Los nuevos tiempos siempre acarrean nuevos peligros. La tripulación de la USS Valhalla, al mando del Capitán Eric Winters se deberá enfrentar la nueva era de la Flota Estelar y hacerle frente a nuevos y desconocidos desafíos”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan :

STAR TREK VALHALLA

 

La  Gorkon

Escrito por el Dr. Banner

Portada: Sigmund Nemo

Fecha Estelar: 58410.2

  Prólogo

El viejo piano tocaba una melodía que todos conocían muy bien. El viejo George siempre repetía la misma música todas las tardes. El bar no estaba demasiado lleno, un borracho intentaba no caerse de su silla mientras bebía el ultimo trago, el camarero limpiaba los vasos mientras observaba a dos clientes en la mesa del fondo del local.

La tranquilidad termino cuando se abrieron las puertas. Todos miraron para ver quien entraba en el bar del pueblo.

Era un hombre alto, de pelo negro y ojos castaños, vestía de negro, con una gabardina desgastada por el tiempo. Sus ojos, bajo el sombrero, eran profundos y observadores.

- Un whisky, camarero.

Este le lleno el vaso rápidamente, mientras temblaba ostensiblemente.

- Por favor, márchese, no quiero problemas.- Le dijo en susurros mientras no dejaba de mirar a la mesa del fondo.

El forastero le hizo un gesto al camarero para que se fuese de allí. No dudo ni un instante en hacerle caso.

El lugar quedo en silencio. El piano ya no sonaba. El forastero se bebió tranquilamente su vaso de whisky y lo dejo sonoramente en la barra.

Por el rabillo del ojo pudo ver como los ocupantes de la mesa del fondo del bar se incorporaban.

- ¿Quién eres, forastero?

- Soy Pat Steward.- Dijo sin volverse.

El sonido de los dos hombres desenfundando fue alto y claro para los oídos de Steward, que con un rápido movimiento saco su revolver y se dispuso a abatir a su contendientes.

Justo cuando estaba a punto de iniciarse la lluvia de disparos se escucho una voz.

- Ordenador, pare el programa.

Todos se quedaron inmóviles, excepto el pistolero que se había hecho llamar Steward.

Delante suyo una bella muchacha de cabello negro le miraba con una sonrisa.

- Vaya, capitán, nunca pensé que le iban las historias del salvaje oeste.

El capitán Winters se quito el sombrero. – Siempre me ha fascinado este contexto histórico de la tierra, sin duda vivir allí tuvo que ser de lo más emocionante, consejera.

- Siento haberle molestado,  pero tiene una comunicación sub-espacial del Embajador Worf (1), además la Leem llegara pronto con el equipo de científicos para investigar la base Iconiana - Dijo Niesha.

- Otro dia terminare mi duelo con estos forajidos. Ordenador, guarde el programa.

El bar desapareció, dejando en su lugar la sala de hologramas. Los dos salieron y caminaron por los pasillos de la Valhalla.

- Aún estoy sorprendido de que la alférez Arístides se presentara voluntaria para esta misión.

- Sin duda, Jennifer es una chica atrevida y intrépida, seguro que lo hará  muy bien. Me preocuparía más por los klingon que tendrán que verse con ella. El que me preocupa es Friedman, no creo que el este tan contento de convivir con un puñado de guerreros klingon.. -Comento Niesha con una sonrisa.

                               

- El mando de la flota cree que tras la alianza que tuvimos con ellos en la guerra del Dominion, es un buen momento para estrechar nuestros lazos. Por eso se han vuelto a iniciar los intercambios de oficiales. Jennifer y Adam son los primeros esperemos que no los últimos.-Dijo el capitán.

Ambos subieron por el turboascensor hasta el puente. Winters entro en su despacho y activo su monitor. En la pantalla apareció el ceñudo y hosco rostro del Embajador  de la Federación en el Imperio klingon.

- Embajador Worf. (1)

- Capitán Winters. Sus dos hombres son los primeros del nuevo programa. Como sabe muy bien las negociaciones para llegar a este acuerdo con el Canciller Martok y el alto consejo no han sido sencillas. Los klingon somos un pueblo desconfiado por naturaleza. Aún así la experiencia del Canciller con la Federación en la guerra fue positiva y eso ha sido determinante para que diese su visto bueno.

- Mis hombres estarán a la altura, tanto Arístides como Friedman son dos buenos oficiales y confió ciegamente en ellos.

- No lo pongo en duda. La Gorkon es una excelente nave, conozco personalmente a su capitán, quien ya estuvo en la primera nave que acogió a un oficial de la Federación. Por ello ha sido elegido para inaugurar esta nueva etapa. Seguiremos en contacto, capitán, Embajador Worf fuera.

Winters esperaba que Arístides y Friedman se encontrasen bien en la nave klingon.

I.K.S. Gorkon

- ¡ Odio a los klingon!

- Decir eso en una nave llena de klingons es suicida, Adam.- Dijo Jennifer con una sonrisa.

Friedman miro de un lado a otro de la cámara que les habían dado en la Gorkon. La luz era escasa y la decoración era espartana. Los klingon eran una raza practica. Huían de las comodidades innecesarias. Por no tener no tenían ni camas, dormían en literas de duro y frió metal. Las comodidades eran una debilidad, sin duda añoraba esas debilidades...

- Estaremos bien, ya lo veras, ¡será una experiencia increíble! 

Jennifer estaba muy feliz por este destino. La mayoría de personas de la Valhalla pensaban que se había vuelto loca al aceptar irse a una nave klingon durante un tiempo, sin embargo, para ella era todo un reto y además el experimentar en persona la cultura Klingon era una oportunidad única.

Muchos consideraban a los klingon unos bárbaros e incivilizados, nada más lejos de la realidad. Eran una raza cuyo motor era el honor, el honor lo era todo para ellos, además de ser muy pasionales. Una sonrisa se dibujo en el rostro de la joven al pensar en estancia en la Gorkon.

Friedman nunca se habría presentado voluntario. Fue una idea del capitán. En la Gorkon pidieron un piloto y un científico. Y como gesto de buena voluntad pensó que enviar al mejor oficial científico de la nave seria una buena manera de empezar.

El que Friedman no soportase a los klingon no fue tomado demasiado en cuenta. Seguramente fue un aliciente del capitán   para incluirlo en este programa por parte suya.

La compuerta de la cámara se abrió dejando ver a un guerrero klingon.

- El capitán os reclama  Hab SoSlI' Quch! (2)

Siguieron al guerrero por los pasillos de la Gorkon.

- ¿Qué nos ha llamado? Pregunto en un susurro Friedman.

- Creo que nos ha insultado.

- Estupendo.

Entraron en el compartimiento que la tripulación usaba como comedor de oficiales.

Los miembros de la Gorkon se agolpaban en la mesa, comiendo con las manos, arrojándose copas de vino de sangre, peleándose, insultándose y riendo. Una típica sobremesa klingon –pensó Friedman.

Auténticos manjares de la cultura culinaria de la belicosa raza llenaban la mesa:

Estofado de hígado de rata bok, pulmón de bregit,  varias bandejas de gagh

vivas, salsa grapok, empanadas de sangre rokeg y vino de sangre para acompañar y digerir mejor la comida. A Friedman se le revolvía el estomago solo de ver los platos, nunca se había acostumbrado a la cocina klingon.  A Jennifer sin embargo no parecía afectarle para nada. Ella estuvo estudiando a fondo la cultura de los que serian temporalmente sus nuevos compañeros y sabia lo que tenia que hacer. Se acerco a un klingon que estaba derramándose encima una jarra de vino de sangre y antes de que este pudiese reaccionar golpeo en el pecho y lo derribo de su asiento. Jennifer apretó los dientes y le gruño.

-¡ Este es mi sitio ahora!.- Grito desafiante mientras se sentaba en el lugar de su oponente caído. El klingon le atravesó con la mirada e iba a echar mano de su cuchillo cuando observo como su capitán le indicaba con la mirada que lo dejase estar. Mascullando insultos entre dientes se dirigió a otro sitio. Jennifer se sirvió vino de sangre y un buen puñado de gagh fresco que se retorcía entre sus dedos cuando se los introdujo en la boca.


- Vaya, vaya, parece que la humana aprecia la comida klingon.- Comento el capitán Klag.

- El gagh esta delicioso, capitán.- Dijo relamiéndose los labios. Llevándose por un impulso levanto su jarra de vino y grito:

-¡ Por el héroe de Marcan v!

- Parece que se ha informado bien, oficial Arístides. Quiero que sepan que no los tratare de manera distinta por ser humanos. Les exigiré lo mismo que a los demás, la misma obediencia y verteréis vuestra sangre para satisfacerme si es preciso.

Jennifer leyó en el informe sobre el capitán Klag su sobrenombre del héroe de  Marcan v y la manera que se le había ganado. Durante la guerra con el dominion su nave fue derribada por los  Jem’Hadar en Marcan v, Klag despertó con un brazo amputado y viendo que todos sus compañeros habían muerto. La furia de ver a sus compañeros muertos le hizo derrotar el solo a los soldados Jem’ Hadar que se acercaron a la nave derribada. Hace unos años se implanto el brazo de su fallecido  padre M'raq.

Friedman trago saliva mientras se sentaba en un lugar que estaba libre. A su lado se sentaba un klingon que devoraba un pulmón de bregit como si hiciese días que no se alimentaba. Se fijo con horror que el collar que adornaba su cuello estaba hecho de vértebras de un cardassiano.

- No pedimos más, señor.- Dijo Friedman

Rodex el artillero de la cronos golpeo con un puño en la mesa y miro con desprecio a los dos humanos. Para él eran solo unos intrusos indignos de pertenecer a una tripulación klingon.

- Son solo unos ha´dibah. No merecen nada más que ser usados para limpiar las letrinas de la nave.

Ante este comentario varios miembros de la tripulación rieron a fuertes carcajadas.

- Y quizás tu en una nave de la federación no serias más útil que un targ(3).

Rodex  se encaro con el oficial científico antes de la Uss Valhalla ahora de la I.K.S. Gorkon. Friedman se arrepintió de su respuesta al ver al enorme klingon con ojos sedientos de sangre.

Friedman suspiro al sentirse salvado cuando sonó la alarma que les reclamaba en el puente  y impidió el enfrentamiento con Rodex. Jennifer paso a su lado y movió la cabeza como indicándole que no hiciese tonterías.

En el puente todos ocuparon sus puestos de combate.

- ¿Qué es lo que ocurre?.- Indico el capitán Klag.

- Una nave de transporte klingon. La Bouroc’ka, se dirigía a la colonia de Ensi.

En la pantalla principal apareció una nave a la deriva.

- ¿señales de vida?.- Pregunto  Tog, el primer oficial.

- Ninguna, señor.- Contesto Friedman desde su consola científica.

 

Klag envió un grupo para investigar la nave. Entre los que se encontraba Jennifer, sin duda Klag quería ponerla aprueba.

En la sala  de transportadores se encontraba el equipo, aparte de Jennifer estaban Rodex, B'Oraq, la oficial médico, y dos guerreros que no identifico.

Aparecieron en el puente de la Bouroc’ka en posición y dispuestos para el combate.

Todo el puente estaba repleto de cuerpos inertes.  Los klingons se acercaron a los cuerpos se arrodillaron  y comenzaron a emitir un grito aterrador, todos al unísono.

Este era un ritual de la raza guerrera, con ese grito advertían al cielo de que un guerrero klingon iba de camino.

 Tras el ritual, B'Oraq fue examinándolos uno a uno con su analizador médico. Mientras tanto el resto del equipo reforzaban el perímetro, para que no les sorprendiese ningún enemigo.

- ¡Es increíble!.- Comento la oficial médico klingon.

- ¿Qué has averiguado?.- Comento Jennifer con curiosidad.

A todos estos cuerpos les faltan órganos vitales ,a algunos les falta el corazón, a otros los pulmones, a otros el estomago, el hígado... Sin embargo todos han sido extraídos sin operación o incisión quirúrgica de ningún tipo. Como si hubiesen sido simplemente  teleportados fuera de sus cuerpos...

- Humana, quédate con B'Oraq, nosotros examinaremos el resto de la nave y buscaremos supervivientes.- Ordeno Rodex.

La klingon continuo con el escaneo de los cuerpos. Jennifer la observo más atentamente, tenia el cabello castaño rojizo, que le llegaba hasta el cuello, llevaba una larga trenza, q se extendía desde su hombro derecho, sujeta por un prendedor con el emblema de su casa. Según recordaba de los informes de la tripulación, B'Oraq Había estudiado procedimientos médicos en la Federación y consideraba que la medicina en el Imperio debía de cambiar. Gracias a la ayuda de la doctora Beverly Crusher del Enterprise había estado en academias y laboratorios de la Federación donde sin duda los conocimientos conseguidos le servirían para mejorar la medicina klingon.

- ¿A si que conoció a la Doctora Crusher?

A la oficial médico se le iluminaron los ojos.

- Si, le estoy inmensamente agradecida por todo lo que hizo por mi, sin su ayuda nunca hubiese podido estudiar los nuevos métodos que podrán algún día mejorar nuestra medicina.

- No lo dice muy convencida.

- Mi pueblo no da demasiada importancia a las heridas. Incluso tener un miembro menos, un ojo o unas terribles cicatrices son señales de que se es un gran guerrero.

Solo hace unos años cuando en la guerra con el Dominion se necesitaban cuantos más guerreros mejor es cuando ha cambiado un poco la mentalidad, pero tampoco demasiado no me hago muchas ilusiones.

Un curandero entre una raza de guerreros. No envidiaba la situación de la oficial médico, aunque le deseaba suerte, la iba a necesitar.

Tras examinar el resto de la nave regresaron a la Gorkon. Tras enterarse de la muerte de todos los klingon de la nave, la rabia y la furia empezaron a rezumar en los ojos de la tripulación. Eso solo podía significar una cosa ¡venganza!.

Klag se planto delante de Friedman con el rostro deformado por la ira.

- Veamos si servís para algo útil. ¿Puedes seguir el rastro de la nave que los ataco?.

Adam trago saliva y dijo: - Creo que si, señor, puedo intentar localizar pequeñas fugas de plasma y así localizar la ruta seguida por la nave agresora.

- ¡Bien!. ¡Seguiremos a eso asesinos sin honor y les demostraremos que no es bueno ser objeto de la venganza de los klingons.

Todos gritaron y golpearon con sus puños en los paneles de mando mientras juraban venganza. Adam se sorprendió al ver que Jennifer también lo hacía. Desde luego se estaba tomando muy en serio su papel de tripulante en una nave klingon.

Manipulo los controles de su consola, le costo algo más ya que no estaba familiarizado con esta tecnología  al mismo nivel que con la de la federación. En la pantalla no aparecía nada. Si no encontraba ninguna pista igual acabaría en  el menú de la cena de esta noche...

Probo con varias clases de banda hasta que por fin vio algo.

- Lo tengo, señor. Trasferiré los datos a la consola del piloto para que pueda seguir el rastro.

- Bien, en marcha.- Dice Klag enseñando sus afilados dientes.

El rastro llevo a la Gorkon hasta un sistema cercano, en concreto hasta un puñado de planetoides en orbita a un gigante gaseoso. La nave klingon orbito cerca del gigante oculto por su sistema de camuflaje (4) mientras escaneaban con los sensores en busca de la nave enemiga.

- Los planetoides tienen una pequeña atmósfera respirable, los sensores detectan algún tipo de fuente energética, pero puede ser cualquier cosa, no hay garantías de que sean ellos, señor.

- Formaremos varios grupos para buscarlos. Quiero que no quede ni una roca sin mover, ni un gramo de polvo sin ser vigilado ¿de acuerdo? Demostrémosles a esos intrusos quien son los Klingon.

Con un dedo Klag señalo a Jennifer y a Adam y les indico que se acercasen.

- Vosotros dos vendréis conmigo. Rodax, quedas al mando de la Gorkon, vigila que no salga ninguna nave y si  ves cualquier nave sin identificar la destruyes.

En la sala de transporte se reunieron con el resto del equipo, dos fornidos guerreros klingons armados con disruptores pesados. Klag les ofreció uno a cada uno.

Ellos dos dijeron q no con sus cabezas señalando a sus phasers de mano reglamentarios de la flota.

- Armas de niños.-Mascullo Klag entre dientes mientras manejaba su bat'leth. (5)

Se materializaron en un túnel sub-terraneo que parecía de origen natural. Enseguida los klingon se cambiaron a posición de combate.

Jennifer activo su tricorder y empezó a analizar las paredes que les rodeaban.

Avanzaron por el tunel hasta llegar a una caverna de tamaño mediano.

- Creo que el tricorder detecta algo tras ...

El ruido de disparos de armas de partículas no le dejo terminar la frase. Los primeros disparos alcanzaron de lleno a los dos guerreros que les acompañaban. A su alrededor las paredes de la caverna habían  desaparecido y en su lugar había una serie de pasajes que dejaban ver una alta tecnología. De estos pasajes surgían una docena de humanoides. Sus rostros y piel estaban altamente demacrados y deformados, como si alguna terrible enfermedad estuviese afectándoles. Todos iban armados.

Uno de ellos se adelanto y con una voz débil dijo:

- Más klingons, sin duda hoy será una buena cosecha.

- En eso estamos de acuerdo, espantajo, será una buena cosecha de muerte. La vuestra.

Próximo Número: Averiguaremos más cosas de estos extraños seres y de sus intenciones, además el Capitán Winters se enfrentara a un nuevo desafío.

(1)     Como se vio en la serie Star Trek DS9, Worf es el nuevo embajador de la Federación en el Imperio Klingon.

(2)     Esta hablando en klingon, claro

(3)     Una criatura que usan como mascota y animal de caza. No más inteligente que un jabalí terrestre.

(4)     Las naves klingon usan un sistema de camuflaje que les permite no ser detectados por naves o sensores.  Para combatir deben de salir de camuflaje.

(5)     La " espada tradicional del honor " preferida por los guerreros de klingon peritos en los artes marciales con esta arma. Es una especie de espada larga y formada como doble-semicírculo con cuatro puntas (que se asemejan a una cimitarra de forma semicircular), se transporta el bat'leth a lo largo del interior del brazo y manejado usando dos asaderas en el borde exterior del arma. Un bat'leth moderno tiene típicamente 116 centímetros de largo y pesa 5,3 kilogramos, y se compone del metal  baakonite.