Los nuevos tiempos siempre acarrean nuevos peligros. La tripulación de la USS Valhalla, al mando del Capitán Eric Winters se deberá enfrentar la nueva era de la Flota Estelar y hacerle frente a nuevos y desconocidos desafíos”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan :

STAR TREK VALHALLA



El Depredador por el Dr. Banner

Fecha estelar: 58420.9

Tras el impacto, la Valhalla quedo flotando en el espacio. La criatura que había atravesado la nave, brillo más intensamente.

- ¡ Informe de daños! .- Grito el capitán

La visión del puente de la nave era poco menos que caótica. Algunas consolas habían estallado, la visión de la pantalla principal tenia interferencias, la tripulación en su mayoría estaba aturdida y en estado de shock. La experiencia de entrar en contacto con esa criatura fue muy desagradable.

El capitán Winters se sentó en su silla de mando. También se encontraba mal, pero no podía descansar ni un segundo, podría ser cuestión de vida y muerte.

Kayron se situó de nuevo en su estación de operaciones. En la pantalla comenzaron a desfilar los informes de daños.

- Perdida de más del 50 % de la energía de la nave, dañosss  esstructurales, dañada  una de las barquillass de impulso...

Kayron no lo dijo, pero todos habían notado un daño que iba más allá de lo físico. Como si ese ser hubiese penetrado hasta lo más profundo de la psique y del alma de cada uno.

En la pantalla pudieron observar como la criatura estaba quieta ante ellos.

¿Qué esta esperando? Se preguntaba el capitán.

De pronto, la criatura se abalanzó  como un depredador sobre la estación delfos.

Un torrente de ondas de energía inundó la inmensa estructura de la estación.

La estructura metálica comenzó a vibrar, a sacudirse como un juguete, se estremeció, y por fin, se partió en dos como si estuviese hecha de papel. Cada trozo de estación se convirtió en una explosión, una mancha dentro del torbellino energético.

En el puente reinaba un silencio escalofriante. Todos temían que ahora, la criatura volvería de nuevo su atención hacía la Valhalla.

Para su sorpresa, la criatura se alejo, dejando una estela de luces, y miles de fragmentos  de metal flotando en el espacio.

- No lo comprendo ¿por qué se aleja? ¿por qué no acaba con nosotros?- comentó el capitán.

- Quizás nos guarda para más tarde... – Dijo Niesha.

La consejera se estremeció. No había presenciado nada igual desde que los Borg destruyesen su mundo, hace más de cien años. Nunca pensó en ver nada tan terrible y cruel. Pero esa cosa, esa criatura era algo que jamás olvidaría.

En otro lugar de la nave, el doctor Xizor atendía a  Sorack, que se revolvía en el suelo de la sala de transporte.

- ¿Qué le ocurre, doctor?.- Pregunto Friedman.

- Si me permanece callado igual lo averiguo .- comentó gruñendo el caitiano.

De improviso el vulcano alargo la mano y apretó  fuertemente  el brazo al doctor.

- Sufren... Una eternidad sufriendo... Una agonía que no tiene tendrá fin...

Los ojos de sorack se abrieron. Su expresión era de profundo pesar.

- Debo hablar con el capitán....

- Tranquilícese, descanse un instante, ya habrá tiempo....

- ¡No! ¡no hay tiempo! ¡avíselo, ahora!.

El capitán Winters se movió inquieto en su silla. No dejaba de pensar en que esa cosa seguía estando ahí fuera, al acecho, esperando el momento oportuno para abalanzarse sobre ellos y aplastarlos como si solo fueran un insecto insignificante.¿ Y acaso no lo eran? Por muchos avances y logros que hubiesen alcanzado había cosas en el universo que nunca alcanzarían a entender. Solo eran como una mota de polvo estelar en el infinito. En ese momento se sintió insignificante. Su nave y su tripulación. De lo mejor de la Flota estelar no eran en este momento capaces de marcar la diferencia. Eran solo meros espectadores, temerosos de los peligros de lo que no comprendían. Como un hormiguero ante un pie apunto de aplastarlo.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el sonido del comunicador de su insignia.

- Capitán, aquí el Dr. Xizor, se le requiere de inmediato en la enfermería.

- Doctor, estamos en una situación de emergencia y...

- Señor, creo que debería bajar lo antes posible.

- Esta bien. Enseguida estaré ahí.

Bajando a través del turboascensor llego enseguida a la enfermería. La primer oficial Ro Laren, Friedman y el Dr. Xizor rodeaban una cama donde estaba situado el señor Sorack.

- ¿Qué es lo que ocurre, doctor?.

- Al parecer el impacto con la criatura ha afectado de algún modo al señor Sorack más intensamente que al resto de la tripulación. Es solo una teoría, pero creo que quizás, durante un instante se fusiono mentalmente con esa cosa.

El vulcano giro su rostro normalmente inexpresivo y miro a los ojos al capitán. En sus ojos pudo atisbar una pena y un pesar que no creía posible en la raza de Sorack.

- Capitán, he sentido su dolor, un sufrimiento como jamás nadie ha sufrido.

He visto imágenes, he notado lo que es esa cosa, ese ser. Es un depredador, lo devora todo, capitán, energía, naves, y vidas.

- ¿Vidas? ¿esas apariciones eran... ?

- Las energías vitales de sus victimas, atrapadas por toda la eternidad en el interior de la criatura, en perpetua agonía... También capte algo más, unas cifras: 12-900-765.5...

Los ojos de Sorack se cerraban.

- Capitán, debe de descansar, el shock ha debido de ser terrible.

Winters asintió. El doctor durmió a Sorack con un hipospray.

- Bien, en diez minutos en la sala de reuniones.- Dijo Winters a los presentes.

 

Interludio: Estación Espacial Espacio Profundo Nueve.

La estación Espacio Profundo nueve era un puesto de vigilancia en el cinturón de tenorios, cerca del planeta Bajor. Bajo el control de la federación y el gobierno Bajorano se había convertido en un puerto y en uno de los lugares más estratégicos del cuadrante al ser el único lugar por donde se podía acceder al cuadrante gamma. Su función es regular el tráfico de naves a través del agujero de gusano.

Naves entraban y salían del agujero de gusano1 en constante travesía desde y hacia el cuadrante gamma. La Uss Nexus atraco en uno de los pilones de atraque en una sencilla maniobra.

La promenade bullía de gente. Comerciantes de distintos mundos, recién aterrizados en la estación caminaban por ella. Bares, tiendas, restaurantes, templos y todo tipo de comercios llenaban el lugar. Pero solo un sitio  interesaba al almirante Bowers.

Al cruzar el umbral del local de Quark se vio abrumado por el sonido y  el ambiente del bar. Una buena parte de los clientes apostaban su latinio y sus créditos en las mesas dabo, mientras otros bebían y reían.

- Bienvenido al bar de Quark no dudes en gastar tu latinio en mi humilde negocio. Que le podemos ofrecer... ¿una sesión en una holosuite? Tenemos una oferta especial que seguro...

Bowers negó con la cabeza. Para disgusto del ferengi2.

- No, no tengo tiempo para fantasías en holosuite, simplemente..

- Sin duda encontraremos algo con lo que podamos contentarle... –comentó Quark con una sonrisa.

- No hagas caso de este ladrón y embustero o no te dejara ni un crédito en tu cuenta.- Dijo una voz severa detrás de ellos.

Ambos se giraron. Sin ver a nadie. Excepto dos clientes que bebían dos sintecervezas. Unas manos apartaron a las dos personas y pudieron ver a quien había hablado.

Era un klingon3, pero a diferencia de los típicos klingons que eran grandes y fuertes, este era de estatura baja para ser un klingon, no mediría más de metro cincuenta y tanto. Sus cabellos eran largos y ondulados, con hebras blancas, ojos claros.

Quark estallo en carcajadas estridentes que se escucharon por todo el local. La mano del klingon agarro el cuello del ferengi y este noto la fría hoja de metal de un cuchillo.

- Espantajo repugnante, te trinchare como a un perro sin dudarlo un instante...

- Kobry, no merece la pena el esfuerzo.- Dijo Bowers con una sonrisa.

Quark miraba al pequeño klingon con ojos de animal asustados. Kobry finalmente lo soltó y rió con una risa atronadora.

- Como siempre, viejo amigo, tienes razón.

El klingon le dio una fuerte palmada a Quark, el ferengi intento sonreír, sin mucha convicción.

- Tenemos un reservado en el segundo piso.- Dijo Bowers.

Quark chasqueo los dedos y un asustadizo camarero ferengi apareció a su lado.

- Llevalos al piso de arriba, y ponles unas jarras de sintecerveza y un par de partidas en las mesas dabo, invita la casa, por supuesto.

- Esperamos a otro compañero.

- Sin problemas, amigos, ya verán que su estancia en Quark’s será de lo más agradable. Estoy a su entera disposición.

Tras acompañarlos a su mesa, el camarero se acerco a Quark contrariado.

- ¿Invita la casa? ¿desde cuando invitamos a algo?

- ¡ Desde que lo digo yo, zoquete! Vete a servir, si no te lo descontare de tu sueldo.

Desde el piso de arriba, sentados en su mesa, Kobry y Bowers observaban el local.

- ¿Cómo te va todo, viejo amigo? ¿cómo esta tu adorable hija?.

- Orgullosa y enfadada, como siempre, le digo que se busque un marido, pero prefiere mantenerse al lado de su viejo padre, ya sabes como es.- Contesto Kobry.

- Todo un temperamento, como toda buena Klingon .- Dijo sonriendo Bowers.

 Una figura envuelta en una túnica de color azul oscuro cuyo rostro estaba cubierto por una capucha se acerco a la mesa, situándose frente a ellos.

Las manos retiraron la capucha mostrando el rostro de una mujer Romulana4 sorprendentemente hermosa. Sus facciones eran la quintaesencia de la belleza romulana: Unos ojos almendrados bajo unas cejas afiladas y apuntadas hacia arriba y una lustrosa cabellera de color azabache, cortada al estilo romulano.

- Comandante Donatra.

- Ahora soy capitana, almirante.

- Veo que su partipación en el conflicto con los remanos5 le ha supuesto un ascenso, me alegro, aunque lamento profundamente la perdida del comandante Suran.

Donatra nunca olvidaría en su corazón a su antiguo mentor, quien la había criado como si fuese hija suya y a que ella quiso tanto como si hubiese sido su verdadero padre.

La romulana se sentó sin decir palabra, pero con una mirada agradeció el gesto del almirante. Se giro hacía el klingon.

- Honorable Kobry.

- Llámeme solo Kobry, capitana, lo de honorable solo es un titulo que me vale solo para mis asuntos diplomáticos.

La romulana asintió. Durante al menos una década, Bowers, Kobry y Suran habían sido grandes amigos y aliados, pese a las diferencias existentes entre sus distintas razas.

Tras la muerte de Suran, ella ocuparía su lugar.

En ese momento llego el camarero con una bandeja y tres jarras de sintecerveza y las sirvió.

Kobry bebió de la jarra para escupir de inmediato.

- ¿Acaso nos quieres envenenar, maldito ferengi? ¡Llevate esto y trae tres jarras de vino de sangre!.

El ferengi se llevo la bandeja y bajo corriendo por la escalera asustado ante el klingon.

- Bien, ahora tenemos asuntos importantes que tratar.- Dijo Bowers.

En la sala de reuniones de la Valhalla.

Los oficiales estaban sentados contemplando la pantalla que les señalaba Friedman.

En la sala ,aparte de Friedman, estaban el capitán Winters, el doctor Xizor, la consejera Niesha, Ro Laren, Kayron y el  teniente  Kovalswki.

- Las cifras dichas por el señor Sorack corresponden a unas coordenadas.

En la pantalla apareció un mapa estelar. Friedman amplifico una pequeña parte del mismo y señalo con el dedo.

- Aquí, las coordenadas son de este lugar.

- ¿Un campo de asteroides? ¿qué puede haber allí que nos ayude a resolver todo esto?. Pregunto el capitán.

- Quizás solo fue un desvarío del señor Sorack, el shock ha sido terrible para el....- comentó Kovalswki.

Niesha negó con su bello rostro.

- No estoy de acuerdo, he tratado con muchos Vulcanos y su fusión mental es sumamente eficiente, si Sorack dijo esas coordenadas, es por que nos pueden ser útiles.

- Teniente, ¿cuánto cree que tardaran las reparaciones?.

- Como mínimo de diez a doce horas, capitán.

Winters frunció el ceño y se levanto del asiento.

- Bien, esta claro que la nave no se puede mover hasta que hayan terminado las reparaciones. Y también nos es imposible pedir ayuda, así que la única opción viable es ir a ese campo de asteroides y averiguar que diablos ocurre aquí.

Ro se levanto de inmediato.

- Capitán, reuniré un grupo y partiremos de inmediato en una lanzadera.

- Si me permiten opinar, me parece una completa locura, esa cosa podría volver en cualquier instante.- Dijo refunfuñando Xizor.

- No veo otra forma, esa criatura nos hará pedazos la próxima vez, tenemos que encontrar la manera de derrotarla.

- ¿Y de matarla? Capitán, esa criatura podría matar para sobrevivir, como una ballena se alimenta de placton.

- Si llega esa posibilidad , la analizaremos en su momento, Friedman.

- Señor, reuniré el grupo en poco tiempo...

- Bien, pero usted permanecerá en la nave, le cedo el mando hasta que vuelva.

- Señor, podría corren peligro, es mejor que me deje...

- Número Uno, si en un plazo máximo de doce horas, no hemos regresado, conduzca la Valhalla a un lugar seguro.

Ro asintió en silencio.

En poco tiempo se junto un grupo formado por el capitán, Friedman, Kayron y la alférez Arístides para pilotar la lanzadera.

La lanzadera salio a máxima potencia de uno de los muelles de la nave estelar.

Ro Laren observo a la lanzadera alejarse, y rezo una plegaria a los profetas por el capitán y sus compañeros.

En la lanzadera, Jennifer Arístides sonreía satisfecha. El que hubiese sido seleccionada para esta misión la llenaba de orgullo. El miedo que hubiesen tenido cualquiera de sus compañeros se veía sustituido por euforia.

En una hora y media se encontraban en el campo de asteroides.

- Escaneen todo el campo, busquen cualquier cosa inusual, lo que sea.

Jennifer y Friedman procedieron a seguir las ordenes del capitán. El gorn llamado Kayron estaba a la expectativa. El comportamiento de sus compañeros le resultaba curioso y intrigante. Todo eran de razas muy distintas a la suya, y por ello le gustaba observar con atención todo lo que ocurría. Aunque también estaba algo inquieto, sus instintos más primitivos y salvajes estaban alerta, dispuestos para el combate, si este llegaba.

El capitán se removió en su asiento. El pensar que su primera misión como capitán de una nave estelar podría ser también la ultima le atormentaba. Tenia una tripulación y una nave de primera línea ¿estaría el a la altura de las circunstancias?.

- Capitán, capto una señal energética que procede de uno de los asteroides, situado en el centro del campo.- Dijo la alférez Arístides.

- Ponga rumbo al centro del campo, alférez.

La lanzadera de clase runabout, maniobro, entrando en el peligroso campo de asteroides. La pericia de Jennifer le permitió esquivar las enormes rocas espaciales, hasta llegar al lugar de precedencia de la señal energética.

Un enorme e inmenso asteroide se hallaba ante ellos. Su tamaño era aproximadamente equivalente a la luna terrestre.

- Las lecturas indican que es estable, de hecho, demasiado estable...

- Alferéz, intente encontrar un lugar seguro para aterrizar.

Jennifer aterrizo la lanzadera con una sencilla maniobra en la superficie rocosa del asteroide.

Unos minutos después, tres figuras  con trajes de gravedad cero salieron de la nave. Jennifer miro por una de las ventanillas como se alejaban sus compañeros.

Tragando saliva, intentando olvidar su miedo, Friedman analizaba con su tricorder la superficie.

- Por aquí.- Dijo señalando hacia delante.

Caminaron siguiendo a Friedman, cuando de repente, el suelo parece ceder. Y caen por algún tipo de compuerta metálica que se acaba de abrir bajo sus pies. Se deslizan por un túnel que parece tener cientos y cientos de metros.

Jennifer los había perdido de vista.

- ¿Capitán? ¿están ahí?.

Les despertó un ruido como el de un silbido. Al abrir los ojos ven que están rodeados por tres extrañas criaturas que les miran con curiosidad.

Son de color verde y marrón, con ojos negros y un pico como boca, su cuerpo esta cubierto por una espesa capa de pelo, q se asemeja más a vegetación que a otra cosa.

Al ver que se levantaron, las tres criaturas huyeron  asustadas.

El capitán Winters, Kayron y Friedman se sorprenden al ver donde se encuentran.

Una esfera de luz ilumina todo el lugar. Kilómetros y kilómetros de vegetación se extienden hasta más allá de la vista. Arbolés de distintos y extraños tipos, ríos, cascadas, aves de exóticas  formas y colores.

- Es un paraíso debajo de la superficie del asteroide. Un auténtico mundo artificial.- Comenta el capitán.

- ¿Quién habrá  podido crear todo esto?- comentó Friedman.

Winters miró a un lado y otro y tomo una decisión. En un momento se deshizo del casco del traje espacial.

- Aire fresco. Este lugar tiene su propia atmósfera interior.

- Exacto. Atmósfera similar a la de la tierra. Si se hubiese esperado un momento se lo habría dicho, capitán.- Dijo Friedman con una sonrisa sarcástica.

El capitán conecto el comunicador.

- Jennifer, estamos bien. Nos encontramos en el interior del asteroide. Nos mantendremos en contacto.

- Estaré alerta, capitán. Corto.

- Ssseñor, sssegún el tricorder, cerca de aquí hay una estructura metálica.

- Bien, señor Kayron. Será mejor que nos dirijamos allí, igual hallamos respuestas a nuestras preguntas.

 

En la sala de ingeniería de la Valhalla, el teniente  Kovalswki se secaba el sudor de la frente. Las reparaciones de la nave iban por buen camino, sin embargo, el saber que esa cosa seguía ahí fuera le ponía los pelos de punta.

- Señor, Kovalswki ¿cómo van las reparaciones?. Pregunto la voz segura y firme de la comandante Ro.

- Van según el tiempo estimado.

La puerta de la sala se abrió y una figura entro por ella. Era Sorack.

- Permiso para reincorporarme al servicio.

- Permiso concedido, señor Sorack. Ayude a Kovalswki y al resto del equipo de ingenieros a terminar las reparaciones.

Apartando a varios técnicos, apareció el Dr. Xizor con cara de pocos amigos.

- ¡Maldito Vulcano de sangre verde! ¡te dije que aún no te podías marchar de la enfermería! Gritó Xizor con el ceño fruncido.

El Vulcano levanto una ceja y miró al médico.

- Me encuentro perfectamente, doctor. No es lógico que me quede en la enfermería mientras se necesitan de mis servicios.

- ¡Lógica! ¡odio la lógica de los Vulcanos! ¡esta bien, haga lo que le venga en gana!

 Kovalswki y Ro no pudieron evitar una sonrisa mientras el irritado Caitiano se marchaba de la sala.

- Es mejor que se den prisa, cuanto antes salgamos de aquí mejor para todos.

- ¿Cómo cree que le ira al capitán y a los otros, comandante?

- Espero que bien... Sea como sea, en cuanto la Valhalla este en pleno funcionamiento mi misión es salir de aquí inmediatamente.

La Bayorana no pudo evitar sentir un estremecimiento al pensar siquiera en la idea de abandonar a su capitán y a sus compañeros. Esperaba no tener que llegar a tal extremo.

Dentro del asteroide ha anochecido. El sol artificial se ha puesto y la temperatura se a elevado. Los tres caminan por entre la maleza y la vegetación, encontrando por aquí y por allá todo tipo de curiosas criaturas. El capitán pensaba en un compañero especializado en exobiología llamado Erion que tuvo en la academia. Este lugar sin duda le habría encantado. Cientos y cientos de formas de vida nuevas para examinar.

- Friedman, estaba pensando en...

Al girar la cabeza descubrió que Friedman había desaparecido.

- Kayron, ¿dónde esta Friedman?

El gorn miro a un lado y a otro desconcertado.

- Sse ha marchado.

Friedman caminaba silencioso, si alguien pudiera observarlo se fijaría de que parece sumido en un profundo trance. Se adentra en la profunda espesura, caminando tranquilamente, ajeno a cualquier otra cosa.

Finalmente se queda inmóvil ante una enorme planta de vivos colores. La planta emite un chillido agudo y de entre las hojas empiezan a surgir unas lianas retorcidas llenas de pinchos afilados como cuchillas, las lianas comienzan a rodear a Friedman. La planta se abre dejando ver lo que parece una enorme boca llena de dientes, justo en ese momento el haz energético de un phaser corta las lianas y otro disparo de un phaser desintegra la voraz planta.

Friedman despierta y ve a Kayron y al capitán Winters a su lado.

- ¿Qué ha ocurrido?.- Dice con cara de sorpresa.

- Estabas a punto de ser la cena de una planta .- Dice el capitán con una sonrisa.

- Esste lugar tiene sus peligross, essa planta parece que tenia algún tipo de habilidad psionica con la que atraer a su pressass.

Tras reanudar el camino, en poco tiempo llegaron al origen de la señal que detectaba el tricorder. Entre los arbolés de la jungla de encuéntrala un edificio de estructura piramidal. En uno de su lados tenia lo que parecía una compuerta, tras examinar el panel de control, consiguen acceder al interior de la estructura.

-Según el tricorder en este lugar se encuentra una potente fuente energética.- comentó el oficial científico mientras analizaba el lugar con su tricorder.

- Sigamos, quizás esa fuente de energía es lo que buscamos.- Dijo el Capitán.

Entraron en un pasillo lleno de polvo y escombros sorteado por varias puertas. El capitán decidió abrir una puerta, que llevaba a lo que parecer una sala de maquinas. Estaba todo lleno de paneles, controles y pantallas, en el centro había una esfera transparente llena de cables.

- ¿Esa es la fuente de energía?.

- Eso es lo que parece alimenta el complejo, pero no tiene la potencia que capto con el tricorder, capitán.

- Quizás  ess esso.- Dijo la voz grave de Kayron.

Tanto el capitán como el oficial científico miraron hacia donde señalaba el jefe de seguridad de la Valhalla.

Ante ellos se encontraba una disrupción a todo lo que les rodeaba, casi dañaba la vista al mirarla. Una especie de portal energético que les enseñaba imágenes de lugares extraños y maravillosos estaba frente a ellos.

- ¡Es un portal de los Iconianos!.- Grito el Capitán.

- ¿Los Iconianoss?.- Pregunto Kayron.

- Una raza que durante miles de años colonizaron gran parte de la galaxia. Su tecnología era inmensa y uno de sus grandes inventos, en el que basaban gran parte de su poder eran los portales. Con estos portales podian viajar entre mundos sin usar naves estelares, cruzar años luz en solo un instante. Imaginaos ver aparecer a todo un ejercito de la nada dispuesto a conquistarte y después desaparecer como si nunca hubiesen existido

- Un portal como este, capitán. Solo en dos ocasiones la flota estelar ha tendido la oportunidad de verlos y mucho menos de estudiarlos, estamos ante una oportunidad única.

- Estoy de acuerdo, pero antes debemos averiguar que relación tienen estas instalaciones en el interior de un asteroide con la criatura que destruyo la estación Delfos y que ataco nuestra nave. Examine los ordenadores y intente averiguar cualquier conexión.

- En seguida, señor.

Los Iconianos. Una raza legendaria que se había estudiado durante mucho tiempo por cientos de culturas distintas, sin acabar de descubrir todos su secretos. Sin duda era una ocasión excepcional. Sin embargo, solo podía pensar en las vidas que estaban bajo su responsabilidad. No debía fallarles bajo ningún concepto. De eso el capitán estaba seguro, de que no les iba a fallar, costase lo que costase.

Mientras Friedman estudiaba los ordenadores de los Iconianos las imágenes del portal fluctuaban. El capitán observaba como aparecía la imagen de un mundo yermo y muerto, de donde surgía una flota de naves semejantes a sombras cuyo escalofriante gemido sentía, la imagen cambio, apareciendo un lugar, un monte recortado en el firmamento, lo reconoció, era el monte selaya en Vulcano.

Kayron gruño al ver el paisaje árido de su mundo.

- Sin duda los Iconianos estuvieron en todas partes.

Sorack trabajaba en silencio y con mucha precisión, intentando acelerar lo más posible las reparaciones, cuando cerro los ojos y en su rostro, normalmente inexpresivo se adivinaba un dolor extremo .

El vulcano dejo caer sus herramientas al suelo, alertando a Kovalswki

- ¿Sorack? ¿qué te ocurre?.

Este abrió los ojos y dijo: Ha vuelto.

En el puente, el alférez Frakes estaba distraído comprobando unos datos que le había pedido la comandante Ro, cuando vio algo en la consola.

Era una señal. Una señal muy grande.

- ¡Comandante!

- ¿Qué ocurre, alférez?.

- La criatura ha entrado en el sistema....

- ¡Alerta roja! ¡todos a su puestos!

 - He encontrado algo, capitán.

Todos se acercaron a la consola donde estaba trabajando Friedman.

Pulso unos mandos y apareció una imagen holográfica que reconocieron como la criatura que les había atacado.

- Al parecer la criatura es una creación de los Iconianos. La usaban para vigilar algunas de sus bases y colonias en su vasto imperio, según la información disponible no llegaron a crear más que dos criaturas. Es de suponer que tras la caída de sus amos, la criatura quedo liberada para crear el caos por el espacio.

- Y por estar ligada a esta base nunca se aleja de este sistema, convirtiéndolo en un mar de los sargazos estelar. ¿Hay algún modo de detenerla o destruirla?.- Pregunto el capitán con la ilusión reflejada en sus ojos.

- Estas criaturas a pesar de ser unas devoradoras de energía, tienen un limite a su capacidad. Si conseguimos sobrecargarla...

Winters chasqueó los dedos.

- Volvamos a la Valhalla. Creo que ya se como librarnos de ella.

Kayron estaba a punto de usar el comunicador para hablar con Arístides, cuando escucho un ruido. Una especie de zumbido agudo.

- ¿Quiénes sois forasteros?- Dijo una voz  que parecía tener resonancias de terremoto, de corrimiento de tierra..

Los tres miraron asombrados al dueño de esa voz. A medio metro del suelo flotaba  una enorme y sólida roca. La criatura no parecía ser plenamente física. Como si en cualquier instante pudiera desvanecerse sin dejar rastro. Esa es la extraña sensación que tenían al mirar la roca.

- Soy el capitán Eric Winters, de la nave estelar Valhalla. Venimos en son de paz, somos exploradores pacíficos.

 

- Me podéis llamar Maestro, mi verdadero nombre seria intraducible e impronunciable a vuestra lengua. Uno de vuestra raza me llamo así, y me gusta.

Mientras habla, Friedman analiza a la criatura con el tricorder.

- Capitán, según el tricorder, no indica nada más que unas estructura que se parece mucho a una roca ígnea o de granito. Las lecturas no son del todo claras.

Maestro desaparece, para reaparecer detrás de ellos.

Kayron hace gesto de coger el phaser. Winters le indica que no lo haga.

- ¿Qué eres? ¿cuándo has contactado con humanos?

- Conozco a tu raza, y tu planeta. He estado allí, lo estoy, lo estaré.

Winters movió la cabeza negativamente.

- No le comprendo.

- Vosotros habéis visto el pasado, y vivís el presente. Mi raza vive en el pasado, presente y futuro. Es un concepto difícil de explicar a otras formas de vida. No tenéis nada que temer de mi. Soy un cuidador, un guardián. Este lugar esta bajo mi cuidado, así como todas las criaturas que viven en el.

- ¿Te crearon los Iconianos?.- Pregunto intrigado Friedman.

- Nosotros ya éramos viejos cuando  el primer Iconiano caminaba sobre su mundo natal.

Eric Winters, es hora de que vuelvas a tu nave.

- ¿Como sabes como me...?

Maestro ya no estaba. Se había esfumado ante sus ojos.

- Que criatura más extraña.- Dijo Friedman en voz baja, mirando a un lado y a otro, temeroso de que pudiese aparecer de nuevo.

- Tengo la sensación de que no será la ultima vez que lo veamos.- Dijo Winters. Este abrió un canal de comunicación con la lanzadera.

- Jennifer, soy el capitán.¿Me recibes?.

- ¡Capitán! Menos mal, pensé que les había pasado algo ¿están bien?.

- Nos encontramos perfectamente. Rastrea nuestra señal y transportanos a la lanzadera.

Un minuto y medio después, Jennifer Arístides veía como tres formas se materializaban delante de ella.

- No hay tiempo que perder, ¡salgamos de aquí!

La joven mostró una sonrisa radiante.

- Enseguida. Pónganse cómodos, caballeros. Aerolíneas Arístides, los mejores viajes interestelares de la galaxia a  su disposición.

La lanzadera despego de la superficie del gigantesco asteroide dejando tras de si una estela de luz. El capitán y los demás comprobaron la pericia de Arístides al sortear con gran habilidad los peligrosos obstáculos. En sus tiempos de cadete, hizo ejercicios de pilotaje por campos de asteroides y sabia de primera mano lo difícil que era la tarea.

Cuando llevaban recorrida la mitad de la distancia del campo, a la joven piloto se le borro su bonita sonrisa.

- Agarraos fuerte, tenemos problemas. Tenemos detrás nuestro a esa “cosa”.

En la pantalla se veía una vista trasera. La enorme y monstruosa criatura se entretenía de vez en cuando en destruir asteroides, pero eso apenas frenaba su avance.

La lanzadera asemejaba un pequeño insecto ante el descomunal tamaño del depredador espacial. Velozmente salio del campo y puso rumbo a la Valhalla.

- ¿En que posición se encuentra ahora?- preguntó Ro

- Rumbo 023, marca 198. Cerca del campo de asteroides...

- Ponga rumbo de intercepción, debemos rescatar a nuestros compañeros. Máxima velocidad, señor Sorack.

En la sala de reactores, frente a su consola, el vulcano intentaba que la nave no se partiese en dos al alcanzar la velocidad máxima que podían en estos momentos. Las reparaciones habían sido lo más minuciosas posibles, pero debido a las circunstancias y al tiempo no sabían si funcionaria correctamente.

Los motores warp temblaron debido al esfuerzo, pero la nave salto a máxima velocidad a enfrentarse a su enemigo.

Ro Laren estudiaba en su mente cientos de tácticas de combate, al tiempo que daba ordenes estrictas  a la tripulación.

Poco tiempo después la nave estelar avistaba a la criatura y a la presa que huía de ella.

-  Esta casi sobre ellos. ¡Tenemos que hacer algo!- Dijo Niesha.

- Señor Berman ¿puede transportarlos?.

- Comandante, los transportadores no funcionan correctamente, las ondas energéticas que despide la criatura nos impiden fijarlos para el transporte.

- Nos acercaremos lo más posible y tendrán que entrar en uno de los hangares de la nave.

- Será difícil la maniobra, el rayo tractor no funciona, comandante 6

- Comuníqueselo a la lanzadera y que se preparen.

En la lanzadera , Friedman  movió la cabeza como negando.

- ¿Qué ocurre, Friedman?.- Preguntó el Capitán.

- Están locos, quieren que hagamos un aterrizaje de emergencia en el hangar b-2. El rayo tractor no funciona ¡Nos mataremos!.

- Tranquilícese. Jennifer ¿se cree capaz de realizar esa maniobra?

- Señor comparado con los ejercicios de la academia estos es pan comido.- Dijo ella con una sonrisa cómplice.

- Perfecto, vamos a morir.. – Comentó en voz baja Friedman.

Forzando al máximo los impulsores , Arístides dirigió la lanzadera a toda velocidad hacía el hangar de la Valhalla. La criatura los siguió un tiburón a su presa.

La pequeña lanzadera vibraba por la tremenda tensión ocasionada por la velocidad alcanzada. Con tremenda habilidad la lanzadera se introdujo en el hangar de la Valhalla, Friedman salio despedido por el impacto, los demás no siguieron su camino a duras penas, finalmente las barreras de emergencia detuvieron su avance y la lanzadera de detuvo.

Inmediatamente y sin perder tiempo para recuperar el aliento se subieron al turboascensor.

En el puente, Ro laren suspiraba por que todo hubiese salido bien, Ahora quedaba lo más difícil.

- Lance una andanada de torpedos de fotón para cubrirnos la retirada y sáquenos de aquí, señor Berman.

Seis torpedos salieron despedidos contra la inmensa criatura mientras la Valhalla huida a velocidad warp. Los torpedos que en cualquier otro caso habrían destruido todo lo que hubiese en su camino, fueron engullidos en el mar de colores y fuegos eléctricos que formaba el cuerpo de la criatura sin ningún efecto perceptible. Tras un breve momento, como si reflexionase, la criatura se lanzo a la caza de nave estelar.

- Se los ha comido como si solo fuesen caramelos.- Dijo Niesha con voz temblorosa.

- Quizás debamos darle un caramelo envenenado.

- Capitán ¿se encuentra bien?.

- Perfectamente, número uno. En el campo de asteroides encontramos un lugar muy antiguo donde descubrimos el origen de la criatura. Fue creada por los Iconianos hace miles de años para proteger sus bases. También hemos averiguado que la criatura tiene un limite de absorción de energía, debemos sobrecargarla.

- Los Iconianos... ¿y como piensa hacerlo, capitán?.

- Lanzaremos un torpedo con una cabeza de antimateria al centro de esa cosa y lo haremos explosionar. La energía creada por ello debería bastar. Friedman y el señor

Sorack trabajan en ello.

La nave se mueve, como si algo hubiese chocado con ella.

- ¡Escudos a la máxima potencia, la criatura se nos echa encima!

Descargas electromagnéticas recorren la nave, afectando a todos los tripulantes.

La Valhalla es engullida en el caos energético  del depredador. Cuando parece que todo se ha acabado, la nave escapa de la criatura.

- ¡Informe de daños!

- Noss hemos quedado sin escudoss, si noss vuelve a atrapar no lo contaremos.- Dice Kayron.

- Ponga toda la distancia posible entre esa cosa y nosotros.- Pulsó el comunicador de la insignia para hablar con Friedman y Sorack.

- ¿Esta listo el torpedo?.

- No tardaremos mucho más, señor.

- No tarden mucho o moriremos todos.

La criatura se acercaba amenazadoramente, sacudiendo con ondas de choque a la Valhalla, que oscila en su vuelo. Todos se sujetan para no caer debido a los impactos.

- Ssseñor, torpedo armado y listo.

-  ¡Fuego!

Un destellante torpedo fue disparado desde el casco principal de la nave, atravesando y perforando el cuerpo energético como un preciso bisturí, hasta llegar al núcleo de la criatura. En ese preciso instante el torpedo estallo, vomitando anti-materia en su interior. Se produjo un enorme estallido y la Valhalla salió despedida, girando a enorme velocidad, sacudiendo a sus tripulantes como si fuesen muñecos. La mayoría de pantallas se apagaron, y una nube de humo y chispas lleno el puente.

Ante ellos la imagen borrosa de la criatura en la pantalla. La criatura se retorcía entre millares de explosiones interiores y finalmente en un solo estallido, se hizo pedazos.

Solo quedaron burbujas de energía que se disipaba, pasando como una cascada alrededor de la nave y alejándose hacia el espacio.

- Informe, señor Kayron.-Dijo Winters levantándose.

- La criatura ha sido desstruida, sseñor.

Hubo algunos gritos de euforia y alegría, sobretodo por que había salido indemnes de una lucha titánica y desigual.

Algo comenzó a ocurrir. Cientos y cientos de formas atravesaron el puente y todas las cubiertas de la nave. Sus vagos rasgos transmitían felicidad. Tras una eternidad de agonía y sufrimiento eran libres.

En unos minutos las formas desaparecieron. Esta vez para siempre.

Friedman y Sorack entraron en el puente.

Winters le dio una palmada en el hombro a su oficial científico.

- Buen trabajo, señores.

- Espero que no volvamos a estar en una situación semejante nunca más, señor.

Creo que a la flota le interesara toda la información que hemos encontrado sobre los Iconianos ¿no cree, capitán?.

- Sin duda, esa base, ese paraíso oculto que encontramos será una gran fuente de investigación. Ya nos ocuparemos de eso en su momento. Alférez Arístides, ponga rumbo al puerto más cercano.

- Si, señor.

Próximo Número: La alférez Arístides y Friedman son destinados a una nave Klingon



1 agujero de gusano (distorsión espacio temporal que comunica lugares alejados entre si) ,  al cruzar el agujero de gusano  se puede cruzar desde el Cuadrante de la Federación(cuadrante alpha) hasta el remoto e inexplorado Cuadrante Gamma(sin el agujero de gusano se tardarían 70 años en cruzar esa distancia). Este agujero de gusano es el único estable conocido

2 Los ferengis proceden del planeta Ferenginar y tienen una esperanza de vida de 160 años. Es característica su escasa estatura y su cráneo alargado en la parte posterior con dos grandes bultos en el frente. También tienen una dentadura que les caracteriza, de 32 dientes afilados, y su nariz suele ser ancha y arrugada. Sus orejas tienen una gran cantidad de terminaciones nerviosas, lo que les hace especialmente sensibles en esa zona. Las mujeres las tienen de un tamaño inferior. Es también característico de la sociedad ferengi el afán de riqueza. Un ferengi se sentirá realizado en la vida acumulando la máxima riqueza posible. Para acumular riqueza se sirven del comercio pero no dudan en engañar a cualquier otra raza que se les cruce.

Se guían mediante las Reglas de Adquisición y por citar alguna podríamos decir "La Guerra es buena para los negocios".

3 Conocida como una raza bélica y de guerreros, el imperio klingon fue fundado por Kahless "El inolvidable", su historia esta llena de grandes conflictos bélicos que han marcado en muchas ocasiones. valoran el honor más que ninguna otra cosa, la muerte de un guerrero en batalla es a lo que todo klingon aspira prefiriendo la muerte a la captura que supondría la deshonra para el guerrero y para su familia durante generaciones. Su planeta de origen es Qo'noS.

4 Romulanos:  Imperio fundado por viajeros originarios del planeta Vulcano que decidieron abandonar la sabiduría y calma que rodeaba a la sociedad de este planeta y cambiarla por una filosofía de exploración, conquista y poder en la galaxia. El centro del poder Romulano parte de sus dos planetas de mayor importancia, Rómulo y Remo. Los Romulanos son de un carácter complicado, sus emociones son de gran inestabilidad haciendo que pasen de ser infinitamente amables a ser puramente violentos en un instante. Su arrogancia es solo comparable a su creencia en su superioridad sobre el resto de razas.

5 Se refiere a los hechos ocurridos en la película  Star Trek Nemesis.

6 La maniobra estándar para que entren naves en el hangar requiere de la ayuda del rayo tractor.