Los nuevos tiempos siempre acarrean nuevos peligros. La tripulación de la USS Valhalla, al mando del capitán Eric Winters se deberá enfrentar la nueva era de la Flota Estelar y hacerle frente a nuevos y desconocidos desafíos”

Gene Rodenberry y Action Tales presentan :

STAR TREK VALHALLA

EL DESTINO ESTA EN LAS ESTRELLAS por el Dr. Banner

Fecha estelar: 57254.9

“Las naves Dominion llenaban el firmamento. Por comunicación, el alto mando ordenaba el ataque. La mayor flota jamás  conocida se había reunido. Klingons, Romulanos y Federación, unidos para derrotar al enemigo común: El Dominion1. Nunca antes una amenaza unió tanto a estas tres facciones. Eric miro a la capitana Selima Torres. En sus ojos, como siempre se veía una determinación y un orgullo que no había conocido en ninguna otra persona. Fesarius, el oficial táctico disparo primero. Impacto en una de las naves de los Jem’Hadar, que quedo a la deriva. Uno de los cruceros pesados Dominion disparo, la Uss Cygnus hizo maniobras evasivas. Un phaser impacto en una de las barquillas de la nave, haciendo que la Cygnus girara sin control. La capitana Torres ordeno el contraataque. No hubo tiempo. El siguiente disparo del crucero Dominion golpeo en pleno puente, haciendo que parte del techo del puente se derrumbara.

Eric Winters observó como Bright, y la consejera Sakata estaban heridos. Aviso a enfermería a través del comunicador. Entonces se dio cuenta de que la capitana Torres estaba semienterrada por escombros. Como un poseso se lanzó a quitar con sus manos desnudas los cascotes, varios oficiales del puente se unieron y le ayudaron. Finalmente liberaron a la capitana. Esta sangraba por la boca y por la nariz, así como por una herida en la cabeza. El doctor Carey se acercó, le pasó el escáner con el Tricorder médico2.

Movió la cabeza negativamente. Las lagrimas pugnaban por aflorar, pero Eric aguanto.

Tras años de estar enamorado de ella, cuando por fin ella compartía ese amor con ella ,ese amor juntos. El destino no podía ser tan cruel, no podría perderla ahora.

Selima tosió. Tosió sangre. En sus ojos pudo ver que sabia lo que iba a ocurrir, sabia que iba a morir. Eric le sujeto la mano con ternura. Ella le dijo unas palabras: “te..Quiero, Eric...”. Fueron sus ultimas palabras.”

Eric despertó con las sabanas pegadas al cuerpo. Todas las noches desde aquel dia, hace ya casi cuatro años,  se repetía esa pesadilla, una y otra vez.

Se levantó de la cama y se acercó a la mesa, activo un pequeño holograma que reproducía el hermoso rostro de Selima.

Se vistió con el uniforme de la Flota y pidió un café bien cargado por el replicador.

Llevaba varios días parado en esta base estelar, desde que el almirante Bowers le envió llamar y ya se estaba cansando de tanta espera.

Tras terminarse el café, salió del camarote y comenzó a pasear por los pasillos de la Base estelar.

   El almirante Bowers contemplaba el amanecer. La luz del sol escapaba del otro lado del planeta, y acariciando las capas más altas de la atmósfera se derramaba sobre el fuselaje grisáceo de la Base estelar.

- Buenos días, almirante.

Este se giró y vió al comandante Winters. En su rostro observó una ligera impaciencia y también ¿angustia?.

- Eric, me alegro de verte. En una hora te iba a llamar a mi despacho. ¿Cómo te encuentras?.

- Listo para el realistamiento, señor.- Replicó seguro de si mismo.

- Seguro que estas cansado de estar varado en la Base ¿no?.

- ¿Me permite serle franco, señor?.

El almirante asintió.

- No se para que se me a traído aquí ni por que, pero si no es nada importante, le rogaría que se me permitiera regresar a la Exeter.

Bowers negó con la cabeza.

- Comandante, no se reincorporara  a la Exeter, por que se le ha cambiado de destino.

- ¡¿Qué?! ¿por qué?.- Dijo Winters

En otra parte de la Base estelar. Aquí los oficiales intentaban dejar atrás, aunque fuese por unas horas las preocupaciones. Era uno de los bares más concurridos de la Base, Allí los oficiales se mezclaban con los comerciantes, viajeros y toda clase de gente, de las más diversas razas, procedentes de un millar de mundos.

En la barra se encontraba el teniente comandante Adam Friedman, mientras se bebía una copa de licor sauriano observaba el resto de clientes del local.

- Eres Friedman ¿verdad?.

La voz pertenecía a una hermosa joven de cabello negro. No aparentaba más de veinte años.

- ¿Te conozco?.- Preguntó intrigado.

- No, me llamo Niesha. Siempre que me asignan un destino me gusta estudiar a la tripulación, eso me ayuda en mi trabajo. Soy consejera.

- Vaya ¿y vamos a formar parte de la misma tripulación? Vaya, será interesante, sin duda.- Dijo con una sonrisa.- ¿Te apetece una copa de licor sauriano?.

- Un combinado de Derus V. Y espero que no intentes ligar conmigo, soy demasiado mayor para ti. Soy El-auriana, y tengo casi doscientos años. Según tu historial, te gustan las chicas jóvenes.-Comentó Niesha

-  Vaya, veo que si te lo has estudiado bien. ¿Y a ti como te gustan?.

- Digamos que no me van muchos los humanos, prefiero otras razas más exóticas.

- ¿Cómo esa?.- Dijo señalando a un oficial  alienígena, tenia el cuerpo cubierto de un espeso pelaje de color negro  y aspecto felino, era  un caitiano.  Estaba discutiendo con un grupo de  nausicaanos 3. El felino oficial se aparto de los tres enormes nausicaanos y se dirigió a la barra con cara de pocos amigos.

- Grrr... Ponme  una botella de Romedax, y déjala.

- Si pides eso seguro q estas de muy mal humor, Xizor.- Dijo el camarero, un boliano llamado Belcor.

- Puedes jurarlo, malditos nausicanos...

- ¡Xizor! ¡me alegro de verte!.- Dijo Niesha acercándose al caitiano.

- Niesha!, me he enterado que estaremos en la misma nave, cuanto ha pasado desde la ultima vez que nos vimos ¿diez años?. Estas exactamente igual.

- Once años, para ser exactos, ventajas de pertenecer a una raza muy longeva, amigo. Te quiero presentar a Adam Friedman, será el oficial científico de la nave.

Friedman puso una sonrisa de circunstancias. Acababa de recordar que había oído hablar de Xizor. El doctor Xizor tenia fama de tener mucho carácter y muy mal humor, no en vano le llamaban “gruñido”, a  sus espaldas, nunca adelante suyo. Nadie se atrevía a decírselo a la cara.

- Encantado.- Consiguió decir sin mucha convicción.

- ¿Te encuentras bien? Estas algo pálido, en cuanto embarquemos te recetare algo.- Dijo Xizor guiñándole un ojo.

 

Jennifer sonreía.  Por la pantalla observo a sus dos contrincantes. Geops, un deltano, cuyas notas habían sido las mejores de su clase. Natasha Kevich, que tenia fama de ser una excelente piloto. Ninguno la ganaría. Ella era la mejor, la mejor piloto de toda la academia, y pronto de toda la flota estelar. Estaba convencida de sus posibilidades.

Desde que abandono su hogar, en la colonia de Ferrus-IV, había deseado graduarse en la academia y convertirse en piloto de una nave estelar. Su sueño se cumplió. Esto no era una prueba para demostrar su valía, solo era diversión. Como un precalentamiento antes de su verdadera prueba.

Las tres lanzaderas se pusieron en posición. Cuando se dio la señal energética, las tres naves salieron disparadas. Tenían que sortear los obstáculos y llegar a la meta sin rozar siquiera alguno. Jennifer sorteo los primeros sin excesiva dificultad, apurando al limite el contacto con los obstáculos. Geods choco con uno de  ellos, y su nave quedo flotando, ya eliminado de la contienda. La lucha era entre Kevich y ella. Se pusieron a la misma altura, miró a la nave de Kevich y tomo una decisión. Acerco la lanzadera a la de ella y golpeó levemente el casco de la nave, esta se desequilibro y golpeó con uno de los obstáculos.

Sin ningún rival paso la meta. Era la ganadora.

Las tres naves se dirigieron al hangar de la Base. Tras descender de las lanzaderas, Natasha Kevich se fue directa a por ella.

- ¡Has hecho trampa!.- Gritó ella.

- En el espacio hay que hacer cualquier cosa para sobrevivir, no hay reglas.- Contestó tranquilamente Jennifer.

Enfadada, la alférez Kevich se marchó del hangar murmurando insultos y maldiciones en ruso.

Jennifer Arístides se marchó hacia su camarote, con una sonrisa de oreja a oreja. Tenia muy buenas vibraciones para su nuevo destino. Su primera nave: La Uss Valhalla.

 Las paredes del despacho del almirante están plagadas de trofeos y condecoraciones ganados al servicio de la flota durante mas de cuarenta años de carrera. El almirante fue un viejo amigo de Selima Torres, fue su mentor en la academia y fueron amigos desde entonces.

- Eric, se le ascendido al grado de capitán. No volverá a la Exeter por que estará al mando de su propia nave. Dijo el almirante mientras servia unas copas a Winters y a el.

- ¿Y a que debo semejante honor, almirante?.

- ¿No es obvio? Sus meritos para ello son considerables, estrella de plata  por sus acciones en la guerra de los Dominion , medalla al valor en la lucha contra los Piratas de Orion, una mención por su trabajo en la zona neutral romulana, sin duda, meritos no le faltan ¿no cree?.

Eric Winters observó con fascinación la insignia de capitán que le entregaba el almirante. Desde que era pequeño en Melbourne, sintió una atracción hacía el espacio. Aunque paso toda su juventud en la tierra, su mirada siempre estaba puesta en las estrellas. Recordaba como su padre no aprobó su ingreso en la academia de la Flota Estelar, el era uno de los científicos más prestigioso de la tierra, y quería que siguiera sus pasos. Desde entonces, apenas hablaba con su padre. Su sueño desde joven era comandar una nave estelar. Tras más de diez años en la flota estelar lo había conseguido. Se acomodó la insignia en el cuello del uniforme.

- ¿Sin ceremonias ni demás cosas, almirante?.

- No hay tiempo, Eric, en pocas horas saldrá en su primera misión.

- Ni siquiera me ha dicho cual es mi nave, ni conozco a mi tripulación.

- Su nave es una clase Excalibur, una clase reciente como sabrá, apenas hay unas cuantas en toda la Flota Estelar. Su tripulación ha sido elegida con mucho cuidado, en ese ordenador personal podrá ver todos los historiales.

- Aquí ahí algo que no me cuadra, todo es demasiado precipitado, ¿qué me oculta, almirante?.

- No te puedo ocultar nada, tan perspicaz como siempre. En los últimos tiempos ocurren cosas extrañas, la Federación pasa momentos difíciles, la guerra contra los Dominion fue muy dura y paso factura. No sabría decirte con exactitud, pero en los últimos meses están ocurriendo hechos que  me llevan a pensar que algo ocurren en las altas esferas de la Flota. Extraños cambios de destinos, decisiones sin lógica alguna, otras contradictorias...

- ¿Una conspiración? ¿tiene alguna prueba, almirante? Lo que esta sugiriendo es muy grave.

- No... Son cosas que se observan si uno es atento, Eric, no ahí pruebas. No se exactamente de que se trata, pero es evidente que en el alto mando de la Flota ocurre algo fuera de lo normal, mi olfato me dice que algo se cuece y nunca me ha fallado.

- Si todo esto es verdad ¿por qué confía en mi? Tras cruzar esa puerta podría informar al alto mando.

- Te conozco desde hace años, Eric, Selima confiaba en ti, y yo confió en ti también. Solo te pido que tengas los ojos bien abiertos, y que confíes en este viejo lobo.

 Winters sonrió.

- Almirante, confió en usted, siempre lo he hecho. Si veo algo fuera de lo normal, se lo comunicare. Dígame ¿cuál es mi primera misión?.

- Vuestra primera misión será patrullar el sistema Seronia durante las próximas semanas, como sabrás al sistema Seronia lo llaman “la zona fantasma” por la cantidad  de naves que suelen desaparecer sin dejar rastro (una de las mayores rutas comerciales del sector cruza el sistema), pero, en los últimos meses, han desaparecido hasta diez naves, dos de ellas de la flota. Es evidente que allí ocurre algo fuera de lo normal. Por si fuera poco, en ese sistema tenemos una estación espacial. Y hace dos dias hemos perdido cualquier contacto con ella. Deberéis investigar que es lo que ha ocurrido.

- El sistema Seronia... Muchos lo llaman el triangulo de las bermudas de la galaxia.

Se levanto de su asiento y dijo:

- Quiero familiarizarme con la nave y con la tripulación antes de partir, almirante, no tenga duda de que la misión será todo un éxito.

- No me he equivocado, serás un capitán excelente. Estaremos en contacto.

Tras marcharse del despacho del almirante. El recién nombrado capitán Eric Winters camino pensativo por los pasillos de la Base. ¿Una conspiración? Un complot entre los altos mandos de la Flota? ¿podría ser eso posible?. Ya ocurrió una vez ¿por qué no otra?4, sin duda uno de los mejores métodos para acabar con la Federación era desde dentro y enemigos con ganas de hacerlo no faltaban. Dándole vueltas a todo esto, acabo en su camarote. Se dispuso a repasar a su tripulación y a su nave.

 

- ¡Tu! Maldito, nos has estafado, nos debes dinero de las ultimas partidas y vamos a cobrar ahora, con créditos o con tu vida...

Adam deseo no estar tomando una copa con sus dos nuevos amigos al ver a los tres furiosos nausicaanos dispuestos a romperle los huesos a Xizor.

- Grrrr ¿me estas llamando mentiroso? os he ganado justamente, si no vais sobrados de cerebro no es mi problema.- Contesto enfadado Xizor. Marchaos si no queréis problemas.

Esta loco. Es lo primero que le vino a la cabeza a Adam. Eso solo pondrá más furiosos a los nausicaanos y estos no eran conocidos precisamente por sus miramientos a la hora de acuchillar personas. Uno de ellos golpeó una silla que se rompió en dos, la gente comenzó a mirar lo que ocurría, o más bien lo que podría ocurrir.

Xizor ronroneo enseñando sus dientes y sus garras felinas. Uno de los nausicaanos sacó un puñal. Tenían que salir de aquí, antes de que ocurriera algo. Antes de que pudiese reaccionar el nausicaano del puñal ataco. Xizor lo esquivo con una tremenda y sorprendente agilidad y algo golpeo la cabeza del nausicaano que cayo al suelo como fulminado. Todos miraron estupefactos una figura. Un enorme humanoide reptil de más de dos metros de alto vestido con uniforme de la flota . Sus ojos son rojos y la cara es similar a la de un reptil. Su expresión es seria y muestra sus dientes, los cuales son enormes y muy afilados. Era un gorn. Su ferocidad y su cultura basada en la ley del más fuerte era de sobras conocida en toda la galaxia. Los nausicaanos recogieron a su compañero y se retiraron, gruñendo entre dientes y diciendo que se vengarían.

Después de esto, la música y las voces volvieron al bar como si nada hubiese pasado.

- Gracias, amigo.- Dice Xizor. Yo solo hubiese podido con ellos pero se agradece la ayuda de todas formas.

El gorn no dijo nada y se sentó en la barra.

- Una jarra de licor ssauriano, bien grande.-Dijo con una voz profunda y cavernosa.

- No sabia que había gorns en la Flota Estelar.- Le comento en voz baja Adam y Niesha.

- Es  el único, es un programa de intercambio de oficiales con el imperio gorn. Al parecer, para intentar emprender relaciones con los gorns, ya que el alto mando considera que pueden ser un aliado importante para la Federación. No te lo creerás, pero estará en nuestra nave.

- ¡¡¿Qué?!! ¿Vamos a navegar por el espacio con ESO?

Como si lo hubiese escuchado, el gorn se acerco a donde estaban.

- Soy R’iiall’l Kayron. Me ofrecí voluntario para este intercambio. Durante la guerra con el Dominion, cuando la Federación intentaba que el Imperio gorn 5 se aliassse a ellos para luchar contra sssu enemigo, uno de vosotros, un humano de la federación me salvo la vida, aún a costa de la ssuya. Desseo ssaber más de vuestra vida, de vuestra cultura y al contrario que la mayoría de loss de mi raza, tengo deseos de ver otras cossa, otrass culturas. Y la mejor manera es en vuestra Flota... Sseremos compañeros, así que es mejor que nos acostumbremos los uno a los otross.

Kayron recordaba que para sus líderes y la mayoría de su pueblo, el estar con estos seres inferiores era un deshonra. No para él. En el tiempo que el destacamento de la flota permaneció en su planeta, aprendió a apreciarlos, a sentir curiosidad. Una cualidad no muy apreciada en su raza, donde lo que más contaba era la fuerza bruta. En cuanto se enteró de el intercambio, decidió que tenia que salir de su mundo. Que era su oportunidad.

- Encantado, R’iiall’l. Soy Niesha.

Espero que no le guste este reptil gigante pensó Adam.

- Tengo ganas de embarcar, llevo demasiado parado en este lugar. Dijo Adam mientras hacia un gesto a Belcor para que le sirviese otra copa.

Ro se mantenía en completo silencio. Intentando escuchar cualquier movimiento. Cuando la puerta se abrió y los guardias cardassianos entraron, estaba preparada, salto sobre ellos como una fiera, a uno le golpeo con una patada en el estomago, el otro disparo su phaser sobre ella. Fallo, ella no, le lanzo un cuchillo que se le clavo en el pecho, esta cayo muerto, el otro cardassiano le cogió del cuello, intentando sujetarla. La bajorana volteo al cardassiano y lo lanzo contra un panel de control.

Solo un rasguño, no estaba mal. Había mejorado su tiempo anterior.

- Ordenador, fin del programa.

La prisión cardassiana y estos desaparecieron, dejando solo la sala de hologramas. 6

Seguía en forma. Claro que desde que era una niña, en los campos de refugiados Bajoranos no había dejado de luchar. Durante toda su vida el combate, el dolor y el sufrimiento eran parte de su vida. En los  años que estuvo en la resistencia de Bajor, que los Cardassianos llamaban terroristas de Bajor, aprendió a convivir con ello, a costa de sangre sudor y lagrimas, muchas lagrimas. Pero siempre salió adelante, de un modo u otro. Tras alistarse en la flota estelar, con la esperanza de conseguir que algún dia la Federación se viese implicado en el conflicto Bajor-Cardassiano, su rebeldía y su duro carácter la llevo a un consejo de guerra, donde fue condenada a prisión. Hasta que la Flota necesito de ella en una misión y la realisto7. Ingreso en la Enterprise, donde al principio todos la miraba por encima del hombro, no se fiaban de ella. Sin embargo ella poco a poco se gano su confianza y su respeto, incluido el capitán Picard. Por eso fue más dolorosa la marcha, cuando su corazón le dijo que su pueblo la necesitaba y abandono la Flota para ingresar en los Maquis, para luchar contra los invasores Cardassianos.8

Tras la guerra contra los Dominion. Decidió volver a realistarse a la Flota Estelar. Ya que sus vida como luchadora contra los Cardassianos se había terminado. Ahora, tras un duro entrenamiento y difíciles pruebas, había sido ascendida a Comandante y seria la primera oficial de una nave estelar. Quien lo hubiese dicho, si el capitán Picard la viese ahora...

Sus pensamientos fueron interrumpidos por el ruido de la  puerta al abrirse. Era un oficial de rango superior, un capitán por lo que veía.

- ¿Comandante Ro Laren?.

- La misma, señor.

- Soy el capitán Winters. Seremos capitán y primer oficial en la Valhalla, quería conocerla antes de que partamos en la nave. He estado leyendo su historial, es impresionante.

- No lo dudo, capitán.

Winters observó a la mujer Bajorana. Era hermosa, una belleza salvaje y apasionada. Había algo en esta mujer que le recordaba a Selima. ¿Seria cosa de los mucho que la echaba de menos?. Su historial relejaba que era una mujer con un fuerte carácter. Era radical, emotiva, tenia un sentido trágico de la vida y , en ocasiones, era individualista. Todo ello debido a una vida marcada por las tragedias y por la lucha para salvar a su pueblo. En parte le recordaba al carácter a Selima, y sobretodo ese fuego en los ojos de la Bajorana. Apartó esa idea de su mente.

- Ha ascendiendo de forma meteórica a grado de comandante, ¿cómo se siente tras haberlo conseguido en un tiempo record?.

- Dispuesta y con muchas ganas de empezar a trabajar en la Valhalla. Me han dicho que es una nave espléndida, señor

- Eso tengo entendido.-Dijo una voz muy conocida por la comandante Ro laren.

- ¡Capitán Picard!.- Exclamó ella sorprendida.

En el umbral de la puerta se encontraba el capitán de la nave insignia de la Federación con una sonrisa amable.

- Capitán Winters, encantado de saludarle. Me entere de que mi antigua alférez estaba en su tripulación y pensé en hacerle una pequeña visita.

Ella sonrió halagada.

- Estoy seguro que me sentiré orgulloso de tener una primer oficial como ella, capitán.-Dijo el capitán Winters.

- De eso no me cabe ninguna duda, Ro se ha convertido en todo lo que yo sabia que se convertiría algún dia.

- Me halaga, capitán, me ha dado una inmensa alegría volver a verle. Salude a todos los demás de mi parte.

- Lo haré.

 

Sonó el comunicador de la insignia del capitán.

- Picard al habla.

- Las reparaciones han concluido, en pocas horas podemos salir en dirección a Minus Iv, capitán.

- En breve estaré a bordo, señor Laforge.

- Le deseo, suerte, capitán Winters. Ro estaré al tanto de su progresos. Estoy seguro que no me decepcionara.

- No lo haré, señor.

- capitán Picard, ha sido un placer el poder conocerle, espero que coincidamos en alguna que otra ocasión.-Dijo Winters estrechándole la mano a Picard.

Ambos, Primer oficial y capitán observaron como el capitán de la Enterprise se marchaba por el pasillo.

 

- Esta todo en orden.-Dijo fríamente el Vulcano.

- Los motores de el modelo excalibur son toda una maravilla ¿verdad, señor sorack?- Comentó algo emocionado el teniente  Kovalswki.

- Si. Sin duda serán eficientes, que es lo que el capitán nos pedirá a nosotros. Ahora si me disculpa, tengo que hacer una comprobación de los cristales de dilitio .- El tono usado por el Vulcano es totalmente frió e inexpresivo, su atención se centra en examinar la sala de ingeniería  de la nave y no la charla.

- "Vulcanos" - Suspiró Kowalski  resignado.

Habiendo escuchado el comentario del teniente, debido a si agudo oído.  Esbozo el típico gesto Vulcano de levantar le ceja y susurro "Humanos".

El jefe de ingenieros Sorack examino con cuidado y minuciosidad que todo estuviera en orden. Recordaba como decidió hacerse ingeniero por si fascinación por las máquinas y los circuitos electrónicos. Los cuales, siguiendo y basándose en la física, siguen una lógica indiscutible, tanto sea en su funcionamiento como en su utilidad practica. Los Vulcanos creen que todos deben de hacer lo más conveniente y lógico para el bien y el colectivo de su raza. Cada individuo tiene un destino y una función en esta vida. Renunciar a ella o intentar eludirla, no es que una perdida trascendental, además de no tener lógica.

Sorack quería tenerlo todo a punto antes de despegar. No por vanidad ni ego alguno, si no por que era lo más lógico.

Doce horas después. La recién reunida tripulación de la Uss Valhalla se encuentra en el bar de oficiales de la Base estelar. El Dr. Xizor, la primer oficial Ro Laren, el jefe de seguridad Kayron, el jefe de ingenieros Sorack, la consejera Niesha, el oficial científico Friedman, el almirante Bowers y por supuesto el capitán Winters.

- Compañeros, hoy iniciamos una aventura emocionante para todos. La Uss Valhalla y su sangre y su vida, o sea su tripulación inicia su camino, hacía un destino que sin duda estará escrito en estrellas.

Tras esta declaración todos rompieron en un atronador aplauso. Ro pensaba en que no debía decepcionar de nuevo al capitán Picard8 ni a su nuevo capitán. El Dr. Xizor sonrió pensando en que sin duda este serie su mejor destino en mucho tiempo. Kayron parecía impasible, se sentía extraño en este ambiente, en su mundo todo era violencia y gritos. Niesha analizaba a todos los tripulantes, haciendo lista mental de los que tendrían que pasar por su despacho. Friedman espera que los descubrimientos e investigaciones sean las mejores de su carrera, además de no olvidarse la sonrisa de cierta El-auriana. Sorack tiene deseos de volver a su sala de ingeniería, estos actos emotivos son demasiado humanos para el. Winters se sentía feliz, feliz y vivo. Tras estos últimos años después de la perdida de Selima se sentía con un animo y unas ganas de vivir tremendas.

El almirante Bowers se acerco al capitán.

- Eric, confió en que todo te ira muy bien. Suerte.

- Gracias, almirante. Sin duda, no me hará falta recurrir a ella, parecen una tripulación espléndida.

Tras la reunión, todos se dirigen hacia una lanzadera que les llevara hasta su nueva nave. La lanzadera es tripulada por una joven alférez, la alférez Jennifer Aristides. Esta tripula la lanzadera alrededor de la Base estelar hasta que lentamente aparece la Valhalla dentro de la plataforma de lanzamiento. La alférez Arístides fue acercándose lentamente desde la parte posterior de la nave pasando entre las barquillas de los motores warp, para ir desplazándose por todo su costado hasta llegar a la altura del puente, donde dio la vuelta para volver a atrás y entrar en el hangar de lanzaderas principal. Mientras esto sucede les empezó a resumir las principales características de la nave.

- “Caballeros, les presento a la USS. Valhalla, NCC-1758, una de las primeras naves de la Clase Excalibur. Tiene 20 cubiertas, longitud: 1225 m., Anchura: 812 m, capacidad para 2200 tripulantes, velocidad de crucero de warp 9, velocidad máxima de warp 9.74 y una velocidad de emergencia de warp 9.99 durante 6 horas. 12 arrays de fasers, 5 lanzatorpedos,  circuitos Bioneuronales”..

Una autentica maravilla-pensó el capitán Winters al contemplar su nuevo hogar.

Tras la inspección de rigor al personal, la Tripulación se dirige al puente para empezar la maniobra de despegue que será dirigida por la plataforma de lanzamiento. Allí todos toman sus puestos respectivos. El capitán se sienta en su silla, a su lado, su primer oficial Ro Laren.

“Lentamente empezaron a encenderse las luces de posición de la nave y el deflector principal empezó a adquirir un color anaranjado mientras se iban liberando los constrictores magnéticos que fijaban la nave a la plataforma. Los propulsores de maniobra empezaron a ronronear y la nave comenzó a desplazarse con suavidad, lentamente, pero a una velocidad constante hasta que poco a poco  salió de la plataforma. Una vez libres, el deflector principal quedo inundado de una suave luz azul y los propulsores de maniobra se apagaron para dar paso a los impulsores principales. La velocidad comenzó a aumentar paulatinamente mientras por el canal de comunicaciones les llega un mensaje de la plataforma: “Valhalla, tienen plena libertad de vuelo”.

- Alférez Arístides, ponga rumbo al sistema Seronia, a factor 5. Dijo el capitán.

Tras alejarse de la base estelar. La Valhalla saltó a velocidad warp dejando tras de si una estela de colores.

Próximo número: Un misterio, una amenaza y la primera misión de la Valhalla bien puede ser la ultima...

En la Estación fantasma...



1  La guerra contra los Dominion transcurrió en Star Trek: Deep Space Nine (Espacio profundo nueve). Entre la segunda y la séptima temporada de la serie.

 El Dominion es una fuerza procedente del cuadrante gamma y compuesta por los Fundadores, los Vorta y el brazo armado del Dominion: Los Jem’Hazar. Debido a las interferencias de la Federación en el cuadrante Gamma decidieron tomar cartas en el asunto y intentar dominar el cuadrante Alpha(donde se encuentra la Federación y imperios como el Klingon y el Romulano entre otros)

2 Tricorder: Aparato de pequeño tamaño. Analiza fuentes de energía y determina la composición de muestras. Tiene un pequeño ordenador infórmatico capaz de interpretar los datos del análisis el 99% de  las veces. Hay dos tipos: El científico que analiza campos de fuerza electromagnéticos, de radio, etc.

Y el médico, que analiza fuentes de energía vitales y puede hacer escáner médicos. Este es uno de los accesorios habituales de la Flota estelar.

3 Los Nausicaanos son una raza belicosa y salvaje. Son rudos y no muy inteligentes, pero muy corpulentos y fuertes. Excelentes guerreros y luchadores.

4 En el episodio “Conspiracy”, el penúltimo de  la 1 temporada de Star Trek Next Generation

5 En la novela gráfica Star Trek NG “Gorn imperative”

6 Sala de Hologramas: Durante las primeras exploraciones galácticas, el hombre estuvo buscando formas de pasar el tiempo que estaban sin hacer nada, escuchaban música, miraban videos, pero no hacían nada realmente importante como para que los haga olvidar de sus tareas.

La sala de hologramas tiene la facultad de emitir sonidos e imágenes que se convierten en materia siendo por photones resecuenciados. Estas imágenes 3d que se pueden tocar son proyecciones holográficas creadas por una computadora que maneja la proyección de la imagen, y además simula varias situaciones acústicas para dar un mayor realismo.

La tripulación la suele utilizar para diversión, deportes, crear novelas holográficas, simulaciones y entrenamiento, se pueden hacer todo lo que este al alcance de la imaginación.

La sala de hologramas cuenta con protocolos de seguridad que sirven para cuando uno esta entrenando batalla no salir herido, o en situaciones de riesgo no perder la vida por un holograma.

7 Todo esto se contó en el episodio “Ensign Ro”( Alférez Ro) de la quinta Temporada de Star Trek NG.

8

1)En el episodio Preempitve Strike de la séptima de Star Trek NG 

2) Ro piensa que traiciono la confianza de Picard y los demás al unirse a los Maquis para luchar contra los Cardassianos en el mencionado episodio Preemptive Strike.