“Tras su largo viaje de vuelta a casa, la Uss Voyager afronta nuevos retos, nuevas exploraciones y nuevos peligros ahora en el cuadrante Alpha y más allá...”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan:

STAR TREK VOYAGER

La Espiral Descendente Parte 1: Descubrimientos

Escrito por Dr. Banner/ Portada: Luís Royo.

Episodio 9x03/ Temporada 9

Fecha Estelar: 56948.5

En el episodio anterior:

Estando estacionados en la Espacio Profundo Nueve, mientras se reparan los daños ocasionados en la Voyager, asisten a la llegada de la almirante Janeway, para intercambiar información sobre la amenaza de los arcontes.

En el transcurso de la misma, revelan que han detectado una señal energética similar la de la nave arconte con la que se enfrentaron. Janeway les comenta que la Voyager será trasladada temporalmente a la Espacio Profundo Nueve, ya que los contactos con los arcontes, han sido en las zonas circundantes a la estación.

Mientras Chakotay y Janeway están en su camarote, el capitán de la Voyager, tiene una visión onírica con el capitán Sisko, antiguo capitán de la Espacio Profundo Nueve. En la visión, este le advierte de un inminente peligro para todos los habitantes del cuadrante.

Chakotay habla más tarde con la teniente Kira, que le confiesa que ella tuvo otra visión con Sisko, que también la advertía. Chakotay sospecha que Sisko puede referirse a los arcontes.

Tuvok recibe la inesperada visita de Vaught, el miembro de la Sección 31. Vaught le advierte a Tuvok de las investigaciones de alguien llamado el doctor Shaun, que esta creando un ejército de supersoldados con ingeniería eugenica y nanosondas borg.

 

                                                               1

 

- ¿La sección 31? Nosotros hemos tenido algunos encuentros con esa organización. Son mezquinos, manipuladores y siniestros.- Afirmo Worf con el ceño fruncido.- No son de fiar, créame.

En la sala de reuniones de la Voyager se encontraban Chakotay, Janeway, el doctor Julian Bashir, Tuvok y el mismo Worf. Hacía media hora que el comandante Tuvok les había alertado sobre la visita que le hizo Vaught (1)

- No se lo discuto, comandante Worf.- Dijo la almirante Janeway pensativa.- Me intriga el por que es la segunda vez que nos ayudan.

- Tengo la impresión de que quieren que les hagamos el trabajo sucio.- Indicó el capitán Chakotay antes de dar un trago a la infusión de su taza.

- ¿Qué opinas, viejo amigo?- Dijo Kathryn poniéndole una mano encima del hombro.

El vulcaniano levantó una ceja y miró a su antigua amiga y capitán sin dejar entrever ninguna emoción en su rostro.

- Las motivaciones de la sección 31 son sin duda partidistas. No obstante, la opción más lógica es seguirles el juego y averiguar todo lo posible de sus verdaderas intenciones.-Dijo Tuvok.

- Por no hablar de que habría que averiguar si es verdad que se esta fabricando un ejército de supersoldados eugénicos. Si es así, nos haya puesto sobre la pista la sección 31 o no, tendríamos que detenerlos.

Bashir se levantó de su asiento y se quedó mirando al vacío espacial a través de la ventana.

- Siempre intentan salirse con la suya, no les importa quien tenga que morir o desaparecer para cumplir con sus objetivos. Intentan mover nuestros hilos, como si fuésemos simples marionetas a su merced.- Observó Bashir, recordando sus anteriores experiencias con la sección 31(2)

- Doctor Bashir ¿puede imaginar que tipo de criatura puede salir mezclando la ingeniería genética y las nanosondas borg?- Preguntó intrigado Chakotay.

- Algo muy peligroso, sin duda. Las técnicas eugénicas son muy inestables e impredecibles, por eso se prohibieron, para no tener a individuos tan peligrosos como Khan entre nosotros.- Comentó Bashir.- Sólo la mente de un demente podría pensar en usar esas técnicas de nuevo.

- Señor Tuvok ¿puede enseñarlos los datos que le indicó Vaught sobre la localización del laboratorio del doctor Shaun?

El vulcaniano se acercó al monitor y en la pantalla, apareció un mapa estelar.

- La base del doctor Zeir Shaun se encuentra en un planeta llamado Nume, perteneciente a un sistema binario, situado en el interior del cuadrante gamma. La población nativa es pre-industrial, por lo que no sólo ha violado las leyes contra la investigación eugénica, si no que también ha inflingido la primera directriz (3)- Dijo Tuvok con tranquilidad.

- Mmm ¿el cuadrante Gamma? No es buena idea inmiscuirse en territorio Dominion, ese loco puede crear un conflicto intergaláctico.- Observó Bashir.

- Usted decide, almirante ¿nos adentramos en el cuadrante Gamma o vamos a investigar la señal energética arconte?- Dijo Worf mirando a la almirante Janeway.

La almirante se llevó la mano instintivamente a su insignia intercomunicadora y comenzó a hacerla girar levemente. Chakotay sonrió. Eso era algo que Kathryn hacía cuando tramaba algo.

- Haremos ambas cosas, comandante. No podemos ignorar la posible amenaza de los experimentos del doctor Shaun, pero tampoco olvidarnos del peligro de los arcontes. Usted, con la Defiant, irá en busca del doctor Shaun. La Voyager se desplazará para tratar de averiguar más sobre los arcontes.

- ¿Cree que es prudente? Su primer encuentro con los arcontes no fue muy favorable al capitán Chakotay y su tripulación. Con el refuerzo de la Defiant, aumentarían nuestras posibilidades.

- Tendremos que arriesgarnos, no tenemos tiempo de llamar a más refuerzos. Comandante, usted y su tripulación tienen una gran experiencia en el cuadrante Gamma, son los más adecuados para la misión. Si me admite la sugerencia, Seven of Nine y el Doctor deberían ir con ustedes.

- ¿Por qué motivo?- Preguntó con interés el klingon.

- Si realmente han conseguido crear un nuevo tipo de criatura a través de la sangre de Seven, necesitaran de sus conocimientos sobre los borg. Y nadie sabe más sobre tratamientos contra nanosondas que el Doctor y Seven of Nine, hágame caso.

- En ese caso, estaré de acuerdo en que se unan a mi tripulación para esta misión.- Dijo Worf.

- Capitán, almirante, me ofrezco voluntario para esta misión.- Dijo Tuvok.

Janeway y Chakotay se miraron.

- Por dos veces un miembro de la sección 31 ha contactado conmigo. El doctor Shaun pertenecía a esta organización. Tengo interés en interrogarlo personalmente y desentrañar el misterio que rodea a la sección 31.

- Siempre que el comandante Worf no tenga inconveniente, no veo por que no.- Dijo Chakotay.

- En absoluto, capitán.

- Pues esta decidido. Saldremos en unas horas, cuando estemos todos preparados.- Indicó la almirante Janeway.

En la enfermería de la Voyager. Seven of Nine trabajaba en silencio, moviendo sus dedos sobre el panel con rapidez y eficacia.

- ¿Te has enterado, Seven? ¡Nos vamos al cuadrante Gamma!- Exclamó entusiasmado el holograma.

- Pareces encantado con la idea, Doctor.

- ¡Es emocionante! ¡Seré el primer holograma que ha estado en tres cuadrantes de la galaxia diferentes!

- Es interesante. – Dijo Seven.- Estoy recopilando todos los datos que tenemos sobre las nanosondas borg.

El Doctor se acercó a Seven.

- Te noto algo turbada, Seven ¿Qué te preocupa?

- La naturaleza de la misión me ha hecho recordar cuando estuve cautiva por el almirante Stoner. Son recuerdos que pensaba haber desterrado, pero han regresado y son dolorosos, Doctor. El miedo y el pánico me controlaron  casi por completo en aquella situación, y no me gusto esa sensación.

- No te preocupes por ello, Seven. Es normal que afloren en una situación como esta. Te ayudaré con lo que estas haciendo.

En el rostro de Seven se dibujo una hermosa sonrisa.

La Voyager se soltó de los amarres magnéticos que le mantenían amarrada al pilón de atraque de la Espacio Profundo Nueve.

- Comunicación desde la Defiant, capitán Chakotay.- Indicó Harry Kim.

- En pantalla.- Ordenó Chakotay sentado en su silla de mando, al lado de la almirante Janeway, que ocupaba el asiento que habitualmente ocupaba el primer oficial.

El rudo rostro del comandante Worf apareció en la pantalla.

- Solo quería desearle buena, suerte, capitán.

- Ambos la necesitaremos. Buena caza, señor Worf

- Buena caza también para ustedes, capitán.- Dijo Worf antes de que se cortase la conexión.

La Uss Voyager activó sus motores warp y desapreció en una estela de colores, mientras la Defiant se dirigió al agujero de gusano, que se abrió al acercarse la nave, desapareciendo esta en su interior.

 

 

                                                               2

 

 

- Con el rumbo actual llegaremos en unas horas a nuestro destino, comandante.- Dijo Robin Lefler desde su consola de operaciones.

- Excelente. Manténgame informado de cualquier novedad.- Dijo Worf sentado en la silla de mando de la Defiant.

El Doctor permanecía de pie, paseando de un lado a otro,  curioseando por encima del hombro de los oficiales del puente.

- ¿Busca algo en particular, Doctor?- Comentó Kira girándose hacía el holograma.

- No, descuide, solo estoy curioseando. Me preguntaba si organizan conciertos en su estación.

- ¿Conciertos? Creo que hay alguna sala en la promenade que se dedica a ello.

- ¡Perfecto! En cuanto regresemos, ¡estáis todos invitados a un recital que daremos Seven y yo! No hay tenor con una voz tan armónica y melódica como la mía ¡jamás han escuchado nada semejante!

Kira no pudo evitar una sonrisa al escuchar las palabras del médico.

- ¿Usted canta? No me lo puedo creer. ¿Y Seven? No me la imagino cantando, la verdad.

- ¡Ja! Seven canta como los ángeles.

Worf carraspeó ostensiblemente. El holograma se dio la vuelta para hablar con el comandante.

- ¿Si, señor Worf?

- Me preguntaba si podría bajar a la enfermería para compartir sus datos con el doctor Bashir.

- Claro, mi experiencia y mi ayuda le serán necesarias al doctor Bashir, sin duda. Por cierto, tienen ustedes una bonita navecita.

- ¿Navecita?- Dijo Worf con un tono de enfado en su voz.

Cuando el holograma se marchó por el turboascensor. Todos en el puente pudieron escuchar el gruñido desaprobador del klingon.

- Ese Doctor, me pone nervioso… Ya no podía soportarlo más. Si por mi fuese, borraría su programa. Es casi más irritable que Nog.

- No sea tan duro, comandante. Reconozco que tiene un carácter muy especial, pero según me han contado, es un excelente médico.-Dijo Robin Lefler.

- ¡Es un holograma! ¡Y lo tratan como si fuese real! Y encima tiene una relación con una mujer ¡es intolerable!

Kira miró fijamente al klingon.

- ¿No aprueba su relación con Seven of Nine?

- Es antinatural. No sé como ella puede estar con él, sólo es un holograma. Un aparato, no más real que mi tricorder.

- ¿Cómo su antiguo compañero Data? Él era sólo un androide, un montón de circuitos y cables.- Inquirió Kira.

- Eso era diferente. Data demostró que era mucho más que un simple androide.

- Quizás si le da la oportunidad, el Doctor le pueda demostrar que es más que un simple holograma, comandante.- Afirmó la bajorana.

Worf no contesto a su primer oficial, se limito a sentarse en su asiento y dedicar de mala gana su atención a un PAD de datos sobre la región del cuadrante Gamma donde se estaban adentrando.

Thirishar ch'Thane salió del tubo Jefferies después de reparar un conducto que se había quemado. La andoriana dejo la caja de herramientas y se acercó a Seven of Nine y a Nog. El ferengi le estaba enseñando la sala de ingeniería de la Defiant a la ex-borg.

Seven se sentó al lado de una de las consolas y repaso los sistemas.

- ¿Qué opinas de la Defiant?- Preguntó Nog expectante.

- Una nave de pequeño tamaño y maniobrable, pero con una potencia de fuego superior a naves de mayor tamaño. Un diseño eficiente.

Nog rió con su escandalosa risa habitual.

- ¿Sabias que en un primer momento fue construida para enfrentarse a los borg?- Indicó Thirishar ch'Thane.

Seven se volvió hacía la andoriana.

- ¿De verdad? Aunque su diseño es eficiente, es insuficiente para combatir y derrotar a un cubo borg.- Indicó Seven

Nog se encogió de hombros.

- Imagino que por eso la descartaron para ese uso.-Observó Nog.

En el comedor de oficiales de la Defiant, se encontraban varios miembros de la tripulación intentando llevarse alguna cosa al estomago, entre servicio y servicio.

En una de las mesas, se sentaba un solitario Tuvok, que mientras saboreaba una sopa típica vulcana, examinaba con atención varios de sus informes. Tuvok era conocido por sus superiores por jamás descuidar su trabajo, fuese cual fuese la situación. Cuando regresasen de esta misión, estos informes estarían en la mesa del despacho del capitán Chakotay.

- ¿Le importa que tome asiento a su lado?- Dijo una voz grave que pertenecía al ex-canciller Martok.

El vulcaniano hizo un gesto indicándole que podía sentarse, sin apenas desviar su atención de sus informes.

Tuvok intentó hacer caso omiso del fuerte olor que desprendía el plato que había traído consigo el klingon. Patas de Krada, hígado estofado de bok-rat y una ración de gaght.

Para los vulcanianos, que eran vegetarianos, la cocina klingon era especialmente desagradable. Martok se sirvió un poco de vino de sangre klingon en su copa y le dio un fuerte trago.

- ¿Un poco de vino, comandante Tuvok?- Indicó el klingon mirándole fijamente con su único ojo.

- No gracias, estoy de servicio.

Martok se puso a reír con grandes carcajadas.

- Olvidaba que la diversión y los de tu raza no congenian bien. ¿Sabe? Cuando Wof me invitó a venir en esta misión, pensaba que iba a ser una gran perdida de tiempo. Una de sus rutinarias y aburridas incursiones de exploración, sin nada de gloria ni de lucha. Pero internarnos en la guarida de nuestro reciente enemigo, eso es otro asunto.

- ¿Desea que nos encontremos con problemas en el transcurso de esta misión?

- Sólo con la sangre de mis enemigos en mis manos podría resarcirme de la humillación de ser expulsado de mi propio consejo. Lo único que desearía es poder rodear con mis propias manos el cuello de ese traidor de Kallon antes de marcharme a Sto-vo-kor. (4)

- Nunca he podido comprender ese deseo de los klingon de morir en combate. En la muerte nunca hay honor.

- Bah ¿Qué puede saber un orejas picudas de una muerte honorable?

Martok observó que la expresión, normalmente neutra y desprovista de emociones del vulcaniano pareció cambiar durante un instante. Durante apenas un segundo vislumbro un amago de enfado en el rostro de Tuvok.

- Si me disculpa, tengo que marcharme. Hay trabajo pendiente que me reclama.- Dijo Tuvok con su habitual tranquilidad vulcaniana.

Mientras observaba a Tuvok marcharse del comedor, Martok se sonreía, su imaginación le empezaba a jugar malas pasadas, los vulcanianos no se enfadaban ni se alteraban, tenían un completo control de sus emociones, si es que las tenían. Se volvió a llenar su copa, hasta rebosar de vino de sangre y se decidió a disfrutar de los manjares que tenía delante suyo.

Quizás si Martok hubiese visto como le temblaba una de las manos a Tuvok, y como este trataba  de ocultar este temblor, se hubiese replanteado sus excesos de imaginación.

 

 

                                                               3

 

- ¿Cómo te sientes al pisar de nuevo el suelo de la Voyager, cariño?

- Es como volver a casa.- Contestó Kathryn sonriendo.- No me había dado cuenta de lo que difícil que sería permanecer tanto tiempo separada de vosotros.

- Hablas como una madre que ha estado alejada mucho tiempo de sus hijos.- Comentó socarronamente Chakotay.

- En muchos momentos, durante el transcurso de estos años, me he sentido de ese modo. Tendré que acostumbrarme, un almirante de la Flota Estelar tiene muchas ocupaciones y no podré escaparme muy a menudo a misiones como estas.- Observó Kathryn.

- Puede que te haga una visita en el cuartel general, hace tiempo que no estoy por allí.- Dijo Chakotay mientras le rodeaba con el brazo y se besaban.

El familiar sonido del intercomunicador de su insignia les interrumpió el agradable momento que estaban compartiendo.

- Capitán, estamos llegando a las coordenadas indicadas.- Indicó Harry Kim.

- Enseguida vamos.- Dijo Chakotay.- El deber nos llama, querida.

- Seguiremos esta conversación tan “interesante” en otro momento.- Le dijo Kathryn guiñándole un ojo.

La pareja salió del despacho y entró en el puente. Chakotay ocupó el lugar que le correspondía en la silla de mando y Kathryn a su lado, en el sitio que normalmente ocupaba Tuvok como primer oficial.

- Informe, señor Kim.- Indicó el capitán Chakotay.

- Los sensores detectan una nave. La señal concuerda con la obtenida en nuestro anterior encuentro con ellos. Es una nave arconte.

- Alerta roja. Prepárense para el combate.- Ordenó Chakotay.

- Puede que no haga falta, capitán. El escaneo de la nave indica que ha sufrido daños masivos, esta totalmente parada, casi sin energía.- Comentó Rial Elbrun desde su estación táctica.

- ¿Señales de vida?

- Ninguna. Parece que no ha habido supervivientes.

- Que extraño. ¿Quién ha podido hacer algo semejante? ¿Un accidente?- Comentó la almirante Janeway.

- Puede ser. Tanto si ha sido un accidente como el ataque de alguna nave, tenemos que averiguar que ha podido suceder. Podríamos aprender mucho de cara a un futuro encuentro.

- Estoy totalmente de acuerdo, Chakotay.

Chakotay pensaba en que habían tenido un golpe de suerte. Podían remolcar la nave arconte hasta la Espacio Profundo Nueve y someterla a un exhaustivo análisis, lo que les ayudaría a saber más sobre los arcontes y les daría una ventaja en su próximo enfrentamiento.

Capitán, detecto graves distorsiones quánticas que afectan a los alrededores.- Observó Harry Kim.

- ¿Origen?

- Cerca de la nave arconte, a pocos kilómetros de distancia. Hay algún tipo de concentración de energía, como si hubiese algo oculto en ese lugar.

- ¿Una nave camuflada?- Preguntó Tom Paris mirando la pantalla principal del puente.

- Es una posibilidad, puede que sea quien haya inutilizado la nave arconte.- Comentó Rial Elbrun.

- Tengo una idea, capitán. Si realmente hay algo camuflado, utilizando impulsos de tetrión, podemos reflejarlos en su casco, como si se tratase de un radar, para detectar su posición concreta y durante unos segundos podremos ver de qué se trata realmente.- Observó Harry.

- Buena idea, Harry, pongámosla en práctica.- Indicó el capitán Chakotay.

Harry accionó los controles de su consola de operaciones, liberando impulsos irregulares de tetrión desde la Voyager. Durante un segundo no pareció ocurrir nada, hasta que de repente, en el monitor principal del puente observaron como los impulsos de tetrión dejaron vislumbrar la forma de un objeto, de un objeto enorme.

Chakotay y Janeway se levantaron de sus asientos casi instantáneamente.

Lo que contemplaban era una estructura aparentemente artificial. Su tamaño imponía

- ¿Qué demonios puede ser eso?- Exclamó Janeway.

Chakotay frunció los labios ligeramente. Aquello era tan grande como una base estelar.

- Podría tratarse de algún tipo de sonda o satélite.- Comentó Chakotay.

- O un arma.- Apuntó Rial Elbrun.

- Tenemos que arriesgarnos, si en el interior de esa estructura, podemos encontrar algo que nos ayude contra los arcontes, habrá valido la pena. Harry utiliza los sensores para analizar detenidamente la construcción.

Mientras Harry Kim se disponía a cumplir las ordenes de Chakotay. Kathryn no pudo dejar de pensar en lo bien que habían asimilado todos el cambio de capitán. La valía y experiencia de Chakotay eran innegables, y sobre todo la confianza ciega que tenían en él la tripulación, como tiempo atrás la tuvieron en ella. Sin duda había dejado a la Voyager y su tripulación en las mejores manos posibles.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la Voyager se estremeció de pronto bajo ellos. La nave se agitó como una hoja mecida por un fuerte viento.

- ¡Informe, Harry!

- ¡Las distorsiones quánticas han aumentado, enfocadas alrededor de nosotros!

- ¡Capitán! ¡Si no salimos de aquí, corremos el riesgo de que la nave se parta en dos!-Dijo B’elanna Torres, elevando la voz para ser oída por encima del estruendo de los motores de materia-antimateria y los generadores de cristales de dilitio de la sala de reactores.

- Señor Paris, retroceda.-

La Voyager comenzó a retroceder, alejándose de la estructura.

De repente, tan inesperadamente como surgieron, las distorsiones cesaron.

- Las distorsiones ya no afectan a la nave.- Dijo Harry con cara de alivio.

- Interesante, han terminado al alejarnos de la estructura ¿podría ser algún sistema defensivo?- Dijo Tom Paris.

- Permanezcamos a una distancia prudencial  por el momento.- Indicó Chakotay.- ¿Harry, has podido registrar algún dato antes de que comenzasen las distorsiones?

- Poca cosa, capitán, apenas he podido analizar unos metros de la estructura.

- Dime si hay un lugar donde puedan transportarse un pequeño equipo de tres  o cuatro personas. Y busca la manera de que el rayo transportador penetre sus defensas.

- ¿Un equipo? ¿En que piensas, Chakotay?- Preguntó intrigada Janeway.

 - Si podemos teletransportarnos a su interior, quizás podamos averiguar que es lo que ha ocurrido y cual es el origen de esta estructura.

- Podría ser como meternos en la boca del lobo. No sabemos lo que podemos encontrar ahí dentro.

- Vale la pena correr el riesgo. Esta claro que no podremos acercarnos a la estructura sin que se haga pedazos la nave.

- He encontrado algo, capitán. Una cámara, cuyo tamaño parece más que suficiente para el equipo de exploración.

- Perfecto. Teniente Elbrun, reúna un grupo para entrar en la estructura.

- Sí, señor.-Dijo Rial para después llamar a un oficial para que le sustituyese en su puesto.

El kylesiano pensó que esta era una buena oportunidad para demostrar que servia para el puesto. No le habían sido fáciles las primeras semanas como jefe de seguridad de la Voyager. Durante ocho años, fue Tuvok quien ocupo su puesto, realizando un excelente trabajo. Hacer olvidar al vulcaniano no seria fácil, pero tenía que demostrar ante los ojos de todos, y sobre todo así mismo que el puesto era el adecuado para él.

Se introdujo en el turboascensor, haciendo una lista mental de los oficiales que le acompañarían.

 

 

                                                               4

 

En la enfermería de la Defiant, el doctor Julian Bashir hacía de anfitrión para el Doctor.

- He estado estudiando sus trabajos sobre nanosondas y he de reconocer que es sorprendente, Doctor.- Comentó Bashir al holograma.

- Tuvimos numerosos encuentros con los borg en nuestro viaje por el cuadrante Delta. Sin duda, eso me brindo la oportunidad de estudiarlos como nadie, doctor Bashir. Claro que toda esa información en manos menos capaces que las mías, hubiese sido todo un desperdicio ¿no le parece? – Dijo el holograma sonriendo.

Bashir no pudo menos que sonreír también. Sin duda el Doctor era todo un personaje.

- Usted también ha realizado meritos muy destacables. He leído su informe sobre la cura que encontró a la plaga en un planeta del cuadrante Gamma.

- Fue una experiencia terrible. La enfermedad fue creada por el Dominion para castigar a los planetas que se doblegasen a su yugo, los niños ya nacían con la plaga. Tuve suerte de poder encontrar una cura antes de que sucumbiesen todos. La curiosidad me puede, en un caso similar ¿Cuál es el tratamiento que hubiese recomendado?

- Mmm Probablemente hubiese modificado varias nanosondas borg para que exterminasen la enfermedad y regenerasen los tejidos dañados.- Dijo sin vacilar el Doctor.

Bashir alzó la cabeza sorprendido. Sus ojos se habían abierto algo más de lo normal.

- ¿Ha utilizado nanosondas en sus tratamientos? Pensé que todo era teórico.

- No seria un buen médico si no pusiese en práctica mis propios estudios. He curado a numerosos pacientes modificando nanosondas extraídas de la sangre de Seven, ella me ayudo en mis estudios sobre las mismas. Incluso llegamos a revivir a un paciente que había traspasado el umbral de la muerte. Las posibilidades son innumerables, doctor Bashir.

- ¿Y no hay peligro de que las nanosondas borg vuelvan a su programación original y comenzasen a asimilar las células del paciente?

El holograma negó con la cabeza.

- Ninguno. El tratamiento es extremadamente seguro, se lo garantizo.

El rostro se le ensombreció a Bashir.

- Si estas nanosondas tienen este tipo de resultados para curar, no quiero ni pensar en sus efectos usadas como armas. Esta misión ya me ponía los pelos de punta antes, ahora me da escalofríos el saber que alguien esta experimentando con ellas y con la ingeniería eugénica.

- Pero ellos no tienen a médicos tan cualificados como nosotros entre sus filas, señor Bashir. Eso tiene que contar a nuestro favor.- Comentó el holograma risueño.

- Espero que tenga razón. Le tengo que dejar un momento solo, Doctor, tengo que pasarme por mi camarote a coger unos PADS que me gustaría enseñarle.

- Sin problemas, me entretendré echando un vistazo al material médico que tienen en estas instalaciones.

Bashir asintió.

- Enseguida vuelvo.

Tras marcharse el jefe médico de la Defiant y la Espacio Profundo Nueve, el Doctor abrió un maletín y se dispuso a examinar el instrumental. Cuando estaba analizando un estimulador cortical de última generación, las puertas de la enfermería se abrieron, el Doctor se giró, esperando ver al doctor Bashir y en su lugar se encontraba Seven of Nine.

- ¡Seven! ¡Me alegro de verte!

La joven cerró los ojos y durante un momento pareció que se iba a desmayar. El holograma se acercó y con mucho cuidado la sujeto.

- ¿Te ocurre algo, Seven?- Preguntó con preocupación el Doctor.

- Llevó días que no consigo completar mis ciclos de regeneración. ¿Ha que puede deberse?

El Doctor consiguió componer una sonrisa.

- Creo que tienes insomnio, Seven. Temo que tu preocupación por lo que hayan podido hacer en ese laboratorio al que nos dirigimos, te han perturbado lo suficiente para afectar a tu capacidad de regeneración de algún modo.

-Insomnio es una manifestación física de la inhabilidad humana de controlar procesos del pensamiento.- Observó Seven.-  No duermo. Tengo control completo sobre las funciones del cerebro.

- Al parecer no, o ahora no estarías aquí, diciéndome esto.- Apuntó el Doctor al tiempo que buscaba unos frascos de cristal.- Te recetare un poco de cloropromazina, eso te ayudara a poder regenerarte con normalidad.

- No se que haría sin ti, Doctor.- Dijo Seven.

- ¡Eso me dicen todos mis pacientes!- Exclamó el holograma.

A unas cubiertas de la enfermería. El camarote estaba sumido en la oscuridad necesaria para que el comandante Worf pudiese conciliar el sueño. En sus sueños, Worf regresaba a su infancia. Su padre le acompañaba en al caza del targ, bañados ambos por la luz de los dos soles del mundo klingon. Con pericia, seguían el rastro dejado por el animal. Llevaba su arma preparada para asestarla en el cuerpo de la bestia, escucharon un gruñido salvaje y el targ se lanzó sobre ellos…

El ruido del comunicador despertó al klingon. Apretó los dientes al verse de nuevo en la Defiant y comprender que la caza del targ solo era un sueño lejano de su infancia.

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- Comandante, ya hemos llegado a nuestro destino.- Informó Kira.

- Enseguida voy.- Dijo Worf de mal humor.

Kira Nerys que ocupaba la silla de mando no pudo menos que soltar una pequeña risita al cortar la comunicación con el camarote. Nunca despiertes a un klingon- Pensó divertida.

En su estación de ingeniería, Robin Lefler se fijo en que los sensores habían detectado algo.

- Teniente Kira, se acercan varias naves.

- ¿Cómo no las hemos detectado antes?

- Creo que se ocultaban detrás del planeta, eludiendo nuestros sensores.- Comentó Nog.

La nave tembló al recibir un impacto.

- ¡Nos atacan! ¡Son naves jem’hadar!

- Maldita sea.- Susurró la bajorana.

Las naves de guerra jem’hadar se pusieron en formación de ataque y comenzaron a disparar con intensidad contra la Defiant.

- ¿Podemos volver a activar el camuflaje?- Inquirió Tuvok, que se encontraba al lado de donde estaba Kira.

- Me temo que no, señor Tuvok. Los primeros impactos han dañado el dispositivo de camuflaje. Sabían ha donde tenían que disparar.- Observó Robin Lefler.

- Devolvamos el fuego a esos bastardos.- Ordenó Kira.

La Defiant viró y sus baterías de phasers dispararon rápidamente, consiguiendo neutralizar a dos de las naves jem’hadar. Un nuevo disparo alcanzó a la Defiant, y una de las consolas del puente estalló, hiriendo a un oficial.

- ¡Hemos perdido los escudos! ¡Tropas jem’hadar se están transportando por toda la nave!- Exclamó Robin Lefler.

En ese preciso momento, un haz de luz azulada hizo materializarse a varios jem’hadar en el puente.

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Los implacables alienigenas empezaron a disparar sin ningún miramiento. Los oficiales del puente se refugiaron detrás de sus consolas, devolviéndoles el fuego. Kira disparó su phaser, alcanzando en pleno pecho a un jem’hadar. Tuvok derribó a otro con un tiro cruzado. Uno de los alienigenas, agarró del cuello a un joven oficial, rompiéndole el cuello con un escalofriante ruido de sus huesos partiéndose. Tuvok sintió que algo surgía de su interior, una emoción comenzó a aflorar, a llenar todos sus pensamientos hasta no dejar más que la irá por la muerte del joven. Con un grito de rabia, se lanzó contra el grupo de jem’hadar, que se sorprendieron por el ataque del enrabietado vulcaniano.

Kira se quedó estupefacta al contemplar la furia que parecía dominar a Tuvok. No creía posible que un vulcaniano pudiese sentir irá. No tuvo tiempo de pensar en ello, ya que un disparo de un jem’hadar estuvo apunto de volarle la cabeza. Sin pensar, la bajorana disparó a un panel, haciéndolo explotar al lado del alienígena.

El Doctor se agachó, intentando evitar que el fuego de las armas de los jem’hadar le alcanzasen. Unos segundos antes, dos jem’hadar habían aparecido por sorpresa en la enfermería. Apenas se pudieron proteger Seven y el Doctor del fuego enemigo. Seven estaba completamente desarmada y el holograma llevaba un hipospray como única arma.

- Tenemos que esperar a seguridad.- Dijo el Doctor.

- Yo me ocuparé de ellos, Doctor.- Afirmó Seven con tranquilidad, aparentemente ajena al caos que la rodeaba.

La idea no le hacía ninguna gracia al holograma, pero sabía que era la única posibilidad que tenían.

- Ten mucho cuidado, Seven.- Dijo en voz baja el Doctor.

Seven le dio un corto pero apasionado beso al Doctor, para después desviar su atención hacía los soldados jem’hadar. Rodó por el suelo hábilmente desde el lugar donde estaban ocultos, a otra parte de la enfermería. Los jem’hadar la dispararon sin alcanzarla por milímetros. Seven permaneció oculta tras una biocama. Abrió la cubierta de un panel de la pared que tenía detrás de ella y extrajo varios circuitos y cables hasta dar con lo que buscaba. Era una esfera azulada, recubierta de cableado. La manipuló con habilidad y con todas sus fuerzas se la arrojó a los soldados.

La esfera chocó contra el suelo, muy cerca de los jem’hadar y explotó con un fuerte fogonazo. Seven asomó la cabeza, justo para observar que ambos estaban inconscientes por la fuerza de la explosión.

- Seven ¿Qué es lo que has hecho?

Seven se dio la vuelta y miró al Doctor.

- Si sabes como hacerlo, puedes convertir en un arma un procesador inocu…

Un jem’hadar malherido levantó a Seven con fuerza, pillándola desprevenida.

La cara del alienígena mostraba satisfacción por poder acabar con ella antes de morir. De repente, la expresión de su rostro se tornó en sorpresa.

El jem’hadar soltó su presa y Seven cayó al suelo. El alienígena se desplomó inerte y el Doctor pudo observar como una afilada hoja de metal sobresalia de su espalda.

Worf sustrajo su bat'leth del cadáver y miró a Seven y al Doctor.

- Tenemos que ir hacía el puente y averiguar como esta la situación.- Comentó el klingon con el ceño fruncido.

El puente de la Defiant se había transformado en un auténtico campo de batalla, donde los últimos oficiales en pie, resistían, luchando con todas sus fuerzas contra los soldados jem’hadar. Tuvok combatía como si estuviese poseído por un espíritu guerrero de Vulcano,  luchando con sus manos desnudas contra los salvajes y poderosos soldados jem’hadar. A su espalda, la teniente Kira Nerys disparaba a diestro y siniestro. La expresión de Tuvok, estaba deformada por la ansía de sangre, que le llevaba a no sentir las heridas que tenía por todo el cuerpo.

-¡Señor Tuvok, cúbrame las espaldas!- Gritó Kira sin mucho convencimiento debido al estado de frenesí en el que se hallaba el vulcaniano.

Tuvok hizo un asentimiento casi imperceptible y siguió combatiendo.

Sin dejar de disparar, Kira activó su insignia intercomunicadora.

- ¡Comandante! La nave esta prácticamente tomada por las tropas del Dominion.

- Aguanten, ¡iremos a ayudarles!- Exclamó Worf.

- ¡No! Si lo hace también lo capturaran, intente…

No pudo acabar la frase, ya que un jem’hadar le golpeó en la nuca dejándola totalmente sin sentido.

Tuvok se volvió hacía el soldado, dispuesto a plantarle cara, cuando, de improviso, su expresión cambio, paso de la ira al pánico en un segundo.

- P-por favor, no me haga daño.- Alcanzó a decir tembloroso el vulcaniano.

El jem’hadar le dio un culatazo con su rifle en la cabeza. Haciendo que Tuvok perdiese el conocimiento.

- Cobarde.- Observó el soldado jem’hadar con desprecio.

 

                                                               5

 

- Ya ha escuchado a su primer oficial, la nave esta controlada por el enemigo, ¡tenemos que salir de aquí!- Exclamó el Doctor.

Worf desnudó sus dientes y masculló alguna frase ininteligible en klingon.

- ¡Un klingon jamás se retira y abandona a sus compañeros!- Gritó Worf.- Seria deshonroso y mezquino.

- Si no lo hacemos, nos capturaran y no les serviremos de nada. Déjese de posturas de macho klingon y piense un poco.

- He matado a hombres por menos, Doctor, no me tiente… - Dijo Worf mirándole con ojos enrabietados.

- Esta bien, Seven, será mejor que tu y yo nos marchemos y dejemos a este cavernícola llenó de testosterona para que caiga luchando con medio centenar de jem’hadar.- Comentó el Doctor torciendo el gesto ante el klingon.

Worf gruñó e hizo un gesto para abalanzarse contra el holograma. Seven se plantó en medio de los dos, intentando poner algo de paz.

- ¡Basta de discusiones! Comandante, sabe que lo que dice el Doctor es cierto, no les serviremos de nada a el resto de la tripulación si somos capturados.

Durante un segundo parecía que el klingon fuese a replicarle, pero finalmente no dijo nada.

- Cojamos todo lo que nos pueda ser útil de la enfermería e intentemos acercarnos a una de las salas de transporte. Nos llevaremos un transmisor subespacial de largo alcance con la esperanza de que vengan a ayudarnos. ¿Les parece bien mi plan?

Worf y el Doctor asintieron, sin mirarse a la cara.

- Pongámonos en camino.- Inquirió Seven.

En la bodega de carga de la Defiant se encontraba todos los oficiales de la tripulación reunidos. Se encontraban en su mayoría magullados y doloridos y con la sombra vigilante de los jem’hadar sobre sus cabezas.

- ¿Quién es vuestro capitán?- Dijo uno de los jem’hadar mirando con desprecio a los allí presentes.

- Soy yo.- Afirmó Kira Nerys levantándose a duras penas. A su lado se encontraba un desconcertado Tuvok, que parecía completamente asustado.

- ¿Tú?- Dijo el jem’hadar sujetándole la cabeza.- Una mujer al mando, cuan débiles y patéticos sois.

- Enfréntate con alguien de tu tamaño, rata sarnosa y apestosa.- Dijo Martok desafiante.

El jem’hadar se acercó al veterano klingon y le golpeó en pleno rostro, haciéndole brotar sangre de su boca.

- Tienes suerte de que me tengáis esposado, escoria.

Iba a propinarle un nuevo golpe, cuando el jem’hadar se volvió hacía un subordinado que requería de su atención.

- Mira lo que hemos encontrado.- Dijo señalando a una figura que traían arrastrando dos soldados. Taran'atar tenía el cuerpo lleno de golpes y heridas. Se habían ensañado duramente con él.

El jem’hadar que parecía estar al mando, le escupió en la cara.

- Traidor. Tú mera presencia en este lugar y con este gente es una traición a los dioses. El doctor Shaun tendrá un trato especial para ti, nos encargaremos de ello.

- ¿Shaun? ¿Estáis bajo sus ordenes?- Consiguió decir Tuvok a pesar del miedo que le atenazaba.

- Cállate, perro.- Gritó uno de los soldados soltándole un puntapié en el estomago que le hizo doblarse de dolor.

Kira miró al vulcaniano, preguntándose que le estaría ocurriendo para perder el estricto control que mantenía su pueblo sobre las emociones. Parecía que estas le estaban controlando por completo.

En una de las salas de transporte, dos guardias jem’hadar permanecían sin sentido en el suelo. Les atacaron por sorpresa y no habían podido ofrecer mucha resistencia.

A través de los tubo Jefferies que conectaban con todos los rincones de la nave, habían conseguido llevarse el transmisor subespacial, y tras una pequeña parada en una de las almacenes de la Defiant, se habían aprovisionado de armas y equipo necesario para su descenso al planeta.

- ¿No nos podran seguir examinando el registro del transportador?- Preguntó el Doctor con curiosidad.

- He activado un programa que hará que se borren todos los registros una vez nos hayamos transportados a la superficie.- Observó Seven sin apartar la mirada de los controles del transportador.

Worf se ajustaba la mochila y las armas. Llevaba un rifle phaser, su phaser reglamentario y dos bat'leth klingon. Una colgada a su espalda y la otra sujeta en sus manos.

- ¿Es necesario tanta artillería?

Worf le lanzó una mirada intimidatoria al Doctor.

- Las necesitaremos si queremos sobrevivir.- Dijo simplemente el klingon.

- Ya esta listo, subamos a la plataforma.- Dijo Seven.

Rápidamente se subieron a la plataforma y el familiar haz azulado comenzó a envolverlos hasta desmaterializar sus cuerpos por completo.

 

                                                               6

 

Rial Elbrun comprobó que todo estuviese en orden, incluida la carga de su phaser.

El jefe de seguridad contempló a los miembros que había seleccionado para su equipo de salida. Melora Pazlar, Robert Mccreed y él mismo. Melora era una científico cualificada, Mccreed pertenecía al equipo de ingenieros de la teniente Torres. Eran una buena elección. Si encontraban algún problema allí dentro, tendrían que confiar en la pericia de los miembros del equipo para resolver cualquier dificultad.

Los pocos datos que tenían del interior de la estructura, les indicaban que existía una atmósfera respirable, por lo que no necesitarían trajes de gravedad cero.

- ¿Todos preparados?

Asintieron. Melora hizo la última comprobación con su tricorder y siguió al resto del equipo a la sala del transportador.

- Quiero que se ocupe de seguirnos el rastro en todo momento, si hay problemas transportarnos de vuelta.

El alférez Ryan, que se encontraba a los controles, asintió en silencio.

Melora tragó saliva. Harry había conseguido hallar un método para que el rayo del transportador atravesase la superficie de la estructura alienígena, aún así, existía una mínima posibilidad de los átomos  de todos los miembros del equipo acabasen disgregados por el espacio. Confiaba en la habilidad de Harry para que eso no ocurriese, pero no pudo evitar un cierto nerviosismo al subirse a la plataforma junto al resto de sus compañeros.

- Energía.- Ordenó Rial Elbrun.

 Cuando los tres oficiales se materializaron, lo primero que observaron era que estaban en la más completa oscuridad. Encendieron de inmediato las linternas, aunque de inmediato se empezó a iluminar toda la estancia. Rial Elbrun se llevó la mano al arma que llevaba en el cinto.

- Parece que saben que hemos llegado.- Dijo Rial.

- No lo creo, más bien parece un control automatizado. Al detectar nuestra presencia, los sensores han encendido las luces.- Observó Melora.

- Movámonos, tenemos mucho que explorar y este lugar es enorme.- Indicó Rial Elbrun.

Los tres oficiales observaron con estupefacción y asombro que se extendía alrededor suyo. El material del que parecía estar construida la estructura, era de silicio, parecido al cristal. Iban cambiando de color aleatoriamente, los cristales se movían, como si tuvieran vida propia, se alargaban, se curvaban y se aplanaban sin un motivo aparente.

- Vamos a tener que fabricar un mapa con el tricorder. Este lugar es tan cambiante que es fácil perderse.- Comentó Mccreed.

-Este sitio, nunca había visto nada semejante. La tecnología necesaria para poder crear esto, es increíble. No tengo palabras para describirlo.- Afirmo Melora con la curiosidad reflejada en su rostro.

- Ya lo admiraremos más tarde, alférez Pazlar, tenemos que encontrar algo parecido a un ordenador para poder averiguar quien o que construyo esta cosa.- Dijo Rial Elbrun.

- Y lo más importante, para que.- Apuntó Mccreed.

La Voyager se encontraba a una distancia de seguridad de la estructura.

Kathryn se sirvió una taza de café solo bien cargado.

- Lo peor de estas situaciones es la calma tensa ¿verdad?-Dijo Chakotay entrando en el despacho donde se encontraba la almirante.

- Y que lo digas, cariño.- Dijo Kathryn mientras se sentaba en el sofá.

- El equipo de Elbrun ya ha contactado. Nos irá informando cada veinte minutos.

- ¿Qué tal esta haciéndolo Rial como jefe de seguridad?- Preguntó ella con mirada interrogativa.

Chakotay  esbozo una medio sonrisa.

- A Rial le esta costando adaptarse un poco a su nuevo entorno, pero creo que es solo cuestión de tiempo. Tiene muchas cualidades y potencial. Aunque no sé si Tuvok estaría de acuerdo conmigo, digamos que él y Rial tienen sus diferencias.

- No me cabe duda que ambos las superaran.

Chakotay inspiró profundamente, y después asintió.

- Si tú lo dices, así será. Confío plenamente en tus instintos.

- Más te vale, amigo, si no quieres dormir en el sofá.- Dijo Kathryn con una sonrisa divertida y traviesa.

- Volvamos al puente, cariño, tenemos mucho trabajo por delante.

Kathryn suspiró.

- De acuerdo, capitán, pero tras esta misión, y durante unos días, será mío.

- Como ordene, almirante.- Dijo Chakotay sonriendo.

El capitán Chakotay se recostó en su asiento de mando.

- ¿Cuánto queda para la próxima comunicación del equipo de salida?

- Cinco minutos, capitán.- Respondió Harry con rapidez.

- Capitán, s-se esta abriendo un v-vortice s-subespacial.- Indicó Reginald Barclay desde astrometría, donde se encontraba sustituyendo a Seven.

Chakotay miró a Kathryn.

- Todos a sus puestos. Suban los escudos, armas preparadas.- Dijo Chakotay incorporándose de su asiento.

Miró a su tripulación, percibiendo la tensión que requería una situación limite como en la que se encontraban en estos momentos.

- Una nave surgiendo del vortice. Es una nave arconte.

- En pantalla.

En la pantalla apareció la silueta de la nave arconte, idéntica a la nave con la que establecieron combate cerca del cinturón de Denorios.

- Están abriendo fuego.- Dijo Harry.

- ¡Tom, maniobras evasivas!- Gritó Chakotay.

Tom accionó rápidamente los controles del timón y la Voyager giró por completo. El disparo de la nave arconte no alcanzó a la nave estelar por muy poco, pero impacto en la nave arconte dañada y la hizo explotar, quedando en pocos segundos solo algunos fragmentos metálicos.

- No nos ha alcanzado de milagro.- Observó Harry.

- No creo que nos apuntasen a nosotros.- Afirmó Tom.- Creo que querían destruir su nave averiada para que no estudiemos su tecnología.

- La nave da media vuelta, capitán, se esta formando otro vórtice subespacial.- Informó Harry.

- Se marchan, destruyen cualquier cosa que les pueda comprometer y desaparecen. Esta vez no. Tom, máxima velocidad, les seguiremos allá donde vayan.- Ordenó Chakotay. Harry envié una señal al equipo de salida, les recogeremos a la vuelta.

Tom se giró de pronto en su asiento para mirar al capitán.

- ¿Señor?

- Ya ha oído la orden, señor Paris. Tenemos que averiguar de donde han salido y que pretenden, es ahora o nunca.

El timonel asintió y con rapidez manipuló los controles de su panel de navegación e inicio la persecución de la nave arconte. El vórtice subespacial se terminó de formar y la nave lo cruzó, un segundo más tarde, la Voyager atravesó el umbral del vórtice y ambas naves desaparecieron sin dejar rastro.

- Estupendo.- Dijo Rial Elbrun.- Se marchan y nos dejan en este lugar olvidado de la mano de cualquier dios.

- Mírelo por el lado bueno, así tendremos más tiempo para cumplir nuestra misión.- Observó Mccreed.

Rial suspiró.

A unos veinte metros de los dos oficiales, se encontraba Melora, que había decidido adelantarse, e intentar cubrir más terreno. El pasadizo por donde caminaba era más grande que los otros por los que se habían desplazado. Con mucho cuidado, introdujo unas muestras de cristales en recipiente esterilizado, y se lo guardó en el cinturón.

La luz en esta parte de la estructura era más escasa, caminó con mucho cuidado, apoyándose en su bastón de madera de árbol garlánico, del que nunca se separaba. Se paró un instante, y le pareció ver alguna cosa a lo lejos. Apuntó la linterna hacía allí y no pudo menos que abrir la boca asombrada ante lo que estaba contemplando.

- Teniente Elbrun, tienen que venir enseguida.- Dijo a través del intercomunicador Melora.

Enseguida se reunieron con ella.

- Madre mía ¿Qué es esa cosa?- Exclamó Rial Elbrun.

Era un objeto metálico, que parecía haber atravesado el cristal. Era alargado, con forma de cuchilla, el color era de un gris metalizado, con algunos dispositivos que emitían luz intermitentemente.

- ¿Un misil o torpedo?- Dijo Mccreed.

- Lo dudo, miren esto.- Dijo Melora que se había acercado y estaba examinándolo.

En el objeto había lo que parecía una compuerta abierta, dejando ver lo que asemejaba algún tipo de cabina.

- Es una nave, diría que una monoplaza, por el tamaño.- Dijo Rial.

- Ha atravesado el caso de la estructura ¿con que motivo?- Comentó Mccreed.

- Es una vaina de asalto, he visto algunas en mis viajes. Son disparadas contra el casco de una nave, atravesándolo, de su interior suelen salir varios soldados que intentan reducir a la tripulación.- Dijo Rial Elbrun pensativo.

- ¿Cuánto tiempo llevará aquí?

- No mucho, me temo.- Dijo Melora señalando unas manchas de una sustancia gelatinosa de color amarillento transparente que estaba por varios lugares de la cabina de la vaina.- Tenemos problemas, he leído los informes, esta sustancia procede de los arcontes. Están aquí dentro.

 

-Estamos saliendo del vórtice.- Indicó Harry.

El vórtice desapareció alrededor de la Voyager, situándolos fuera del subespacio.

- ¿Situación, Harry?- Preguntó Chakotay.

- Recibo múltiples señales energéticas. Veinte, cincuenta, setenta, cien…

- En pantalla.

Apenas pudieron ahogar un grito de sorpresa al contemplar la pantalla. Se hallaban en medio de una inmensa flota de naves. Docenas y docenas de naves arcontes se arremolinaban una tras otra, formando un enjambre de peligrosas y mortíferas naves.

- Debe de haber cientos, tal vez miles…- Comenzó a decir Janeway estupefacta.

- Ese es el menor de nuestros problemas.- Dijo Harry con el rostro completamente pálido.

- ¿Qué ocurre, Harry?- Preguntó Tom a su amigo.

- Hemos salido del cuadrante Alpha. Nos encontramos a 160.000 años luz de la Tierra. Ya no estamos en nuestra galaxia…

Próximo Número: ¡Continúa la espiral Descendente!

¿Qué peligros encontrará la Voyager en esta nueva galaxia? Todo esto y más en el siguiente número.

Otros fan fictions escritos por Doctor Banner en Action Tales hasta julio del 2007:

- Star Trek Voyager#1-15, anual#1

-Star Trek Valhalla#1-7

-Star Trek Universe#6

-Invasores#1-5, 10-13, anual#1

-Thor#1-10

-New Defenders#1-3

-Hulk#9-11

-Club de los Perdedores#1-2

- Monologo, historia corta en el Umbral de la Noche#2

- Hijo de Satán: Sombras en el cementerio en AT Visions Especial Navidad 2005

- Star Trek Valhalla: Reflexiones de Shyla Kell en AT Visions Especial Navidad 2005

1)      En el episodio anterior.

2)       Primera Directiva: Ley de la Federación y de la Flota Estelar  que prohíbe la interferencia en otras culturas o civilizaciones con tecnología pre-warp(es decir, que no tengan tecnología para viajar por el espacio).

3)      En la serie de TV de Star Trek DS9.

4) Como hemos podido ver en la serie de Star Trek Stealth, Martok ya no es canciller del Imperio Klingon.