“Los nuevos tiempos siempre acarrean
nuevos peligros. La tripulación de
STAR TREK VALHALLA

Fecha Estelar: 58112.6
Nota:
En ese número especial, celebramos el 40 aniversario de Star Trek.
Cuando pensé en como podría participar la
serie de Star Trek Valhalla, se me ocurrió volver a traer a la palestra a
Hikaru Sulu, antiguo tripulante de
Al capitán Sulu y
Ha sido divertido traer de vuelta a Sulu y
Dr. Banner
24 de Septiembre de 2006
1
Año 2380

Diario del capitán/ Fecha estelar:
“ Tras unas
semanas visitando la base estelar iconiana que descubrimos en un campo de
asteroides hace unos meses (1), hemos dejado a un grupo de científicos examinando el lugar. Aunque el hecho que
el portal iconiano no funcione ya, tras el encuentro con un grupo de
supervivientes iconianos que tuvieron un enfrentamiento con varias naves de
Nuestra nueva
misión es sencilla, a priori, recuperar una sonda de
La puerta del despacho del capitán se abrió, dando entrada a una persona. Un hombre alto, con la cabeza afeitada y con el gesto serio.

- Señor
Foreman, bienvenido a
Ambos se
dieron un fuerte abrazo. Un abrazo que denotaba una sincera amistad y aprecio
mutuo. Su amistad venia de hacía muchos años, desde la academia de
- Eric, me alegra ver que has prosperado, viejo zorro. Habrás tenido que mover muchos hilos para traerme aquí.
- Cuando quiero algo siempre lo consigo, deberías saberlo. Y tu eres la persona adecuada para ocupar este puesto, jefe.- Comentó mientras sacaba dos copas humeantes del replicador.
- Raktajino bien caliente. Sabes como mantener contentos a tus oficiales.
- ¿Qué opinas
de
- Sin duda es una nave enorme, pero no tan grande como su capitán.
- No sigas por ese camino, si no al final me lo terminare creyendo. Deberías agradecerme que te rescatase de esa oficina donde estabas, no te veía en un despacho con todo el papeleo, siempre has sido un hombre de acción.
- Puedes jurarlo, Eric. Mi sitio siempre ha estado en una nave estelar. El día que sea un simple funcionario me retiraré.
La puerta del despacho se abrió de nuevo, dejando pasar a Ro Laren.
- Capitán, hemos captado la señal de la sonda.- Dijo la bajorana mientras observaba al acompañante del capitán.
- Harper, esta es Ro Laren, mi primer oficial. Ro, este es Harper Foreman, el nuevo oficial táctico y jefe de seguridad.
- Es un placer, señor Foreman.- Dijo ella esforzándose en mostrar una sonrisa.

- El placer es mío. Y deja lo de señor, llámame “jefe”, en todos los sitios donde he estado me llamaban así durante el trabajo. Bien, será mejor que nos pongamos manos a la obra, tengo ganas de ponerme con la faena.
Los tres salieron del despacho, para entrar en el puente de la nave. Rápidamente, Foreman ocupó su puesto en el control táctico.

El capitán abrió los ojos asombrado ante lo que se podía contemplar a través de la pantalla principal. Un extraño efecto de diversos colores, fluctuaba y llenaba toda la pantalla.
- Informe, alférez Arístides.- Ordenó el capitán.
- La sonda esta siendo arrastrada hacía ese lugar.- Indicó Arístides.
- ¿De que se trata?- Preguntó Ro Laren.
- Es una zona del
espacio inexplorada llamada
- La sonda se
adentra en
- Adelante, Jennifer, proceda con precaución, en cuanto este al alcance, fíjenla con el rato tractor.
La inmensa
masa de

La nave
comenzó a temblar ostensiblemente. A pesar de los campos gravitatorios
artificiales, los estabilizadores y todos los dispositivos de protección de
- ¿Qué ocurre? – Preguntó el capitán con tonó de preocupación.
- Un campo de energía nos ha atrapado, llevándonos a su interior. - Comentó Friedman.
- Intente dar la vuelta, fuerce los motores si es preciso.- Ordenó Winters.
La alférez
Arístides pulsó los mandos, e intento hacer virar la nave, sin demasiado éxito.
La misma estructura de la nave empezó a vibrar por el esfuerzo y por la potente
fuerza de atracción de
- No hay nada que hacer, señor, es como estar atrapados en una corriente de un río que nos arrastra hacía su interior.
Impotentes,
sin que ninguno de ellos pudiese hacer nada para evitarlo,
2
Año 2293
El alférez Tuvok se plantó ante la presencia de su capitán Hikaru Sulu, que estaba perdido en sus pensamientos.
En cuanto se percató de la presencia del vulcaniano, volvió su rostro amable hacía Tuvok y le miró intrigado.
- ¿Y bien, alférez Tuvok?
- Usted me mando llamar, señor.- Respondió Tuvok.
- Cierto. Me
ha llegado a mis oídos que esta pensando en abandonar
El vulcaniano hizo una nota mental en la que apuntaba que no volvería a sincerarse en las conversaciones con otros compañeros humanos de la tripulación.
- En efecto, así
es. Pero no solo de
- ¿Y puedo preguntar cuales son sus motivos para plantearte semejante decisión?- Dijo Sulu mientras se servia un poco de café en una taza.
- No es lógica
la alianza entre dos facciones tan dispares como el imperio klingon y

- Ya veo
¿acaso debimos dejar que ejecutasen al capitán Kirk y al doctor Mccoy y dejar
que las facciones de ambos bandos que no querían la paz se saliesen con la
suya? ¿Comparte usted la filosofía de los renegados de
- Aunque
comparto el hecho de que es un error firmar el tratado, no estoy de acuerdo con
su postura ni con sus métodos, señor. Creo que mi adaptación a
- Eso déjeme decidirlo a mi, señor Tuvok.
En ese momento, bajo los pies de Sulu, la cubierta se estremeció y, con un rugido atronador, se inclinó toda la nave.
- Me temo que tendremos que dejar la conversación para otro momento, señor Tuvok. ¿Qué ocurre? ¿Quién nos ataca?
- Un ave de presa klingon se ha descamuflado y esta abriendo fuego contra nosotros, capitán.- Dijo la comandante Rand.
- ¡Alerta roja! ¡Maniobras evasivas!- Gritó el capitán Sulu mientras pensaba que seria algún nuevo capitán descontento con pacto firmado entre los dos bandos.
La nave klingon
lanzó una nueva andanada de torpedos de fotón que impactaron con violencia
contra
- Capitán, hemos perdido el 90 % de los escudos, y el motor tiene graves
daños, no sobreviviremos a otro disparo como ese.- Dijo Devon Gabler, el jefe de ingenieros de
- Sáquenos de aquí, inmediatamente.- Dijo el capitán.
- Hay una región del espacio al que evitan todas las naves del sector, esta cerca de aquí, quizás la nave klingon no nos siga allí. Podríamos ocultarnos mientras reparamos los daños.- Añadió Tuvok.
- Excelente idea, señor Tuvok, quizás aún haya futuro para usted.- Dijo sonriendo- Pongan rumbo hacía esa zona del espacio a máxima velocidad.
Toda la nave
empezó a temblar.
- Las turbulencias amenazan con aplastar la nave.- Gritó la comandante Rand.
- ¿Nos sigue el ave de presa klingon?- Preguntó Sulu.

- No, ha dado media vuelta, abandona nuestra persecución, y puede que sea lo más sensato.
La gravedad de esta extraña región nos arrastra al interior, no podemos liberarnos, señor.- Informó el teniente Valtane con voz titubeante.
- Maldición.- Exclamó Sulu mientras sus ojos se centraban en la espeluznante vista del interior del lugar que los engullía como un Leviatán.
3
En la sala de
reuniones de
Observaban atentamente al jefe de ingenieros, el señor Sorak, que estaba situado frente a un monitor donde se podía ver una simulación de la nave navegando por el fenómeno.
- ¿Conclusiones, señor Sorak?- Preguntó el capitán.
- Es un campo de energía de origen desconocido y nos arrastra en una dirección.- Dijo el vulcaniano mientras señalaba con su mano a la recreación.
- ¿Algún tipo de rayo tractor?- Comentó Niesha.
- En cierta forma, tiene el mismo efecto que un rayo tractor, sin embargo es un tipo de efecto que no habíamos visto nunca antes.- Contestó Sorak.
- ¿Podemos liberarnos?- Inquirió Ro Laren.
- Es poco probable. Podríamos agotar toda nuestra energía sin lograrlo.
- Quiero que trabaje con el señor Friedman para lograr varias alternativas, señor Sorak.- Dijo el capitán.
- Sí, señor.
- Quiero todos los sensores preparados para una exploración de máximo alcance en todas las longitudes de onda, señor Friedman. – Ordenó Winters.
- Hay que evitar sorpresas inesperadas. Estamos en territorio desconocido y puede que encontremos algún tipo de hostilidades.- Añadió Ro Laren.
- Quien sabe lo que nos espera en el punto de origen de este campo de energía que nos arrastra.- Dijo el capitán.
Al terminó de la reunión, cuando salían, el capitán Winters se acercó a su nuevo jefe de seguridad.
- Jefe, dobla la seguridad y las guardias. No sabemos a que nos enfrentamos en este lugar.
- Dalo por hecho. Repartiré fúsiles phaser a todo el equipo de seguridad de la nave. Si hay alguna emergencia o incursión estaremos preparados. No nos pillaran desprevenidos, Eric.
- Bien, nos veremos luego.
En cuanto Harper se metió en un turboascensor, Ro Laren se puso al lado de su capitán.
- Son viejos amigos ¿verdad?
- Sí, cuando estábamos en la academia, éramos inseparables. En aquel entonces ninguno de los dos pensábamos que fuésemos a llegar tan lejos en nuestras respectivas carreras.
A Ro se le formó una sonrisa en su bello rostro.
- ¿Por qué sonríe?
- Yo me aliste
en
- ¿Y por que
regreso? Pudo haberse quedado en su mundo, muy lejos de
- Mi mundo esta lleno de recuerdos dolorosos
para mí. El destino me brindo una segunda oportunidad con
- Lo hizo, créame.- Afirmo Winters con una sonrisa de oreja a oreja.
Jennifer
Arístides se introdujo en el turboascensor. Después de varias horas al timón de
Nyon Shimoda estaba ocupado con una lista de materiales que debía de pedir para la enfermería, por lo que en un primer momento, al abrirse las puertas del turboascensor, no se dio cuenta de que la alférez Arístides yacía inconsciente en el suelo.
En cuanto se percato, le tomó el pulso y activó su insignia intercomunicadora.
- Cubierta nueve, turboascensor, necesito asistencia médica urgente.
Unos minutos después, el doctor Xizor examinaba a la paciente con su tricorder médico.
De repente, la alférez Arístides abrió los ojos. Ella se agitó, como si estuviese asustada.
- Tranquilícese, se encuentra en la enfermería, querida.- Dijo el Caitiano con tranquilidad.
- En el turboascensor vi algo… Algo que no era humano y ese sonido aterrador…- Su tonó era bajo casi un murmullo. Tanto Xizor como Shimoda notaron el miedo en su voz.
- Te daré algo que te calmara, estas alterada, necesitas descansar.- Inquirió el doctor Xizor mientras preparaba un hipospray.
- ¡No! Avisen al capitán, tenemos intrusos.
- Le avisaremos, no te preocupes.
Tras aplicarle el hipospray en el cuello, el jefe médico avisó al capitán y le explicó la situación a su superior.
- Entendido, Xizor. Será mejor no arriesgarse y buscar a ese posible intruso. Quiero que me Informe regularmente del estado de la alférez Arístides, doctor.
El capitán Winters se desplazó en silencio hasta el otro lado del puente mientras activaba su insignia intercomunicadora.
- Jefe, puede
que tengamos intrusos en
- Haremos un registro cubierta por cubierta si es necesario, Eric.
Foreman y un grupo de seguridad formado por cuatro oficiales caminaban por los pasillos de la nave. Aún no había tenido el tiempo necesario para conocer en profundidad al personal de seguridad de la nave. En cuanto tuviese tiempo, elegiría a los oficiales de más confianza para que formasen parte de su grupo de seguridad. Foreman hizo unos gestos indicándoles que se dividiesen para poder registrar la cubierta en el menor tiempo posible.
Sarah Mcdougal se metió por uno de los pasillos aferrada fuertemente a su fusil phaser, con los sentidos completamente alerta. Una extraña sensación se había apoderado de ella, una intranquilidad y una inquietud impropia de ella.

- Vamos, has combatido contra soldados jem'hadar en la guerra Dominion ¿de que puedes tener miedo? - Se decía a si misma. Se detuvo, le pareció escuchar algo, como unos chasquidos secos, repetidos una y otra vez.
Sarah se volvió bruscamente, dispuesta a disparar contra lo que fuese, pero sin estar preparada para lo que vieron sus ojos. Una de las paredes chisporroteaban de energía, toda ella estaba iluminada por una luz de un color azulado. La oficial de seguridad se acercó con mucho cuidado, y con una de sus manos tocó la pared. Notó como un cosquilleó en sus dedos, y de pronto, algo surgió de la pared y le agarró, era una mano con tres dedos grandes, semejantes a pinzas, tiró de ella y antes de que pudiese gritar pidiendo ayuda, desapareció por completo.
- Mcdougal, te necesito en… - Foreman se quedo callado al observar el rifle phaser tirado en el suelo y no ver ni rastro de la oficial Mcdougal. Se inclino sobre el rifle y al tocarlo le dio un pequeño chispazo de energía. De inmediato sacó su tricorder y examinó el arma y sus alrededores.
Media hora más tarde, en el despacho del capitán.
- Los equipos de búsqueda no la han encontrado. Ha desaparecido sin dejar rastro.- Indicó el jefe Foreman.
El capitán Winters ladeó la cabeza y frunció el entrecejo.
- Hay informes por toda la nave sobre sucesos extraños e inexplicables. Una persona desaparecida y varios en la enfermería en estado de shock. ¿Qué es lo que nos ha atrapado y hacía donde nos lleva? ¿Cuáles pueden ser sus intenciones?
- En el lugar de la desaparición hemos encontrado restos de solanagen.- Dijo Ro Laren.
- ¿Solanagen? Esa es una sustancia muy inestable y rara en nuestro espacio.- Apuntó el capitán.
- De hecho, tengo entendido que se especula con que es una sustancia originaria del subespacio.- Añadió Ro Laren.
El familiar sonido de la insignia del capitán les interrumpió.
- Capitán, estamos captando algo, será mejor que venga al puente.
Momentos más tarde, ya en el puente.
- Estamos
recibiendo una señal de comunicación subespacial, nos esta costando captarla
con claridad, su señal es de un tipo que no se usaba hace décadas en
- Quizás se trate de una nave que haya sido capturada como nosotros.- Dijo el capitán- Oigámosla.
- Zzz aquí la nave zzzz estamos zzzzz llevamos zzzzzzz
- Intente aclarar el sonido, señor Kowalski- Ordenó el capitán.
Kowalski manipuló varios controles de su consola y asintió mirando al capitán.
- Creo que ya la tengo.
La señal se volvió a escuchar en los altavoces del puente.
- Somos la nave estelar Excelsior. Estamos atrapados en este lugar, hemos sido arrastrados por una fuerza desconocida y somos incapaces de soltarnos. Si hay alguien, contesten, por favor.
- Interesante,
una nave estelar. Averiguen si hay una nave llamada Excelsior en la base de
datos de
- ¡Por el templo celestial!- Exclamo la primer oficial Ro Laren.
El capitán Winters se acercó a la terminal donde la bajorana examinaba la base de datos.
- Según el
registro, la fecha de inauguración de
- ¿Puede ser
que
- Quizás las
leyes físicas y temporales sean diferentes en este lugar, capitán- Apuntó la
primer oficial de
4
Hikaru Sulu miraba por la mampara del comedor de oficiales. Buscaba inconscientemente la negrura del espacio, y sobre todo el brillo de las estrellas, es lo que más echaba en falta.
- ¿Tomándose un descanso, capitán?
Sulu giró su cabeza, para ver a la comandante Janice Rand, que traía dos tazas de café caliente.
- No se tenía que haber molestado, Janice.- Dijo Sulu con una sonrisa sincera.
- ¿En que piensa, capitán?- Preguntó ella mientras se sentaba en una mesa e invitaba a su superior a tomar sitio junto a ella.
- Pensaba en si habría llevado al desastre a mi tripulación y me preguntaban que haría el capitán Kirk en una situación como esta.
- No es culpa
suya que estemos atrapados en este lugar infernal, señor. Con franqueza,
servimos ambos durante años con James T. Kirk y créame si le digo que usted no
tiene nada que envidarle, con el tiempo, su historial en
Sulu miró fijamente a su primer oficial.
- Me halaga, Janice, va a hacer que me suban los colores.
- No he dicho nada que no sea verdad.- Dijo ella antes de tomar un largo sorbo de su taza de café.
El alférez Stilles caminaba por uno de los pasillos, de camino al hangar c-4, donde tenía que reparar varios conductos defectuosos. Ya llegaba tarde y el teniente Oder seguro que le echaría bronca.
Con prisa, Stilles acciono el botón de apertura de las puertas del hangar, cuando
de improviso, se escuchó un estruendo, y Stiles vio como las compuertas del hangar que daban directamente al espacio habían estallado en mil pedazos. Sintió que el aire le era arrancado de sus pulmones, y también sintió la atracción del vacío. Se agarró con todas sus fuerzas, mientras las compuertas de seguridad se cerraban, se arrastró como pudo, aunque antes de que se cerrasen pudo ver como las figuras de sus compañeros, que eran arrastrados hacía el vacío, hacía su muerte.
- ¿Cómo ha podido ocurrir esto?- Le preguntó el capitán Sulu al alférez Stilles.
Habían pasado varias horas y Stilles aún veía a los hombres y mujeres arrojados al espacio, y solo pensaba en la horrible muerte que habían tenido.
- N-No l-lo s-se, s-señor. O-ocurrió tan deprisa, e-en c-cuento a-abrí l-la puerta del h-hangar, h-hubo u-una d-descompensión y las compuertas e-estallaron
- Necesita descansar, señor.- Dijo el doctor Altos Viger.
- Bien, que descanse. ¿Han podido recuperar todos los cuerpos?- Preguntó el capitán Sulu.

- Si, la mayoría fueron lanzados al espacio, otros consiguieron agarrarse a algo para no salir disparados, pero murieron por falta de oxigeno. También encontramos unos restos muy extraños, fragmentos orgánicos de algo que no hemos podido identificar aún.- Dijo el boliano.
- ¿Un intruso?
- Es posible. Aún no hemos analizado en profundidad los restos.
- Hágalo lo antes posible, puede que así podamos averiguar que es lo que ocurrió en ese hangar y puede que se empiece a desvelar que es lo que nos aprisiona en este maldito lugar.
Sonó el comunicador. Sulu se acercó a la pared y apretó el botón para poder escuchar al puente.
- Capitán ¿recuerda la señal de auxilio que nos ordenó enviar en todas direcciones? Creemos tener una respuesta.
- Al fin buenas noticias.- Le dijo al doctor mientras se marchaba de la enfermería.
- Su señal es difícil de captar, casi como si nuestros sensores no estuviesen preparados para captar este tipo de señal.- Dijo la comandante Rand.

- Póngala en los altavoces, escuchémosla.
- Uss
- Vaya, vaya, otra nave de
5
En la pantalla
principal de
- ¿Una taza de café, capitán Winters?- Dijo el capitán Hikaru Sulu mientras levantaba una taza de café sentado en su silla de mando.
- En otra ocasión.- Contesto divertido el capitán Winters.
- Así que en
el futuro, sigue existiendo
- O con el
pasado.- Inquirió Winters.- Como vosotros, en
- Parece que no se han aburrido, esta claro que sea lo que sea lo que nos ha capturado esta interesado en nosotros.- Dijo Sulu.
- Dice que encontraron unos restos en el accidente del hangar, mi jefe médico pueda mantener una conferencia con el suyo mientras los examina y ayudarle en lo que pueda.
- Buena idea, capitán. ¿Sabe? Me alegro de ver que en el futuro alguien seguirá portando la antorcha.
Winters se encogió de hombros.
- Gracias a capitanes intrépidos y valientes como usted, Sulu, ustedes nos indicaron el camino a seguir.
- Es agradable que los libros de historia le recuerden a uno, raro, pero gratificante.- Dijo Sulu al tiempo que volvía a sentar en su silla.
Winters no
pudo evitar una sonrisa al pensar en que pensaría el capitán de
- Mi oficial científico, el señor Friedman, tiene un posible plan para intentar liberar ambas naves.- Dijo Winters.
- Soy todo oídos, capitán Winters.
El doctor
Xizor y su ayudante, Nyon Shimoda habían recibido la noticia de que mantendrían
una conferencia subespacial con el oficial médico de
- ¿No es emocionante, doctor? ¡Vamos a hablar con un médico que vivía casi cien años en el pasado!
El médico caitiano gruño e hizo un gesto de desagrado.
- Concéntrate en tu trabajo y deja de alucinar, chaval.
- Claro, doctor, no se preocupe.- Dijo con voz asustada Shimoda.

Xizor activó la pantalla de la enfermería, y apareció el rostro de piel azul pálido, sin rastro de vello. El boliano tenía una cara afable y conciliadora.
- Encantado de conocerle, doctor Xizor, soy Altos Viger.
- Sí, sí, yo también, pongámonos manos a la obra lo antes posible. –Contestó bruscamente Xizor.
Shimoda se encogió de hombros intentando disculpar el arisco carácter del caitiano.
- Entonces comencemos.- Dijo Viger sin dejar de sonreír.
En la pantalla
principal de
- Según los cálculos de Sorak y míos, en unas seis horas, las trayectorias de las naves se aproximaran, el campo de energía que nos mantiene cautivos, y que nos lleva a un punto aún sin determinar, se fusionara en uno solo, arrastrando con mayor fuerza a las dos naves. Es probable que nuestro destino este cercano. Aunque nuestros sensores no funcionan como deberían debido al campo de energía.- Dijo Adam Friedman.
- ¿Y como piensan liberarnos?- Preguntó Sulu algo impaciente.
Una nave sola no tiene suficiente capacidad para conseguir romper el haz energético, pero si ambas naves lanzamos pulsaciones masivas de iones puede que produzcamos una reacción en cadena que romperá el haz y nos liberara.- Afirmó Friedman.

- Corremos el
riesgo de sobrecargar nuestros propios generadores y quedarnos completamente parados, sin motores.-
Interrumpió Tuvok mientras estudiaba los datos enviados por
- El típico optimismo vulcaniano ¿he?, a veces me hace recordar a un viejo amigo mío- Comentó Sulu sonriendo al recordar a su antiguo compañero Spock
- ¿Cuánta probabilidad le da al plan, señor Tuvok?- Preguntó Winters al alférez.
- Según mis cálculos, un cuarenta por ciento de que podamos romper el haz antes de que se produzca la sobrecarga.- Dijo sin ninguna emoción en su voz el vulcaniano.
- Es mejor que nada. Yo digo que lo intentemos.- Dijo el capitán Winters con firmeza.
- Lo secundo. Como diría mi antiguo capitán “El riesgo es parte del juego si quieres ocupar esta silla”- Dijo Sulu.
Más tarde, los dos capitanes escuchaban con atención el informe minucioso del doctor Viger respecto al examen de los restos.
- Los restos encontrados en el hangar, pertenecen a una criatura única, cuya base molecular es una sustancia llamada solanagen. En nuestra época aún no se ha descubierto, capitán, pero según el doctor Xizor, los análisis indican que esa es su composición.
- En nuestra nave encontramos esa sustancia, en el lugar de la desaparición de un miembro de la tripulación.- Indicó Winters con el rostro ensombrecido por la preocupación. - Eso confirma que lo ocurrido en ambas naves no es mera casualidad ni algo aleatorio.
- Estoy de acuerdo. Lo cual hace que estemos preparados para cualquier cosa. Es probable que a nuestros captores no les haga ninguna gracia que intentemos huir.
6
La primer oficial Ro Laren se sentó al lado del capitán Winters. Rezó a los profetas para que el plan funcionase. El permanecer el resto de sus días en este lugar inhóspito no era algo que estuviese en sus pensamientos.
- ¿Cuánto
queda para que estemos a la vista de
La alférez Jennifer Arístides, que acababan de darle de alta en la enfermería se giró para contestar a su capitán.
- En unos minutos, señor.- Dijo ella intentando sonreír.
- Me alegro verle de vuelta, Jennifer.- Dijo Winters.
- Friedman, ¿esta todo listo para iniciar la descarga?
- En unos segundos, los cálculos tienen que ser muy exactos para que funcione.- Contestó Friedman sin apartar la vista de su panel de control.
-
- En pantalla.
Todos los tripulantes contemplaron con inusitada expectación la esbelta forma de la nave estelar. El poder ver con tus propios ojos una nave de más de ochenta años de antigüedad, perteneciente a un pasado glorioso y casi legendario para muchos era todo un sueño hecho realidad.

En
- Fascinante.- Exclamó Tuvok.
- Tiene que
ser una nave fabulosa, lo que daría por poder pilotarla aunque solo fuese una
vez.- Dijo Sulu recordando sus días al timón de
- Recibo
comunicación de
- Afirmativo, a su señal.
En
- ¡Ahora!- Gritó el capitán Winters.
A la señal de
Las pulsaciones de iones al chocar con el campo de energía hicieron que todo se iluminase como si fuese un espectáculo pirotécnico de enorme magnitud.
- ¿Cuál es el estado del campo, señor Friedman?
- Funciona, estamos consiguiendo erosionarlo.- Dijo el oficial científico mientras examinaba las lecturas.
- Desvíe toda la energía no vital hacía el campo, es ahora o nunca.- Ordenó el capitán Winters.
La tensión en
- ¡El campo se colapsa! ¡Lo hemos conseguido!- Gritó Friedman.
Todos los oficiales estallaron en una euforia y una alegría desmedidas.
- Lo hemos logrado, capitán Sulu.- Dijo Winters a través del comunicador subespacial.
- Mis felicitaciones al señor Friedman, capitán.- Contestó Sulu.
El jefe Foreman se percató de una lectura de los sensores en su estación táctica. Manipuló los controles para observar más detalladamente la lectura.
- Capitán, lo sensores ya funcionan a pleno rendimiento. Hemos captados unas lecturas anómalas. Se acercan con rapidez.
- Póngalo en
pantalla y envié la señal a
- ¡Por los profetas!- Exclamó Ro Laren con cara de sorpresa y estupefacción al contemplar la imagen de la pantalla.
El resto del personal miraba con asombro e incredulidad.
- ¿Qué demonios es eso?- Dijo el capitán Sulu, acercándose lo más posible a la pantalla. No daba crédito a lo que estaba viendo.
7
En las
pantallas de
Unas criaturas, cuya estructura craneal era enorme en comparación con el resto del cuerpo, que parecía atrofiado. No parecían verse afectados en absoluto por los rigores del espacio.

- ¡Alerta roja!- Ordenó el capitán Winters.
Un destello azulado surgió de las criaturas y se dirigió a las dos naves.
La luz penetró
en el puente de
- ¿Qué están haciendo? –Preguntó La alférez Arístides.
- Creo que nos están escaneando.- Dijo el capitán Winters.- Hagamos lo propio, señor Friedman, examínelos con detenimiento. Quiero ver que son exactamente.
Notaron una intrusión violenta, sin ningún miramiento, en sus mentes, en su misma alma, una presencia desagradable, hostil y violenta que escarbaba en cada pensamiento de su ser.
“Somos los nume. En el lejano pasado, éramos similares a vosotros, nuestros cuerpos eran fuertes y sanos, pero con el tiempo, fuimos centrándonos en nuestras habilidades mentales y dejando que nuestros cuerpos físicos se atrofiasen. Nuestros cuerpos son débiles y nuestras mentes poderosas, por lo que necesitamos sirvientes que atiendan todos nuestros caprichos y necesidades. Por ello traemos naves desde fuera de nuestra habitad, ya que no podemos salir de aquí, para conseguir esos sirvientes que nos sirvan. Vosotros sois los primeros que logran liberarse de nuestro haz de energía, antes de llegar a nuestro mundo. Sin duda seréis unos siervos excelentes…. “
Las palabras que gritaban en sus cabezas, que ahogaban sus pensamiento, eran intercaladas con visiones de cientos de humanoides que trabajaban de sol a sol, que realizaban trabajos forzados hasta caer exhaustos y sin fuerzas, que morían agonizando sin ninguna esperanza en sus ojos.
La voz y la agresión de los nume la habían sufrido cada individuo de las naves estelares.
- Capitán Winters, es hora de luchar juntos. Es preferible morir luchando que no esclavizados el resto de nuestros días.- Dijo el capitán Sulu.
- Estoy de acuerdo. Carguen armas, suban los escudos.- Ordenó Winters a sus hombres.
En la sala de ingeniería
de
Eran altos y espigados, de piel grisáceo azulada, con ojos saltos y tres dedos afilados, como pinzas.
- Informe de
- ¡Jefe!- Gritó Winters señalando a Foreman.- ¡Llévate un grupo de seguridad y ayúdales!
- Enseguida.- Dijo el jefe Foreman mientras se encaminaba al turboascensor.
Reunió a un
grupo de diez oficiales fuertemente armado y se teletransportaron a
Foreman
encontró a un puñado de hombres de la seguridad de
- Venimos de
- Aparecieron de la nada, tienen esta cubierta casi controlada.- Contestó Leonard James Akaar(5), el jefe de seguridad de la nave.
- No por mucho tiempo. – Foreman hizo gestos a sus hombres para que avanzasen.
Caminaron
envueltos en las luces de emergencia que parpadeaban insistentemente. Empezaron
a disparar ráfagas con sus rifles phaser, derribando a varios alienígenas. Un cegador
destello de una descarga destrozó el panel tras Foreman. Devolvió el fuego con
energía, ya sentía la adrenalina fluir
en su cuerpo. En el fragor de la batalla, Foreman se puso delante de uno de los intrusos
que intentó atacarle con sus pinzas, él usó su rifle como escudo, parando el
golpe, para después, con la culata del arma, golpearle en la mandíbula y dejarle inconsciente. Poco
a poco el equipo de Foreman y los oficiales de
- Podemos derrotarles.- Exclamó Akaar.- Sigámoslos.
- Detrás de usted.- Dijo Foreman empuñando su arma.
No muy lejos de allí.
- ¿Tiene fijado a los nume, Arístides?
La alférez asintió ante la pregunta de su capitán.
- ¡Fuego!
Una andanada
de torpedos de fotón salieron disparados desde

Los nume permanecieron impasibles mientras los torpedos se acercaban a ellos.
De pronto, los torpedos empezaron a chocar unos contra otros explotando.
- ¿Qué ha ocurrido?- Preguntó el capitán Winters contrariado.
Antes de que
le pudiesen responder, una onda energética envolvió a los nume, rodeándolos por
un círculo de luz. Un rayo de energía surgió de ellos y alcanzó a

- ¡Informe de daños!- Gritó Sulu a sus hombres. Había varios paneles que habían estallado y los intentaban apagar con los extintores.
- Daños en las cubiertas 4, 5, y 6, escudos al treinta por ciento, han saltado varios relés en la cubierta 2, una fisura abierta en esa misma cubierta. Fugas de plasma en los colectores.- Dijo la comandante Rand.
- No sobreviviremos a otro impacto semejante.- Apuntó Tuvok con tranquilidad en su voz, pese a la situación de peligro en la que se encontraban.
- Gracias por recalcar lo obvio, señor Tuvok.- Dijo Sulu.
- ¿Se encuentran bien?- Preguntó el capitán Winters a través del comunicador.
- No es nuestro mejor día.- Bromeó Sulu- No nos vendría mal algo de ayuda..
- La tendrá.-
Dijo Winters mientras se levantaba. – Alférez Arístides, sitúenos en una
trayectoria entre los nume y
- ¿Señor?- Preguntó la joven timonel con cara de incredulidad.
- Nuestra nave
es más grande y más avanzada que
La inmensa
silueta de
Casi como si fuese una provocación, los nume volvieron a lanzar un rayo de energía que impacto contra la nave estelar.
El capitán se agarró a los brazos de su asiento mientras la nave se estremecía a consecuencia del impacto.
En una de las
cubiertas de
Los hombres de Akaar, apoyados por el equipo de seguridad del jefe Friedman estaban haciendo retroceder a los invasores.
Foreman y Akaar se encontraban junto a varios hombres parapetados detrás de unas improvisadas barricadas.
- Cuando caen muertos o inconscientes se desintegran, como si no quisieran dejar rastro alguno.- Dijo Foreman mientras observaba algunos montones de cenizas humeantes.
- Son como autómatas sin mente, como si fuesen marionetas y alguien manejase sus hilos.- Comentó Leonard James Akaar.
Quizás sea el destino que nos espera si perdemos esta batalla.- Pensó Foreman mientras seguía disparando su rifle phaser.
- Creo que tengo una idea.- Exclamó Sorak con un tono calmado.
- Dispara.- Dijo Winters sin dejar de mirar de reojo al monitor con la posición de los alienígenas.
- Según el análisis
los nume, al igual que los asaltantes que están atacando
- ¿Cuánto tiempo necesita?
- Necesito modificar algunos sistemas para poder emitir en la frecuencia toronica adecuada.
- Haga lo necesario.- Dijo Winters mientras encendió el mini- monitor de uno de los brazos de su asiento. En un segundo apareció el rostro del capitán Sulu, algo alterado debido a la situación.
Tras explicarle el plan que su jefe de ingenieros había elaborado.
- Si funciona, tendremos que salir rápidamente de aquí.- Apuntó Sulu.
- Déjenos eso a nosotros, capitán.- Indicó Winters dándole vueltas a una idea perturbadora. Si los nume les leían los pensamientos, sabrían de su plan y los destruirían antes de tener oportunidad de utilizarlo. Esperaba que estuviesen demasiado ocupados para ello.
- Ya he realizado las modificaciones oportunas, capitán.- Dijo el jefe de ingenieros.
- A mi señal.- Dijo el capitán Winters.
- Los nume se preparan para lanzar otro ataque.- Anunció el teniente Weber.
-¡Hágalo, señor Sorak!- Gritó Winters al ver que el haz de energía empezaba a rodear a los alienígenas, el paso anterior a que disparasen.
El vulcaniano activó la descarga toronica. Unos instantes después, los nume comenzaron a brillar intensamente desde dentro a fuera, inmediatamente hubo una explosión que cegó temporalmente a los tripulantes de las dos naves.
- ¡Máxima velocidad! ¡Adelante!.- Exclamó Winters señalando hacía adelante.
Al unísono, las naves estelares salieron disparadas alejándose de la onda de choque generada por la enorme explosión.
El jefe Foreman y Akaar contemplaron como sus enemigos se convertían en un montón de cenizas humeantes.
- Parece que
hemos ganado.- Advirtió Foreman con una medio sonrisa al jefe de seguridad de
Akaar asintió mientras cogia en sus manos un puñado de las cenizas de un enemigo caído
.
8
Diario del capitán/ Fecha estelar: 58120.4
“Nos dirigimos a máxima velocidad hacía el lugar donde termina esta zona del espacio.
El capitán Sulu y su tripulación nos han invitado a una celebración en su salón de oficiales y hemos aceptado gustosamente. “
- ¿Qué le parece esta antigualla?- Preguntó Hikaru Sulu al capitán Winters que se servía una copa de brandy sauriano.
- El poner los pies en una nave así, es una experiencia inigualable, muchos oficiales darían lo que fuese por tener la ocasión de hacer algo similar.- Comentó Winters a su homologo.
Sulu esbozó una sonrisa.
-
- Nunca me
había parado a pensarlo, pero inconscientemente si es posible que piense en
- En la soledad del espacio, tu nave es tu mejor aliada, Eric.
- ¿Interrumpimos?- Era la voz de Ro Laren, que estaba acompañada de Tuvok y de la comandante Rand.
- Al contrario.- Contestó Winters.
- ¿Creen que volveremos a tener noticias de esos nume?- Preguntó la comandante Rand.
- Lo ignoró. Pero en cuanto salgamos de este lugar, dejaremos una baliza de aviso para que ninguna persona se adentre en esta zona.- Comentó Winters.
- Me preguntó
si los alienígenas que atacaron
- Quizás nunca lo sepamos.- Contestó la comandante Rand.
- Entonces ¿están seguros de que conseguiremos volver a nuestra época?- Inquirió Sulu.
- Según mi
oficial científico,
- Es una teoría bastante razonable.- Añadió Tuvok arqueando una ceja.- Aún así, hay cierta probabilidad de que sea equivocada.
- Lo averiguaremos muy pronto.- Dijo Sulu mientras pensaba en la posibilidad de quedar atrapado en el futuro y no volver jamás a su época de origen ¿seguiría viva su hija Demora? ¿Sus amigos? ¿Que le depararía una experiencia así?
Sulu dejo su copa en la mesa y se volvió hacía el capitán Eric Winters.
- ¿Le gusta
practicar el esgrima?- Preguntó el capitán de
- Estoy algo oxidado, pero creo que seria un más que digno oponente.
- Es justo lo que quería escuchar. Voy a buscar mi equipo y mi florete, le espero en diez minutos en el gimnasio. Va a ser el combate de su vida.- Dijo él guiñándole un ojo. (6)
- Ha combatido
con mucha destreza, señor Akaar.- Dijo Harper Foreman mientras le entregaba una
copa al jefe de seguridad de
- Los de mi pueblo somos hábiles en el arte de la guerra.- Contestó Leonard James Akaar.
- Eso he oído, amigo.
- Usted tampoco lo ha hecho nada mal. Aunque nuestro verdadero enemigo no eran esas desgraciadas criaturas, si no quienes les enviaban. Espero que ningún otro ser vivo pueda caer de nuevo en sus garras.
- Brindemos por ello.- Dijo Foreman elevando su copa.
Unas horas
después llegaron al limite de
- Capitán,
- En pantalla.
En la pantalla se formó la imagen del capitán Hikaru Sulu y detrás suyo toda la tripulación de puente de su nave.

- Hemos pensado que era un buen momento para despedirnos, capitán Winters. Ha sido todo un honor compartir estos momentos con vosotros, me quedo tranquilo sabiendo que el futuro estará en buenas manos.
- Solo puedo darle las gracias, capitán Sulu. El placer de su compañía y el poder vivir esta aventura juntos es algo que guardaremos para siempre. Buen viaje y que el viento le sea favorable.
- A usted también. Excelsior fuera.
Las dos naves
cruzaron juntas el umbral de
- Funcionó, regresaron a su tiempo.- Comentó Ro Laren.
- Alférez Arístides, lance la baliza y salgamos rápidamente de las cercanías de este lugar.- Ordenó Winters.
Epilogo
Año 2293
- Hemos regresado sanos y salvos. Y con una experiencia estimulante a nuestras espaldas.- Dijo Sulu a su primer oficial, la comandante Rand.
- Les echare de menos.- Comentó emocionada Janice Rand.
- Yo también, vieja amiga, yo también.
El señor Tuvok se acercó al asiento del capitán Sulu, que lo observó divertido.
- ¿Qué se le ofrece, señor Tuvok?- Preguntó Sulu.
- Le he traído esto.- Dijo el vulcaniano señalando un recipiente metálico que llevaba en una mano.

- Es una variedad de café creada por mí, con plantas vulcanianas. Pensé que quizás querría probarla, capitán.
- ¿Intentando impresionar a tu capitán?- Dijo Sulu sonriendo.
- No era mi intención. Sé de su afición al café, así que encontré adecuado que probase esta variedad.
- El día que los vulcanos tengan sentido del humor… Veamos ese café, señor Tuvok.
El vulcaniano
le llenó su taza con su café. Sulu lo probó, para después mirar a su oficial y
decir:- ¿Al final que va a hacer? ¿Abandonara
Tuvok no se inmutó en lo más mínimo ni cambio la expresión seria de su rostro.
- He tomado la
decisión de seguir a su servicio. La decisión más lógica es darme un tiempo
para pensarlo con calma, y decidir si
Sulu asintió complacido.
- Realmente me alegro de que continúe con nosotros, puede que usted no lo crea, pero creo que llegará a ser un excelente oficial, mi instinto me lo dice. Además, su café vulcaniano no esta nada mal.
- Gracias, capitán.
- Ponga rumbo a la base estelar más próxima.- Ordenó Sulu.
Año 2380
Harper Foreman entró en su camarote. Estaba cansado, había sido una jornada dura y larga. Cenaría algo ligero, se ducharía y dormiría unas horas antes de su siguiente turno.
Aunque antes tenía algo importante que hacer.
Se sentó en su escritorio y activó la comunicación subespacial.
En unos segundos, apareció un rostro en la pantalla.
- ¿Es segura la línea?
- Esta protegida, cualquiera que la examiné, pensara que estoy hablando con mis padres, no tiene de que preocuparse.
- Esperaba tu comunicación hace días.
- Hemos tenido problemas, hasta este instante no he podido hacerlo, en el lugar donde estábamos no funcionaban las comunicaciones a larga distancia.- Comentó Foreman.
- Sabes que ya no hay marcha atrás, a partir de este momento no podrás quitarte de en medio.- Dijo su interlocutor con un tonó casi de amenaza.
- Confíe en mí, almirante Stoner. (7)
Continuará…
1) En Star Trek Valhalla 1al 3
2) Como se ha podido ver en la serie de Star Trek Unity
3) Todos estos hechos ocurrieron en Star Trek VI: Aquel País Desconocido.
4) La directiva temporal es una
regla de
5) Leonard James Akaar se llama axial por las dos personajes que salvaron su vida en el momento de su nacimiento: Leonard Mccoy y James T. Kirk. Ambos salvaron a su madre de una muerte segura en su mundo natal Capella, durante un capitulo de Star Trek Original Series.
6) Hikaru Sulu es un gran aficionado al esgrima y muy experto en este deporte.
7) Los seguidores de Star Trek Voyager sabrán quien es el almirante Raymond Stoner.