” Explora todos los rincones del mayor universo de ciencia ficción de todos los tiempos, su pasado, presente y su futuro.
Bienvenido al mañana...”
Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Universe
Escrito por Luis Capote.
Dos historias cortas realizadas por este autor.
Lo había rastreado durante varias semanas. Esta vez no escaparía. Demasiado tiempo había pasado desde la última vez en que había tenido a su adversario al alcance de sus armas. Por fin, había localizado una estación de seguimiento operativa, con la cual había rastreado a Lokai, pues tal era el nombre de su adversario, cerca del ecuador. Encontrar un transporte terrestre funcional había sido misión casi imposible. El abandono de la civilización era ya patente, y casi había sucumbido en tres ocasiones, a los ataques de fieras salvajes que, cada vez tenían más lejano el recuerdo de que debían mantenerse alejadas de las ciudades y, consecuentemente, se volvían más osadas. El medio negro pagaría también por eso.
El
consejero Bele hizo aterrizar su transporte tras unas colinas, fuera de la vista
de la ciudad de la que procedía la señal de Lokai. Con sumo cuidado, ocultó
el vehículo y aprestó sus armas. Normalmente, alguien como él no utilizaría
instrumentos tan bastos, pero los milenios de persecución lo habían vuelto,
muy a su pesar, inseguro. Él, que se mostraba siempre orgulloso de sus orígenes
y posición, no había sido capaz de doblegar a aquel ser inferior, que había
corrido de planeta en planeta, buscando aliados para su perversa rebelión, forzándole
a actuar muchas veces con violencia, llegando a la comisión de actos de piratería,
como cuando, no ha mucho, había secuestrado a aquella nave de la Federación,
la Enterprise, para llevar por fin a Lokai a
Esperó
a que la estrella rectora de su mundo se ocultara y avanzó, siguiendo un camino
paralelo a la vieja y ya casi borrada ruta de entrada a
El
domo de energía que recubría la ciudad por las noches ya no estaba, así que
pudo introducirse en las callejuelas exteriores y avanzar hacia el centro, al
origen de
Cuento para dormir
- Papi ¿me contarás un cuento para dormir?
- Claro que sí, pequeña ¿Cuál quieres que te lea?
- Oh, papi. No quiero que me leas. Ya soy mayor y sé leer muy bien. Cuéntame uno de los tuyos. El de los caballeros del rey, porfa.
-Cielos ¡pero si ya te lo sabes de memoria!-contestó el padre con una amplia sonrisa- Te lo he contado muchísimas veces.
- No me importa. Es mi preferido. Y además, tú lo cuentas muy bien.
- Bueeeeeno - respondió el padre, halagado por el comentario de la pequeña - Érase que se era un grupo de caballeros que, bajo el mando de un valiente capitán, cumplían las órdenes de su rey, de viajar por países muy lejanos...
- ¿Muy, muy lejanos? - inquirió la pequeña, pese a que conocía de sobras la respuesta.
- ¡Mucho! - Viajaban por tierras que estaban más allá del horizonte del cielo, llenas de misterio y de peligros. Pero el capitán era muy valiente y - su firme tono de voz vaciló levemente - sus caballeros siempre salían bien parados de mil y una aventuras.
- El capitán era muy querido ¿verdad, papi?
-
Claro que sí, pequeña. Todos le querían mucho. Especialmente sus mejores amigos,
el brujo blanco y el hechicero rojo... los tres eran grandes camaradas, aunque
los dos magos discutían constantemente para demostrar cual de sus habilidades
mágicas era
- Pero no eran los únicos soldados del rey ¿verdad, papá?
- No, mi amor. Había muchos, y el capitán recordaba siempre sus nombres y ellos confiaban en él como en un padre y un amigo. Cada uno desempeñaba una misión: estaba el hábil herrero escocés, a quien nadie superaba en la forja de las armas y armaduras; la barda de piel oscura, cuya voz alcanzaba a los más remotos confines del mundo conocido; el joven cosaco, siempre dispuesto a salir en defensa de sus amigos...
- Pero papi, te has olvidado de mencionar al más importante, al mosquetero. Ya sabes que es mi preferido.
- ¡Qué impaciente eres! - dijo el padre mientras acariciaba la mejilla de la niña - Además - dijo para pincharla un poco - el mosquetero no era tan importante...
- ¡Sí que lo era! - chilló contrariada - ¡Siempre intentas cambiar el cuento en esta parte! Eso se llama mentir y mami y tú me habéis dicho muchas veces que hay que decir siempre la verdad.
- ¡Perdona, perdona! A veces me olvido, pequeña mía...
- ¡Eres un tramposo! ¡Si vuelves a hacerlo me enfadaré contigo y no te querré más! ¡Cuando sea mayor seré mosquetero también!
- No lo haré más - sonrió el padre, mientras volvía la cabeza para que su hija no lo viera reír- Todos eran muy valientes y se distinguieron en la lucha contra los enemigos de su rey: las malvadas águilas, el viejo emperador y sus guerreros, los feroces luchadores con escamas en el pecho...
El hombre miró a su hija. Estaba profundamente dormida. Siempre le sorprendía esa capacidad que tenía la pequeña para albergar tanta vitalidad un momento y quedarse sin ella al siguiente. La contempló durante un largo rato y besándola en la frente, la arropó.
-
Que tus sueños sean dulces, mi pequeña Demora - dijo susurrándole al oído y
besándola en
Notas del Autor:
La trama de la última
caceria tiene una explicación muy especial. Se trata de retomar a los dos personajes
que aparecían en el episodio de la tercera temporada de
Cuento para Dormir
va dedicado a los friquis... digo, triquis, digooo, trekkers,
que alguno hay en la sala, con el fin de que adivinen quién o quiénes son los
protagonista de