“A la tripulación de
Gene Rodenberry y Action Tales presenta: Star Trek UNITY
Escrito por Marplanauta
Prologo: Los Dioses
Una pequeña nave surco el espacio hacia un planetoide aislado. La superficie estaba completamente helada, y nada parecía sobrevivir allí. Sin embargo, en el hemisferio Sur había una pequeña base de investigación. Al parecer, había sido abandonada hace tiempo, tal vez porque no había mucho más que investigar que hielo y nieve. En la nave había un pequeño ferengi, quien apenas logró ponerse en órbita se transportó a la base abandonada, donde lo estaban esperando.
Cinco sillas enormes formaban un círculo, y en el centro del círculo se materializó el ferengi. Desde las sillas, cinco figuras lo observaron duramente.
- Muchas gracias, muchas gracias por dejarme en libertad. No hubiera sobrevivido un día mas en esa mugrosa prisión.- dijo el ferengi.
- Cállese señor Digon, no lo hemos convocado aquí para que nos agradezca.- le respondió una de las figuras.
-Desde ya, pero quería mostrarles mi eterna gratitud...-
- Nos ha fallado Digon. Su plan para obtener los prikmales QRSLE no funcionó.- exclamó una de las figuras con voz gruesa e invasiva.
- Si, ya lo se. Pero nunca imaginé que nos traicionaría Oloap. Por favor, discúlpenme.-
- No tenemos tiempo para disculpas.- le dijo una tercer figura.- No permitiremos que nos falle otra vez.-
- Desde luego, no volverá a suceder.- dijo desesperado Digon.
- De eso estamos seguros.-
En ese instante, cinco disparos de phaser impactaron sobre el pequeño cuerpo del ferengi Digon, vaporizándolo al instante.
No era la primera vez que esas cinco personas se reunían. Siempre en lugares diferentes, habían estado reuniéndose para compartir la información sobre su objetivo. Entre sí se comunicaban con nombres clave, para evitar que su verdadera identidad fuera descubierta, si sus conversaciones eran de alguna manera monitoreadas. Ellos se hacían llamar Kahless, Surak, Zeus y el Profeta. Solo uno de ellos conservaba su propio nombre...era Morgouz Gorgoroth, líder de los Al Grekôr.
- Nuestros últimos intentos para obtener los prikmales han fallado.- exclamó Zeus.
- Es evidente que debemos refinar nuestras maniobras.- agregó Kahless.
- Desde que lograron despertarme, he estado intentando
recuperar el poder perdido de los Al Grekôr, sin embargo, esa es una tarea difícil,
más aún sin tener mi prikmal. ¡No entiendo porque no organizamos un ataque feroz
a
- Nuestra alianza tiene como principal objetivo
obtener el poder de esos prikmales, sea como sea. Pero sabemos que la única
manera de conseguir los diez elementos originales es siguiendo las pistas de
Aldouz. Sin el embajador iconiano, el poder de los prikmales estará escondido
para siempre. Debemos seguir la pista de
- ¿Y cual será nuestro próximo objetivo?- preguntó el Profeta. La respuesta de Surak no se hizo esperar.
- Según la información que tenemos, están yendo en busca del próximo prikmal hacia territorio romulano. Ya estamos trabajando en ello...-
Primera Parte: Un compañero entre extraños
Bitácora de la comandante M´Rel: El trabajo en
Afortunadamente estoy acompañada por 6 oficiales
romulanos, por lo que no tengo que soportar el desagradable olor humano la mayor
parte del tiempo. El subcomandante D´Raen es un muy buen oficial. Durante el
último incidente en
El embajador Aldouz nos ha indicado ahora que el próximo prikmal parece estar en territorio romulano. La última vez que estuve allí, era miembro de la tripulación del capitán Poltek...las cosas han cambiado mucho desde entonces.
M´Rel ingresó en el Agujero Negro. Miró hacia
ambos lados con desprecio, buscando un lugar donde sentarse que estuviera lo
suficientemente alejado de los demás tripulantes. En la barra del bar, varios
alférez reían descontroladamente. “Irresponsables” pensó la romulana “si estuvieran
en un pájaro de guerra, no tendrían tiempo para esta clase de ocio irrelevante”.
Se sentó en una esquina, de cara al espacio exterior, y comenzó a analizar el
último informe del embajador Aldouz. Al parecer, había localizado el prikmal
en un planeta en las entrañas del Imperio Estelar. El planeta Sardaukaria había
sido utilizado durante años por la milicia para entrenar a los soldados de elite.
Ella misma había pasado un año allí, antes de ser asignada a patrullar
- Comandante M´Rel.- la saludó D´Raen inclinando levemente su cabeza.
- Siéntese señor D´Raen, tengo algo que mostrarle.-
M´Rel le acercó el padd que indicaba que su próximo destino era Sardaukaria.
- Es extraño. Tantos años frente a nosotros y nunca pudimos ver que allí había algo tan poderoso.- dijo D´Raen.
- Es verdad, pero tampoco es fácil detectar un prikmal. Incluso al embajador Aldouz le lleva bastante tiempo.-
- Lo se comandante pero...si me permite hablar directamente, yo estoy seguro de que si en lugar de haber utilizado una tripulación mayormente federal para esta búsqueda, el Senado hubiera decidido investigar con una tripulación romulana, los prikmal ya estarían en nuestro poder.- dijo D´Raen, sabiendo, sin que le importe, que tal vez algún oficial en una mesa adyacente pudiera oírlo.
- Es verdad señor D´Raen. Pero no olvide que cuando comenzamos esta tarea, el Senado aún sufría la crisis institucional luego del incidente Reman. Era imposible que asignaran un equipo romulano.-
- Si, pero ya ha pasado el tiempo suficiente como para que los Romulanos tomen cartas en el asunto. Deberíamos intervenir más activamente en todo esto. No confío en los federales, y estoy seguro de que a ultimo momento se aprovecharan del poder de los prikmales para utilizarlos en contra de todos sus adversarios...y nosotros estamos primeros en la lista.- esta vez D´Raen si bajo la voz.
- Subcomandante, sus ideas son mas que interesantes, pero debo recordarle que nosotros respondemos directamente al Pretor y al Senado. Por más que nuestros deseos sean otros, no podemos mas que acatar las órdenes que nos dan...- replicó M´Rel levantando su ceja derecha.
En ese momento sonó su comunicador.
Segunda Parte: Calurosa bienvenida
La comandante M´Rel ingresó en el puente de
- Comandante, será mejor que vea esto.- le dijo Brittany Jefferson apenas la romulana se
sentó a su izquierda.- Al parecer nos espera un comité de bienvenida.-
Frente a ellos, del otro lado de la zona neutral, podían verse dos naves romulanas clase Valdore.
- Será mejor que les informe a sus “amigos” sobre nuestra misión. No quiero encontrarme con ningún imprevisto una vez dentro de territorio romulano.- ordenó la capitán.
- Si capitán. Abra un canal Alférez.- dijo M´Rel
con desprecio.- Esta es la comandante M´Rel, enviada especial del Pretor en
La pantalla de
- Sabemos muy bien quienes son, comandante M´Rel.- enfatizó el romulano.- Soy el centurión Meratra, bajo el mando del general T´San. Estamos aquí para escoltarlos hasta Sardaukaria, y asegurarnos de que no se desvíen “accidentalmente” hacia ningún otro sector del Imperio.-
- No se preocupe centurión, sabemos muy bien cuales son nuestras prioridades.- respondió la capitán Jefferson, casi con la misma frialdad de Meratra.
- Las comunicaciones sólo se harán a través de usted comandante M´Rel.- exclamó Meratra despreciando a la capitán Jefferson.- Todos sus movimientos serán seguidos de cerca. Sus sistemas serán monitoreados para detectar cualquier sondeo fuera de lo estipulado. Cuando lleguemos a Sardaukaria, podrán bajar al planeta solo bajo nuestra supervisión. Una vez cumplida su misión, volverán sin pausa a territorio federal. ¿Esta claro?- el romulano parecía querer terminar la conversación lo antes posible, era evidente que no le gustaba hablar con extranjeros.
- Centurión Meratra, me encargaré personalmente de que así suceda.- respondió M´Rel.
Sin decir una palabra más, el centurión desapareció
de la pantalla de
- No parece que somos muy bien recibidos en su tierra comandante M´Rel.- le dijo con una media sonrisa Vreel Lexx.
- Capitán Jefferson, le aconsejo que siga al pie de la letra todo lo que ordenó Meratra. Es una figura conocida por todos los romulanos y a nadie le conviene tenerlo de enemigo.- dijo la comandante, ignorando las palabras del trill.
- Nosotros no queremos a nadie de enemigo, pero tenemos un permiso especial del Senado Romulano. Por más que quiera, Meratra no puede ir en contra de lo que dice el Senado.- respondió la capitana, bastante indignada por el trato del centurión.
- El centurión Meratra responde a T´San, sus prerrogativas van más allá de las órdenes del Senado. Le aseguro capitán que le conviene tomar muy en serio sus palabras. Sus amenazas no son en vano. Ellos son el Tal Shiar.-
Ante estas palabras, todos comprendieron la insistencia de M´Rel. Estaban a merced de la garra afilada del halcón romulano.
Tercera Parte: Sardaukaria
- Comandante M´Rel.- exclamó el romulano.- Puede iniciar su investigación. Tiene hasta las 12 en punto, tiempo de Romulus por supuesto.-
Los sistemas de análisis de
- Capitán, - exclamó Elina Vek.- El planeta esta infestado con radiación. Los análisis de la superficie son casi nulos. Solo obtenemos interferencia. Aquí no hay ningún centro de entrenamiento.-
- Eso es imposible.- dijo M´Rel, apartando a la joven cardassiana, solo para confirmar lo que había dicho.- Pero...no entiendo.
El centurión Meratra, que aun estaba en la pantalla
de
- ¿Que pasa comandante? ¿No es lo que esperaban?-
- Sardaukaria solía estar llena de oficiales romulanos. ¿Qué paso aquí?-. preguntó la comandante.
- Es evidente que hace mucho tiempo que no visita Romulus comandante. Desafortunadamente, el sistema Sardaukaria fue afectado por una intensa lluvia de meteoritos, que devastó la atmósfera de todos sus planetas, incluido éste. Fue un verdadero desastre, miles de jóvenes aprendices murieron antes de que pudiéramos organizar un plan de rescate. Espero que esto no complique su misión.- dicho esto, la comunicación se cerró.
- Embajador Aldouz: ¿podemos saber donde encontrar el prikmal?- preguntó la capitan.
- En estas circunstancias no lo creo. Puedo triangular la posición del prikmal, pero solo hasta saber aproximadamente en que planeta se encuentra. Una vez allí, es necesario un escaneo de sensores convencional. Tal vez si tuviéramos un poco de tiempo podríamos localizarlo, pero con las restricciones que nos ha impuesto Meratra, será muy difícil.- dijo el iconiano.
- No podemos quedarnos de brazos cruzados. ¡Algo debemos hacer!- exclamó indignado el comandante Lexx.
- Eso no es todo capitán.- agregó la alférez Vek.- Es evidente que Meratra no esta diciendo la verdad.-
- ¿Cómo puede decir eso alférez?- preguntó la capitán Jefferson
- Según los datos de la atmósfera de Sardaukaria, los niveles de hierro y hidrogeno no son equivalentes con los que tendría una contaminación producto de una tormenta de meteoritos. La atmósfera fue contaminada intencionalmente. Y no solo eso. Los niveles de radiación son extremadamente altos...esto no ocurrió hace mucho.-
- M´Rel: ¿por qué el Tal Shiar no quiere que investiguemos este planeta? ¿Qué tienen que ocultar?- preguntó la capitán.
M´Rel no sabía que contestar. Ella era militar,
miembro de
- Capitán, tengo una idea. Ya se como localizar el prikmal de Sardaukaria.-
Cuarta Parte: Aprovechando lo ganado hasta ahora
Bitácora de la comandante M´Rel: Estamos finalmente en territorio romulano. Sin embargo, el recibimiento no es lo que esperaba. Fuimos escoltados hasta Sardaukaria por naves del Tal Shiar, y ahora descubrimos que el escaneo del planeta es casi imposible. Afortunadamente, el embajador Aldouz ideo una manera de encontrar el prikmal. Utilizando el QRSLE, la joya prikmal que encontramos hace poco, nos daría temporalmente el poder de “ver” donde esta el prikmal de Sardaukaria. El Embajador realmente sabe cumplir con su trabajo. Es una de las pocas personas eficientes en esta nave.
La capitán Jefferson y la comandante M´Rel ingresaron
en la bodega antitransporte. Ya habían experimentado que se sentía tener una
visión con el QRSLE, por lo tanto sabían lo que les esperaba. Juntas, ingresaron
los comandos en la bodega y ante ellas apareció la joya incandescente. Apenas
la tocaron, sintieron que abandonaban sus cuerpos. Tuvieron que concentrarse
mucho para dirigir sus pensamientos hacia Sardaukaria. M´Rel sentía que flotaba
a gran velocidad hacia la superficie del planeta. Podía dar cuenta de cada partícula
en la atmósfera y de cada granito de polvo en la superficie. Sintió que un gran
poder la atraía hacia el norte del planeta, sin que ella pudiera evitarlo. Jefferson
a su lado también parecía arrastrada hacia allí. M´Rel pudo ver en ese instante
donde estaba el prikmal exactamente. Sin embargo, algo estaba mal. Pudo ver
ante ella, dos pequeños grupos de gente vestidos con trajes ambientales, y en
el medio, una gema brillante. Uno de los grupos parecía apuntar con disruptores
al otro grupo. De repente, alguien disparo, un cuerpo cayó fulminado. Cuando
M´Rel se acerco a la víctima, quedo horrorizada...era ella misma. En un instante,
estaban otra vez en
- ¿Qué fue eso?- preguntó la capitán.
- No entiendo, parecía ser una visión del futuro.- M´Rel no salía de su asombro.
- Comandante, algo es seguro: usted no dejará esta nave.-
Quinta parte: Futuro inevitable
El teniente Moss, el comandante Lexx y el teniente
comandante Hayes estaban reunidos en la bahía de carga. Según les había informado
Elina Vek, la atmósfera del planeta estaba demasiado contaminada como para intentar
un transporte. Además, no podrían respirar en la atmósfera. Ni siquiera los
trajes ambientales eran lo suficientemente resistentes como para soportar los
gases tóxicos. Por lo tanto, el teniente Moss le entregó a cada miembro del
equipo un pequeño brazalete. El brazalete era uno de los últimos diseños de
Ingeniería de
En ese mismo instante, el centurión Meratra se comunicó
con
- ¿Qué clase de desfachatez es esta?- preguntó Meratra
- No entiendo a que se refiere centurión.- respondió M´Rel, sentada junto a Brittany Jefferson
- ¡¿Con que autorización envían una nave a la superficie del planeta?! ¡Esto es inaudito!-
- Le recuerdo centurión que usted mismo nos dijo que teníamos tiempo para explorar hasta las 12 horas, y todavía ni siquiera son las 10, hora de Romulus por supuesto.- intervino sonriente la capitán.
- Comandante M´Rel. Dígale a ese mono humanoide
que quite esa sonrisa de su cara.- el centurión estaba realmente furioso.- ¡Si
no le ordenan a la nave que vuelva a
- Disculpe centurión, tengo permiso especial del Senado Romulano para explorar donde sea necesario en busca de los prikmales.- exclamó M´Rel.
- Le aclare expresamente que cualquier investigación en la superficie debería hacerse bajo nuestra supervisión. Además, como usted misma dice, ese permiso le fue otorgado a usted personalmente, como ciudadana del Imperio Estelar Romulano. ¡Y como bien puedo apreciar usted no esta en esa nave!-
- Esta bien centurión, no me deja alternativa.-
M´Rel giró en redondo y se dirigió a Brittany Jefferson.- Capitán, pido permiso
para transportarme a
- ¿Esta segura de lo que esta haciendo jovencita?- preguntó el embajador iconiano, que conocía la visión que M´Rel y la capitana habían tenido.
- Por supuesto, los romulanos nunca dudamos de nuestras decisiones.-
- Permiso concedido.- dijo sin opción Jefferson.- Sala de transportes, envíen a la comandante M´Rel al Nilo.-
Un haz de luz de transportador se formó alrededor
de la comandante, transportándola hacia el pequeño runabout. En la pantalla
de
Sexta parte: La amenaza
El runabout Nilo atravesó la atmósfera tormentosa de Sardaukaria. La tripulación se había sorprendido al ver aparecer de repente a M´Rel, pero valoraban lo que había hecho. Mientras aterrizaban en las coordenadas proporcionadas por Aldouz, la comandante romulana preparó su equipo. Afortunadamente, habían transportado un escudo personal extra para ella, por lo tanto no había problema para que fuera con ellos en el equipo de exploración. Ajustaron sus trajes, activaron los escudos personales al nivel indicado y salieron a la intemperie.
Sardaukaria era ahora un desierto. M´Rel lo recordaba totalmente distinto. En sus tiempos de estudiante, el planeta estaba lleno de vegetación frondosa, donde aprendían técnicas de supervivencia y estrategia. Sin embargo, todo había muerto. Ráfagas de viento arenoso chocaban contra los escudos personales, provocando ondas azuladas alrededor de los miembros del equipo a medida que avanzaban.
- Por aquí.- gritó el teniente Moss, como si los trajes no tuviesen equipos de comunicación.
Señalaba con su tricoder una cueva a unos veinte metros de allí. A medida que se acercaban a la cueva, el equipo pudo ver como sus tricoders poco a poco dejaban de funcionar. Al parecer, los escudos personales no protegían a los tricoders de la radiación. Sin poder saber que les esperaba, el equipo ingresó en la cueva.
- Subcomandante D´Raen, en vista de que M´Rel no esta allí, me dirigiré a usted.- dijo observando al subalterno romulano.- Lamentablemente el Tal Shiar ha decidido reducirles el tiempo que tenían para explorar las instalaciones de Sardaukaria. Debo pedirles que se marchen.-
- Aun hay un equipo en la superficie. Es imposible que nos comuniquemos con ellos.- balbuceó D´Raen.
- ¡¿Es necesario recordarle otra vez el permiso especial del Senado!?.- exclamó la capitán, furiosa con la actitud de Meratra.
- D´Raen, infórmele a los humanos que el permiso era para M´Rel personalmente. Si no dejan el espacio romulano inmediatamente, serán destruidos.-
Dicho esto, el centurión desapareció de la pantalla. En su lugar aparecieron las dos naves clase Valdore.
- Capitán, con el debido respeto, no podemos dejar
al equipo ahí abajo.- exclamó el impetuoso alférez Varad.- Esas dos naves no
son rival para
Como si hubieran escuchado las palabras del bajorano, cinco enormes pájaros de guerra se materializaron ante ellos. Al parecer, Meratra no estaba solo, y hablaba muy en serio.
- Alférez Varad, fije curso a
Séptima Parte: Amenaza y reacción
Eneas Hayes caminaba lentamente dentro de la pequeña cueva de Sardaukaria. No le gustaba mucho andar sin la previsión que le daban los tricoders, por lo que tenía sus sentidos empáticos agudizados al máximo. Sin embargo, la cueva tenía varios recovecos por los cuales las ondas empáticas se difuminaban. A su lado, Vreel Lexx, Blue Moss y M´Rel caminaban apuntando con sus phasers e iluminando con las pequeñas linternas en sus muñecas.
- Según recuerdo, es por aquí.- dijo M´Rel
El equipo dio vuelta en un par de esquinas de la cueva y de repente apareció ante ellos la esplendorosa joya que estaban buscando. El prikmal de Sardaukaria brillaba en un tono verde oscuro, iluminando completamente la cueva. El equipo quedó maravillado ante lo que veían. Como todos los prikmales que habían encontrado anteriormente, este generaba una sensación de sobrecogimiento tal que los paralizó por un par de segundos. No podían dejar de mirarla. Los diez elementos originales pocas veces podían encontrarse en un estado de pureza tal que se presenten en forma sólida. Por eso el Embajador Aldouz encontraba tantas complicaciones para hallarlos. Y sin embargo este prikmal estaba allí, misteriosamente al alcance de ellos. Eneas Hayes desvió la mirada del prikmal, recordando el peligro que los acechaba. Pero ya era tarde: pudo sentir a su alrededor las mentes de cinco romulanos. Efectivamente, un equipo del Tal Shiar les apuntaba con sus disruptores. M´Rel sintió en ese instante un dejá vu.
- ¿Estas segura de que no podemos enfrentar a esas navecitas?- le preguntó informalmente el embajador Aldouz.
- Son siete contra una. Ni con sus poderes podríamos ganar.-
- Ustedes los humanos siempre dicen que el que no arriesga no gana. Y le aconsejaría no subestimar los poderes del último iconiano.- dijo Aldouz con picardía.
- ¿Qué pasará con el equipo en Sardaukaria?- preguntó el subcomandante D´Raen.
Brittany Jefferson no tenía una respuesta, pero estaba segura de que no quería dejarlos varados allí. Era un enorme dilema moral. Sin pensarlo otra vez tomo una decisión.
- Señor Varad, acelere a warp 9.7.- ordenó
- Capitán, están intentando comunicarse.-
- No tengo nada que explicarles. Además, Meratra ya demostró que no le gusta mucho hablar conmigo.- exclamó la capitán.- Tripulación, prepárese para el impacto. Alférez Varad, reduzca la velocidad a impulso... ¡ahora!-
La nave frenó de repente y los cuerpos de la tripulación cayeron inevitablemente hacia adelante. Por más buenos que fueran los amortiguadores de inercia, no podían contrarrestar una desaceleración tan grande. Las naves del Tal Shiar, al no percatarse inmediatamente de la maniobra, continuaron en warp por unos segundos.
- Ahora señor Varad, llévenos a Sardaukaria antes de que nuestros “amigos” nos pisen los talones.- dijo la capitán.
D´Raen mientras tanto observaba todo con asombro.
No estaba acostumbrado a este tipo de comportamiento. Además, las siete naves
no tardarían en alcanzarlos.
Octava Parte: Reviendo lo previsto
- ¿Qué es todo esto?- preguntó el teniente Moss.
- ¡Silencio! Aquí somos nosotros los que estamos al mando.- le dijo uno de los romulanos que los estaban apuntando.
- Estamos aquí con autorización del Senado.- intervino M´Rel...- ¡Ustedes no tienen la autoridad para estar aquí!-
- Nuestra autoridad nos la da el General T´San, al mando del Tal Shiar. Las órdenes del Senado nos tienen sin cuidado.-
- ¿Pero se dan cuenta de que este prikmal debe ser usado para proteger al Imperio Estelar Romulano y a todo el universo?- dijo Vreel Lexx.
- ¡Silencio dije, sucio federal! Nuestras órdenes son entregar esta joya al Tal Shiar, y eso es lo que haremos. Si eso es lo que ordena el Tal Shiar, eso es lo mejor para Romulus.-
M´Rel recordaba toda esta escena, estaba ocurriendo tal como lo había previsto. Si todo seguía así, en pocos segundos estaría muerta. Pero no estaba dispuesta a que eso sucediera. Ya tenía un plan entre manos.
- Y esa no es nuestra única misión aquí.- agregó
el romulano.- Meratra también nos ordenó exterminar a cierta colaboradora de
- ¡Malditos traidores!- gritó la comandante
El romulano disparó contra M´Rel, tal como había
predicho el QRSLE. Sin embargo, el disparo no alcanzó a
Recién en ese momento, observó lo que sucedía a su alrededor. Hayes, Lexx y Moss habían conseguido poner fuera de combate a los otros romulanos. Sin embargo, el teniente Moss estaba gravemente herido, y sólo el escudo personal de Vreel había sobrevivido. Estaban en grave riesgo de contaminación por radiación y debían dejar el planeta de inmediato. Por si fuera poco, el prikmal comenzó a brillar cada vez con más fulgor. Al parecer, había sido alcanzado por uno de los disparos y comenzaba a desintegrarse.
- Debemos dejar el planeta de inmediato, esto va a explotar.- exclamó el Teniente comandante Hayes.
- Vreel Lexx a
Nadie contestó.
Novena Parte: Una ayuda de la garra del Halcón
- Escudos traseros a un 40%.- informó el oficial de Ops.
- Respondan a los disparos, pero eviten cualquier daño estructural en las naves romulanas. No queremos que esto genere un conflicto intergaláctico.- ordenó Jefferson.
Un fuerte golpe sacudió en ese momento a la nave: los escudos de popa estaban desactivados. La capitán comenzó a dudar el haber seguido el consejo de Aldouz.
- Disparamos contra una de las Valdore y al parecer esta inhabilitada, solamente nos quedan cinco más de las cuales ocuparnos...- dijo irónicamente el Alférez Varad.
- No se preocupe amigo bajorano.- dijo el embajador Aldouz, asombrosamente tranquilo- Usted más que nadie debe saber que nunca hay que perder la fe. Es más, ya llegamos a nuestro destino.-
- Buenos días capitán Jefferson. Soy el centurión
Zek´Kinar, al mando de
- En verdad, un poco de ayuda sería más que útil.- respondió Jefferson.
Mientras tanto, Brittany Jefferson se disponía a
comunicarse con el equipo cuando desde Sardaukaria apareció una pequeña runabout.
Era
- Capitán, debemos dejar el sector de inmediato. Sardaukaria esta por explotar.-
- A mi también me da gusto verlo señor Lexx - respondió Jefferson.- Señor Varad, sáquenos de aquí y avísele al centurión Zek´Kinar.-
Décima Parte: Confianza quebrada
La comandante M´Rel, el embajador Aldouz y Brittany
Jefferson conversaban en la oficina del capitán. Ya estaban otra vez en territorio
de
- Fue una de las decisiones más difíciles de mi carrera, pero no podía dejar a mis mejores oficiales a merced del Tal Shiar.-
- No se preocupe capitán, hizo lo correcto.- dijo Aldouz.
- Sus acciones son mas que cuestionables capitán.- agregó M´Rel.- Yo en su lugar hubiera hecho exactamente lo contrario. Pero igualmente debo agradecerle.-
- No se si debe agradecerme a mi o al centurión
Zek´Kinar. Fue una suerte que
- Perdone capitán... ¿dijo usted centurión Zek´Kinar?- preguntó M´Rel.
- Exacto, si no fuera por él, no habríamos sido capaces de resistir el ataque del Tal Shiar.-
- Capitán, esta usted equivocada. Zek´Kinar no pertenece
a
- ¿Entonces que sucedió en Sardaukaria?- preguntó confundido Aldouz.
- Al parecer, el Tal Shiar quería apoderarse del
prikmal sin que
- Es entendible, el poder de los prikmales es un botín más que deseable. Pero hay algo más que no comprendo comandante.- inquirió la capitán.- ¿Cómo es posible que el Tal Shiar supiera que en Sardaukaria había un prikmal? Nosotros mismos solo sabíamos de la existencia de ese prikmal hace solo un par de semanas.-
- Solo hay una respuesta capitán.- dijo M´Rel con tono preocupado.- Alguien entre nosotros nos esta traicionando.-
Mientras tanto, cinco cubiertas más abajo, el subcomandante D´Raen descansaba tranquilamente en su camarote...
Continuará…