, pero poco a poco se fueron soltando y se dejaron llevar, descubriendo que ambos eran muy felices juntos y llegando a pensar los años que habían desperdiciado sin estar el uno con el otro.

Él acarició suavemente el cabello de ella mientras ella le besaba la mano dulcemente.

Inesperadamente, sonó la señal del comunicador. Con evidente disgusto, la capitán se levantó de la cama para atender la llamada.

- Capitán, lamento molestarle, recibimos una llamada subespacial del alto mando de la Flota.

- Pásemela a mi habitación, señor Kim.

Janeway se puso un albornoz y se sentó en el despacho, frente a su Terminal personal.

Miró a Chakotay, que seguía tumbado en la cama y se encogió de hombros, como disculpándose.

En la pantalla apareció el rostro de la almirante Alynna Nechayev.

- Capitán Janeway. Encantada de volver a verla.

Ambas se conocieron en el cuartel general de la Federación (4)

- Supongo que no será una llamada de cortesía.

- Me temo que no. Les envío unas coordenadas a las que tiene que dirigir la Voyager de inmediato. Hace unas horas ha aparecido este objeto cerca de la frontera tholiana, ha aparecido de la nada. La imagen de la almirante fue sustituida por la de un extraño objeto alargado flotando en el espacio.

- ¿Es una nave?

- No estamos seguros. Los sensores de la sonda  que lo detecto apenas puede traspasar su superficie. Lo único que sabemos es que es enorme y muy antiguo, sea lo que sea.

- ¿Cuál es nuestra misión exactamente, almirante?

- La trayectoria prevista del objeto ocasionará que su rumbo a la deriva lo conduzca directamente a territorio tholiano en apenas 24 horas. Tendrán que averiguar todo lo posible sobre su origen y su configuración antes de que entre en el perímetro de la alianza tholiana y de darse el caso, intentar desviar su rumbo. La Voyager es la nave más cercana que tenemos del lugar.

- Entendido, nos pondremos en marcha de inmediato.

- Suerte, capitán, y sea prudente.

Tras apagar la terminal, Chakotay posó su mano encima del hombro de Janeway.

- los tholianos. Mal asunto.

- Estaba pensando exactamente lo mismo. Será mejor que nos vistamos y nos dirijamos allí a máxima velocidad.

 

                                                               2

 

- Llegaremos enseguida, capitán.

- Manténganme  informada

Janeway se sentó en su asiento, presidiendo la mesa de la sala de reuniones.

En la sala se encontraban el Doctor, Seven of Nine, B’elanna Torres, Chakotay, Barclay, Paris, Tuvok y Harry Kim.

- Doctor, puede proceder.

El médico holográfico se acercó a la pantalla y la puso en marcha. En la pantalla comenzaron a salir imágenes de unas extrañas formas cristalinas.

- No se sabe mucho de los tholianos, se sabe que es una raza no humanoide, están formados de  un denso polímero cristalino de carbono. Viven en un ambiente con temperaturas tremendamente altas, de hasta 300ºC. Por lo que sabemos, su sociedad se encuentra altamente jerarquizada. Así se dividen en diversas clases: Guerreros, dirigentes, constructores, exploradores y muchas más que ignoramos. Cada individuo se halla programado genéticamente para una función especifica. Son de tendencias claramente xenófobas y gustan de mantener su intimidad y no relacionarse demasiado con el esto de especies.

- Seven ¿los borg han asimilado a algún tholiano?.- Preguntó la capitán.

Ella negó con la cabeza. – Su organismo es demasiado extraño como para asimilarlo, son inmunes a las nanosondas borg.

- Interesante.- Comentó Tuvok.

- Vaya, parece que no nos recibirán con los brazos abiertos precisamente.

- Seguro que les encantara su sentido del humor, señor Paris.- Dijo el Doctor.

- ¿Qué sabemos del territorio tholiano, Seven?- Dijo Janeway.

- Su territorio esta llenó de zonas de espacio caóticas, con todo tipo de  anomalías y fenómenos espaciales peligrosos. Más de una nave ha desaparecido al intentar cruzar territorio tholiano, por lo que las naves comerciales no pasan por aquí, cuando quieren comercial, los mismos tholianos visitan los mundos en cuestión. Recomiendo máxima alerta mientras estemos cerca de la frontera tholiana, son impredecibles y muy hostiles con las visitas.

- Lo mejor será analizar nuestro objetivo y marcharnos rápidamente, antes de que se enfaden...- Dijo Chakotay.

Sonó la insignia intercomunicadora de la capitán.

- Capitán, hemos llegado.

- Todos a sus puestos. Seven, Reg, quiero un análisis exhaustivo del objeto.

Ambos asintieron y se dirigieron al turboascensor, con rumbo a la sala de astrometría.

El resto salieron al puente, todos se quedaron asombrados al ver en la pantalla principal el objeto que venían a estudiar. Era inmensamente grande, en comparación, la Voyager era un minúsculo insecto. Era alargada, acabando en una forma cilíndrica con una especie de ganchos saliéndole de los lados. Al mirarla, uno nota que antigua, muy antigua. A simple vista, su manufactura y diseño son desconocidos, no concuerdan con ninguna signatura de las razas conocidas. Iba a la deriva, flotando en el espacio, recortada en el vació espacial.

En astrometría, Seven, Reg Barclay y Melora intentaban analizar con los sofisticados sensores de la sala de astrometría el extraño objeto que tenían delante. Mantenían abierto un canal con el puente, para que pudiesen escuchar todo lo que decían.

- Por su forma, podría tratarse de algún tipo de nave, pero también podría ser cualquier otra cosa.- Dijo Melora.

- Los sensores apenas pueden penetrar su casco, No presenta ningún tipo de escudos energéticos ni ninguna emisión electromagnética en ninguna frecuencia. o responde a ningún tipo de señal.- Dice Barclay.

- Intentaré  calibrar los sensores para ampliar la fuerza y eficacia de la señal para penetrar la superficie del casco.- Dijo Seven mientras manipulaba los controles de su terminal.

- ¿Pueden calcular su trayectoria?- Preguntó Janeway.

- La trayectoria prevista de la nave ocasionará que su rumbo de deriva lo conduzca directamente a territorio tholiano en apenas cuatro horas, capitán.- Contestó Barclay.

- Me temo que me es imposible penetrar el casco. Esta hecho de un material desconocido que refleja todas las frecuencias posibles de los sensores.- Comentó Seven.

Janeway se levantó del asiento del capitán y miro fijamente a la extraña forma que podría tratarse de algún tipo de nave.

- Tendremos que enviar un grupo de exploración.- Le dijo a su primer oficial.

- Me apunto, ya sabes que me encantan las exploraciones arriesgadas, sobre todo cuando hay en medio algo tan antiguo como esa cosa.- Dijo Chakotay.

- Bien, forma un grupo y preparaos para salir. Tenemos que darnos prisa, no me gusta estar tan cerca de territorio tholiano.

- No te preocupes, no tardaremos, volveremos antes de que nuestros gruñones vecinos vengan a picar a nuestra puerta.

- Tened cuidado.

Chakotay asintió mientras sonreía.

- Tuvok, B’elanna, venid conmigo.- Ordenó Chakotay.

Los tres se metieron en el turboascensor y se dirigieron al hangar. Allí les esperaba una lanzadera. El alférez Rowan les esperaba para unirse a ellos en el equipo de exploración.

La lanzadera salió del hangar y se dirigió hacía el colosal objeto.

- ¿Creéis que habrá alguien dentro?- Comentó B’elanna mientras observaba su lugar de destino con  espectación.

- Yo diría que es improbable. Quizás ni sea una nave, si no algún tipo de sonda.- Dijo Tuvok.

- Lo averiguaremos pronto.- Apuntó Chakotay.

- He encontrado algo que podría ser una exclusa, nos intentaremos acoplar a ella para entrar en la nave.- Dijo Tuvok.

 

- Será mejor que vaya preparando los trajes de gravedad cero, no sabemos que nos vamos encontrar ahí dentro.- Dijo B’elanna.

Tras acoplarse a la exclusa, todos se vistieron con los trajes de gravedad cero y prepararon el equipo necesario para entrar.

- Chakotay a Voyager, vamos a entrar.

- Mientras estéis dentro no sabremos si podremos comunicarnos, estaréis solos, así que andad con mucho cuidado.- Dijo la capitán Janeway.

- Seremos muy cuidadosos. Nos vemos en un rato. Chakotay fuera.

- Espere aquí, alférez, usted se quedara aquí por si surge algún problema.- Le dijo Tuvok al alférez Rowan que asintió tranquilamente.

Chakotay abrió la compuerta y se adentraron en la construcción alienígena.

Caminaron por angostos pasillos de metal, B’elanna iba examinándolo todo con su tricorder.

- Según las lecturas del metal, este lugar es viejo, muy viejo, puede que casi un mil años de antigüedad.

- Mil años... Susurro Chakotay, que pensaba que algo tan antiguo podría guardar grandes y maravillosos secretos por descubrir.

Caminando llegaron a lo que parecía un lugar de viviendas, como una pequeña ciudad en miniatura.

- ¿Señales de vida?- Preguntó Tuvok.

- Ninguna.- Contestó B’elanna

- Si alguna vez hubo una tripulación lo más lógico es pensar que perecieron.-Señalo el vulcano.

- Por cierto, la atmósfera es respirable.- Dijo la medio klingon mientras se quitaba el casco del traje.

Sus compañeros la imitaron y se deshicieron de sus cascos.

Los tres escucharon sonidos en una de las viviendas, como si un grupo de niños estuviese jugando dentro de una de ellas. Se acercaron sigilosamente, y  B’elanna abrió una de las puertas. Para sorpresa de todos, no había nadie. Y por el aspecto de la sala, hacía mucho tiempo que nadie vivo pisaba el lugar.

- Todos lo hemos escuchado, pero aquí no hay nadie...

Fueron mirando en todas y cada una de las viviendas por si veían a alguien. Nada, todo estaba desierto.

- ¡Aquí!

Era la voz de Chakotay. Había encontrado algo.

Tuvok y B’elanna acudieron a su lado y observaron que señalaba algo en el suelo. Allí había varios  pequeños seres, esféricos, en el centro tienen lo que parece ser un inmenso ojo,  tienen cuatro patas, tres tentáculos, como pequeños  látigos. Caminaban por el suelo y los observaban con aparente curiosidad. No medirían más que unos pocos centímetros.

- No tienen aparato respiratorio, sistema de reproducción, digestión, ni sangre. El 80% del cuerpo consiste en una especie de panal construido por grandes células, como una batería.- Dijo Tuvok mientras les analizaba con el tricorder.

- ¿Organismos artificiales?- Comentó Chakotay con interés.

B’elanna se agachó y acercó su mano a una de las criaturas, esta le enroscó los tres pequeños tentáculos en la mano y B’elanna sintió un pinchazo de dolor a través del traje, apartó rápidamente la mano.

- ¿Estas bien?- Preguntó Chakotay.

- Si, no ha sido nada.

- Les aconsejo ser más prudentes.- Dijo Tuvok.

Los diminutos seres se fueron corriendo y desaparecieron por un pequeño agujero.

- Sea lo que sea, el tricorder no los detecta como formas de vida.- Dijo el vulcano.

- Será mejor que continuemos.

 

                                                               3

 

- ¿Seguimos sin comunicación con el equipo de exploración?

- Aún siguen dentro, capitán.- Comentó Harry Kim.

- Seguro que están bien.- Dijo Paris. Aunque en el fondo, tenía cierta preocupación por su esposa.

- Capitán, detecto dos naves. Son de configuración tholiana.

- Parece que ya  están aquí nuestros amigos, suban los escudos y manténganse en alerta.- Dijo la capitán.

- Recibo una comunicación de una de las naves, solo audio.- Dijo Harry.

- Póngala.

Un agudo sonido inundo el puente y todos se tuvieron que tapar los oídos. Después unos serie de chillidos y ruidos, similares a los sonidos que emite un delfín.

- A el traductor universal le esta costando adaptarse, el idioma tholiano es un idioma muy complicado. Creo que ya esta.- Dijo Harry.

- Veamos que tienen que decirnos.- Comentó Janeway.

- Se encuentran en territorio cercano a la frontera de la alianza tholiana ¿cuál es el motivo de ese acercamiento?

- Intentamos analizar y averiguar cual es el objeto que se ha materializado, estudiarlo y si es posible, desviarlo de su trayectoria actual.

- Ya hemos detectado el objeto, no permitiremos que cruce nuestras fronteras, será destruido de inmediato. Será mejor que abandonen la zona.

- Déjenos intentar cambiar su trayectoria, podría ser un objeto de inmenso interés arqueológico y científico

- Eso no nos interesa. Es potencialmente peligroso, por lo tanto, procederemos a destruirlo. No tienen autoridad aquí, les exigimos que se marchen del perímetro de nuestra frontera.

- Tenemos a tripulantes nuestros dentro de la construcción y no nos podemos comunicar con ellos. Y no nos iremos hasta que no salgan de ella.

Se produjo una pausa de un minuto donde el interlocutor tholiano guardo silencio.

- Les damos una hora para que sus tripulantes vuelvan. Transcurrido ese plazo, si no se han marchado del lugar, abriremos fuego contra el objeto y contra su nave.

- Pero puede no ser tiempo....

- Han cortado la transmisión, capitán.- Dijo Harry.

- Desde luego son de lo más agradable.- Comentó Tom.

- Detecto una transmisión de una de las naves tholianas, están pidiendo refuerzos.

- Estupendo. Parece que no nos quedará más remedio que poner en practica los simulacros de combate que hacíamos en la academia para combatir con las  naves tholianas.- Comentó la capitán.

- Seven, ¿cuál es el análisis táctico de las naves tholianas?

- Naves pequeñas, muy rápidas y maniobrables, con disruptores de largo alcance. Su arma principal es la llamada “red tholiana”, una red de haces tractores con las que atrapan a las naves mientras les absorben su energía. Para crear la red, son necesarias varias naves tholianas.

- Recuerdo haber escuchado historias de naves atrapadas en la red tholiana en la academia, nunca pensé que podría sucederme a mí- Dijo Tom.

 

                                                               4

 

- Esto es enorme, creo que nunca podríamos recorrer la nave.- Comenta Chakotay.

Se adentraban por un nuevo pasadizo, de repente, una forma cruzo delante de ellos.

Un humanoide, albino, sin un cabello en todo el cuerpo, con ojos completamente rojos.

Desapareció al cruzar una puerta que se abrió delante suyo. Le siguieron con cautela.

Tras cruzar el umbral de la puerta, descubrieron una inmensa sala surcado por pasarelas metálicas que se unen entre si. Debajo de ellas, a unos veinte o treinta metros de altura, había un inmenso tanque con un liquido de color anaranjado que parecía bullir. Docenas de humanoides como el que habían visto se movían de aquí para allá por las pasarelas, los ignoraron por completo, parecían estar ocupados reparando maquinaria estropeada y llevando cajas de un lado a otro del complejo.

Tuvok les analizó con el tricorder, levantó una ceja al comprobar el resultado.

-  Es fascinante. Son parecidos a los seres que encontramos en la otra cámara, aunque su organismo es un poco más complejo.

- Parecen ser una especie de obreros, quizás se ocupan del mantenimiento de la nave.- Dijo B’elanna.

Chakotay se paró, se secó el sudor de la frente ¿era su imaginación o hacía mucho calor en este lugar? De repente, su mano empezó a arder, formándose llamas que empezaron a subir por el brazo, sus piernas también empezaron a arder.

Tuvok y B’elanna se alarmaron al escuchar los gritos de su compañeros y se sorprendieron al ver como gritaba y se agitaba, como si le ocurriese algo, pero no veían nada.

- ¡Apagad el fuego! ¡me estoy quemando!

- ¡Tranquilícese, comandante! ¡no hay ningún fuego!

Las llamas que envolvían el brazo del primer oficial de la Voyager se intensificaron y observaba como la carne quemada se desprendía y dejaba ver el hueso limpio.

- ¡Chakotay! ¡míreme a los ojos!

Centró su mirada en los ojos del vulcano y de repente, se dio cuenta de que el fuego había desaparecido. Miró su brazo y movió los dedos como para comprobar que estaba bien.

- No se que ha ocurrido, me estaba quemando, pero las llamas ya no están.

- Nunca estuvieron. Algún tipo de ilusión o quizás manipulación mental.

- Los niños.

- ¿Cómo dice, teniente Torres?

- Los niños que escuchamos en las viviendas, al entrar, no había nadie, pero los tres les escuchamos. Creo que hay algo más en este lugar aparte de esos humanoides obreros.

- Será mejor que vayamos con mucho cuidado.- Dijo Tuvok. Su instinto también le decía que estaban siendo observados, pero no dijo nada.

Cruzaron el lugar, caminando por una de las pasarelas, observando con curiosidad como los humanoides trabajaban. Al raro, llegaron a una compuerta que llevaba a otro nivel de la estructura.

La sección donde entraron estaba llena de una extraña maquinaria automatizada. Unos brazos mecánicos dejaban en el suelo unas capsulas de un material semi-transparente donde se podía ver que su interior había humanoides como los que habían visto anteriormente, en otras había los pequeños seres esféricos que vieron en los primeros niveles.

- Producción en masa. Estas maquinas producen humanoides para ocuparse de las diversas tareas que requiere quiere esta nave. Quien sabe, igual es la única tripulación, una nave completamente automatizada.- Comenta Chakotay.

- Tengo ganas de ver la sala de ingeniería de este cacharro, seguro que tiene que ser algo realmente sorprendente.- Dijo B’elanna.

- No tenemos mucho tiempo, sugiero que continuemos la exploración.- Apuntó Tuvok.

La siguiente sala era poco menos que impactante. Una red de complejos mecanismos se entrelazaban alrededor de varias esferas flotantes. Estas esferas estaban iluminadas por una débil luz azulada. En el centro del complejo, había una plataforma con varios tipos de paneles.

- Creo que es ingeniería, pero una como jamás imagine.- Dijo B’elanna.

Montones de criaturas esféricas pululaban por el suelo y por los cables. Parecían observar, sin tenerles miedo alguno.

- Será mejor que eches un vistazo, B’elanna.- Le dijo Chakotay a la jefe de ingenieros.

- No me lo tendrás que pedir dos veces.- Dijo sonriendo mientras abría la caja de herramientas. Estaba deseosa de examinar concienzudamente el ordenador y el sistema de propulsión.

Se subió a la plataforma y comenzó a analizar los distintos controles. Una luz se encendió y un pequeño zumbido empezó a escucharse.

- No se que ocurre, no he tocado nada...

- Bienvenidos.

Alguien se acercaba caminando lentamente. Tuvok y Chakotay sacaron rápidamente sus phasers de mano. B’elanna bajo lentamente de la plataforma. Cuando la figura se acercó a la luz, vieron que era un niño. Un niño de alguna especie alienígena. La pigmentación de su piel era totalmente roja, su cabello que llevaba muy corto, era completamente blanco, sus ojos eran negros, con pupilas rojas, vestía un sencillo traje de color gris. No aparentaba más de ocho o nueve años.

- ¿Quién eres?- Preguntó Chakotay.

- Yo soy la nave.- Dijo el niño tranquilamente.

 

En el próximo episodio: El equipo de exploración intentará desentrañar todos los misterios de la nave desconocida, mientras la Voyager intentará sobrevivir a la hostilidad de los tholianos.

1)      En el episodio Collective de la 6 temporada  de Star Trek Voyager.

2)      En la 7 temporada de Star Trek Voyager, en el capitulo llamado

Body and Soul.

3)      Es una especie de sustituto del alcohol en el siglo 24.

4)      Se supone que la conocio tras su estancia allí, ver los primeros números de la serie en AT.