“Tras su largo viaje de vuelta
a casa,
Fecha Estelar: 59123.6
1
Tom Paris resopló agotado y se apoyó durante un instante para recuperar el aliento y limpiarse el sudor de la frente.
- ¿Tiene algún problema, señor Paris? Aún quedan varias series de ejercicios por hacer.
- Venga, Tuvok, esto no es justo, mientras Harry y los demás se encuentran viviendo a cuerpo de rey en Risa nosotros estamos aquí sudando la gota gorda.
El primer oficial de la Voyager enarcó una ceja ante el comentario del timonel.
- No hay que bajar la guardia, señor Paris. Un buen oficial tiene que estar en buena forma tanto mental como físicamente.
- Vamos, ni yo ni los demás necesitamos estos ejercicios, estamos perfectamente.
Tuvok se le quedó mirando fijamente.
- ¿Se ha mirado últimamente al espejo, señor Paris? Creo que se ha descuidado últimamente en su preparación física e incluso esta fuera de peso ideal.
- ¿Qué? ¿Me estas llamando gordo?
- Solo digo que debería de dejar de comer postres dobles en las comidas y dedicar más tiempo a sus sesiones de gimnasio.- Dijo el vulcaniano con seriedad.
- Touché. Captado, Tuvok.
- Bien, pues será mejor que haga varias series de flexiones antes de marcharnos.
- ¡Señor, si señor!- Dijo Tom imitando a los militares que salían en las viejas películas del siglo 20 que solía ver en sus ratos libres.
Reginald Barclay llegaba tarde a la reunión con el alférez Mayers en la sala de astrometría. Mayers era nuevo en la nave y tenía que enseñarle e instruirle en el funcionamiento de astrometría para cuando tuviese que cumplir con sus turnos allí.
Las sabanas se le habían pegado esta mañana, la noche anterior no hubo manera de conciliar el sueño y sus ojeras eran buena muestra de ello. Desde que regresó de una misión en un planeta deshabitado se encontraba cansado.- Lo tuyo no es salir de misiones- se dijo a si mismo. Casi escuchaba la voz de Seven of Nine regañándolo por llegar tarde a una cita. Para ella la puntualidad era una cualidad innata. Suerte que no se encontraba en la nave en este momento.
Barclay iba tan apremiado por llegar tarde, que al cruzar uno de los pasillos tropezó con alguien.
- D-disculpe.- Dijo de inmediato-
La persona con quien había tropezado era una mujer vulcaniana alta y esbelta, con el pelo corto y oscuro, sus marcadas facciones eran atractivas a pesar de la seriedad de su rostro. Reginald Barclay reconoció ese rostro, pese a que hacía años que no lo veía.
- ¡Doctora Selar! [1]
- Señor Barclay.- Dijo Selar, que recordaba con claridad a Reginald Barclay y las habituales visitas a la enfermería de la Enterprise afectado por sus diversas fobias.
La doctora vulcana miró serenamente, sin demostrar emoción alguna por el reencuentro con un antiguo compañero.
- ¿V-va a q-quedarse m-mucho con n-nosotros?
- Espero que mucho tiempo, señor Barclay. Vengo a unirme al equipo médico de la Voyager, acabo de llegar en un transporte.
- M-me alegró de volver a verla, doctora.
- No tiene buen aspecto ¿Tiene problemas para dormir?- Dijo Selar fijándose en las ojeras de Barclay.
- Oh. No es nada, solo un poco de insomnio.
La vulcaniana rebuscó en su pequeño maletín y sacó un pequeño frasco.
- Tómese una dos horas antes de irse a descansar y dormirá como un bebé.
- G-gracias, doctora, t-tengo que i-irme, m-me esperan. N-nos vemos.
Barclay se alejó en dirección al turboascensor pensando en si la buena de la doctora Selar sabía donde se había metido.
Selar decidió observar las instalaciones médicas antes de presentarse ante el oficial superior. Las puertas de enfermería se deslizaron y la vulcaniana observó con detenimiento el instrumental y el equipo con el que se hallaba equipada la sala.
Se acercó al pequeño despacho que debería ocupar el jefe médico de la nave. El oficial médico de la Voyager era como poco “inusual”, no era humano, de hecho, no era un ser vivo, si no un ser fotónico, un holograma. El confraternizar con un holograma médico que era uno más en la tripulación solo se podía definir como interesante.
- ¿Son de su agrado las instalaciones, doctora Selar?
La doctora se dio la vuelta y se encontró con Tuvok, que se hallaba observándola.
- Comandante Tuvok, me reconforta volver a verle.- Dijo Selar, que recordaba como años atrás, en sus primeros meses en la Flota Estelar, ambos compartieron una misión en la frontera del Imperio Romulano, junto a Benjamin Sisko. [2]
- Dígame ¿Tuvo algo que ver con que el capitán Chakotay pidiese mi traslado a la Voyager?
- El capitán simplemente me pidió mi opinión respecto a los candidatos para el puesto, y le indique que por su amplia experiencia en xenobiología y el desarrollo de prótesis bioelectrónicas, así como por su estancia en la Enterprise, era la opción más lógica para ser la ayudante del Doctor.
- Según tengo entendido, desde que regresaron a territorio de la Federación han sido varias las personas que han ocupado mi puesto y que han pedido su traslado ¿Es correcto?
- Ciertamente.- Dijo Tuvok.- El Doctor es, digamos, un individuo especial, y no todos los médicos son capaces de aguantar la presión de trabajar con él. Su carácter no es fácil de llevar.
- ¿Y por que cree que yo no acabaré marchándome también?
- Anteriormente ningún vulcaniano ha asumido este puesto. Creo que es probable que un oficial con el temple y la disciplina de alguien de nuestra raza sea capaz de soportar semejante prueba. Estoy seguro que se adaptará perfectamente al puesto y usted y el Doctor formaran un buen equipo.
- Espero que este en lo cierto. Si no le importa y no tiene nada más que comentarme, me gustaría ver mis nuevos aposentos.
- Por supuesto, doctora. Larga y prospera vida.- Dijo Tuvok formando una v con sus dedos en el tradicional gesto vulcano.
- Larga y prospera vida, comandante Tuvok.
2
Los amplios jardines se encontraban llenos de nativos riseananos y visitantes de otros mundos de la Federación y más allá. Era temporada alta y eso se reflejaba en que todo el mundo deseaba poder tomar el sol y relajarse en Risa [3] , el destino turístico preferido del cuadrante para tener unas agradables vacaciones. El buen tiempo reinante hacía a apetecer pasear, bañarse en las playas, escalar sus grandes riscos o participar en alguno de los juegos locales, por no hablar de hacer jamaharon con quien estuviese dispuesto.
Harry Kim, el Doctor y Rial Elbrun se hallaban apoyados en la barra de un pequeño bar al aire libre, disfrutando del paisaje que les rodeaba. Por primera vez en mucho tiempo, se hallaban sin el uniforme, intentando olvidarse durante su estancia en el planeta del estrés de la Flota Estelar.
- Doc ¿has visto la pinta que tienes?- Dijo Harry Kim esbozando una sonrisa divertida.
El holograma no llevaba su habitual uniforme de oficial médico, si no una camiseta azul celeste chillón, con un collar de flores estilo hawaiano colgado del cuello, así como unas bermudas cortas hasta las rodillas.
- ¿Te gusta? Elegí esta ropa yo mismo, me preparé a conciencia para estas vacaciones. Había escuchado tantas cosas de este lugar paradisiaco que tenia muchas ganas de verlo yo mismo.
- ¿Y que opinas?- Preguntó Harry cogiendo su combinado de Regus IV.
- Los programas holográficos no le hacen ninguna justicia. ¿Sabéis? prácticamente arrastrar a Seven hasta aquí. No dejaba de repetir que tenía mucho trabajo por hacer. ¡No ha tenido vacaciones desde que llegó a la Voyager!
Una hermosa chica riseana de largo cabello rubio y escasa ropa pasó cerca de Rial Elbrun y cruzó una mirada con el kylesiano para después marcharse.
- Creo que me he enamorado.- Dijo Rial siguiéndola con la vista.- No recuerdo haber estado en un lugar con tantas mujeres semidesnudas dispuestas a retozar conmigo.
- ¿Retozar contigo?- Preguntó el Doctor frunciendo el ceño.- No tienes abuela ¿he?
Rial sacó de una pequeña mochila unas pequeñas figuras.
- Con esto podemos practicar jamaharon con las nativas.- Dijo Rial dejando las figuras talladas encima de la barra.
- Un Horga’hn [4] , el ídolo religioso de la fertilidad de los riseanos. Eso vale para ti, Rial, pero nosotros tenemos pareja.- Dijo Harry.- Como Melora me vea con uno me lo hará tragar.
- Aguafiestas.- Dijo Rial.- Pues daré buen provecho de estos ídolos, no os quepa duda, amigos.
- Ya estamos listas.
Los tres se volvieron a la vez, al escuchar la voz de Seven, y se quedaron con la boca abierta al ver a las dos mujeres que estaban esperando. Melora se había vestido con un traje de baño muy sexy y coqueto, pero con muy buen gusto, su largo cabello rubio estaba suelto en toda su extensión y era mecido por la suave brisa. Pero quien sin ninguna duda se llevaba todas las miradas y no solo de ellos era Seven of Nine, que lucia un minúsculo bikini que se le ajustaba perfectamente a su cuerpo de mujer diez y a sus perfectas curvas exuberantes.
- ¿Ocurre algo? ¿Por qué permanecéis callados?- Observó algo confundida Seven.
- Adivino que los hemos dejado sin habla, o más bien tu les has dejado con la boca abierta.- Dijo Melora sonriente.
- Estas deslumbrante, cariño.- Dijo Harry dándole leve besos en los labios a su novia.
- ¿Y bien, Doctor? ¿Es adecuado este atuendo?- Dijo Seven.- Me lo regaló la teniente Torres antes de partir.
- No tengo palabras.- Dijo el holograma.- Eres lo más bello y hermoso que mis ojos fotonicos han contemplado jamás, Seven.
- Y que lo digas.- Dijo Rial.- Agh.
El Doctor le había propinado un ligero codazo en el estomago al kylesiano.
- Deja de babear, Elbrun.
- Tranquilo, Doc, se cuando no tengo que pasarme de la ralla.- Dijo Rial recordando la conversación que mantuvo no hace demasiado con Seven. [5]
Seven desvió la mirada un instante, para observar a varias personas tumbadas en hamacas mientras tomaban el sol, y a otro grupo disfrutando de un picnic en el césped.
- No alcanzo a comprender como puede dedicarse un planeta entero a perder ellos mismos y hacer perder el tiempo a otros en trivialidades y no dedicarse a actividades más productivas.- Dijo Seven con rostro serio.
- Venga, Seven, no me digas que no te gusta este lugar - Dijo Harry.- Es el sitio predilecto de todos para venir a pasar las vacaciones. Es un auténtico paraíso. Y hay muchas actividades de interés.
- Si te refieres a las actividades lúdicas o deportivas, así como tener relaciones sexuales con nativos desinhibidos, no considero que sean actividades de gran interés.- Apuntó Seven of Nine.
El Doctor movió un dedo negativamente delante del rostro de la joven.
- ¿Qué te dije, Seven? Nada de negatividad. Venimos a relajarnos y a pasárnoslo bien, déjate llevar por el ambiente y la hospitalidad riseana y te aseguro que serán unas vacaciones inolvidables. Haz caso a tu médico, necesitas relajarte.
El oficial médico recordó que fue él quien le sugirió al capitán Chakotay que necesitaban unos días de descanso tras lo ocurrido en el cuadrante Gamma [6] . En un principio la idea eran unas vacaciones románticas para ellos dos solos, pero al final se apuntaron los demás. No dejaría que eso le arruinase su permiso, intentaría disfrutar todo lo posible y hacer que Seven también lo hiciese.
- Vosotros debéis ser los amigos de Chakotay y Janeway ¿verdad?
Una bella riseana se había acercado y les sonrió amablemente.
- Soy Arandis, Chakotay me comentó que veníais a nuestro bello mundo y me pidió que me ocupase de vosotros. [7]
- Yo si que me ocuparía de ella, chaval- Dijo Rial al oído de Harry.
- Yo soy Harry Kim, esta es mi novia Melora, el Doctor y su acompañante Seven of Nine y el grandote es Rial Elbrun.- Dijo Harry Kim.
- Haré lo que este en mis manos para que vuestra visita a Risa sea agradable. Esta noche hay una fiesta en la playa de Roara, me encantaría que me acompañaseis, habrá bebida, juegos y todo tipo de diversión.
- Puede que fuese mejor que descansemos durante esta noche, el viaje ha sido largo y…
El Doctor carraspeó, interrumpiendo a Seven.
- Estaremos muy contentos de asistir a su fiesta, Arandis.
- Si, lo estaremos.- Dijo finalmente Seven con cara de resignación ante la idea de asistir a la fiesta en la playa.
- ¡Espléndido! ¡No os arrepentiréis! Y recordad, todo lo nuestro es vuestro.- Dijo a modo de despedida Arandis antes de alejarse.
- ¿De veras? Cada vez me gusta más este lugar.- Dijo Rial Elbrun observando su ídolo con una sonrisa dibujándose en su rostro.
3
La Tierra, cuartel general de la Flota Estelar.
- Así que aquí es donde trabajas ahora.- Comentó risueño Chakotay
- Tienes suerte, has venido en un día relajado.- Dijo Kathryn sirviendo una taza con una infusión a Chakotay.- ¡Normalmente estoy sepultada bajo una tonelada de papeleo!
Janeway se acercó a Chakotay y le rodeo con sus brazos.
- Estoy encantada de que hayas venido a visitarme, cariño.
El capitán de la Voyager sonrió.
- Aprovechemos estos momentos, no sabemos cuanto pueden durar.- Dijo Chakotay antes de juntar sus labios con los suyos.
Alguien carraspeó. Los dos se separaron disimuladamente. A Chakotay no le sorprendió ver al asistente personal de Kathryn, el señor Drexler.
- Lamento interrumpirles, almirante, pero le recuerdo que tiene una cita con el embajador de Andor.
Kathryn se llevó la mano a la cabeza.
- Se me había olvidado por completo. Dile que voy enseguida, Drex.
El asistente asintió y se marchó del despacho.
- ¿Drex?
- Se me hacia raro llamarle señor Drexler todo el rato.- Dijo divertida Kathryn.- ¿No estarás celoso de mi asistente?
- Seguro que esta enamorado secretamente de ti, ¿Quién podría culparle?
- No tardaré, intentare deshacerme del embajador en cuanto pueda ¿te apetece una cena romántica a la luz de las velas?
- Contaré las horas, cariño.
La pareja se dio un beso de despedida y Chakotay decidió dirigirse a una de las salas de hologramas que se encontraban en la tercera planta. Se preguntaba como lo estarían pasando en Risa los miembros de su tripulación que se habían tomado unos días de permiso. Recordaba con nostalgia la última vez que fueron Kathryn y él y lo bien que lo pasaron. Tomo nota mental de que debían repetirlo pronto, aunque sospechaba que tardarían en poder hacerlo, las responsabilidades de un almirante de la flota no eran las mismas que las de un simple capitán de nave estelar, así que tenían aprovechar los pocos momentos de intimidad que pudiesen, por que ya no vivían bajo el mismo techo ni pertenecían a la misma tripulación.
Pensó en visitar las selvas amazónicas en su visita a la sala de hologramas, eso le distraería hasta que volviese junto a Kathryn.
Con ese pensamiento, y evitando pensar en lo que podría llegar a significar para su relación la nueva situación de Kathryn, se introdujo en el turboascensor.
4
La luz de las lunas de Risa iluminaban tenuemente la playa, y el suave oleaje quedaba oculto bajo el frenético ritmo de los instrumentos musicales riseanos y el sonido de la gente divirtiéndose.
- ¿Un poco de zumo de Domara?
- Estamos servidos.- Dijo Harry Kim a Arandis.
- Todos menos yo, claro.- Dijo el Doctor torciendo el gesto.
Seven agarró una de las copas con zumo que les ofrecía Arandis y bebió un poco.
- Es agradable. Tiene un sabor dulzón, pero con un toque amargo y te deja un frescor en la garganta y un aroma refrescante en la boca.- Dijo Seven mirando al holograma.
- Mm... Delicioso.- Dijo el Doctor cerrando los ojos.
Arandis los miró confundida.
- Soy un holograma, y como tal no puedo ingerir alimento, por lo que Seven y yo hace tiempo que tenemos este pequeño juego. Ella los prueba y me expresa a que saben y lo que siente al comerlos.- Dijo el Doctor.- Por otra parte, espero que algún día a Harry y compañía se les ocurra un método para que pueda comer como cualquier otra persona.
- Doc, ya hemos hablado de eso mil veces y de momento no es viable ¿A dónde iría a parar la comida? ¡No tienes estomago!
- Y a veces hasta me alegro de que así sea.- Dijo el holograma señalando a otro parte de la fiesta donde se encontraba Rial Elbrun bebiendo toda clase de bebidas alcohólicas.- ¿No sabe que por la mañana se sentirá fatal?
- No a todos les gusta el sintehol, Doctor.- Añadió Melora.- A mi me encanta el vino de sangre klingon, sin ir más lejos.
- Y el ghagh, le chifla el ghagh.- Apuntó Harry.- Yo no puedo ni verlo, no me gusta que mi comida se mueva, además, la comida klingon me da ardor de estomago.
- No sabes lo que te pierdes.- Dijo Melora divertida.
Rial Elbrun vació el contenido de su jarra en por su garganta y al ver que la botella de brandy sauriano se encontraba vacía, pidió otra. En este ambiente agradable y distendido, le vinieron viejos recuerdos que creía enterrados. Esta fiesta le recordaba a la que se celebró cuando contrajo matrimonio con Elora. Veía su hermoso y dulce cara como si la tuviese delante allí mismo. Su radiante sonrisa al saber que viviría una larga y feliz vida juntos. Ninguno de ellos podría sospechar siquiera, que años más tarde tanto ella como sus hijos serian asesinados durante una confrontación entre clanes [8] . Sirvió otra jarra de brandy sauriano y lo apuró de un solo trago.
- ¿Ahogando las penas en alcohol? Según tengo entendido, muchas personas se refugian en este tipo de bebidas para olvidar hechos traumáticos.
El kylesiano vio a Seven of Nine que le miraba seriamente.
- ¿Quieres un poco?- Le ofreció Rial levantando su jarra.
- No, gracias, el alcohol no le sienta bien a los borg.
Rial se quedó durante un instante callado, para después ponerse a reír ostentosamente.
- No sabia que tenias sentido del humor, Seven.
- El Doctor me indicó que practicase ese elemento de mi personalidad, para ir desarrollándolo. – Comentó Seven.
Rial se volvió a llenar su jarra.
- En ocasiones es mejor enterrar la memoria, Seven. Hay veces que los recuerdos duelen y uno desearía quedarse amnésico.
Seven le puso la mano en el hombro al kylesiano.
- Durante mucho tiempo apenas fui consciente de mi pasado. Y aunque sean dolorosos, es siempre mucho mejor tener esos recuerdos, créame.
- Será mejor que vuelvas con el bueno del Doctor antes de que empiece a sentirse celoso. Yo creo que iré a probar suerte con esas bellezas.- Dijo señalando con la vista a dos hermosas muchachas riseanas. – A una de ellas le he echado el ojo esta mañana.
Seven levantó una ceja y se despidió.
Rial Elbrun se llevó consigo la botella de brandy sauriano y se acercó a las muchachas, que reían y bailaban un sensual baile.
- ¿Os apetece una copa?- Dijo Rial Elbrun con la voz algo imprecisa debido al alcohol que llevaba encima.
Las chicas se miraron entre ellas y soltaron una risita.
- ¿Quieres jamaharon, forastero?- Dijo una de ellas, la que se le había quedado mirando por la mañana.
- ¿Y quien no? ¡Venid conmigo, guapas!
Rial Elbrun se marchó rodeando los cuellos de las dos nativas y se alejaron de la ruidosa fiesta.
- Parece que Rial ya ha encontrado con quien divertirse.- Comentó Harry risueño viendo como se marchaba su compañero.
Rial Elbrun cantaba y reía con sus dos hermosas acompañantes, mientras caminaban por la arena de la playa. Las riseanas miraron por un momento a la ya lejana fiesta que acababan de abandonar, y después siguieron caminando en la oscuridad de la playa.
En un momento determinado, Rial se tambaleó y se calló al suelo.
- ¿Eana? ¿Lisia?
En la penumbra pudo observar varias personas que se acercaban y caían sobre él, unas grandes manos se posaron sobre sus sienes y sintió un gran dolor y una gran presión en su cabeza. Perdió el conocimiento y se derrumbó en la arena.
- Al fin nos volvemos a ver, Ar Kadur.- Dijo una voz con desprecio.
5
Rial se despertó con un terrible dolor de cabeza. No conseguía recordar lo último que había pasado, le costaba pensar. Tardó unos segundos en darse cuenta de donde se encontraba.
Estaba en un paseo de Tiriana, una de las ciudades de Kylesia Prime. ¿Cómo podía ser? Se encontraba en Risa, no en su mundo natal, no había manera de que hubiese aparecido allí. Sin embargo, reconocía la arquitectura, la atmósfera y la gente que caminaba por la ciudad. No cabía duda alguna. Notó una punzada de dolor en su cráneo.
Las personas que transitaban por la calle se le quedaron mirando, pero no le dijeron nada. Se acercó a un puesto donde vendían todo tipo de cosas y se miró en un espejo. No llevaba su uniforme de la Flota Estelar, ni la vestimenta con la que estaba en la fiesta de Arandis, si no ropa habitual en su planeta.
- No, no puede ser.- Dijo Rial Elbrun.- No puedo haberme imaginado todo lo ocurrido en los últimos meses…
¿Y si era así? ¿Y si se hubiese imaginado su alistamiento en la Flota Estelar? ¿Sus compañeros de la Voyager?
-¡No!- Dijo golpeando con fuerza contra uno de los costados del puesto, haciéndolo temblar.
- ¡He! ¡Oiga! ¡Márchese de aquí, vagabundo!- Exclamó el tendero que se ocupaba del puesto de mercadería.
Rial se movió, para evitar que llamase a los guardias y metió en un callejón solitario.
Esto no puede estar sucediendo- Pensó- Es sólo un mal sueño.
-¡Dejen paso! ¡Dejen paso al Arsah Bredell!
El kylesiano asomó la cabeza y pudo observar como un sequito de guardias personales custodiaba al Arsah Bredell, que portaban el emblema de los Elbrun, su clan.
Al fijarse en el rostro del líder del clan ahogo una exclamación de sorpresa.
Jamás olvidaría esos rasgos. Era Oldai Elbrun. Pero si él estaba allí, significaba que…
El sonido de unos disparos interrumpió sus pensamientos. Unos insurgentes habían aparecido entre la multitud y disparaban contra el grupo del Arsah Bredell.
Todo estaba sucediendo igual que aquel día, el día más terrible de su vida. Cuando su esposa y su hija fueron asesinados ante sus ojos.
Harry Kim dio un sorbo a su café bien cargado y bostezó. Melora cerró los ojos y suspiró.
- ¿Tu también tienes la cabeza como si alguien estuviese golpeándotela repetidamente contra un tambor?
- Juró que no volveré a beber así en mi vida.- Dijo Harry con voz baja, apenas un susurro.
El Doctor y Seven se acercaron a la mesa donde se encontraba la pareja. La playa rebosaba de hombres y mujeres con intención de disfrutar de un agradable mañana en la maravillosa playa.
- ¿Una mala noche, señor Kim?- Dijo el Doctor sonriente.- ¡Arriba ese animo! Hace un día estupendo y tenemos que disfrutarlo.
- Eso es fácil decirlo, doc, tu no has ingerido alcohol como para dejar tumbado a un elefante.
- No lo comprendo, si es perjudicial para su estado físico ¿Por qué ha bebido tanto alcohol?- Preguntó Seven.
- Es parte de la diversión, uno se deja llevar por la fiesta, por la música… Lo cual no quita de que la resaca no sea mala compañera a la mañana siguiente.- Dijo Harry.
- Eso le pasa por no beber sintehol [9] . Tómese esta pastilla, se le pasara los efectos del alcohol en unos minutos.- Dijo el holograma sacando una pastilla de un pequeño maletín que llevaba.
- ¿Lleva su equipo médico encima? Pensé que había venido a descansar de su trabajo.- Observó Harry tragándose la pastilla ayudado por un poco de agua.
- Nunca esta demás llevar esto para emergencias.- Apuntó el médico.
- ¿Dónde esta Rial?- Preguntó Melora.
- Debe de estar durmiendo aún en su habitación. Bebió mucho más que vosotros, añadiría que bebió más que todos los participantes de la fiesta de anoche juntos…- Comentó el Doctor.
- Que raro, al venir hacía aquí nos pasamos por su habitación, por si quería desayunar con nosotros y no contestó nadie.- Dijo Harry.- Pensamos que igual estaba con vosotros.
- El señor Elbrun se marchó con dos bellezas riseanas, así no es aventurado pensar que haya estado despierto la mayor parte de la noche.- Dijo Seven.
- Esta claro que no pierde el tiempo.- Dijo el Doctor.- Sugiero que nosotros sigamos su ejemplo y nos movamos.
Los gritos y el sonido de los disparos lo llenaban todo. El desconcierto de la multitud era total, no sabían donde esconderse y donde huir del intercambio de fuego entre la guardia personal del Arsah Bredell y de los insurgentes.
Rial se intentaba abrir paso entre las asustadas personas que trataban de ponerse a salvo.
Con la vista localizó a su familia, pero se hallaban fuera de su alcance. Lorea le vio, e inconscientemente corrió hacía él llevando agarrados de su mano a sus dos hijos.
Rial gritó, diciéndoles que se alejasen, que se escondiesen, pero con el ruido reinante en la plaza no pudieron escucharle. Su mujer y sus hijos se pusieron en medio de un tiroteo entre algunos guardias y sus rivales. La lluvia de disparos les alcanzó, derribándoles y haciendo caer sus cuerpos sin vida en el suelo de piedra.
- ¡Nooooooooooooo!
6
Tras pasar unas horas jugando en el agua y en la arena de la playa, Seven, Harry, el Doctor y Melora decidieron volver al hotel para comer tranquilamente.
- Rial sigue sin aparecer ¿le habrá pasado algo?- Comentó Harry.
- Nah, lo más probable es que haya acabado inconsciente y borracho en algún callejón de mala muerte.- Dijo el Doctor.
Sus compañeros se le quedaron mirando.
- ¿Qué? No me negareis que el señor Elbrun no es un juerguista y un vividor.
- Aún así es raro que no hayamos tenido noticias suyas.- Apuntó Melora.
Seven se fijo en algo. Las dos mujeres riseanas con las que había visto marcharse Rial Elbrun se encontraban hablando y riendo entre ellas.
- Podemos preguntar si saben donde se encuentra nuestro compañero. Ellas son las mujeres que se fueron con él anoche.- Indicó Seven of Nine.
Se acercaron a las riseanas, que cuando advirtieron su presencia, dejaron de reír.
- Hola, señoritas ¿saben donde se encuentra nuestro compañero Rial Elbrun?- Preguntó Harry Kim.
Una de las mujeres se quedó pensativa durante un instante.
- La última vez que lo vimos fue antes del amanecer. Lo dejamos caminando por las calles del barrio de Loda.- Indicó la joven.- Lo pasamos muy bien, nos despedimos y cada uno siguió su camino.
- ¿Entonces no sabéis donde puede estar?
Las dos mujeres hicieron un gesto negativo.
Seven se quedó mirando a las dos riseanas.
-Todo su lenguaje corporal indica que están mintiendo.- Dijo subiendo el tono Seven y sujetando con fuerza el brazo de la mujer.- Así que ¿Dónde se encuentra nuestro compañero?
Rial Elbrun abrió los ojos y se dio cuenta de que un alienígena le tenía sujeto por las sienes. Reconoció la raza de quien le sujetaba, era un letheano, una raza con poderes psíquicos que solían trabajar como mercenarios y asesinos.
Así que solo era un recuerdo que el letheano le estaba haciendo revivir para torturarle.
A pesar de las punzadas de dolor de su cabeza, este pensamiento le llenó de ira y una furia le invadió, se libró del contacto letal del letheano y con su pierna le golpeó en su rostro, dejándolo sin sentido.
Tras su despertar, sumido aún en la visión producida por el poder del alienígena, no se había dado cuenta de que había más personas alrededor suyo.
Se encontraba en un frondoso bosque. Estaba en un claro y tres hombres lo vigilaban, armados con armas de partículas que le apuntaban. Sus rasgos eran kylesianos, y sus ropas y sus emblemas no dejaban mucha duda de su origen.
Uno de ellos se adelantó, su largo cabello rubio estaba recogido en una coleta y sus ojos grises lo miraron con odio.
-¿Me reconoces, Ar Kadur? [10]
- Sader Key, el hijo de Grokal Key [11]
- ¿Qué es lo que quieres, Key?- Preguntó intrigado Rial, y pensando en ganar tiempo hasta que recuperase las fuerzas.
- Tu muerte. Al averiguar que estabas en Risa, no fue difícil pagar a unas chicas para que te condujesen hacía nosotros. Te daremos una cierta ventaja, corre mientras puedas, por que no tendremos piedad.
Rial Elbrun se quedó mirándolo con extrañeza.
- ¡Corre!- Gritó Sader Key al tiempo que disparó con su arma al lado de Rial
No tuvo que decírselo de nuevo, se alejó lo más rápidamente que sus piernas se lo permitieron. Sus captores observaron como se alejaba y se adentraba en la espesura.
- Pobre iluso, se piensa que le vamos a dejar escapar. Su muerte no será rápida, si no dolorosa y horrible. Antes de que se ponga el sol me suplicará que lo mate.- Dijo Sader Key mirando al letheano inconsciente.
Pensaba torturarle una y otra vez haciéndole revivir sus miedos y temores más profundos antes de iniciar la caza, pero el volver a vivir esos momentos hicieron que se liberase del control del letheano.
Uno de sus secuaces se le acercó y le dio un pequeño aparato. En la pequeña pantalla podía contemplar la señal de Rial Elbrun, y otra señal diferente que se dirigía hacía él con rapidez.
- ¿Y si avisásemos a las autoridades riseanas?- Comentó Harry Kim.
Se hallaban en la lanzadera con la que se habían trasladado a Risa, que dejaron en orbita estándar alrededor del planeta cuando se teletransportaron al hotel donde se alojaban. Ahora sobrevolaban el cielo riseano con la esperanza de hallar a su compañero.
- No tenemos tiempo que perder, no soy precisamente el fan número uno del señor Elbrun, pero podría correr peligro inmediato.- Apuntó el Doctor preparando revisando el kit de primeros auxilios.
- Esperemos que la conversación que escucharon las dos chicas que fueron el cebo para Rial fuese auténtica, si no, será como buscar una aguja en un pajar.- Dijo Melora, que pilotaba la nave.
- Lo era. Si hubiesen mentido lo sabría.- Dijo Seven sin apartar su vista del monitor donde se mostraba un mapa de la zona.
- No sabía que tenías un detector de mentiras incorporado, Seven.
- Seven es toda una caja de sorpresas, Harry.- Dijo el Doctor cruzando una mirada y una sonrisa con la ex-borg.
- He ampliado los sensores de la lanzadera, si el señor Elbrun esta en este pequeño grupo de islas desabitadas lo encontraremos.- Dijo Seven of Nine.
Desorientado y debilitado por el shock mental al que le había sometido el letheano, intento pensar con claridad y averiguar donde se podía encontrar.Tendría que ser un lugar apartado, para que no pudiesen molestarles mientras intentaban matarlo. Era imposible concentrarse con el dolor de cabeza y el olor tan fuerte que emanaba de su piel, le habían untado con algún tipo de aceite maloliente que haría vomitar a un klingon. Se preguntaba que seria esa sustancia.
Se escuchó un rugido que resonó como un trueno por las inmediaciones.
¡Por Hogger!- Exclamó Rial Elbrun.
Sin perder tiempo, se puso en marcha, era mejor que la criatura capaz de emitir esos rugidos no lo encontrase allí.
Un rato después, Rial Elbrun se paró un momento para recuperar el aliento. La herida del brazo tenía muy mala pinta, pero no era lo que más le dolía. Su mente aún se encontraba en estado de shock por la manipulación del elathano. No dejaba de ver una y otra vez las caras de su familia antes de ser asesinados. Sader Key pagaría con creces el dolor que le habría echo recibir, acabaría con él aunque fuese lo último que hiciese.
Debía dar por sentado que sus compañeros lo estarían buscando ¿pero conseguirían encontrarlo antes que los hombres de Key? Fuese como fuese, tendría que actuar en solitario, intentando sobrevivir y escapar por sus propios medios.
Se puso a observar la vegetación que tenía a su alrededor, y en al falda de un árbol dio con lo que buscaba. Sujeto en sus manos una rama caída. No era perfecta, pero tenía la longitud y la resistencia adecuadas para ser usada como arma.
- No es un shibankas, pero tendrá que valer.- Se dijo a si mismo.
Sin que Rial Elbrun lo sospechase, unos ojos le observaban atentamente. La criatura había sido traída de un planeta lejano, capturada e inyectada con toda clase de drogas para aumentar su agresividad natural hasta tal punto que rayaba la locura. El olor que emitía su presa lo estaba volviendo loco, era el olor de otro macho dominante, y sus instintos le decían que debía acabar con él para demostrar que era el más fuerte. La bestia sentía una irracional rabia que le empujó a pegar un salto y aterrizar cerca del kylesiano.
La tierra tembló cuando la criatura antropoide se posó sobre ella. Era grande y corpulento, similar a un gorila o simio, albino, con un gran cuerno saliendo de su frente y varias espinas óseas saliendo de su espalda, su cola prensil no dejaba de moverse.
Rial se estremeció. Sabia lo que era esa criatura, era un mugato [12] , vivían en el planeta Neural. Eran salvajes y muy peligrosos y su mordedura era venenosa, prácticamente letal.
¿Cómo demonios había llegado esta criatura a Risa? Tenia que ser Key. Lo había traído para que lo cazase como a un animal, para que el mugato lo matase horriblemente. Era la única explicación plausible.
El mugato abrió su gran mandíbula, mostrando sus colmillos serrados y afilados, se golpeó el pecho con fuerza, como demostración de fuerza.
- Venga, pequeño, no voy a ser un bocado fácil.- Dijo Rial Elbrun poniéndose en posición de combate.
El mugato se lanzó a por Rial, dispuesto a despedazarle con sus propias manos. Se apartó justo en el momento justo para no ser aplastado por el enorme animal.
El kylesiano golpeó con su improvisada lanza, clavándosela en uno de sus piernas. Esto pareció enfurecer más al mugato, que con una velocidad que no parecía posible dado su gran tamaño, alcanzó a Rial y le mordió en uno de sus brazos, para después golpearlo con una de sus enormes manos.
Rial quedó aturdido y dolorido. El lugar donde se hallaba la mordedura le ardía, notaba el veneno corriendo por su sangre. Casi sin fuerzas, agarró la rama que usaba como arma, justo en el momento en que el mugato lo sujeto con fuerza con sus dos poderosos brazos, aprisionándole. Pudo sentir el aliento de la bestia, y como sus huesos crujían y se quejaban. Sacando fuerzas de flaqueza, y casi a ciegas, ya que el dolor le estaba haciendo que su visión se volviese borrosa, hundió la rama en uno de los costados del animal. El mugato aulló de dolor y soltó la presa sobre Rial, que quedó como un muñeco roto en el suelo.
En su semi consciencia, pudo discernir que el animal se había marchado, dolorido por la desesperada herida inflingida.
Sin saber si pasaron minutos, horas o hasta días, escuchó unos pasos que se acercaban. Muy livianos para ser el mugato. Unos brazos lo levantaron y lo pusieron de rodillas, atándole pies y manos.
- Has sobrevivido al mugato, no lo creía posible, traidor.- Dijo Sader Key.
- ¿Traidor?- Dijo con voz débil Rial.
- Si, traidor, tú y todos los que apoyaron a esa perra de Mandala Tokay. Al unirnos a la Federación ha condenado a nuestra cultura a su extinción. Al detener a mi padre, condenasteis a nuestro pueblo.
- ¿Valgo tanto la pena para organizar todo esto para matarme?
Sader Key dejó al descubierto su brazo. Rial pudo comprobar que lucia un símbolo idéntico al que el mismo tenia en su antebrazo. Ahora lo comprendía todo. Grokal Key y toda su familia habían sido nombrados Ar Kadur, desterrados, sin clan, un estigma para el resto de kylesianos. Una verguenza para su clan, y para sus mismos congeneres. Los Key compartían el mismo destino que tuvo que soportar durante años, antes de que fuese devuelto a su antiguo estatus por Mandala Tokay.
Estalló en carcajadas, que uno de los hombres de Key le reprendió con un golpe en su rostro. Rial escupió sangre y miró directamente a Sader Key.
- ¿Acaso crees que matándome recuperaras el honor perdido?
- No. El gran futuro que tenía se desvaneció en el momento que Mandala Tokay ascendió al poder. Estaba destinado a ser un Arsah Bredell y eso me lo arrebatasteis. Tú y la odiada Federación.- Dijo con despreció Sader Key.- Por el momento la almirante Janeway esta lejos de mi alcance, pero tú…
- Yo soy un objetivo más sencillo. Eres casi tan patético como tu padre.
- ¡Cállate!- Gritó Suder Key dándole un puntapié en el vientre que hizo que Rial ser retorciese de dolor.
El kylesiano hizo una señal a uno de sus hombres y este le pasó un arma de partículas.
Rial Elbrun estaba preparado para enfrentarse a la muerte. Al otro lado le esperaban Elora y sus hijos Turik y Chani y en cierto modo, ardía en deseos de reencontrarse finalmente con ellos. Nunca había logrado superar su pérdida del todo, por lo que la muerte seria una liberación.
Notó el frío tacto del cañón del arma al apoyarse en su sien.
- Adelante, me iré sabiendo que no tardarás en acompañarme.- Dijo Rial dibujando una sonrisa en su rostro sudoroso y demacrado.
Cuando Sader Key estaba apunto de apretar el gatillo de su arma, algo se movió en la espesura, y de improviso emergió la forma gigantesca del mugato. Con ojos enloquecidos miró a sus presas y se abalanzo sobre ellos con un rugido estremecedor.
Sader Key y sus hombres fueron tomados por sorpresa. De un solo golpe de uno de sus largos y fuertes brazos, el mugato aplastó el cráneo de uno de los kylesianos matándolo en el acto. Sader Key disparó, pero el mugato, rabioso y llenó de adrenalina, apenas notó el rayo de partículas que le rozó uno de los costados. El otro de los esbirros de Key intentó huir sin éxito, el antropoide lo sujeto con ambas zarpas, elevándole en el aire y partiéndole en dos mitades con un sonido espeluznante.
Rial Elbrun, con las manos y brazos atados, debilitado por el veneno del mugato que corría por su sangre, no hizo ni un movimiento para escapar. Al menos tendría la satisfacción de ver como el animal hacia pedazos a Sader Key ante sus ojos antes de morir.
El arma de Key pareció atascarse y el kylesiano la arrojó inútilmente contra el mugato, que abrió sus enormes fauces llenas de dientes.
De repente, tres formas empezaron a materializarse.
Harry Kim disparó con su phaser al mugato, haciendo que este se derrumbase atronadoramente en la tierra.
-¿Qué?- Dijo Sader Key aún en estado de shock por el ataque del mugato.
Antes de que pudiese hacer nada, sintió un pequeño pinchazo en el cuello y su cuerpo se quedo completamente inmóvil.
- Tu debes ser el responsable de todo ¿me equivoco?- Dijo el Doctor.- Con mi hipospray le he administrado un suero elaborado a base de Leriana. Es una planta de un planeta llamado Degora IV. Es un paralizante muy efectivo. No se esfuerce, no podrá mover ni un músculo.
El holograma le soltó un golpe en su cara.
- Tu me has estropeado las vacaciones, mequetrefe. ¿Es que todos los kylesianos tenéis tan poco seso dentro de esa gran cabezota?- Dijo malhumorado.
- Doctor, el señor Elbrun necesita atención urgente.- Dijo Seven of Nine desatando al jefe de seguridad de la Voyager.- No tiene buen aspecto.
Sin más demora, el médico le aplicó el antídoto contra la mordedura de mugato.
- Le hará efecto de inmediato, pero necesito sacarle de aquí. Melora, transporte para cinco.- Dijo el Doctor tocando su insignia intercomunicadora.
En unos segundos se encontraban en la lanzadera, con Melora a los mandos de la nave.
Seven encerró a Sader Key en una pequeña celda y dejaron a Rial Elbrun tumbado en una de las camillas.
- Volvamos a tierra. – Dijo Harry a su novia.
La lanzadera trazó un arco en dirección a la costa.
7
Algunas horas más tarde.
- ¿Y entonces que ocurrió?- Preguntó Arandis intrigada.
- El mugato rugió con fuerza, los dos quedamos cara a cara, mirándonos a los ojos fijamente, hombre contar bestia, fuerza bruta contra intelecto…
Desde otra parte del local al aire libre, Harry Kim, Melora y el Doctor contemplaban como ante un coro de turistas y riseanos congregado a su alrededor, escuchando su relato con entusiasmo.
- ¿Intelecto? ¡Ja! ¡Si sólo es un montón de músculos con patas! Si lo llegó a saber, lo dejo ingresado más tiempo en la enfermería.- Observó el Doctor.
- Se ha recuperado muy rápido, y parece que ya esta en plena forma.- Apuntó Harry Kim. –Arandis y él parece que han hecho buenas migas.
- No ha perdido el tiempo, no.- Dijo el Doctor.- No sé que verán las mujeres en ese zoquete hipermusculado.
- ¿Qué será de Sader Key?- Preguntó Melora.
- Probablemente se pasará mucho tiempo en un centro de reeducación federal. Tiene suerte, si Kylesia no se hubiese unido a la Federación probablemente en su mundo lo condenarían a muerte.- Comentó Harry.
- ¿Creéis que más seguidores o familiares de su padre intentaran vengarse?
- Es bastante probable, los kylesianos son de lo más cabezotas, Melora.- Apuntó el Doctor con una media sonrisa.
Se acercó una guapa camarera, ofreciéndole unos refrescos. Melora y Harry cogieron uno cada uno.
- Voy a ver que retrasa tanto a Seven.- Dijo el Doctor.- Nos vemos más tarde.
El holograma se despidió de sus compañeros y se dirigió al interior del hotel de lujo donde se hospedaban. – Seguro que se ha puesto a terminar algún trabajo pendiente.- Pensó.- El trabajo es su vida y le acompaña allá donde va.
Mientras entraba en su habitación, le daba vueltas a varios argumentos para recriminarle su actitud, cuando vio algo que le dejo boquiabierto e hizo esfumarse todo en cuanto estaba pensando.
Seven se encontraba de pie, sin ninguna prenda encima, mostrando la completa desnudez de su hermoso cuerpo.
-¿No le apetece practicar jamaharon, Doctor?- Dijo Seven enseñándole un ídolo que llevaba en una de sus manos.- Como ve, me he integrado perfectamente con las costumbres locales.
No hizo falta escuchar la contestación del holograma, la joven se lanzó a los brazos del oficial médico y ambos se besaron apasionadamente. –Parece que Harry y Melora tendrán que esperar sentados que regresemos- Pensó el Doctor alegremente.
Epilogo
Días después han regresado a bordo de la Voyager, retornando a sus ocupaciones habituales, con las pilas cargadas de nuevo tras unos relajantes días de permiso.Incluso el Doctor se encontraba de mejor humor y no se tomó demasiado mal que su nueva ayudante fuese una vulcaniana que no paraba de intentar corregirle.
En sus aposentos, en un silencio solo roto por el leve zumbido de la maquinaria, Seven of Nine permanecía con los ojos cerrados, inmersa en su ciclo de regeneración y conectada a su unidad de regeneración.
Algo interrumpió el ciclo regenerativo e hizo que Seven abriese los ojos y se despertase de su letargo.
De inmediato bajo de la plataforma y activó su insignia comunicadora.
- Capitán, mi transceptor de proximidad se ha activado. Son los borg. Estan aqui.
Un escalofrío recorrió el cuerpo de Seven al pensar en volver a enfrentarse a su temor más profundo.
Próximo Número: ¿Adivinas quien viene a cenar esta noche? Exacto, ¡el retorno de los borgs e inicio de la saga las Guerras Borg!
Otros fan fictions escritos por Doctor Banner en Action Tales hasta Enero del 2008:
- Star Trek Voyager#1-19, anual#1
- Star Trek
- Star Trek Universe#6
- Invasores#1-5, 10-14, anual#1-2
- Thor#1-13
- Crepúsculo de los Dioses #1-2
- New Defenders# 1-3
- Hulk #9-10-11
- Club de los Perdedores #1-4
- Monologo, historia corta
en el Umbral de
- Hijo de Satán: Sombras en el cementerio en AT Visions Especial Navidad 2005
- Star Trek Valhalla: Reflexiones de Shyla Kell en AT Visions Especial Navidad 2005
[1] La doctora Selar era un personaje secundario que salio en algunos capítulos de la serie de TV de Star Trek la Nueva Generación y uno de los personajes principales de la serie de novelas de Peter David Star Trek New Frontier.
[2] En la novela Star Trek The Lost Era: Catalyst of Sorrows
[3] Se pronuncia Raisa y lo pudimos ver en el Star Trek Voyager#11
[4] Si llevas una estatua Horga'hn, expresan el interés del poseedor de participar en un antiguo rito sexual riseano llamado jamaharon. Los nativos riseanos son muy receptivos a este rito, sea cual sea la procedencia de quien quiera participar.
[5] En el Star Trek Voyager#13
[6] En Star Trek Voyager 15 al 18
[7] La pudimos conocer en el mencionado Star Trek Voyager 11
[8] La historia de Rial Elbrun se contó en el Star Trek Voyager 9
[9] El sintehol, sustituto sintético del alcohol.
[10] Termino despectivo kylesiano, quiere decir, desterrado, sin clan.
[11] Grokal Key lidero una conspiración para evitar el nombramiento de Mandala Tokay como líder de Kylesia en Star Trek Voyager 8 al 10.
[12] Criatura aparecida por primera vez en el episodio de ST Original Series “ A Private Little War”