“A la tripulación de la USS Asimov le es encomendada una importante misión, encontrar los 10 elementos básicos del universo, sin los cuales dejará de existir todo tal cual lo conocemos. Con la ayuda del embajador Aldouz, y la representante romulana M´Rel, deberán abrirse camino para cumplir su importante misión.

Gene Rodenberry y Action Tales presenta: Star Trek  UNITY

ZeleNa

Escrito por Marplanauta / Portada: Jaime Martínez Rodríguez

Primera Parte: el despertar

El carguero Millíades viajaba lentamente a través del espacio entre el sistema Denora y el sistema Volta. El trayecto le tomaba cerca de 5 años ida y vuelta entre las colonias y el planeta natal de los Voltianos. El Millíades llevaba una carga de minerales y alimentos dado que hacia varios años la producción no alcanzaba para abastecer a todo el planeta. La carretera espacial entre Denora y Volta era sumamente importante, y varios cargueros la transitaban cada año, además de las patrullas espaciales. Los Voltianos habían comenzado su carrera espacial poco menos de 150 años antes. Durante todo ese tiempo, los avances habían sido asombrosos y se había logrado establecer la colonia en Denora gracias al desarrollo de la tecnología de estasis. Las naves Voltianas aún no tenían tecnología warp, por lo que debían contentarse con viajar a una velocidad inferior a la de la velocidad de la luz. Dentro de cada nave, en la cámara de estasis, la tripulación esperaba dormida el momento en que llegaran a su destino, donde tardarían unos 6 meses en cargar la nave. Una vez llena, el viaje de regreso a casa.

La vida de la tripulación de estos cargueros era dura. No solo debían invertir 5 años de sus vidas en ese viaje, sino que además la paga apenas valía la pena, y se arriesgaban a encontrarse con cualquier cosa en el espacio desconocido. La Millíades llevaba 5 voltianos: el capitán aweSa, el doctor guNm, el ingeniero caHu, y los dos pilotos, qbYr y zeleNa. Cada 5 meses un miembro de la tripulación despertaba automáticamente y verificaba las condiciones de la nave. El motor debía funcionar automáticamente, el curso debía estar bien fijado hacia Volta Prime y las cámaras de éxtasis debían estar en línea. Una vez corroborado todo esto, el tripulante volvería a dormir hasta que, 5 meses después, algún otro despertase para cumplir la misma rutina.

zeleNa abrió lentamente los ojos y sintió una pequeña gota caer sobre las escamas de su frente. El aire dentro de la cápsula de éxtasis se condensaba en el vidrio y se formaban gruesas gotas de agua. Se movió lentamente y sintió como sus músculos se despertaban. Un agudo dolor cruzó su espina dorsal, al sentir sus huesos reaccionando al movimiento. Comprobó que podía mover los 4 dedos de su mano y oprimió un botón, abriendo la estructura de la cápsula. El aire se liberó formando una efímera nube de vapor alrededor de la joven piloto. “Uf,” pensó, “podría jurar que acabo de dormirme.” Revisó el reloj junto a su cápsula y comprobó que estaba errada. Habían pasado exactamente 10 meses desde que habían dejado Denora. Si todo había salido bien, qbYr debería haber revisado todo cinco meses antes, y ahora era su turno. La computadora de la Millíades lanzó un chirrido y junto a ella apareció un vaso con un gel azulado. zeleNa lo tomó lentamente. Era un compuesto que le quitaría esa incomoda sensación en su estómago y su garganta. Sintió como el gel hidrataba todo su interior a medida que avanzaba por su sistema digestivo. Abrió la boca e intentó gritar con todas sus fuerzas. Al principio no sintió ningún sonido, pero unos segundos después le pareció que su garganta explotaba en ese alarido. Ya podía hablar sin problemas.

- ¿Y de que me sirve?- se dijo.- No tengo a nadie con quien conversar.

Segunda Parte: el puente

La joven piloto tomó el traje de la Compañía de Cargas y se vistió lentamente. Poco a poco sus músculos fueron liberando la tensión de haber estado en estasis 10 meses. Se levantó de la camilla tratando de evitar cualquier mareo y comenzó el chequeo. Revisó cada una de las 4 cápsulas que había en la bahía de estasis y vio que estaba todo en orden. Al llegar a la cápsula de qbYr pudo ver a través del vidrio como su compañero dormía. Era una verdadera suerte que la única persona en el universo que realmente le importaba viajase con ella en el carguero. Hubiera sido difícil si la estuviese esperando en casa. Trató de limpiar el vidrio para verlo con mas claridad pero apenas pudo.

zeleNa metió la mano en el bolsillo de su traje y encontró su pequeño amuleto. Diez meses antes, en Denora, qbYr había encontrado en el cargamento minero esa pequeña piedra verdosa. Ese día cumplían 3 años juntos y se la había regalado. Siempre le gustaba regalarle ese tipo de objetos, y ella como siempre las conservaba como un tesoro. Era lo único que tenía de qbYr en ese momento. Comprobó dos veces su cápsula y le dio un pequeño abrazo al vidrio. Así se sintió un poco más cerca de él.

Antes de dejar la bahía de estasis, tomó un pequeño reloj de pulsera que qbYr había dejado junto a la compuerta. Era el control a distancia de la computadora de estasis. Si algo salía mal, podría controlarlo desde cualquier lugar de la nave. Abrió con fuerza la compuerta y salió al pasillo. Desde el borde observó el agujero central de la Millíades. Podían verse sin problemas las 30 cubiertas más abajo y 20 cubiertas más arriba. Frente a ella, en el centro del gran agujero, giraba el núcleo de la nave, que permitía mantener la gravedad artificial y le daba energía a todos los sistemas. El núcleo era enorme, y se extendía desde la cubierta 1 hasta la cubierta 50, girando sin parar. Podía verse desde cualquier posición de la nave, como si quisiera hacerles recordar que gracias a esa increíble obra de Ingeniería estaban vivos.

zeleNa recordó el protocolo. Lo primero que debía hacer luego de controlar las cápsulas era corroborar la trayectoria de la nave. Se sentía otra vez con energía gracias al gel azul que la computadora le había dado, por lo que no le costaría mucho subir los 20 pisos por las escalerillas, para ejercitar un poco los músculos. Cuando llegó a la cubierta 1 parecía como si recién hubiera salido de Volta Prime.

- Diez meses durmiendo pero sigo manteniendo mi estado físico.- se dijo

Abrió la escotilla del puente e ingresó. El puente parecía estar al revés de toda la nave. Los instrumentos estaban orientados de manera perpendicular al resto de la nave. La Millíades parecía un gran edificio en medio del espacio, pero viajaba horizontalmente en relación a Volta Prime. Mientras las otras 49 cubiertas estaban orientadas de manera vertical, el puente estaba orientado horizontalmente, para facilitar la tarea del piloto que debía dirigir la nave. La gravedad en el puente también era distinta, por lo que cuando zeleNa ingresó sintió como la fuerza de la nave la giraba y la ubicaba en la posición correcta. Una vez en el puente, zeleNa vio otra vez las estrellas. Era un paisaje que nunca dejaba de asombrarla. Miles de millones de puntos incandescentes la rodeaban, para cualquier lado que mirase. Uno de esos pequeños puntos era la estrella Volta. ¿Habría otras civilizaciones más allá? Sin duda estaban los Zenketi, que más de una vez habían viajado a Volta Prime ofreciendo sus productos, pero se habían negado siempre a dar explicaciones sobre sus métodos de viaje interplanetario y sobre la vida allí afuera. Solo se limitaban a decir que nos enteraríamos cuando llegase el momento indicado.

zeleNa observó los controles de dirección y corroboró las coordenadas. Estaban yendo directo a casa. Un poco mas tranquila entonces, se acercó al compartimiento de provisiones y tomó una pequeña barra de alimento. La joven piloto apenas sintió el sabor artificial. Tomó el envoltorio y lo tiró a través de los enormes ductos de basura. Cuando estaba haciendo esto, pudo ver por el rabillo de uno de sus ojos un pequeño punto de luz que se movía. Se acercó a la ventana principal de la nave y vio como ese punto de luz se agrandaba más y más hasta que comenzó a notar algunos pequeños detalles. Era una nave, y definitivamente no era Zenketi. “Esto es genial, era hora de conocer a alguien más...” pensó la joven. No tuvo mucho mas tiempo para alegrarse, segundos después la nave se sacudió y la alerta se encendió en todo el puente. La pequeña nave le había disparado a la Millíades. Pero eso no era la peor noticia. zeleNa miró su brazalete y vio unos números titilando: la cámara de estasis estaba fuera de línea.

Tercera Parte: los piratas

zeleNa salió a toda velocidad del puente. No entendía porque aquella nave le había disparado, si ellos ni siquiera los conocían. Tal vez durante estos casi 3 años fuera de casa, los voltianos habían hecho contacto con una nueva raza, pero aún así no sabía porque les disparaba. Mientras bajaba por las escaleras hacia la cubierta 20, recordaba las historias que sus abuelos le habían contado de niña, sobre piratas espaciales y botines interplanetarios. A pesar de que eran obras de ficción, siempre pensó que podrían ser realistas.

Ya estaba en la cubierta 15 cuando escuchó un ruido seco. zeleNa bajó un segundo de las escaleras y se acercó a la compuerta que daba al pasillo. Con asombro pudo ver como a unos metros de ella se estaba abriendo un enorme agujero en el casco de la nave. Podía ver las chispas brotando mientras con una herramienta intentaban abrir a la Millíades desde afuera. No podía ver quienes intentaban ingresar...tal vez eran Zenketi. Miró el reloj pulsera y pudo ver la cuenta regresiva. Tenía cerca de media hora antes de que la tripulación despertase. Si ella no estaba allí para activar las compuertas, morirían asfixiados dentro de las cápsulas. qbYr le había contado una vez el miedo que tenía cada vez que entraba en estasis. Siempre pensaba que nunca despertaría. Pero zeleNa no estaba dispuesta a dejarlo morir.

Otro golpe seco la sacó de sus pensamientos. Al otro lado del pasillo, el casco ya había sido abierto. Los ojos rojos de zeleNa se abrieron al máximo al ver que los invasores eran de una raza completamente desconocida. Eran cinco y debían medir por lo menos el doble que ella. Sus cabezas estaban cubiertas por frondoso pelo, algo que no había visto nunca, ni siquiera en los Zenketi. Al lado de sus ojos tenían manchas que se continuaban por su rostro, y sus dientes les daban un toque felino y agresivo. El líder parecía un poco más chico que ellos, y tenía una peculiaridad: un garfio en el lugar donde debía estar su mano derecha.

La joven piloto agudizó su sentido de la audición para intentar oír lo que el líder les ordenaba a los otros. Pudo sentir los sonidos guturales que exhalaba ese horrible ser, pero no pudo entender nada de lo que estaba diciendo. Recordó entonces como la comunicación con los Zenketi había sido virtualmente imposible durante los primeros meses de contacto. Los lingüistas de todo Volta Prime habían estado dedicados a analizar el lenguaje de los visitantes, pero no pudieron descifrarlo por bastante tiempo. ¡Y ella pretendía entender a estos invasores con solo escucharlos! Sin embargo, había algo que podía comprender sin la necesidad de que ningún lingüista le tradujese: sus intenciones no eran amigables.

Cuarta parte: el comedor

Los cinco invasores se dividieron y comenzaron a avanzar por las cubiertas de su nave. Desde la pequeña escotilla, zeleNa observaba la situación tratando de comprender lo que sucedía. Si ellos estaban en la cubierta 15 y comenzaban a registrar la nave hacia abajo, ella no tendría el tiempo suficiente como para llegar a la cubierta de estasis y esperar allí hasta que la tripulación se despertase sin que los invasores (o debería llamarlos piratas como le había contado su abuelo) la descubriesen. Solo tenía una opción: debía llegar a la cubierta 50, soportar el calor de Ingeniería e intentar reactivar la energía en la mitad de la nave que había sido inhabilitada por la explosión. Si todo salía bien, la tripulación se mantendría dormida por un tiempo más, lo que le daría un margen para conseguir ayuda.

zeleNa dejo sus pensamientos y comenzó a bajar otra vez por las escalerillas de la nave. Mala decisión. Apenas había logrado descender unas 7 cubiertas cuando sintió un disparo golpear a su derecha. Miró hacia arriba y vio a uno de los piratas que le apuntaba con su arma. A toda velocidad, zeleNa dejo el tubo de escaleras e ingresó en el pasillo de la cubierta 22. Pudo ver con asombro el núcleo detenido en el centro de la nave. Nunca, ni siquiera en Denora o en Volta Prime, había visto un núcleo detenido. Se agazapó con cuidado y comenzó a caminar. Había sido descubierta, y debía acelerar sus planes.

Sintió unos pasos detrás suyo que debían ser del pirata que le había disparado. zeleNa abrió otra escotilla e ingresó en el comedor de la Millíades. Desde los ventanales del comedor podía verse unas cubiertas mas arriba, la pequeña nave de los invasores. A la izquierda del casco pudo ver unas inscripciones extrañas que no pudo comprender. En colores rojos decía: “Transbordador 3, Thantor Al Grekôr”.

La escotilla del comedor se movió detrás suyo y el pánico volvió a invadirla. Corrió entre las mesas y llegó a la cocina de la nave. Durante su estadía en Denora, había pasado varias mañanas cocinando para sus compañeros allí. Tomo uno de los cuchillos y se lo guardó, podía servirle más adelante. Pudo oír en el comedor como el pirata que la perseguía revolvía todo el salón buscándola. Ya no había escapatoria. Debía enfrentarlo. El solo hecho de recordar la enorme figura felina de los invasores la estremeció. Ellos eran más grandes y estaban mejor armados, sus posibilidades eran escasas. Tomó el cuchillo y se había acurrucado en una de las esquinas, a la espera de su contrincante cuando su mente se iluminó.

El Al Grekôr revolvió todo el comedor y descubrió la puerta de la cocina. La pequeña fugitiva debía haberse escondido allí. Sus ojos brillaron de solo pensar lo que diría su líder con ese descubrimiento. Abrió la compuerta y el brillo se desvaneció. Allí no había nadie. Con furia revisó toda la habitación solo para confirmar su primera impresión.

Dos cubiertas mas abajo, zeleNa salía con esfuerzo del ducto de basura a uno de los pasillos. Había logrado despistar al grandullón. Ya estaba en la mitad de su recorrido.

Quinta Parte: el silo

Si bien había logrado escapar, los invasores ya sabían de su existencia, por lo que debería llegar a Ingeniería por los caminos mas rebuscados. zeleNa dejó el pasillo, donde desde casi cualquier cubierta podían verla y se metió en una de las habitaciones de control. Pensó durante unos segundos, y la única vía segura que se le ocurrió para llegar a Ingeniería eran los ductos de ventilación, que debían estar apagados como el núcleo. Abrió una de las salidas de aire y comprobó que era lo suficientemente pequeña como para poder entrar allí.

Lentamente, zeleNa comenzó a descender por el tubo de ventilación. Era un poco más cómodo y mucho más limpio que el ducto de residuos. Desafortunadamente, la joven Voltiana no notó que a cada paso que daba, el sonido de su avance retumbaba en toda la cubierta. El metal de los tubos de ventilación crujía intensamente y no tardarían mucho los invasores en descubrirla. zeleNa miró su muñeca de reojo. Todavía tenia cerca de 20 minutos antes de que la tripulación saliese de estasis, y por ese camino llegaría a Ingeniería tal vez en 15 minutos.

Pero no todo era como zeleNa calculaba. Estaba a punto de avanzar cuando vio otro rayo de los piratas atravesar el tubo de ventilación delante suyo. Sabían que estaba allí y estaban disparándole para detenerla. zeleNa miró hacia atrás y recordó el angosto cruce que había pasado un minuto antes. Retrocedió con dificultad sobre sus pasos y en el cruce pudo ver la luz proveniente de una abertura. Avanzó rápidamente mientras a sus espaldas seguía oyendo los disparos al azar. Se acomodó frente a la abertura de manera tal que con sus piernas pudiesen empujarla, y de un golpe logró estar afuera de los ductos de ventilación...solo para encontrar al invasor que le estaba disparando esperándola del otro lado.

El enorme monstruo parecía estar sonriendo y le apuntó con su arma. zeleNa parecía estar perdida. Había sido capturada y ya no tendría tiempo de reactivar las cápsulas. Mientras el felino le apuntaba, recordó a qbYr y el maravilloso tiempo que habían pasado juntos. Si aún tenía fuerzas en su cuerpo, ella no iba a dejar que muriese. El pirata emitió un extraño sonido que parecía una orden, pero ella no estaba dispuesta a cumplirla. Con la mayor agilidad que un voltiano pudiese tener se agachó y se arrojó sobre su contrincante. El inesperado golpe provocó que el felino tirase su arma, pero con uno de sus brazos tomó a zeleNa con fuerza. La joven movía sus piernas y sus brazos desesperadamente, tratando de escapar. De repente, sintió con una de sus manos una palanca e instintivamente tiró de ella. A espaldas del invasor, la pared se abrió en dos y ambos cayeron varios metros.

Un colchón de granos los recibió abajo. Era uno de los silos de carga de la Millíades, lleno casi completamente de alimentos para Volta Prime. Los granos de filote eran utilizados en cientos de recetas diferentes y eran la base de la alimentación voltiana. El ala derecha de la nave contaba con 10 silos de carga llenos de alimentos, y el ala izquierda llevaba minerales combustibles para abastecer a medio continente hasta la llegada de la siguiente nave de carga.

zeleNa sintió todo a su alrededor la suavidad de los granos de filote. Era una sensación agradable, comparada con el brazo opresor de su contrincante. Abrió los ojos y pudo ver a unos metros al pirata, que al parecer había quedado inconsciente por la caída. Debía salir de allí de inmediato antes de que despertase. Se levantó y comenzó a avanzar con dificultad a través de los granos. A cada paso que daba sentía que se hundía un poco más, pero no se dejaba vencer. Con esfuerzo fue acercándose de a poco a la escalera, desde donde podría subir a la compuerta y escapar hacia el pasillo.

Pero no todo era tan sencillo. Con terror, sintió un aullido a sus espaldas. Era el pirata que había despertado y avanzaba hacia ella. La joven aceleró el paso con desesperación entre los granos. Llegó a la escalera y miró hacia atrás, el invasor estaba aún a mitad de camino, pero cada vez que podía daba enormes saltos que le daban ventaja. Con agilidad, zeleNa subió por la escalera, abrió la escotilla y salió otra vez al pasillo. Por la ventana pudo ver que el pirata continuaba avanzando con furia desesperada entre los granos de filote. zeleNa observó los controles a un costado de la escotilla y no dudó ni un segundo. Oprimió el botón rojo y las compuertas del silo se abrieron de par en par.

Miles de granos de filote fueron escupidos al espacio exterior como una lluvia amarillenta. zeleNa pudo ver, mientras el silo se vaciaba, la cara de terror del pirata, pero no sintió pena. Ellos habían decidido enfrentársele. Segundos después, el cuerpo felino flotaba en el espacio, perdido entre los granos de filote que, a la distancia, se confundían con las brillantes estrellas del espacio.

Sexta Parte: Ingeniería

Ya casi no tenía tiempo. Cualquier ruta que tomase te llevaría más de 15 minutos, y las cámaras de estasis se encenderían en 10. Mientras descansaba un segundo al lado de la escotilla del silo decidió que ya no intentaría esconderse más. Se levantó y sintió un dolor agudo en una de sus piernas. Al parecer se había golpeado en la caída. Con esfuerzo, zeleNa comenzó a avanzar hacia el centro del pasillo. Oprimió un botón y le rogó a sus dioses que el montacargas funcionase. Segundos después sintió el ruido mecánico que tantas veces habían oído en Denora mientras cargaban la nave. Arrastrando su pierna subió al montacargas. Sabía que de esta manera sería descubierta, pero esperaba tener el tiempo suficiente como para reactivar el núcleo. Ella no se salvaría, pero le daría una oportunidad a qbYr y a los otros para sobrevivir. Si sus cálculos eran correctos, a esta altura las cámaras de estasis se estarían descongelando, por lo que era casi imposible que se reactivase el sueño. Si ella lograba encender el núcleo, probablemente se reactivarían las compuertas magnéticas de las cápsulas y cuando sus compañeros se despertasen podrían salir de allí sin problemas.

Mientras el montacargas descendía lentamente hacia la cubierta 50, pudo ver en las otras cubiertas a un par de los invasores. Parecían asombrados de que ella aún continuase con vida, pero apenas podían hacer algo para detenerla. Ella llegaría rápidamente a Ingeniería. Vio como uno de los piratas apuntó su arma hacia el montacargas y disparó, pero la enorme maquina continuó con su camino.

Ya nada le importaba a zeleNa. Solo un pensamiento invadió su mente durante el minuto que el montacargas se tomó para llegar hasta Ingeniería. Mientras dormía había soñado que ella y qbYr vivían juntos en Denora. Una de las tardes libres en el planeta habían ido a recorrer los alrededores de la colonia y encontraron un valle desde donde podía verse todo el horizonte montañoso. Mientras observaban, los dos soles tenues del sistema se encontraban en el cielo, uno en el ocaso y otro en el amanecer. Habían jurado construir allí su casa y vivir el resto de su vida juntos. Tal vez podrían trabajar aún para la Compañía, pero no harían mas viajes interplanetarios. En su sueño, había imaginado su casa y sus hijos. Y miles de ocasos y amaneceres.

La puerta del montacargas se abrió y pudo ver delante suyo la enorme computadora. En otras circunstancias, hubiera visto cientos de luces titileantes que indicaban que todo funcionaba a la perfección. Ahora, solo veía luces de alarma. Con velocidad ingresó los comandos que le permitían el acceso al control principal. Debía apresurarse porque no tendría más que un minuto o dos antes de que los invasores la alcanzasen. En seguida pudo notar que la explosión había provocado que la computadora cancelase la energía, como método preventivo para evitar que la explosión se propagase por toda la Millíades. Sin embargo, para reactivarse los sistemas era necesaria una activación manual. zeleNa se relajó. Por un minuto había pensado que tal vez sus conocimientos básicos de Ingeniería no le sirviesen para solucionar el problema. Ingresó nuevamente sus comandos personales y de repente todo se llenó de un rumor familiar. Con asombro pudo ver como las luces volvían a encenderse y una gran polea comenzaba a girar, activando el rotor principal del núcleo. Pudo sentir el flujo de la energía brotando hacia todos los rincones de la nave. Una sonrisa invadió su rostro cuando vio que la cuenta regresiva en el reloj se detenía.

Pero la sonrisa se le borró de inmediato al sentir el frío garfio del líder de los piratas rodeando su cuello.

Séptima Parte: Pausa

La joven piloto estaba atrapada. Mientras activaba la energía de la nave, el pequeño pirata había logrado llegar a Ingeniería y la había tomado por detrás con su horrible garfio. zeleNa podía sentir el calor de su respiración en su cuello y el horrible olor que emanaba. Estaba vez no podría escapar como había hecho antes en el silo. Apenas podía moverse.

El invasor pronunció unas palabras que zeleNa obviamente no comprendió. Parecían ser alguna especie de amenaza pero para ella todo lo que decían sonaba a amenaza. Mientras el pirata decía esto, zeleNa recordó a qbYr y metió su mano en el bolsillo. Lo único de qbYr que tenía en ese momento era el amuleto que le había regalado. Si iba a morir, quería hacerlo pensando en él. zeleNa sintió como el garfio del pirata apretaba su cuello, a punto de desgarrarlo, y apretó el amuleto dentro de su mano.

De repente, pudo ver como las luces de la computadora enfrente suyo comenzaban a titilar más despacio. El rotor parecía ir también cada vez más lentamente como si se estuviese frenando. A su alrededor, el sonido de toda la nave casi se enmudeció. Y ya no sintió el garfio apretándola tan fuerte.

zeleNa se soltó con cuidado de los brazos de su contrincante. No salía aún de su asombro. Todo a su alrededor parecía estar detenido en el tiempo, pero ella estaba inmune. Se alejó unos pasos del horrible pirata y pudo distinguir su cara de satisfacción, como si ella aún estuviese entre sus brazos. Notó que las cosas no estaban detenidas sino que todo se movía muy lentamente...o ella se movía demasiado rápido. Instintivamente, su mano aún estaba en su bolsillo, apretando con fuerza el amuleto. zeleNa sacó la mano y vio como entre los dedos brotaba una fuerte luz verde. Por alguna extraña razón su amuleto parecía ser el causante de todo eso. la joven salió de su asombro y recordó la situación de emergencia en que se encontraba. Las vueltas del destino le habían dado otra oportunidad.

Ahora lo único que podía hacer era intentar comunicarse con las patrullas voltianas. La ruta de Denora a Volta Prime era custodiada por naves de última generación que viajaban casi al doble de la velocidad de la Millíades. Los patrulleros le dedicaban su vida por completo a esa tarea y eran honrados como héroes al morir en Volta Prime. Sin ellos, muchas cargas difícilmente llegaban a destino. La central de comunicaciones no estaba lejos de Ingeniería, en la cubierta 49. Desde allí podría intentar enviar una señal de auxilio a los patrulleros. Aun si pudiese enviar el mensaje, la patrulla no llegaría en menos de un mes, pero era lo último que le quedaba por hacer.

zeleNa avanzó unos pasos hacia la escalera y vio como la luz de su amuleto comenzaba a palidecer. Si el amuleto detenía su efecto, seguramente todo volvería a la normalidad. Giró sobre sus talones y vio al horrible pirata del garfio, amenazadoramente cerca. Volvió sobre los pasos que había dado y tomó el cuchillo que había sacado de la cocina y que aún tenía dentro del traje de la Compañía. Miró a los ojos de su contrincante y le dijo:

- Deberías haberlo pensado mejor antes de meterte con esta mujer. ¡Por qbYr!-

Tomó el cuchillo con ambas manos y la clavó con fuerzas en el estómago del felino. Si él estaba dispuesto a matarla, ella no iba a tener piedad. Cuando emprendió otra vez el camino hacia la central de comunicaciones pudo ver como las luces comenzaban a parpadear otra vez y el rotor comenzaba a girar a velocidad normal. Mientras abría la escotilla sintió un horrible grito de dolor a sus espaldas.

Octava Parte: el último descanso

zeleNa se sintió invadida por la tranquilidad en la central de comunicaciones. El ruido de Ingeniería aparecía allí amortiguado por las paredes. La habitación estaba casi completamente a oscuras y solo la luz de las estrellas iluminaban aquí y allí a través de un gran ventanal. En el centro había una mesa ovalada con varios interruptores y libros de frecuencias. En la pared giraba lo que parecía ser un radar y un par de cómodas sillas completaban el mobiliario. En la otra pared, justo frente al gran ventanal y al lado de la puerta, había una gran pintura de Volta Prime y sus dos lunas, seguida por el enorme logo de la Compañía de Cargas.

La joven arrastró su pierna hasta una de las sillas y se sentó. Por primera vez desde que se había despertado sintió a sus piernas relajarse completamente. Las vidas de qbYr y los otros ya estaban a salvo, ahora necesitaba salvarse ella y evitar el robo de la Millíades. Oprimió un interruptor y sintió el ruido de las frecuencias abiertas. Como piloto, estaba familiarizada con las transmisiones espaciales y no tardó en lograr localizar el canal que utilizaban las patrullas voltianas. De inmediato comenzó a transmitir un mensaje cíclico:

- Éste es el carguero Millíades, de la Compañía de Cargas, en trayecto de Denora a Volta Prime. Nuestras coordenadas son 56734.3 orientación galenides. Hemos sido abordados por piratas. Desconozco sus intenciones. Necesitamos ayuda inmediata.-

La joven soltó el interruptor y corroboró si el mensaje estaba siendo transmitido en el canal de las patrullas. Copió el mensaje y lo retransmitió en todos los canales y frecuencias. Tal vez además de estos piratas habría alguien ahí afuera que quisiera ayudarla. Tal vez algún crucero Zenketi en camino a Volta...

Pasaron un par de minutos que luego de su experiencia, le parecieron años. zeleNa tomó con fuerza su pierna. El dolor era cada vez más intenso y ya casi no sentía su pie, pero el sacrificio había valido la pena. Tal vez muriese, pero estos piratas no se saldrían con la suya. La joven metió otra vez la mano en el bolsillo y extrajo el pequeño amuleto que qbYr le había regalado. Estaba otra vez con ese color verdoso opaco que tenía antes de lo sucedido en Ingeniería. qbYr le había dicho que lo habían encontrado en las excavaciones mineras de Denora, y a ella le había parecido hermoso. Ahora tenía otro motivo para valorarlo. El universo parecía estar lleno de secretos.

La escotilla detrás de zeleNa se abrió de par en par. Era el pirata del garfio junto con los otros tres. El líder se tomaba con evidente dolor el estomago, de donde brotaba lo que parecía ser sangre. Mientras, los otros dos apuntaban a zeleNa con sus armas. La joven los miró tranquilamente. Sabía que aún no era su hora. Bajo la vista y observó con seriedad la piedra entre sus manos. Poco a poco comenzó a brillar nuevamente, iluminando la habitación. El tiempo otra vez se volvió lento. Los invasores habían disparado contra zeleNa y ella pudo ver el disparo acercándose a su cuerpo. Con paciencia se corrió y dejó pasar el rayo a su costado. Observó a los piratas con desprecio y, ante su asombro, pudo ver la cara de terror del líder del garfio. Pero no la estaba mirando a ella ni al disparo que había fallado. Estaba mirando al ventanal que daba al espacio.

La voltiana giró en redondo y pudo ver un espectáculo sorprendente. Desde el límite del espacio se extendía una estela de luz incandescente, atravesando los siete colores del espectro. Poco a poco la luz se iba acortando desde el horizonte hasta una posición cercana a la Millíades, dando forma a una enorme nave. zeleNa observó asombrada la figura que se apareció ante ella. Sus formas eran redondeadas y delicadas. Un gran disco formaba el frente, y detrás parecían surgir dos enormes motores salpicados de rojo. La joven se preguntó si la Millíades se vería así de hermosa desde el espacio. Fueron varios segundos para ella, pero todo parecía estar ocurriendo en un solo instante para los demás. Pudo ver que en el frente de la nave había una extraña inscripción, pero tampoco pudo leerla. Decía USS Asimov.

zeleNa vio el reflejo de otro rayo acercándosele y logró esquivarlo también. Pero de repente, sintió un cosquilleo todo a su alrededor. Levantó su brazo y miró como su mano lentamente iba desintegrándose en un fulgor azulado. Miró hacia los invasores y la cara de terror del líder parecía no haberse disipado. La joven creyó sentir el mundo desvaneciéndose a su alrededor. O tal vez era ella la que se estaba desintegrando. No podía entender lo que pasaba. Estaba segura de que había logrado esquivar ese último rayo, y no sentía ningún dolor. Sin embargo, sintió como si estuviese muriendo. Tal vez si había llegado su hora. Mientras desaparecía, pensó una última vez en qbYr.

Novena Parte: Más cerca del sueño

El doctor Castillo se acercó a su joven paciente y le aplicó una pequeña dosis de medicina para que despertase. De un salto, la pequeña Voltiana se puso de pie, como si no entendiese lo que estaba sucediendo. zeleNa miró todo a su alrededor y notó de inmediato que no estaba en la Millíades. Todo estaba muy iluminado y las paredes no estaban cubiertas de cables y circuitos. Un extraño ser la miraba con aparente tranquilidad. También tenía pelo en su cabeza, pero no era como los piratas. No tenía manchas en la cara ni dientes afilados. Y tenía una expresión mucho más amigable. De repente una puerta se abrió y zeleNa no pudo dar crédito a sus ojos. ¡Junto a lo que parecía ser una hembra de esta nueva especie estaba el capitán aweSa!

- ¿Que esta sucediendo?- preguntó desconcertada.

- Tranquila zeleNa, todo esta bien.- le dijo el capitán de la Millíades.

- ¿Dónde estoy?-

La mujer se le acercó y le extendió la mano en señal de amistad.

- Soy la capitana Brittany Jefferson , del USS Asimov. Bienvenida a nuestra nave.-

zeleNa no daba crédito a sus oídos. ¿Cómo es que podía comprender lo que esta mujer estaba diciendo? ¿Qué hacían allí? ¿Qué había pasado con los invasores?...

-¿Dónde esta qbYr?- era la pregunta que mas le importaba

- No te preocupes, todos estamos bien. Los tripulantes de la Asimov pertenecen a una civilización mucho mas avanzada que nosotros.- dijo el capitán.- Forman parte de una especie de Federación Interplanetaria, más allá de las fronteras conocidas por nosotros.-

- Fuiste rescatada de un grupo de Al Grekôr.- comenzó Jefferson.- Ahora están a salvo. Los Al Grekôr fueron capturados y están ahora en nuestras celdas. No hay nada de que preocuparse.-

- Pero...¿por qué?-

- Al parecer ustedes llevaban en su carga algo muy valioso para ellos...y para nosotros. Lo llamamos prikmal.-

zeleNa metió la mano en el bolsillo de su uniforme de la Compañía de Cargas y notó con alivio que el amuleto aún estaba allí. Sabía que era eso lo que los invasores buscaban. Tomó el amuleto y se sintió tentada a apretarlo con fuerza y detener el tiempo. Sin embargo, miró a la cara de la capitana Jefferson y la mirada tranquila del capitán aweSa, y supo que estaba entre amigos. No era la misma mirada que había visto en los Al Grekôr. Sin pensarlo más sacó el amuleto de su bolsillo y extendió su mano hacia la capitana Jefferson.

- Supongo que esta hablando de esto.- cuando zeleNa le mostró el prikmal, un destello verdoso lo iluminó por un segundo.

- Los prikmales forman parte de la materia prima del universo.- explicó Jefferson.- Gracias a lo que nos estas dando ahora zeleNa, podremos evitar que el universo colapse. Aunque no lo creas, lo que hiciste hoy al evitar que los Al Grekôr obtengan este poder es una hazaña gigantesca. No hay manera de agradecerte lo suficiente.-

- Solo les pido una cosa.- dijo zeleNa.- Quiero irme a casa.

Lo que zeleNa no sabía era que ellos ya estaban en casa. La Asimov había llevado consigo a la Millíades hasta Volta Prime, donde diplomáticos de la Federación estaban formalizando el primer contacto. En un tiempo insignificante recorrieron el camino que deberían haber hecho solos por cerca de dos años. zeleNa dejó la Enfermería y un solo pensamiento llenaba su mente. Quería ver a qbYr. El capitán aweSa la llevó hasta su habitación y pudo ver como su pareja descansaba sobre una pequeña cama. Pero esta vez no estaba en estasis. zeleNa se acercó lentamente a la cama de qbYr y lo besó con suavidad. El compañero despertó tranquilamente y abrazó a zeleNa. Al fin estaban otra vez juntos, solo faltaba la casa en el valle.

FIN