” Explora todos los rincones del mayor universo de ciencia ficción de todos los tiempos, su pasado, presente y su futuro.
Bienvenido al mañana...” Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Universe

Teletránsportanos, Scotty
Especial Homenaje a James Doohan/ Montgomery Scott
Nota: Hace meses desde que
falleció y le echamos de menos. Él era quien mantenía integra
Este es un rendido y merecidísimo homenaje a James
Doohan/ Montgomery Scout “Scotty” el más entrañable de los ingenieros de
Descanse en paz.
Dr. Banner “El editor”
SCOTTY, MON AMOUR
Escrito por Sikileia
Era la fecha estelar 8175.1 .

Los cielos de Aberdeen, Escocia,
amanecieron con su gris habitual, amenazantes de lluvia. Mientras, desde el
ventanal de aluminio transparente de su casa familiar, Montgomery Scott,
observaba cuánto había cambiado la ciudad desde su adolescencia, desde que se
unió a
Sobre el cielo de Aberdeen a
cientos de kms cielo arriba una mujer esperaba a Scott,
Sin embargo, lo que más preocupaba al Ingeniero era el destino de su nave, su amor, como decía James T Kirk, pues había rumores para desmantelarla.
Como los médicos le habían recomendado reposo y largos paseos, Scott se dirigió al muelle de la ciudad, donde comenzaban las inmensas playas del Estuario. La visión de aquel paisaje sereno, mecido por las olas bajo aquel cielo que aunque gris, se difuminaba también en tonalidades azules y blancas, le produjo en su alma una sensación de serenidad y paz; y allí se quedó meditabundo hasta la puesta del sol. Ahora el astro rey podía divisarse en lontananza. El cielo nublado había abierto unos tibios claros.
De repente, a sus espaldas oyó una voz familiar de mujer:
-Scotty, como siempre tan solitario…
El ingeniero se dio la vuelta y la vio. Era una mujer con los cabellos de un rubio platino con mechas azules, que aparentaba unos cincuenta y tantos años y vestía una especie de túnica corta y pantalones bombachos al estilo Vulcano.
-¡Mary? ¡Mary O’Connor?-preguntó extrañado.
-Sí, veo que todavía te acuerdas de mí después de tantos años.
-¡Como iba a olvidarte, mi pequeñita…! ¿Recuerdas…? Así te llamaba…
Mary entornó los ojos y sonrió un poco avergonzada.
-Si, Scotty… Scotty “el Máquinas”.
-La verdad es increíble las vueltas que da la vida… Tantos años revoloteando por el cosmos y casi había olvidado a los míos.
-Pues deberías barrer de vez en cuando para tu casa… -dijo Mary sonriendo-Bueno, ¿qué te parece si vamos a, no sé, algún pub del centro…¡No, mejor a mi casa! y charlamos un poco, de nuestras vidas… de nosotros… Tengo el aeromóvil al lado.
-De acuerdo.
Se encaminaron hasta una especie de parking que estaba casi vacío, sólo dos o tres vehículos estaban aparcados.
-El verde ese del fondo es el
mío, es mi pequeña…
Scotty sonrió levemente.
Mary apretó el botón gris de un pequeño dispositivo electrónico y el coche abrió sus puertas laterales hacia arriba.
-Es el último modelo. Motor
antigravedad. Asientos giratorios para una mejor panorámica de los pasajeros y
conducción manual y automatizada. Es una adaptación en clave civil de las
lanzaderas que usa
El aeromóvil se levantó suavemente y en segundos alcanzó una considerable altura. Scotty dio ligeras muestras de mareo.
Mary se rió de manera descarada y añadió:
-No me dirás que el mejor
ingeniero de
-Bueno, -titubeó Montgomery Scott- ha sido la brusquedad con la que ha ascendido el vehículo. Pero el mareo ya se me ha pasado, gracias.
El aeromóvil cruzó raudo el cielo de Aberdeen bordeando la costa. La máquina hizo un giro sobre sí misma y reflejó por unos instantes los últimos rayos solares sobre su verde superficie metálica. En segundos sobrevolaba la ciudad sobre las nubes. Abajo, entre los claros, Scotty distinguía calles y edificios tan pequeños que parecían piezas de ese antiguo juego del siglo XX llamado Monopoly.
-Mi casa está a las afueras de Aberdeen, en uno de los márgenes del estuario. Llegaremos en aproximadamente 2 minutos.
Ahora Scotty veía solo agua, las construcciones habían desaparecido. De pronto, distinguió una gran pared rocosa, sin duda un acantilado, y un inmenso paisaje verde dividido por caminos y cercados.
La pequeña nave acabó por posarse ante lo que parecía ser una antigua mansión gótica rodeada de enormes jardines. Montgomery Scott pensó para sí, si éste era el hogar de Drácula y el Hombre Lobo y sonrió. El aeromóvil ya en tierra abrió sus compuertas y la primera en bajar fue Mary. Fuera frente a la puerta un hombre de mediana edad con un mono rojo esperaba a los recién llegados. Scott todavía permanecía en el vehículo.
-Vamos, Scotty, no hagamos esperar a Ernest, la cena nos espera. Ernest, éste es un paisano nuestro, el Sr. Scott, ingeniero de la nave USS ENTERPRISE. Scott, éste es nuestro mayordomo, el Sr. Ernest McNill.
Scott le tendió la mano pero el mayordomo con educación se la rechazó e hizo una leve reverencia con la cabeza.
-Encantado de tenerle entre nosotros, señor. Pasen por aquí y acomódense.
Montgomery Scott no salía de su asombro. Supuestamente la servidumbre había quedado hacía siglo y medio abolida, pero todavía quedaba retazos de mentalidad tradicional en las apartadas regiones de Gran Bretaña. Mary notó la extrañeza que invadía la cabeza del ingeniero escocés y le dijo:
-Sé que todavía te pareceremos un poco retrógrados en algunas cosas, pero ha sido así desde generaciones. Pero no te preocupes, Ernest tiene su propia casa con sus hijos y cumplimos laboralmente con toda la legalidad vigente. Tan sólo conservamos aquí como ves las formulas protocolarias.
Subieron por las escaleras de
mármol de la entrada y llegaron hasta un enorme zaguán hecho en madera de
roble. En las paredes, colgados, estaban los cuadros en el que se hallaban
representadas varias generaciones de O’Connor, desde la época de los Estuardos
hasta el siglo XXIII en el que vivían. Un O’Connor era actualmente gobernador
de
-Esos cuadros que ves ahí –dijo señalando a los actuales O’Connor- los he pintado yo misma. Como los óleos de paisajes que verás cuando pasemos al Comedor. Precisamente hoy me hallaba por la playa buscando un poco de inspiración para mis futuros cuadros.
No había terminado Mary la frase cuando Ernest les invitó a pasar al comedor. Era una enorme sala con un techado que parecía mudéjar, tal vez traído de algún castillo español tiempos ha, y una enorme mesa de nogal en el centro. La mesa tenía en medio y en los laterales unos hermosos candelabros sin duda vulcanianos. Ernest había dispuesto la mesa de manera que los comensales pudieran verse frente a frente mientras hablaban. Sobre la parte que correspondía a cada comensal había colocado unos paños de lino bordado y unos platos y cubertería de plata que por su estilo parecían decimonónicos. Las copas, sin embargo, talladas en un cristal azul marino, parecían provenir de Argelius III o de Orión.
Mary invitó a acomodarse al
ingeniero de
-Es cerveza de Rómulo, llega en
la valija diplomática de mi tío el embajador. Y además, la comida que vas a
probar es auténtica, nada de replicadores, nada sintético como lo que probáis
en vuestra nave. Ernest, es uno de los mejores Chefs de Cocina Tradicional que
existe en nuestros tiempos, Scotty. Lo “rescaté” del HILTON de
-Bueno, Mary.-interrumpió Scotty alzando su mano con la copa de cerveza romulana.-Mi brindis por ti, por ser una excelente anfitriona y por los años que hemos estado separados. Por el reencuentro.

Mary hizo el mismo gesto.
-Por el mejor ingeniero de
-Gracias.-asintió el escocés.
-Bueno, Scotty, ¿Recordamos juntos esos años de Instituto?
-Sí, fuiste mi primer amor, tenía diecisiete años y…
Entonces como un torbellino los recuerdos acudieron a la mente del comandante. A pesar del tiempo trascurrido, todavía se acordaba de Mary, su primer amor…
***************************************************
Yo... he visto cosas
que vosotros no creeríais...
atacar naves en llamas
más allá de Orión,
he visto rayos C
brillar en la oscuridad
cerca de la puerta de Tannhäuser.
Nexus-6 en BLADE RUNNER
Hacía casi 40 años atrás,
Y aquel joven era Montgomery Scott, que además del espacio tenía otro hobby: las máquinas. Ya desde pequeño, había mostrado una especial habilidad por los mecanos y por las pequeñas piezas de maquinaria ligera. Una vez reparó un obsoleto aparato de DVD y un gramófono que encontró en un trastero de su casa para sorpresa de los suyos. Sin embargo, su verdadera ilusión era recorrer las estrellas.
A veces en sus ratos de ocio, solía bajar a los pubs que estaban cerca del espacio-puerto y escuchar a los pilotos de naves interestelares contar historias de mundos lejanísimos y civilizaciones desaparecidas. En su mente de adolescente se hacían realidad las maravillosas frases de Nexus-6 en Blade Runner: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais…”
También escuchaba con avidez los relatos de algún colono que acababa de
regresar a
En el Instituto donde estudiaba, su profesor de física, el Sr. Huxley, le permitía el uso de su
video-biblioteca personal para consultar los artículos de los pioneros de la
velocidad warp: Alcubierre, Van Den Broeck[2] Cochrane, Archer,
T’Zorel . Así fue cómo poco a poco, el joven Scott conoció las bases de la
navegación interestelar, la materia-antimateria y la nueva física y se aficionó
a la lectura. En clase, era uno de los primeros de su promoción y compartía
aula con una joven de 15 años recién llegada de las Colonias de Alpha Centauri,
rubia y de grandes ojos azules, Mary. Sin embargo, Mary tenía más talento para
las artes que para las ciencias aunque tampoco
Un día, estando en gimnasia alguien quiso “iniciar” a Mary en la vida del Instituto y le prepararon la peor de las novatadas. Después de la clase, mientras se duchaba en el vestuario, alguien le robó tanto el chándal como la ropa de diario. Mientras todos los compañeros, chicos y chicas, esperaban fuera a ver cómo reaccionaría Mary, entre ellos Montgomery Scott.
Los minutos empezaron a pasar y se oyeron desde el interior del vestuario unos sollozos. El profesor de gimnasia había salido antes de la cuenta para hablar con el Director y Mary se veía sin apoyos. Mientras, los compañeros de clase se reían burlando y la animaban a salir fuera insultándola de cobarde si no lo hacía.
Montgomery Scott se levantó ante la sorpresa de los compañeros y se llevó la bolsa de deportes con su chándal dentro. Los chicos comenzaron a abuchearle pero hizo caso omiso y entró en el vestuario de chicas para intentar ayudar a la centauriana.
-Mary, Mary ¿Dónde estás? Soy yo, Scotty, tu compañero de clase.
Allí, desnuda y acurrucada, tapada con una pequeña toalla blanca, lloraba en un rincón Mary.
-Sois todos muy malos… ¿Por qué me hacéis esto cuando yo nunca os he hecho nada?-le reprochó entre sollozos.
-No ha sido idea mía, Mary –se defendió el joven Montgomery mientras se tapaba como podía los ojos- Han sido McKenzie. O’Brien y Smith.
-Tu vas con ellos… ¿A qué has venido? ¿Para burlarte de mí? ¡Vete, por favor!
-No, no… Te quiero ayudar. Anda, por favor, ponte mi chándal y sal de ahí. No te veré por favor. Anda toma mi bolsa de deportes, está ahí dentro.-acabó diciendo mientras se la arrojaba.
-Está bien… ¿Puedes darte la vuelta?
Mientras, Oliver McKenzie, preso de rabia planeó una venganza contra el pobre Scott junto a sus amigos.
-Scotty nos ha traicionado… Se me está ocurriendo una idea para vengarnos de su osadía… Mark, ve a avisarle al director del centro que hay un compañero acosando a Mary.
-No osarás… -atajó O’Brien.
-¿Estás o no estás con nosotros? –Mark no contestó y asintió levemente- Venga, ve, y ya verás qué sorpresa le vamos a tener preparada a nuestro buen Scott…
Al poco rato un cabizbajo Mark Smith llegó acompañado por el Director del Instituto y el Sr. Huxley. La expresión de los dos adultos denotaba preocupación y enfado a la vez.
-Hijo, quédate aquí y vuelve junto a tus compañeros… de esto nos encargamos nosotros… y gracias por avisarnos.- dijo el Director.
Cuando llegaron a la puerta del gimnasio, separaron a Smith y entraron solos.
Mientras Scotty permanecía de pie a espaldas de Mary. Su cara se transformó en una máscara trágica en cuanto vio llegar a los superiores del Instituto. Detrás de él, Mary ya estaba completamente vestida con el chándal prestado por Scott.
El director fue el primero en hablar:
-Vaya, Sr. Scott, no esperaba esto de Ud. Acaba de ganarse la expulsión inmediata.
-¡Señor Director! Le juro que no he tocado a Mary, yo… yo…
-No hay peros que valgan, muchachito… Esta escuela es el mejor centro educativo de Aberdeen y no un burdel de Rigel VII.
-Pero, señor… Profesor Huxley le juro que no he hecho nada… Es más, me lo han hecho a mí… O se lo han hecho a Mary…
Mary, ya vestida con el chándal y las zapatillas de deporte de Scotty, se levantó y defendió a su compañero:
-Señor, no ha sido él. Se lo aseguro, Scott dice la verdad.
-Hija, tu no tienes ninguna culpa… en cambio el Sr. Scotty sí, creo que antes de entrar al vestuario habrá leído el letrero de arriba: “V-E-S-T-U-A-R-I-O F-E-M-E-N-I-N-O”. Y ahora no me diga que no lo vio, Montgomery –le espetó Huxley.
-Sí, lo vi. Y quiero decirle que soy inocente de lo que me acusan. Si entré aquí fue para ayudar a Mary, alguien le había robado la ropa, y me temo que sé quienes son, los mismos que le han dado este “chivatazo” que, encima, es falso.
-Señor, -medió la centauriana- Scotty tiene razón, le pido por favor que investigue ese asunto, porque tanto mi ropa como mi chándal han desaparecido y obviamente no me he paseado por las calles de Aberdeen desnuda para venir al Instituto.
Tanto el director como el profesor estaban confundidos, o mentían y la coartada era perfecta o decían la verdad.
-Tiene su lógica-dijo el director –pero por si acaso hasta que no se esclarezca este asunto, Sr. Scott, enviaremos un aviso de lo ocurrido a sus padres y le expulsaremos durante una semana, así también Mary se recuperará de este bochornoso suceso.
-Sr. Director, si me permite una opinión personal, no me parece justo este castigo cuando creo que debería castigar a otras personas. Sólo le digo que apelo a su conciencia.
-¿Encima contradiciéndome, muchacho? No será una semana sino dos, las que pase fuera.-acabó el Director agriamente y sin mediar palabra, salieron los dos superiores con Mary por la puerta del vestuario de chicas dejando sólo al pobre Scotty.
Cuando Scott salió camino de su casa no pudo evitar los comentarios
socarrones de los compañeros del Instituto. Cabizbajo y desanimado por lo que
parecía ser el fin de su brillante historial como estudiante se encaminó a uno
de los pubs del puerto para consolarse con una de las historias que solían
contar los alféreces y oficiales de
-¿Me permites? Me llamo Christopher Pike y por tu cara veo que necesitas hablar con alguien. Además veo que no eres mayor de edad, y estás tomando alcohol. No es bueno que empieces desde tan joven con ese hábito.
-Sólo me queda un año para mi mayoría de edad.
-¿Cómo te llamas, chaval?
-Montgomery Scott, Scotty… si lo prefiere así.
-De acuerdo, y a mí llámame Chris, si lo prefieres así -dijo sonriendo. Entonces a una camarera que pasaba le ordenó un “Brandy Sauriano”. Enseguida la petición estaba encima de la mesa.
Scotty empezó a mirar con curiosidad el uniforme amarillo y la insignia que llevaba al pecho el oficial Pike.
-Señor… Ejem… Chris, ese uniforme que lleva… es de

-Sí, y ahora estoy de permiso porque estamos llevando a cabo el proyecto
de construcción de la nueva nave…
-¿ENTERPRISE? ¿Como la del capitán Archer?
-Sí, muchacho. Pero la nuestra será aún mejor, con ella llegaremos al warp seis y es posible que más. Estamos ahora en la fase de experimentación con los motores de curvatura… Aunque no creo que entiendas mucho de lo que te explico, te debe sonar a vulcaniano…
-Bueno, entender entender… He leído algunos artículos de Alcubierre, Cochrane, Archer… que hablan de ello y soy muy bueno en Física, eso al menos dice el profesor Huxley.
-Scotty… A un chico con ese interés por la física… ¿No le gustaría
entrar en
-Señor… Es que… ante mi situación académica ahora no es la mejor opción, esta mañana por querer salvar de una novatada a una chica, me han encasquetado un lío de faldas que no es mío y encima me han expulsado del colegio.
-Bueno, eso tiene arreglo. Si ves que ese problema no se soluciona, ya sabes donde llamarme. Bueno, ahora tengo que irme. Toma, esta es mi digitotarjeta por si algún día quieres hacerme una visita…
Scotty miró un instante la digitotarjeta de Pike. Vio que ponía “San Francisco”.
-San Francisco…-repitió en voz alta- ¡Qué pasada!
-Sí, allí es donde tenemos
-Lo tendré en cuenta, señor.
Pike se marchó y dejó un par de créditos en la mesa. Cuando Scotty se levantó y quiso pagar a la camarera ésta le dijo que no se preocupara que estaba todo cobrado y que el oficial le había invitado.
Scotty salió ya al anochecer camino de su casa, un poco antes de llegar en el silencio y la oscuridad de la noche, alguien le gritó desde la lejanía. Era McKenzie.
-¡Eh, traidor!
El joven se dio la vuelta y vio que no estaba solo. Estaban con él O’Brien y Smith y un grupo de pandilleros que reconoció del Instituto y del barrio.
-¿Qué quieres, McKenzie? ¿No has tenido bastante con que me expulsen?
-¡No! Vamos esta noche a tener una fiesta escocesa ¿y sabes quién es el invitado de honor? ¿Lo adivinas? ¡Tú! ¡Vamos, colegas! ¡Vamos, a por él!
O’Brien se opuso, y salió corriendo en sentido opuesto. Algunos pandilleros que iban con McKenzie intentaron detenerle pero el cabecilla ordenó que le dejaran ir.
Scotty apenas tuvo tiempo para reaccionar. Cuando quiso huir calle abajo camino de su casa, unos cuatro chicos le cortaron el paso por el otro lado de la calle; pronto se vio en una ratonera. En total, unos doce chavales le estaban rodeando. Los doce comenzaron a golpearle y a darle patadas con saña. De repente se oyó una sirena.
-Ya basta, vayámonos de aquí, que llega la pasma.
Scotty estaba tirado en el suelo, intentó reincoporarse pero no pudo. Quiso respirar pero no podía, notaba cómo una de las costillas le presionaba contra los pulmones. Notó también que la sangre le salía por la boca.
-¡Socorro, socorro, ayuda!-gritó antes de caer de nuevo.
Algunas ventanas se iluminaron y varias cabezas se asomaron. La gente comenzó a agolparse, entre el gentío reconoció a Mary O’Connor acompañada por O’Brien.
-Scotty, Scotty… ¿Qué te han hecho esos cretinos?
-Jope, tío, se han pasado contigo, “Maquinas”. Mañana pienso ir al Director y contarle lo sucedido… Se van a acordar de ésta.
-Siento que te hayan ocurrido todas estas desgracias por mi culpa.- Te has portado como un caballero, un auténtico William Wallace que rescata a su dama.-acabó mientras le daba un beso en la frente y en la mejilla y le sostenía entre sus brazos.
Montgomery Scott cerró los ojos. El beso tuvo un efecto balsámico. Mientras como un eco muy lejano pudo escuchar la sirena de una ambulancia que avanzaba.
**************************
Los ojos del joven magullado se abrieron poco a poco. Sólo podía distinguir un entorno blanco y unas figuras difuminadas que se movían entorno a él. Lentamente las siluetas borrosas cobraron forma. Lo primero que vio fue la cara sonriente de Mary O’Connor que con la luz del hospital tras ella parecía un ángel aureolado. Mary le dio un beso en la frente al que respondió Scott asintiendo con la cabeza.
Junto a ella, estaban los padres de Scotty y el Sr. Huxley. El profesor fue el primero en tomar la palabra en un tono paternal:
-¡Hola, muchacho! ¿Cómo te encuentras?
-¡Ah hola, Sr. Huxley! ¿Qué pasó?
-Perdiste la conciencia, Scott. Has estado tres días inconsciente aquí en el Hospital. ¿Recuerdas, McKenzie y su pandilla? Como consecuencia de su paliza, te rompieron dos costillas, te perforaron un pulmón y te partieron el labio. Pero ya estás fuera de peligro, agradécelo a la medicina del s.XXIII, hijo mío. En dos días saldrás de aquí y podrás volver a la escuela.
-¿Cómo es posible, no me habían expulsado?
-No. –interrumpió el padre de Scott- O’Brien y Mary me lo han contado todo. Y como sé que estas cosas no son propias de tí, hijo, me personé en el colegio y exigí una investigación a fondo.
-Investigación que ha demostrado tu inocencia y la culpabilidad de
Smith. McKenzie y O’Brien. Descubrimos las ropas de Mary en la taquilla de Oliver
McKenzie. Así que estás libre de pecado, como se dice y podrás reincorporarte en cuanto estés bien.
Y cuando acabes el Instituto… He pensado
recomendarte para una beca de
-Ya he decidido qué haré cuando acabe el Instituto… Me gustaría, papá…
mamá… entrar en
-¡Vaya, qué grata sorpresa! ¡Has elegido bien, Scott! Pero entrar ahí es difícil aunque no imposible, pero te ayudaré a que lo logres. …-concluyó Huxley
-Hijo.-atajó el padre- Piénsatelo bien.
-Lo tengo ya decidido, padre. Dentro de poco cumplo la mayoría de edad y es mi decisión como persona adulta.
Los padres bajaron la cabeza visiblemente afectados, mientras el Sr. Huxley les acompañó hasta la salida de la habitación. Y volvió levemente la cabeza…
-Señores Scott, dejemos un momento a su hijo con Mary, tal vez tengan algo que decirse.-acabó diciendo mientras les guiñaba un ojo. La puerta se cerró tras ellos.
Un silencio se apoderó de la habitación. Mary miró fijamente a Scott y tomó la palabra.
-Scotty, ¿por qué?
-Tengo que buscar mi propio destino, Mary. Yo te quiero… pero mi destino está allá arriba entre las estrellas… lo he meditado mucho y créeme, es la mejor opción para ti y para mi… Además, por mucha inocencia que se demuestre, la gente no lo pensará así… Aunque hayan pasado 300 años, todavía vivimos un poco con la mentalidad medieval.
-¡Qué va a ser de mi?
-Estaré contigo hasta cuando acabe el curso… todavía tenemos tiempo para estar juntos… Y luego cuando vaya a San Francisco… te escribiré todos los días un correo subespacial… Y toma, quiero que te quedes con esta rosa –dijo sacando una del jarrón que había en la mesilla- para que te acuerdes de mí… Mon Amour…
Mary cogió con reticencia la flor, la estrechó contra su corazón como abrazándola y la besó despacio.
-El Destino no es justo, nos unió y nos separa ahora… ¡No, piénsatelo
bien, Scotty: O yo o
-Lo tengo ya decidido y sabes la respuesta… Además, tienes a un nuevo amigo que está de tu lado, O’Brien…
-Yo… yo… -Las lágrimas comenzaron a fluir de los ojos de Mary- Tu has elegido tu camino y yo a partir de ahora elegiré el mío, Scotty. Quiero que sepas, pese a todo, que lo más profundo de mi corazón aún te quiere… Hasta la vista, Scott…-terminó mientras le daba un beso en los labios- Guárdate al menos un buen recuerdo mío.
-¡Cielo…yo…!-Balbuceó Scott mientras con su brazo magullado hacía el símbolo del adiós…
-Y así fue cómo me dejaste, Mary.-dijo Scott mientras bebía un poco
de cerveza romulana. No volví a saber de ti, cuando me enteré años más tarde en
-Sí, acabamos siendo muy buenos
amigos y él poco a poco llenó el vacío amoroso que tú habías provocado, pero no
te preocupes, aquella decisión de unirte a
-¡Por qué, Mary?
-Mi hijo se llama… Scott y ha
decidido unirse a
-¡No fastidies! –Dijo sorprendido el comandante- ¿Le has puesto mi nombre?
-Bueno, honra a aquella persona que nos unió y que conste que no fue decisión mía sino de Loren. Y por cierto, ¿sabes qué fue de Oliver McKenzie?
-No…
-Acabó como contrabandista de
esclavas de Orión y de dilitio. Hace poco fue capturado por
-¿Y el pobre Smith?
-Bueno, sigue en Aberdeen, creo que regentando un pub de mala muerte… Él le tenía demasiado apego al terruño como para desperdigarse entre las estrellas. -Scott y Mary rieron la ocurrencia y la centauriana continuó-: He sabido lo de tu sobrino, Peter… aquí en Aberdeen lo hemos llorado muchísimo… Yo misma fui al entierro, aunque no me viste… Intenté pasar lo más desapercibida… Lo siento… Supe también por las noticias lo del fallecimiento del Sr. Spock, una gran pérdida para tu nave…
Montgomery Scott dio un suspiro y cerró los ojos.
-Lo fue, Mary… Lo fue. Y ahora
quien me preocupa es el Dr. McCoy. Está ahora recluido en un Sanatorio Mental
de
De repente dos bip-bip sonaron en el bolsillo del ingeniero. Scotty sacó su comunicador. Una voz femenina sonó en el aparato:
-Comandante Scott, aquí el Alto
Mando de
-De acuerdo, oficial, pásemelo a mi comunicador.
Una voz masculina que denotaba autoridad y a la vez prepotencia se oyó a través del aparato del ingeniero.
-Comandante Scott, aquí el
capitán Robert Styles. He hablado con Personal de
-De acuerdo, señor. Órdenes recibidas, comandante Scott fuera. Cuando cortó miró a Mary y añadió: Que le den morcilla… ¡¿qué se habrá creído éste!? ¡Vaya dictadorzuelo!
Mary rió a carcajadas y
reflexionó: -Una vez me llamaste “Mon Amour”, mi buen Scotty, pero como verás
el Tiempo me ha dado la razón. Yo no era ese “mon amour”, era tu nave,
-Descuida, lo haré.-dijo besando la flor.
Era ya noche cerrada. Entonces,
Scotty miró por una de las ventanas del comedor hacia el cielo estrellado. Allá
cerca de
FIN
Escrito por Luis Capote
La mañana se presentaba fría,
como era habitual en aquel lugar y en aquella época del año. Hacía tiempo que
no visitaba Edimburgo. Cosas del trabajo, sobre todo cuando éste era el ser
oficial e ingeniero jefe de una nave de

Mientras paseaba arriba y abajo, en un vano intento por sacarse el frío de encima, Scotty observaba cómo el personal de la estación colocaba el objeto de su viaje en un vagón de equipaje vacío. El responsable del servicio le ofreció esperar en una sala especial, reservada a visitantes ilustres, pero el oficial se negó. Bromeó, diciendo que, como buen escocés, podía resistir el frío a la perfección. En su fuero interno, sentía que ningún frío era comparable al que sentía por dentro. Mientras veía cómo cerraban electrónicamente las puertas del vagón, su mente se perdió en los recuerdos, hasta encontrar los de una familia amiga que, en el salón de su casa, celebraba con él su reciente ascenso:
- ¡Nos alegramos mucho por ti, Scotty! ¡De veras! –dijo el padre de familia, mientras daba a su invitado un vaso de güisqui.
- Gracias. Yo también estoy muy ilusionado.
- Tú también eres todo un personaje, Montgomery Scott –dijo una mujer. Así que supongo que os llevaréis bien él y tú.
- Si no fuera así, con que me deje tranquilo en la sala de máquinas, ya me doy por satisfecho.
- Nosotros también queremos compartir algo contigo, Scotty –dijo nuevamente la mujer- Sabes que siempre has sido para nosotros como de la familia. Pero queremos que sea realmente así. Estoy embarazada otra vez, y a mi marido y a mí nos gustaría mucho que fueras el padrino de nuestro hijo.
Scotty recordó cómo se había
puesto colorado ante aquella petición. Más tarde lo atribuiría a los efectos
del güisqui, pero la emoción de aquel inesperado regalo le hizo olvidar durante
lo que quedó de aquel día, la contentura del ascenso y asignación al
Enterprise. Recordó igualmente cómo había planteado a sus amigos que quizá
debían buscar a otro padrino, porque no sólo iba a perderse el bautizo, sino
también los primeros años de vida del muchacho. Con la orden de incorporarse a
la mayor brevedad a su nuevo destino, había llegado, oficiosamente, la noticia
de que
Una vez subido al tren, Scotty
intentó distraerse, leyendo en su agenda portátil las galeradas de un manual
que había escrito, dedicado a los estudiantes de Ingeniería que decidían
enfocar su carrera hacia
Cuando bajó del tren, sus amigos le estaban esperando. Cinco años no les habían cambiado demasiado, salvo por el chiquillo que, embutido en un abrigo, esperaba dando vueltas a su alrededor y agitando los brazos. A través de la ventanilla, había podía ver como, momentos antes, el niño había observado fijamente los vagones, como intentando adivinar en cuál estaría él. Cuando estuvo lo suficientemente cerca como para que le reconocieran, la pareja sonrió y la madre indicó al pequeño que él ya estaba allí. Ni corto ni perezoso, se lanzó hacia el recién llegado.
-¡Tío Scotty! ¡Tío Scotty!
-¡Ven acá, pequeño! – Respondió el aludido, extendiendo los brazos y estrechando con ellos a aquel arrapiezo - ¡Tenía muchas ganas de conocerte!
- ¡Papá me ha dicho que has venido a verme! ¡Que no estabas cuando yo nací! ¡Pero me han dicho que has viajado por todo el universo! ¡Y que eres un héroe!
- ¡Jajajaja! Tus padres exageran, pequeño. Pero ¡Qué digo! ¡Ya eres todo un hombretón! ¿Te gustaría venir conmigo en mi próximo viaje?
-¡No se lo digas dos veces, Scotty! –Dijo su amigo, mientras estrechaba efusivamente su mano- Desde que tiene uso de razón, nos martiriza a preguntas acerca de tu nave y tus aventuras. Tus cartas nunca le parecían suficientes.
-¿Cómo es tu nave, tío Scotty? ¿Cuándo podré verla? ¿Vas a estar mucho tiempo? –Las preguntas del niño parecían inagotables.
-Tranquilo, muchacho, tranquilo ¡Coge un poco de aire!
-Como ves, amigo mío, el chico quiere recuperar cinco años de tiempo perdido. Celebro mucho verte –dijo la madre, dándole un beso en la mejilla- ¿Estarás mucho por aquí?
-Tengo un mes de vacaciones. Después del mismo, me han asignado la reparación del Enterprise. Cinco años de aventuras dan para mucho y si me descuido, acabará convertida en chatarra.
-¿Cuándo podré ver tu nave, tío Scotty?¿Cuándo, cuándo, cuándo?
-Bueno, pequeño. De momento, eso no será posible. Pero mientras, aquí tienes un adelanto –dijo Scott, sacando de su valija una detallada maqueta de la nave, ante los ojos fascinados del muchacho.
El recuerdo se fue desvaneciendo,
para dejar paso a una miríada de imágenes. Aquel mes, pasó casi más tiempo en
casa de sus amigos que en la suya propia. El pequeño lo acribillaba a
preguntas, que él contestaba como podía, pero siempre con satisfacción.
Después, tuvo que regresar al cuartel de la flota, donde se pasó los siguientes
dieciocho meses poniendo a punto al Enterprise. Justo a tiempo para enfrentarse
a la amenaza de V´ger. Cuán fútiles parecían todos aquellos trabajos, e incluso
el haber sobrevivido a V´ger le parecía algo carente de interés o de sentido,
comparado con los períodos vacacionales, que aprovechaba para visitar su tierra
natal y un ahijado al que cada vez veía más distinto y, para su tristeza, más
alejado de aquel niño que le había recibido en la estación con sincera alegría.
Ése era el signo de los tiempos. Sus amigos habían escogido una vida familiar
tranquila en

La sensación de orgullo que le invadió fue
sólo comparable a la que le inundó cuando vio a su pupilo en la sala de
máquinas de
El tren llegó finalmente a la estación de destino. Como había sucedido hacía tantos años, sus amigos le esperaban en el andén. Otra vez era invierno. Pero todo había cambiado. El recuerdo de aquel pequeño que correteaba alrededor de sus padres, se confundía con la imagen del joven ensangrentado que él mismo llevó en volandas hasta la enfermería. Aquella iba a ser, como había temido, la misión más difícil de su vida.
FIN
Ficha de
Año de nacimiento: 2222
Lugar de nacimiento:
Formación: Academia de
Rango final: Capitán.
Puesto: Jefe de Ingenieros
Biografía:
Anterior a su trayectoria como
ingeniero "para todo" de
Otro de los aspectos más
interesantes de nuestro ingeniero favorito es que es un tipo que sabe estar en
su sitio y que lo mismo se pega a su botella de Whisky escocés para celebrar
algún evento, aunque no le hace ascos a cualquier otro brebaje (sobre todo si
es verde), que se pone a aprovechar sus vacaciones o permisos para tontear con
sus motores y para ponerse al día con alguna de sus innumerables revistas
técnicas. Su gran profesionalidad le ha valido el reconocimiento por parte de
la flota estelar como uno de los técnicos más brillantes que han tenido en sus
filas, otorgándole en varias ocasiones la responsabilidad de actualizar y
modernizar algunas de sus más insignes naves, entre las que se encuentran la
propia Enterprise y la modernísima Excelsior, además de haber tenido la
oportunidad de haber trasteado incluso con un ave de presa Klingon. Para
Scotty, al igual que para el capitán Kirk,
Cómo todo buen Escocés, nuestro
personaje es de lo más orgulloso y eso se nota continuamente en sus acciones,
sobre todo cuando ha quedado al mando a petición de su capitán, o ha tenido que
defender el honor de su nave ante cualquier enemigo, como demuestra alguna
trifulca que ha provocado al haber sido puesto en entredicho el buen nombre de
Historial de
Scott es nombrado alférez en el año 2242.
En 2264, como teniente comandante, es nombrado Jefe de Ingeniería del USS Enterprise, bajo el mando de James T. Kirk.
Entre los años 2269 y 2271 es ascendido a comandante y se encargará del nuevo diseño del USS Enterprise.
En 2285 es ascendido a Capitán y se encarga del diseño de los nuevos motores transwarp de la nueva nave USS Excelsior, bajo las órdenes del Capitán Styles.
En 2286 es absuelto de los cargos imputados por el robo del USS Enterprise para el rescate de Spock.
En 2293 participaría en la conferencia de paz de Khitomer con el Imperio Klingon.
Años después participó en la
presentación de
En 2294, cuando viajaba en
[1] Alusión al padre de Jonathan Archer (ENT), que trabajó con Zefram Cochrane.
[2] Actualmente dos teóricos que han propugnado el tema de la velocidad warp.