” Explora todos los rincones del mayor universo de ciencia ficción de todos los tiempos, su pasado, presente y su futuro.

Bienvenido al mañana...” Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Universe

Teletránsportanos, Scotty

Especial Homenaje a James Doohan/ Montgomery Scott

Nota:   Hace meses desde que falleció y le echamos de menos. Él era quien mantenía integra la Enterprise, quien tenía que hacer funcionar sus queridos motores al limite de su resistencia, siempre con una sonrisa afable, con su inseparable botella de Whisky escocés en sus momentos de ocio. Sus restos fueron esparcidos por el espacio por un trasbordador espacial, así permanecerá en las estrellas, donde siempre vivió.

Este es un rendido y merecidísimo homenaje a James Doohan/ Montgomery Scout “Scotty” el más entrañable de los ingenieros de la Flota Estelar.

Descanse en paz.

Dr. Banner “El editor”

 

SCOTTY, MON AMOUR

Escrito por Sikileia

Era la fecha estelar 8175.1 .

Los cielos de Aberdeen, Escocia, amanecieron con su gris habitual, amenazantes de lluvia. Mientras, desde el ventanal de aluminio transparente de su casa familiar, Montgomery Scott, observaba cuánto había cambiado la ciudad desde su adolescencia, desde que se unió a la Flota Estelar. Muchos de los antiguos edificios habían sido demolidos o englobados dentro de las nuevas estructuras futuristas geométricas que preconizaba la arquitectura del siglo XXIII. Todavía algunos elementos del pasado como la catedral o el castillo perduraban como testimonio de una herencia cultural que no debía de perderse. Doscientos años atrás, Aberdeen había sido conocida mundialmente por ser la Ciudad del Granito así como la Puerta de Europa del Petróleo. Por fortuna, para alivio del mundo civilizado, a partir de mediados del siglo XXI este combustible se había quedado obsoleto ante las nuevas energías limpias y renovables como el sol o el hidrógeno pero el precio que pagó la Tierra por su uso fue caro: un agujero de ozono que tardó casi un siglo en cerrarse y un cambió climático cuyos efectos aún perduraban. Scotty, meditaba en silencio éstas y otras cosas aprovechando su permiso, el reposo del guerrero que habrían dicho sus ancestros escoceses como William Wallace, pero él no era un guerrero sino un ingeniero.

Sobre el cielo de Aberdeen a cientos de kms cielo arriba una mujer esperaba a Scott, la USS ENTERPRISE que años atrás había sufrido una gran reforma que la transformó en la nave insignia de la Flota Estelar y que ahora estaba magullada después de la batalla contra la nave USS RELIANT secuestrada por Khan Noonien Singh. El precio por salvar la nave había sido alto: su sobrino Peter Preston y el Sr. Spock habían muerto y el Dr. McCoy,  acusaba un trastorno bipolar progresivo que los médicos de la Flota achacaron a stress post-traumático. Y él mismo, estaba sumido en una astenia causada por los mismos acontecimientos vividos.

 Sin embargo, lo que más preocupaba al Ingeniero era el destino de su nave, su amor, como decía James T Kirk, pues había rumores para desmantelarla. 

Como los médicos le habían recomendado reposo y largos paseos, Scott se dirigió al muelle de la ciudad, donde comenzaban las inmensas playas del Estuario. La visión de aquel paisaje sereno, mecido por las olas bajo aquel cielo que aunque gris, se difuminaba también en tonalidades azules y blancas, le produjo en su alma una sensación de serenidad y paz; y allí se quedó meditabundo hasta la puesta del sol.  Ahora el astro rey podía divisarse en lontananza. El cielo nublado había abierto unos tibios claros.

De repente, a sus espaldas oyó una voz familiar de mujer:

-Scotty, como siempre tan solitario…

El ingeniero se dio la vuelta y la vio. Era una mujer con los cabellos de un rubio platino con mechas azules, que aparentaba unos cincuenta y tantos años y vestía una especie de túnica corta y pantalones bombachos al estilo Vulcano.

-¡Mary? ¡Mary O’Connor?-preguntó extrañado.

-Sí, veo que todavía te acuerdas de mí después de tantos años.

-¡Como iba a olvidarte,  mi pequeñita…! ¿Recuerdas…? Así te llamaba…

Mary entornó los ojos y  sonrió un poco avergonzada.

-Si, Scotty… Scotty “el Máquinas”.

-La verdad es increíble las vueltas que da la vida… Tantos años revoloteando por el cosmos y casi había olvidado a los míos.

-Pues deberías barrer de vez en cuando para tu casa… -dijo Mary sonriendo-Bueno, ¿qué te parece si vamos a, no sé, algún pub del centro…¡No, mejor a mi casa! y charlamos un poco, de nuestras vidas… de nosotros… Tengo el aeromóvil al lado.

-De acuerdo.

Se encaminaron hasta una especie de parking que estaba casi vacío, sólo dos o tres vehículos estaban aparcados.

-El verde ese del fondo es el mío, es mi pequeña… ENTERPRISE.

Scotty sonrió levemente.

Mary apretó el botón gris de un pequeño dispositivo electrónico y el coche abrió sus puertas laterales hacia arriba.

-Es el último modelo. Motor antigravedad. Asientos giratorios para una mejor panorámica de los pasajeros y conducción manual y automatizada. Es una adaptación en clave civil de las lanzaderas que usa la Flota Estelar.

El aeromóvil se levantó suavemente y en segundos alcanzó una considerable altura. Scotty dio ligeras muestras de mareo.

Mary se rió de manera descarada y añadió:

-No me dirás que el mejor ingeniero de la Flota Estelar le tiene miedo a un simple aeromóvil.

-Bueno, -titubeó Montgomery Scott- ha sido la brusquedad con la que ha ascendido el vehículo. Pero el mareo ya se me ha pasado, gracias.

El aeromóvil cruzó raudo el cielo de Aberdeen bordeando la costa. La máquina hizo un giro sobre sí misma y reflejó por unos instantes los últimos rayos solares sobre su verde superficie metálica. En segundos sobrevolaba la ciudad sobre las nubes. Abajo, entre los claros, Scotty distinguía calles y edificios tan pequeños que parecían piezas de ese antiguo juego del siglo XX llamado Monopoly

-Mi casa está  a las afueras de Aberdeen, en uno de los márgenes del estuario. Llegaremos en aproximadamente 2 minutos.

Ahora Scotty veía solo agua, las construcciones habían desaparecido. De pronto, distinguió  una gran pared rocosa, sin duda un acantilado, y un inmenso paisaje verde dividido por caminos y cercados.

La pequeña nave acabó por posarse ante lo que parecía ser una antigua mansión gótica rodeada de enormes jardines. Montgomery Scott pensó para sí, si éste era el hogar de Drácula y el Hombre Lobo y  sonrió.  El aeromóvil ya en tierra abrió sus compuertas y la primera en bajar fue Mary. Fuera frente a la puerta un hombre de mediana edad con un mono rojo esperaba a los recién llegados. Scott todavía permanecía en el vehículo.

-Vamos, Scotty, no hagamos esperar a Ernest, la cena nos espera. Ernest, éste es un paisano nuestro, el Sr. Scott, ingeniero de la nave USS ENTERPRISE. Scott, éste es nuestro mayordomo, el Sr. Ernest McNill.

Scott le tendió la mano pero el mayordomo con educación se la rechazó e hizo una leve reverencia con la cabeza.

-Encantado de tenerle entre nosotros, señor. Pasen por aquí y acomódense.

Montgomery Scott no salía de su asombro. Supuestamente la servidumbre había quedado hacía siglo y medio abolida, pero todavía quedaba retazos de mentalidad tradicional en las apartadas regiones de Gran Bretaña. Mary notó la extrañeza que invadía la cabeza del ingeniero escocés y le dijo:

-Sé que todavía te pareceremos un poco retrógrados en algunas cosas, pero ha sido así desde generaciones. Pero no te preocupes, Ernest tiene su propia casa con sus hijos y cumplimos laboralmente con toda la legalidad vigente. Tan sólo conservamos aquí como ves las formulas protocolarias.

Subieron por las escaleras de mármol de la entrada y llegaron hasta un enorme zaguán hecho en madera de roble. En las paredes, colgados, estaban los cuadros en el que se hallaban representadas varias generaciones de O’Connor, desde la época de los Estuardos hasta el siglo XXIII en el que vivían. Un O’Connor era actualmente gobernador de la Colonia Federal Phekda VI y otro familiar, era embajador de la UFP ante Sauria, y estaban retratados con la antigua técnica del óleo.

-Esos cuadros que ves ahí –dijo señalando a los actuales O’Connor- los he pintado yo misma. Como los óleos de paisajes que verás cuando pasemos al Comedor. Precisamente hoy me hallaba por la playa buscando un poco de inspiración para mis futuros cuadros.

No había terminado Mary la frase cuando Ernest les invitó a pasar al comedor. Era una enorme sala con un techado que parecía mudéjar, tal vez traído de algún castillo español tiempos ha,  y una enorme mesa de nogal en el centro. La mesa tenía en medio y en los laterales unos hermosos candelabros sin duda vulcanianos. Ernest había dispuesto la mesa de manera que los comensales pudieran verse frente a frente mientras hablaban. Sobre la parte que correspondía a cada comensal había colocado unos paños de lino bordado y unos platos y cubertería de plata que por su estilo parecían decimonónicos. Las copas, sin embargo, talladas en un cristal azul marino, parecían provenir de Argelius III o de Orión.

Mary invitó a acomodarse al ingeniero de la ENTERPRISE. Scotty tomó asiento frente a la pintora. Ernest, mientras, le sirvió de una jarra plateada un líquido azulado.

-Es cerveza de Rómulo, llega en la valija diplomática de mi tío el embajador. Y además, la comida que vas a probar es auténtica, nada de replicadores, nada sintético como lo que probáis en vuestra nave. Ernest, es uno de los mejores Chefs de Cocina Tradicional que existe en nuestros tiempos, Scotty. Lo “rescaté” del HILTON de la Colonia Amstrong en la Luna.

-Bueno, Mary.-interrumpió Scotty alzando su mano con la copa de cerveza romulana.-Mi brindis por ti, por ser una excelente anfitriona y por los años que hemos estado separados. Por el reencuentro.

Mary hizo el mismo gesto.

-Por el mejor ingeniero de la Flota Estelar y para que tu nave vuelva a ser tuya.

-Gracias.-asintió el escocés.

-Bueno, Scotty, ¿Recordamos juntos esos años de Instituto?

-Sí, fuiste mi primer amor, tenía diecisiete años y…

Entonces como un torbellino los recuerdos acudieron a la mente del comandante. A pesar del tiempo trascurrido, todavía se acordaba de Mary, su primer amor…

***************************************************

Yo... he visto cosas
que vosotros no creeríais...
atacar naves en llamas
más allá de Orión,
he visto rayos C
brillar en la oscuridad
cerca de la puerta de Tannhäuser.

Nexus-6 en BLADE RUNNER

Hacía casi 40 años atrás, la Federación Unida de Planetas aún estaba dando sus primeros pasos. Los experimentos de Zefram Cochrane y el Ingeniero Henry Archer que desarrolló el Warp Cinco[1] así como las exploraciones de Jonathan Archer, Robert April y Christopher Pike abrieron posibilidades inmensas a la raza humana que ya en el 2063 estableció su primer contacto con Vulcano. En la ventana de su casa de Aberdeen un joven de 17 años soñaba con las estrellas mientras miraba en un mapa astral los nombres en latín de las distintas constelaciones.  Frente a su casa en latitud norte, pudo distinguir las tres estrellas de Al-Nitak, Al-Nilam y Míntaka, llamadas comúnmente “Las Tres Marías” y que formaban el Cinturón de Orión. Mientras miraba absorto, una estrella fugaz cruzó el firmamento dejando una larga estela azul violácea. Era invierno de 2239 en Aberdeen.

Y aquel joven era Montgomery Scott, que  además del espacio tenía otro hobby: las máquinas. Ya desde pequeño, había mostrado una especial habilidad por los mecanos y por las pequeñas piezas de maquinaria ligera. Una vez reparó un obsoleto aparato de DVD y un gramófono que encontró en un trastero de su casa para sorpresa de los suyos. Sin embargo, su verdadera ilusión era recorrer las estrellas.

A veces en sus ratos de ocio, solía bajar a los pubs que estaban cerca del espacio-puerto y escuchar a los pilotos de naves interestelares contar historias de mundos lejanísimos y civilizaciones desaparecidas. En su mente de adolescente se hacían realidad las maravillosas frases de Nexus-6 en Blade Runner: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais…

También escuchaba con avidez los relatos de algún colono que acababa de regresar a la Tierra y las historias de antiguos veteranos de la Guerra contra Rómulus y las graciosas descripciones que se hacían sobre los nativos de esta raza.

En el Instituto donde estudiaba, su  profesor de física, el Sr. Huxley, le permitía el uso de su video-biblioteca personal para consultar los artículos de los pioneros de la velocidad warp: Alcubierre, Van Den Broeck[2] Cochrane, Archer, T’Zorel . Así fue cómo poco a poco, el joven Scott conoció las bases de la navegación interestelar, la materia-antimateria y la nueva física y se aficionó a la lectura. En clase, era uno de los primeros de su promoción y compartía aula con una joven de 15 años recién llegada de las Colonias de Alpha Centauri, rubia y de grandes ojos azules, Mary. Sin embargo, Mary tenía más talento para las artes que para las ciencias aunque tampoco la Literatura y la Lengua Federal Standard no se le daban mal. Sin embargo, quizás a causa de su condición de colona, Mary no se acababa de integrar con el resto del grupo escolar y solía pasear en los recreos sola.  Otros amigos de la infancia, eran Loren O’Brien, Mark Smith y Oliver McKenzie, con quienes Scott solía salir a jugar al críquet y había formado una pandilla en el barrio..

Un día, estando en gimnasia alguien quiso “iniciar” a Mary en la vida del Instituto y le prepararon la peor de las novatadas. Después de la clase, mientras se duchaba en el vestuario, alguien le robó tanto el chándal como la ropa de diario. Mientras todos los compañeros, chicos y chicas, esperaban fuera a ver cómo reaccionaría Mary, entre ellos Montgomery Scott.

Los minutos empezaron a pasar y se oyeron desde el interior del vestuario unos sollozos. El profesor de gimnasia había salido antes de la cuenta para hablar con el Director y Mary se veía sin apoyos. Mientras, los compañeros de clase se reían burlando y la animaban a salir fuera insultándola de cobarde si no lo hacía.

Montgomery Scott se levantó ante la sorpresa de los compañeros y se llevó la bolsa de deportes con su chándal dentro. Los chicos comenzaron a abuchearle pero hizo caso omiso y entró en el vestuario de chicas para intentar ayudar a la centauriana.

-Mary, Mary ¿Dónde estás? Soy yo, Scotty, tu compañero de clase.

Allí, desnuda y acurrucada, tapada con una pequeña toalla blanca, lloraba en un rincón Mary.

-Sois todos muy malos… ¿Por qué me hacéis esto cuando yo nunca os he hecho nada?-le reprochó entre sollozos.

-No ha sido idea mía, Mary –se defendió el joven Montgomery mientras se tapaba como podía los ojos- Han sido McKenzie. O’Brien y Smith.

-Tu vas con ellos… ¿A qué has venido? ¿Para burlarte de mí? ¡Vete, por favor!

-No, no… Te quiero ayudar. Anda, por favor, ponte mi chándal y sal de ahí. No te veré por favor. Anda toma mi bolsa de deportes, está ahí dentro.-acabó diciendo mientras se la arrojaba.

-Está bien… ¿Puedes darte la vuelta?

Mientras, Oliver McKenzie, preso de rabia planeó una venganza contra el pobre Scott junto a sus amigos.

-Scotty nos ha traicionado… Se me está ocurriendo una idea para vengarnos de su osadía… Mark, ve a avisarle al director del centro que hay un compañero acosando a Mary.

-No osarás… -atajó O’Brien.

-¿Estás o no estás con nosotros? –Mark no contestó y asintió levemente- Venga, ve, y ya verás qué sorpresa le vamos a tener preparada a nuestro buen Scott…

Al poco rato un cabizbajo Mark Smith llegó acompañado por el Director del Instituto y el Sr. Huxley. La expresión de los dos adultos denotaba preocupación y enfado a la vez. 

-Hijo, quédate aquí y vuelve junto a tus compañeros… de esto nos encargamos nosotros… y gracias por avisarnos.- dijo el Director.

Cuando llegaron a la puerta del gimnasio, separaron a Smith y entraron solos.

Mientras Scotty permanecía de pie a espaldas de Mary. Su cara se transformó en una máscara trágica en cuanto vio llegar a los superiores del Instituto. Detrás de él, Mary ya estaba completamente vestida con el chándal prestado por Scott.

 El director fue el primero en hablar:

-Vaya, Sr. Scott, no esperaba esto de Ud. Acaba de ganarse la expulsión inmediata.

-¡Señor Director! Le juro que no he tocado a Mary, yo… yo…

-No hay peros que valgan, muchachito… Esta escuela es el mejor centro educativo de Aberdeen y no un burdel de Rigel VII.

-Pero, señor… Profesor Huxley le juro que no he hecho nada… Es más, me lo han hecho a mí… O se lo han hecho a Mary…

Mary, ya vestida con el chándal y las zapatillas de deporte de Scotty, se levantó y defendió a su compañero:

-Señor, no ha sido él. Se lo aseguro, Scott dice la verdad.

-Hija, tu no tienes ninguna culpa… en cambio el Sr. Scotty sí, creo que antes de entrar al vestuario habrá leído el letrero de arriba: “V-E-S-T-U-A-R-I-O   F-E-M-E-N-I-N-O”. Y ahora no me diga que no lo vio, Montgomery –le espetó Huxley.

-Sí, lo vi. Y quiero decirle que soy inocente de lo que me acusan. Si entré aquí fue para ayudar a Mary, alguien le había robado la ropa, y me temo que sé quienes son, los mismos que le han dado este “chivatazo” que, encima, es falso.

-Señor, -medió la centauriana- Scotty tiene razón, le pido por favor que investigue ese asunto, porque tanto mi ropa como mi chándal han desaparecido y obviamente no me he paseado por las calles de Aberdeen desnuda para venir al Instituto.

Tanto el director como el profesor estaban confundidos, o mentían y la coartada era perfecta o decían la verdad.

-Tiene su lógica-dijo el director –pero por si acaso hasta que no se esclarezca este asunto, Sr. Scott, enviaremos un aviso de lo ocurrido a sus padres y le expulsaremos durante una semana, así también Mary se recuperará de este bochornoso suceso.

-Sr. Director, si me permite una opinión personal, no me parece justo este castigo cuando creo que debería castigar a otras personas. Sólo le digo que apelo a su conciencia.

-¿Encima contradiciéndome, muchacho? No será una semana sino dos, las que pase fuera.-acabó el Director agriamente y sin mediar palabra, salieron los dos superiores con Mary  por la puerta del vestuario de chicas dejando sólo al pobre Scotty.

Cuando Scott salió camino de su casa no pudo evitar los comentarios socarrones de los compañeros del Instituto. Cabizbajo y desanimado por lo que parecía ser el fin de su brillante historial como estudiante se encaminó a uno de los pubs del puerto para consolarse con una de las historias que solían contar los alféreces  y oficiales de la Flota Estelar que estaban de permiso. Entró en uno de los pubs, llamado “EL CIERVO BLANCO” y en una esquina pidió un whisky del bueno, madurado en barrica de roble 12 años. Un joven de unos treinta y tantos años que vestía un uniforme amarillo de la Flota se sentó al lado de él.

-¿Me permites? Me llamo Christopher Pike y por tu cara veo que necesitas hablar con alguien. Además veo que no eres mayor de edad, y estás tomando alcohol. No es bueno que empieces desde tan joven con ese hábito.

-Sólo me queda un año para mi mayoría de edad.

-¿Cómo te llamas, chaval?

-Montgomery Scott, Scotty… si lo prefiere así.

-De acuerdo, y a mí llámame Chris, si lo prefieres así -dijo sonriendo. Entonces a una camarera que pasaba le ordenó un “Brandy Sauriano”. Enseguida la petición estaba encima de la mesa.

Scotty empezó a mirar con curiosidad el uniforme amarillo y la insignia que llevaba al pecho el oficial Pike.

-Señor… Ejem… Chris, ese uniforme que lleva… es de la Flota Estelar…

-Sí, y ahora estoy de permiso porque estamos llevando a cabo el proyecto de construcción de la nueva nave… La USS ENTERPRISE…

-¿ENTERPRISE? ¿Como la del capitán Archer?

-Sí, muchacho. Pero la nuestra será aún mejor, con ella llegaremos al warp seis y es posible que más. Estamos ahora en la fase de experimentación con los motores de curvatura… Aunque no creo que entiendas mucho de lo que te explico, te debe sonar a vulcaniano…

-Bueno, entender entender… He leído algunos artículos de Alcubierre, Cochrane, Archer… que hablan de ello y soy muy bueno en Física, eso al menos dice el profesor Huxley.

-Scotty… A un chico con ese interés por la física… ¿No le gustaría entrar en la Academia de la Flota Estelar? Piensa que, además, podrás ver el universo, conocer las estrellas… ¿Quieres que hable con tus padres y profesores?

-Señor… Es que… ante mi situación académica ahora no es la mejor opción, esta mañana por querer salvar de una novatada a una chica, me han encasquetado un lío de faldas que no es mío y encima me han expulsado del colegio.

-Bueno, eso tiene arreglo. Si ves que ese problema no se soluciona, ya sabes donde llamarme. Bueno, ahora tengo que irme. Toma, esta es mi digitotarjeta por si algún día quieres hacerme una visita…

Scotty miró un instante la digitotarjeta de Pike. Vio que ponía “San Francisco”.

-San Francisco…-repitió en voz alta- ¡Qué pasada!

-Sí, allí es donde tenemos la Academia. Si vienes a vernos ya verás cómo te gustará. Bueno, chaval, ha sido un placer conocerte, piénsatelo…¿eh? Que tú vales mucho.

-Lo tendré en cuenta, señor.

Pike se marchó y dejó un par de créditos en la mesa. Cuando Scotty se levantó y quiso pagar a la camarera ésta le dijo que no se preocupara que estaba todo cobrado y que el oficial le había invitado.

Scotty salió ya al anochecer camino de su casa, un poco antes de llegar en el silencio y la oscuridad de la noche, alguien le gritó desde la lejanía. Era McKenzie.

-¡Eh, traidor!

El joven se dio la vuelta y vio que no estaba solo. Estaban con él O’Brien y Smith y un grupo de pandilleros  que reconoció del Instituto y del barrio.

-¿Qué quieres, McKenzie? ¿No has tenido bastante con que me expulsen?

-¡No! Vamos esta noche a tener una fiesta escocesa ¿y sabes quién es el invitado de honor? ¿Lo adivinas? ¡Tú! ¡Vamos, colegas! ¡Vamos, a por él!

O’Brien se opuso, y salió corriendo en sentido opuesto. Algunos pandilleros que iban con McKenzie intentaron detenerle pero el cabecilla ordenó que le dejaran ir.

Scotty apenas tuvo tiempo para reaccionar. Cuando quiso huir calle abajo camino de su casa, unos cuatro chicos le cortaron el paso  por el otro lado de la calle; pronto se vio en una ratonera. En total, unos doce chavales le estaban rodeando. Los doce comenzaron a golpearle y a darle patadas con saña. De repente se oyó una sirena.

-Ya basta, vayámonos de aquí, que llega la pasma.

Scotty estaba tirado en el suelo, intentó reincoporarse pero no pudo. Quiso respirar pero no podía, notaba cómo una de las costillas le presionaba contra los pulmones. Notó también que la sangre le salía por la boca.

-¡Socorro, socorro, ayuda!-gritó antes de caer de nuevo.

Algunas ventanas se iluminaron y varias cabezas se asomaron. La gente comenzó a agolparse, entre el gentío reconoció a Mary O’Connor acompañada por O’Brien.

-Scotty, Scotty… ¿Qué te han hecho esos cretinos?

-Jope, tío, se han pasado contigo, “Maquinas”. Mañana pienso ir al Director y contarle lo sucedido… Se van a acordar de ésta.

-Siento que te hayan ocurrido todas estas desgracias por mi culpa.- Te has portado como un caballero, un auténtico William Wallace que rescata a su dama.-acabó mientras le daba un beso en la frente y en la mejilla y le sostenía entre sus brazos.

Montgomery Scott cerró los ojos. El beso tuvo un efecto balsámico. Mientras como un eco muy lejano pudo escuchar la sirena de una ambulancia que avanzaba.

**************************

Los ojos del joven magullado se abrieron poco a poco. Sólo podía distinguir un entorno blanco y unas figuras difuminadas que se movían entorno a él. Lentamente las siluetas borrosas cobraron forma. Lo primero que vio fue la cara sonriente de Mary O’Connor que con la luz del hospital tras ella parecía un ángel aureolado. Mary le dio un beso en la frente al que respondió Scott asintiendo con la cabeza.

Junto a ella, estaban los padres de Scotty y el Sr. Huxley. El profesor  fue el primero en tomar la palabra en un tono paternal:

-¡Hola, muchacho! ¿Cómo te encuentras?

-¡Ah hola, Sr. Huxley! ¿Qué pasó?

-Perdiste la conciencia, Scott. Has estado tres días inconsciente aquí en el Hospital. ¿Recuerdas, McKenzie y su pandilla? Como consecuencia de su paliza, te rompieron dos costillas, te perforaron un pulmón y te partieron el labio. Pero ya estás fuera de peligro, agradécelo a la medicina del s.XXIII, hijo mío.  En dos días saldrás de aquí y podrás volver a la escuela.

-¿Cómo es posible, no me habían expulsado?

-No. –interrumpió el padre de Scott- O’Brien y Mary me lo han contado todo. Y como sé que estas cosas no son propias de tí, hijo,  me personé en el colegio y exigí una investigación a fondo.

-Investigación que ha demostrado tu inocencia y la culpabilidad de Smith. McKenzie y O’Brien. Descubrimos las ropas de Mary en la taquilla de Oliver McKenzie. Así que estás libre de pecado, como se dice  y podrás reincorporarte en cuanto estés bien.  Y cuando acabes el Instituto… He pensado recomendarte para una beca de la Universidad Zefram Cochrane de Montana para que te gradúes en Física…

-Ya he decidido qué haré cuando acabe el Instituto… Me gustaría, papá… mamá… entrar en la Academia de la Flota Estelar, aquí en Aberdeen no tengo mucho futuro…

-¡Vaya, qué grata sorpresa! ¡Has elegido bien, Scott! Pero entrar ahí es difícil aunque no imposible, pero te ayudaré a que lo logres. …-concluyó Huxley

-Hijo.-atajó el padre- Piénsatelo bien.

-Lo tengo ya decidido, padre. Dentro de poco cumplo la mayoría de edad y es mi decisión como persona adulta.

Los padres bajaron la cabeza visiblemente afectados, mientras el Sr. Huxley les acompañó hasta la salida de la habitación. Y volvió levemente la cabeza…

-Señores Scott, dejemos un momento a su hijo con Mary, tal vez tengan algo que decirse.-acabó diciendo mientras les guiñaba un ojo. La puerta se cerró tras ellos.

Un silencio se apoderó de la habitación. Mary miró fijamente a Scott y tomó la palabra.

-Scotty, ¿por qué?

-Tengo que buscar mi propio destino, Mary. Yo te quiero… pero mi destino está allá arriba entre las estrellas… lo he meditado mucho y créeme, es la mejor opción para ti y para mi… Además, por mucha inocencia que se demuestre, la gente no lo pensará así… Aunque hayan pasado 300 años, todavía vivimos un poco con la mentalidad medieval.

-¡Qué va a ser de mi?

-Estaré contigo hasta cuando acabe el curso… todavía tenemos tiempo para estar juntos… Y luego cuando vaya a San Francisco… te escribiré todos los días un correo subespacial… Y toma, quiero que te quedes con esta rosa –dijo sacando una del jarrón que había en la mesilla- para que te acuerdes de mí… Mon Amour…

Mary cogió con reticencia la flor, la estrechó contra su corazón como abrazándola y la besó despacio.

-El Destino no es justo, nos unió y nos separa ahora… ¡No, piénsatelo bien, Scotty: O yo o la Flota Estelar!

-Lo tengo ya decidido y sabes la respuesta… Además, tienes a un nuevo amigo que está de tu lado, O’Brien…

-Yo… yo… -Las lágrimas comenzaron a fluir de los ojos de Mary- Tu has elegido tu camino y yo a partir de ahora elegiré el mío, Scotty. Quiero que sepas, pese a todo, que lo más profundo de mi corazón aún te quiere… Hasta la vista, Scott…-terminó mientras le daba un beso en los labios- Guárdate al menos un buen recuerdo mío.

-¡Cielo…yo…!-Balbuceó Scott mientras con su brazo magullado hacía el símbolo del adiós…

-Y así fue cómo me dejaste, Mary.-dijo Scott mientras bebía un poco de cerveza romulana. No volví a saber de ti, cuando me enteré años más tarde en la Base Estelar K-7 por un comerciante de Aberdeen que te habías casado con O’Brien.

-Sí, acabamos siendo muy buenos amigos y él poco a poco llenó el vacío amoroso que tú habías provocado, pero no te preocupes, aquella decisión de unirte a la Flota fue casi mejor para ti y para mí. Yo no habría estado habituada a estar tan sola. Pero creo que algo de ti quedó en mí.

-¡Por qué, Mary?

-Mi hijo se llama… Scott y ha decidido unirse a la Flota Estelar… En breve hará su primer vuelo de instrucción en la nave científica S. S. CLARKE.

-¡No fastidies! –Dijo sorprendido el comandante- ¿Le has puesto mi nombre?

-Bueno, honra a aquella persona que nos unió y que conste que no fue decisión mía sino de Loren.  Y por cierto, ¿sabes qué fue de Oliver McKenzie?

-No…

-Acabó como contrabandista de esclavas de Orión y de dilitio. Hace poco fue capturado por la Federación y confinado a una colonia llamada Nimbus III.

-¿Y el pobre Smith?

-Bueno, sigue en Aberdeen, creo que regentando un pub de mala muerte… Él le tenía demasiado apego al terruño como para desperdigarse entre las estrellas. -Scott y Mary rieron la ocurrencia y la centauriana continuó-: He sabido lo de tu sobrino, Peter… aquí en Aberdeen lo hemos llorado muchísimo… Yo misma fui al entierro, aunque no me viste… Intenté pasar lo más desapercibida… Lo siento… Supe también por las noticias lo del fallecimiento del Sr. Spock, una gran pérdida para tu nave…

Montgomery Scott dio un suspiro y cerró los ojos.

-Lo fue, Mary… Lo fue. Y ahora quien me preocupa es el Dr. McCoy. Está ahora recluido en un Sanatorio Mental de la Federación… El dicho de “Médico, cúrate a ti mismo” no lo podrá decir esta vez…

De repente dos bip-bip sonaron en el bolsillo del ingeniero.  Scotty sacó su comunicador. Una voz femenina sonó en el aparato:

-Comandante Scott, aquí el Alto Mando de la Flota Estelar, tiene por el canal federal una llamada de prioridad uno del Capitán Styles.

-De acuerdo, oficial, pásemelo a mi comunicador.

Una voz masculina que denotaba autoridad y a la vez prepotencia se oyó a través del aparato del ingeniero.

-Comandante Scott, aquí el capitán Robert Styles. He hablado con Personal de la Flota Estelar y con su capitán James T. Kirk, para que pase como Jefe de Ingeniería a la nueva nave USS EXCELSIOR que comandaré yo mismo. Su permiso queda cancelado temporalmente y se le ordena que en 72 horas solares se presente en mi nave para iniciar las adaptaciones oportunas que requieren el nuevo motor Transwarp.

-De acuerdo, señor. Órdenes recibidas, comandante Scott fuera. Cuando cortó miró a Mary y añadió: Que le den morcilla… ¡¿qué se habrá creído éste!? ¡Vaya dictadorzuelo!

Mary rió a carcajadas y reflexionó: -Una vez me llamaste “Mon Amour”, mi buen Scotty, pero como verás el Tiempo me ha dado la razón. Yo no era ese “mon amour”, era tu nave, la USS ENTERPRISE  como lo será la USS EXCELSIOR. Y cogiendo una flor exótica que adornaba la mesa, finalizó: Toma, dale esta flor a esa dama que tienes arriba y recuérdame siempre.

-Descuida, lo haré.-dijo besando la flor.

Era ya noche cerrada. Entonces, Scotty miró por una de las ventanas del comedor hacia el cielo estrellado. Allá cerca de la Luna había una luz más brillante que Venus. Arriba en el cielo, estaba su DAMA, a la espera de ser curada, la USS ENTERPRISE y por vez primera se sintió joven en muchos meses.

FIN

 

LA MISIÓN MÁS DIFÍCIL

Escrito por Luis Capote

La mañana se presentaba fría, como era habitual en aquel lugar y en aquella época del año. Hacía tiempo que no visitaba Edimburgo. Cosas del trabajo, sobre todo cuando éste era el ser oficial e ingeniero jefe de una nave de la Flota Estelar. Hacía tiempo que quería visitar una vez más su tierra natal, pero le hubiera gustado un motivo diferente. El Comandante Montgomery Scott nunca pensó que llegara a sentirse a disgusto en su amada Escocia.

Mientras paseaba arriba y abajo, en un vano intento por sacarse el frío de encima, Scotty observaba cómo el personal de la estación colocaba el objeto de su viaje en un vagón de equipaje vacío. El responsable del servicio le ofreció esperar en una sala especial, reservada a visitantes ilustres, pero el oficial se negó. Bromeó, diciendo que, como buen escocés, podía resistir el frío a la perfección. En su fuero interno, sentía que ningún frío era comparable al que sentía por dentro. Mientras veía cómo cerraban electrónicamente las puertas del vagón, su mente se perdió en los recuerdos, hasta encontrar los de una familia amiga que, en el salón de su casa, celebraba con él su reciente ascenso:

- ¡Nos alegramos mucho por ti, Scotty! ¡De veras! –dijo el padre de familia, mientras daba a su invitado un vaso de güisqui.

- Gracias. Yo también estoy muy ilusionado. La USS Enterprise es una de las mejores naves de la flota. Hace poco que se le ha asignado un nuevo capitán. Un tal Jim Kirk. Los que le conocieron en la academia, dicen que es todo un personaje.

- Tú también eres todo un personaje, Montgomery Scott –dijo una mujer. Así que supongo que os llevaréis bien él y tú.

- Si no fuera así, con que me deje tranquilo en la sala de máquinas, ya me doy por satisfecho.

- Nosotros también queremos compartir algo contigo, Scotty –dijo nuevamente la mujer- Sabes que siempre has sido para nosotros como de la familia. Pero queremos que sea realmente así. Estoy embarazada otra vez, y a mi marido y a mí nos gustaría mucho que fueras el padrino de nuestro hijo.

Scotty recordó cómo se había puesto colorado ante aquella petición. Más tarde lo atribuiría a los efectos del güisqui, pero la emoción de aquel inesperado regalo le hizo olvidar durante lo que quedó de aquel día, la contentura del ascenso y asignación al Enterprise. Recordó igualmente cómo había planteado a sus amigos que quizá debían buscar a otro padrino, porque no sólo iba a perderse el bautizo, sino también los primeros años de vida del muchacho. Con la orden de incorporarse a la mayor brevedad a su nuevo destino, había llegado, oficiosamente, la noticia de que la USS Enterprise partiría en una misión exploratoria que duraría cinco años. Sus amigos le dijeron que no habría ningún problema. Ellos se encargarían de hablarle a su futuro hijo acerca de su “Tío Scotty”.

Una vez subido al tren, Scotty intentó distraerse, leyendo en su agenda portátil las galeradas de un manual que había escrito, dedicado a los estudiantes de Ingeniería que decidían enfocar su carrera hacia la Flota Estelar. Lo dejó antes de acabar el índice. No podía concentrarse, ante la perspectiva de su misión más inmediata. Ellos ya lo sabían. No había podido comunicarse con ellos desde la Enterprise. El secreto que rodeaba al planeta Génesis había impuesto una cuarentena informativa. Aquel milagro biotécnico llegó a convertirse en el responsable último de aquellas desgracias. En aquellos días, había odiado realmente su profesión y todo lo que implicaba. Era un sentimiento irracional, pero las pérdidas sufridas habían sido demasiado dolorosas. Ansiaba poder comunicarse con la Tierra, pero al mismo tiempo, temía el momento en que habría de enfrentarse a sus amigos y decirles las palabras fatídicas. Casi deseo que la nave jamás llegara a su destino, al igual que aquel tren. Al contrario que la otra vez, quince años atrás. Su destino era el mismo, y también era invierno.

Cuando bajó del tren, sus amigos le estaban esperando. Cinco años no les habían cambiado demasiado, salvo por el chiquillo que, embutido en un abrigo, esperaba dando vueltas a su alrededor y agitando los brazos. A través de la ventanilla, había podía ver como, momentos antes, el niño había observado fijamente los vagones, como intentando adivinar en cuál estaría él. Cuando estuvo lo suficientemente cerca como para que le reconocieran, la pareja sonrió y la madre indicó al pequeño que él ya estaba allí. Ni corto ni perezoso, se lanzó hacia el recién llegado.

-¡Tío Scotty! ¡Tío Scotty!

-¡Ven acá, pequeño! – Respondió el aludido, extendiendo los brazos y estrechando con ellos a aquel arrapiezo - ¡Tenía muchas ganas de conocerte!

- ¡Papá me ha dicho que has venido a verme! ¡Que no estabas cuando yo nací! ¡Pero me han dicho que has viajado por todo el universo! ¡Y que eres un héroe!

- ¡Jajajaja! Tus padres exageran, pequeño. Pero ¡Qué digo! ¡Ya eres todo un hombretón! ¿Te gustaría venir conmigo en mi próximo viaje?

-¡No se lo digas dos veces, Scotty! –Dijo su amigo, mientras estrechaba efusivamente su mano- Desde que tiene uso de razón, nos martiriza a preguntas acerca de tu nave y tus aventuras. Tus cartas nunca le parecían suficientes.

-¿Cómo es tu nave, tío Scotty? ¿Cuándo podré verla? ¿Vas a estar mucho tiempo? –Las preguntas del niño parecían inagotables.

-Tranquilo, muchacho, tranquilo ¡Coge un poco de aire!

-Como ves, amigo mío, el chico quiere recuperar cinco años de tiempo perdido. Celebro mucho verte –dijo la madre, dándole un beso en la mejilla- ¿Estarás mucho por aquí?

-Tengo un mes de vacaciones. Después del mismo, me han asignado la reparación del Enterprise. Cinco años de aventuras dan para mucho y si me descuido, acabará convertida en chatarra.

-¿Cuándo podré ver tu nave, tío Scotty?¿Cuándo, cuándo, cuándo?

-Bueno, pequeño. De momento, eso no será posible. Pero mientras, aquí tienes un adelanto –dijo Scott, sacando de su valija una detallada maqueta de la nave, ante los ojos fascinados del muchacho.

El recuerdo se fue desvaneciendo, para dejar paso a una miríada de imágenes. Aquel mes, pasó casi más tiempo en casa de sus amigos que en la suya propia. El pequeño lo acribillaba a preguntas, que él contestaba como podía, pero siempre con satisfacción. Después, tuvo que regresar al cuartel de la flota, donde se pasó los siguientes dieciocho meses poniendo a punto al Enterprise. Justo a tiempo para enfrentarse a la amenaza de V´ger. Cuán fútiles parecían todos aquellos trabajos, e incluso el haber sobrevivido a V´ger le parecía algo carente de interés o de sentido, comparado con los períodos vacacionales, que aprovechaba para visitar su tierra natal y un ahijado al que cada vez veía más distinto y, para su tristeza, más alejado de aquel niño que le había recibido en la estación con sincera alegría. Ése era el signo de los tiempos. Sus amigos habían escogido una vida familiar tranquila en la Tierra. Él había preferido chapucear yendo de planeta en planeta. Ahora que los años empezaban a pesarle, hubo momentos en los que lamentó no haber aprovechado las oportunidades que se le habían presentado. Pensó en Mira Romaine. Sin embargo, todo aquello cambio un día en el que recibió correo de su pueblo natal, y donde su ahijado le planteaba su deseo de estudiar Ingeniería estelar, para luego ingresar en la Flota Estelar, como había hecho él en su juventud.

 La sensación de orgullo que le invadió fue sólo comparable a la que le inundó cuando vio a su pupilo en la sala de máquinas de la Enterprise. Aquel niño que había manifestado su deseo de visitar la nave del tío Scotty, había convertido su sueño en realidad. Recordó por último la carta que había enviado a sus padres, explicándoles la alegría que suponía para él, seguir los pasos de su padrino. Una vez más, no puedo evitar sentirse culpable por lo sucedido. Como si él y no Khan, hubiera sido responsable del ataque a la nave.

El tren llegó finalmente a la estación de destino. Como había sucedido hacía tantos años, sus amigos le esperaban en el andén. Otra vez era invierno. Pero todo había cambiado. El recuerdo de aquel pequeño que correteaba alrededor de sus padres, se confundía con la imagen del joven ensangrentado que él mismo llevó en volandas hasta la enfermería. Aquella iba a ser, como había temido, la misión más difícil de su vida.

FIN

 

Ficha de la Flota Estelar:

Montgomery Scout “Scotty” (James Doohan).

 

Año de nacimiento: 2222

Lugar de nacimiento: La Tierra.

Formación: Academia de la Flota Estelar (2240-44).

Rango final: Capitán.

Puesto: Jefe de Ingenieros

Biografía:

Anterior a su trayectoria como ingeniero "para todo" de la Enterprise, el señor Scott pasó sus primeros años laborales como asesor de ingeniería en una instalación minera en el anillo de asteroides del sistema Denevan, puesto en el cual se llevaría bastantes años, para más tarde pasar un periplo siendo destinado de una nave a otra. Fue bastante tiempo después que sería requerido para desempeñar las labores de ingeniero jefe de la USS Enterprise a las órdenes del capitán James T. Kirk; lo cual sería un gran paso en su carrera, todo hay que decirlo. Allí, y en multitud de ocasiones salvó el pellejo a toda la tripulación, demostrando su gran talante para el mando y su madurez tomando decisiones difíciles. Famosos son ya sus apaños y sus continuas chapuzas, para lograr que motores, transportador y otros sistemas gozaran de la potencia necesaria, a veces ilimitada, para sacar al personal, una vez tras otra, de numerosos apuros

Otro de los aspectos más interesantes de nuestro ingeniero favorito es que es un tipo que sabe estar en su sitio y que lo mismo se pega a su botella de Whisky escocés para celebrar algún evento, aunque no le hace ascos a cualquier otro brebaje (sobre todo si es verde), que se pone a aprovechar sus vacaciones o permisos para tontear con sus motores y para ponerse al día con alguna de sus innumerables revistas técnicas. Su gran profesionalidad le ha valido el reconocimiento por parte de la flota estelar como uno de los técnicos más brillantes que han tenido en sus filas, otorgándole en varias ocasiones la responsabilidad de actualizar y modernizar algunas de sus más insignes naves, entre las que se encuentran la propia Enterprise y la modernísima Excelsior, además de haber tenido la oportunidad de haber trasteado incluso con un ave de presa Klingon. Para Scotty, al igual que para el capitán Kirk, la Enterprise es toda su vida, o mejor dicho, lo es el trabajo que desempeña en la nave, si para James T. Kirk su nave es como una mujer a la que querer, para Montgomery, la Enterprise es como su propio hijo, al que ha educado y ha ayudado a evolucionar, ¿qué no sentirían ambos cuando tuvieron que sacrificarla para que no cayera en las belicosas manos de los Klingon?

Cómo todo buen Escocés, nuestro personaje es de lo más orgulloso y eso se nota continuamente en sus acciones, sobre todo cuando ha quedado al mando a petición de su capitán, o ha tenido que defender el honor de su nave ante cualquier enemigo, como demuestra alguna trifulca que ha provocado al haber sido puesto en entredicho el buen nombre de la Enterprise. No es conocido por sus relaciones amorosas, pero él  y Uhura han tonteado alguna vez, sin llegara a nada serio.

Historial de la Flota:

Scott es nombrado alférez en el año 2242.

En 2264, como teniente comandante, es nombrado Jefe de Ingeniería del USS Enterprise, bajo el mando de James T. Kirk.

Entre los años 2269 y 2271 es ascendido a comandante y se encargará del nuevo diseño del USS Enterprise.

En 2285 es ascendido a Capitán y se encarga del diseño de los nuevos motores transwarp de la nueva nave USS Excelsior, bajo las órdenes del Capitán Styles.

En 2286 es absuelto de los cargos imputados por el robo del USS Enterprise para el rescate de Spock.

En 2293 participaría en la conferencia de paz de Khitomer con el Imperio Klingon.

Años después participó en la presentación de la USS Enterprise B donde presenciaría la desaparición de Kirk absorbido por un fenómeno denominado Nexus.

En 2294, cuando viajaba en la USS Jenolan hacia un planeta en el que se iba a retirar, se encuentra con una esfera Dyson contra la que se estrellaría su nave. Scott ve como única posibilidad de supervivencia mantener las moléculas de su cuerpo en tránsito (lo que se hace para el transporte). En esta situación estaría durante 70 años hasta que en 2369 es rescatado por el USS Enterprise D, bajo el mando del Capitán Picard. Tras esto, y después de ayudar a el ingeniero del Enterprise D, Laforge, a sacarles las castañas del fuego y viendo que no se tiene edad para volver a empezar de cero como ingeniero de la Flota y en el siglo 24. Scotty decide retirarse en la colonia donde iba originalmente con la Uss Jenolan, y lo ultimo que se sabe de él es que se marchó en una lanzadera hacía su ultimo destino...



[1] Alusión al padre de Jonathan Archer (ENT), que trabajó con Zefram Cochrane.

[2] Actualmente dos teóricos que han propugnado el tema de la velocidad warp. Para mayor información leer:  Alcubierre, M. "The Warp Drive: Hyper-fast Travel within General Relativity," Classical and Quantum Gravity, 11(5), L73-77 (19941.  y Broeck, C. van den. "A 'warp drive' with more reasonable energy requirements," Classical and Quantum Gravity, 16, 3973-79 (1999).