Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Vientos de Resurrección

Capitulo 01: Contramedidas, Primera Parte
Escrito por Letant/ Portada: Nestor Allende
En el capitulo anterior…
La situación de inestabilidad en el cuadrante Gamma provocada por el conflicto entre el Dominio y los Sait, así como los recientes acontecimientos ocurridos donde naves de la Flota Estelar se han visto en situación de combate originan en una reunión extraordinaria del comando de la Flota Estelar, en la cual se acuerda bloquear el pasadizo en el sistema bajorano llevando a cabo un plan ideado por el almirante Stoner y por el cual el pasadizo quedara sellado pero podría ser reabierto en el futuro en caso de ser necesario o de quererlo. Este plan es apoyado por todo el comando, incluido el rival de Stoner, el almirante Bowers. Tomada la decisión y tras ser presentada al consejo de la Federación, el plan es autorizado.
Mientras tanto y durante un viaje al sistema Racara para una misión geológica acompañando a la USS Columbia, la USS Valhalla al mando del capitán Eric Winters detecta una extraña señal que parece provenir de un pasadizo en el sistema Urasa, un sistema remoto y deshabitado. Tras fijar un nuevo rumbo para investigar, Winters y su tripulación no solo encuentran un pasadizo, si no también a los supervivientes de la USS Antares en una luna clase L de dicho sistema. Rescatados los supervivientes, Winters se reúne con la comandante Lambert, primer oficial de la desaparecida USS Antares y es informado de la aventura de la nave de clase Akira en la galaxia Sait durante casi nueve meses. Además, Lambert, quien es acompañada por Odo, informa a Winters de la urgencia de entregar toda la información que han obtenido sobre los Sait y avisar del inminente ataque que estos prepararan contra el cuadrante Alfa.
Tras la llegada a La Tierra de la USS Valhalla tras su encuentro con los Sait e informar de todo lo ocurrido con la USS Antares y la información de que disponen, el almirante Klisman contacta con el capitán Sisko y le ordena llevar la USS Defiant hasta el deshabitado y alejado sistema Tirsana, donde según la información recopilada por la tripulación de la USS Antares, los Sait han logrado reunir una flota de ataque para empezar las hostilidades en el cuadrante Alfa. Klisman informa además de que Odo ha regresado y se encuentra colaborado con el comando de la Flota Estelar.
Siguiendo las órdenes, la USS Defiant alcanza el sistema Tirsana y encuentra evidencias de la presencia enemiga, siendo sorprendidos por tres naves Sait. Sisko logra enviar un mensaje de advertencia al almirante Klisman, que al mando de dos grupos de combate de la Flota Estelar, espera la información para poder actuar. Mientras es perseguida por las tres naves Sait, la USS Defiant se encuentra con la flota al mando del almirante, quien ya se dirige al sistema Tirsana a poner fin a la amenaza Sait. Mientras tanto en la estación, el almirante Stoner hace los preparativos para llevar a cabo un plan aprobado por el comando de la flota y cuyo objetivo es sellar el pasadizo para evitar la amenaza Sait. A pesar de que el plan parece estar dando buen resultado, la estación es atacada por varias naves bajoranas y el rayo de gravitones empleado por Stoner se ve interrumpido, poniendo a fin al intento de sellar el pasadizo y dejando vía libre a los Sait para entrar en el cuadrante Alfa.
Tras ordenar Stoner la evacuación de la estación ante la inminente llegada de una flota de naves Sait, Kira es visitada en la estación por un antiguo conocido, el ex ministro Jaro Essa, quien le informa que el gobierno bajorano ha sido derrocado y ahora él es el nuevo primer ministro, siendo su intención el universo a los Sait y crear una nueva era para Bajor.
Y ahora, la continuación.
Estación EP9
Han pasado varias semanas desde la llegada de los Sait al cuadrante Alfa. Durante ese tiempo se han sucedido el paso de varios grupos de naves a través del pasadizo pero no dejando bajo ningún concepto el espacio bajorano. En la estación y bajo la dirección del Mariscal Saraman, los Sait han trabajado en recuperar todos los sistemas de la estación saboteados en algunos casos o destruidos por el personal de la Flota Estelar antes de la evacuación ordenada por el almirante Stoner. Mientras tanto en Bajor, Jaro Essa ha sido nombrado nuevo primer ministro y el pueblo bajorano, aun con dudas, parece comenzar a aceptar al nuevo gobierno a pesar del poco tiempo transcurrido motivados por las ideas sobre un nuevo papel para Bajor en la galaxia y tras la desaparición de los profetas y la llegada de los bajoranos provenientes de la galaxia Izaru.
- ¿Cuál es la condición de la estación? – Preguntó Saraman a su más cercano colaborador, Eraman.
- No ha sido sencillo retomar los sistemas de la estación, todo esta entremezclado con tecnología de la Flota Estelar y de los cardassianos, no se como podían trabajar con semejante unión. – Respondió Eraman. – Sin embargo, hemos podido recuperar alguno de los sistemas y el resto simplemente los hemos reconstruido usando nuestros propios recursos. Si todo va como pensamos, la estación estará operativa al 100% en unos pocos días.
- Excelente. – Dijo Saraman. – Esta estación es de gran importancia para nosotros durante nuestro desembarco en este cuadrante y hasta que podamos eliminar la amenaza que aun supone el Dominio en el cuadrante Alfa. Ya estarás al corriente de nuestra derrota en el sistema Colaris.
- Si, fui informado hace unas horas. – Contestó Eraman. – Parece que el Dominio se ha reagrupado y ha dejado varios sistemas con el fin de tener menos espacio que proteger, será más difícil superar sus líneas, pero todo es cuestión del tiempo y a cada minuto que pasa, más de nuestras fuerzas llegan a esta zona de la galaxia. ¿Cuál será nuestro primer objetivo en este cuadrante?, creo que los cardassianos serían un primer objetivo muy acertado y más tras su pasado con Bajor y los herederos de los legisladores. Creo que deberíamos enviar algunas de nuestras fuerzas y borrar del mapa a esa miserable
especie.
- No haremos nada, Eraman, permaneceremos en este sistema protegiendo la estación y el pasadizo hasta que recibamos nuevas instrucciones. – Dijo Saraman. – Al parecer los Avatars ya tienen preparado algo especial para los cardassianos, llegado el momento se nos informara y podremos actuar. Sin embargo y hasta que eso no ocurra, ninguna nave puede dejar el espacio bajorano. Ahora, ¿hay alguna pista sobre el paradero de Kai Maril?, esperaba dar con él hace ya mucho tiempo y sigo sin ver resultados.
- No hay noticia alguna sobre su paradero, mariscal, los legisladores ya están trabajando en su búsqueda pero no será sencillo, aun tiene muchos seguidores y podría ocultarse en cualquier lugar del planeta. – Dijo Eraman. – En cualquier caso, acabaremos por encontrarle.
- Eso espero, los Avatars han mostrado especial interés por terminar con ese cabo suelto y más tras conocerse que fueron él y sus monjes los encargados de ocultar los orbes enviados por los profetas. – Expuso Saraman. – Su captura es de suma importancia.
Sede central de la Federación, La Tierra

Liderados por el almirante Doohan, un equipo del comando de la Flota Estelar había sido llamado por la presidencia y el consejo de la Federación. En uno de los grandes salones de reuniones, el consejo de la Federación con su líder a la cabeza, Zek Thane era informado sobre la llegada de los Sait y las posibles medidas a tomar para evitar un nuevo conflicto a gran escapa como hace unos años ocurrió con el Dominio.
- Los servicios de inteligencia han registrado la llegada de al menos tres grupos de naves Sait en las últimas semanas y creemos que en estos momentos los Sait disponen de un centenar de naves dentro del espacio Bajorano. – Explicó Doohan.
- ¿Han detectado algún avance de esas fuerzas? ¿algún registro de comunicación con otra especie en el cuadrante o que pudiera exponer algo sobre sus planes a corto plazo? – Preguntó uno de los miembros del consejo.
- No hay informes de ninguna nave Sait que dejara el sistema, parece que la flota esta distribuida para proteger todos los accesos al sistema bajorano. – Respondió Doohan. – Creemos que todos sus esfuerzos se están centrando en recuperar la estación, ya que quedo muy dañada tras la evacuación. Además aun tienen que ganarse al pueblo bajorano y eso les llevara tiempo. Sin embargo pensamos que una vez se logren ambas cosas, podríamos tener los primeros movimientos Sait en el cuadrante.
- Además aun esta pendiente su lucha con el Dominio. – Intervino el almirante Di Baggio del servicio de inteligencia. – Nuestros informes sobre ese conflicto se han visto paralizados tras la perdida de la estación y del acceso al cuadrante Gamma. Sin embargo, las últimas informaciones que pudimos obtener, indicaban que el Dominio había dejado atrás algunos de sus sistemas menos importantes con el fin de concentrar sus fuerzas y hacer una defensa mucho más unida y capaz de repeler cualquier ataque Sait.

- Eso en gran medida nos beneficia. – Intervino el almirante Doohan.
- ¿En que medida, almirante? – Preguntó el presidente Zek Thane.
- Mientras los Sait aun tengan que lidiar con las fuerzas del Dominio, no podrán empezar sus operaciones en este cuadrante ya que eso les llevaría a una serie de conflictos en varios frentes que por mucho que quisieran o intentaran, acabarían por llevarles a la derrota. – Explicó Doohan. – Aunque parezca extraño e incluso irónico tras nuestro conflicto en el pasado, la victoria o cuanto menos el aguante del Dominio ante el ataque Sait es en estos momentos nuestra mejor protección ante un ataque al cuadrante Alfa.
- Pero es solo temporal, según los informes, el Dominio ha perdido mucho terreno y muchas de sus fuerzas se han visto superadas por los Sait. – Dijo el presidente. – Es de suponen, que si la dinámica es la misma, será cuestión de tiempo en que los Sait superen las defensas del Dominio y este acabe sucumbiendo.
- Lo mejor, señor presidente, sería aprovechar este tiempo que tenemos en afirmar nuestras posiciones y empezar a prepararnos para un más que inminente conflicto con los Sait. – Intervino el almirante Bowers. – Debemos comunicarnos con otros gobiernos e informarles de la situación, esta amenaza es de nuevo como cuando nos ataco el Dominio, algo que nos afectara a todos llegado el momento y sería conveniente no demorarnos a la hora de establecer contactos con otros gobiernos y tratar una nueva alianza.
- La propuesta ofrecida por el almirante Bowers es una lógica línea de acción, especialmente con el antecedente de la guerra con el Dominio en la cual solo la unión de fuerzas y recursos entre gobiernos propició la derrota del Dominio en este cuadrante. – Señaló el almirante Jatak. – Sin embargo, no debemos obviar que tras el conflicto con el Dominio, nuestra relación con el Imperio Klingon y el Imperio Romulano no ha atravesado por sus mejores momentos, especialmente tras posicionarnos a favor de apoyar a Cardassia en su reconstrucción y obligar a ambos imperios a devolver territorios conquistados.
- Eso es cierto, incluso el canciller Martok, el cual siempre se mostró colaborador con nosotros ha estado muy distante y sobre todo tras la salida de nuestra embajada en Qo’nos del teniente comandante Worf para su regreso a la USS Enterprise. – Dijo el almirante Doohan. – En cuanto a los romulanos, apenas hemos tenido algunos contactos diplomáticos a pesar de que muchos pensaban que tras nuestra alianza durante el conflicto con el Dominio podía dar paso a un nuevo entendimiento entre ambos gobiernos.
- No niego que sea difícil, señores, pero es indudable que una vez más todos deberemos dejar a un lado nuestros enfrentamientos y disputas en pro de una nueva colaboración que no tendrá otro fin que la supervivencia de todos ante un enemigo superior. – Comentó Bowers bajo la atenta mirada de los presentes. – Si no somos capaces de unir fuerzas y dejar aun lado nuestros enfrentamientos, perderemos innumerables vidas y quizás cuando nos demos cuenta, ya no estaremos en posición de enfrentarnos a la amenaza que suponen los Sait. Estoy seguro de que no será fácil, pero tanto el Canciller como el senado romulano tendrán que aceptar lo urgente de establecer una línea de colaboración por el bien de todos en este cuadrante.
- Esta bien. – Dijo el presidente tras hablar con varios delegados del consejo. – Quedan autorizados para contactar con los gobiernos que crean conveniente y exponer la situación. No obstante, dichos encuentros serán llevados a cabo bajo la colaboración y supervisión del cuerpo de embajadores de la Federación. Además, este consejo espera sus informes constantes sobre dichos encuentros.
Bajor

Tras dejar la estación después de la llegada de los Sait, Kira viajo a Bajor y se refugio en el monasterio de Iponu tras verse obligada a dejar su cargo en la milicia tras la llegada del nuevo primer ministro y la reestructuración de toda la sociedad bajorana, incluida la milicia. Mientras caminaba por uno de los muchos jardines existentes en el complejo religioso, Kira se vio sorprendida por un extraño sujeto.
- Hola, Kira. .- Dijo el extraño personaje.
- ¿Quién eres tú?, no te había visto antes en este monasterio y no eres un monje, ¿Qué quieres? – Preguntó Kira.
- Mi nombre es Narot Sen, soy un monje de la orden de Nisara. – Respondió el extraño individuo. – No temas, no he venido con motivos oscuros si no para encontrarte y llevarte a un sitio.
- ¿A dónde? ¿Qué es lo que quieres de mí?
- Solo llevarte con alguien a quien ya conoces y que necesita tu ayuda ante estos tiempos oscuros. – Señaló Narot. – Entiendo que tengas motivos para desconfiar, pero no debes temer nada de mí, por favor, acompáñame.

El tal Narot transmitía una sensación de confianza a Kira, originando que finalmente aceptara ir con él. Al cabo de una hora y tras caminar por varias de las estructuras que componían el monasterio con el fin de eludir cualquier posible vigilancia, Kira y el extraño monje entraron en uno de los templos, accediendo por una puerta secreta tras una estatua a una serie de pasillos subterráneos donde una larga hilera de velas daba la justa visibilidad para transitarlos.
- No sabia de estos pasadizos, ¿A dónde conducen? – Preguntó Kira con gran interés.
- Algunos datan de hace cientos de años y son muy pocos los que conocen su existencia, de hecho el numero de personas que lo saben se reduce a mi congregación. – Explicó Narot. – Algunos monjes los usaron para ocultar distintas piezas religiosas durante la ocupación. Pero más allá de eso, nadie conoce su existencia y eso debe darte una muestra de la confianza que estamos poniendo en ti.
- Lo siento si no muestro agradecimiento por tal honor, pero aun no se a donde me llevas y por que. – Señaló con sarcasmo Kira. – Cuando obtenga respuestas, entonces tal vez podamos empezar a transmitir confianza.
- Me parece justo. – Dijo Narot.
Qo’nos

Obtenido la autorizado del consejo de la Federación y a propuesta del almirante Bowers, la USS Defiant al mando del capitán Sisko se había dirigido hasta el mundo Klingon, donde se esperaba la reunión con el canciller Martok y el alto consejo para tratar la llegada de los Sait al cuadrante y las posibles medidas a tomar con el fin de acabar con la amenaza que su llegada podría originar en el cuadrante. Tras alcanzar el planeta y situarse en una orbita sincrónica, Sisko se transporto al edificio de gobierno acompañado por el Teniente comandante Worf.
- Ahh, capitán, me alegro de volver a verle. – Comentó Martok. – Y también a ti, Worf.
- Canciller. – Dijo Worf en tono serio.
- Es un placer, canciller. – Respondió Sisko. – Desgraciadamente me hubiese gustado que este encuentro fuera motivado por algo que no fuera una invasión al cuadrante.
- Si, lo se, estoy enterado de esos Sait que han logrado apoderarse de la estación. – Señaló Martok. – Al final el distanciamiento de nuestros respectivos gobiernos no ha hecho más que dañar la estabilidad que habíamos logrado con tanto esfuerzo tras la guerra con el Dominio. Ahora parece que estamos a las puertas de un nuevo conflicto.
- Supongo que al conocer esa información ya imaginara el por que de mi presencia aquí bajo las órdenes del comando de la flota. – Expuso Sisko. – Debemos dejar aun lado de una vez nuestras diferencias y recuperar el dialogo y la capacidad para trabajar juntos. Estamos ante una amenaza que supera a la del Dominio y si no trabajamos juntos, nuestras fuerzas por separado no tendrán oportunidad ante un enemigo tan poderoso.
- Grrr…no será sencillo, muchos en el Alto Consejo no están muy contentos con la actuación de la Federación tras el final de la guerra. – Dijo Martok. – No solo la piedad que se mostró ante una raza que traiciono a todos en el cuadrante, si no especialmente en insistir y obligar al Imperio a ceder y entregar algunos de los terrenos conquistados honorablemente en batalla. Debo admitir que yo tampoco estuve de acuerdo con algunas de esas decisiones, no debieron pedirnos el ceder esos territorios ni tampoco inmiscuirse en nuestra política territorial.
- Eso debe quedar atrás si queremos tener alguna posibilidad de unir fuerzas. – Intervino Worf. – Fueran cuales fueran las acciones que molestaron a Alto Consejo, sus miembros deben entender y aceptar la necesidad de dejar atrás el pasado si queremos tener todos un futuro. Usted es el canciller y se ha ganado por derecho el tomar esta clase de decisiones, todos en el consejo le han seguido siempre y esta vez harán lo mismo.
- Es posible, pero sigo teniendo mis dudas al respecto. – Respondió Martok. – Hace ya tiempo que existen algunos grupos entre el circulo político que piden una mayor agresividad por parte del Imperio ante situaciones como las ocurridas en el pasado precisamente con lo de ceder y aceptar la solicitud de la Federación para entregar los territorios a Cardassia. Aun así, la guerra con el Dominio marco a muchos en el Alto Consejo y eso puede jugar a favor e la propuesta de un acercamiento entre nuestros gobiernos. La idea de un nuevo enemigo capaz de acabar con todos en el cuadrante puede ser suficiente para dejar atrás viejas rencillas, pero aun así, no resultara fácil y no aseguro que tenga éxito a pesar de ser el canciller.
- Confiemos en que sea capaz, canciller. – Dijo Worf con mucha confianza.
Bajor
Kira había seguido durante varios kilómetros al monje bajorano llamado Narot, recorriendo juntos y durante un largo tiempo varios túneles subterráneos.
- ¿Acaso estamos cruzando toda la provincia?, ya llevamos mucho caminando, ¿Cuándo llegaremos? – Preguntó una impaciente Kira.
- No te preocupes, ya estamos llegando.
A los pocos minutos y tras recorrer unos metros más, los dos bajoranos alcanzaron una gran cámara de origen natural donde se encontraban un amplió grupo de monjes y ciudadanos bajoranos asentados en un pequeño campamento, recordando a los antiguos escondites usados por la resistencia durante la ocupación Cardassiana.
- ¿Qué hace esta gente aquí?, ¿Qué es este lugar? – Preguntó Kira.
- Muchos de estos monjes pertenecen a la orden de Nisara y están aquí para ocultarse de las nuevas autoridades de Bajor y de los nuevos aliados que tenemos. – Respondió Narot.
- Es mucho más que eso, Kira. – Intervino un segundo bajorano. – Estos monjes están aquí ocultando un legado de gran importancia que de ser encontrado por las autoridades, no durarán en destruir.
- Kai Maril…no esperaba encontrarle aquí.- Señaló con sorpresa Kira.
- Hoy este es el único sitio libre que queda en Bajor, al menos para gente como nosotros que aun tiene en su corazón la fe por los profetas. – Comentó el Kai. – De hecho, gracias a este sitio, hemos podido ocultar alguno de nuestros mayores legados de los profetas, especialmente los orbes.

- Si, hoy que habían desaparecido de los templos y que nadie sabia si habían sido destruidos o robados. – Respondió Kira. – Se habló de extremistas como responsables de las desapariciones, pero luego se le culpo a usted y a su orden, siendo catalogados también de extremistas contrarios a un cambio necesario para Bajor.
- Necesario para Bajor, la gran mentira del nuevo gobierno liderado por ese corrupto Jaro Essa. – Dijo Narot. – Él y sus colaboradores no han hecho más que entregar este planeta a los Sait con el argumento de que ellos y los bajoranos de la galaxia Izaru nos traerán una edad de oro.
- Kira, nos hicimos con los orbes por que algunas fuentes que están a nuestro favor nos indicaron que se tenía la intención de requisar y sacar de bajor todos los orbes. – Explicó el Kai.
- ¿Pero como podrían hacerlo?, el consejo Vedek no lo aprobaría.
- El consejo de vedeks ya no es nada en Bajor, solo son un grupo de peones al servicio de Jaro Essa y sus nuevos aliados. – Señaló Kai Maril. – Ya eres consciente de que un cambió religioso y cultural esta teniendo lugar en Bajor. Numerosos grupos a favor de los Pah- Wrhait están apareciendo por las distintas provincias y a cada minuto que pasa, más ciudadanos se unen a ellas tras aceptar sus mentiras sobre como los profetas se han ido y han vuelto a dejar solo y sin rumbo a nuestro planeta.
- Pero fueron seguidores de los Pah- Wrhait los que atacaron el planeta y terminaron con los profetas, no se nos abandono y eso debería de defenderlo usted como máximo responsable. – Comentó Kira.
- Eso es imposible. – Dijo Narot. – Si el Kai es encontrado, será detenido y tal vez incluso ejecutado por estar en contra de las creencias, las nuevas creencias de Bajor.
- Solo el regreso de los profetas hará que la sociedad bajorana recupere el camino, el verdadero camino que siempre ha regido nuestras vidas y nuestra fe, Kira, un camino que cada día que pasa se tercia más lejos de encontrar y es aquí donde entras tú.
- ¿Yo? ¿Qué quiere decir con eso?
- Hemos oído rumores inquietantes, Kira, algo que podrían cambiar para siempre el destino de Bajor e incluso de todas las demás especies de este cuadrante. – Expuso el Kai.
- ¿De que habla?, sea más menos enigmático, excelencia. – Dijo Kira.
- Hemos oído que los Sait están tras un orbe en particular, un orbe de gran importancia y que podría cambiarlo todo. – Explicó el Kai.- Kira, los Sait podrían descubrir el paradero del orbe de la resurrección.
- ¿Orbe de la resurrección?, nunca he oído nada al respecto.
- Muy pocos saben de su existencia, la cual incluso aun se duda dado que solo se sabe de él por algunas referencias en textos antiguos. – Dijo el Kai. – Nunca ha sido encontrado o al menos no que sepamos, incluso se ha puesto en duda su existencia, pero hemos sabido que dicho orbe ha sido mencionado por los Sait y es muy posible que sepan de su paradero o el como dar con él. ¿Sabes lo que eso podría significar, Kira?, con ese orbe, podrían romper el sello que mantiene atrapados para la eternidad a los Pah- Wrhait en las Cavernas de Fuego.
- No puedo creer eso, pensé que con la destrucción del libro de los Pah- Wrhait, estos quedarían sellados para siempre. – Comentó una Kira desconcertada.
- Y así es, Kira. – Contestó el Kai. – Pero el Orbe de la resurrección puede romper ese sello y devolver a los Pah- Wrhait todo su poder, es el orbe mas poderoso de todos los que se conocen o han sido mencionados en los textos antiguos. Debemos dar con él o al menos saber si los Sait saben de su paradero o como encontrarlo. Si logramos eso, deberemos no solo avisar el emisario si no intentar hacernos con él.
- De ser así, podríamos usarlo para encontrar de nuevo a los profetas. – Reflexionó Kira.
- ¿Pero como pretenden hacerlo? ¿Qué quieren exactamente de mí?
- Sabemos que el nuevo gobierno esta preparando a una nueva fuera de seguridad bajorana supervisada por los Legisladores, los bajoranos provenientes de la galaxia Izaru. – Explicó Narot. – Muchos militares han aceptado el puesto y forman parte ahora de esa nueva fuerza bajorana. Sabemos que el mismo Jaro Essa te ofreció un puesto en dicha organización dejando atrás vuestro pasado conjunto y de enfrentamiento. Queremos que aceptes ese puesto, Kira.
- ¿Cómo dicen?
- Si entras en la seguridad Bajorana y te ofrecen el puesto de mando que te dicho Jaro Essa, estarás informada de los movimientos de los Sait y sobre todo, del movimiento de todas las fuerzas de seguridad. – Expuso el Kai. – Pero no te engañes, no confiaran en ti dado tu pasado y tendrás que ganarte esa confianza, la cual es de vital importancia para nuestros intereses, Kira. Tal vez eso te suponga hacer cosas que no harías en otras circunstancias o que no forman parte de tu persona, pero estamos en una situación en la que no podemos elegir si queremos salvar a Bajor y recuperar a los profetas y su ayuda.
- Sabemos que no será sencillo para ti, pero no hay otra manera de estar informados sobre lo que ocurre y sobre todo con la búsqueda del orbe de la resurrección. – Dijo Narot. – Si los Sait lo encuentran y el sello de las Cavernas de Fuego es retirado, Bajor no volverá a ser jamás como lo conocimos y estaremos condenando a millones de seres pues esto no solo repercute al futuro de Bajor, Kira.
- Tú decides, hija. – Señaló Kai Maril.

- Lo haré.
Qo’nos
Tras reunirse con el canciller Martok para tratar el asunto de los Sait y la necesidad de recuperar la antigua relación entre la Federación y el Imperio Klingon ante una nueva amenaza, Sisko y Worf se encaminaron hacía unas habitaciones dentro del recinto de gobierno y las cuales habían sido ofrecidas por el canciller mientras durare las reuniones del Alto Consejo con respecto a la oferta de la Federación llevada por Sisko.
- Capitán Sisko, ¿es usted, no es así? – Dijo un Klingon tras interceptar a los dos oficiales. – Y Worf, hijo de Mogh, el Klingon de la Flota Estelar.
- ¿Nos conocemos? – Preguntó Sisko muy serio.
- Realmente no, aunque he oído hablar de los dos en numerosas ocasiones. – Respondió el Klingon. – Sus hazañas en la guerra con el Dominio y en el caso de ti, Worf, tu papel en la huida del campo de prisioneros del Dominio hace unos años y tu colaboración con Martok en algunas misiones.
- Yo si se quien es, es el general Kerak, de la casa de Hanok. – Señaló Worf. – Yo he oído hablar de sus combates contra los Jem’Hadar en Mordar II y Artrean V, así como su ya histórica victoria frente a los cardassianos durante la disputa del sistema Nuricon. Es uno de los miembros del alto consejo, capitán.
- Ya he sido informado por Martok acerca de esos Sait y de lo importante que puede ser reestablecer nuestra relación con la Federación tras nuestros últimos desencuentros. – Expuso Kerak. – Parece que la Federación esta más interesada en hablar ahora que hace algún tiempo, donde el dialogo era sustituido por la exigencia de entregar algunos territorios cardassianos conquistados en batalla.

- Era necesario que todos cediéramos en algo con el fin de empezar de nuevo y sin enfrentamientos después de cómo quedo el cuadrante tras la guerra con el Dominio. – Dijo Sisko. – Por suerte pudimos alcanzar acuerdos y aunque desgraciadamente eso nos costo distanciarnos de ustedes, los avances no han podido ser mejores y se puedo empezar la recuperación en todos lados, incluida Cardassia. ¿Acaso los civiles inocentes de ese planeta no tenían derecho a recibir ayuda?
- A mi no me importan esos miserables coruts, solo me importaba mantener los territorios que el Imperio logró tras luchar honorablemente y hasta la última gota de sangre contra las fuerzas del Dominio. – Afirmó Kerak. – Perdí muchos amigos en esas batallas, muchos buenos guerreros cayeron en esas luchas contra el enemigo y la Federación solo veía un territorio conquistado a Cardassia y el cual debíamos entregar finalizar ya la guerra. De haber sido por mí, jamás les hubiera cedido esos territorios a esos miserables traidores.
- Por fortuna, Martok, el Canciller u líder del Imperio no pensaba como usted. – Dijo Sisko mirando fijamente al Klingon. – Gracias a su intervención y su apoyo, Cardassia recupero algunos sistemas vitales para su supervivencia.
- Créame que ese apoyo no le salió gratis a Martok, capitán. – Dijo Kerak. – Sus influencias y amistades entre los distintos estamentos del Imperio han disminuido desde entonces y ya no es el canciller poderoso que en el pasado nos llevo a la victoria. Esa es la clase de recompensa que su debilidad y…apoyo a ustedes ha obtenido.
- Dado sus palabras, puedo asumir que usted no será uno de los miembros del consejo que apoyen el reestablecer los contactos entre nuestros gobiernos. – Comentó Worf.
- Eso es ninguno de los dos debe por que saber, haré lo que tenga que hacer y a diferencia de Martok, no dudare al tomar mi decisión.
- Espero que tome la decisión correcta, hay mucho más en juego que su honor y su ambición de guerrero y político. – Señaló Sisko. – Ahora, si nos disculpa, queremos ir a nuestras habitaciones.
Los dos oficiales se alejaron ante la atenta y desafiante mirada de Kerak.
- Ha sido todo un placer conocerle. – Dijo sarcásticamente el capitán Sisko.
- Esperemos que Kerak se de cuenta la importancia de recuperar la colaboración ante un enemigo tan poderoso y peligroso como los Sait. – Expuso Worf. – Si apoya a Martok, el canciller obtendrá con seguridad la victoria pues Kerak tiene mucho peso en el consejo y muchas amistades dado el poder de su casa.
Antes de girar en una esquina del pasillo, Sisko se giro para cruzar una seria mirada con Kerak.
CONTINUARA…