“Tras su largo viaje de vuelta a casa, la Uss Voyager afronta nuevos retos, nuevas exploraciones y nuevos peligros ahora en el cuadrante Alpha y más allá...”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan:

STAR TREK VOYAGER

Enemigo Desconocido

Escrito por Dr.Banner/ Portada: Santiago Ramos

Episodio 9x01/ Temporada 9

Fecha Estelar: 59052.6

                                                                1

 

En la enfermería de la Voyager todo era un remanso de paz y tranquilidad. El holograma médico al que todos conocían simplemente como el Doctor, estudiaba unas notas musicales para su próximo recital. Contaba con superarse a si mismo, ya que haría dúo con Seven. Ambos hacían pareja cantando desde hacía mucho tiempo, pero era la primera vez que cantarían en publico desde que mantenían una relación amorosa.

Esto hizo que se formase una sonrisa en su habitual severo rostro. Muchas veces se llegaba a preguntar si no tendría una avería en su programa que le hacía imaginarse su relación con Seven. Sin embargo no era una ilusión, era algo real y los dos estaban muy felices desde que eran pareja sentimental.

El sonido de las puertas deslizándose rompió la concentración que mantenía el Doctor e hizo que torciese el gesto. Con sorpresa, observó como entraban varios miembros de la tripulación malheridos, algunos caminaban por su propio pie, otros eran ayudados por sus compañeros.

- ¿Pero que demonios ocurre? ¿Nos están atacando? – Exclamó el Doctor con expresión interrogante.

- No, Doctor, venimos de la sesión de entrenamiento de los equipos de seguridad.- Dijo el alférez Stevens que lucia un ojo hinchado y morado y un labio partido.- Los ejercicios del nuevo jefe de seguridad son muy duros.

- ¿Duros? ¿Eso era un entrenamiento o una guerra?- Dijo mientras los examinaba con el tricorder médico.- Contusiones, huesos rotos, ligamentos destrozados… ¡Será animal! Ese Rial Elbrun, ya le dije a el capitán que no era de fiar, ese patán hipertrofiado…

Uno de los pacientes intento levantarse de la bio-cama. El holograma le sujeto con su mano.

- Quieto, usted no se mueve de aquí, tiene varias contusiones en las costillas y una fractura grave en el brazo, y tus amigos no están mucho mejor ¡esto es un desastre! ¡Me han arruinado la mañana!- Exclamó contrariado el Doctor.- Como agarré a Rial se va a enterar…

Chakotay se sentó en la mesa del despacho del capitán, situado en una sala contigua al puente de la Voyager. Se sentía fuera de lugar en él. Durante años siempre vino a este lugar como primer oficial, para hablar con Kathryn, ahora era él el capitán de la nave.

Quien le iba a decir que se sentaría en la silla de mando de la Voyager alguna vez. Kathryn le nombró su sucesor, creyendo que dejaba su nave en las manos más capaces que conocía. Ella se encontraba ahora en el cuartel general de la Flota, en la Tierra, sus obligaciones como almirante hacían que no se viesen tanto como les gustaría, pero de momento lo estaba llevando bastante bien, dada las circunstancias. Alguien accionó el interruptor de la puerta, haciendo sonar un zumbido que indicaba que tenía visita.

- Adelante.

El recientemente ascendido comandante Tuvok cruzó el umbral de la puerta. Su rostro no reflejaba emoción alguna, como era habitual en los vulcanianos.

- Le sienta bien su nuevo uniforme, señor Tuvok.- Observó con una sonrisa Chakotay.- ¿Cómo se adapta a su nuevas ocupaciones?

- Perfectamente, capitán Chakotay. Son otras funciones, pero puedo desarrollarlas sin ningún problema de adaptación.

- ¿Sabe? Me siento extraño, yo era siempre el que estaba al otro lado de esta mesa.- Comentó risueño Chakotay.- Supongo que debe de sentirse bien al ver que por fin esta en el puesto que le corresponde.

El vulcaniano levantó una ceja.

-Oh, vamos, Tuvok, no me diga que no recuerda que cuando la capitán Janeway me eligió a mí en lugar de a usted como primer oficial se sintió algo contrariado. Usted y Kathryn llevaban muchos años juntos y era su hombre de confianza, era normal que se extrañase de la elección que hizo para ser primer oficial de la nave, hasta yo me extrañé.

- Aunque en un principio no lo entendí así, con el tiempo se demostró la elección más lógica. La intención de la capitán era crear un vínculo entre la tripulación de la Voyager y la de los maquis, por lo tanto, poner a su líder como segundo al mando fue lo correcto (1).  Por otra parte, demostró en numerosas ocasiones que la confianza que depositó la capitán Janeway en usted era más que acertada.

- Me halaga, señor Tuvok. Dígame ¿Qué opinión tiene del nuevo jefe de seguridad?

- El señor Elbrun lleva poco tiempo en la tripulación, no obstante, he podido observar, que aunque tiene cualidades más que adecuadas para el cargo, su actitud a veces no es la más aconsejable. Es testarudo, indisciplinado y a menudo se salta el reglamento. De momento, mi informe no puede ser muy positivo.- Dijo el primer oficial con su seriedad habitual.

- Démosle tiempo, Tuvok. Su expediente en la academia fue más que bueno, a pesar de que ya daba muestras de todo lo que ha dicho, Kathryn y Harry dieron informes inmejorables de su aportación en la misión en Kylesia. (2)

- No dudo de que tenga potencia, solo opinó que tiene mucho que mejorar para ser un buen jefe de seguridad.- Apuntó el vulcaniano.

- Habrá que darle un voto de confianza al señor Elbrun, quien sabe, igual nos sorprende, Tuvok.- Dijo Chakotay al tiempo que su pensamiento se centraba en Kathryn y lo mucho que la echaba de menos, se preguntaba que estaría haciendo ella en estos momentos.

Kathryn Janeway se decidió a tomarse un pequeño descanso. Se acercó al replicador y pidió un café solo, como a ella le gustaba. Con su taza humeante se acercó a la ventana y observó el exterior del cuartel general. Tras tanto tiempo navegando por las estrellas, el estar en la Tierra se le hacía algo difícil. Lo más curioso era que era lo que más deseaba cuando estaba en el otro extremo de la galaxia, lo que más deseaban todos. Cuidado con lo que deseas-pensó.

- ¿Cansada ya del papeleo?

- ¡Almirante Bowers! ¡Me alegró de verle!- Exclamó Janeway con una sonrisa sincera.

El almirante le devolvió la sonrisa. Janeway pudo comprobar de nuevo, que a pesar de su edad, conservaba un atractivo y un encanto considerable.

- Llámame Paul, por favor, no seas tan formal, estamos entre amigos.

- Solo si tú me llamas Kathryn.

- Perfecto. Odio las formalidades ¿sabes? – Dijo Bowers sirviéndose un poco de café en una taza.- ¿Y bien? ¿Cómo te ves de almirante?

- Me veo muy bien, aunque ¿no te fastidia tener que hacer tantos informes? ¡Y yo que pensaba que un capitán de nave se pasaba mucho tiempo haciéndolos!

- No sabes donde te has metido, Kathryn.- Dijo él sonriéndole.

- Si te soy sincera, echo de menos a la Voyager y a mi tripulación. Son muchos años juntos, éramos como una familia muy unida.- Comentó Kathryn con nostalgia.

- Si te sirve de consuelo, sé de un almirante que se habrá subido por las paredes el día de tu ascenso.

- Stoner (3). Estoy segura de que fue como un golpe directo a su mentón.

- No lo sabes tu bien. Stoner es del tipo paranoico compulsivo, estará convencido de que es algún plan que he elaborado en su contra.

- ¿Y es así?- Inquirió Kathryn sosteniéndole la mirada a Bowers.

- De eso nada, Kathryn, se te decidió ascender por meritos propios. Pocos capitanes han hecho tantos meritos como tú para ser almirante. La hazaña que lograsteis tu tripulación y tú misma es única, y sin tu liderazgo y buen hacer no lo habríais logrado, estoy seguro.

- Vas a hacer que me sonroje, Paul.

Bowers se sentó en el sofá del despacho y dejó su taza vacía encima de la mesa.

- ¿Has leído los últimos informes?

- Sí, la situación parece algo tensa últimamente.

- Por decirlo de algún modo. La búsqueda de los prikmates, y el peligro que se podría cernir sobre nuestras cabezas si caen en malas malos (4), la alianza del Imperio Klingon y de la raza llamada borians, por no hablar del nombramiento del nuevo canciller que es hostil a la Federación (5), las advertencias de Odo sobre una posible nueva amenaza del Dominion (6), el reciente reagrupamiento de ciertos grupos maquis (7), la inestabilidad del Imperio Romulano tras el golpe de estado de Shinzon y la llegada al poder de la pretor Donatra(8). Muchos frentes abiertos que pueden estallarnos en nuestra cara en cualquier instante. – Comentó Bowers con el semblante serio y preocupado.

- Esperemos que no tengamos que llegar a ninguna situación extrema.- Observó Kathryn.

- Bueno, ahora te tenemos a bordo para ayudar a que esto se mantenga a flote, Kathryn.- Dijo Bowers sonriendo.

- Paul, desde luego, sabes como subir la autoestima a tus oficiales.- Dijo ella devolviéndole la sonrisa.- Creo que tengo en algún lugar del despacho una botella de licor sauriano para ahogar nuestras penas.

- ¡Excelente! ¡No perdamos más el tiempo y abrámosla! - Exclamó Bowers risueño.

 

 

                                                                2

 

Rial Elbrun sujetó con fuerza un pequeño tubo metálico que al accionar un mecanismo, se transformó en una impresionante vara de combate. Los kylesianos la llamaban shibanka y era un arma tradicional de los guerreros kylesianos. Su manejo y pericia se consideraba casi un arte entre su gente. Con veloces y elegantes movimientos, representó un combate con algún rival imaginario.

- Interesante.- Dijo una voz a sus espaldas.

El kylesiano se giró para contemplar a una hermosa mujer de cabello rubio, ojos azules, que llevaba unos implantes cibernéticos visibles en su rostro y en una de sus manos.

- Seven of Nine.- Dijo Rial sorprendido.- No pensé que vendría.

- Mi turno terminó, y decidí que no me vendría mal algo de ejercicio físico. Aunque me sorprendió que me llamase, creía que tenía entrenamiento con su equipo de seguridad.

Rial Elbrun se puso a reír.

- Me temo que el entrenamiento duró menos de lo previsto. Estos oficiales de la Flota no aguantaron mi ritmo, sin querer ofenderles, no están a mi nivel. Por eso pensé en usted, quizás junto con el comandante Tuvok, sean los únicos capaces de ser un reto para mí.

- Lo veo muy seguro de si mismo.- Observó Seven.- Veremos si esta a la altura de sus palabras.

- He escuchado muchas historias de los borg, pero jamás me he enfrentado a uno. Las cosas que cuentan de ellos son terribles, aún así, si alguna vez se plantan en mi mundo natal, se encontrarían con un hueso duro de roer. Mi gente jamás se rinde ante la adversidad. Venceríamos.

- Serian asimilados en unas pocas horas. Sus componentes biológicos y tecnológicos serian integrados en el colectivo. Los más afortunados de su pueblo morirían, el resto, dejarían de existir tal y como eran y se transformarían en borg.- Comentó Seven con frialdad.

- ¿Cuál es el objetivo real de los borg?- Preguntó Rial.

- Los borg aspiran a encontrar la perfección a través de la incorporación de los conocimientos, culturas y mentes de todas las razas que consideran adecuadas para ese fin, que se cruzan en su camino.

- La única perfección que he visto desde que llegue a esta nave, la tengo delante de mis ojos en estos momentos.- Dijo Rial.

Seven ni se inmutó ante el comentario del kylesiano.

- Iniciemos el combate.- Dijo Seven.

Intentando sorprenderla, el kylesiano descargó un golpe, que Seven eludió fácilmente, ella contestó con una patada precisa que hizo tambalearse al corpulento kylesiano. Rial golpeó a Seven en el estomago, sin dar muestras de dolor, la ex-borg asestó un duro revés a su contrincante. Enfurecido, Rial consiguió derribarla con fuerza, con un golpe que habría dejado fuera de combate a un humano normal durante días. Seven se puso de pie con una voltereta controlada, aferró a Rial y lo derribó con una fuerza que pareció sacudir todo el suelo de la estancia. Comenzaron a dar vueltas, y Seven acabo encima de Rial Elbrun, con el brazo en su garganta.

- ¿Se rinde?

- Ahora sé lo que debieron sentir mis hombres cuando han luchado conmigo ¿Quién la enseñó a pelear así?

-  Tuve un buen maestro, un hirogen del cuadrante Delta. Quizás a partir de ahora sea un poco más comprensivo con su equipo de trabajo, señor Elbrun.

- Mensaje captado.

Alguien carraspeó. En la puerta se encontraba el Doctor que los miraba con el rostro serio. Seven se levantó de encima de Rial Elbrun.

- Hemos terminado por hoy.- Apuntó Seven, para después volverse hasta el holograma.- Doctor, hasta esta tarde no tenemos los ensayos para el recital.

El holograma médico tardó unos segundos en contestar.

- No he venido aquí por eso, Seven. He venido por el señor Elbrun.

- ¿Por mí? ¿A que debo ese honor, doc?

-¡Es usted un peligro! ¡Ha enviado a media docena de sus hombres a la enfermería! ¿Se puede ser más irresponsable?- Gritó el Doctor.

- No era mi intención hacerles daño, probablemente no controlé mi fuerza, intentaré que no vuelva a suceder.- Se disculpó Rial encogiéndose de hombros.

El Doctor resopló.

- Eso espero, señor Elbrun, no me gustaría que cada entrenamiento acabe con un parte de guerra.

- No te preocupes, doc.- Dijo Rial.- Nos vemos luego, tengo cosas que hacer.

- Doctor, voy a mi cámara a regenerarme. ¿Me acompañas?- Preguntó Seven.

- No puedo, Seven, gracias a esa montaña de músculos sin cerebro tengo varios pacientes que atender.

- En ese caso, más tarde hablaremos.- Dijo Seven, y tras darle un beso de despedida en la mejilla, se marchó.

El Doctor se quedó observando en silencio como ella se marchaba por uno de los corredores.

 

 

                                                                3

 

- Capitán Chakotay, captamos una señal de emergencia. Es una señal automatizada, procede de un carguero cardassiano.- Informó Harry Kim.-  Rumbo 016 Marca 346.

- Eso esta cercano al cinturón de Denorios y el sistema bajorano.- Dijo Chakotay

- A un tiro de piedra de la Espacio Profundo Nueve.- Comentó Tom Paris.- Podríamos avisarles a ellos y que se acercasen a echar un vistazo.

- Tardarán mucho en llegar, nosotros estamos más cerca y podemos asistirles si se encuentran en problemas. Señor Paris cambie el rumbo, vamos hacía el carguero.

- De inmediato, capitán.

Sentado en su silla de mando, Chakotay pensaba en la ironía de que un ex-maqui acudiese en ayuda de una nave cardassiana (9). Quien se lo hubiese dicho tiempo atrás.

Seven of Nine trabajaba centrando toda su atención en la consola de astrometría que tenía delante. Astrometría era en cierta manera su refugio, además de su lugar de trabajo. La mayor parte de horas que estaba de servicio las pasaba en este lugar, incluso muchas veces cuando este había terminado, lo que le ganaba las reprimendas del Doctor por no acudir a regenerarse. Esto le hizo recordar que mañana era el día del recital que harían ella y el Doctor. Se hizo una nota mental de que en cuanto terminase su turno, quedaría con él para hacer el último ensayo.  Sabía que era algo muy importante para el Doctor, y para ella también lo era. El mantener una relación amorosa estaba demostrando ser algo muy importante para los dos, de una manera que ninguno de ellos, sobre todo ella, hubiese imaginado.

Seven se dio la vuelta levemente cuando escuchó el sonido de las puertas abriéndose.

- Doctor, que sorpresa verte por aquí.- Comentó Seven sin dejar de trabajar.- ¿Quieres comentarme algo respecto al recital de mañana?

- No, yo solo pasaba por aquí y pensé en venir a verte.- Dijo el holograma médico.

- Ahora mismo estoy haciendo un registro cartográfico de lugares que serian interesantes para investigación, y pasarle el informe al capitán Chakotay.- Indicó Seven.

- De lo más… Interesante.- Dijo el Doctor sin demasiado entusiasmo.- Realmente, hay algo de lo que querría hablar contigo, Seven.

- Te escucho, Doctor.- Dijo Seven al tiempo que manipulaba con precisión los controles de la consola.

- Me gustaría saber si ocurrió algo entre Rial Elbrun y tú.

- ¿Ha que te refieres? Solo estábamos haciendo un ejercicio de entrenamiento, Doctor.

- Cuando entre tu estabas encima de él. Y he visto como te mira desde que se incorporó a esta tripulación, no estoy ciego, Seven.

Seven se volvió hacía él con expresión de confusión en su bello rostro.

- Todos los hombres de esta nave me miran de esa forma desde que llegue a esta nave, Doctor, y eso nunca ha significa nada. ¿Crees que me interesa en modo alguno el teniente Elbrun? Nunca he comprendido ese extraño ritual que tienen los machos de muchas razas de pelearse para conseguir los favores de la hembra.- Comentó Seven.- Sobre todo si ya los tienen.

- Seven, me tienes que comprender. Eres la persona más maravillosa que he conocido nunca, lo más hermoso que mis ojos holográficos jamás han contemplado. Y por eso mismo, ahora que estoy contigo, más que nunca temo perderte. No sabes la agonía que sufrí cuando te vi junto a otras personas, era como si todo mi programa se colapsase por completo.

- Te refieres a la breve relación que mantuve con el capitán Chakotay. En aquel momento, no estaba preparada para una relación sentimental y no pensé en hacerte sufrir, Doctor. Ahora mismo estoy contigo, y así seguirá siendo. Pude elegir a cualquier persona de esta nave, pero te elegí a ti.- Seven colocó tiernamente su mano sobre la del holograma.- Y nunca me he arrepentido de esa decisión.

- Y-yo… Perdóname, Seven, he sido un completo estupido. Los celos me cegaron, no debí haber dudado de ti.

- Los celos son irracionales, como muchas otras emociones humanas.- Observó Seven mirándole.- Puesto que has evolucionado hasta ser equiparable a cualquier ser humano, es comprensible.

- ¿Equiparable? Hmm siendo un ser fotónico, soy algo mucho mejor.

- Por supuesto, Doctor.- Dijo ella con un esbozo de sonrisa que duro apenas unos instantes, al comprobar que el Doctor volvía a ser el de siempre.

En el puente de la Voyager, observaban en la pantalla principal, la silueta espigada del carguero cardassiano.

- Informé, señor Kim.- Indicó Chakotay sin dejar de mirar a la pantalla.

- El carguero flota a la deriva, los motores de impulso están apagados. No se aprecian daños estructurales, no hay señales de combate ni nada que se le asemeje. No hay formas de vida en la nave.

- ¿Quieres decir que la nave esta vacía?- Preguntó Tom Paris.

- Puede que la tripulación abandonase el carguero en las capsulas de escape.- Comentó Chakotay.

- Negativo, capitán. Están todas las capsulas. Ninguna ha abandonado la nave.-Dijo Tuvok, que estaba sentado al lado del capitán. Repentinamente sintió una presión lacerante en su mente, como si miles de agujas lo atravesasen.  Su mente fue bombardeada con imágenes, la mayoría de ellas tan incomprensibles como inquietantes, era tanta la información que amenazaba con perder su propia identidad, la consciencia de si mismo. Intentó captar su propia identidad, sumergirse en ella, aferrarla…

Tan repentinamente como comenzó, terminó. ¿Habría sido algún tipo de imaginación suya? ¿O era un síntoma de algún problema más profundo que amenazaba con afectarlo?

- Tuvok ¿me escucha?- Preguntaba Chakotay a su primer oficial.

- Perdone, capitán, tenía la mente en otra parte.- Se disculpó el vulcaniano.

- Voy a ir al carguero, lo exploraremos y averiguaremos que es lo que ha pasado.

- Le recomiendo que un equipo de seguridad le acompañe, capitán.- Dijo Rial Elbrun desde su estación táctica.

- En ese caso, usted vendrá conmigo, señor Elbrun.

El capitán se llevó la mano a su insignia intercomunicadora.- Seven, reúnase con nosotros en la sala de transporte, iremos al carguero cardassiano.

- Enseguida.- Contestó Seven.

- Señor Tuvok, queda al mando del puente.- Dijo Chakotay antes de que se cerrasen las puertas del turboascensor.

El primer oficial pensaba que en cuanto regresase el capitán, haría una visita a la enfermería para averiguar que le había ocurrido.

Se materializaron en el puente del carguero. Rial Elbrun se puso enseguida en posición de ataque, con su phaser. Seven comenzó a examinar el lugar con su tricorder y Chakotay observó con extrañeza el puente vacío.

- ¿Dónde estará todo el mundo?- Preguntó Rial.

- Examinaré la computadora. Es posible que haya alguna información en el cuaderno de navegación de la tripulación.- Dijo Seven.

- Buena idea, Seven. Señor Elbrun quédese aquí con Seven, Keops, Mckenzie y yo registraremos el resto de la nave.

En cuanto los dejaron solos en el puente del carguero, Rial Elbrun se puso al lado de la ex-borg, que intentaba acceder a los archivos de la computadora de abordo.

- Espero que podamos repetir el entrenamiento del otro día, nena. Fue muy instructivo.

- Eso no ocurrirá. Y mi designación no es “nena”.- Contestó Seven.

- ¿Por qué no?

- Cualquier intento de confraternizar conmigo es en vano. Ya tengo pareja.

- ¿El Doctor? Si es solo un montón de luz y campos de fuerza, necesitas un hombre de verdad.- Dijo el kylesiano sonriente.

- El Doctor es mucho más hombre de lo que usted será jamás, señor Elbrun.

- ¿Eso es un insulto?

- Solo recalco un hecho. Y ahora será mejor que me deje continuar con mi trabajo y usted prosiga con el suyo.- Dijo Seven centrando de nuevo su atención en la terminal.

- Entendido. No tiene de que preocuparse, solo intentaba relacionarme con la tripulación, aún no conozco a mucha gente aquí, aparte de Harry.- Dijo Rial apartándose del lado de Seven y quedándose a vigilar en la entrada del puente. Rial movió la cabeza negativamente, sabía que había metido la pata. Siempre le pasaba igual, por eso en todos los años en que había estado solo tras la muerte de su esposa e hijos, apenas hizo amigos. Su nuevo trabajo, en la Flota Estelar y en la Voyager eran un nuevo rumbo para su vida, y tenía muchas esperanzas depositadas en su futuro en la Flota. Estaba cansado de ser un trotamundos, sin amigos ni familia. Abandonar Kylesia e iniciar esta aventura no había sido una decisión fácil, pero si necesaria. Haría cualquier cosa para salir triunfante y ser un excelente oficial.

Chakotay y sus hombres caminaban por los estrechos corredores de la nave. Habían ido registrando una por una las estancias. Se encontraban desiertos, sin rastro alguno de sus ocupantes.

- El tricorder detecta algo en este habitáculo.- Comentó Chakotay.

Los dos oficiales que le acompañaban abrieron las compuertas. Al ver lo que había dentro no pudieron evitar una exclamación de sorpresa.

En el suelo del habitáculo se encontraba un cardassiano. Estaba envuelto por una especie de crisálida gelatinosa de color amarillento transparente.

- Madre mía, ¿Qué es esto?- Dijo el alférez Mckenzie.

- Parece que esta en algún tipo de éxtasis. Tendremos que llevárselo al Doctor para que lo examine. Sea lo que sea, oculta los signos vitales del cardassiano, por eso no detectamos señales vitales.- Dijo Chakotay.

Sin que pudiesen advertirlo, eran observados. Analizados concienzudamente, con una extraña y malsana curiosidad. No se dieron cuenta cuando la criatura que los estudiaba decidió marcharse. Atravesó el frío caso metálico de la nave y se quedó flotando en el vacío espacial. Llegó a la superficie de la Voyager, y se introdujo en la nave estelar, cruzando metal como si este no existiese. En un rincón oscuro, la criatura se arrastró por los pasillos de la nave, pensando en cual seria su próximo movimiento.

Tuvok se llevó una mano a la cabeza. Notó una presión en el cráneo, y sintió como si su mente saliese de su cuerpo. Estaba fuera, flotando por encima de la Voyager, atravesó estrellas, nebulosas y gigantescos gigantes gaseosos, avanzando a cada vez más velocidad, las estrellas se volvieron diminutos puntos luminosos, todo lo conocido se alejaba de su mente, que vagabundeaba en la más completa oscuridad estelar.  El negro vacío desapareció, tenía la sensación de que se estaba aproximando a algo, y que su velocidad comenzó a disminuir. Había luz delante suyo, procedía de un planeta. Atravesó una extensión de nubes, pero no se parecían a ninguna nube que hubiese visto antes. Las capas se sucedían unas tras otras, y cada capa era de un color diferente al de aquella que le precedía. Unas minúsculas esferas de luz parecidos a pequeñas descargas energéticas iban y venían en pequeños zigzags y cambios de rumbo. Las nubes dejaron paso a la superficie del planeta. Allí contempló una cantidad ingente de vida alienígena que se revolvía como una marabunta de insectos enloquecidos. Eran salvajes y bestiales, pero a la vez fríos y calculadores. Una de ellos se queda quieto durante un instante, y parece mirarlo directamente, como si se hubiese percatado de su presencia. Sus ojos grandes ojos negros le miraron, era como mirar un pozo sin fondo, un torrente de la nada más absoluta que amenazaba con absorberlo por completo.

Abrió los ojos y un dolor como nunca había conocido le golpeó.

- ¡Tuvok!- Gritó Reginald Barclay con expresión de pánico.

El rostro del vulcaniano estaba descompuesto, sus ojos estaban completamente abiertos, como si amenazasen por salirse de sus orbitas, de su nariz y de su boca emanaban hilos de sangre verde.

El primer oficial de la Voyager cayó al suelo del puente, desplomándose como si fuese un muñeco sin vida. Tom Paris le tomó el pulso y después acciono su intercomunicador.

- ¡Doctor, prepárese para atender a un paciente! Tuvok ha tenido una especie de ataque.

 

 

                                                                4

 

 

- ¿Cuál es su estado, Doctor?- Preguntó  Chakotay el holograma médico.

- Ahora esta estable. Su cerebro y su red neuronal estaba sobrecargada, como si hubiese absorbido mucha información en un corto espacio de tiempo. Se recuperará en breve, su sistema de recuperación vulcaniano hará que recuperé el sentido en poco tiempo.

Chakotay asintió y desvió la mirada hacía otra de las bio-camas, donde se encontraba el cardassiano envuelto en la extraña crisálida.

- ¿Y que me dice de lo que envuelve al tripulante cardassiano?

- He tomado unas muestras y las he analizados.- Comentó el Doctor mirando una pequeña capsula.- Nunca había visto nada igual, es orgánica, eso esta claro, sea lo que sea, relanteliza las funciones vitales del ser al que se envuelve con esta sustancia. Lo deja casi en un estado de coma profundo. Sus funciones cerebrales siguen intactas y su cuerpo esta conservado perfectamente.

- ¿Puede despertarlo?

- No… Me temo que de algún modo, esta crisálida esta unida a sus funciones más vitales, si lo liberó, podría matarlo. Con el tiempo, quizás halle el método, pero ahora es peligroso para él. Seguiré estudiándolo e intentando averiguar todo lo posible de la crisálida. ¿No han encontrado a nadie más?

- Era el único ser vivo a bordo del carguero.- Dijo Chakotay.

B’elanna Torres salió de su camarote, dándole vueltas a la cabeza a varias reparaciones que tenía pendientes por hace, cuando escuchó una voz:

- B’elanna.

No podía ser. B’elanna se frotó los ojos, por que no daba crédito a lo que estaba viendo. Su añorada madre estaba frente a ella. Aunque sabia que era algo imposible, ya que falleció años atrás, ahí estaba. Sonriéndole.

- Madre, no puedes estar aquí, moriste.

- Tienes una hija, mi nieta.- Dijo la anciana klingon.

- Le puse Miral por ti, madre.

Todos sus sentidos, todo su ser le decían que esto no podría estar ocurriendo, que su madre no podía estar allí. Su madre alargó la mano hacía la suya. B’elanna la apartó, para después, acercarla a la de su madre.

Tom Paris cruzó por un corredor, y vio algo que le dejo atónito. B’elanna estaba junto a una extraña criatura, alta y esbelta, con un cuerpo fibroso, su piel era de una tonalidad amarronada, que brillaba como si estuviese cubierta por algún tipo de sustancia similar al aceite. Sus dedos eran largos, acabados en garras. Su aspecto le daba una sensación vagamente insectoide. Estaba alargando una de sus garras hacía su esposa.

- ¡B’elanna!- Gritó Tom.

La criatura se volvió hacía él y le miró con sus grandes ojos negros, que parecían muertos y sin vida.

Apartó a su esposa de un empujón y de un salto se quedó sujetó al techo y desapareció rápidamente de su vista, moviéndose extremadamente rápido pese a su tamaño.

Tom se acercó a B’elanna.

- ¿Estas bien, B’elanna?- Preguntó asustado su marido.

- Era mi madre, hasta que apareciste tú, tenía el aspecto de mi madre… - Repetía la medio klingon asustada.

Tom activó su insignia intercomunicadora.

- Aquí Tom Paris, tenemos un intruso en la nave. Esta en la cubierta seis.

Chakotay escuchó a Tom con preocupación y miró al Doctor.

- Tengo que marcharme, Doctor, es necesario que…

- ¡Espere, capitán!

Era la voz de Tuvok, que se había despertado y se estaba incorporando de su bio-cama.

- Deténgase, aún esta débil, no puede marcharse.- Dijo el Doctor.

- El ser que ha abordado la Voyager viene del carguero cardassiano. Cuando llegamos cerca de él sentí su presencia en mi mente, pero no la interprete correctamente. Cuando subió a la nave su conciencia psíquica se cruzó con la mía, casi acaba conmigo.

- ¿Qué es? ¿Qué es lo que ha podido averiguar?- Preguntó el capitán intrigado.

- Es una forma de vida como jamás había conocido, nunca mis pensamientos se entrelazaron con un ser tan extraño, y a la vez tan hostil. Sentir sus pensamientos era como sumergirse en un océano y ahogarse profundamente en él. Percibo malevolencia en la criatura, un odio profundo hacía el resto de formas de vida. Capitán, deseo unirme a los grupos de búsqueda de la criatura.

- Tu conexión mental con ese alienígena nos resultará muy útil. Acompáñame.

- ¡Pero no le he dado el alta! ¡Podría desmayarse en cualquier instante!- Exclamó el Doctor.

- Pues déle algo para que eso no ocurra.- Observó Chakotay con una sonrisa.

El holograma comenzó a colocar una sustancia en un hipospray.

- El día que me hagan caso y sigan mis consejos creo que podré retirarme.- Masculló entre dientes el médico.

En una de las armerías de la nave, Chakotay se encontraba en medio de un numeroso grupo de oficiales de la tripulación.

- Según los últimos informes, la criatura se encuentra en la cubierta seis, la cual ha quedado sin atmósfera y ha perdido soporte vital. La cubierta ha sido evacuada, por lo que podemos iniciar su búsqueda.- Dijo Chakotay- La criatura puede ser extremadamente peligrosa y hostil. Parece tener algún tipo de habilidades psíquicas, por lo que aconsejo prudencia.

Rial Elbrun comenzó a repartir los fusiles phaser entre los oficiales. Le tiró uno al capitán Chakotay, que la cogio al vuelo.

- Llevaremos los trajes de gravedad cero y mantendremos las comunicaciones abiertas en todo momento. Nos dividiremos en grupos de tres. Mantengan los ojos abiertos en todo momento, no sabemos a que nos enfrentamos. ¿Alguna sugerencia, señor Tuvok?

El vulcaniano miró a los presentes.

- No se dejen engañar por su aspecto. Es muy inteligente, una inteligencia fría y calculadora. No lo subestimen.

- Esta bien, pongámonos en marcha.- Ordenó Chakotay.

Tuvok, Seven of Nine y Harry Kim se encontraban minutos más tarde en una cámara de descompresión. Se habían puesto los trajes de gravedad cero y se preparaban para salir.

- Despresurizando la escotilla. Magneticen.- Ordenó el comandante Tuvok.

Los tres oficiales manipularon un control de la muñeca del traje y sus botas quedaron ancladas en el suelo metálico. Eso les permitiría moverse en ausencia de gravedad, sin que estuviesen flotando sin control.

- Si me permite, comandante, le encuentro algo tenso y eso no es habitual en usted.- Comentó Seven.

- Durante mi contacto con la mente de esa criatura, he visto cosas realmente inquietantes, incluso para debilitar la férrea disciplina mental de un vulcaniano. Cuando acabe todo esto, necesitare realizar un ritual para restablecer la pureza de mis pensamientos.

- Intrigante.- Dijo únicamente Seven.

- ¿Cuál cree que son las verdaderas intenciones de la criatura?- Preguntó Harry.

- Es probable que sus intereses sean verdaderamente incomprensibles para nosotros. Solo estoy seguro de una cosa, no es nada bueno para nosotros.

- Estupendo.- Dijo Harry al que ya de por sí la misión de búsqueda lo tenía lo suficientemente nervioso.

Salieron de la escotilla, con sus armas cargadas y listas para abrir fuego a la menor señal de peligro.

- ¿Crees que podemos acabar como el carguero cardassiano?- Preguntó Tom Paris mientras terminaba de ajustarse el traje de gravedad cero.

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- Si podemos hacer lo posible para evitarlo, esperemos que no.- Dijo Chakotay.

- Cuando vi a esa cosa acercando sus garras a B’elanna, fue como si una daga atravesase mi corazón. Como se ponga a tiro, no respondo de mis actos.

- Sé como te sientes, pero debes de controlarte. Eliminarlo es la última opción, si podemos, tenemos que capturarlo con vida. Es un nuevo tipo de forma de vida alienígena jamás descubierta.

- No creo que esa criatura sea tan comprensiva con nosotros.- Apuntó Rial Elbrun, que se sujetó en su cinturón su vara de shibanka.

- ¿Qué es eso? No es un arma reglamentaria.- Observó Tom Paris.

- Es mi vara de guerra de shibanka, nunca me separó de ella, hemos vivido muchas cosas juntos.

- No lo dudo.- Dijo Tom sonriendo.

- ¿Preparados?- Preguntó Chakotay.

Tom y Rial asintieron. Se abrieron las compuertas de la escotilla y salieron con cautela. Chakotay y Rial Elbrun encabezaban el grupo, con Tom para vigilar la retaguardia.

Los corredores y pasillos de la cubierta estaban a oscuras, solo iluminados levemente por las luces rojas de emergencia.

Caminaban con todos sus sentidos alerta y con mucha cautela. Chakotay no dejaba de darle vueltas al destino fatal de los cardassianos que tripulaban el carguero, y que esa criatura había echo desaparecer de manera misteriosa. Rial Elbrun sujetaba su rifle phaser, aunque no se sentía realmente seguro con el arma. Hubiese deseado llevar su vara en vez del rifle, pero debía seguir los protocolos de la Flota en estos casos. No quería defraudar al capitán por haber confiado en él, tenía que demostrarle que no se había equivocado en modo alguno. Tom mira a un lado y a otro, esperando que la criatura se abalanzase sobre ellos en cualquier instante.

Chakotay levantó una mano, indicando que se detuviesen.

- Creo que he visto algo.- Dijo en voz baja por el comunicador del traje.

- Hay.- Señaló el capitán hacía un rincón del corredor, donde algo parecía moverse en la penumbra.

La criatura se movió con una velocidad asombrosa, y giró su rostro hacía ellos. Comenzó a dirigirse hacía ellos con rapidez.

- ¡Alto!- Grito Chakotay a modo de aviso. Como no respondió, empezaron a disparar. Todo se iluminó con los destellos de los haces de luz de las armas. De repente, la criatura desapareció atravesando el suelo de la cubierta como si no fuese sólido.

- ¿Qué? – Exclamó Tom, sin darse cuenta de que la criatura surgía del suelo detrás suyo.

La garra del alienígena se introdujo en el torso de Tom, como si no tuviese sustancia y fuese de algún modo inmaterial. Tom aulló de dolor y se desplomó. Sus compañeros empezaron a descargas andanadas de disparos sobre él. Los disparos no parecían tener el menor efecto sobre él, ya que lo atravesaban como si fuese un fantasma.

- Controla su densidad molecular.- Pensó Chakotay sin dejar de disparar sobre la criatura.

En su mano derecha parecía llevar una especie de artefacto, como un guantelete metálico con un curioso y extraño diseño, en la parte superior tenía una protuberancia de la que surgió un haz de energía que golpeó al capitán Chakotay, que salio despedido contra una de las paredes. Antes de que la criatura pudiese reaccionar, Rial Elbrun arremetió con fuerza contra ella, golpeándole con la culata del rifle, que se partió en dos al impactar contra su cabeza. El kylesiano arrojó al suelo la inutilizada arma y agarró su vara de combate, que se desplegó en toda su longitud. Rial realizó un golpe con su vara contra la criatura. La criatura respondió exclamando algo en un lenguaje tan ininteligible e extraño que el traductor universal no supo identificarlo. Agarró a Rial del cuello y lo levantó del suelo. El jefe de seguridad intentó liberarse sin éxito de la presa de la criatura, que lo observó con curiosidad unos instantes antes de arrojarlo contra el suelo con violencia. El kylesiano perdió el sentido y no pudo ver como la criatura se subió al techo, y aferrandose a él, se marchó por el corredor.

- ¿Los borg no conocen a esta especie?- Preguntó Harry a Seven-

- No me es familiar. Por lo que sé, nunca han asimilado a nada parecido.- Contestó con tranquilidad la joven.- De cualquier modo, no dispongo de demasiada información como para decirlo con exactitud.

- Esta aquí, lo presiento.- Dijo Tuvok.

- ¿Dónde?- Preguntó Harry visiblemente alterado.- No veo nada.

- Siento su presencia.

Seven escudriño con su vista los alrededores, sin observar nada extraño, ni fuera de lo normal.

Se fijó en que algo cayó en la superficie de su casco. Lo tocó, era una sustancia amarillenta. Rápidamente, desvió su atención hacía arriba, justo a tiempo para observar como la criatura se abalanzaba sobre ella.

- ¡Seven!- Pudo gritar Harry al ver como la criatura atacaba a su compañera.

Seven y la criatura rodaron por el suelo, hasta que ella consiguió quitárselo de encima. Aprovecharon ese instante para abrir fuego. Los rayos phaser lo atravesaban sin impactar contra su cuerpo.

Tuvok se plantó delante del alienígena, este lo apuntó con el arma de su guantelete durante un instante, después, pareció dudar durante unos momentos. El vulcaniano cerró los ojos y se concentró.

- ¡Tuvok! ¿Qué haces?- Gritó Harry alarmado al contemplar al vulcaniano delante de la criatura, que se acercaba amenazadoramente al primer oficial de la Voyager, que permanecía inmóvil frente a él.

Los dos se quedaron totalmente paralizados, como si estuviesen en algún tipo de extraño trance.

Seven sacó su tricorder y comenzó a analizar a la criatura.

- Tenemos que ayudarle, Seven.- Inquirió Harry.

- Dudo que podamos hacer nada al respecto, señor Kim. Deduzco que el comandante Tuvok esta librando algún tipo de enfrentamiento fuera del plano físico.

- ¿Quieres decir que están teniendo un combate mental?

- Es un modo de decirlo.

- ¿Y que podemos hacer?

- Me temo que solo podemos desear que sea el comandante quien salga victorioso.

 

 

                                                               5

 

 

A Rial Elbrun le despertó el sonido del oxigeno saliendo de su traje de gravedad cero y la computadora diciendo una y otra vez: Peligro, rotura y pérdida de atmósfera.

Como si no me hubiese dado cuenta-pensó el kylesiano. Observó que la rotura era un desgarro en uno de los brazos. Colocó su mano encima, pero el aire se seguía escapando por la fuga de su traje. Miró a su lado y se fijo en que el capitán Chakotay se encontraba inmóvil en el suelo, el cristal de su casco estaba agrietado por varios sitios. Tom Paris dormía el sueño de los justos boca abajo. Intentado darse la mayor prisa posible, buscó en un pequeño compartimiento que se encontraba en la parte de atrás de su traje, lo abrió y sustrajo una pequeña herramienta similar a una pistola. Con mucho cuidado e intentando ser lo más preciso que pudo, accionó la herramienta y un haz de luz azulada salió de ella. Lentamente fue pasándolo por el trozó del traje que se había desgarrado y este se fue sellando. Por suerte, se despertó a tiempo de poder repararla, si no, era probable que no lo hubiese contado.

Se incorporó, para poder acercarse a comprobar el estado de Tom Paris y el capitán Chakotay.

- Capitán, ¿se encuentra bien?- Dijo Rial moviéndole un poco para ver si se despertaba. Al tercer intento, Chakotay abrió los ojos.

- ¿Qué ha ocurrido?

- Nos han dado un buen repaso, capitán.- Comentó Rial arqueando las cejas.

- Vaya a ver como esta Tom, yo contactaré con el resto de equipos. Aquí el capitán Chakotay, hemos encontrado a la criatura, pero ha conseguido escapar.- Dijo por el intercomunicador.

- Aquí Seven, capitán. Estamos junto a la criatura, en el corredor A-12.

- Quédense allí, enseguida nos reuniremos con ustedes.

Tras despertar a Paris, los tres se acercaron al corredor indicado por Seven of Nine. Su sorpresa fue mayúscula al observar que Tuvok y la criatura estaba cara a cara e inmóviles.

- Creemos que el comandante Tuvok y la criatura están en un estado de trance mental.- Observó Seven sin dejar de mirar su tricorder.

- ¿Qué estas haciendo, Seven?- Preguntó un aún aturdido Tom Paris.

- Estoy escaneando y analizando las lecturas de la forma de vida alienígena. El registro de estas lecturas nos puede ser muy útil para averiguar más sobre la fisiología de este ser.

- ¿Cuánto llevan así?- Preguntó Chakotay.

- Unos minutos.- Respondió Harry.- No se han movido ni un milímetro.

- ¿Y si nos los llevamos?- Comentó Rial.

- Si interrumpimos el trance, podríamos correr el peligro de dañar al comandante Tuvok, es mejor no interferir.- Observó Chakotay. Aunque él seguía las enseñanzas de su tribu sobre el mundo espiritual, no podía ni imaginar remotamente lo que podría estar ocurriendo en ese momento entre Tuvok y esa cosa. Los poderes psíquicos de los vulcanianos aún eran un misterio en muchos aspectos para los no pertenecientes a esa raza. Esperaba que Tuvok supiera lo que estaba haciendo y los posibles riesgos que podría correr.

La mente, la conciencia y el katra de Tuvok, intentaba no ahogarse en la psique del alienígena. La criatura intentaba someterlo bajo una presión psíquica que el vulcaniano apenas podía contener, utilizando todos sus conocimientos en disciplina mental aprendida durante su larga vida.

Jamás imagino encontrarse con una mente tan poderosa, sus intentos de protegerse eran repelidos tan rápidamente como los creaba. Era un combate desigual y por ello, en breve tiempo, fue sometido sin que pudiese hacer nada para evitarlo.

Se adentró en lo más hondo de su ser, explorando cada recuerdo, cada segundo, cada día de su vida. Analizando, moldeando a su antojo como si Tuvok no fuese más que barro sin forma. El vulcaniano gritó sin voz, un desgarrador grito psíquico que nadie pudo escuchar. Cuando se vio sumergido en el torbellino de pensamientos y pensaba que su psique se disgregaría para siempre, algo ocurrió. El alienígena se distrajo y soltó la presa sobre su mente, liberándolo.

Ambos abrieron los ojos al mismo tiempo. Chakotay, Rial y compañía, apuntaron con los rifles phaser a la criatura. El alienígena comenzó a desmaterializarse envuelto en un haz de luz dorada.

Tuvok se desplomó ligeramente, Seven y Harry impidieron que se cayese al suelo.

- ¿Se encuentra bien?- Preguntó Chakotay preocupado.

Tuvok asintió, aunque su especto sudoroso y con los ojos inyectados en sangre decían lo contrario.

- Capitán, será mejor que suba lo antes posible al puente, tenemos compañía.

- Vamos para allá.- Dijo Chakotay mirando a sus oficiales.

 

 

                                                                6

 

 

Tras quitarse los trajes, Chakotay, Tuvok, Harry, Rial y Tom ocuparon sus puestos en el puente. En el monitor principal se podía ver la imagen de una nave de origen desconocido, cuyo diseño era irreconocible para todos los tripulantes del puente.

- ¿De donde ha salido?- Preguntó Chakotay.

- S-surgió de r-repente de un v-vortice s-subespacial Comentó Barclay.-N-No c-contestan a n-nuestras llamadas.

- ¿Armamento y defensas?- Preguntó Chakotay a Harry Kim que escaneaba la nave con los sensores de la Voyager.

- Desconocido, capitán. Nuestros sensores no consiguen verificar las características de la nave. Crea algún tipo de interferencia que confunde a los sensores.

Chakotay se giró hacía su primer oficial. Tuvok no parecía estar en su mejor momento.

- ¿Se encuentra bien? Quizás seria mejor que se fuese a descansar.

- No … Mí puesto esta aquí, en el puente. Ya tendré tiempo de descansar, capitán.

El capitán asintió.

- Capitán, detecto un aumento de energía en la nave, creo que se están preparando para disparar.- Dijo Tom Paris.

- Suban los escudos, preparados para …

El gritó de Harry Kim le interrumpió.

 -¡Capitán! ¡Las lecturas de energía se salen de las escalas!

El disparo de la nave alienígena atravesó los escudos frontales como si sencillamente no existieran. El impacto se hizo sentir por toda la nave.

- ¡Alerta roja! ¡Maniobras evasivas!-Gritó Chakotay a través del estruendo.

Tom se aferro a un flanco del asiento de navegación, y con dificultad consiguió accionar los controles del timón. La Voyager giró, intentando evitar el fuego enemigo.

En la sala de ingeniería, B'elanna observaba con estupefacción su terminal.

-¡Escudos frontales y de estribor desactivados! ¡Circuitos sobrecargados!- Dijo a través del intercomunicador al puente.- No se si sobreviviremos a otro impacto semejante.

Un cegador resplandor llenó la pantalla del puente y la nave se sacudió con extrema violencia. Una explosión azotó parte del casco de la Voyager.

Parte del puente prendió en llamas, Chakotay respiró una bocanada de humo y tosió. Alguna de las consolas habían estallado. Con rapidez usaron los extintores para apagar los fuegos.

- ¡Salgamos de aquí! ¡Máxima velocidad, Tom!- Ordenó Chakotay.

La Voyager salió volando a gran velocidad.

- La nave alienígena nos persigue, capitán.- Dijo Harry.- A la velocidad actual, nos dará alcance en menos de diez minutos.

- T-tenemos g-graves d-daños, si nos alcanza de nuevo …

- Lo sé, señor Barclay, lo sé.

- Capitán, creo que tengo una solución.- Dijo la voz de Seven of Nine a través del intercomunicador.

- Te escuchó, Seven.

- Podemos ocultarnos en un campo de asteroides de gran tamaño que he localizado. Los asteroides contienen gran cantidad de ebergon(10), que debería distorsionar los sensores de la nave y nos permitiría ocultarnos mientras reparamos los daños de la Voyager.-Comentó Seven mientras observaba la pantalla de astrometría.

- Transfiera las coordenadas y los datos a la consola del señor Paris. Tom, en cuanto lo haga, ponga rumbo al campo de asteroides.

La nave estelar cambio de rumbo y se introdujo entre los asteroides a gran velocidad.

La Voyager maniobró por los asteroides, esquivándolos y dirigiéndose al centro del campo.

- ¿Qué haces, Tom?- Preguntó Chakotay.

- He recordado algo que vi en una vieja película de ciencia ficción, era del siglo 20, se llamaba el Imperio Contraataca.

Chakotay y Tuvok se miraron como si no entendiesen nada.

- Confiad en mi.-Dijo sonriendo Tom.- Ah, ese de hay es perfecto. Justo lo que buscaba.

En el monitor principal podían observar un asteroide de inmenso tamaño, casi como una pequeña luna. La nave se dirigió hacía él.

- Siempre he querido hacer esto, espero que no nos metamos por la garganta del monstruo espacial(11).

Chakotay no pudo menos que sonreír ante el comentario, pese a que no sabia a que se refería, estaba acostumbrado a sus constantes comentarios sobre la cultura del siglo 20, de la que Tom estaba enamorado.

La Voyager descendió lentamente por un enorme y oscuro cráter del asteroide.

- Aquí estaremos seguros. Bajaremos hasta el fondo del cráter, espero que eso haga aún más difícil que nos encuentren.

- Excelente idea, Tom.- Dijo Chakotay.- Será mejor que reduzcamos el nivel de energía al mínimo mientras reparamos los daños de la Voyager. Esperemos que eso sea suficiente.

Si no lo era, seguramente estaban perdidos. La nave alienígena y la tripulación que la gobernaba habían demostrado ser un adversario temible, y si no actuaban con todas sus fuerzas, podría ser el último al que se enfrentasen.

 

 

                                                                7

 

 

Los estallidos lo alumbraban todo en aquel campo de asteroides. Las ondas de choque llegaban a los tripulantes de la Voyager, aún encontrándose bajo la protección de miles de toneladas de roca y metal.

La iluminación había sido reducida al mínimo y cualquier servicio no esencial que requiriese gasto energético estaba siendo suprimido. La idea era que con baja actividad energética, unida a las distorsiones creadas por el metal ebergon, hiciese que fuese casi imposible que la nave alienígena los encontrase.

- ¿Cómo van las reparaciones, B’elanna?- Preguntó Chakotay.

En la sala de ingeniería, B’elanna Torres resopló y se limpió el sudor de la frente con la manga de su uniforme.

- Estamos trabajando lo más rápido que podemos, pero hay muchos sistemas afectados. Si no hay ningún milagro, no creo antes de dos horas, Chakotay.

- Si alguien aquí puede hacer un milagro, esa eres tú, B’elanna. Chakotay fuera.- Dijo sonriendo el capitán de la Voyager.

El suelo del puente vibró levemente.

- Siguen bombardeando los asteroides con cargas de energía. No se dan por vencidos.- Comentó Harry.

- Esperemos que las reparaciones estén listas antes de que decidan bombardear el asteroide donde nos refugiamos. Puede que una explosión lo suficientemente grande derrumbase las rocas sobre nosotros, dejándonos atrapados aquí dentro.- Apuntó Tuvok.

- No hemos podido comprobar si es vulnerable a nuestro armamento, los bastardos no nos dieron tiempo a reaccionar.- Inquirió Rial Elbrun.- Me gustaría tener la oportunidad de dispararles y volarles en mil pedazos.

- Mucho me temo que su tecnología es muy superior a la nuestra.- Dijo Chakotay. –Las escalas de energía usadas en sus disparos son asombrosas.

- Quizás su defensa no sea tan buena como su ataque. Puede que confíen tanto en su potencia de fuego que no hayan puesto tanto empeño en su protección.

- ¿Tiene algún plan en mente, señor Elbrun?- Preguntó Tuvok.

- Algo parecido.- Afirmó el kylesiano.

La enfermería estaba prácticamente al completo, lo cual tenía al Doctor de los nervios. Los heridos por el reciente ataque, doctora Nelly y él apenas daban abasto con tanto trabajo.

- Casi desearía que tuviéramos un bajón de energía y mi programa no pudiese iniciarse.- Exclamó el holograma mientras utilizaba el regenerador epidérmico con un paciente que había sufrido quemaduras por plasma.

- No tientes a la suerte, Doctor, el capitán ha ordenado que si es necesario, su programa sea usado como fuente alternativa de energía.- Dijo la familiar voz de Seven.

El Doctor se volvió hacía ella con el ceño fruncido.

- ¿Pero que se ha creído? ¡Soy un Doctor, no una pila energética!

La joven se le quedo mirando.

- Era una broma, Doctor, siempre me estas incitando a que practique mi sentido del humor.- Dijo Seven con tranquilidad.

- Ah, claro. Te agradecería que mejor lo practicases con otras personas, Seven.

- Venía para ver si puedo ayudar. En astrometría no puedo hacer nada mientras continúen las reparaciones.

- Por supuesto, tu ayuda será muy bien recibida.- Dijo el Doctor con una sonrisa agradable.

B’elanna Torres terminó de reparar los reactores y los sistemas de escudos y armamento. El resto de sistemas estaban reparados en mayor o menor medida, aguantarían un tiempo hasta poder realizar una reparación en condiciones.

- Aquí B’elanna, no estamos para grandes esfuerzos, pero todo vuelve a funcionar, o al menos todo lo de importancia.- Dijo la jefe de ingenieros.

-  Has tardado una hora menos de lo previsto, mis felicitaciones, B’elanna.- Dijo Chakotay.

- Ya sabes, no hay maquina que se me resista.- Dijo risueñamente la medio-klingon.

- Tom, pongámonos en marcha.- Ordenó el capitán Chakotay.

- En seguida, capitán.

La Voyager ascendió rápidamente propulsada por los motores de impulso. En pocos minutos había salido del colosal asteroide.

En la pantalla de la consola de Harry Kim apareció una señal.

- La nave alienígena nos ha detectado, emprende rumbo hacía nosotros.

- Salgamos del campo de asteroide, que nos persiga.- Dijo Chakotay.

La nave estelar voló a gran velocidad dejando una estela de colores detrás suyo.

Su perseguidora aceleró para poder darle alcance. Sin dejar de perseguirlos, como un depredador a su presa.

- Esta cargando armas. Se prepara para disparar.- Indicó Harry.

- Tom, estamos en tus manos.- Dijo Chakotay.

- Maniobras epsilon beta.- Dijo Tom Paris.

La Voyager eludió los letales disparos de la nave, gracias a la pericia como piloto de Tom.

- Maniobras evasivas completadas.- Dijo Tom.- La nave esta a trescientos kilómetros y acercándose. Esta en la posición adecuada.

La voz de Chakotay resonó por todo el puente.

-¡Elbrun, descargue todo el depósito de antimateria!

La antimateria salió despedida de las barquillas de la nave y choco contra la nave. Se produjo una explosión de enormes proporciones que hizo que las ondas expansivas golpeasen a la Voyager con fuerza. Los escudos de la nave aguantaron el choque y tuvieron que cerrar los ojos debido a la luz que emanaba de las explosiones.

Cuando se despejó, vieron la sombra de la nave alienígena … Intacta.

- No puede ser, tendría que haber sido destruida.- Dijo Rial Elbrun con la sorpresa reflejada en su rostro.

- No esta todo perdido, la antimateria ha estropeado algunos de sus sistemas, nuestros sensores ya pueden escanearla. Se han quedado sin escudos y probablemente sin armas por unos minutos.- Indicó Harry.

- No hay tiempo que perder, señor Elbrun ¡fuego a discreción!- Gritó Chakotay.

Las manos de Rial se movieron sobre los controles tácticos y una salva entera de torpedos de fotón salió disparada.

Los torpedos alcanzaron su objetivo, impactando en la nave, en uno de sus costados se veían señales de daños importantes.

- Comuníquese con ellos, señor Kim, igual ahora son más receptivos a…

- Se esta formando un vortice subespacial alrededor de la nave.

Antes de que el capitán Chakotay pudiese ordenar nada, la nave desapareció a través del vortice, quien sabía hacía que tenebroso lugar de destino.

- Se han marchado.- Dijo Tom mirando el punto del espacio donde segundos antes se encontraba la nave.

- Es increíble, solo para dañarla un poco hemos tenido que lanzarle casi todo lo que teníamos.- Decía Rial.- ¿Qué eran esas cosas?

- Me da la sensación de que tarde o temprano lo sabremos de primera mano.- Comentó Chakotay.- Tom, pon rumbo a la Espacio Profundo Nueve, allí podremos seguir con las reparaciones.

- Hemos gastado casi toda la anti-materia, no podremos ir a mucha velocidad, quizás a warp 4 o 5, como mucho.- Indicó Tom.

Chakotay asintió.

- Adelante.- Dijo el capitán Chakotay mientras la Voyager se alejaba a la máxima velocidad posible de ese lugar.

 

                                                               Epílogo

Tuvok sostenía una de las velas rituales, mientras observaba por la ventana de su camarote. Sonó el timbre de su puerta.

- Puede pasar.- Indicó el vulcaniano.

- Espero no molestarle.- Dijo Chakotay al advertir que su primer oficial estaba en medio de algún ritual ceremonial vulcaniano.

- En absoluto, capitán. He estado intentando recuperar todo lo que conseguí captar en la mente del intruso alienígena.

- ¿Y cual ha sido el resultado?

El vulcaniano se acercó al capitán.

- No es la primera vez que nos visitan. Han estado anteriormente en la Tierra, y en otros planetas, como Vulcano, Andoria o Tellar, entre otros muchos pero en épocas primigenias. Son una raza muy antigua, seguramente anterior a ninguna de esta parte de la galaxia. Lo vi en su mente.

- ¿Y donde han estado? ¿Por qué nunca hemos sabido de ellos? – Preguntó intrigado Chakotay.

- Nuestros antepasados sabían de ellos, capitán. He estado investigando en el archivo de Vulcano. Hace miles de años había historias sobre unos seres llamados verkkins, eran demonios que venían de los cielos, que podrían atravesar objetos como si fuesen fantasmas y que podían penetrar en tu mente y en tu alma. Son parte importante de la mitología vulcaniana anterior a la llegada de Surak (12).

- Increíble.- Exclamó Chakotay.

- Eso no es lo más interesante. En múltiples culturas conocidas del cuadrante se describe a seres similares. Para los klingons son los sharak’ka, los cardassianos los denominaban beluis, y en la Tierra hay muchas referencias en sus diferentes pueblos. Su tribu los llamaba los anaye.

Chakotay pareció palidecer al escuchar ese nombre.

- Mi abuelo me contaba historias sobre ellos. Eran entidades demoníacas, espíritus malignos que eran portadores del caos y la destrucción.

- En otra cultura terrestre eran los arcontes. Los ángeles caídos eran a menudo referidos como regentes o arcontes, Ellos poseían el poder y creían ser "dioses". Como consecuencia de su estado degenerado le eran hostiles a la humanidad y evitaban que esta adquiriera su liberación espiritual.- Indicó Tuvok.

-Arcontes. Conozco la referencia. Entonces, ¿cree que esas historias, esas leyendas son referencia a las criaturas con las que nos hemos enfrentado?

- Por la información que dispongo y los datos obtenidos de la mente de la criatura, creo que hay muchas probabilidades de que esta raza haya estado visitando nuestros mundos durante miles, tal vez millones de años. Esta vez han regresado, y la nave que hemos visto es solo la punta del iceberg.

- Que los ancestros nos ayuden. ¿Cuál puede ser su propósito real?

- Pude percibir un odio intenso contra nosotros, contra nuestras especies. Por algún motivo que no pudo discernir, nos odian y a la vez nos envidian.

- ¿Nos envidian?

- Lo primordial es que todo el cuadrante, puede que toda la galaxia sea su objetivo.

Los dos permanecieron en silencio, sospechando que días aciagos y oscuros estaban por llegar para ellos y todo lo que amaban.

Próximo Número: la Voyager es reparada en la estación Espacio Profundo Nueve, mientras intentan averiguar más cosas de este nuevo e inesperado enemigo.

Otros fan fictions escritos por Doctor Banner en Action Tales hasta enero del 2007:

- Star Trek Voyager#1-13, anual#1

-Star Trek Valhalla#1-7

-Star Trek Universe#6

-Invasores#1-5, 10-13, anual#1

-Thor#1-9

-New Defenders#1-3

-Hulk#9-10

-Club de los Perdedores#1-2

- Monologo, historia corta en el Umbral de la Noche#2

- Hijo de Satán: Sombras en el cementerio en AT Visions Especial Navidad 2005

- Star Trek Valhalla: Reflexiones de Shyla Kell en AT Visions Especial Navidad 2005

1)      En el primer episodio de la serie de TV de Star Trek Voyager: Caretaker.

2)      En la saga “Ritos” en Star Trek Voyager #8-10

3)      Almirante Raymond Stoner, que secuestro a Seven of Nine y juro enemistad eterna a Janeway y su tripulación en la saga “Hogar, dulce hogar” en Star trek Voyager#1-2

4)      Esto se puede leer en la serie Star Trek Unity, aquí mismo en Action Tales.

5)      Esto se puede leer en la serie Star Trek Stealth, aquí mismo en Action Tales.

6)      Como pudimos ver en Star Trek Universe#6

7)      Se vio en Star Trek Unity#5

8)      Tras los hechos ocurridos en la película Star Trek Nemesis.

9)      Chakotay perteneció al grupo que se autodenominaban los Maquis. Un grupo de ciudadanos de la Federación, incluidos algunos ex-miembros de la Flota Estelar. Los maquis luchaban contra los cardassianos debido a que sus tierras fueron expropiadas por un acuerdo Federación-Cardassianos.

10)  Un tipo de metal que irradia radiación.

11)  Se refiere a la famosa escena del Imperio Contraataca, donde el Halcón Milenario se refugia en el interior de un inmenso asteroide y acaba en el interior de un monstruo espacial.

12)   Surak es el padre de la disciplina vulcaniana y el que les enseñó a esconder y reprimir sus emociones.