”Explora todos los rincones del mayor universo de ciencia ficción de todos los tiempos, su pasado, presente y su futuro.
Bienvenido al mañana...”
Gene Rodenberry y Action Tales presentan: Star Trek Universe
Portada: Pamela Shanteau
Interludio
Escrito por Spapak
Nota: Esta historia ocurre en el transcurso del St Voyager 21
Era ilógico, no podía estar pasando.
Habían ido a la nave Borg, y solo se había alejado un segundo del equipo, no quería ver lo que hacían Axum y Seven of Nine.
Al fin y al cabo..., qué era él?, un flujo de electrones mas o menos estructurado, no podía aspirar a ser algo mas.
Su relación con Seven of Nine había sido agradable, y la intención de ella era tan insondable como siempre, así que no había lugar para recriminaciones, y la nostalgia era algo extraño para un ser holográfico, por muy modificado que estuviese.
Pero esto era diferente, no había lugar para las elucubraciones, tras su último paso había aparecido en un contexto desconocido, no estaba en una nave Borg, esto parecía….., no esto era…., un campo. Con hierba…, con árboles…, y el equipo…? Y la Voyager…?.
Se dio la vuelta y contempló un pueblo a lo lejos,, pero no fue eso lo que atrapó su atención, lo hizo una niña que estaba junto a él, y a la que no había apercibido antes.
En su extensa memoria empezó a formarse un nombre que hacía tiempo no escuchaba…..Suspiria.
-Pero qué haces aquí?. Y ya puestos a preguntar…, qué hago yo aquí?
-Doctor, has sido traído por tres razones,.Primero porque necesitaba a alguien, segundo porque necesito a un Médico, por razones que serán reveladas mas adelante, y tercero, porque los Borg pueden hacer algo, y tienen la intención de hacerlo, para destruir la Voyager.
-Pero…, yo…
-Si, te lo explicaré. Verás, estoy llegando a mi fin, y necesito que me des un último empuje, solo hasta que hable con la Almirante Janeway, tengo que decirle algo muy importante.
-Pero tu estructura física es solo una ilusión, no sabría qué hacer. Soy bueno, pero no tanto.
-Si que lo sabrás, porque yo te lo diré, no te preocupes. Pero como ya te he dicho, la Voyager corre un grave peligro.
-Suspiria, tus poderes son grandes, lo se de sobras, pero sigo insistiendo en preguntarte qué puedo hacer yo, un simple holograma, para potenciarlos…, o enmendarlos…, o lo que sea que quieras hacer.
-Doctor, mis poderes son mucho mas grandes de lo que todos vosotros sabéis, y es gracias a ellos por lo que tu estás aquí, y es gracias a ellos…., y a tu estructura, por lo que me podrás curar…, momentáneamente. Pero antes deja que te enseñe algo…
Caminaron hacia el pueblo, y Suspiria se cogió de la mano del Doctor, parecían padre e hija efectuando un paseo matutino en una jornada idílica.
Llegaron a las estribaciones del pueblo y no vieron a nadie
-Es un pueblo fantasma…?
-No exactamente
Mas adelante y. tras atravesar varias calles, desembocaron en una gran plaza. En ella se desarrollaba una escena que sorprendió al Doctor. Sus compañeros de equipo en la nave Borg estaban haciendo exactamente lo mismo que hacían cuando les dejó, pero no parecían darse cuenta de que estaban en tierra…
-Pero…
-Tranquilo, es solo una representación, en realidad ellos están en la nave, pero he querido tener una copia para que veas lo que están haciendo, conozcas sus movimientos y puedas contestar a cualquier pregunta cuando vuelvas
-Me sorprende todo esto, y no soy muy impresionable, pero creo que me sobreestimas. No obstante…., que es lo que tendría que hacer…?
-Es sencillo, tendrás que entrar en mí, y te guiaré hasta un nodo que deberás desprender y entregármelo, pero eso será mas tarde.
-Ya…., bien…., entrar en ti…., a ver…., tengo que creerme que puedo hacerlo…?
-No te preocupes, ese es mi trabajo querido Doctor.
En ese mismo instante ocurrió algo, no era claro saber si Suspiria se estaba expandiendo, o si el Doctor iniciaba una reducción brutal, o si ambos entraban en un flujo vital contrario y continuo, o si se estaba desarrollando un status de ilusiones…, pero en un segundo, la peculiar forma de energía que era el auténtico aspecto de Suspiria, englobó al Doctor como una ameba a una partícula.
Era una interface extraña, el Doctor se desplazaba por un ambiente peculiar, era como nadar en gelatina, pero más suave, no se podía expresar bien.
De pronto, en su cerebro holográfico se formaron unas palabras
-Ahora te guiaré
-Pero donde estoy…?
-Estás en mí, estás dentro de todos los Nacene, estás en Exosia.
-Y qué debo hacer…?
-Tú no eres humano y, al mismo tiempo, posees sus conocimientos, sus emociones, sus pensamientos. Te contaré una historia fragmentada que no entenderás, pero que hará que llegues a tu destino, dentro de mí, con más fuerza
-Pero es que no se donde ir…, ni como…
-Tú eres un Doctor, y yo necesito una cura. Verás, mi pueblo vivió una época dura, y eso le obligó a hacer cosas de las que después tuvo que arrepentirse amargamente. Pero tu solo tienes que saber que, lo que vas a hacer, originará el final de todo lo que ahora teméis, de todo lo que ahora os hace correr peligro, y que, al fin y al cabo, es nuestra responsabilidad.
-Vuestra responsabilidad…?
-Si, es una historia que aún no debo contar, y que no es a ti a quien corresponde conocer.
Y ahora sígueme….
Una luz mortecina apareció enfrente del Doctor y este, como pudo, la siguió.
La melaza parecía hacerse mas suave, hasta que llegó a un punto en que pudo ponerse en pié y caminar normalmente.
De pronto, como si fuese un velo, toda aquella sustancia se difuminó dejándole frente a una sala azul en donde no había puertas ni nada que se le pareciese a lo que habitualmente hay en un salón. Solo una especie de escalones que conducían a una estructura en forma de altar, sobre el cual, inmóvil y cerúlea, se advertía la forma humana de Suspiria.
El Doctor se quedó quieto, no sabía qué hacer, su perfecta lógica se negaba a admitir que, estando dentro de Suspiria, pudiese tenerla delante. No obstante, avanzó lentamente…, la niña no se movía, y al acercarse vió algo que le desconcertó aún más.
Parecía haber una simbiosis, un fluido azul se desplazaba por el cuerpo de la pequeña imbricándose con él. De alguna forma no se podía distinguir entre continente y contenido. Era como si las dos representaciones de Suspiria estuvieran entonando una danza intemporal en la que él solo podía participar mirando.
Pero una voz suave le habló
-Ahora, Doctor, es ahora cuando puedes aliviar mi dolor, debes buscar algo que está en mi cuerpo, y que mi corazón desea. Llega hasta allí, cura lo que sea necesario…
El Doctor no sabía qué hacer, solo tenía sus manos…, sin instrumental…, sin asepsia….
Se acercó a la yacente figura y la niebla azul lo envolvió en un abrazo compartido. Los dos cuerpos se fundieron y vió…., sintió…, tocó el corazón de Suspiria, y en ese preciso instante supo lo que tenía que hacer.
Se desplazó por la Aorta hasta llegar al Abdomen, y alargó lo que parecía ser su brazo hasta alcanzar la bifurcación femoral. El conocía perfectamente la anatomía humana, y estaba en algo que parecía un cuerpo humano.
La Aorta había tropezado con algo, casi en el transcurso de la Femoral derecha. Mientras la Izquierda continuaba, la Derecha quedaba interrumpida por algo.
Se acercó, podía hacerlo, era como un código binario, sencillo, aplastantemente simple, lo miró, y no pudo descifrar nada.
De pronto, notó como unas microcélulas se le acercaban,, eran muy pequeñas, pero se le pegaban a la piel, y tenían un carácter asociativo que las unía al menor contacto.
El Doctor se las quitó de encima, pero seguían viniendo cada vez en mayor cantidad, y con formas mas precisas y de mayor tamaño, túbulos…., rombos….,, eran como piezas de un puzzle que deseaban simbiotizarse con el ser que ahora estaba allí, usurpando su lugar.
Súbitamente, la Suspiria Azul llegó hasta allí, y su luz las hizo retroceder. El Doctor aprovechó para coger el código y mirarlo con más detenimiento. Estaba formado por microorganismos similares a los que le habían atacado, así que pensó en destruirlo, pero cuando se disponía a hacerlo, oyó la voz de Suspiria.
-No lo hagas, será mi último regalo para alguien a quién aprecias.
Detuvo su intención, y lo consideró normal, se estaba habituando a la situación, pero de pronto, y como en un salto inverso, y sin que él tuviese parte activa, todo se fue distanciando, las arterias…, el corazón…, el propio cuerpo de la pequeña…, la gelatina…, y de pronto se encontró en el mismo lugar en el que había estado la primera vez, con los árboles y el pueblo al fondo.
-Qué ha pasado?…, pero si yo….
Suspiria, de nuevo a su lado, parecía mas viva, más luminosa…
-No pienses, me has dado un poco mas de vida que debo aprovechar. Y tú debes volver. Y no te preocupes, tienes una larga vida por delante, larga y fructífera.
-Pero….
Todo se difuminó, Suspiria ya no estaba, ni los árboles, de nuevo se hallaba a bordo de la nave Borg, Seven of Nine y Axum seguían intentando……
El resto es historia, al menos hasta hoy
El Doctor recibió una llamada, era la Almirante Janeway
-Tenemos algo contra los Borg
-Eso es algo que hemos deseado ya muchas veces…., debo creerla en esta ocasión….?
Redención Parte 6
Escrito por Escrito por Diego E. Gualda
( www.joven-argentino.com.ar )
La batalla de Ronara Prime
La aparición del legendario “sastre” de Espacio Profundo Nueve había arrojado una tenue luz de esperanza entre los Maquis. Creían que tenían en sus manos una pieza de inteligencia que podían aprovechar. El combate había recrudecido un poco sobre la caída del sol y los rebeldes, apostados tras su barricada, disparaban tímida pero certeramente, cuidando cada descarga de phaser y cada granada de tricobalto, sabiendo que, cuando las cosas se pusieran realmente sangrientas, cada disparo contaría para salvar vidas.
Val Shan había estado
todo este tiempo semioculto en las sombras. El rifle le colgaba en la espalda
y, aunque nadie lo había notado, no había disparado una sola descarga de plasma.
Ya había visto suficiente muerte absurda en su vida. No quería ser responsable
por más. Pero sin embargo, se había erigido, por su propia cuenta, en el improvisado
enfermero del campamento y atendía a los heridos con total devoción. Esta posición,
asumida de facto, le permitía moverse libremente detrás de la barricada
y mantener un ojo todo el tiempo en Marius, esperando el momento propicio para
arrastrarlo fuera de ese infierno y a los brazos de su hija.
Entre tanto, el pequeño Gav, cuya misión era recolectar y mantener ordenadas las municiones, no había despegado la vista un segundo de Garak. En su rostro ya no tan inocente, se traslucía un gesto de desconfianza. En silencio, casi reptando, se acercó a Cambeferre:
- Amigo - dijo el niño, señalando al cardassiano - Creo que tenemos un impostor.
- ¿De qué hablas, mocoso? - casi protestó su interlocutor, que estaba muy atareado estudiando mapas del área.
- Del Señor Cardassiano... Conocí a Garak cuando estuvimos en EP 9 en el carguero en el que trabajaba mi madre... Y este carddie no se le parece ni en una sola escama.
- ¡Hey, Rex! - llamó Cambeferre a su líder – Escucha esto, que puede que el pequeño Gav tenga algo de razón.
Enjoll Rex miraba ahora fijamente al presunto Garak y no podía creer lo que veían sus ojos. Ahora, a la luz de la revelación de un pequeño guerrero con un gran poder de observación, notaba lo evidente. Acompañado por Cambeferre, Marius, Gav y varios más que presenciaron la escena, todos armados hasta los dientes, se acercaron al cardassiano por la espalda.
- ¡Traidor! - le espetó Cambeferre mientras le apoyaba un rifle phaser en la nuca.
- No eres Garak ¿Verdad? - interrogó Marius.
- No, no lo es - se sumó Enjoll Rex - Yo lo conozco. He visto su maldita cara escamosa en los reportes de inteligencia. Es un agente de la Orden Obsidiana. Es el Gul J’Vert.
- Yo digo que lo ejecutemos - continuó Cambeferre con una sonrisa cínica.
- Y que lo hagamos acá mismo, frente a todos - completó la frase Enjoll Rex.
- Si me disculpan, caballeros - interrumpió una voz misteriosa desde una cierta distancia - Monsieur J’Vert y yo tenemos una antigua deuda. Si no les es molestia, quisiera que me permitan el placer y el honor de eliminarlo personalmente.
Todos se dieron vuelta un tanto desconcertados por la curiosa intervención para encontrar a un anciano de orejas puntiagudas. Val Shan, o Madik, o Fauvok, el bajorano devenido en vulcano que durante décadas había huido de las garras de J’Vert, reclamaba un cuestionable derecho a la venganza.
Los Maquis cuchichearon durante unos segundos y decidieron concederle al viejo vulcano el capricho. Al fin y al cabo, sería un carddie muerto de todos modos, no importaba demasiado quién derramara la sangre. Esposaron a J’Vert y lo entregaron a manos de Val Shan, quien apuntándolo con su rifle de plasma, lo llevó al interior del bar.
- Finalmente nos volvemos a encontrar, prisionero 24601 - dijo J’Vert con su característica sonrisa de eterno cínico.
- Mi nombre es Val Shan.
- Ud. no tiene nombre, 24601. Ud. es sólo escoria bajorano, por mucho que se disfrace de vulcano. Ud. es un fugitivo de la ley, de mi ley. Ud. no tiene derecho a un nombre. No tiene derecho a nada.
- ¡Mi nombre es Val Shan! - repitió visiblemente irritado.- Y, de hecho, sí tengo un derecho... ¡Tengo el derecho a la redención! Tengo derecho a, después de una vida de buenas obras, ser perdonado por una ofensa menor. Tengo ese derecho, y lo voy a ejercer.
J’Vert cerró los ojos ante el destello del rifle. Los abrió un segundo después. Para su sorpresa, no estaba muerto, pero la descarga del arma había despedazado las esposas que lo hacían prisionero. El Gul era libre. “Diré a todos que lo vaporicé, para que nadie busque su cadáver”, le dijo Val Shan, “Quizás Ud. nunca pueda perdonarme, J’Vert. Pero yo lo perdono. Ya he visto demasiada muerte inútil. Ahora váyase y déjeme vivir en paz”.
El cardassiano se dio media vuelta y corrió. Huyó de la barricada. Huyó del riesgo de una segunda ejecución. Huyó de ese extraño que acababa de perdonarle la vida.
Y huyó también de su propia conciencia.