“Tras su largo viaje de vuelta a casa, la Uss Voyager afronta nuevos retos, nuevas exploraciones y nuevos peligros ahora en el cuadrante Alpha y más allá...”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan :

STAR TREK VOYAGER

La canción de Melora

Episodio 8X03/ Temporada 8
Escrito por el Dr. Banner.

Fecha Estelar: 55844.6

                                                               1

En su infranqueable castillo, el malvado y poderoso doctor Caótica observaba por su potente telescopio a ese indefensa y pequeña bola de barro que sus habitantes llamaban Tierra.

- ¡Pobres ilusos! Mi rayo mortal acabara con sus insignificantes vidas y así sabrán que el Doctor Caótica ha regresado.

- Su magnifica malevolencia tiene razón, como siempre.- Dijo uno de sus súbditos.

- ¡Bwhahahaha! ¡por fin cumpliré mi venganza!

La puerta de su laboratorio estalló en mil pedazos dejando ver dos recortadas figuras.

-¡ Caótica! ¡el Capitán Protón, defensor de la justicia, protector del universo y tu némesis, ha venido a detenerte!

- ¡Y no olvides a su intrépido compañero Buster!

- Yo me encargo de los guardias y del doctor, tu desactiva el rayo, Buster.

- Como no, capitán.

El incombustible héroe esquivó los torpes ataques de los hombres del emperador del mal, de una patada derribó a uno, y rápidamente disparó varias ráfagas de su pistola de rayos.

- Ahora estamos mano a mano, doctor.

- ¡Bwhahahaha! Iluso ¿me crees indefenso?

Caótica descorrió una cortina dejando ver a su más terrible siervo, su terrible robot destructor.

- ¡Eliminar!.- Dijo el robot con su fría voz robótica.

El robot le apresó una de las manos con sus fuertes tenazas de metal y le hizo soltar su arma.

Mientras tanto, Buster estaba manipulando los controles del cañón, con el rabillo del ojo, pudo ver que Protón estaba en apuros. Bajo una palanca y el cañón cambio de objetivo, disparando y desintegrando al robot mortal de Caótica. Antes de que pudiese hacer nada, el puño certero del héroe intergaláctico dejo inconciente al amo del mal.

Protón y Buster chocaron las manos. En una de las pantallas empezó a sonar una conocida música que significaba que el episodio había concluido.

- Una nueva victoria del Capitán Protón y su inseparable compañero.- Dijo Tom.

- La próxima vez, Buster tendrá más protagonismo, ya sabes, una historia donde se revindique su personaje.

- Claro, Harry, hasta podrás rescatar a la dama en apuros y sacarme las castañas del fuego.

- Trato hecho, compañero.

- Ordenador, fin del programa.

El laboratorio de Caótica desapareció, dando paso al entorno de la  holosección.

Las aventuras del Capitán Protón eran una holonovela que habían empezado ellos dos hacía varios años. Estaba ambientado como los seriales de  ciencia ficción de la década de los treinta del siglo veinte. Tom era un gran aficionado a ese siglo, así que la idea fue enteramente suya. Acabo convirtiéndose en una diversión de lo más interesante, y cada vez que tenían tiempo libre se escapaban a introducirse en el mundo del Capitán Protón.

- Vamos a tomar algo al comedor.

- Secundo la idea.- Dijo Harry.

Al salir de la holosección se encontraron con Seven, que caminaba distraída leyendo un informe.

- ¡Seven! Tienes que unirte un día con nosotros y participar en las aventuras del Capitán Protón.

Seven  no respondió simplemente arqueó una ceja ante el comentario.

- Podrías ser la ayudante del capitán y tendríamos que rescatarte de las garras de Caótica.

- No tengo tiempo para fantasías. La gente sueña con lugares y situaciones que nunca ocurrirán. Ansían ilusiones en lugar de prestar atención a sus obligaciones.

- Tu te lo pierdes, vamos al comedor ¿Nos acompañas?.- Comentó Tom.

Seven asintió y los tres bajaron por el turboascensor hasta el comedor de oficiales.

- Lo olvidaba, felicidades por su ascenso, señor Kim.- Dijo Seven.

- Gracias. Creo que ya era hora, empezaba a pensar que permanecería eternamente como alférez. Teniente Kim suena mucho mejor que alférez Kim ¿verdad?

                                                               2   

      

En otra parte de la nave, en una de las salas de transporte. La capitán Janeway y el Doctor conversaban mientras esperaban a que subiese a la nave un invitado.

- Dígame, Doctor ¿esta todo preparado?

- Por supuesto, llevo tiempo estudiando los informes médicos de la alférez Pazlar y tanto sus aposentos como la enfermería están debidamente acondicionadas.

Empezó a materializarse una forma en la plataforma. Aunque ya estaba avisada, a Janeway le resulto duro ver a la joven con el exoesqueleto con servo controles que necesitaba para poder estar en gravedades de clase m. Ello se debía a que la alférez Melora Pazlar era elaysiana, y en su mundo natal la gravedad era mucho más baja que en los planetas de clase M(1), por lo que cuando sus habitantes salían de entornos de baja gravedad , necesitaban la ayuda de un exoesqueleto para poder desplazarse y tener algo de autonomía. No podía ni imaginar la carga que tenia que soportar la joven.

Con el esfuerzo reflejado en su rostro, la alférez bajo lentamente la plataforma, se apoyaba en un bastón de madera. Ambos hicieron amago de ayudarla, pero ella negó con la cabeza.

- Alférez Melora Pazlar pidiendo permiso para subir abordo, capitán.

- Permiso concedido. Bienvenida, alférez, este es el Doctor.

Le saludo en silencio sin mucha alegría.

- Si no le molesta, preferiría descansar en mis aposentos.

- Por supuesto, el Doctor le acompañara. Ya nos veremos.

- Sígame, alférez Pazlar.

- Llámeme Melora.

- Bonita nave.

- Sin duda, y aún no ha visto la sala de astrometría, seguramente es la más avanzada de la Flota.

- Eso me han dicho.

- No quiero agobiarla, pero cuando descanse, le ruego se pasé por la enfermería para un chequeo.

Melora asintió en silencio. Finalmente llegaron a la puerta de sus aposentos.

- Esta todo preparado para su mayor comodidad. Ya no le molesto más, que descanse.

Se despidieron cortésmente y Melora nada más cerrarse la puerta, manipuló los controles ambientales de su camarote y la gravedad en esta habitación cambió a una gravedad baja.  Se despojó de su exoesqueleto y inmediatamente  ella empezó a flotar, a “volar” literalmente. Se sintió ligera de nuevo, lejos de la presión y la lentitud que sentía en otras gravedades. Cerró los ojos y casi podía imaginarse que estaba de regreso en su mundo natal  Elaysia. A pesar de que hacía años que no regresaba a su mundo, recordaba perfectamente la felicidad y la paz que dejo atrás cuando decidió alistarse en la Flota Estelar. Ser la  primera elaysiana en formar parte de la Flota Estelar no fue una noticia agradable para su familia. Sabían de los impedimentos y el sufrimiento que tendría que soportar lejos de su mundo, pero su pasión por conocer otros mundos, por viajar por la galaxia se impuso finalmente a la opinión de su familia. Flotando libremente finalmente se quedo dormida.

Se despertó hora y media antes de su entrada en servicio. Con evidente resignación se puso el exoesqueleto y se apoyo en su bastón. El bastón estaba tallado en madera de árbol garlánico y fue un regalo de despedida de su familia. Desactivó la gravedad baja del camarote y notó la familiar y desagradable sensación que le acompañaba la mayoría de veces, como si un tremendo peso aplastase su pequeño cuerpo.

Decidió pasarse por el comedor y desayunar algo antes de empezar su turno.

Caminó lentamente, cada paso que daba era un sufrimiento, pero como siempre, apretó los dientes y siguió adelante.

Se sentó en una mesa, con un vaso de zumo de rokassa y se puso a observar a el resto de personas a su alrededor.

- ¿Están libres estos asientos?

- Si, pero...

Antes de que añadiese nada más, Harry Kim y Tom Paris se sentaron en los dos sitios libres de la mesa de Melora.

- Iba a añadir que deseaba estar a solas.

Tom y Harry se miraron.

- Tu debes de ser Melora ¿verdad? Yo soy Harry Kim y él es Tom Paris.

- Encantada... Dijo ella sin mucha convicción.

- ¿Solo vas a tomar un zumo? Yo si no desayuno bien no rindo.

- ¿Desayunar bien? ¿Con una ración de moluscos vulcanos gigantes salteados en mantequilla rhomboliana? Harry, si yo comiese eso, estaría todo el día en el baño.

- Yo con un zumo tengo de sobras.

- Y dime, Melora ¿qué te parece la Voyager?

- Me gusta, parece una buena nave.

- Ya veras como te gusta estar aquí, pronto formaras parte de esta gran familia.- Añadió Harry alegremente.

- Es una agradable conversación, pero tengo una cita con el Doctor.- Dijo Melora mientras se levantaba con evidente esfuerzo.

- Oh, ha sido todo un placer.- Dijo Tom.

- Luego, cuando termines tu turno ¿querrías tomar  algo?.- Dijo Harry.

Melora lo miró con sorpresa y durante un instante, la expresión de su rostro se relajó, para después volver a su habitual pose de tensión.

- No tengo tiempo para estas cosas, tengo mucho trabajo por delante.

Melora se marchó de la mesa sin mirar atrás, pero cuando estaba apunto de salir del comedor, tropezó con la pierna de un oficial y cayó al suelo como un peso muerto.

Rápidamente, Harry y Tom acudieron a auxiliarla. Melora rechazó la ayuda con un gesto y les desafió con la mirada. Muchas de las personas del comedor se quedaron mirando como la joven se levantaba lentamente y con mucho esfuerzo.

- ¿Te encuentras bien? ¿necesitas ayuda?- Dijo Harry con preocupación.

 - Estoy perfectamente, no necesito ayuda de nadie.- Contestó bruscamente la elaysiana.  

  Harry  se quedo observando como Melora se marchaba hacía un turboascensor.

- ¿Qué mosca le habrá picado?.- Dijo Tom.

Miró a su compañero y negó con la cabeza.

- He visto esa mirada antes ¡otra vez te fijas en la mujer equivocada! ¡eres un caso perdido, Harry!

Melora se detuvo un momento para recuperar el aliento un poco antes de llegar a la enfermería. Se recriminaba a si misma por haberse marchado así. Ellos solo querían ser amables y ella se había comportado como una estupida. No lo podía evitar, cuando las limitaciones físicas le impedían realizar sus tareas o hacían evidente su problema, se enfadaba tanto consigo misma que no era capaz de pensar en otra cosa. Le debía una disculpa a Harry Kim. No solía hacer muchos amigos en sus destinos, debido a que ella siempre estaba a la defensiva y no dejaba a nadie acercarse lo suficiente, levantaba barreras infranqueables y se centraba en su trabajo, dejando a un lado todo lo demás. A veces deseaba que alguien derribase esos muros.

                                                               3

- ¿Ha realizado el diagnostico de los sistemas?

- Casi he terminado.

- El casi no me basta, alférez, le pedí el diagnostico completo de los sistemas de astrometría para las 7.01 horas y no ha cumplido.

Estuvo apunto de decirle a Seven of Nine que el que no estuviese familiarizada con los sistemas de astrometría tenia algo que ver con su retraso, pero no dijo nada.

 - Quizás es mejor que se encargue de algo que sea capaz de realizar.- Dijo Seven sin apenas levantar la  cabeza de su Padd.

Melora apretó los dientes y se mordió la lengua para no responder. Se controló sabiendo que si lo hacía podría decir cosas que solo le causarían problemas. Se giró y el dio la espalda a Seven, centrándose en su trabajo.

Cuando Seven se marchó, Barclay se acercó a Melora.

- No se lo tomes a mal, la conozco poco, pero por lo que se, Seven of Nine es muy exigente en su trabajo, no es por que seas nueva.

- No me asusta, se trabajar bajo presión, lo he hecho toda mi vida. No conseguirá intimidarme.

- Estoy seguro que lo harás fenomenal.

Una hora y media después. Melora caminaba hacía su habitación concentrada en el trabajo que tenía pendiente para el día siguiente.

- ¿Mucho trabajo?

- Si no lo tengo todo acabado para mañana la reina borg me tirara por la exclusa más cercana.

- ¿Seven? Nah, perro ladrador poco mordedor.- Dijo Harry.

- Quería disculparme por irme de esa manera esta mañana, fui una mal educada

- No tienes de que disculparte, tranquila. Quizás pueda echarte una mano, yo ayude a diseñar y construir la sección de astrometría, igual puedo ayudarte a familiarizarte con los sistemas.

- Lo haré por mi misma, no necesito ninguna ayuda. Hasta pronto.

Harry se quedó con la palabra en la boca. Estaba seguro de que ella había levantado barreras para protegerse de la gente y de que bajo ellas se encontraba una mujer alegre y simpática que no solía dejarse ver a menudo. Tal vez por miedo a sufrir o por haber sufrido mucho en el pasado.

Al cruzar a otro pasillo se cruzo con Tuvok que se detuvo ante ella.

- ¿Alferez Pazlar? Quería hablar con usted. Soy el comandante Tuvok.

- ¿Qué es lo que quiere, señor?

- Me preocupo de que toda la tripulación este bien entrenada para situaciones de combate o de riesgo, usted no será una excepción.

- No suelo ir en misiones de peligro, no creo q hagan falta, además, en su gravedad soy solo un estorbo, señor.

- Cualquiera de nosotros esta expuesto a situaciones de riesgo ¿Y si esta sola en un territorio hostil rodeada de enemigos? ¿qué es lo que haría?

- Pero yo no puedo...

El vulcaniano  la miró fijamente.

- Escúcheme atentamente. Voy a enseñarle como aprovechar sus recursos al limite. Tiene limitaciones en esta gravedad, pero yo haré que las compense para que sea capaz de enfrentarse a cualquier peligro ¿ me ha entendido?

Melora asintió.

- Perfecto, mañana mismo quiero que acuda a la primera clase. Le espero, sea puntual.

Al llegar a su habitación estaba sin aliento. Había sido una jornada muy dura.

Se sentó y la vista se le fue hacía una representación holográfica de su hermano y ella en el cielo de su mundo. Esa foto le trajo muchos recuerdos, las lagrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Hundió su cabeza entre la almohada y lloró desconsoladamente hasta que se quedo dormida.

                                                               4

                                                              

A la mañana siguiente entró en la enfermería y observó como el Doctor se encontraba en su terminal examinando alguno de sus casos , mientras tarareaba  la melodía de una ópera romántica.

- Vaya, vaya, pensaba que se había fugado. Llega diez minutos tarde.

- Lo siento, Doctor, me entretuve en el comedor.

- ¡Ah! Ya veo que empieza a relacionarse con el resto de la tripulación. Bien, túmbese en la bio-cama y la examinaré.

La empezó a escanear con el tricorder médico, mientras lo hacía, el holograma se fijó en la expresión del rostro de la elaysiana.

- ¿Le ocurre algo? ¿se encuentra bien?

- No es nada...

- Puede contarme cualquier problema que tenga, mis dotes de psicólogo con respetadas y admiradas por toda la tripulación ¡he resuelto graves casos de estrés! ¡hasta he ayudado a varias parejas a reconciliarse! ¡ningún consejero en toda la Flota podría ayudarle mejor que yo! Según mis estudios...

Los ojos de Melora estaban llorosos.

- Habló demasiado, me lo suelen decir mucho, normalmente no suelen tener razón, pero esta vez he sido demasiado bocazas ¿qué te preocupa?

- Es este exoesqueleto que me veo obligada a llevar, me siento prisionera. Como un pájaro enjaulado que ansia la libertad. No sabe como es vivir así.

- Se equivoca. Durante mis primeros años estaba prisionero entre estas paredes, sin poder salir de los limites de la enfermería. Después conseguí esto- Dijo señalando el emisor móvil que llevaba en el brazo.- Y pude moverme con entera libertad. Aún así, a veces siento que es una carga para mí, limitado a llevarlo para el resto de mis días. Así que comprendo muy bien como se siente.

El Doctor se guardo el tricorder.

- Puedes levantarse, esta perfectamente. Le recomiendo que se distraiga, que después del trabajo, salga y se divierta, esa es la mejor medicina.

- He conocido a alguien, Harry Kim y me ha invitado a salir.

- ¡Estupendo! Vaya con él, diviértase y páselo bien.

- Muchas gracias, Doctor.

- Para eso estamos, Melora.

                                                               5

En los siguientes días Melora estuvo muy atareada con su trabajo en astrometría, bajo las ordenes de Seven y apenas si tuvo tiempo libre. Varias veces pensó en ir a buscar al teniente Kim para ir a tomar algo, pero siempre aparcaba la idea.

Harry llevaba varios días con el turno de noche en el puente. Se ocupaba de llevar el mando de la nave mientras la capitana y el primer oficial descansaban. Era algo que le gustaba, y aspiraba a algún día, sentarse en una silla parecida como capitán de una nave estelar. Necesitaba relajarse, así que pensó que rato en la holosección, quizás visitase  Fair Haven o hiciese un nuevo capitulo de el Capitán Protón. La cuestión era distraerse un poco de la rutina diaria.

Cuando se abrieron las puertas de la holosección se dio cuenta de inmediato de que estaba en funcionamiento y alguien la ocupaba. Movido por la curiosidad, entró.

Lo que vio lo dejó sin aliento. Era un inmenso y hermoso paisaje, grandes montañas, un cielo clarísimo, como jamás imagino, dos soles gemelos iluminaban la escena. Lo que más le llamó la atención eran las figuras que flotaban aquí y allá, cientos de hombres y mujeres parecían volar por encima de unas bellísimas ciudades que asemejaban echas de cristal y cuyas torres se perdían entre la maraña de nubes.

Harry se agarró a las ramas de un árbol para no salir volando, ya que la gravedad era distinta aquí. Un sonido llamó la atención de Harry. Era el sonido armonioso de una voz, cantaba una canción, una melodía bella, pero triste a la vez. No entendía las palabras, pero la voz le llegó al alma. Durante unos minutos escuchó en silenció la canción dulce y triste de Melora. Cuando terminó no pudo resistirse y aplaudió, lo cual hizo que se soltase del árbol donde estaba y comenzase a flotar sin control. La elaysiana se dio cuenta de la presencia de Harry y acudió al rescate. Lo agarró de la mano y planeo con él hasta un edificio de la ciudad cristalina.

- Parece que tengo un admirador.

- Esa canción... No tengo palabras, es la voz más hermosa que he escuchado nunca.

- En Elaysia el cantar es una forma más de comunicación, se usa tanto como el hablar. El cantar es un todo un arte allí, mi mundo es cuna de grandes maestros cantores que son admirados en todo el cuadrante.

- Es un planeta precioso.

- Este es un programa que fabrique yo misma y siempre llevo conmigo, para no olvidarme de mi hogar. Sus altas cumbres, sus ciudades cristalinas, los océanos esmeralda, y sobre todo el cielo claro y luminoso, deslizarme por él con mi hermano y mis padres...

- Echas mucho de menos todo esto, ¿verdad?

- No sabes cuanto. Érase una vez una pequeña niña llamada Melora, era una niña con una familia estupenda que la quería, que vivía en un mundo que muchos considerarían un paraíso, esa niña por las noches miraba a las estrellas y fantaseaba con que habría en ellas. Al crecer, esa niña decidió marcharse de su hogar para averiguar que había en todos esos puntos luminosos que estaban en el firmamento.

- Eres muy valiente, dejaste todo lo que querías para perseguir tus sueños y hacerlos realidad.

- Mis sueños...  Últimamente me ronda por la cabeza la idea de dejarlo todo y volver a casa. De darme por vencida.

- ¿Abandonarlo todo? ¿dejar tu carrera en la Flota?

- Me cuesta el doble que a cualquiera de vosotros hacer cualquier actividad física en vuestra gravedad y veo en la mirada de todos lastima y no puedo soportarlo.

- No lo dejes, Melora...

Harry la besó.

- Lo siento, yo... No he podido evitarlo.

Melora sonrió. Su sonrisa era resplandeciente. Agarró fuertemente a Harry y impulso a ambos por el cielo esplendoroso de Elaysia y los dos volaron cogidos de la mano.

- ¡Es maravilloso!

Ella no dijo nada y lo abrazó. Ambos se besaron y se abrazaron flotando entre las nubes.

                                                               5

Harry caminaba por uno de los pasillos de la cubierta, camino de su camarote. Iba perdido en sus pensamientos, por lo que no se percató de que alguien se le acercaba por detrás y le daba un coscorrón en la cabeza.

- ¡Ey!

- Vaya, si es Harry Kim, pensaba que habías cambiado de nave, hace días que no te veo el pelo.

- He estado ocupado, Tom.

- A ver si lo adivino ¿la nueva de la sección de astrometría?

Harry no dijo nada, pero sonrió.

- Pillín, ya sabia yo ¿crees que acertaras? Por que tu historial en cuestión de mujeres no es que sea muy exitoso.

Sin poder evitarlo, las palabras de su amigo le rememoraron las distintas mujeres que habían pasado por su vida: libby, la atracción temporal que sintió por Seven, Linsay Ballard, una de las gemelas Delaney, hasta un holograma que resulto ser una alienígena que los espiaba. Desde luego no había dado una a derechas en los asuntos de pareja, pero esta vez sentía que seria diferente.

- Melora es especial, no se como explicarlo, pero cuando estamos juntos, me olvido de todo lo demás.

- Eso veo, hasta de tu mejor amigo.- Dijo Tom guiñándole un ojo.- Venga, vamos a tomar algo al bar de oficiales para celebrarlo.

- Trabajo terminado.- Dijo Melora.

Seven ni se inmuto mientras leía rápidamente el informe de la alférez..

- Su informe es interesante. Siga así, alférez.

El sonido de la insignia intercomunicadora les interrumpió.

- ¿Sí?

- Seven, necesito que me ayuden a calibrar lo sensores de largo alcance de operaciones, quizás la alférez Pazlar me podría echar una mano.

- Irá enseguida, teniente Kim.

- Kim fuera.

- Ya ha oído al teniente, alférez.

Seven observó como se marchaba. Harry Kim se equivocaba si creía que podía engañarla. Estaba claro que para la calibración de sensores no necesitaba ninguna ayuda. A la alférez Pazlar se le dilataron las pupilas al escuchar la voz de Harry, el flujo sanguíneo en su rostro aumentó, eran síntomas propios de una reacción emocional. ¿Tenían una relación sentimental? Interesante.

Inmediatamente volvió su atención a su trabajo.

- ¿Ayuda para calibrar los sensores?

- No se me ocurrió otra cosa

Melora rodeó con sus brazos a Harry y se besaron.

- ¿Esto significa que estamos saliendo?

- Creo que si, guapa.

- ¿Sabes? No tengo una relación en serio desde... ¡Hace tanto! Desde que estuve destinada en la Espacio Profundo Nueve, allí tuve una corta pero intensa relación con Julian Bashir(2)

- ¡El doctor Bashir! Lo conocí hace poco, en la ceremonia que nos hicieron en la Tierra(3) que pequeño que es el universo...

- Desde entonces no he tenido nada serio, me he centrado en mi trabajo, dejando de lado todo lo demás, hasta que apareciste tu.- Le dijo sonriendo.

- Pues si te digo que mi ultima relación fue con una muerta...

- ¿Qué? Me estas tomando el pelo.

- Se llamada Linsay Ballard, éramos muy amigos, y mientras vivía no le confesé lo que sentía, y entonces, en una misión murió. Pensé que la había perdido para siempre, pero regreso convertida en una kobali, los kobali eran raza que se reproducían introduciendo su código genético a los cuerpos de los muertos que encuentran. Lindsay huyo de ellos y busco a la Voyager. Tras encontrarnos de nuevo, tuvimos una relación, pero ella se dio cuenta de que era más kobali que humana y decidió regresar con ellos. (4)

- Eso te debió romper el corazón.

- Sí, durante un tiempo pensé que el destino había sido muy cruel conmigo, la recuperé para perderla de nuevo, con el tiempo la herida se cerró.  

Melora lo abrazó aún más fuerte, poniendo la cabeza en el pecho de él.

- Gracias, Harry.

- ¿Por qué?

- Por todo, gracias a ti he vuelto a saber lo que es vivir, lo que es ser una persona normal. He sido afortunada.

- El afortunado soy yo, por haber conocido a alguien tan especial como tu.

Se escuchó el ruido de la insignia intercomunicadora de Harry.

- Señor Kim, preséntese en el puente.

- Enseguida, comandante Chakotay.

- El deber me llama.

- Aprovecharé para acercarme a la enfermería, el Doctor quería hablar conmigo.

- Ten cuidado y que no te de una de sus famosas charlas.

Ambos se despidieron con un beso. Melora bajo con el turboascensor hasta la enfermería. Nada más entrar se fijo en estaba vacía. No había nadie.

- ¿Doctor? ¿Esta aquí?

Miró por todos lados y no había señal alguna del Doctor.

- Computadora, active el programa médico de emergencia.

De repente apareció con un destello de luz la familiar forma del Doctor.

- Indique la naturaleza de la emergen... Ah, Melora, es usted.

- ¿Quería verme?

- Sí, he estado repasando su historial médico y me he fijado en que hace unos años, el doctor Bashir le aplicó un tratamiento neuromuscular para conseguir que su cuerpo se adaptase a esta gravedad. Tuvo éxito, sin embargo, si hubiese seguido con el tratamiento nunca más habría podido regresar a su mundo para quedarse, solo de visita, durante cortos periodos de tiempo ¿verdad?

- Sí, el tratamiento solo tenía un camino de no retorno y decidí no renunciar a regresar a mi mundo algún día.

 - No quiero darle esperanzas, pero he estado iniciando investigaciones para un tratamiento que pueda servirle para las dos gravedades, estas investigaciones son de hace unos años y la ciencia médica a avanzado mucho, además de que contara con mi pericia y mi esfuerzo para lograrlo.

Impulsivamente, la alférez le dio un beso al médico holográfico.

- Doctor, me ha hecho la mujer más feliz del mundo.

 - Recuerde que no hay nada seguro, y que llevará tiempo, pero creo que se podrá lograr.

- Eso es más que suficiente, ¡gracias, Doctor!   

El Doctor observó como la elaysiana se marchaba. Se tocó donde había recibido los labios de la chica y sonrió de oreja a oreja.

                                                              

- ¿Y eso te dijo el Doctor? ¡es maravilloso!

- Parece que todo son buenas noticias desde que llegue a la Voyager.

Entraron en el salón de oficiales. Para sorpresa de ambos, estaba a oscuras, no había luces.

- No hay nadie, computadora, encienda las luces.

La familiar voz de la computadora se mantuvo en silencio.

- Voy a ver que pasa. –Dijo Harry.

Este se apartó de su alcance visual y le perdió de vista.

- ¿Harry?

De repente, se encendieron las luces y vio como un montón de personas estaban ocultas en el salón. Un enorme cartel presidía el salón, el cartel rezaba: “ ¡Felíz cumpleaños, Melora!.

 - ¡Sorpresa! -

Allí estaban todos, la capitán Janeway, el comandante Chakotay, Barclay, Tom y B'Elanna,  el Doctor, Tuvok, Seven of Nine y muchos miembros de la tripulación de los que apenas conocía de vista.

- No se que decir...

- No digas nada, solo disfruta.- Dijo Harry.- Y las sorpresas aún no han acabado, guapa.

Una de las puertas se abrió y por ella entró caminando, lenta y pesadamente una persona. Llevaba un exoesqueleto y se notaba que le costaba andar en esta gravedad. El corazón de Melora casi estalla de alegría al ver que era su hermano quien caminaba hacía ella. Se abrazaron cariñosamente. Melora lloró de alegría y de pensar el tremendo esfuerzo que había hecho su hermano, por estar un momento con ella.

- Muchas gracias a todos, de verdad.- Dijo ella casi sin palabras.

Y por primera vez en mucho tiempo, Melora comprendió que había encontrado un hogar lejos del hogar.

 

En el próximo episodio: Se acabo la paz y la tranquilidad. La Voyager es enviada a una misión que puede significar su destrucción y el inicio de hostilidades con una raza alienígena en “El incidente Tholiano”

1)      Planeta de Clase M, son los planetas con una atmósfera parecida a la terrestre.

2)      En la segunda temporada de Star Trek Espacio Profundo Nueve.

3)      En el Star Trek Voyager Nº1.

4)      En el episodio Ashes to ashes  de la 6 temporada de Voyager.