Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Vientos de Resurrección

Escrito por Letant/ Portada: Edgar Rocha

CAPITULO 7: HERIDA ABIERTA

Karsas III

Como parte de una serie de visitas diplomáticas y con el fin de cerrar distintos acuerdos comerciales de interés para el Imperio Romulano, el procónsul Hiren se había dirigido hasta Karsas III para reunirse con su líder, el gobernador Gilara y tratar de cerrar algunos compromisos comerciales y de índole militar, dado la cercanía de la frontera de Karsiana con el espacio romulano y el interés de ambos gobiernos en estrechar la relación para futuras colaboraciones.

Despacho del gobernador

- Bien, procónsul, los acuerdos que quiere cerrar, así como las condiciones que ofrece son tan importantes como casi imposibles de contrariar, lo cual me lleva a decirle que no creo que tengamos problemas en firmar los acuerdos. – Afirmó de forma entusiasta el gobernador de Karsas. - Sin embargo, deberé transmitir todo esto al consejo de comercio de Karsas antes de tomar cualquier tipo de decisión.

- Por supuesto, aunque estoy seguro que aprobaran todo lo que hemos tratado aquí,  sobre todo si estos acuerdos cuentan con su apoyo, gobernador. – Respondió un condescendiente Hiren. - Estos acuerdos son importantes para el imperio, pero Karsas III obtendrá unos importantes beneficios en todos los sentidos que podría situarles en el mapa del cuadrante de una manera como nunca antes habían vivido.

El procónsul romulano se puso en pie y educadamente fue despedido por su homologo karsiano una vez la reunión había llegado a su fin. Tras abandonar el despacho y mientras caminaba por uno de los pasillos del recinto presidencial junto a sus escoltas, Hiren se encontró por unos breves segundos con el coronel Veilor, vicepresidente  del Tal Shiar y con el que en esos pocos segundos que duro el encuentro se cruzó la mirada sin entablar conversación o cruzarse el mas mínimo comentario. El breve encuentro con Veilor, recordó a Hiren la pequeña conversación mantenida en el senado romulano días antes y la citación ofrecida por Veilor para acudir a una dirección  concreta en el planeta Karsas III , cuyo propósito aun eran desconocidos por Hiren.

Mientras tanto y en la orbita del planeta, la nave estelar  IRW Gremonax de clase D’Deridex permanecía en una orbita estándar esperando el transporte de regreso del procónsul y de su equipo de colaboradores. En el puente de mando, el comandante Suran esperaba noticias de la delegación enviada al planeta. Suran era un importante militar que a pesar de su rango y de haber podido tener cualquier puesto, siempre se había mostrado reacio a dejar e puesto al frente de una nave para ocupar otras responsabilidades en la cúpula militar del Imperio con un ascenso, motivo por el cual seguía como comandante. Dado que no había mucho que hacer, Suran comenzó a pasear realizando una  inspección en alguna de las consolas del puente y ver el trabajo de sus hombres. En ese momento, el asistente del procónsul, Yarak, entró por una de las puertas de acceso.

- Yarak, pensé que estaba aun en el planeta. Debería ser informado en el momento del transporte ya que esta sigue siendo mi nave y no me gustan este tipo de actuaciones sin control y estos transportes sin que no tenga constancia de ellos hasta que ya están a bordo. - Expuso Suran mostrando un evidente descontento.

- El transporte lo solicitó el propio procónsul, si usted no sabe dar instrucciones a sus hombres con respecto a que le avisen o no es un problema suyo que en nos atañe al procónsul o a mí. – Respondió Yarak de forma contundente y con cierto aire arrogante. - Bien, he vuelto para transmitir  unos datos al senado y para informarle, de que el gobierno de Karsas ha ofrecido al procónsul  una invitación para permanecer en el planeta y si lo desea, visitar algunos lugares emblemáticos. Por este motivo, de momento alargara su estancia en el planeta, quería que estuviera al tanto.

- ¿No fue el procónsul quien dijo que no permanecería en el planeta mas de lo necesario? ¿Por qué este cambio de opinión?. - Preguntó Suran.

- El procónsul ha visto el buen recibimiento que le han dado y no ha considerado aceptable denegar la invitación por parte de las autoridades de Karsas. – Respondió Yarak. - Me ha dado instrucciones para que le informe que mantenga esta posición y de que no envié a nadie a la superficie del planeta sin su previa autorización.

- De acuerdo, mantendremos la posición hasta tener noticias del procónsul, no me gustaría ser responsable de alguna acción que alterara su visita. En cualquier caso, sería conveniente que mantuvieran un contacto regular para confirmar que todo esta bien y que no surge ninguna complicación. Es por la seguridad del procónsul y claro esta por la suya también. - Dijo Suran añadiendo cierto tono irónico al final de su frase al referirse a la seguridad de Yarak.

- Expresare sus preocupaciones al procónsul y se le informara. – Respondió Yarak . - Hasta ese momento, cumpla las órdenes.

Tras la conversación y tras haber dado las instrucciones pertinentes, Yarak dejó el puente bajo la atenta y desafiante mirada del comandante Suran, quien no llevaba del todo bien el aceptar ordenes del personal civil asignado al senador romulano.

Edificio presidencial, Karsas III

El procónsul había sido conducido hasta una de las lujosas estancias del edificio de la presidencia del gobierno de Karsas III, como invitado del más alto nivel. En la habitación, la cual ya vigilaban dos guardias romulanos y un equipo de seguridad Karsiano, el procónsul Hiren se sirvió una bebida típica del planeta cuando en ese mismo instante, entró un oficial de las fuerzas militares karsianas.

- Siento molestarle, procónsul, mi nombre es Toel y me han enviado para asegurarme de que todas sus necesidades estén cubiertas durante su estancia, esperando además que todo sea de su agrado. - Comentó el oficial.

- Si, oficial, estoy bien y la atención que su gobierno me blinda es del todo destacable. – Respondió Hiren. - Trasmita estas palabras a sus superiores, por favor.

- Lo haré, señor. Por otro lado, me han informado de que tiene interés en visitar algunos de nuestros monumentos, en particular el templo Frieranasa. Tal vez le gustaría ver las cavernas de Jiek o el templo de Mueza, son monumentos mucho más  importantes e imponentes a pesar de lo impresionante del templo que quiere visitar. – Expuso el oficial.

- Agradezco sus recomendaciones, pero me gustaría ver el templo de Frieranasa en particular. – Respondió Hiren. - Me han informado que tiene cierto…interés especial.

- Como quiera, debo decirle que el gobernador Gilara se le unirá en cuanto termine una importante reunión de estado y le pide disculpas por su ausencia. – Dijo el oficial. - Mientras tanto, yo seré guía y al mismo tiempo su escolta junto a un par de mis hombres.

- Eso no será necesario, oficial. - Intervino otro Karsiano que entro por la puerta de la estancia.

- Ministro Orsin, no esperaba encontrarle aquí, señor – Dijo un sorprendido oficial. - Se me había asignado a la misión de ofrecer seguridad al procónsul  durante sus visitas en el planeta.

- En efecto, así era, oficial, pero esas ordenes han cambiado. Mi equipo de seguridad personal se encargara de la protección del procónsul y yo mismo en persona actuare de guía durante el recorrido de su visita. – Señaló el ministro. - Creo que con mí cuerpo de seguridad y la escolta personal del procónsul la situación esta más que controlada, ¿no lo cree, oficial?.

- Muy bien señor, me retiro pues dejando todo a su cargo. Procónsul…ministro. - Dijo el oficial mientras dejaba la habitación.

- Procónsul Hiren, soy el ministro Orsin. El gobernador Gilara me pidió que le acompañara en su visita a nuestros monumentos mientras él atendía asuntos internos que no podían demorarse. Le pide disculpas  por su ausencia y transmite su intención de reunirse con usted después. – Expuso el ministro. - Bien, ¿esta preparado para la visita?.

- Por supuesto, tengo intereses en conocer lo que se esconde en ese templo suyo y del que he oído muchas cosas que al parecer, lo hacen un templo muy especial con respecto a otros existentes en el planeta.

Al cabo de media hora, el grupo del ministro y el procónsul llegó al templo de Frieranasa. Siguiendo instrucciones de ambos dirigentes, la guardia se quedó a las puertas del templo tomando posiciones de vigilancia mientras los dos mandatarios entraron en el templo. A los pocos minutos de haber entrado y mientras caminaban por la sala principal del templo, el coronel Veilor apareció por sorpresa de detrás de una de las enormes columnas que sostenían la cámara principal del templo.

- Bienvenido, procónsul, sabia que nuestro encuentro en el edificio presidencial de Karsas sería la invitación final  para que aceptara venir aquí después de nuestro encuentro en el senado romulano. - Dijo Veilor mientras se acercó al procónsul.

Tras la aparición de Veilor, el ministro Orsin, el cual no se había sorprendido de la presencia de Veilor, se distanció varios metros, permitiendo la conversación privada entre Veilor y el procónsul.

- No necesitaba verle en el edificio presidencial. Recordaba perfectamente nuestro encuentro en el senado y tenia previsto acudir a su invitación de todas formas. – Dijo Hiren algo malhumorado. -  Considero que es un riesgo reunirnos aquí y mas ante la presencia de extraños.

- Oh,  no debe temer nada, todo ha sido preparado para la ocasión tan importante y los Karsianos no dirán absolutamente nada al respecto, demasiado premio han conseguido con los acuerdos que usted ha traído en nombre de nuestro gobierno y cierta colaboración que tendrán por parte del Tal Shiar en asuntos de preparación militar y de información secreta sobre sus vecinos los Noritas tal y como he acordado personalmente con el ministro Orsin. – Respondió Veilor muy seguro. - No son tan tontos como para poner en peligro esos acuerdos beneficiosos, al igual que para crearse nuestra enemistad.

- Vayamos al asunto que nos ha traído aquí, coronel, no perdamos más tiempo. - Comentó Hiren dejando claro que no estaba muy contento con dicha reunión.

- Directo al asunto, me gusta. Mi objetivo a la hora de hablar con usted, es conocer hasta que punto podríamos contar con su apoyo y lealtad llegado el momento y en caso de que se produjeran ciertos…cambios relevantes en el Imperio. – Comentó Veilor. - A pesar de formar parte del actual gobierno, conocida ha sido siempre su opinión acerca de la posición que debería tener nuestro gobierno en sus relaciones y acuerdos con otras potencias y que casualmente no son precisamente las defendidas por el actual gobierno en Romulo.

- ¿A que clase de cambios de refiere exactamente coronel?. - Preguntó Hiren.

- De momento cuanto menos sepa mejor  para usted y para nosotros. Su ignorancia es su seguro…y también el nuestro. – Respondió Veilor. - No obstante y en caso de estar con nosotros, lo cual deberá probar llegado el momento, se le informaría de todo lo que tuviera que saber.

- ¿Pretende que me comprometa con un plan del que no se nada en absoluto, en el que no se quienes están involucrados y cuyo objetivo desconozco?. - Comento irónicamente el procónsul.

- Si, así es. – Dijo contundentemente el coronel Veilor. - Debe mostrar confianza, no en vano todo esta completamente trazado y usted será el mas beneficiado, pues el premio por su lealtad sería difícilmente igualado.

- ¿Usted cree?, ¿Qué premio podría ser ese, coronel?

- El liderazgo de un Imperio. - Respondió Veilor ante la mirada atónita de Hiren.

La ultima respuesta del coronel, hizo enmudecer por completo al procónsul, cambiándole la cara completamente y quedando por unos momentos totalmente inmóvil y con la mirada perdida, sabiendo de la importancia y al mismo tiempo de la peligrosidad del supuesto plan que estaba trazando el coronel.

- Veo que por fin he atraído toda su atención, procónsul. – Afirmó un sonriente Veilor. - Bien…¿esta interesado en ofrecernos su apoyo llegado el momento?.

- ¿Por qué debería hacer tal cosa?, el mandato de Neral acaba este mismo año y ha dejado claro recientemente que dejara su puesto, lo cual me hace firme candidato a ocupar el puesto de pretor. ¿Por qué entonces arriesgarme a colaborar en este plan al final acabara siendo nada menos que un golpe de estado?.

- ¿Por qué esperar hasta que termine su mandato?, debe tener en cuenta que muchas cosas pueden pasar en la vida y usted podría no estar preparado o capacitado para presentarse al puesto de líder del Imperio

- ¿Acaso me esta amenazando, coronel?. - Dijo Hiren alzando la voz.

- Tómelo como un consejo de alguien que ha vivido y visto mucho.  Le daré tiempo para que lo piense, pero cuando regrese a Romulo después de su gira diplomática, quiero su respuesta acerca de esta cuestión. Y creo, procónsul, que no debo ni recordarle que usted no me ha visto y que evidentemente, no sabe nada al respecto, ya sabe que los accidentes ocurren siempre de la manera más inesperada. Creo que nos entendemos, ¿no es así?. - Dijo Veilor con una sonrisa maquiavélica en su rostro.

- Perfectamente. - Respondió el procónsul con cierto temor.

Con estas últimas palabras, Veilor caminó por la sala central, alejándose de Hiren y desapareciendo tras las columnas. El procónsul por el contrario, permaneció inmóvil y pensativo, dejando el templo unos pocos minutos después escoltado por sus hombres y acompañado por el ministro Karsiano, quien en ningún momento preguntó o se interesó por lo ocurrido en el interior del templo. Poco después, Veilor contactaba por un canal de seguridad con un colaborador a bordo de la IRW Gremonax.

- ¿Ha ido todo bien, ha aceptado colaborar?.

- Lo hará, sabe que no tendrá salida alguna y en el fondo, la idea le atrae por completo. Podremos contar con él.  - Respondió Veilor.

- ¿Y sin finalmente le entra el miedo y nos delata o no se une?.  

- En ese caso, será un cabo suelto que tendremos que atar sin demora. Llegado el caso, ya sabes lo que tienes que hacer. Hasta que llegue ese momento si es que llega, mantente vigilante en todo momento. Respondió Veilor.

- Así lo haré. Fin de la transmisión.

Cardassia Prime

Tal y como estaba acordado desde hacia meses, una delegación de la Federación acudió a Cardassia para reunirse con sus lideres y tratar los distintos acuerdos alcanzados tras el fin de la guerra con el Dominio y los cuales debían ser revisados y renovados tras tener que posponerse el encuentro celebrado hacía ya unas semanas atrás a bordo de la estación DS9. La USS Endeavour de clase Nebula se acercó al planeta a velocidad de impulso, situándose en una orbita sincrónica, siendo vigilada en todo momento por una nave cardassiana clase Keldon, situada a poca distancia y también en orbita alrededor del planeta.

USS Endeavour

- Capitán, las autoridades de Cardassia nos informan de que la delegación puede descender al planeta para comenzar las reuniones. - Informó el oficial de operaciones.

- Vaya, no quieren perder tiempo. – Dijo el capitán en tono irónico. - No me extraña sabiendo lo importante que son estos acuerdos y de los que ahora mismo depende el salir adelante tras la guerra. Muy bien, informe a los embajadores del aviso desde el planeta, que estén preparados para el transporte si es que desean bajar ya.

- Muy bien, señor.  

Sala del transportador 3

Había pasado casi media hora desde el aviso del planeta autorizando el transporte. En la nave, el cuerpo diplomático había estado ultimando los preparativos para descender y visitar el planeta como parte del encuentro con los representantes del gobierno cardassiano.

- Sigo creyendo, embajador Cuaren, que debería ser acompañados por un equipo de seguridad mas amplio durante toda su estancia en el planeta. Tenerle en la superficie con apenas una escolta me resulta insuficiente y mas sabiendo de los incidentes recientes con naves cardassianas. - Expuso el capitán.

- Agradezco enormemente su preocupación, capitán, pero dos miembros de su equipo de seguridad acompañándonos  será más que suficientes. – Respondió el embajador. - Recuerde que estamos aquí en misión diplomática y que los cardassianos se están abriendo a nosotros en esta etapa de colaboración que hemos logrado establecer.

- Si usted lo dice. - Respondió  con cierto tono sarcástico el capitán

La delegación, compuesta por tres embajadores de la Federación y los dos miembros del equipo de seguridad, eran transportados al planeta.

Mientras tanto lejos de allí en otra zona del espacio cardassiano.

Coordinas 7362.2, cerca del sistema Chin’Toka

USS Iwo Jima

- Cuaderno de bitácora. Continuamos nuestra misión de patrulla en el sector B34 Gamma entre los sistemas Chin’Toka y Zeta Kran, dentro de los acuerdos de cooperación con la Unión Cardassiana. El estar en esta zona no hace más que traer recuerdos a mí  y a mí  tripulación sobre lo sucedido en este sector durante la guerra y donde dejamos atrás a buenos amigos y compañeros. Esta situación ha creado cierta atmósfera de tensión y nostalgia, pero como pensaba y se esperaba de cualquier oficial, la tripulación esta respondiendo magníficamente. No hemos tenido ningún contacto con ninguna nave y la zona carece de movimiento alguno salvo los cargueros de abastecimiento a los puestos situados en ambos sistemas y cuyas rutas entran dentro de lo programado.

Puente de mando

- Capitán, hemos recibido una comunicación del comandante Seteris del puesto de Zeta Kran, preguntando si podemos asistirles ya que tienen problemas con uno de sus generadores principales y la energía comienza a fallar en algunos puntos de las instalaciones.  – Comunicó el oficial de operaciones tras salir  el capitán de su despacho.

 

- Informe al comandante que nos dirigimos hacia su posición para asistirles. - Respondió  el capitán.

La nave clase Galaxia dejo lentamente su posición para saltar de inmediato a velocidad warp, desapareciendo tras un haz de luz.

Mientras tanto…

Y habían pasado varias horas desde la llegada a la superficie de la delegación de la Federación a Cardassia y tras ser recibidos en una protocolaria pero fría recepción por parte de los cardassianos, las primeras reuniones habían dado comienzo en el edificio principal del comando central.

- Creo que es obvio que me sorprende todo lo que estoy escuchando aquí, ministro Joral. - Comentó el embajador Cuaren dirigiéndose al líder del consejo civil y gobierno de la nueva Unión Cardassiana.

- Sabia que nuestra nueva posición con respecto a los acuerdos firmados con la Federación tras el final de la guerra, serian cogidos por sorpresa y desconfianza, pero este tiempo ha sido empleado para reflexionar sobre el estado actual de Cardassia y el futuro que queremos para nuestro pueblo tras unos años oscuros y unas malas decisiones que nos han llevado a una situación precaria indigna de un pueblo como el nuestro. - Respondió ministro Joral.

- Según esta nueva documentación que nos entregan, desean anular los acuerdos de apoyo militar en la vigilancia  de las fronteras y sus territorios alejados, los cuales se firmaron dado el estado en que había quedado su flota tras la guerra y que les impedía establecer patrullas y puntos de vigilancia fronterizos.  - Dijo Cuaren.

- En efecto, durante este tiempo nuestra capacidad militar han sido reconstruida en gran medida y la milicia ya es capaz de garantizar la seguridad de las fronteras cardassianas sin la asistencia de la Flota Estelar. - Intervino el Legado Ferak mientras entraba en la sala de reuniones atrayendo las miradas de todos los presentes. - Por este motivo, su ayuda en este sentido, es agradecida pero ya no es ni requerida ni necesaria. No obstante, si seguimos mostrando nuestro interés en mantener el acuerdo de representación diplomática ante otros gobiernos del cuadrante con el fin de actuar como nuestros mediadores hasta que podamos restablecer nuestros propios contactos y buenas relaciones con otros planetas.

- Embajadores, permítanme presentarles al Legado Ferak, uno de nuestros mas importantes oficiales militares y considerado uno de nuestros héroes de la liberación de nuestro pueblo durante la Guerra con el Dominio. – Informó el ministro Joral. -  Ha venido desde su último destino en el planeta Loresia para tomar el mando de la milicia y la nueva flota cardassiana.

- Bien, ya saben que los acuerdos ofrecidos por la Federación se debieron a las necesidades de su pueblo tras la guerra, dado que Cardassia prácticamente había quedado arrasada por las fuerzas del Dominio y su territorio había quedado muy expuesto a amenazadas de otras especies tras la guerra. – Fue comentando el embajador Cuaren. - No obstante, estos acuerdos son evidentemente una libre elección de ambos gobiernos y si bien la Federación esta dispuesta a renovar dichos acuerdos, también aceptara la finalización de los mismos  si así lo desea su gobierno, dado que se busca una colaboración y una buena relación entre ambos pueblos.

- Contábamos con su aprobación y comprensión, embajador. – Respondió el ministro Joral. - Aquí le hago entrega de un documento en el cual exponemos los puntos que si estaríamos interesados en renovar, manteniendo así nuestras buenas relaciones y un compromiso de colaboración entre ambos pueblos tal y como usted ha mencionado.

- Deberé consultar el nuevo texto y comunicarme con el consejo de la Federación ante este nuevo tratado ofrecido, ministro.  - Respondió Cuaren.

- Por supuesto, embajador. Esperaremos sus noticias con gran impaciencia.

- Antes de que se diera por finalizada la reunión, si querría dejar constancia de la petición oficial por parte del gobierno de Cardassia, de que se comience a preparar la salida de las naves de la Flota Estelar destinadas en el espacio cardassiano en misiones de vigilancia. – Intervino el Legado Ferak. - Esa responsabilidad ya es cosa nuestra de nuevo y por lo tanto, es conveniente que sus naves dejen nuestro espacio y regresen al de la Federación sin demora.

- Si así lo desean, informare al mando de la Flota Estelar sobre este punto de la reunión. – Dijo Cuaren desconfiando cada vez más. - No obstante, les pido que analicen bien su situación y medios actuales antes de cualquier decisión definitiva.

- Agradecemos su comprensión y rápida capacidad a la hora de actuar, embajador. Como le decía, esperaremos impacientes su vuelta con la valoración y la respuesta por parte de la Federación sobre el nuevo texto propuesto. Confiamos en que nuestra amistosa relación pueda seguir manteniéndose. - Expuso el ministro Joran con cierto tono sarcástico y  poniendo así fin a la reunión.

Con las últimas palabras del ministro Joran y tras una protocolaria despedida que puso fin a la reunión, la representación de la Federación dejo la sala de reuniones escoltados por los equipos de seguridad de la Flota Estelar y por el personal cardassiano.

- Tengo que decir que han sabido llevar toda la reunión de una forma excelente. – Dijo un sonriente Ferak. - No esperaba menos de unos políticos consumados como ustedes.

- ¿Sabe donde nos esta llevando?, esto llevara a Cardassia al pasado y a una etapa que ya dábamos por cerrada. El pueblo sufrirá de nuevo las consecuencias de este nuevo cambio de gobierno y volveremos a quedarnos aislados de todas las demás razas del cuadrante. - Dijo con tono critico el ministro Joral.

- Si la Federación se entera del golpe de estado, no querrán firmar ningún tratado. - Intervino otro de los políticos.

- Por eso espero que sigan manteniendo oculto nuestro cambio de gobierno durante estos encuentros con la delegación de la Federación. Si hay la más mínima filtración de que los militares nos hemos vuelto a apoderar del gobierno, serán ustedes los que paguen las consecuencias. – Dijo un desafiante Ferak. - Supongo que he sido claro con esto.

Horas después…

Lejos de allí, en el sistema Zeta Kran, la USS Iwo Jima salio de warp y entro a velocidad de impulso en la orbita del cuatro planeta del sistema, donde la Flota Estelar había ocupado un pequeño puesto de vigilancia creado años atrás por el Dominio durante la guerra y ahora cedido por Cardassia como parte de los acuerdos de cooperación, que incluían la asistencia en la vigilancia de fronteras.

 

- Capitán, no puedo establecer contacto con el puesto de vigilancia del planeta, parecen existir unas extrañas interferencias que bloquean nuestros intentos de comunicación.

- Intente aislar la interferencia y analice su origen, quiero saber si se trata de una interferencia provocada por algún fenómeno subespacial o de la atmósfera del planeta de forma natural o si podría tratarse de algo creado intencionadamente. – Ordenó el capitán Richards.

- Creo que podremos deducir que no es un fenómeno natural, capitán. . – Comentó irónicamente el oficial. - Los sensores detectan tres naves cardassianas clase Galor en una orbita polar y acercándose a nuestra posición.

- Pasamos a alerta amarilla. Activen escudos y mantengan en alerta las armas aunque no las activen hasta que lo ordene.

Lentamente, las tres naves clase Galor se posicionaron en una típica formación militar cardassiana frente a la nave de la Flota Estelar.

- Abra un canal, teniente Donalds.  - Ordenó el capitán dirigiéndose al oficial de operaciones.

- Canal abierto, señor.

- Naves cardassianas, les habla el capitán John Richard de la nave estelar USS Iwo Jima de la Federación. Estamos aquí en respuesta a la llamada del puesto de vigilancia situado en el planeta, la cual solicitaba asistencia técnica por una emergencia en sus sistemas de energía.

- Soy Gul Wassal de la nave cardassiana Grotas de la cuarta orden. - Respondió el oficial cardassiano al mando de una de las naves. - Su asistencia a la estación ya no será necesaria. Según ordenes del comando central, se les da un plazo de 5 horas para evacuar dicha estación y retirarse hasta el espacio de la Federación.

- ¿Evacuación?, este puesto fue cedido por el gobierno de Cardassia como parte de los acuerdos de cooperación, en especial el referente a la vigilancia de las fronteras.  - Respondió  un desconcertado Richards.

- Esta en lo cierto, capitán, sin embargo, el gobierno de Cardassia ya no ve necesario seguir manteniendo determinados acuerdos firmados con la Federación y el referente a la vigilancia de las fronteras es uno de ellos. Le insisto de nuevo en el plazo de 5 horas para la evacuación de su personal en la estación y le aviso de que monitorizaremos todas las comunicaciones que tenga su nave con la estación. Gul Wassal fuera. - Dijo el oficial cardassiano cerrando la comunicación.

- Capitán, las interferencias han cesado y podemos establecer contacto con la estación. Sin duda el objetivo de los cardassianos era evitar que su presencia fuera revelada antes de nuestra llegada y seguramente usarían algún tipo de enlace o programa instalado con anterioridad durante la guerra,  para evitar ser detectados por el puesto de vigilancia bajo nuestro control.

- Teniente Donalds, comunique con el comando de la Flota Estelar por un canal de seguridad y derive la comunicación a mi despacho. - Ordenó el capitán.

Unos pocos minutos después y estando el capitán en su despacho, el oficial de operaciones informo de la llegada de una comunicación del comando de la Flota Estelar, siendo el canal de máxima seguridad y  bajo el código 47.  A los pocos segundos del aviso y ya con el capitán sentado tras su escritorio,  la señal de la  transmisión apareció en el monitor bajo el emblema de la Federación y solicitando la pertinente identificación del código de máxima seguridad para poder establecer contacto.  

- Richards, John, código de seguridad 53643 azul beta. Confirmar y conectar.  

Tras introducir el capitán la clave de autorización, el canal quedó abierto.

- Almirante Venderman, esta comunicación bajo un código 47 resulta alarmante dado el motivo por el que había enviado un mensaje a la Flota Estelar sobre los cardassianos. – Dijo el capitán. - Esta comunicación no hace más que confirmar el estado frágil de nuestros acuerdos de colaboración con los cardassianos y que la situación es especialmente conflictiva.

- Esta en lo cierto, capitán. Nuestra delegación enviada a Cardassia para tratar la renovación de los acuerdos firmados tras la guerra, se han encontrado con la negativa del gobierno cardassiano de renovar y mantener ciertos acuerdos, siendo uno de ellos la presencia de la Flota Estelar en su espacio. – Informó el almirante. - Nos han pedido dejar lo antes posible y volver al espacio de la Federación.

- ¿Han dado alguna explicación acerca de esta decisión tan radical e inesperada?, me consta que Cardassia aun atraviesa importantes problemas de abastecimiento en ciertos puntos de su espacio, así como incidentes en sus fronteras con los Breen y alguna otra raza. ¿Por qué esta decisión de expulsar a la Flota Estelar de su espacio cuando la colaboración estaba dando resultados?.

- No han querido entrar en detalles, simplemente han mostrado su interés en recuperar el control sus fronteras, argumentando la disponibilidad de su flota, que al parecer ha sido reconstruida en gran numero, lo cual nos hace sospechar donde han ido muchos de los recursos que hemos cedido a su gobierno y es que algunas cosas parecen no cambiar incluso después de una guerra como la del Dominio y las necesidades militares parece que de nuevo han privado sobre las necesidades sociales. - Expuso el almirante.

- Eso parece, almirante y más en el caso de los cardassianos.

- Capitán, el  comando de la flota siguiendo instrucciones del consejo de la Federación, ha aceptado la petición del gobierno cardassiano y por lo tanto se ha iniciado la retirada de nuestras naves y personal del espacio cardassiano. – Informó el almirante. - Su misión, John, es la de preparar la evacuación del puesto de vigilancia de Zeta Kran donde se encuentra y regresar al espacio de la Federación evitando cualquier desencuentro con las naves cardassianas. Al fin y al cabo, están en su derecho puesto que es su territorio.

- Si señor. Esperamos poder terminar la evacuación del puesto de vigilancia dentro del plazo dado por los cardassianos y créame, lo haremos. – Respondió Richards. -  No me agrada en absoluto tener unos guardias de seguridad vigilando nuestros movimientos en forma de tres naves clase Galor.

- Confío en que todo se resuelva sin incidentes y la evacuación no se demore, capitán. Buena suerte, Venderman fuera.

CONTINUARA…