Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Universe
REINAR EN EL INFIERNO Parte 2
Escrito por Sikileia
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CAP.4
LO QUE TENGA QUE SER, SERÁ
Marla McGuivers no soportaba el encierro en su barracón.
Khan y el doctor Klein le habían aconsejado reposo por su embarazo, sin embargo, su alma de terrícola la impulsaba la necesidad de ver horizontes infinitos y de sentir bajo su piel los rayos del sol de Ceti Alfa antes de que sobreviniera la catástrofe planetaria. Quería ver por última vez los oasis y los extraños palmerales alienígenas de aquel mundo condenado.
Se proveyó de agua y de un bastón y poniéndose una ropa cómoda salió a explorar aquel mundo extraño.
Vio a lo lejos un curso de agua. Era un pequeño arroyuelo, que haciéndose más grande, se precipitaba hasta su desembocadura en un lago. El paisaje había cambiado, una extraña hierba turquesa florecía entre las rocas y algo parecido al musgo y a los nenúfares flotaban como velas de agua en la superficie del lago.
Había un silencio extraño. Notó como su unos ojos invisibles la estuvieran mirando. Miró a cada lado de ella pero no vio nada.
Se recostó en una roca, dispuesta a dormirse una especie de siesta de los sentidos.
Alguien detrás de una roca, la miraba y de una especie de bolso sacó un terrario portátil y sacó una masa gelatinosa roja que se movía.
Era una criatura viscosa y pringosa, parecida a una babosa y comenzó a acercarse sigilosamente por la cabeza de la ex tripulante de la nave Enterprise quien se quedó dormida plácidamente bajo el sol de aquel mundo y arrullada por el murmullo del agua cayendo por una cascada cercana.
Entonces, la criatura entró por su oído derecho.
Un grito desgarrador sacudió el valle idílico y rompió su misteriosa paz.
La ex oficial de Kirk se levantó como pudo dando tumbos… Su oído sangraba y algo comenzó a martillarle la cabeza.
Comenzó a caminar en dirección contraria para deshacer el camino pero apenas podía por el dolor punzante que penetraba en su cabeza. Con ayuda de su bastón subió a una loma y pudo ver a un par de cazadores del grupo de Khan.
-¡Socorro! –gritó antes de caer de rodillas y después inconsciente en el suelo.
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Dentro del barracón Khan discutía el plan de supervivencia con varios de sus colaboradores.
En ese momento llegó el doctor Johann Klein.
-Khan, necesito que vengas conmigo. Es tu esposa Marla… es urgente…
Khan no se inmutó.
El doctor y los asistentes le miraron sin decir nada. Alguno asintió sonriendo brevemente.
-Hemos terminado la reunión por hoy caballeros, ahora ¡manos a la obra! Si sobrevivimos nos espera un futuro brillante… ¿y quién sabe? Volveremos a la Tierra como sus emperadores y señores para vengarnos de esta afrenta que nos han hecho.
Un estruendoso aplauso se oyó en aquella sala y uno a uno los asistentes se marcharon dejando la sala vacía. Sólo se quedó el doctor Klein en otra esquina oculto bajo una sombra. Entonces avanzó unos pasos, la luz dibujaba la preocupación de su rostro.
-No puedo estar alegre al decirte esto, Khan, pero una de esas babosas que han matado a tus hombres… entró en el cuerpo de Marla… no sé cómo… y tiene ahora esa cosa alojada en su cerebelo. La tenemos en la “Enfermería” en estado muy grave. Y tememos por tu hijo y por ella misma, por su enfermedad.
-¿Qué me estás diciendo, doctor? –Dijo precipitándose a su cuello. –
El doctor alemán comenzaba a asfixiarse bajo el brazo de hierro de Noonien Khan.
-Por favor… -respondió con voz agónica- déjame explicarte…
-Explícate… -Ordenó Khan mientras bajaba su brazo y lo dejaba libre.
-Esas babosas cetianas creo que han alterado aún más el proceso degenerativo de su cortex cerebral a nivel de ADN y celular… su ADN humano primario no ha respondido a un tratamiento que sí te iría bien a nuestra raza.
-Como haya muerto, doctor… responderás con tu vida… Has podido hacer más, pero para ti y los tuyos sólo era una ‘inferior’.
-No… La tenemos estabilizada, Noonien. Le haremos un parto prematuro por cesárea y veremos cómo se recupera después.
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Khan salió corriendo hacia el barracón que hacía de dispensario médico. Allí al fondo… en una vieja cámara de hibernación que hacía de cama estaba siendo atendida Marla por una comadrona y una enfermera. El doctor Johann Klein se incorporó enseguida a su puesto de médico. Allí le esperaban dos asistentes. Entonces se puso manos a la obra y comenzó la operación de cesárea para extraer al nascituro.
Tras unos instantes, el chillido de un bebé despertando al mundo retumbó como una fuerza cósmica que reivindicaba en aquel yerto lugar que la vida aún existía.
La comadrona limpió con sumo cuidado al recién nacido y lo puso en el pecho de su madre tapado con una manta.
Mientras, el equipo del doctor Klein terminaba de suturar la herida quirúrgica con un poco de plastipiel y un escalpelo electrónico ante la atenta mirada de Khan quien estaba detrás de una cristalera
-Están bien el niño y ella, por ahora. –dijo el doctor Klein a Khan aún con su traje de cirujano al otro lado de la cristalera. –Tenemos que ver cómo evoluciona nuestra paciente.
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CAP. 5
BAHADUR TAJ
Al día siguiente, Khan volvió a ver a su amada Marla. Junto a ella en una cunita
reposaba su hijo.
-Este es tu hijo… Nuestro hijo, Noonien… -Dijo Marla con voz quebradiza mientras su amor se sentaba al lado de ella.
-El Emperador de dos mundos, cariño… -dijo mientras lo cogía en brazos y lo levantaba por encima de su cabeza. –Bahadur Taj Singh… Asi te llamaré- La “Corona Suprema”.
-Soy feliz de que estemos los tres reunidos en este preciso instante… pero sé que esto no va a durar mucho, amor. –Unas lágrimas afloraron en el rostro de la ex oficial del Enterprise. –Porque intuyo que no le veré crecer… pero sé que tiene al guerrero y al padre más valeroso de la Galaxia… Estoy muy orgullosa.
-Cuidaré de Bahadur, cariño. –Respondió agarrándola de una de las manos. Lo prometo.
Entonces en ese momento llegó el doctor Klein.
-¡Enhorabuena por tu hijo, Khan! Sin embargo… -titubeó mientras miraba a Noonien Khan- no tengo buenas noticias para ti, Marla.
La cara de felicidad se transformó en pesadumbre.
-Esa babosa de Ceti que tienes alojada en la cabeza, se ha multiplicado por mitosis dentro de tu cabeza y generando otros pequeños gusanos que están agarrados en tu corteza cerebral y entrelazados con las dendritas de las neuronas. No podemos extraértelas… -Miró al suelo cabizbajo. –Si tuviese aquí prisionero a ese doctor McCoy y su equipamiento. Lo siento, preciosa.
Marla comenzó a llorar desconsoladamente y una enfermera la vino a reconfortar.
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Entonces el doctor se llevó a Khan a una sala aparte y su voz se hizo más grave:
-Noonien Singh… no sé cómo decirte esto, pero lo de ella… es cuestión de días. Necesitas prepararte para ese momento.
-Pero mis hombres…
-Tus hombres pudieron aguantar más porque somos una raza superior a esos… humanos, Khan. Nuestras defensas fisiológicas son mejores… Pero teniendo ese parásito en su caso: el efecto degenerativo es más lento pero al final lleva a lo mismo…
-…La Muerte… si.
-El sistema inmunológico de Marla ya de por si deteriorado por los Rayos Berthold no ha podido desarrollar una defensa y su agonía será aún mayor… ¿Entiendes lo que quiero decir?
-Sí… La Eutanasia… ¿verdad?
-Si ya has visto a tus hombres… entonces deberías considerarlo en el caso de tu esposa.
Continuara…