“Los nuevos tiempos siempre acarrean nuevos peligros. La tripulación de la USS Valhalla, al mando del Capitán Eric Winters se deberá enfrentar la nueva era de la Flota Estelar y hacerle frente a nuevos y desconocidos desafíos”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan :

STAR TREK VALHALLA

  

Escrito por el Dr. Banner

Portada: Álvaro Carrasco

Fecha Estelar: 58411.4

                                                               Prólogo

- Un café doble, Rognor.

- Marchando, capitán.

Mientras el tellarite le servia el café, el capitán observaba el bar de oficiales.

-Tiene mala cara ¿no ha dormido bien?

- Hace varias noches que no pego ojo.

- Debería ir a la enfermería que le recetara algo el doctor Xizor.

-¿Gruñido? Seguro que me recomendaría unas vacaciones en Risa(1), y no tengo tiempo para unas vacaciones.

Rognor estalló riendo a carcajadas. Sus pobladas cejas se arquearon sobre los ojos negros, sin iris. Su nariz porcina y rosada no paraba de resoplar.

- Mis disculpas, capitán, a veces no puedo controlar mi risa.

- Tranquilo, amigo, a veces desearía tener tu sentido del humor.

Tomándose el café, se percató de un oficial que desayunaba en un rincón solitario del bar de oficiales. Nadie parecía hacerle demasiado caso. Quizás tenia problemas de integración, eso tenia que solucionarlo.

Kayron devoraba literalmente unos trozos de carne cruda. El organismo de los gorn no toleraba los alimentos cocinados, por lo que solo comía carne cruda, ya que además son carnívoros por naturaleza.

- ¿Cómo le va, Kayron?

El gorn dejo de comer y miró al capitán.

- Bbien, señorr.

El capitán se sentó en una silla enfrente del oficial táctico de la Valhalla.

- ¿Se adapta bien? ¿ve muchas diferencias culturales?

- Muchasss, por ejemplo, en mi mundo nunca noss juntamoss  para comerr. Comemos en solitario. Pero quierro integrarme y compartir susss costumbress .

- Bien hecho, estoy seguro de que la experiencia valdrá la pena. Si tiene algún problema, solo tiene que decírmelo ¿de acuerdo?

- Graciass sseñorrr.

 

Tendría que incentivar el que algunos tripulantes para que pasen algo de su tiempo libre con Kayron. Quería que el gorn se sintiese parte de esta tripulación.

Abandono el bar de oficiales y subió por el turboascensor hacía el puente.

Adam y Jennifer caminaban por uno de los pasillos de la nave.

- ¿Sabes por donde anda Niesha, Jennifer?

Esta sonrió divertida.

- No pierdas el tiempo, creo que esta en la holosección con Dorg.

- ¿¿Dorg? ¿el boliano? Esta claro que no encajo en sus gustos.

- No te desilusiones, don Juan, seguro que pronto caerá rendida a tus pies.

- Esta claro que es todo un reto el salir con ella.

-¿Un reto? ¿solo es eso para ti? ¡hombres!

En el puente se encontraba al mando la primer oficial Ro Laren. Sin duda la misión de cartografiar mapas estelares del sector K-7 no era una tarea muy estimulante, pero alguien tenia que hacerlo. Ro ahogo un bostezo, mientras pensaba en lo que haría al terminar su turno.

El puente se sacudió repentinamente.

- ¿Qué ha sido eso?- Preguntó la primer oficial.

- Una fisura sub-espacial. A aparecido de repente.- Comentó el alférez Collins.

- En pantalla.

En la pantalla principal apareció la fisura. Era como una línea de luz que desgarraba el mismo espacio. La nave empezó a sacudirse.

- La fisura nos a atrapado en un campo de partículas que nos atrae directos a ella.

- Retropopulsores. Sáquenos de aquí. Alerta roja. Todos a los oficiales de mando suban al puente.

- No podemos liberarnos. 2 minutos para entrada en la fisura.

- Pruebe con una emisión controlada de taquiones, eso podría liberarnos del campo.

Era Friedman que acababa de entrar junto a la alférez Arístides. Ambos ocuparon sus respectivos puestos.

- ¡No funciona!

La Valhalla se veía arrastrada por la fuerza de la fisura sin poder liberarse. La fuerza de sus motores no era suficiente para liberarse. Con un tremendo impacto traspasó el umbral y penetro en el interior del fenómeno espacial.

El capitán pisó el puente justo a tiempo para ver como la nave estaba varada dentro de la fisura sub-espacial.

- Capitán, ¡estamos prisioneros!

 

Sombras infinitas

Diario del capitán / Fecha estelar: 58411.4:

Llevamos un día entero atrapados en un fenómeno sub-espacial que mantiene prisionera a la Valhalla. El señor Sorack y el resto del equipo de científicos y ingenieros de la nave trabajan a contra reloj para encontrar una posible solución.

                                                               1

Por la ventana de su despacho en el puente, el capitán Eric Winters observaba el lugar donde se encontraban. Según Friedman, se trataba de una zona sub-espacial fuera del espacio, en teoría, las normas que rigen en nuestra realidad no tendrían por que servir en este lugar. Las sondas lanzadas se habían perdido sin dejar señal alguna. Tenían que encontrar una forma de salir de esta zona, quien sabia el peligro que podían correr estando en este lugar inhóspito.

- Capitán, acuda al puente.- Era la voz de Ro.

Todos en el puente miraban atónitos a la pantalla principal. En ella se veían cientos, quizás miles de naves espaciales a la deriva. Los diseños de algunas naves eran familiares, pero muchas de ellas eran de origen desconocido. El aspecto de muchas de ellas era degradado y envejecido, como si llevaran en esta zona sub-espacial cientos de años. Un escalofrío recorrió a muchos de los miembros de la tripulación que observaban esta escena.

- Informe, alférez Arístides.

- Los sensores indican que muchas de estas naves llevan aquí varios siglos. En algunas quedan algún rastro de energía, pero en su mayoría solo son chatarra flotante, señor.

- ¿Señales de vida en alguna de ellas?

- No, no hay.. Esperé, en una de ellas detecto algún tipo de señal vital, no puedo concretar más, los sensores no funcionan a pleno rendimiento en este lugar, señor.

La energía en el puente fluctuó durante un momento y los niveles de luminosidad descendieron.

- Capitán, nos llaman desde ingeniería.- Comentó Friedman.

- ¿Qué ocurre, señor Sorack?

- Tenemos un grave problema, capitán. Esta zona, este espacio donde estamos, actúa como una esponja absorbiendo nuestra energía. Si no hacemos algo y salimos de este lugar, en dos días estaremos sin energía.

Tal y como lo decía la voz fría y carente de emociones del vulcaniano, casi parecía que no estaban en peligro alguno.

- Señor Friedman, baje a la sala de ingeniería y intente ayudar en lo posible al señor Sorack. Tenemos que salir de aquí ya.

- Número uno, reúna un equipo y investigue la nave donde se ha detectado señales vitales.

                                                                2            

El estar atrapados en un lugar desconocido hacía que mucha gente pudiese perder los nervios, por lo que la consejera Niesha estaba preparada en su despacho para atender los problemas que pudiese tener la tripulación. Se encontraban ya en horario de noche y seguro que muchos no podrían conciliar el sueño.

Las puertas del despacho se abrieron y entro un oficial. Tenía la cara sudorosa, y el rostro angustiado, miraba a un lado y a otro como asustado.

- ¿Qué le ocurre, alférez?- Preguntó Niesha con voz tranquilizadora.

- No lo sé... En sueños veía como algo, una presencia se me acercaba, no podía verla , pero si sentirla...

-Es normal, todos estamos muy estresados. Quizás el doctor lo podría dar algo para que descanse.

-¡No! ¡no puedo volver a dormir! Si lo hago, me llevaran con ellos.

-Tranquilícese. ¿Cómo sabe que le llevaran con ellos?

- De algún modo se metieron en mi mente, pude escuchar sus susurros y supe que me llevarían... ¡No puede permitirlo, consejera!

Niesha le paso el brazo alrededor de los hombros. Sin duda este hombre se encontraba paranoico y algo desorientado. De momento intentaría devolverle la calma y después harían una visita al doctor Xizor.

De repente, el alférez se apartó de su lado y empezó a moverse de un lado a otro de la habitación.

- ¡Están aquí, les oigo!

- No hay nadie.

Sin embargo, notaba algo que no podía explicar, todos sus sentidos le decían que no estaban solos. Se escucharon como unos susurros en algún tipo de lengua alienígena desconocida y algo se materializo tras el alférez. Los ojos le dolían al fijar su vista en la criatura. Era como una especie de sombra, sin rasgos definidos. Agarró al alférez de los pies y estiro de él. Este pidió ayuda mientras la criatura lo arrastraba, Niesha le agarró de una de las manos y intento tirar, pero no puedo evitar que ambos se desmaterializasen. Niesha salió del despacho asustada y se apoyo en una de las paredes del pasillo. En cuanto consiguió tranquilizarse un poco, pulsó la insignia y dijo:

- Seguridad, vengan a la cubierta 6. Tenemos visita.

                                                                3

Una lanzadera se acercaba a la nave en la que habían detectado señales de vida. Ro Laren había reunido un grupo compuesto por Kayron, el doctor Xizor y el alférez Michaels. La nave era de un tamaño medio, el casco, abollado y con señales de impactos y degradación era de color azulado. La lanzadera se acoplo por una de las esclusas y se introdujeron el interior de la nave.

 La nave tenia perdida de gravedad y apenas había oxigeno, por lo que optaron por usar trajes de gravedad cero. Lo primero que hicieron fue dirigirse hacía  puente de la nave, que estaba sembrado de cadáveres en descomposición. El doctor los examino detenidamente con su tricorder médico mientras los demás analizaban los datos del ordenador de la nave. La raza que habitaba esta nave era totalmente desconocida en la base de datos de la flota. Su aspecto era humanoide, con piel de color azulada y ojos negros sin pupilas visibles.

- Transportare un cadáver para su autopsia.- Dijo Xizor mientras colocaba un señalizador a un cuerpo y este era transportado a la lanzadera.

- Parece que murieron combatiendo.- Comentó Ro Laren.

- Ssin embargo, no hay cuerposss del enemigo al que combatían... Dijo Kayron.

Era algo extraño, sin duda. Quizás el enemigo recogía los cuerpos de los caídos en la batalla. Se escuchó un ruido, y Ro enfocó la linterna de su muñeca hacía el lugar de donde procedía el sonido. Detrás de unos restos había alguien.

- Tranquilízate, somos amigos.- Dijo Ro.

Parecía ser uno de los tripulantes de la nave. Les miró  durante unos instantes con ojos asustados y después se lanzó contra ellos. Kayron disparó su phaser aturdiendo al  alienígena.

- Seguramente estaría fuera de sí. Lo llevaremos con nosotros.

Sin previo aviso todos notaron un fuerte dolor en el cráneo  y sintieron una intrusión en sus mentes. Unas presencias extrañas y ajenas a su comprensión que gritaban cosas en un idioma desconocido  para los cuatro.

- ¿Qué ocurre?- Gritó Michaels.

En varios puntos se empezaron a ver distorsiones y varias formas se materializaron ante ellos. Sus formas eran vagas, como sombras distorsionadas.

- El tricorder no capta nada, es como si no estuviesen aquí.- Dijo Ro.

Las criaturas se quedaron quietas, como observándolos con curiosidad. En cuanto dejaron de escuchar sus voces en sus mentes, atacaron.

Los disparos de phaser iluminaron el puente. Varias criaturas cayeron, apareciendo otras en su lugar. Una de las criaturas alcanzó al alférez Michaels, hiriendo en una pierna con sus garras. Kayron lo recogió del suelo mientras disparaba contra su agresor.

- ¡Ordenador, Transporte para cinco!

El ordenador de la lanzadera los teletransporto a bordo al instante siguiente.

Para su sorpresa, la cubierta de la nave alienígena estaba cubierta de las criaturas, que ya estaban posándose encima de la lanzadera.

-¡Sáquenos rápidamente de aquí, Kayron!- Ordenó Ro.

La lanzadera salió disparada a velocidad de impulso, tirando a una docena de criaturas y dejándolas flotando en el espacio.

Ro tenia la certeza de que  las sorpresas en este remoto lugar solo acababan de empezar.

                                                               4   

El capitán Winters se sirvió un café del replicador y se sentó ante el monitor de su despacho. Los informes de varios avistamientos y encuentros con unas extrañas criaturas alienígenas se habían disparado en poco tiempo. Al parecer en la nave donde encontraron a un superviviente también encontraron una numerosa cantidad de esos seres. En la Cygnus y en la Exeter vivió bastantes aventuras, pero en aquel caso no era el oficial al mando. Ahora era su deber llevar a la Valhalla a casa. Y lo lograría, fuese como fuese. En momentos como este echaba mucho en falta el consejo de Selima.

En la enfermería, el doctor Xizor manipulaba un hipospray con precisión.

- 100 miligramos de inaprovalina.

Shimoda estaba absorto mirando al alienígena tendido en la bio-cama y no se percato de que le llamaban.

-¡Esta sordo o qué! 100 miligramos de inaprovalina ¡ya!.- Gritó enfadado Xizor.

-Lo siento, doctor.

- Yo también, más me valdría activar el sistema médico holográfico de emergencia que tenerte como ayudante grrr.

De improviso, el alienígena despertó. Empezó a gritar y intentar soltarse de las correas que le sujetaban.

- Cálmate, amigo. Nosotros venimos a ayudarle, aquí estará a salvo.

- ¡Nos van a matar a todos! ¡ellos viven aquí! ¡asesinaron a toda mi tripulación!

- Tranquilícese.

- Nunca saldremos de este lugar infernal. No hay salida.

- El capitán nos sacará de aquí, este seguro de eso.

En otro lugar de la Valhalla, el teniente Kayron estaba repartiendo fúsiles phaser a su personal de seguridad.

- Tenemoss que essstar alerta. Doble lass guardiass. Turnos dobless.

- Con esta belleza en mis manos, me siento muy seguro, teniente.- Comentó el alférez Stern.

- Tened los ojos bien abiertoss.

Kayron confiaba más en si mismo que en el arma que llevaba. Esta era una de sus primeras misiones con la Valhalla y daría su vida por su capitán y por su nave. La seguridad de la Valhalla estaba en sus manos y no iba a defraudar la confianza que habían depositado en él.

En ingeniería, Sorack y Friedman creaban montones simulaciones de ideas conjuntas que se les ocurrían a ambos. Llevaban horas intentando dar con la solución para salir de la zona sub-espacial donde se encontraban. Sin ningún éxito hasta el momento.

- No lo vamos a conseguir, nos quedaremos atrapados aquí para siempre..

- No es lógico ponerse nervioso, así no halláremos la solución al problema.

- ¿y si modificamos el haz del deflector principal para emitir taquiones?

- Mmm podría funcionar, pero no disponemos de la potencia necesaria para ello.

El vulcano ni se inmuto cuando sonó la señal de su insignia intercomunicadora.

- Acudan al puente de inmediato.

- Si, capitán.

Al acudir al puente, vieron en la pantalla principal, agazapado, como un ave de rapiña, una nave de guerra romulana.

- Estaba oculta, señor, por eso no la detectamos.

- Llámeles

En la pantalla apareció el rostro marcado y afilado de una romulana. El pelo era de color negro, cortado al estilo típico de su raza. Sus orejas puntiagudas y sus cejas no dejaban dudas de su origen. Así como la aptitud arrogante de su rostro.

- Aquí la comandante Serak del pájaro de guerra romulano Nevior. Parece que estamos en la misma situación.

- Soy el capitán Eric Winters, de la Uss Valhalla. Propongo un encuentro entre nosotros para poder hallar una forma conjunta de salir de este lugar.

- ¿Una alianza? En otras circunstancias me negaría... Sin embargo, solos ninguno de nosotros podrá salir de aquí, juntos quizás si... Envíenme las coordenadas de transporte.

- Enseguida.- Dijo el capitán mientras le hacía un señal a Kayron.

La imagen de la comandante romulana desapareció de la pantalla, para ser sustituida por el sub-espacio.

- Adivina quien viene a cenar esta noche...

                                                               5

La comandante Serak vino acompañada de tres miembros de su tripulación. Dos soldados y su ingeniero jefe. Tanto los romulanos como la tripulación de la Valhalla

estaban  incómodos unos con otros. No era habitual la cooperación entre ambas razas, y a pesar de que las conversaciones de paz entre el imperio romulano y la federación se habían iniciado, no se pueden fácilmente borrar décadas de hostilidades por ambos bandos.

Escoltados llegaron a la sala de reuniones, donde les esperaban los oficiales del puente.

- Comandante, tome asiento, por favor.

- Dejémonos de formalismos, capitán. Llevamos dos semanas atrapados en este lugar infernal, he perdido a la mitad de mi tripulación y se que no aguantaremos mucho más.

- ¿Han sufrido los ataques de unas criaturas alienígenas? – Preguntó Ro Laren.

- Si, los sufrimos los primeros días, hasta que conseguimos idear un método para que no puedan materializarse en el interior.

- ¿Cómo lo han conseguido?

La comandante indicó a su ingeniero que se adelantase.

- Modificando los escudos con una frecuencia determinada y reforzándolos con ondas de neutrones. Se tiene que utilizar gran parte de energía, pero funciona.

- Espero que nos pasé las especificaciones necesarias para aplicarlas en la Valhalla.- Indicó Sorack.

El ingeniero romulano miró con desagrado a Sorack. En la expresión del rostro se le notó el rechazo ante el vulcano. La enemistad entre romulanos y vulcanos era milenaria.

- Si mi comandante me lo ordena, no tendré ningún problema...

- Solo si dejamos de lado nuestros prejuicios y desconfianzas mutuas podremos salir de aquí.

- Estoy de acuerdo, capitán. De inmediato les enviaremos los datos para mejorar sus escudos.-Dijo la comandante Serak

- Bien, Sorack, Friedman, quiero que colaboréis estrechamente con el ingeniero jefe de la Nevior.

- Tenemos algunas ideas, señor, quizás podamos desarrollarlas juntos.- Comentó Friedman.

- Bien, pues pongámonos manos a la obra, no hay tiempo que perder.

De inmediato todos se pusieron a trabajar. Con los datos facilitados por los romulanos, modularon los escudos y las criaturas dejaron de aparecer por la nave.

Encerrados en ingeniería, Sorack, Friedman y Topar, el ingeniero jefe romulano, trabajaban en la idea que había desarrollado Friedman.

- Si juntamos ambos haces de taquiones de ambas naves, usando gran parte de la energía, crearíamos una disruptura capaz de liberarnos.

- Quizás, pero si no calculamos correctamente los datos, explotarían ambas naves.

El vulcano arqueó la ceja ante el comentario de Topal.

- Y aún en el caso de que funcionase, hay bastantes probabilidades de que eso ocurra.

- Centrémonos.- Dijo Friedman.

El capitán Winters caminaba por uno de los pasillos de la nave, observando los datos que indicaban que los escudos funcionaban correctamente.

Sonó su insignia intercomunicadora.

-¿Si?

-Capitán, creo que ya lo tenemos.

- Estupendo, señor Sorack. Preséntense en el puente.

Momentos después en el puente. La comandante Serak observaba a través de la pantalla de su pájaro de guerra romulano las explicaciones de los ingenieros.

- Hemos creado un método con el que creemos podremos liberarnos. Modificando el deflector principal de ambas naves, para que a la vez, emitan un haz concentrado de taquiones crearemos una disruptura que nos liberara de la zona sub-espacial.

- ¿Hay algún riesgo, señor Sorack?

Los tres, humano, romulano y vulcano se miraron entre ellos.

- Hay el riesgo de que ambas naves se sobrecarguen y eso cause la destrucción de las dos, señor.

Winters frunció el ceño durante un instante.

- Creo que no tenemos más alternativas. Si no salimos pronto de este lugar, pereceremos de todas formas.

- Estoy de acuerdo, capitán.- Indico la comandante romulana.

- ¿Cuánto tardaran en prepararlo todo?

- Una hora. Tenemos que coordinarlo todo al segundo, si no lo hacemos exactamente al mismo momento, no funcionara.

- Bien, a trabajar, señores.

                                                               6

El la enfermería, el doctor Xizor realizaba el informe de las autopsias de los cadáveres rescatados de la nave alienígena. Estaba perdido en sus pensamientos cuando escuchó el sonido que indicaba que los instrumentos médicos detectaban un paro cardiaco en el paciente alienígena. Rápidamente se acerco a la bio-cama y observo con su tricorder médico que su señal se debilitaba por momentos.

-¡Estimulador cortical!

Shidoma se lo pasó rápidamente. El caitiano se lo adhirió a la frente del paciente y empezó a administrar descargas controladas para reanimar al paciente. Tras varios intentos estaba claro que no había nada que hacer.

- Lo hemos perdido.

- ¿Qué es lo que ha podido ocurrir?- Preguntó Shimoda.

- Lo ignoro. Estaba completamente estable y no tenia ningún daño grave. Esto no tenia que haber ocurrido...

De pronto, el cuerpo inerte del alienígena empezó a convulsionarse, su carne se tuerce y se remueve como si algo se moviese en su interior.

- ¡¿Qué?!

Del cuerpo del alienígena comenzaron a surgir varias formas. En seguida Xizor reconoció a las criaturas que les habían estado atacando.

-¡Salgamos de aquí!

Kayron se encontraba dos cubiertas más abajo, repasando que toda la seguridad estuviese correctamente en la nave.

- Doctor Xizor a Kayron. Intrusos en la nave. Han aparecido en enfermería, han surgido del alienígena que recogimos en la nave y están desplazándose hasta la cubierta 15.

Ingeniería-pensó el jefe de seguridad. Hay que proteger ingeniería a toda costa.

- Vosotross cuatro acompañadme. El resto desplegaoss por toda la nave por si aparecen más intrusoss.

Mientras caminaba hacía el turboascensor y cargaba su fusil phaser llamó al capitán.

- Señor Kayron ¿cuál es la alerta?

- Las criaturass están invadiendo la nave, al parecer de algún modo se han materializado a travéss del tripulante de la nave que trajimos a bordo, sseñor. Creo que se dirigen a ingeniería.

- Protéjala a toda costa. En breve debemos crear el haz con la nevior y no podemos permitir que dañen ingeniería.

- Voy para allá.

Ro Laren corría por los corredores de la cubierta, en dirección al puente de mando. La alerta roja le indicaba que no estaban solos. Varias criaturas sombra se materializaron delante suyo. Por suerte, la bajorana iba armada con su phaser reglamentario.

Disparó varias veces, alcanzó a una, pero la otra esquivo los disparos. Una de las garras estuvo a punto de rozarle un brazo y Ro disparó en pleno rostro de la criatura y a bocajarro a máxima potencia. La criatura desapareció. ¿Le habría herido o matado? no podía saberlo, así que continuó hacía el turboascensor más cercano.

En ingeniería Sorack estaba levantado un campo de fuerza de nivel 10 alrededor de la misma, para evitar que se colasen los intrusos.

Cuando aparecieron Kayron y varios miembros de su grupo de seguridad.

-Venimoss a protegerles.

En la entrada de la sala, apareció el campo de fuerza.

Sorack volvió su atención a los controles, y Friedman siguió con lo que estaba haciendo. Inesperadamente, empezaron a situarse delante de la entrada principal al menos una docena de las extrañas criaturas sombra. Se quedaron un instante delante del campo de fuerza y lo atravesaron como si no estuviese allí.

- ¿Qué? ¿Cómo es posible?.- Gritó Friedman.

- Concéntrese, señor Friedman, no podemos distraernos.

La frialdad del vulcano no dejaba de chocarle. Estaban en una situación critica, quizá muriesen, pero sin embargo ni se inmutaba. En este momento sintió envidia de su compañero y de no poder controlar anular sus emociones como él.

Kayron y sus hombres empezaron a disparar a los intrusos. Cuando una de las criaturas desaparecía, otra ocupaba inmediatamente su lugar.

- Cuenta atrás iniciada. Cinco minutos.- Dijo Sorack.

Friedman trataba de no pensar en el combate que se librara a unos metros y intento calcular los datos correctos. No podía fallar. En cuanto lo lograse tenían que activar el deflector al unísono que la nave romulana.

Varios hombres habían caído y solo quedaban Kayron y el alférez Stern para repeler los ataques de las criaturas. Una criatura se escabullo y salto sobre el núcleo de anti-materia, rasgando algunos de los emisores energéticos. De inmediato Kayron eliminó a la criatura, pero las alarmas saltaron.

- Tenemos un escape de radiación zeta, tenemos que salir de aquí o moriremos todos.

- No podemos, señor Friedman. Alguien debe quedarse para activar la señal del deflector. Márchense, yo me quedare.

- Ni hablar, Sorack, nos vamos todos o ninguno.

Friedman empezó a marearse. Los efectos de la radiación sin duda. Empezaba a ver borroso y las manos le temblaban. Kayron y Stern habían acabado con las criaturas, el menos de momento. Stern cayó al suelo inconsciente. Kayron lo examinó. Tenia síntomas de envenenamiento por radiación. Se acercó a la consola donde se encontraba Sorack, a su lado Friedman había perdido el sentido.

- Márchesse.

- No puedo, tengo que activar la señal.

- No lo lograra. Su cuerpo tampoco resisstirá la radiación. Yo me quedare.

- No puede...

- Mi fisonomía me permitirá ressistir mejor los efectoss de la radiación. Ssi sse queda inconsciente no podrá realizarla. Ensséñeme como he de hacerlo y lo haré. Ssabe que ess la única opción.

Finalmente el vulcano asintió. Le explico rápidamente lo que tenia que hacer para activar la señal de taquiones.

- Ordenador, transporte para cinco a la enfermería. Suerte, señor Kayron.

El gorn asintió en silencio mientras observaba como las cinco formas se desmaterializaban. Kayron observó el contador justo cuando una criatura se abalanzó sobre él. Kayron la golpeó con su fusil y cuando esta se estaba recuperando la fulmino con dos rápidos disparos.

Cuando la radiación empezó a hacer sentir sus efectos, Kayron inicio la señal de taquiones justo en el instante en el que el contador llegaba a cero.

En ese instante, los deflectores de las dos naves lanzaron un potente haz en dirección a una de las paredes del sub-espacio.

-Capitán, se esta creando una disrupción en el sub-espacio.

- Adelante, a velocidad factor tres.

Ambas naves cruzaron a gran velocidad la disruptura y salieron de la zona sub-espacial. Instantes después esta se cerró tras ellos.

- La Nevior nos llama, capitán.

Apareció el rostro de la comandante Serak

- Lo hemos logrado. Ahora nos dirigiremos a Rómulo. Tenemos ganas de regresar a casa, como ustedes, supongo.

- No hemos trabajado mal en equipo, quizás deberíamos hacerlo más a menudo¿ no cree, comandante?

- Quizás, quien sabe, capitán,  solo el tiempo lo dirá. Nevior fuera.

Puede que finalmente no sea imposible alcanzar la paz con los romulanos-pensó el capitán.

- Señor Sorack, mis felicitaciones.

- No es merito mío, señor. será mejor que baje a enfermería.

La noticia de la muerte por envenenamiento por radiación de Kayron cayó como una losa sobre el capitán y el resto de la tripulación. El jefe de seguridad resistió la radiación zeta lo suficiente para activar la señal de taquiones, pero la radiación había terminado con su vida. Una enorme tristeza llenó el corazón del capitán

                                                               7

El cuerpo inerte y sin vida de R’iiall’l Kayron descansaba en un ataúd con la bandera de la federación unida de planetas. Todos los oficiales, vestidos con sus trajes de gala se habían reunido para rendir el ultimo homenaje a su compañero.

Adam Friedman pensaba en como por su aspecto y sus prejuicios por los gorn había evitado su compañía y apenas había tenido contacto con é. Y sin embargo, el había sacrificado su vida por todos.

Niesha recordaba el día que lo conoció, antes de embarcar en la Valhalla. Le había parecido que un gorn capaz de dejar sus raza y unirse a la flota, seria una persona única. No se había equivocado.

Xizor estaba bastante tocado. Sabía que no había podido hacer nada para salvar su vida, pero aún así no podía quitarse la sensación de que le había fallado.

Sorack no sentía pena ni tristeza. La férrea disciplina de su raza le impedía sentir emociones. Solo sentía la perdida de un miembro útil de la tripulación.

Jennifer Arístides no dejaba de pensar en las horas que paso con el fallecido, como él en su tiempo libre la entrenaba en situaciones de combate, enseñándole a defenderse en situaciones peligrosas. Sus enseñanzas y sus consejos habían conseguido que mejorara muchísimo. Y le había cogido apreció. Le echaría de menos.

Ro Laren rezaba a los profetas por el alma de su compañero. Si su raza tuviese algún paraíso, estaba segura de que se lo había ganado.

El capitán Winters deseaba haberlo conocido mucho mejor. La perdida de Kayron significaba un enorme vacío, y la confirmación de que la vida de su tripulación era lo más importante para él.

“Estamos aquí y ahora para rendir homenaje al teniente comandante R’iiall’l Kayron. Un miembro valioso de esta tripulación y un buen compañero. Desearía haberlo podido conocer más en profundidad, seguro que era una persona con un corazón tan grande como su corpulencia. Una persona que tuvo el valor de abandonar su hogar, de trascender las creencias de su gente y querer mejorar y viajar entre las estrellas.

Por todo ello, Kayron, descanse en paz. Que tus dioses te acojan en su seno.”

Tras decir esto, un mecanismo hizo descender el ataúd por una rampa y este fue lanzado al espacio. Todo vieron como su estela se perdía en el infinito

                                                 Epílogo

La Valhalla estaba atracada en el puerto estelar. Desde la ventana del despacho podía observarla.

- Te es difícil separarte de ella ¿verdad?

El almirante Bowers traía una taza de café caliente en cada mano, las deposito en la mesa y se sentó.

- ¿Acaso no les ocurre  a todos los capitanes?

- Como te envidio, espero que no llegues a ver el día en el que tengas que estar en un despacho y perderte la grupa de las galaxias. Si llega ese momento, hazme caso. No lo hagas.

El capitán Winters bebió su café en silencio con expresión triste.

- Te ha afectado la muerte de tu jefe de seguridad ¿verdad? Nunca te acostumbras a la perdida de un hombre a tu cargo, amigo mío. Es algo que va con el cargo, el sobreponerse a ellas.

 - La muerte creo que es algo a lo que nunca me acostumbrare. Aún tengo pesadillas de la muerte de Selima y creo que las tendré el resto de mi vida.

- ¿Cuál es tu próximo destino, Eric?

- Seguiré el consejo de mi doctor y pasaremos unos días de permiso en Risa. La tripulación se lo merece.

- Vaya, mi doctor solo me prohíbe beber ese viejo whisky escocés que tanto me gusta.

Winters sonrió.

- Ah, te he hecho sonreír.

- Siempre lo haces, viejo amigo. Me tengo que marchar ya, en una hora partimos.

- Esta bien. Acuérdate de tu viejo amigo cuando estés rodeado de nativas medio desnudas.

- Les daré recuerdos de tu parte.- Le dijo guiñándole un ojo.

Tras despedirse. El almirante Bowers se sentó y observó una holofotográfia donde se podían ver juntos a Eric Winters, Selima Torres y el mismo. Tiempos felices que quien sabe si algún día volverán. Se avecinaban tiempos adversos y el capitán Winters y su tripulación tendrían grandes retos y grandes aventuras por delante.

Se sirvió un vaso de whisky escocés y brindo por su amigo y por su tripulación.

                                                                 Fin

1)      Risa(se pronuncia Raisa) es un planeta paradisíaco y un puerto céntrico del cuadrante para todo tipo de diversiones y destino frecuente de vacaciones de muchos mundos distintos.

NOTA: Se terminan por el momento las aventuras espaciales del capitán Winters y su intrépida tripulación. No es un adiós definitivo, si no un hasta pronto. Diversas ocupaciones me apartan de la escritura de esta serie. Sin embargo, no descarto que haya más aventuras de la Uss Valhalla. Espero que hayáis disfrutado de la serie, si lo habéis disfrutado al menos tanto como yo escribiéndola, me doy por satisfecho.

“Larga y prospera vida”

Miguel Ángel Naharro

Alías Dr. Banner

Mayo 2005