“Tras su largo viaje de vuelta
a casa,
Fecha Estelar: 56096.6
Prólogo
- ¿Le queda mucho, Doctor?
- Solo un poco más, Seven. Un artista debe de tomarse su tiempo.- Dijo el holograma médico sonriendo y admirando la figura esbelta y llena de curvas del cuerpo desnudo de Seven. Ella había accedido a posar para él, con la condición de que cuando terminase el lienzo el Doctor se lo regalaría. - ¿Tienes cosas que hacer?
- Tengo trabajo que necesito supervisar, la capitán Janeway me pidió que mejorase el rendimiento de la red energética y me gustaría tenerlo listo para cuando regrese del permiso en Risa.- Contestó Seven of Nine, sin moverse ni un milímetro, como llevaba haciendo desde que comenzó a dibujarla.
- Seguro que se lo pasa tan bien con el comandante Chakotay que ni se acordará de eso, Seven. ¿Sabes? Algún día deberíamos visitar nosotros también Risa. Me han comentado que es un lugar maravilloso, donde nos divertiríamos y nos relajaríamos como nunca.- Comentó el Doctor alegremente.
- La diversión es irrelevante. Nunca he entendido la necesidad hacía el ocio que tienen los humanos, perdiendo el tiempo en trivialidades.
- ¿Cómo en este momento?- Inquirió el Doctor mirándola fijamente.
- Estar contigo no es ninguna trivialidad, Doctor. En nuestro próximo permiso, podemos visitar Risa si así lo deseas.
- Siempre será mejor que estudiar una micronebula como hiciste en tus últimos días de permiso.- Observó con una sonrisa.- Te prometo que nuestro viaje a Risa será inolvidable, Seven.
- Estoy segura de ello, Doctor.- Dijo la ex-borg mientras pensaba en que cada vez se sentía más a gusto en la relación que había iniciado con él. Recordaba que en el pasado, siempre pensaba que las relaciones románticas eran irracionales y sin lógica alguna. Poco a poco iba comprendiendo que es lo que veían los humanos en la emoción que llamaban amor.
- ¡Ya esta! ¡Ya he terminado mi obra maestra!- Exclamó el Doctor con evidente orgullo.
Seven se incorporó, acercándose al holograma para admirar el lienzo donde ella era la protagonista. Observó con atención y evidente curiosidad.
- ¿Y bien? ¿Cuál es el veredicto?
- Es… Bonito. Gracias por el retrato, nunca antes nadie me había dibujado, Doctor.
- Todo artista necesita una musa, y tu eres la mía, Seven.- Dijo el Doctor.
Se escuchó un sonido que procedía de una de las consolas cercanas a los nodos borg que se encontraban al lado de la unidad de regeneración borg de Seven.
Ella se acercó a la consola y procedió a manipular sus controles.
- Puse un temporizador para que me avisará de que tenía que terminar un pequeño experimento. – Dijo ella sin dejar de mirar la consola.
El Doctor resopló.
- Trabajo, siempre el trabajo, deberías darte un descanso, Seven.
De repente, las puertas de los aposentos de Seven se abrieron, dejando entrar a Harry Kim.
- Doctor, necesito hablar con…
Harry fue consciente en ese momento
de la evidente desnudez de Seven of Nine. El jefe de operaciones de
- ¿Le ocurré algo, señor Kim?- Dijo Seven girando la cabeza hacía él y sin muestras de que le incomodase lo más mínimo la situación.
- Yo… Le esperaré fuera, Doctor.- Consiguió decir Harry en apenas un susurro mientras salió corriendo.
El holograma no pudo reprimir una carcajada.
- Me parece que has dejado sin habla al bueno de Harry.- Observó el Doctor.
Seven no respondió simplemente arqueó una ceja ante el comentario.
Harry permanecía en el pasillo. En el momento que entró y los sorprendió, deseó que la tierra se lo hubiese tragado.- ¡Idiota!- Pensó
El Doctor salió y se acercó a Harry, con el ceño fruncido.
- ¿No le enseñaron que es de mala educación no llamar antes de entrar?
- Lo siento, Doctor, yo no pensé que…
- Solo por ver tu cara ha valido la pena.- Dijo el Doctor con una sonrisa burlona.- ¿Qué es lo que quería?
- Es sobre el tratamiento que investiga para curar la debilidad de Melora en nuestra gravedad ¿esta progresando? (1)
- Muy lentamente, es una investigación muy lenta y dificultosa, pero acabaré consiguiéndolo, no le quepa la menor duda.
- No le comente nada a ella, sé que no le gustará que le pregunte sobre sus tratamientos médicos.
- No se preocupe, señor Kim, mis labios están sellados.
Se escuchó el sonido de la insignia intercomunicadora del holograma.
- Doctor, reúnase al equipo de B’elanna en el hangar dos. Hemos encontrado una nave averiada y podrían necesitar de sus servicios.
- Enseguida estoy allí, señor Tuvok.
La lanzadera se acopló a la nave alienígena, y por una de las exclusas entraron B’elanna Torres, el Doctor y el alférez Stenker.
El interior de la nave estaba casi a oscuras. Había humo que surgía de circuitos quemados, paneles ennegrecidos y cables sueltos y colgando por la parte superior.
B’elanna examinó el lugar con su tricorder.
- La nave esta inundándose de radiación, eso es lo que interfería en el transportador. Creo que puede ser una fuga en el reactor.
Stenker señaló hacía un lugar, en una cámara donde había alguien inconsciente en el suelo. B’elanna miró su tricorder y torció el gesto.
- La sala esta llena de radiación,
si no lo sacamos de inmediato morirá. Doctor ¿podría?- Dijo la ingeniero en
jefe de
- Esta bien, esta bien, no se que harías sin mi.- Comentó el Doctor, sabiendo que era la única opción, ya que el tiempo que usarían en regresar a la lanzadera para buscar los trajes anti-radiación era un lujo que no tenían.
El jefe médico penetró en la cámara, sin que le peligrosa radiación afectase a la integridad de su programa. Arrastró al hombre fuera de allí e inmediatamente le inyecto con el hipospray un medicamento anti-radiación.
- Necesita atención médica urgente, B’elanna.- Dijo el Doctor.
- Esta bien, nos marcharemos, ya regresaremos a reparar la nave más tarde, me preguntó que es lo que habrá ocurrido.
La lanzadera se desacopló de
la nave averiada y se dirigió de vuelta a
1
A lo largo del año, millones de visitantes de todo el cuadrante eligen el planeta Risa (2) como destino de sus vacaciones. Sus preciosas playas, su hospitabilidad, sus complejos hoteleros de lujo y su clima tropical hacían del planeta un lugar paradisíaco.
Su perfecto clima tropical no es natural, ya que esta controlado por un complejo sistema meteorológico, ya que el clima natural de Risa es de permanentes lluvias torrenciales.
Kathryn y Chakotay caminaban tranquilamente por el hotel donde se alojaban. Los dos estaban sonrientes y felices. Tras muchos años, por fin tenían unas auténticas vacaciones.
- Creo que jamás había estado tan relajada.- Comentó Kathryn mientras un camarero riseano le servia una copa.
- No hay duda de que son unas
vacaciones merecidas. Este lugar invita a relajarse y dejarse llevar. Pensé
que al final te tendría que arrastrar hasta aquí, no había manera de sacarte
de
Kathryn se encogió de hombros.
- Para un capitán es difícil abandonar su nave, aunque sea solo por unos días.
- Es bueno alejarse del trabajo de vez en cuando, Kathryn.- Le dijo Chakotay para después besarla.
- Te prometo no hablar de
- Mira, eso es un Horga'hn, el ídolo religioso de la fertilidad de los riseanos. Ya casi ni recordaba como eran, hace muchos años desde la última vez que visite Risa- Dijo Chakotay señalando una pequeña estatua.
- ¿Quieres practicar jamaharon (3), cariño? – Comentó Kathryn rodeando con sus brazos a Chakotay.
- Quizás más tarde.- Dijo él sonriendo.
- ¡Chakotay!
El primer oficial de
- ¿Arandis? No pensé que estarías por aquí.
- Yo tampoco, es bueno volver a verte tras tantos años, lo último que escuché es que estabas perdido en el cuadrante Delta, me alegro de que estés de nuevo entre nosotros.- Dijo Arandis.
- Arandis, esta es Kathryn Janeway.
- Encantada de conocerte, Kathryn. Espero que estéis disfrutando de todos los placeres que ofrece nuestro bello mundo.- Dijo ella con una sonrisa radiante.
- Por supuesto, hemos llegado hace poco, pero ya estamos pensando en trasladarnos aquí.- Dijo Kathryn divertida.
- Si necesitáis cualquier cosa, solo tenéis que decírmelo, y recordad, todo lo nuestro es vuestro. Nos veremos por aquí, que lo paséis bien.
- Igualmente.- Dijo Chakotay mirando como se alejaba Arandis.
- Es muy guapa. No te quitaba los ojos de encima.- Dijo Janeway
- ¿No estarás celosa?- Dijo Chakotay sonriendo.
- Tuviste algo con ella ¿verdad?
- Eres muy perspicaz, Kathryn. Ha pasado largo tiempo desde entonces, solo fue un romance pasajero. Era más joven e impresionable, y Arandis fue una excelente anfitriona para un muchacho recién salido de la academia.
- No lo dudo, es toda una belleza.
- Tu lo eres más, cariño.- Inquirió Chakotay besándola apasionadamente.
- Mmmm ¿sabes? Me esta entrando hambre, es hora de que probemos el menú riseano.
La pareja se marchó hacía el restaurante más próximo, agarrados de la mano, como unos adolescentes enamorados.
2
- ¡Ghuy'cha!
Ella está maldiciendo en klingon, eso no son buenas noticias.- Pensó Tom Paris.
- ¿Un mal día, cariño?- Preguntó Tom a su esposa.
- No lo sabes tu bien, Tom, a veces creo que estoy rodeado de incompetentes.- Dijo ella con cara de pocos amigos.
- Tómatelo con calma, B’elanna. Saldrás de esta.- Comentó Tom guiñándole un ojo.- Tu no eres quien tiene que soportar al “sargento” Tuvok en el puente, nos lleva a todos firmes desde que la capitán Janeway lo dejo al mando.
- He salido un momento para verte a Miral y a ti, después tengo que volver a ingeniería.
- Miral se acaba de quedar dormida.- Comentó Tom.
- Me encanta observarla cuando duerme.- Dijo sonriendo la medio klingon.- Tranquilo, no la despertaré.
Con mucho cuidado de no hacer
ningún ruido que pudiese despertar a la pequeña, B’elanna entró en la habitación.
Miral dormía profundamente, abrazando con fuerza a su peluche Tobby el targ.
Se puso a su lado y con delicadeza acarició el cabello a su hija. Al contemplar
su dulce cara de ángel, recordaba cuando antes de nacer estuvo apunto de eliminar
todos los genes klingon del feto. Su infancia en
Le dio un beso en su frente y se marchó de allí.
- Tengo que irme, el deber me reclama.- Dijo B’elanna dándole un cariñoso beso a Tom.
Poco tiempo después, en la sala de ingeniería, B’elanna no paraba de ir de un lado a otro, dando ordenes a los técnicos que estaban bajo su mando.
- ¡Vorik! Sal inmediatamente, llévate a un equipo formado por Nicolletti y Adams e iniciad las reparaciones en la nave alienígena. Daos prisa.- Ordenó en voz alta la jefe de ingenieros.
- ¿Le importa si me uno al grupo de reparaciones, teniente Torres?
B’elanna se volvió hacía Seven.
- ¿Por qué te quieres unir al grupo de ingenieros, Seven?
- Me interesaría estudiar la nave. Su sistema de impulso es de un modelo que nunca había observado, me gustaría echarle un vistazo.- Dijo Seven con tranquilidad.
- Esta bien, marcharos ya.- Dijo B’elanna finalmente.
Cuando el equipo de reparaciones salió hacía el hangar, la teniente Torres decidió que ya era hora de hacer un diagnóstico de algunos de los sistemas.
Mientras ella permanecía con su atención centrada en su consola, en el interior de uno de los tubos Jefferies algo se deslizaba y se desplazaba por él. Una especie de masa mecánica que comenzó a deslizar sus seudópodos, similares a cables, que se introdujeron en varios de los sistemas.
- ¿Doctor, como se encuentra nuestro paciente?- Preguntó Tuvok a través del intercomunicador.
- Aún se encuentra inconsciente. Su estado es estable y en unas horas estará totalmente recuperado.- Indicó el médico holográfico al teniente comandante Tuvok.
- Avíseme cuando se despierte, me gustaría conversar con él. Tuvok fuera.
Silbando, se puso a escanear las constantes vitales de su paciente. De repente, frunció el ceño.
- ¿Qué demonios es esto?
El Doctor se acercó con un tricorder, observando atentamente al alienígena, hasta que encontró lo que buscaba. En uno de sus brazos tenía una extraña sustancia metálica incrustada en la carne. Extirpó los fragmentos y los introdujo en una capsula para muestras. Colocó las muestras en el microscopio para estudiarlas.
- Que extraño… Jamás había visto nada igual.- Exclamó el holograma.
B’elanna Torres abrió mucho los ojos, sorprendida ante lo que veía en la pantalla de su consola.
- ¿Qué? Se ha bloqueado, no puedo acceder a ella, maldita sea.- Exclamó furiosa B’elanna que golpeó con sus manos en la consola.
- ¡Teniente! ¡Todos los sistemas están bloqueados!- Dijo la alférez Mcmillan.
Se escuchó un ruido estridente, y una de las compuertas de acceso a los tubos Jefferies estalló. Todos ellos se volvieron hacía allí, y vieron asombrados algo que comenzó a surgir de ella. Antes de que pudiesen hacer algo al respecto, un pulso energético barrió la sala de ingeniería, dejando en el acto sin sentido a todas las personas que se encontraban en su interior.
La masa mecánica y metálica empezó a arrancar maquinaria de la sala, a modificarla y a moldearla a su antojo.
3
- Esos baños termales son maravillosos. Estoy como nueva.- Exclamó Kathryn.
- Esta noche, a la luz de las lunas, nos daremos un baño en una cala cercana que conozco.- Dijo Chakotay sonriendo.
- Una velada romántica en las aguas del océano, me gusta como piensas, Chakotay.
Se sentaron en una de las mesas, mientras esperaban que el camarero les trajese la suculenta cena que habían elegido.
- Soy muy feliz, Chakotay, creo que nunca lo he sido tanto.- Dijo Kathryn acercando su mano a su primer oficial. Ambas manos se juntaron, los dedos se tocaron con ternura, casi acariciándose.
- Yo también lo soy. En estos momentos lo único que pienso es en todo el tiempo que hemos perdido sin estar juntos.
Una voz rompió el momento tan especial que estaban teniendo.
- Os estaba buscando.- Dijo Arandis con una sonrisa.
Kathryn miró a Chakotay, que se encogió de hombros.
Ella trato de poner la mejor de las sonrisas cuando se volvió hacía Arandis.
- Pensé que seria buena idea invitaros al festival de la luna.
- Agradecemos la invitación, pero ya teníamos otros planes, Arandis.- Dijo Chakotay.
- ¡Tenéis que venir! Lo pasareis en grande, la mejor música riseana, sus artistas más conocidos. No podéis faltar. ¿Os importa si me siento a cenar con vosotros?
Una hora más tarde. Kathryn entraba en la habitación que compartía con Chakotay.
Finalmente habían tenido que dar su brazo a torcer y asistirían al festival de la luna.
Chakotay y Arandis la esperarían allí, mientras ella se cambiada de ropa para la ocasión. Se preguntaba si había sido buena idea dejarlos solos. Confiaba en Chakotay, pero adivinaba que las artes de seducción de la riseana eran amplias y efectivas. Las mujeres de este mundo eran conocidas por ser muy desinhibidas sexualmente y eso atraía a muchos hombres. Estaba claro que la sombra de los celos había comenzado a planear sobre ella. Seguramente serán imaginaciones mías.- Pensó- Aunque la manera en que ella le mira…
Observó que tenía una llamada
subespacial. Se sentó para poder verlo, intrigada, al darse cuenta de que era
un mensaje del alto mando de
4
- Señor Tuvok, hemos perdido comunicación con ingeniería.- Dijo Harry mirando al vulcaniano.- Y detecto un repentino pulso energético que ha golpeado la sala.
Tuvok se activó rápidamente su insignia intercomunicadora.
- Envíen de inmediato dos equipos de seguridad a ingeniería.- Ordenó Tuvok.
Tom se giró hacía el vulcaniano.
- Alguien esta intentando acceder a los comandos de navegación. Están programando un nuevo rumbo e intentando activar los motores warp.
- ¡Bloquéelos!
Tom Paris intentó bloquear los controles de su panel de navegación, cuando una descarga de energía salió de él en dirección a Tom, que gritó de dolor y se derrumbó en el suelo.
Inmediatamente se activaron los motores warp y
- Vamos a factor 8, señor Tuvok.- Anunció Harry.
- Doctor, Tom Paris ha resultado herido, preparese para atenderle.- Dijo Tuvok a través del intercomunicador.
- Teniente Tuvok, será mejor que baje también, nuestro paciente se ha despertado y quiere hablar con usted.
El piloto de la nave alienígena se encontraba sentado en una de las bio-camas de la enfermería. El teniente Tuvok se preocupo de que el Doctor atendiese al malherido Tom Paris y después se acercó al alienígena.
- Soy el teniente comandante Tuvok.- Dijo el vulcaniano.
- Mi nombre es Mardonek y soy un grokariano. ¡Tienen que detenerlo o será demasiado tarde!
- ¿Detener a quien?- Preguntó Tuvok.
- A quien no, a que. En mi mundo los conocemos como los grigari, son una rara y sofisticada forma de vida artificial que invadió mi mundo hace varias generaciones.
- Fascinante.- Comentó Tuvok.- ¿Y como llegó esa forma de vida a su nave?
- Cuando los grigari atacaron mi planeta natal, solo conseguimos huir unos centenares. Creímos que se quedarían en nuestro antiguo hogar. Nos equivocamos. En un campo de asteroides se acopló a mi nave e intento matarme, en la lucha por mi supervivencia, se sobrecargo el reactor y quede sin sentido. Supongo que se desplazó e mi nave a la suya. Es una criatura mortal y despiadada, no descansara hasta haberlos asesinado a todos ¡tenemos que acabar con ella!
- He conseguido algunas muestras, teniente, pertenecen a una criatura compleja y avanzadísima, nunca había analizado algo semejante, es como una especie de ser biomecanoide.
- ¿Similar a los borg, Doctor?
- No, en esencia es un ser mecánico, pero contiene elementos biológicos de una manera muy distinta a las de un borg. Es un descubrimiento sorprendente.
- Me preocupa más contenerla que estudiarla, Doctor.- Afirmó Tuvok.- Según me han indicado, todos los accesos a la sala de ingeniería están bloqueados por campos de fuerza, además, hay algún tipo de inhibidor que impide que nos teletransportemos dentro.
- Les ayudaré.- Dijo Mardonek.
B’elanna se despertó de repente. Lo primero que vio es un rostro metálico que la observaba con curiosidad. Asustada, retrocedió. Lo que tenía en frente suyo era un humanoide con rasgos femeninos, que estaba conectada por medio de empalmes y cables a una masa biomecánica que se retorcía y se movía. Instintivamente buscó a sus compañeros, que estaban inconscientes y los habían maniatado para que no se pudiesen mover.
Observó con atención la forma mecánica, esta a si mismo, pareció mirarle con curiosidad. La humanoide parecía haber sido construida con piezas de la misma sala de ingeniería.
-Zzzz unidad B’elanna Torres
zzz Jefe de ingenieros zzz- Dijo en una voz claramente electrónica, similar
a la de la computadora de
- Si, ese es mi nombre ¿Qué eres?
- Zzz Grigari zzz.
B’elanna se acercó con extremada precaución, se fijó en que en la masa biomecánica que parecía controlar la forma humanoide, había una fuga de algún tipo de plasma. Seguramente fuese lo que fuese esa cosa, estaba herida- Pensó- De momento tendré que seguirle el juego.
- ¿Qué quieres de mi?- Dijo con firmeza B’elanna, plantándole cara a la humanoide mecánica.
- Zzz Ayuda zzz- Dijo con dificultad la humanoide.- Zzz sistema vital fallando zzz
- ¿Te mueres?
- Zzz afirmativo zzz.
La teniente Torres estudió la situación. Tenía que ganar tiempo para que viniesen a rescatarlos. Por otra parte, aunque la criatura biomecanoide los había atacado, no le daba la sensación de hostilidad, no percibía peligro para ella y sus compañeros. Además, la posibilidad de poder estudiar una forma de vida como esa, podría ser única. No podía desaprovecharla.
- Libera a mis compañeros y yo te repararé.
- Zzz peligro zzz.
- ¿Eso es una amenaza?- Observó B’elanna.
La humanoide mecánica parecía algo confundida.
- Zzz negativo zzz peligro para grigari zzz.- Dijo finalmente.
- ¿Crees que si se van ellos mis compañeros te harán daño? Te aseguro que si tu no nos amenazas, mis amigos no te dañaran. Tienes mi palabra.
- Zzz unidad Torres zzz afirmativo zzz.
Los hombres y mujeres que eran sus compañeros y sus subordinados desaparecieron con el familiar destello del transportador.
- Ese es un buen inicio, amiga.- Dijo sin estar muy convencida de si el referirse a esa maquina como si fuese del sexo femenino era la más correcto.
- Bueno, las maquinas son lo mío, así que veamos si podemos repararte.
- Veamos si lo he entendido bien, me dice que mi esposa esta secuestrada por una criatura mecánica hostil ¿Y no me deja irme de aquí para ayudarla?
- En su estado no puede ayudar a nadie, señor Paris. ¿Y quiere estarse quieto de una maldita vez?
- No puedo, Doctor, B’elanna me necesita.
- No tiene de que preocuparse, Tuvok y Mardonek están ideando un plan de rescate.
Las palabras del Doctor no tranquilizaban
a Tom. Su esposa podría estar malherida y él no podía saberlo. Esa cosa debería
ser muy peligrosa si podía hacerse con los sistemas de propulsión y navegación
de
De repente, en el suelo de la enfermería se materializaron una docena de formas.
- Es el personal de ingeniería.- Dijo el holograma médico.
- ¿Dónde esta B’elanna?- Exclamó Tom.
- Es extraño. Afirma que la criatura es sanguinaria y cruel y sin embargo ha liberado a todos mis hombres excepto a la teniente Torres.- Dijo Tuvok.
El grokariano hizo una mueca.
- Usted no sabe cuantos de los míos murieron a manos de los grigari. Fue un masacre. Créame cuando le digo que no saben lo que es piedad. Ellos no son como nosotros, son seres fríos, la vida no es preciosa para los grigari. Es una estrategia, liberándoles planea confundirlos, mientras obliga a su ingeniera jefe a repararlo. No podemos permitirlo.
- ¿Qué es lo que sugiere?
- Aunque ha sellado todos los accesos posibles a ingeniería, aún están abiertos algunos conductos de ventilación, si no fuese así, su jefe de ingenieros estaría muerta, ya que no le llegaría oxigeno. Los grigari son vulnerables a una mezcla de gases ceon, dañara sus componentes biológicos y confundirá sus sentidos electrónicos. Quizás lo suficiente para que retiré sus campos de fuerza y podamos entrar.
- ¿Y la teniente Torres?
- No será dañada. Se lo aseguro. Si no actuamos pronto, será demasiado tarde. He observado el rumbo actual que lleva su nave. Vamos directos al cúmulo estelar de k’ray, donde se encuentra el antaño hogar de mi raza, ahora un lugar infectado de grigari.
- Esta bien, trabaje con el Doctor para preparar ese concentrado de gases ceon.
5
En el festival se encontraba todo tipo de personas, procedentes de diversos y diferentes lugares. Las edades eran dispares, así como los mundos de procedencia de muchos de ellos. La música era suave, que invitaba a bailar y a divertirse.
Chakotay observaba el ambiente del lugar, mirando por si veía a Kathryn entrar en el recinto.
- ¿Aún no ha venido tu chica?- Preguntó Arandis que llevaba dos copas en sus manos.
- Algo la habrá retrasado, ella suele ser muy puntual, Arandis.
- Hacéis una pareja estupenda, Chakotay. Se te ve muy enamorado.- Dijo ella con una sonrisa.
- Lo estoy. Creo que es la mujer de mi vida y quiero que envejezcamos juntos.
- Me alegro por ti. Quiero que sepas que no quiero interferir entre vosotros, si os he dado esa sensación, disculpadme. Ya sabes como soy, me gusta ser coqueta con todos.
Eso si, si alguna vez estas libre, quien sabe, igual intento echarte el lazo.- Dijo ella guiñándole un ojo.- Mira, aquí llega tu amor.
Kathryn vestía un espectacular vestido de noche y lucia una sonrisa encantadora.
- Será mejor que me vaya, que no sepa que no lo habéis pasado bien, Y recuerda, todo lo nuestro es vuestro.
- ¿Cansado de esperar?- Dijo Kathryn sonriente.
- La espera ha merecido la pena, eres lo más hermoso que he visto nunca.- Y tras decir esto, la cogio en brazos y la besó.
- No tienes que preocuparte por Arandis ni por ninguna otra mujer, Kathryn, tu eres la mujer que quiero a mi lado para el resto de mis días.
- Soy una mujer afortunada entonces, Chakotay. Tengo algo que comentarte, algo muy importante que me preocupa.
- ¿Qué es lo que ocurre, Kathryn?- Preguntó Chakotay inquieto.
- He recibido una llamada del alto mando, concretamente del almirante Paris.
- ¿Del alto mando? Tiene que tratarse de algo importe ¿de que se trata?
- Al almirante Paris me ha comunicado
extraoficialmente una noticia. El alto mando ha decidido darme un ascenso, como…
almirante de
Chakotay mostró su sorpresa y se llevó una mano a la cabeza.
- Kathryn, no sabes cuanto me alegro por ti, si hay alguien que se merece un puesto como ese, eres tu.- Le dijo mientras le sujetaba agarraba las manos.
- Para mi ha sido toda una sorpresa, no me esperaba algo así. Aún no es oficial, pero el padre de Tom pensó que tenía que saber la buena nueva cuanto antes.
- Te veo un poco fría, cariño. Dime lo que pasa por tu cabeza en estos momentos.
- Me halaga que hayan pensado
en mí, pero la duda me invade, Chakotay. Tendré que abandonar
- Te apoyaré sea cual sea tu
decisión, Kathryn, pero creo que no puedes rechazar el almirantazgo. Nuestro
encuentro con Stoner nos descubrió que no todo es bonito y reluciente en
Ella sonrió alegremente.
- Almirante Janeway, no suena mal del todo ¿verdad?
- A mi me suena maravillosamente, cariño.
6
B’elanna se encontraba intentando reparar los daños de la criatura con un isomodulador. No estaba siendo una tarea sencilla ni muchísimo menos. La estructura y los mecanismos de la forma de vida eran completamente diferentes a los de cualquier otra cosa que hubiese reparado en su vida.
- Creo que la fuga de plasma esta controlada. Aunque no puedo saber con seguridad cual es tu estado, jamás había visto nada como tu. He notado que la nave se mueve ¿eres tu quien la controla? ¿Dónde quieres ir?
- Zzz hogar grigari zzz. Perdida, huyendo zzz
- ¿Te refieres a ti misma? ¿Estas perdida? Es difícil comprenderte con esos monosílabos
- Zzz sistema de comunicación primitivo zzz.
- Supongo que para alguien con tus capacidades, la comunicación verbal será una antigualla. ¿Me permitirías hablar con mis amigos? Solo para hacerles saber que estoy bien.
- Zzz negativo zzz.
- ¡Pues escúchame bien, maldito trasto! ¡Si no pones un poco de tu parte yo tampoco! Ya puedes dejar de funcionar, que me hagas lo que me hagas no te ayudaré.- Gritó furiosa B’elanna.
Durante unos segundos, la humanoide artificial que usaba la forma biomecánica para comunicarse con ella, se mantuvo en silencio, como si estuviera meditando sus palabras.
De pronto, escuchó el familiar sonido del intercomunicador de su insignia activándose.
- Aquí B’elanna Torres.
- Teniente Torres ¿se encuentra bien?- Era la voz de Tuvok
- Si, no me ha hecho ningún daño, solo me ha pedido que le ayude a repararse. Me ha dejado comunicarme para que sepáis que sigo viva.
- ¿Ha averiguado alguna información sobre la criatura?
- Solo que quiere regresar a su casa, y que huye de algo o alguien. No creo que sea hostil, señor.
- ¡Tenga cuidado! ¡Le esta engañando! ¡La matara! – Gritó Mardonek.
Un sonido estridente hizo que se llevasen las manos a los oídos. Cuando el sonido cesó, la comunicación se había cortado.
- ¿Teniente Torres? ¿B’elanna?- Preguntó el vulcaniano. Su única respuesta fue el silencio.
Tuvok le lanzó una mirada de reproche a Mardonek.
- No ha debido hacer eso. Ahora no sabemos como reaccionará la criatura grigari.
- ¿Por qué has hecho eso?- Dijo B’elanna elevando su tono de voz.
Con sorpresa, observó como la forma humanoide se llevaba las manos a su rostro. De alguna manera que no alcanzaba a comprender, daba la sensación de estar asustada. La medio klingon parpadeó confundida. Nunca había encontrad una forma de vida artificial que mostrase este tipo de emociones. Estaba claro que no era una inteligencia artificial como las que conocía.
- ¿Tienes miedo? ¿De quien? ¿De la persona que ha hablado?
- Zzz mejorar sistema de comunicación zz unidad Torres comprender zzz.
- ¿Hay una manera de poder comunicarnos con mayor eficacia?
- Zzz afirmativo zzz unidad Torres zzz peligro zzz
- ¿Quieres decir que es un método peligroso para mí?
- Zzz afirmativo zzz.
La ingeniero se quedó pensativa. ¿Y si le estaba mintiendo? Puede que sus verdaderas intenciones fueran las de acabar con su vida en cuanto ya no le sirviese para nada. Sin embargo, había algo en esa criatura que le inspiraba confianza, incluso lastima.
- Esta bien, amiga, pongo mi vida en tus manos.- Dijo finalmente, esperando que sus acciones no estuvieran condenadas a terminar con su vida.
- El concentrado de gases ceon ha sido preparado según sus indicaciones, señor Mardonek.- Indicó el Doctor.
- Excelente.- Contestó el grokariano satisfecho.
- ¡Doctor! ¡Le necesitamos aquí!- Dijo uno de los pacientes que permanecía tumbado en su bio-cama.
- ¡No pueden vivir sin mi! Enseguida estoy con usted.- Dijo el Doctor.
- No se preocupe.- Comentó Mardonek.
Mardonek observó como el holograma médico se enzarzaba en una discusión con su paciente, y cuidándose de que nadie le viese, añadió una sustancia al contenedor del gas ceon. Sin haberse dado cuenta de nada, el Doctor regresó a su lado.
- Es hora de salvar a B’elanna.- Dijo el Doctor son una sonrisa en su rostro, mientras sujetaba el contenedor del gas.
B’elanna estaba de pie, ante la inmensa masa de la criatura grigari. Se retorcía, como si fuese un corazón latiendo. Una extensión de su masa se alargó, aprendices mecánicos se arremolinaron alrededor de la cabeza de su cabeza. Dos de ellos quedaron sujetos como ventosas en sus sienes. Notó como si recibiese una pequeña descarga de adrenalina.
La sala de ingeniería, todo lo que la rodeaba había cambiado. Se encontraba en un mundo rico y prospero, habitado por una raza cuyo principal interés era bélico, para expandir su influencia en su sistema. Desarrollaban cada vez armas más potentes y terribles, capaces de destruir todo lo que se pusiese en su camino. En su afán por acumular poder destructivo sin límites, desarrollaron una nueva forma de vida biomecánica, con la intención de que fuese el arma definitiva. Les llamaron los grigari. Sin embargo, estas formas de vida eran inteligentes y no querían ser usadas como dispositivos de guerra, por lo que se rebelaron contra sus creadores. Estos quisieron usarlos para la guerra. Los grigari no querían luchar, pero se vieron obligados por la ferocidad de los grokarianos. Estos en su locura, soltaron una serie de armas de destrucción masiva en su mundo, con la intención de acabar con su fallida creación. Lo único que consiguieron fue autodestruirte ellos mismos. Escapando solo unos pocos miles de grokarianos. Los grigari se adaptaron y sobrevivieron, creando una cultura propia y desarrollándose en ese planeta, que adoptaron como suyo propio. Querían vivir tranquilos y en paz, sin molestar a nadie. Hasta que un grokariano, ambicioso y cruel, quiso volver para capturar a un grigari. Creyendo que al estudiarlo podría desarrollar para estudiarlo y poder usarlo como arma. Capturó un ejemplar que se encontraba en una de las lunas de su mundo, localizando muestras de minerales. El grokariano lo torturó de manera horrible, haciendo experimentos de todo tipo con su fisonomía, para comprobar su resistencia y sus límites. Loco de dolor, el grigari consiguió liberarse y atacar a su captor. Durante su lucha, hubo una explosión y el grigari quedó malherido.
Cuando vio que una nave se acercaba, pensó que era su oportunidad de poder regresar a casa. Solo deseaba volver antes de que su vida artificial se extinguiese, sabia que no le quedaba mucho tiempo de vida y quería morir en su mundo.
B’elanna volvía a estar en ingeniería. El grigari retiró los apéndices de sus sienes.
- Yo… Lo siento, lo siento de verdad. No pensé…
Un ruido puso en alerta a B’elanna. El ruido del gas que estaba saliendo de los conductos de aire.
- ¿Pero que?
Antes de que pudiese hacer nada, el grigari se expandió y la envolvió por completo.
La forma humanoide que había usado para poder establecer contacto con la ingeniero jefe se desplomó como inerte. En unos minutos toda la sala quedó completamente inundada por el gas ceon.
Poco después, el gas era expulsado
de la sala de ingeniería y varios hombres del equipo de seguridad de
Tuvok, el Doctor, Tom Paris y Mardonek los acompañaban. La masa del grigari se retiró, dejando ver a B’elanna, que tosía descontroladamente. El Doctor se acercó rápidamente para atenderla.
- ¿Te encuentras bien, B’elanna?- Preguntó preocupado el holograma.
- No me pasa nada, gracias a la criatura.- Dijo ella con un ataque de tos. – Si no fuese por ella estaría muerta, me cubrió con su cuerpo para protegerme.
- ¿Qué? La mezcla no era suficientemente fuerte para dañarle, a no ser… Que usted añadiera algo en el contenedor.- Dijo el Doctor señalando a Mardonek.
- ¡Tu!- Gritó B’elanna al tiempo que le golpeaba con su puño en pleno rostro.
El grokariano se limpió la sangre de sus labios.
- Teniente Torres ¿sabe algo que no sepamos nosotros?- Preguntó Tuvok.
- Nada de lo que os haya podido decir es cierto. Secuestró a la grigari de su planeta, para poder experimentar con ella, para probar de usarla como un arma. Como hicieron sus antepasados en el pasado. Los grigari son una creación de su raza, pero valen mil veces más que una escoria como tu.
Tom y Tuvok tuvieron que sujetar a la enfurecida B’elanna, para que esta no se lanzase de nuevo sobre el grokariano.
- Ella solo quería morir en su casa.- Dijo mientras una lagrima le resbalaba por la mejilla. La soltaron, y esta se arrodilló al lado de la criatura, la tocó. Una extensión de la masa de la criatura se posó alrededor de la mano de B’elanna, para después caer inerte.
- Ha fallecido.- Anunció el Doctor.
Tuvok se giró hacía Mardonek
- Queda detenido, será conducido a una celda, señor Mardonek.
- No puede hacer eso, no tiene autoridad, además ¿de que se me acusa?
- Poner en peligro a
Con un gestó, indicó a sus hombres que se lo llevasen.
- B’elanna, pensé que te había perdido.- Dijo Tom para después darle un gran y caluroso abrazo.
7
Tras dejar los restos de la criatura
grigari en el planeta Grokal, para que descansase en paz, según la voluntad
de la teniente Torres,
- Le digo que me encuentro perfectamente, Doctor.- Dijo malhumorada B’elanna.
- Si es capaz de esperarse unos minutos, yo seré quien diga si es así o no, teniente.- Observó el holograma.- No me extraña que usted y Tom acabaran juntos, los dos son igual de malos pacientes.
- Me hubiese gustado poder analizar a esa criatura biomecanoide.- Comentó Seven.- Estoy segura de que era algo digno de contemplar.
- Si, lo era.- Dijo B’elanna con tristeza.- Si al menos pudiese haber hecho más por ella.
- Seguro que hizo todo lo posible, teniente. Conozco pocas manos más capaces que las suyas para arreglar problemas mecánicos.
- Viniendo de usted, es todo un halago.- Dijo B’elanna.
- Mmm el gas ceon no le ha afectado demasiado, ha tenido suerte. Solo necesita algo de reposo. Ya estará contenta al fin, puede marcharse.- Dijo el Doctor.
- Mucho. Como usted ha dicho, necesito descansar.
B’elanna llegó a su camarote, y nada más entrar, comenzó a quitarse la ropa, sin preocuparse de donde caían las prendas. Se introdujo en la ducha y se inclinó contra la pared de la ducha mientras la energía sónica limpiaba su piel
Solo quería olvidar lo que había ocurrido hoy. Había sido un día muy largo.
Fin
Otros fan fictions escritos por Doctor Banner en Action Tales hasta Diciembre del 2006:
- Star Trek Voyager#1-12, anual#1
-Star Trek
-Star Trek Universe#6
-Invasores#1-5, 10-13, anual#1
-Thor#1-9
-New Defenders#1-2
-Hulk#9-10
-Club de los Perdedores#1-2
- Monologo,
historia corta en el Umbral de
- Hijo de Satán: Sombras en el cementerio en AT Visions Especial Navidad 2005
- Star Trek Valhalla: Reflexiones de Shyla Kell en AT Visions Especial Navidad 2005
1) En Star Trek Voyager#3 el Doctor le comentó a Melora que investigaría un tratamiento para curarla de su minusvalía en gravedades normales.
2) Se pronuncia Raisa.
3) Si llevas una estatua Horga'hn, expresan el interés del poseedor de participar en un antiguo rito sexual riseano llamado jamaharon. Los nativos riseanos son muy receptivos a este rito, sea cual sea la procedencia de quien quiera participar.
4) Como se vio en la saga “Hogar, dulce hogar” en los nº 1-2 de Star Trek Voyager.