“Tras su largo viaje de vuelta a casa, la Uss Voyager afronta nuevos retos, nuevas exploraciones y nuevos peligros ahora en el cuadrante Alpha y más allá...”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan:

STAR TREK VOYAGER

Ritos parte 3: El Legado de los Arsah Bredell
Episodio 8X10/ Temporada 8

Escrito por el Dr. Banner

Fecha Estelar: 56847.3

En el episodio anterior:

Investigando la desaparición de Harry Kim y el Doctor, Tuvok y Hagon  llegan a una tienda, donde al preguntar a su dueño, el vulcaniano descubre que miente. Para descubrir todo lo que sabe, decide hacer una fusión mental con él, mientras lo esta haciendo el dueño de la tienda es asesinado. Hagon no ve a nadie, pese a que le llega a herir, intuye que es un asesino con algún dispositivo de camuflaje.

Al mismo tiempo, Seven of Nine, Barclay y Melora averiguan que hay algún tipo de instalaciones subterráneas en una de las lunas de Kylesia. Al inspeccionarlas, descubren que son de la organización criminal llamada el sindicato de Orion. Seven es capturada mientras intenta sabotear el generador del campo de energía que impide la detección de la base.

Harry Kim despierta en una celda, con un kylesiano llamado Rial Elbrun como invitado. Harry intenta reparar el emisor holográfico del Doctor, para que les ayude a fugarse. Es interrogado por un tellarite llamada Fregak, que pertenece al sindicato de Orion

Y ahora la conclusión.

 

 

                                                               1

- Ya casi  lo tengo.- Dijo Harry Kim mientras manipulaba los circuitos y mecanismos del emisor holográfico móvil.

- Tenemos que darnos prisa.- Comentó Rial Elbrun mirando a través de los barrotes, vigilando que no viniese ningún guardia.

 - ¡Lo conseguí!- Exclamó Harry con alegría.- Nuestro billete para la libertad esta apunto.

- Espero que realmente tu amiguito pueda sacarnos de todo esto.- Dijo Rial sin mucho convencimiento.

Harry lo depositó cuidadosamente en el suelo, a través de los barrotes fuera de los límites de la celda. Activó el emisor y al instante se materializó la familiar forma del Doctor.

- Indique la naturaleza de la emer… hmmm ¿Dónde demonios estamos?- Preguntó el holograma médico algo confuso.

- Doctor, no tenemos mucho tiempo, la haré un resumen rápido de la situación en la que nos encontramos.

Tras la rápida explicación, el Doctor torció el gesto ostensiblemente.

- ¿Me toca a mi liberaros? ¡Soy un doctor, no un soldado!

- ¿A si que este es quien tenia que rescatarnos? más me hubiera valido cambiar su emisor móvil por unas raciones…- Dijo Rial con rostro divertido.

-  ¿Por unas raciones? ¡Soy mucho más valioso que eso! Soy una maravilla de la tecnología, amigo. Esta claro que se requieren mis habilidades superiores, así que no me quedará más remedio que ensuciarme las manos.- Dijo el Doctor con aire resignado.

- Salga de aquí y busque la manera de sacarnos de esta celda y de conseguir el interruptor de estos grilletes.- le dijo Harry señalando a las muñequeras metálicas con una luz roja que no dejaba de parpadear que ambos prisioneros llevaban.

- No temáis, amigos míos, estáis en buenas manos.- Dijo el Doctor mientras abandonaba la estancia.

Rial movió negativamente la cabeza mientras sonreía.

- Tu amigo es un personaje de lo más pintoresco, chaval.

- No lo sabes tu bien, Rial.- Contestó Harry con una media sonrisa.

El holograma médico se adentró por los corredores, con mucho cuidado de no dejarse ver. Con muchas dificultades, eludió a varias parejas de guardias que patrullaban el complejo. Sin dejar de vigilar para que no le sorprendiesen,  se puso delante de una terminal de computadora y con mucho cuidado, levantó el panel superior y sacó una conexión, que conectó al emisor móvil. Un pequeño truco que le había enseñado B’elanna, conectando su emisor a una terminal, podía descargar toda clase de información directamente en sus engramas de memoria. En este caso, los planos detallados de las instalaciones donde se encontraban prisioneros.

Tras unos segundos, se desconectó de la terminal, para después doblar una esquina y desaparecer por uno el laberinto de pasadizos.

Rial Elbrun no paraba  de moverse de un lado a otro de la celda, inquieto.

El kylesiano golpeó las rejas con su puño.

- ¿No esta tardando demasiado? ¿Y si lo han capturado?

- Cálmate, tengamos paciencia, estoy seguro de que el Doctor no nos fallará.

Harry esperaba que realmente consiguiese liberarlos. Aunque tenía que tener en cuenta que el holograma médico no era experto en misiones de campo y cabía la posibilidad de que fracasase. Si finalmente sucedía así,  lo más probable era que les esperase una vida como esclavos en algún mundo, o extrayendo minerales en alguna mina de dilitio.

Escucharon un ruido, alguien venía.

Rial maldijo por lo bajo al observar que era el tellarite llamado Arkadu Fregak.

El tellarite se puso a observarlos y de pronto comenzó a reír, haciendo resoplar su nariz porcina.

- ¿Qué es lo que te hace tanta gracia, escoria?- Preguntó con evidente enfado Rial.

- La cara que habéis puesto, no tiene precio, de verdad.

Tanto Harry como Rial se miraron con expresión interrogante en sus rostros.

La imagen del tellarite fluctuó y se transformó en la familiar forma del Doctor.

- Serás… ¿Por qué has tardado tanto? Estábamos empezando a pensar que te habían descubierto.- Dijo Harry.

- Oh ¿acaso dudabais de mí? Hombres de poca fe. Quizás debería dejaros en esa sucia celda un poco más de tiempo…

- ¡¡Doctor!!- Exclamó Harry

-¡Esta bien! ¡Esta bien! – El holograma activó un pequeño dispositivo que tenía en su mano y las puertas de la celda se abrieron. Pulsó de nuevo el dispositivo y los grilletes que tenían ambos se soltaron. Inmediatamente, el Doctor les dio dos pistolas de plasma que había robado de camino.

- ¿Dónde esta el verdadero Fregak? Me gustaría decirle una o dos cosas…- Dijo Rial.

- Entre su habitación con la apariencia de uno de sus guardias, le cogí por sorpresa y lo deje inconsciente. Se encuentra cerca de aquí, atado y amordazado.

- Creo que seria bueno llevárnoslo. Él podrá decirnos como se producirá el atentado contra Mandala Tokay.- Dijo Harry.

- Antes tendremos que escapar de este lugar, chaval.- Observó Rial.

En ese momento, empezó a escucharse un sonido estridente.

- ¿Qué es eso?

- La alarma, han descubierto que Fregak no esta.- Dijo Harry.

- Será mejor que salgamos de aquí.- Dijo el Doctor.

 

 

                                                                2

 

Kathryn Janeway ya había terminado de vestirse y de pintarse en su cuerpo los símbolos tradicionales del rito de K’vath. Ser un dohad era uno de los mayores honores que un kylesiano podría esperar recibir en su vida. Estaba segura que el padre de Mandala, Orek, habría querido que fuese ella quien acompañase a su hija en este momento tan especial. No pudo evitar que una espléndida sonrisa se le dibujase en su rostro al venirle a la mente una imagen de Orek.

Mandala se había puesto una capa negra, llena de ornamentos y grabados doraros. La capucha le tapaba parte del rostro, dándole un aire misterioso y a la vez majestuoso.

- Ha llegado el momento.- Dijo Mandala, extendiendo el brazo hacía Kathryn.

Kathryn y Mandala se subieron en una pequeña barca de madera. Para sorpresa de la capitán de la Voyager, la embarcación navegaba sola. Mandala estaba tranquila, calmada, parecía más segura de si misma que en los últimos días. La luz de las lunas que orbitaban Kylesia Prime las iluminaba.

Escucharon un ligero chapoteo en el agua, Kathryn creyó ver formas que oscilaban y se movían por debajo de la embarcación. Finalmente llegaron a su destino. Un camino de rocas, que sobre salían del agua, conducían a un altar, en el centro de una estructura, con varias columnas. A Kathryn le asemejaban unas garras inmensas cerrándose sobre el altar. Caminaron con pasos cautelosos  por las rocas, con cuidado de no caerse al agua. Escucharon unas voces que parecía que cantaban, las dos mujeres miraron al agua, y vieron a unas criaturas de piel grisácea, con algo que en un primer momento les pareció una larga cabellera que flotaba en el agua, para después darse cuenta de que eran extremidades de gran parecido a tentáculos que surgían de su cabeza. Los ojos de las criaturas eran profundamente hermosos, a la vez que revelaban una melancolía y una tristeza.

- ¿Qué son?- Preguntó Kathryn en voz baja.

- Son los j’nnay. Son una raza anfibia de Kylesia, algunos de nuestros historiadores tienen la creencia de que son la primera raza inteligente que surgió en este mundo.

Otros sostienen que fue nuestra raza la primera, sea como sea, ambas razas hemos convivido en paz todo este tiempo, cada uno de los pueblos ha seguido su propio camino. Sabemos muy poco de los j’nnay, ellos viven en las profundidades marinas y rara vez salen a la superficie. Cuenta la leyenda, que para que los dos pueblos mantengan su armonía, un j’nnay pondrá a prueba al futuro Arsah Bredell que gobernara Kylesia cada vez que este tenga que asumir el control de nuestro mundo.

Así ha sido durante generaciones, desde el principio de los tiempos y así será hasta el fin de los días.

Las maravillas de la cultura y el folklore de los kylesianos no dejaba de asombrar a Kathryn. Los j’nnay cantaban sin cesar, su voz era dulce y armoniosa, con su agradable sonido acompañándolas, llegaron al altar donde tenía que suceder el rito de K’vath.

El altar tenía una composición extraña y cambiante, cristales, que cambiaban constantemente de coloración e incluso se movían, se agrandaban y empequeñecían, era casi como si fuese orgánico.

Una j’nnay se subió a la plataforma donde se encontraba el altar. Era esbelta y hermosa, aparentaba ser joven, apenas una niña. Los ojos de ella miraron con curiosidad a Kathryn y a Mandala.

Se detuvo delante de la kylesiana, le acarició el rostro y le sonrió con dulzura.

Ella vio imágenes en su mente, así era como se comunicaban los j’nnay, a través de telepatía. Según recordaba Mandala, así es como se relacionaban hace siglos, antes de perder los kylesianos las habilidades telepáticas.

La joven j’nnay abrió sus dos manos y una esfera de luz dorada se fue formando.

Miró a Mandala, y le indicó que la sujetase, con cierto temor, la muchacha posó sus manos sobre ella, cerró los ojos y de inmediato sintió como una energía le recorría cada centímetro de su ser, de su mente, de su misma alma. En segundos, todas las vivencias de su corta vida desfilaron ante ella. Notó como la mente de la j’nnai la examinaba, la evaluaba, intentaba averiguar si era digna,  tenía que superar esta prueba final, como todos sus antecesores hicieron desde el principio de los tiempos.

La esfera de energía se fundió en el cuerpo de Mandala, finalmente ella abrió los ojos. En su interior lo sabía, salió salido airosa de la prueba, el rito de K’vath había concluido.

A Mandala se le humedecieron los ojos. Durante estos últimos días, llegó a pensar que no superaría el rito y que finalmente el sueño de su padre se esfumaría para siempre.

Kathryn abrazó con fuerza a la joven. La capitán se encontraba tremendamente feliz por compartir este instante de tremenda alegría de Mandala.

Mientras la abrazaba, vio algo que se movía en el agua, todos sus instintos le gritaban avisándola. Reaccionó rápidamente y ella y Mandala rodaron por el suelo de la plataforma, justo en ese momento, vieron destellos de luz de disparos de un disruptor. Un segundo antes, y habrían sido alcanzadas las dos. La joven j’nnay estaba desplomada, derribada por uno de los disparos. Allí no había nadie a la vista, así que recordó el asesino que intentó matar a Hagon y a Tuvok en la ciudad. Notaba el miedo en el rostro de Mandala, pero no tenía tiempo de consolarla, tenían que salir de allí.

Rodaron hasta caer a las frías aguas del lago. Se sumergieron en las profundidades, intentando alejarse de la plataforma y del asesino. Kathryn se reprochó el no haberse traído a escondidas un phaser, pese a que estaban prohibidas en este ritual.

El agua entumeció los cuerpos de ambas, y cuando pensaba que se hundirían y acabarían ahogadas en el fondo del lago, dos formas esbeltas y gráciles las agarraron y tiraron de ellas.

En la plataforma, la silueta de un hombre apareció de la nada. Era delgado, con el rostro afilado y ojos pequeños de color gris. Llevaba un disruptor en una mano, y alrededor de su cintura un mecanismo similar a un cinturón. Sacó un pequeño comunicador de uno de sus bolsillos.

- He fallado, ambas han huido.- Dijo con voz grave.

Al otro lado de la línea se escuchó un grito de rabia.

- ¡Encuéntrala! ¡Tiene que morir! Un grupo de mis hombres te acompañarán en la búsqueda, nunca saldrá de este valle con vida.

 

 

                                                               3

 

 

Seven se despertó lentamente, le dolía terriblemente la cabeza. Una vez abrió los ojos, analizó con detenimiento el lugar donde se encontraba.

 Se sentó apoyada en la pared, y observó que estaba encerrada en un pequeño cubículo, tras un campo de fuerza. Se reprochó a si misma el haber sido tan descuidada, dando lugar a que la sorprendiesen por su retaguardia. En su época de soldado borg nunca habría permitido que la pillasen por sorpresa, con el tiempo, se había vuelto demasiado humana, con limitaciones y debilidades que le recordaban constantemente su nueva condición y todo lo que perdió en su transición de borg a humana. Se preguntó si también habrían capturado a Melora y al teniente Barclay.

Las puertas de la habitación donde estaba su celda se abrieron, dando paso a tres individuos, el roviliano que vieron en el almacén, y que parecía quien estaba al mando en este lugar, el gigantesco nausicaano y un humano. Los tres iban armados.

- Desde luego eres toda una belleza.- Dijo el roviliano.- ¿Quién eres?

- Déjame que la interrogue, Llyron.- Dijo el nausicaano que se llamaba Ker.- Aún puedo sentir el olor de su sangre.

- Les recomiendo que me dejen libre de inmediato.- Advirtió Seven con serenidad.

El roviliano comenzó a reírse.

- Tienes agallas, eso lo admito, mujer. No llevas uniforme, sin embargo llevabas una insignia de la Flota Estelar. Sin duda eres una espía de algún tipo, aunque nunca había visto unos implantes como los que llevas.

- Hay varios escuadrones de la Flota de camino a esta base, si no me dejan libre, lo pagaran caro.

- Mientes, no hay nadie dirigiéndose a este lugar. O’neil, baja el campo de fuerza. Las manos donde las pueda ver, guapa.- Dijo Llyron apuntándola con su pistola de plasma.

Seven salió de la celda y Llyron se le acercó.

- Vas a decirme todo lo que sepas, veras que somos muy persuasivos cuando queremos.

Melora observaba los monitores con preocupación, de vez en cuando miraba al guardia que retenían, al que habían atado y amordazado y seguía sin recobrar el sentido.

- E-estamos p-perdidos. N-nunca c-conseguiremos s-salir d-de e-e-este l-lugar.- Observó Barclay con el desanimo marcado en su rostro.

- Tenemos que liberarla, y pronto, no sabremos cuanto aguantara un interrogatorio. Ella es dura de pelar, pero no se hasta que punto.- Dijo Melora.

Barclay seguía con la mirada perdida, como si todo estuviese perdido.

Haciendo un terrible esfuerzo físico, Melora se acercó a su compañero de nave y la agarró de la solapa, sacudiéndolo con fuerza.

- ¡Reacciona, Reg! ¡Reacciona o estaremos perdidos de verdad!

Reginald Barclay le miró fijamente y se levantó de donde estaba, como si hubiese despertado de un letargo. Se llevó la mano a la cabeza y comenzó a asentir.

- E-esta b-bien, t-tenemos q-que p-pensar en u-un p-plan.

- Eso es un buen comienzo, Reg.

- Mmm U-uno de n-nosotros t-tiene q-que d-desactivar e-el c-campo de e-energía q-que e-evita q-que la Voyager d-detecte e-esta b-ase y q-que  i-impide q-que-nos p-podamos teletransportar fuera de ella.

- Y tenemos que intentar sacar a Seven de donde la tienen retenida. La mejor opción es que tu te desplaces para inutilizar el campo, al tiempo que yo intento ayudarla para que pueda escapar.

Barclay se señaló a si mismo con cara de incredulidad.

- ¿Q-quien y-yo? S-solo s-soy  un i-ingeniero, M-melora.

- Ninguno de los dos estamos acostumbrados a este tipo de misiones, pero no hay otra opción, Reg. Tu puedes moverte mucho más rápido que yo por estas instalaciones. Es la única manera.

Barclay tragó saliva con dificultad y por la frente la caían varias gotas de sudor.

Finalmente, asintió resignado.

- L-lo haré.- Dijo Barclay.

Melora se acercó y le dio un leve beso en la mejilla.

- Se que lo harás muy bien, Reg. Conectaré con la señal de tu insignia intercomunicadora desde aquí y nos mantendremos al tanto.

Tras unos minutos, donde Barclay estuvo estudiando los diagramas de la base, para ver cual era la ruta más segura para llegar a ingeniería, este se despidió de su compañera. Abrió una de las compuertas que daban a la red de túneles de ventilación que recorrían todo el lugar, y desapareció por ella.

Reginald avanzaba lo más rápido que podía, sin dejar de pensar en el peligro que corría.

Durante toda su carrera, siempre había eludido el trabajo de campo, se contentaba con estar en un laboratorio o en ingeniería, reparando cosas que se estropeaban o formulando y creando teorías para ayudar en lo posible al funcionamiento de la nave o el lugar donde se encontrase. Eso hizo que evitase también a la gente. Su dificultad en relacionarse con el resto de sus compañeros, siempre le llevó a estar un poco desplazado y eso le lanzó en los brazos de sus fantasías. Se encerraba horas y horas, creando simulaciones donde era él mismo, sin prejuicios y sin tabúes que le coartasen en su relación con las personas. Acabó padeciendo una enfermedad de adicción a la holosección. Solo con la ayuda de la consejera Deanna Troi, su compañera en la Enterprise, pudo librarse de esa enfermedad. Sin embargo, en cuando fue trasladado de la Enterprise al centro de comunicaciones de la Flota en la Tierra, se sintió solo, echaba de menos a sus amigos y acabo obsesionándose con encontrar la manera de hacer regresar a casa a la tripulación de una nave llamada Voyager. Como él, ellos se encontraban solos, muy lejos de casa. Elaboró complicadas simulaciones holográficas donde interactuaba con la tripulación de la nave, mientras le daba vueltas a la cabeza a la forma de contactar con la nave perdida a miles de años luz del espacio de la Federación. En ese tiempo, llegó a cogerles afecto a esas personas, pese a que no las conocía. Por ello, cuando finalmente pudo crear un medio de que la Flota y la Voyager contactasen continuamente, pese a la distancia que les separaba, sintió una alegría inmensa en su interior. Cuando pudo conocerles en persona y su capitán le ofreció unirse a su tripulación, no lo dudó ni un instante. Durante estos años en los que se mantuvo en comunicación con la Voyager, fue como si fuese su segundo hogar. (1)

Por ellos tenía que apartar todas sus fobias y manías, sus miedos e inquietudes y reunir el valor para cumplir con su cometido.

Un tiempo después. Resopló viendo que finalmente había llegado a su destino.

Abrió la compuerta y salió despacio, mirando a un lado y a otro, para asegurarse de que estaba solo en el lugar.

Sin perder tiempo, se puso manos a la obra, examinando el generador del escudo.

Ensimismado en su trabajo, no se dio cuenta de que alguien se acercaba.

- ¿De donde sales tu?

Barclay se quedó helado al escuchar esa voz detrás de él.

Melora trabajaba sin descanso y dándose toda la prisa posible. Era solo cuestión de tiempo que alguien viniese a esta sala y la descubriesen.

No pudo evitar que su vista se trasladase más de una vez al monitor donde podía observar lo que ocurría en el lugar en el que retenían a Seven of Nine.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo. Durante el tiempo que llevaba sirviendo en la Voyager, Seven habían sido su oficial superior en astrometría. En muchos momentos, debido a la rigidez y su actitud dominante como jefe de la sección, había tenido momentos en que la hubiese estrangulado con sus propias manos. Ahora, viendo el duro interrogatorio que estaba sufriendo, se sintió profundamente mal.

 

- Dejadla que descanse un poco, más tarde seguiremos.- Ordenó Llyron.- Tarde o temprano hablara.

La encerraron tras el campo de fuerza y se marcharon de la habitación, dejando un hombre para vigilarla. Seven estaba dolorida. Le habían inflingido un gran castigo físico a su cuerpo, le sangraba levemente la nariz y el labio se le estaba empezando a hinchar. Le dolían las costillas y su brazo derecho, aún no tenían anda grave, pero no aguantaría mucho tiempo más un trato semejante. El nausicaano fue especialmente brutal en el interrogatorio, parecía disfrutar mucho con lo que estaba haciendo.

Sintió algo, una voz que le hablaba. ¿Estaría teniendo alucinaciones debidas al dolor?

- Seven, soy Melora, estoy comunicándome  a través del transceptor de su implante ocular.

- Abra y cierre los ojos dos veces si me escucha...

Seven lo hizo.

- Los soldados borg pueden atravesar campos de fuerza como el que te retiene. Puedo ajustar la señal que recibe por el implante para activar las nanosondas adecuadas que le permitan alterar  temporalmente su campo bioeléctrico y permitirle atravesar el campo de fuerza sin ninguna dificultad.

Seven pensó que era algo que podría funcionar. Modificando su implante, logró en el pasado un efecto similar cuando ella misma y la capitán Janeway se encontraban prisioneras. (2)

Notó una sensación recorriéndole todo el cuerpo, y entonces supo que la alférez Melora lo había conseguido. Observó que el guardia se encontraba de espaldas a ella, recogiendo una bebida de un replicador. Era ahora o nunca. Sintió un leve cosquilleo cuando su cuerpo atravesó el campo de fuerza como si no existiera.

Noqueó al hombre que lo custodiaba rápidamente, sin darle opción a descubrirla. Cuando estaba apunto de recoger el arma que tenía, las puertas se abrieron. Era el corpulento nausicaano al que llamaban  Ker.

- Voy a disfrutar con esto.- Dijo Ker con una expresión divertida en su rostro.

- Tu raza es una especie ruda y rudimentaria, escasa inteligencia y habilidad, solo su tamaño los hace peligrosos.- Dijo Seven. El nausicaano la había atacado por sorpresa y por la espalda la vez anterior. Esta vez no la pillaría con la guardia baja.

- Esos insultos solo van a hacer que te haga sufrir mucho más, mujer.

Con una habilidosa finta, evitó los pesados puños de Ker, con rapidez, impactó en su pecho, haciendo que retrocediese, enfurecido, el nausicaano se lanzó a por Seven, ella le sorprendió con una fuerte patada en su rostro. Ni la vio venir. Aprovechando que su oponente se encontraba aturdido, le golpeó esta vez en el estomago, haciendo que finalmente se derrumbase.

Se hizo con un disruptor pesado, similar a un rifle phaser y salio de la habitación.

- Yo le guiaré por el complejo.- Dijo la voz de Melora a través del implante.

 

El tellarite no dejaba de moverse, incomodo con su situación actual. Rial Elbrun lo llevaba encima del hombro, como si fuese un simple saco de arena.

- Este camino nos llevará directamente al hangar, allí podremos robar una de las naves.- Comentó el Doctor.

- ¿Qué es exactamente este lugar?- Preguntó Harry al holograma.

- Según la información que extraje de la terminal, esto es una antigua refinería de combustible para naves, situada a las afueras Sirkaya, la ciudad donde nos apresaron.

- ¿Y el resto personas que están retenidas aquí?- Dijo Rial.- No podemos dejarlas a su suerte.

- Regresaremos con personal de la Voyager y de la Arsah Bredell y los liberaremos a todos, te lo prometo, Rial.

El kylesiano asintió. Fregak se removió una vez más.

- Como no te estés quieto me vas a enfadar mucho y no querrás verme enfadado, te lo garantizo.- Advirtió Rial al tellarite.

Un disparo impactó contra la pared detrás de donde estaban.

-¡A cubierto!- Gritó Harry.

Rial dejó a Fregak en el suelo, mientras se protegía de los disparos.

Los guardias comenzaron a disparar a discreción. Harry, Rial, el Doctor y Fregak se pusieron a cubierto del fuego. Harry y Rial intentaron devolver los disparos, Harry acertó a uno en pleno pecho, Rial demostró ser un excelente tirador y en el mismo tiempo derribó a tres.

- Son demasiados, no sé como podremos salir de esta.- Observó Harry con voz preocupada.

Rial Elbrun miró a Harry y empezó a sonreír.

-Eso lo veremos, observa atentamente, chaval, igual aprendes algo.

 

En una increíble demostración acrobática, Rial se lanzó hacía adelante, aterrizó, dio una voltereta, resbaló por el corredor, envuelto en una lluvia de disparos; y mientras lo hacía, Rial no dejó de disparar con su pistola de plasma.

Harry y el Doctor cruzaron una mirada.

- ¿De donde has sacado a este tipo? ¡Pelea como un klingon!- Exclamó el Doctor.

 Harry se encogió de hombros al tiempo que no le quitaba el ojo de encima a Fregak.

Rial acabó con dos más y se acercó a donde estaban ellos.

- Camino despejado.- Dijo con una sonrisa.

Avanzaron por los pasillos, hasta que llegaron a la entrada del hangar.

Harry examinó el panel que estaba al lado de la puerta.

- Necesitamos un código para abrir la puerta ¿No se lo habrá descargado con el resto de la información, Doctor?

El holograma negó con la cabeza.

Harry suspiró.- Habrá que intentar descifrarlo.

- No tenemos tiempo para esto.- Dijo Rial apuntando al panel con su pistola de plasma.

- ¡No!- Gritó Harry cuando el kylesiano disparó.

El panel quedó reventado, y las puertas deslizantes se abrieron.

Rial le hizo un gesto a Harry indicándole que pasase al otro lado.

- Eso fue muy arriesgado.- Le recriminó Harry.

- Cuando nos pisan los talones docenas de guardias no lo es.- Dijo simplemente Rial.

Dentro del hangar podían encontrar varias docenas de naves. La mayoría simples lanzaderas de carga. Se fijaron en una de ellas, y llevaron al prisionero a su interior.

Harry accionó los controles que hacían que las compuertas se abrieran. Justo a tiempo, ya que los guardias estaban entrando por la puerta del hangar. Los rayos de plasma no le acertaron de auténtico milagro. Harry entró, ayudado por el Doctor, que le tendió la mano para ayudarle.

Rial Elbrun se había acomodado en el asiento del piloto y estaba accionando los controles de encendido.

- Agarraros fuerte, va a ser un viaje movidito.- Advirtió Rial.

La nave se elevó en el aire y salió disparada como una flecha. Los ocupantes de la lanzadera a duras penas consiguieron sujetarse y no salir disparados.

- Maldición.- Exclamó el kylesiano.

- ¿Cuál es el problema?- Preguntó el Doctor.

- Otra nave ha despegado del hangar y nos sigue.

El médico se llevó la mano a la cabeza.

- ¡Estupendo! si este individuo no nos mata con su forma de pilotar, nos volaran en mil pedazos, fenomenal perspectiva.- Inquirió el Doctor.

- Chaval, dile a tu amigo que se mantenga calladito, o lo desactivaré y lanzaré su emisor fuera de la nave.

El holograma abrió mucho los ojos ante lo que acababa de escuchar.

- Él nunca haría eso ¿verdad, Harry?

- Yo no me arriesgaría a comprobarlo, Doctor.- Dijo Harry sin poder reprimir una sonrisa.

La pequeña nave se estremeció debido al impacto de un disruptor.

- ¿Esta nave no tiene armas con que defendernos?

- Por desgracia no, pero me tenéis a mí. ¿No te dije que permanecieses en silencio? – Dijo Rial mientras fulminaba con la mirada al holograma, que decidió no replicar.

Con una peligrosa maniobra, Rial chocó contra la nave que les perseguía. Los circuitos explotaban por todas partes y se crearon varios pequeños incendios que Harry se apresuró a extinguir. La otra nave empezó a descender, mientras de uno de sus lados surgía una columna de humo.

- Le hemos destruido uno de los impulsores, ya no podrá seguirnos.

- ¡Esta loco! ¡Completamente loco! ¡Podía habernos matado a todos!- Gritó indignado el Doctor haciendo aspavientos con sus brazos.

- Doctor, siéntese de una vez.- Ordenó Rial.

Harry se acercó a donde estaba Arkadu Fregak y le quitó la mordaza que le tapaba la boca.

- ¡Soltadme, insensatos!

- Miré amigo, va a empezar a hablar claro sobre lo que ocurre aquí.

- ¿Y si no?

- Le dejaré un rato a solas con él.- Dijo señalando a Rial.

La Uss Voyager se acercaba a una de las lunas de Kylesia Prime.

El comandante Chakotay, que en ausencia de Kathryn Janeway ocupaba el sillón de mando de la nave, observaba a la Delta Flyer en la pantalla principal del puente. La nave orbitaba la luna.

 

- ¿No hay señales de vida?

- No, comandante.- Contestó Tom Paris.- No hay ni rastro de ellos.

Se giró hacía B´elanna Torres, que ocupaba el puesto en la consola de ingeniería.

- ¿Has detectado algo en la superficie de la luna, B´elanna?

- Nada fuera de lo común.

- Esto no me gusta ni un pelo.- Comentó Chakotay.

- Comandante, sugiero que traigamos a bordo a la Flyer y examinemos el registro y el diario de a bordo, quizás podamos encontrar algún indicio de lo que ha podido ocurrir.- Dijo Tom.

- Háganlo de inmediato.- Ordenó el primer oficial de la Voyager.

                                                                4

 

Kathryn abrió los ojos y su primer pensamiento fue para Mandala. Ella se encontraba a su lado, durmiendo. Las dos estaban en la orilla, los j’nnay las habían arrastrado fuera de las aguas del lago. La muchacha se despertó e inmediatamente se lanzó a los brazos de Janeway.

- Katy ¿Qué es lo que ha ocurrido? Nunca nadie ha osado violar el sagrado recinto del rito de K’vath.

- Estos asesinos son gente despiadada y sin ningún respeto por ley alguna, cariño. Tenemos que salir de aquí, el individuo que ha intentando matarnos lleva algún tipo de mecanismo de camuflaje personal que le hace invisible a simple vista.

Janeway se levantó y observó atentamente lo que les rodeaba. Finalmente encontró lo que buscaba. Levantó una robusta rama, alargada y sólida, no era gran cosa, pero era mejor que nada. Tendría que servirle como arma improvisada. Daría lo que fuese por tener cualquier clase de arma, incluso un simple cuchillo.

-  Tenemos que movernos, Mandala, no podemos saber cuantas personas estarán tras nuestro rastro.

La joven miró al cielo. Empezó a llover con fuerza. Un trueno retumbo por todo el valle.

- Tenemos que encontrar un refugio para protegernos de la tormenta.- Observó Janeway.

No muy lejos de allí, un grupo de media docena de hombres, armados con disruptores se desplegaban por la zona.

- No pueden estar lejos.- Dijo uno de ellos, llevaba una capucha y una capa, con la que se resguardaba de la lluvia.

- Si no damos con ellas, nos desollaran vivos, así que daros prisa, Bkall.- Advirtió un hombre bajito, con una incipiente calvicie y una expresión de enfado.

Bkall asintió e hizo unas indicaciones a sus compañeros.

El viento había aumentado hasta convertirse casi en un vendaval. Las dos estaban completamente empapadas por la fuerte lluvia que caía sin cesar.

Mandala señaló hacía un punto que Kathryn apenas podía distinguir debido al fuerte viento y la lluvia. Le pareció distinguir la entrada de una cueva. Aunque quizás hubiese algún animal salvaje en su interior, no tenían más remedio que arriesgarse. Si no encontraban pronto un refugió no sobrevivirían a la furia desatada de los elementos.

- ¿Y si es una guarida de un tschai?- Preguntó Mandala, castañeteando los dientes por el frío.

Un tschai era una bestia nativa de Kylesia, el doble de grande que un oso terrestre y mucho más agresivo. Si en el interior de la cueva había uno de ellos, estarían perdidas. No tenían otra opción.

- Yo te protegeré.- Dijo Janeway para intentar darle confianza a Mandala.

Le indicó que esperase un momento, mientras examinaba la cueva. Sosteniendo la rama como si fuese un arma, desapareció por la boca de la caverna.

La joven kylesiana se protegía como podía mientras tanto, el viento aullaba de tal manera que a Mandala le recordaba a un alarido espeluznante.

Se preguntaba si sobreviviría el tiempo suficiente para tomar posesión de su cargo.

Todo esto se estaba convirtiendo en una terrible pesadilla para ella.

Kathryn salió minutos después, se acercó a Mandala y le puso una mano en su hombro.

- Parece un sitio seguro.

Janeway fue delante, Mandala le siguió, asegurándose de pisar sobre seguro e intentar no golpearse con alguna afilada roca. Se adentraron en la cueva, hasta llegar al interior de la misma. Se sentaron en un rincón e intentaron ponerse lo más cómodamente posible.

Mandala se acurrucó cerca de Kathryn, que no apartaba la vista de la entrada del improvisado refugio que se habían buscado.

El tiempo pareció pasar muy lentamente, los ojos se le cerraban a la capitán de la Voyager, pesé a sus esfuerzos por mantenerse despierta, el frío, el cansancio acumulado, empezaban a pasarle factura.

Un ruido la puso en alerta. El chasquido de una rama al partirse. Despertó a Mandala y le tapó la boca, indicándole que alguien se acercaba.

Se incorporó con sigilo, apoyándose a un lado de la entrada, Mandala se colocó tras ella.

Agarró con fuerza la rama, esperando a que algo o alguien atravesase el umbral de la entrada de la cueva.

Cuando la figura de una persona cruzó la entrada, con fuerza y rapidez, Janeway golpeó en plena cabeza. El hombre cayó completamente inconsciente. Tras comprobar que realmente estaba sin sentido, buscó entre su ropa, hasta dar con lo que buscaba, un arma, un disruptor.

- Huyamos, sus compañeros pueden estar cerca.- le dijo a la joven en voz baja.

Kathryn salió primero, tras comprobar que estaba despejado, le indicó que saliese de la cueva. Justo en ese momento, un haz de luz perteneciente a un disruptor pasó cerca de ellas.

Como activadas por un resorte, las dos comenzaron a correr. Mientras avanzaba entre los árboles, echó un vistazo y pudo contar hasta cuatro hombres.

- ¡Katy!

En el instante que había perdido echando un vistazo a sus perseguidores, uno de ellos se había abalanzado sobre Mandala y la sujetaba fuertemente, apuntándole con un disruptor a la cabeza.

- No por favor, no le hagas daño.

- Suelta el arma.- Indicó el captor de Mandala.

Estaban perdidas, aunque pudiese reducirle, sus compañeros estaban ya encima suyo, podía escucharles. Había fracasado, morirían ambas en este lugar inhóspito, sin que nadie lo supiese jamás.

- Muy lentamente.

Janeway posó su arma en el suelo con mucho cuidado.

El hombre que tenía sujeta a Mandala sonreía burlonamente. Sus compañeros les rodearon.

- Reza a tus dioses, mujer.- Dijo mientras le apuntaba con su arma.

-¡No!- Gritó Mandala.

- Eso no seria muy inteligente, claro que no se puede esperar más de trogloditas como vosotros.- Dijo una voz tras ellos, una voz muy familiar para Janeway y Mandala.

El Doctor estaba frente a ellos, mirando con los brazos cruzados y una expresión de desden en su rostro.

- ¡Matadlo!

Los rayos de energía de los disruptores atravesaron al holograma, haciendo que se distorsionase levemente su imagen como única consecuencia.

- ¿Ese ha sido vuestro mejor disparo? Bah, no es tan fiero el lobo como lo pintan.- Comentó el médico con una medio sonrisa.

Mientras aún estaban perplejos por lo que acababa de ocurrir, Harry y Rial saltaron sobre ellos como dos animales enfurecidos.

Harry le dio un tremendo golpe en la cabeza al que tenía a Mandala, esta salió corriendo de inmediato, como activada por un resorte.

Rial esquivó dos disparos, para después devolver el fuego, alcanzó a uno en pleno pecho, aunque no pudo evitar que uno de sus compañeros le golpease con su puño en la cara. El kylesiano derribó con una elaborada llave a su oponente, y le descargó varios golpes en pleno rostro hasta conseguir dejarlo sin sentido.

Kathryn se encargo del último de ellos. Le dio una patada en pleno estomago que hizo que se doblase de dolor, con otra patada en su mano, hizo que soltase el arma. Un fuerte derechazo en la mandíbula y el hombre cayó totalmente derrotado en el suelo.

Mandala observó toda la pelea apoyada en un árbol. Sin sospechar que a su lado, fuera del alcance de sus sentidos, había un hombre oculto por un sistema de camuflaje personal.

En el tiempo que necesitaron para llegar a este lugar, Fregak les descubrió todos los planes de la conspiración contra Mandala, incluido lo del asesino equipado con un prototipo de sistema de ocultación personal. Harry, siguiendo las indicaciones del tellarite, reconfiguro los sensores ópticos del Doctor, para que pudiese captar el espectro visual por donde se movía el asesino. Aunque en un primer instante, debido a la pelea, no lo había visto, ahora podía observarlo con todo lujo de detalles.

El asesino no creía ser totalmente invisible a ojo de cualquier persona, por lo que bajo la guardia, y antes de que pudiese asestar una puñalada mortal a la joven, el holograma médico le golpeó con una piedra en la cabeza.

Una vez en el suelo, desactivó el dispositivo de ocultación, revelándose su aspecto.

- M-me has salvado.- Alcanzó a decir la asustada muchacha.

Los demás se acercaron, y Kathryn consoló a la alterada jovencita.

He rescatado a Harry y su amigo, he evitado el asesinato de Mandala

¡Esta claro que he salvado el día! ¡Soy un hacha!- Exclamó el Doctor con una sonrisa enorme dibujada en el rostro.

- No sabes cuanto me he alegrado de ver vuestras caras.- Dijo Janeway.

- Hemos llegado justo a tiempo, un poco más y no lo cuentan.- Apuntó Harry.

- ¿Quién es vuestro amigo?- Preguntó intrigada Janeway mirando a Rial.

- Rial Elbrun de Mordeaun para servirla, bella dama.- Dijo Rial a modo de presentación.

- No tenemos tiempo que perder, capitán, sabemos  exactamente todos los que han conspirado para que Mandala nunca gobernase Kylesia. Tenemos a uno de ellos y nos lo ha contado todo.

- Cuéntame hasta el último detalle, Harry.

 

 

              

                                                              5

 

- Levanta las manos.

Barclay debía actuar deprisa si no quería morir en ese lugar. Sin pensar en el peligro que corría, y en lo que pasaría si no lo conseguía, se lanzó contra el hombre que le apuntaba con un arma. Fue tan repentino e inesperado, que no consiguió disparar antes de que Barclay lo empujase contra la pared y chocaran ambos contra ella. Soltó el arma y en el suelo ambos forcejearon. La desesperación de saber que si fallaba, estaría condenado, hacía que Barclay sacase fuerzas de donde no pensaba que habría. Rodaron por el suelo, golpeándose mutuamente, su agresor intentaba quitárselo de encima para poder llegar a donde estaba su arma. Reginald agarró una herramienta de metal que estaba cerca de él, y sin pensárselo dos veces lo golpeó.

Tras comprobar que solo estaba sin sentido, se incorporó lentamente. Resopló varias veces, sentí que el corazón le latía rápidamente debido a la tensión acumulada. Esperó unos minutos para tranquilizarse

- Tengo que desactivar el campo.- Se dijo a si mismo mientras abría uno de los mamparos.

 - ¿Cómo lo llevas, Reg?

Barclay se sobresaltó al escuchar la voz de Melora. Casi había olvidado que se mantendrían en contacto.

- No va mal del todo.- Dijo mirando al hombre inconsciente en el suelo.- E-es posible que si invierto l-la p-polaridad del g-generador, logré sobrecargarlo, p-pero me llevará un rato hacerlo.

- Seven ya ha escapado. Se dirige a tu posición.

Barclay suspiró aliviado.

- Avísame cuando termines. Melora fuera.

- ¿Esta vivo?- Preguntó Llyron.

- A duras penas, le han dado una buena paliza.- Dijo uno de sus hombres, examinado a Ker, el nausicaano, que permanecía inconsciente en el suelo.

- ¿Cómo es posible que haya escapado? El campo de fuerza sigue activo.

- Es lo de menos. Tenemos que encontrarla. Seguramente intentara anular el campo para avisar a sus compañeros de la Flota. Llévate a cuatro o cinco de tus hombres e impídeselo.

Sonó el comunicador que el rovilliano tenía en una de sus manos.

- ¿Qué ocurre ahora?

- Hay una nave estelar orbitando en la luna.

- ¡Maldita sea! Yo mismo me encargaré de que no nos localicen. ¡Acompañadme!

Seven of Nine se deslizaba por uno de los túneles de ventilación. Al abrir la compuerta, observó como el teniente Barclay estaba enfrascado en el estudio del generador del escudo.

- ¿Teniente Barclay?- Dijo Seven al tiempo que le ponía una mano en el hombro.

Barclay casi pegó un salto al sentir la mano de Seven en su hombro. Al darse cuenta de que era ella, suspiro aliviado.

- Tiene que aprender a  ser más cuidadoso. Podría haber sido uno de los hombres del sindicato.- Le recriminó Seven.

- L-lo s-siento, c-cuando m-me p-pongo a-a t-trabajar, p-pierdo l-la n-noción d-de l-lo q-que m-me rodea.

- Esta conversación es irrelevante. Tenemos cosas más importantes que discutir. La alférez Melora me ha informado que piensa en invertir la polaridad del generador.

- Si, h-haciéndolo, t-también i-inutilizaremos l-la m-mayoría de s-sistemas b-básicos d-de e-este l-lugar.

Seven observó los mecanismos del generador con atención. Su mente analizó con una rapidez  y precisión increíbles todos los datos relacionados con la operación que pretendía hacer Barclay.

- Buena idea, señor Barclay. Será mejor que la pongamos en práctica.

Los dos trabajaron codo con codo, para modificar todos los sistemas necesarios para llevar a cabo su plan.

Unos minutos después, escucharon la voz de Melora por el intercomunicador de Barclay.

- Están a punto de llegar a vuestra posición. Tenéis que daros prisa.

En el rostro de Barclay se adivinaba el pánico que tenía el oficial de la Flota Estelar.

- Termine las últimas conexiones, teniente, yo aseguraré la puerta de esta sala.

Baclay asintió nervioso, mientras Seven se acercó a la puerta y disparó un rayo de plasma de su fusil a mínima potencia, la necesaria para sellar la puerta y dificultar durante unos minutos que pudiesen abrirla.

- ¿Esta listo, teniente?

- U-un minuto m-más.

Seven escuchó ruido al otro lado de la puerta.

- No tenemos mucho tiempo más, teniente.

Las puertas de la sala comenzaban a humear y a ennegrecerse; en cuestión de segundos lograrían entrar.

- ¡Lo tengo!- Exclamó Barclay.

Apremiándose, Barclay y Seven se introdujeron en la red de túneles, cerrando la compuerta tras de si.

Finalmente, Llyron y sus hombres consiguieron entrar en la sala. Se quedaron sorprendidos de no encontrar nada más que a uno de sus hombres sin sentido, tumbado en el frío suelo.

- No puede ser, ¿Dónde esta?- Exclamaba un confundido Llyron.

De repente, uno de ellos se percató de que el generador del campo empezaba a brillar con unos destellos azulados. Escucharon un zumbido y la iluminación de la sala descendió hasta casi apagarse.

- ¿Qué es lo que pasa?

- No sé lo que ha hecho, pero todos los sistemas han quedado inutilizados. Las comunicaciones, el sistema vital, el campo de energía, el armamento externo ¡prácticamente todo! ¡No podemos usar nada!- Dijo uno de los hombres de Llyron que había examinado uno de los paneles.

 

- Señor, eso significa….

- Significa que estamos acabados.- Dijo Llyron.

- Comandante, los sensores acaban de detectar algo en la luna.- Dijo Tom.- En los sensores ha aparecido de repente unas instalaciones en el subsuelo, bajo la superficie de la luna.

- Busca las señales de nuestros compañeros.- Dijo Chakotay.

- Capto múltiples señales de vida, entre ellas las signaturas de Seven, Melora y Barclay.

- Transpórtalos de inmediato. Bajaré a la sala de transporte para ver como se encuentran.- Comentó Chakotay mientras se introducía en el turboascensor.

Cuando entró en la sala de transporte, Chakotay pudo ver a los tres oficiales que se estaban materializando.

Al ver las señales de golpes en el rostro de Seven, Chakotay se acercó a ella preocupado.

- ¿Se encuentra bien, Seven?

- Mi salud es irrelevante en estos momentos, comandante. En esa luna se encuentra una base secreta del sindicato de Orion, le sugiero que envié varios grupos de seguridad fuertemente armados para capturarlos

- ¿El sindicato de Orion? A si que son ellos quienes están tras todo este asunto. Esta bien, enviaré a los equipos de inmediato, pero antes tienen que ir los tres a la enfermería, es una orden.

Los tres asintieron y se dirigieron a la enfermería de la nave.

Lo primero que tenía que hacer, mientras se preparaban los equipos de seguridad era comunicarse con Kathryn, tenía que ser informada de este descubrimiento. También necesitaba como se encontraba ella y el resto de miembros de la Voyager que estaban en Kylesia Prime.

 

 

                                                              6

 

El Arid Zettra es el centro del gobierno de Kylesia. Allí es donde se toman las decisiones importantes que afectan a todos los habitantes de la confederación kylesiana.

Se trata de una amplia estructura flotante, semejante a una pequeña ciudad elevándose por encima de los edificios. Los representantes de los diferentes clanes discuten y resuelven sus disputas en este lugar. Hoy han venido desde todos los puntos de la confederación para asistir al nombramiento de la nueva Arsah Bredell que regirá los designios de los kylesianos durante la próxima década.

Cada uno de los clanes estaba representado en el consejo. Las túnicas de distintos colores y emblemas de los clanes principales: Los  Lokhar, Elbrun, Ctha, Karo, Key,  Thadzei y el resto de clanes, llenaban de colorido el anfiteatro. Las estatuas de todos los Arsah Bredell desde la fundación de la confederación presidían el alto consejo kylesiano.

Janeway se situaba a la derecha de Mandala, como era tradición, el dohad de la Arsah Bredell siempre acompañaba a quien seria nombrado líder de la confederación.

Soldados de la guardia personal de los Tokay vigilaban que todo estuviese en orden. Entre ellos estaba Hagon, que lucía la armadura de gala y sujetaba con sus dos manos una shibanka (3). A su lado, se encontraba el comandante Tuvok, el vulcaniano intentaba permanecer lo más desapercibido posible.

Grokal Key llevaba recogido su largo cabello pelirrojo y observaba con atención la ceremonia.

Lord Braz Thadzei, un venerable anciano, que en su juventud fue un gran héroe, se acercó a Mandala para ofrecerle el Kabasas, un largo bastón ritual, adornado con los emblemas de los diferentes clanes, era un simbolismo, que venia a querer decir que el Arsah Bredell velara por el bienestar de los kylesianos, independientemente de su clan.

- Queda proclamada Mandala Tokay como nueva Arsah Bredell, poseedora del sagrado Kabasas, que le dará sabiduría para afrontar las tareas de salvaguardar el legado de los Arsah Bredell con honor ¡Salve Mandala!- Proclamó en voz alta Lord Thadzei.

Mandala sujeto con fuerza el Kabasas, mientras la multitud que llenaba el anfiteatro aclamaba a su nueva gobernante. Ella alzó su mano, indicando que deseaba hablar.

- En este momento de felicidad, quisiera agradecerle a alguien  su apoyo en estos días difíciles, antes de llegar a esta ceremonia. Lord Grokal Key, le ruego que venga a mi lado.

Grokal Key no pudo reprimir una expresión de sorpresa, inmediatamente se levantó de su asiento, y se situó al lado de Mandala.

-Vivimos tiempos aciagos, donde dudamos entre seguir con nuestras tradiciones y ritos, mirando siempre al pasado, pero temerosos de mirar al futuro. Si queremos sobrevivir, no debemos estancarnos, tenemos que caminar unidos, sin temores ni dudas, para que la confederación kylesiana siga siendo lo que siempre fue. Me apena decir que mientras tengamos a personas que se burlan de todo lo que esta representa, que solo miran por sus intereses, criminales capaces de asesinar y de vender a su propia gente.

Un grupo con Tuvok y Hagon la mando, avanzaban, provocando las miradas de los asistentes y murmullos. La incomprensión era evidente en el rostro de Grokal Key.

-¿Qué significa esto?- Exclamó en voz alta Lord Braz Thadzei con la vista fija en Mandala, Lord Key y Janeway.

- Acuso a Lord Grokal Key de conspiración para asesinarme, violación del sagrado rito de K’vath y aliarse con el sindicato de Orion para permitir a esta organización criminal actuar con impunidad por nuestro territorio.

Las palabras de Mandala provocaron reacciones entre la multitud. Grocal Key palideció.

- Son acusaciones muy graves, Mandala Tokay.- Dijo Lord Thadzei.

- Y le aseguro que podemos respaldarlas.- Observó Janeway.

- ¡Esto es inconcebible!  Es sabido que la extranjera es amiga de la Arsah Bredell, ella le ha llenado la cabeza de esas ideas, para que mi clan caiga en deshonor.

Key hizo amago de marcharse de allí, cuando se dio la vuelta se encontró a Tuvok que le apuntaba con su phaser.

- Yo no haría eso.- Dijo el vulcaniano.

- ¡Es indignante! Mandala Tokay nos ha vendido a los intereses de la Federación, acabaran con nuestras costumbres, con nuestro legado, ¡y se atreven a acusarme de tales crímenes sin pruebas!

- Tenemos la confesión de uno de sus socios, un tellarite que responde al nombre de Arkadu Fregak.- Dijo Mandala sin dejar de mirar a Lord Key.

- ¡Me niego a pensar que nadie puede creer a esta gente!- Exclamó Grokal Key  con los ojos muy abiertos por la rabia.

- Tras mi muerte, hubiese sido sustituida por una doble mía, que seria solo un títere de Key y el sindicato de Orion.- Continuó Mandala.- Alterada con cirugía y con terapia genética, nadie hubiese notado la diferencia entre la marioneta de Lord Key y mi persona.

Lord Thadzei se acercó a Key.

- ¿Cómo has podido traicionar de este modo a tu pueblo?

- ¿Traicionarlo? ¡Iba a salvarlo! Las locas y visionarias ideas de Orek Tokay nos llevaran al desastre. Integrarnos en la Federación supondrá el final de la gloria y la historia de Kylesia, nos condenaría a una muerte lenta y finalmente desapareceríamos. Si todo hubiese salido según mis planes, la confederación se habría salvado, ahora estamos condenados a extinguirnos…

- Tu… Eras uno de los mejores amigos de mi padre ¿Cómo pudiste hacerlo?

- Me acerque a tu padre para quitarle esas aberrantes ideas de su cabeza, cuando vi que eso era imposible, empecé a trazar mi plan.

- Lleváoslo.- Ordenó Janeway.

Hagon se situó frente a Lord Key.

- Dame un solo motivo para acabar contigo, lo estoy deseando, créeme.- Dijo con el ceño fruncido el kylesiano.

- ¿Cómo te encuentras, Mandala?- Preguntó Kathryn.

- Solo quiero que se pudra para el resto de sus días. Se verá despojado de sus títulos y de su fortuna, de su nombre y de su clan, será algo peor que la muerte para él. Me aterra pensar lo que hubiese ocurrido con Kylesia si se hubiese salido con la suya.

- Probablemente lo que auguraba que iba a ocurrir al cumplirse el sueño de su padre.- Apuntó Tuvok.

 

 

                                                               7

 

Era día de júbilo en el palacio de los Tokay. Una fiesta, como no recordaban los más antiguos del lugar, se celebraba en su interior. Los mejores artistas, la plana mayor del gobierno y de la corte, representantes de todos los clanes, estaban presentes en los actos de celebración. La  tripulación de la Voyager, había sido invitada personalmente por la nueva Arsah Bredell de la confederación kylesiana.

Rial Elbrun se servía una copa Aksah, era la tercera que se bebía. Desde su cómodo asiento, observaba como el resto de la gente se divertía, reía y bailaba. Por primera vez en mucho tiempo, Rial Elbrun era feliz. La recién nombrada Arsah Bredell le había restituido su pertenencia a su clan, ya no era un desterrado, un sin clan. Dejó de ser un Ar Kadur a partir de ese momento.

- ¿Te lo pasas bien, Rial?- Dijo Harry mientras comía una delicia que los kylesianos llaman bogor. A Harry le sabía como a los postres que se comía de pequeño en casa de su abuela.

- ¡Magníficamente, chaval! Esto solo acaba de comenzar, quince días y quince noches de diversión desenfrenada en honor de la nueva Arsah Bredell, esa es la costumbre.

- Madre mía, no creo que pueda aguantar ese ritmo.

- Recuerda que te prometí enseñarte los placeres de Kylesia, hay unas bailarinas de Derketa que…

- No vayas por ese camino, Rial, tengo pareja.- Dijo Harry señalando a Melora, que conversaba amigablemente con un kylesiano.

- Te has dejado atrapar muy pronto, chaval.- Observó Rial guiñándole un ojo.

Rial le ofreció una copa a Harry, ambos alzaron sus copas y bebieron.

Al salón entró, con una sonrisa de oreja a oreja dibujada en el rostro, el Doctor, cogida de su brazo estaba Seven of Nine.

Seven miraba a lo que le rodeaba con cierto escepticismo.

- Este tipo de celebraciones tan entusiastas me siguen pareciendo irrelevantes.

- Oh, vamos, Seven, diviértete un poco. Es la justa recompensa de los héroes.- Dijo el jefe médico de la Voyager sin dejar de sonreír.

- Pensaba que era una fiesta en honor de la nueva líder del pueblo kylesiano, no en tu honor.- Dijo ella con cierta ironía.

- Las mieles del éxito hay que disfrutarlas mientras se puede, Seven. No todos los días uno ayuda a detener a unos conspiradores para acabar con la líder de toda una raza.

Seven volvió su atención hacía el teniente Barclay, que se encontraba hablando con Melora en un rincón del salón.

- ¿Me disculpa un momento, Doctor? Enseguida vuelvo.

- Por supuesto, Seven.

La joven le dio un beso al holograma en la mejilla y se fue a ver a los dos oficiales.

- ¡Por Hogger! ¿Quién es esa belleza rubia que a entrado con el Doctor? – Preguntó Rial intrigado.

- Es Seven of Nine. Es su compañera.- Contestó Harry.

- Vaya con el Doctor. Quien lo hubiese dicho.

- ¿Alguien me nombraba? – Dijo el Doctor que acababa de acercarse.

- Siéntate con nosotros, amigo ¿quieres una copa de Aksah? Pruébalo, es delicioso.- Dijo Rial.

- Estoy seguro, pero me es imposible consumir ningún alimento.-  Comentó el holograma no sin cierta resignación.

- ¿Qué es lo que piensas hacer a partir de ahora, Rial?- Preguntó Harry.

El kylesiano se quedó pensativo un instante.

- Creo que es hora de marcharme de este lugar, demasiados recuerdos amargos. Puede que decida unirme a tu Flota Estelar, chaval.- Dijo Rial dándole una palmada en el hombro a Harry.

- ¿Interrumpo?

Barclay y Melora se volvieron para atender a Seven of Nine.

- No, por supuesto que no.- Dijo Melora.

- Creo que les debo una disculpa.- Dijo Seven.

- ¿D-disculpa? ¿P-por-que?- Preguntó Barclay con expresión de sorpresa.

- Soy muy exigente con vosotros. Soy consciente de que en ocasiones puede llegar a resultar algo dura con el personal a mi cargo. A veces olvido que ya no me encuentro en una nave borg e intento llevar las cosas como en un colectivo borg. Debéis saber que si os exijo tanto es por que creo que tienen un gran potencial, y mi única intención es que se os aprovechéis de todo lo que tenéis en vuestro interior, que es mucho.

En esta misión lo habéis hecho admirablemente y os doy las gracias por haberme rescatado.

- No hay de que, Seven, hubiese hecho lo mismo por cualquiera de nosotros.- Dijo Melora con una sonrisa. Las palabras de la ex-borg habían significado mucho para ella.

- A-agradecemos m-mucho s-sus d-disculpas, p-pero n-no eran n-necesarias.- Dijo Barclay tratando de sonreír.

- Propongo un brindis.- Comentó Melora mientras repartía copas a Seven y a Barclay.

- Por nosotros.- Dijo Seven levantando su copa, gestó y palabras que tanto Melora como Barclay repitieron.

- ¿No se divierte, señor Tuvok?- Comentó Mandala al jefe de seguridad de la Voyager.

El vulcaniano levantó una ceja, el típico estilo de su raza.

- Las fiestas no son muy de mi agrado, preferiría estar haciendo el informe de la misión.- Apuntó Tuvok.

- La verdad es que he tenido que ordenarle asistir a la fiesta.- le susurró Janeway al oído de Mandala, que no pudo reprimir una risita.

- ¿Crees que tu pueblo aceptara de buen grado los cambios que llegaran con el próximo ingreso en la Federación?- Preguntó Chakotay.

- Serán momentos difíciles, habrá que superar muchos obstáculos, pero finalmente acabaran comprendiendo que es lo mejor para nuestro futuro.- Contestó Mandala.

- Estoy segura de que os espera un futuro esplendoroso a ti y a tu gente.- Dijo Kathryn.

- Nunca os podré agradecer lo suficiente lo que habéis hecho por nosotros, os estaremos eternamente agradecidos, Katy.

- Solo cumplimos con nuestro trabajo, cariño, y lo hicimos encantados.

- ¿Pensáis que el sindicato de Orion intentara de nuevo introducirse en la confederación Kylesiana?- Preguntó Mandala con preocupación.

- No es probable que lo intenten en un tiempo, pero si vuelven, ahora contareis con pleno respaldo de la Federación para detenerlos.- Indicó Tuvok.

- Es un gran consuelo.- Dijo ella sonriendo.- Dime, Katy ¿vendrás a visitarme de vez en cuando?

- Te lo prometo, cariño, siempre que mi trabajo me lo permita, me pasaré a ver como te va, palabra de capitán.

- Será mejor que nos unamos a la fiesta, ¡Tom, Harry y Rial se han subido a una mesa y están cantando y bailando!- Comentó divertido Chakotay.

- Eso es algo que no me lo puedo perder.- Dijo Janeway sonriendo.

                                                        FIN

Próximo episodio: “Viernes”  Una aventura protagonizada por B´elanna Torres.

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1)      Un resumen de varios episodios de Star Trek la Nueva Generación y Star Trek Voyager.

2)      En el episodio Hope and Fear de la 4 temporada de Star Trek Voyager.

3)      Arma ritual kylesiana.