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Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Universe
Star Trek Enterprise:
Planeta solitario Parte 3 de 3: Final y Principio.
Escrito por John Schneider.
Esta saga esta situada antes de Onda de choque, episodio final de la primera temporada de Star Trek Enterprise
-Esto no me gusta nada.
-Comparto su preocupación, Trip, la situación es grave.
-Y que lo diga, acabamos de ver cómo destruían un crucero vulcano y con él se van nuestras esperanzas de salir de aquí.
Trip y T´Pol observan por un gran ventanal la Enterprise presa por los rayos tractores.
-Me pregunto qué le estará contando ese emperador al capitán.
-Ahora dependemos de nosotros, deberemos buscar una salida diplomática, el combate no es una opción a tener en cuenta.
-¿Cómo puede decir eso? Acaban de matar a compatriotas suyos y quiere que este tipo se vaya de rositas.
-¿Realmente cree que nosotros podemos llevarle a Vulcano para ser juzgado por sus crímenes? Eso es ilógico, podría destruir a la Enterprise en un instante, sólo nos mantiene con vida porque siente curiosidad.
-Así que tenemos que mantener su interés, dios, espero que no tenga que contarle chistes. Eso podría ser catastrófico.
-Por si acaso intente recordar alguno bueno.
La sala principal del planeta errante está a varias decenas de metros bajo la superficie protegida por capas de blindaje y de un líquido que absorbe vibraciones. La estancia es circular. Las paredes son doradas. La luz que llega del techo rebota en ellas produciendo un ambiente luminoso. El capitán Archer mira detenidamente la avanzada maquinaria que hay repartida por toda la sala de forma aparentemente caótica. El Emperador Brock IV pasea distendido sonriendo a sus oficiales con una copa de metal cuidadosamente labrado en la mano.
-¿Sabe lo que más detesto de estos nuevos vulcanos?
-Lo intuyo pero, ¿es suficiente razón para destruir una nave? ¿ tanto los odia que quiere destruirlos a toda costa?, ¿ es eso lo que quiere?, ¿la guerra con los vulcanos?
-¿Guerra? No soy yo quien va diciendo a los demás cómo deben vivir o cómo deben desarrollar su tecnología, ellos no saben lo que es la vida, la estudian como a un animal en un laboratorio, han controlado sus sentimientos hasta el punto de que ya no tienen ningún valor, han perdido lo que hacía grande a mi pueblo, dejando a su paso un hatajo de seres anémicos, incapaces de emocionarse o enfurecerse.-Señala hacia los restos de la nave vulcana tenso.-No soy yo el que ha atacado, fueron ellos y no pienso quedarme de brazos cruzados.
-Le temen, ¿lo sabe?
-Surak les contó mentiras y ellos han decidido convertirlas en dogmas.
-Según tengo entendido esos sentimientos de los que usted habla estaban conduciendo a los vulcanos a la autodestrucción, fueron las enseñanzas de Surak las que la evitaron.
-¿También te han engañado a ti, capitán? ¿Realmente crees ese cuento, que la vía de Surak era la única posible?
-Puede que no, puede que hubiera otras maneras pero el caso es que funcionó y ahora el pueblo vulcano es una potencia respetada en todo el cuadrante.
-¿Respetada? ¿No será porque no les queda otro remedio capitán? He entrado en su diario, sé lo que realmente opina de estos vulcanos, han hecho todo lo posible para frenar el avance tecnológico de su planeta, ¿qué le hace pensar que no es esa su política? ¿Qué es así como mantienen su hegemonía? Yo soy un conquistador, puede llamarme asesino si quiere igual que esos castrados emocionales pero yo doy la cara, si ataco un planeta lo hago de frente, no me escudo tras la diplomacia ni la lógica para dominar a otras razas. Eso es lo que hacen, le dicen cuándo y cómo pueden viajar, cómo se deben comportar, y aún así les hacen cargar con una de ellos para que les vigile.
-T´Pol es una parte importante de la tripulación y lo ha demostrado en numerosas ocasiones.
-Usted no pensaba eso cuando se la asignaron.
-Me equivoqué, que es lo que pasa cuando se juzga a una persona sin conocerla, basándose en ideas preconcebidas, la juzgué como a todos los vulcanos que había conocido, deseosos de contener las ambiciones humanas. Lo reconozco, no me gustó que me la impusieran como primer oficial, pero con el tiempo descubrí que mi juicio era erróneo, ha mostrado lealtad a la tripulación y a la misión y confío plenamente en su labor.
Archer nota el sudor en su frente, la discusión le está acalorando, algo que parece complacer a su oponente dialéctico.
-¿Sabe lo que me gusta de su raza?
-¿Nuestro buen humor?
-Esa ha sido muy buena, capitán, pero lo que valoro de ustedes es su pasión, cuando habla de T´Pol lo hace con convicción, me transmite sus sentimientos, no el discurso frío y lógico de seguidores de Surak. Por eso me acompañará en la sala de control en nuestra próxima campaña de conquista. Quiero que comprenda lo que estoy haciendo.
-¿Qué pretende?, ¿acaso quiere que la Enterprise se una a sus tropas?
-Nada tan ingenuo, conozco su dedicación a la misión de exploración en la que embarcados, además no quiero causarle problemas a su planeta, aunque no tengan duda de que están atrayendo la atención de muchos pueblos, deberían estar preparados para cualquier cosa, incluida la guerra.
-Nosotros vamos en son de paz.
-Eso no ha impedido que se hayan visto involucrados en conflictos armados.
-En todos los casos hemos actuado intentando hacer lo correcto.
-Lo sé, pero eso no impedirá que os sigan atacando. Lo que quiero es que le contéis al alto mando vulcano la verdad sobre mí, que vean más allá de sus mentiras.
-Les contaré lo que vea, nada más, no espere que me convierta en su defensor ante el alto mando.
-Es lo que espero de usted, capitán.
Phlox caminaba distraído por la enfermería cuando entró el piloto Mayweather visiblemente preocupado.
-¿Le ocurre algo?
-Es esta situación, no poder hacer nada, esos rayos tractores nos tienen inmovilizados, y aunque nos libráramos de ellos aún estarían las naves y…
-El planeta, donde están ahora nuestros compañeros, le entiendo, pero lo mejor que puede hacer ahora es relajarse y esperar.
-Eso es muy fácil decirlo.
-Revise la nave, busque información sobre ese tal Brock IV, yo estoy haciendo un pequeño inventario de sustancias que nos puedan ser útiles para salir de este embrollo.
-¿Piensa envenenarlos?
-Nada tan drástico, sólo dormirlos, de hecho le estoy dando vueltas a un plan, pero no puedo hacer nada hasta que regresen nuestros camaradas, no quiero ponerles en peligro de forma innecesaria.
-Seguiré su consejo, aunque le aviso de que la tripulación está inquieta, puede que empiecen a venir a pedirle calmantes.
-Les atenderé con sumo gusto.
El planeta solitario, base del Emperador Brock IV se mueve, las naves que mantienen prisionera a la Enterprise le siguen a una distancia prudente para no verse afectadas por su fuerza gravitatoria. Trip y T´Pol ven esto con preocupación.
-¿A dónde cree que nos lleva?, después de lo que le ha hecho a esa nave vulcano me creo cualquier cosa, incluso de que nos lleve a Vulcano.
-Está demasiado lejos, tardaría mucho tiempo, y si lo que sé de él es cierto la paciencia no es una de sus virtudes, querrá impresionarnos.
-Como si no lo hubiera hecho ya, primero esos espías con camuflaje, luego esas cosas que parecían arañas en el observatorio y para terminar su nave es un puñetero planeta, no sé cómo puede mejorar eso, bueno, en realidad, no quiero pensar en cómo podría hacerlo.
-Debemos salir de aquí.
-Alto, T´Pol, yo también quiero salir de aquí, pero no veo cómo, además el Capitán está con él.
-No he dicho que debamos hacerlo ahora, sólo quiero que esté preparado.
-¿Tiene alguna idea?
-Sí, pero aún debo madurarla.
La puerta de la habitación se abre dando paso a dos guardias armados que muestran orgullosos prendas de sus conquistas y el símbolo de su Emperador Brock IV.
-Acompáñennos, el Emperador desea que contemplen su próximo triunfo.
Con resignación siguen a los dos soldados por el laberinto de pasillos que conforma la estación central del planeta. La actividad es frenética. Se cruzan con soldados y técnicos que van a sus puestos de combate. Después de unos minutos llegan a la sala que hace de puente, allí Brock IV contempla en una pantalla que ocupa una inmensa pared el objetivo de su nueva campaña militar, un planeta tipo M habitado por varias colonias klingon. Archer está de pie a su izquierda, tenso. Al notar su llegada Borck IV les mira con una media sonrisa.
-Observen mi próxima conquista, un planeta ocupado por Klingon, un pueblo que conoce el valor de la guerra y del honor.
-Son colonias, no tienen nada que hacer contra su ejército.
-Mandaré fuerzas de su nivel.
-¿Y si las paran enviará más? De todas formas tiene el control de la situación, aunque el imperio Klingon enviara naves dudo que tuvieran más éxito que los vulcanos.
-Si soy derrotado en un combate justo me retiraré.
Cansado de la conversación Trip alza la voz:
-¿Nos va a decir para qué nos tiene retenidos aquí? Es evidente que no tenemos nada que hacer contra su planeta nave ni sus bichos así que repito mi pregunta, ¿qué quiere de nosotros?
-Se lo he dicho a su capitán y ahora a ustedes dos, quiero que cuenten la verdad sobre mí.
-¿Qué verdad? Hasta hora lo que hemos visto es un conquistador insaciable, capaz incluso de mover un mundo para mantener su apetito ilimitado. Ha arrasado un observatorio espacial, ha secuestrado la Enterprise y ha destruido una nave vulcana. No veo nada que contradiga la imagen que tenía de usted antes de conocerle.
-¿Y cuál era esa imagen, oficial T´Pol? Tengo curiosidad por oírsela decir, comprobar si ha aprendido la letanía de Surak.
-Usted representa lo que estuvo a punto de destruirnos, el ansía de destrucción, es nuestro hombre del saco como dirían los terrestres. Una pesadilla de la que parece que todavía no hemos despertado.
-Me halaga. Pero, ¿eso es todo lo que han visto? ¿ Acaso no les han intrigado las formas de vida que han conocido o el hecho de que siga vivo tras tanto tiempo?
El capitán Archer camina ya más relajado hacia la pantalla.
-¿Sabe una cosa? Todo esto me resulta extrañamente familiar, la nave misteriosa en la que viaja, criaturas que mezclan rasgos de varias especies, los tripulantes de una nave siendo recogidos por el capitán de esa nave… Es como si hubieran mezclado varios libros clásicos de nuestra cultura. Por eso no le temo. Sé cómo funciona la gente de su clase, quiere demostrarnos algo y no se detendrá hasta conseguirlo, y yo le digo que quiero irme, ha sido toda una experiencia conocerle pero es hora de que sigamos cada uno nuestro camino.
-Me decepciona, pero veo que su presencia aquí les incomoda, les dejaré partir con una única condición, le entregarán este mensaje al alto mando vulcano.
-Se lo daré personalmente.
-Un consejo final, no se fíe de nadie, hay muchos peligros aguardándoles ahí fuera, hoy son exploradores pero un día serán guerreros como yo y buscarán planetas, no para visitarlos sino para conquistarlos.
-Ese día sólo existe en su mente.
De vuelta en la Enterprise Archer se reúne con sus oficiales.
-Hemos dejado atrás el planeta del Emperador Brock IV, sinceramente espero no volver a cruzarme con él. Hemos contactado con la nave vulcana más cercana, quiero librarme de ese mensaje lo más pronto posible. T´Pol, díganos, ¿realmente era como se lo imaginaba?
T¨Pol mira en un monitor lo datos tomados del planeta.
-Era todo lo que me había imaginado, verle jugar con la vida, mezclando razas a su antojo confirma todo lo que dijo Surak de él, es lo peor que puede ofrecer nuestro pueblo, un ser gobernado por sus instintos, un depredador.
-Bueno, tampoco exageremos, después de todo nos ha dejado ir. Con esto no le estoy defendiendo.
-Lo sé, Trip, y tiene razón, pero algo me dice que su decisión no ha sido un gesto gratuito. Temo que nos volveremos a encontrar con él.
Fin.
Podeis seguir las aventuras de Archer y su tripulación en la serie regular de Star Trek Enterprise, aqui mismo en AT. En el próximo número de Star Trek Universe: La Última Caceria
Postdata
del autor: Aquí termina el primer arco de