“A la tripulación de la USS Asimov le es encomendada una importante misión, encontrar los 10 elementos básicos del universo, sin los cuales dejará de existir todo tal cual lo conocemos. Con la ayuda del embajador Aldouz, y la representante romulana M´Rel, deberán abrirse camino para cumplir su importante misión.

Gene Rodenberry y Action Tales presenta: Star Trek  UNITY

La Garra Afilada del Halcón

Escrito por Marplanauta

Prologo: Los Dioses

Una pequeña nave surco el espacio hacia un planetoide aislado. La superficie estaba completamente helada, y nada parecía sobrevivir allí. Sin embargo, en el hemisferio Sur había una pequeña base de investigación. Al parecer, había sido abandonada hace tiempo, tal vez porque no había mucho más que investigar que hielo y nieve. En la nave había un pequeño ferengi, quien apenas logró ponerse en órbita se transportó a la base abandonada, donde lo estaban esperando.

Cinco sillas enormes formaban un círculo, y en el centro del círculo se materializó el ferengi. Desde las sillas, cinco figuras lo observaron duramente.

- Muchas gracias, muchas gracias por dejarme en libertad. No hubiera sobrevivido un día mas en esa mugrosa prisión.- dijo el ferengi.

- Cállese señor Digon, no lo hemos convocado aquí para que nos agradezca.- le respondió una de las figuras.

-Desde ya, pero quería mostrarles mi eterna gratitud...-

- Nos ha fallado Digon. Su plan para obtener los prikmales QRSLE no funcionó.- exclamó una de las figuras con voz gruesa e invasiva.

- Si, ya lo se. Pero nunca imaginé que nos traicionaría Oloap. Por favor, discúlpenme.-

- No tenemos tiempo para disculpas.- le dijo una tercer figura.- No permitiremos que nos falle otra vez.-

- Desde luego, no volverá a suceder.- dijo desesperado Digon.

- De eso estamos seguros.-

En ese instante, cinco disparos de phaser impactaron sobre el pequeño cuerpo del ferengi Digon, vaporizándolo al instante.

No era la primera vez que esas cinco personas se reunían. Siempre en lugares diferentes, habían estado reuniéndose para compartir la información sobre su objetivo. Entre sí se comunicaban con nombres clave, para evitar que su verdadera identidad fuera descubierta, si sus conversaciones eran de alguna manera monitoreadas. Ellos se hacían llamar Kahless, Surak, Zeus y el Profeta. Solo uno de ellos conservaba su propio nombre...era Morgouz Gorgoroth, líder de los Al Grekôr.

- Nuestros últimos intentos para obtener los prikmales han fallado.- exclamó Zeus.

- Es evidente que debemos refinar nuestras maniobras.- agregó Kahless.

- Desde que lograron despertarme, he estado intentando recuperar el poder perdido de los Al Grekôr, sin embargo, esa es una tarea difícil, más aún sin tener mi prikmal. ¡No entiendo porque no organizamos un ataque feroz a la Asimov y obtenemos sus prikmales de una sola vez!- dijo Morgouz

- Nuestra alianza tiene como principal objetivo obtener el poder de esos prikmales, sea como sea. Pero sabemos que la única manera de conseguir los diez elementos originales es siguiendo las pistas de Aldouz. Sin el embajador iconiano, el poder de los prikmales estará escondido para siempre. Debemos seguir la pista de la Asimov y tratar de quitarle los prikmales poco a poco. Si dejamos que consigan mas elementos originales, el poder que acumularan será tal que ya no podremos arrebatárselos.- exclamó Surak, quien parecía presidir la reunión de dioses.

- ¿Y cual será nuestro próximo objetivo?- preguntó el Profeta. La respuesta de Surak no se hizo esperar.

- Según la información que tenemos, están yendo en busca del próximo prikmal hacia territorio romulano. Ya estamos trabajando en ello...-

Primera Parte: Un compañero entre extraños

Bitácora de la comandante M´Rel: El trabajo en la Asimov sigue igual de tedioso. Compartir el tiempo con los humanos es lo más parecido a una tortura que me ha tocado vivir en mis años de servicio. Sin embargo, no puedo negar que sus métodos son bastante efectivos. Ya hace varios meses que buscamos estos prikmales, y a pesar de habernos encontrado con numerosos conflictos, la tripulación ha logrado obtener cuatro prikmales de los 10 que necesitamos para contrarrestar el draknul. En realidad, debería decir 3 y medio, ya que el primer prikmal quedo partido a la mitad luego del incidente con el capitán Poltek...

Afortunadamente estoy acompañada por 6 oficiales romulanos, por lo que no tengo que soportar el desagradable olor humano la mayor parte del tiempo. El subcomandante D´Raen es un muy buen oficial. Durante el último incidente en la Asimov, cuando los Al Grekôr invadieron la nave para robarse el QRSLE, supo defender la bodega antitransporte de manera inigualable. Además, cuando los Al Grekôr me hirieron, se ocupo de llevarme inconsciente hasta la enfermería, donde fui curada por el doctor Castillo. Realmente le debo la vida.

El embajador Aldouz nos ha indicado ahora que el próximo prikmal parece estar en territorio romulano. La última vez que estuve allí, era miembro de la tripulación del capitán Poltek...las cosas han cambiado mucho desde entonces.

M´Rel ingresó en el Agujero Negro. Miró hacia ambos lados con desprecio, buscando un lugar donde sentarse que estuviera lo suficientemente alejado de los demás tripulantes. En la barra del bar, varios alférez reían descontroladamente. “Irresponsables” pensó la romulana “si estuvieran en un pájaro de guerra, no tendrían tiempo para esta clase de ocio irrelevante”. Se sentó en una esquina, de cara al espacio exterior, y comenzó a analizar el último informe del embajador Aldouz. Al parecer, había localizado el prikmal en un planeta en las entrañas del Imperio Estelar. El planeta Sardaukaria había sido utilizado durante años por la milicia para entrenar a los soldados de elite. Ella misma había pasado un año allí, antes de ser asignada a patrullar la Zona Neutral. Al parecer sin saberlo habían estado parados sobre un poder inmenso. M´Rel levantó un segundo la vista de su padd: el subcomandante D´Raen había ingresado en el bar. Sin que tuviera que decirle nada, el oficial romulano se dirigió hacia su mesa.

- Comandante M´Rel.- la saludó D´Raen inclinando levemente su cabeza.

- Siéntese señor D´Raen, tengo algo que mostrarle.-

M´Rel le acercó el padd que indicaba que su próximo destino era Sardaukaria.

- Es extraño. Tantos años frente a nosotros y nunca pudimos ver que allí había algo tan poderoso.- dijo D´Raen.

- Es verdad, pero tampoco es fácil detectar un prikmal. Incluso al embajador Aldouz le lleva bastante tiempo.-

- Lo se comandante pero...si me permite hablar directamente, yo estoy seguro de que si en lugar de haber utilizado una tripulación mayormente federal para esta búsqueda, el Senado hubiera decidido investigar con una tripulación romulana, los prikmal ya estarían en nuestro poder.- dijo D´Raen, sabiendo, sin que le importe, que tal vez algún oficial en una mesa adyacente pudiera oírlo.

- Es verdad señor D´Raen. Pero no olvide que cuando comenzamos esta tarea, el Senado aún sufría la crisis institucional luego del incidente Reman. Era imposible que asignaran un equipo romulano.-

- Si, pero ya ha pasado el tiempo suficiente como para que los Romulanos tomen cartas en el asunto. Deberíamos intervenir más activamente en todo esto. No confío en los federales, y estoy seguro de que a ultimo momento se aprovecharan del poder de los prikmales para utilizarlos en contra de todos sus adversarios...y nosotros estamos primeros en la lista.- esta vez D´Raen si bajo la voz.

- Subcomandante, sus ideas son mas que interesantes, pero debo recordarle que nosotros respondemos directamente al Pretor y al Senado. Por más que nuestros deseos sean otros, no podemos mas que acatar las órdenes que nos dan...- replicó M´Rel levantando su ceja derecha.

En ese momento sonó su comunicador. La Asimov se estaba acercando a la Zona Neutral y se requería su presencia en el puente. La comandante se levantó y fue hacia el turboascensor más cercano. D´Raen en cambio, continuó sentado observando las estrellas de la frontera que separaba a la Federación Unida de Planetas del Imperio Estelar Romulano. Ya casi estaban en casa. Desde una mesa cercana, el jefe de seguridad betazoide Eneas Hayes lo observada con desconfianza. Nunca le había gustado la presencia de romulanos en su nave, y por lo visto tenía argumentos para desconfiar de ellos.

Segunda Parte: Calurosa bienvenida

La comandante M´Rel ingresó en el puente de la Asimov. Sentada en el centro, la capitán Jefferson observaba la pantalla. Junto a ella, el comandante Lexx analizaba los datos de un padd similar al que tenía M´Rel en el Agujero Negro. En el timón estaba el alférez Mel Varad, y junto a él, la cardassiana Elina Vek manejaba Ops. Desde una pantalla cercana, el Embajador Aldouz los observaba.

- Comandante, será mejor que vea esto.- le dijo Brittany Jefferson apenas la romulana se

sentó a su izquierda.- Al parecer nos espera un comité de bienvenida.-

Frente a ellos, del otro lado de la zona neutral, podían verse dos naves romulanas clase Valdore.

- Será mejor que les informe a sus “amigos” sobre nuestra misión. No quiero encontrarme con ningún imprevisto una vez dentro de territorio romulano.- ordenó la capitán.

- Si capitán. Abra un canal Alférez.- dijo M´Rel con desprecio.- Esta es la comandante M´Rel, enviada especial del Pretor en la U.S.S. Asimov. Tenemos autorización especial del Senado para ingresar en territorio Romulano sin restricciones.

La pantalla de la Asimov se iluminó con la cara de un hombre romulano de entrada edad.

- Sabemos muy bien quienes son, comandante M´Rel.- enfatizó el romulano.- Soy el centurión Meratra, bajo el mando del general T´San. Estamos aquí para escoltarlos hasta Sardaukaria, y asegurarnos de que no se desvíen “accidentalmente” hacia ningún otro sector del Imperio.-

- No se preocupe centurión, sabemos muy bien cuales son nuestras prioridades.- respondió la capitán Jefferson, casi con la misma frialdad de Meratra.

- Las comunicaciones sólo se harán a través de usted comandante M´Rel.- exclamó Meratra despreciando a la capitán Jefferson.- Todos sus movimientos serán seguidos de cerca. Sus sistemas serán monitoreados para detectar cualquier sondeo fuera de lo estipulado. Cuando lleguemos a Sardaukaria, podrán bajar al planeta solo bajo nuestra supervisión. Una vez cumplida su misión, volverán sin pausa a territorio federal. ¿Esta claro?- el romulano parecía querer terminar la conversación lo antes posible, era evidente que no le gustaba hablar con extranjeros.

- Centurión Meratra, me encargaré personalmente de que así suceda.- respondió M´Rel.

Sin decir una palabra más, el centurión desapareció de la pantalla de la Asimov.

- No parece que somos muy bien recibidos en su tierra comandante M´Rel.- le dijo con una media sonrisa Vreel Lexx.

- Capitán Jefferson, le aconsejo que siga al pie de la letra todo lo que ordenó Meratra. Es una figura conocida por todos los romulanos y a nadie le conviene tenerlo de enemigo.- dijo la comandante, ignorando las palabras del trill.

- Nosotros no queremos a nadie de enemigo, pero tenemos un permiso especial del Senado Romulano. Por más que quiera, Meratra no puede ir en contra de lo que dice el Senado.- respondió la capitana, bastante indignada por el trato del centurión.

- El centurión Meratra responde a T´San, sus prerrogativas van más allá de las órdenes del Senado. Le aseguro capitán que le conviene tomar muy en serio sus palabras. Sus amenazas no son en vano. Ellos son el Tal Shiar.-

Ante estas palabras, todos comprendieron la insistencia de M´Rel. Estaban a merced de la garra afilada del halcón romulano.

Tercera Parte: Sardaukaria

La U.S.S. Asimov atravesó el territorio romulano escoltada en ambos flancos por las naves del Tal Shiar. Al parecer, el Servicio Secreto romulano no estaba tan conforme con una nave de la Federación en su territorio. Los sensores de la nave estaban casi completamente apagados, solo lo estrictamente vital se mantenía en línea. Si las naves del Tal Shiar detectaban cualquier tipo de análisis desde la Asimov, no dudarían en atacar, provocando un grave incidente entre las potencias del Cuadrante Alfa, y poniendo en riesgo la búsqueda conjunta de los elementos originales. Luego de un largo viaje, la nave llego finalmente al sistema de Sardaukaria. Una vez en órbita del planeta, el centurión Meratra volvió a comunicarse con la nave de la Federación.

- Comandante M´Rel.- exclamó el romulano.- Puede iniciar su investigación. Tiene hasta las 12 en punto, tiempo de Romulus por supuesto.-

Los sistemas de análisis de la Asimov se encendieron, proporcionando al instante miles de datos sobre el planeta Sardaukaria. Sin embargo, los resultados eran sorprendentes...

- Capitán, - exclamó Elina Vek.- El planeta esta infestado con radiación. Los análisis de la superficie son casi nulos. Solo obtenemos interferencia. Aquí no hay ningún centro de entrenamiento.-

- Eso es imposible.- dijo M´Rel, apartando a la joven cardassiana, solo para confirmar lo que había dicho.- Pero...no entiendo.

El centurión Meratra, que aun estaba en la pantalla de la Asimov, sonrió levemente.

- ¿Que pasa comandante? ¿No es lo que esperaban?-

- Sardaukaria solía estar llena de oficiales romulanos. ¿Qué paso aquí?-. preguntó la comandante.

- Es evidente que hace mucho tiempo que no visita Romulus comandante. Desafortunadamente, el sistema Sardaukaria fue afectado por una intensa lluvia de meteoritos, que devastó la atmósfera de todos sus planetas, incluido éste. Fue un verdadero desastre, miles de jóvenes aprendices murieron antes de que pudiéramos organizar un plan de rescate. Espero que esto no complique su misión.- dicho esto, la comunicación se cerró.

- Embajador Aldouz: ¿podemos saber donde encontrar el prikmal?- preguntó la capitan.

- En estas circunstancias no lo creo. Puedo triangular la posición del prikmal, pero solo hasta saber aproximadamente en que planeta se encuentra. Una vez allí, es necesario un escaneo de sensores convencional. Tal vez si tuviéramos un poco de tiempo podríamos localizarlo, pero con las restricciones que nos ha impuesto Meratra, será muy difícil.- dijo el iconiano.

- No podemos quedarnos de brazos cruzados. ¡Algo debemos hacer!- exclamó indignado el comandante Lexx.

- Eso no es todo capitán.- agregó la alférez Vek.- Es evidente que Meratra no esta diciendo la verdad.-

- ¿Cómo puede decir eso alférez?- preguntó la capitán Jefferson

- Según los datos de la atmósfera de Sardaukaria, los niveles de hierro y hidrogeno no son equivalentes con los que tendría una contaminación producto de una tormenta de meteoritos. La atmósfera fue contaminada intencionalmente. Y no solo eso. Los niveles de radiación son extremadamente altos...esto no ocurrió hace mucho.-

- M´Rel: ¿por qué el Tal Shiar no quiere que investiguemos este planeta? ¿Qué tienen que ocultar?- preguntó la capitán.

M´Rel no sabía que contestar. Ella era militar, miembro de la Guardia Imperial romulana. No entendía los métodos del Tal Shiar, sus traiciones y sus encubrimientos. Ella solo sabía que debía ser leal al Pretor, y sus órdenes habían sido ayudar a la Asimov en lo más que pudiese. Sin embargo, ahora los intereses del imperio parecían enfrentados. Justo en ese momento, Aldouz intervino.

- Capitán, tengo una idea. Ya se como localizar el prikmal de Sardaukaria.-

Cuarta Parte: Aprovechando lo ganado hasta ahora

Bitácora de la comandante M´Rel: Estamos finalmente en territorio romulano. Sin embargo, el recibimiento no es lo que esperaba. Fuimos escoltados hasta Sardaukaria por naves del Tal Shiar, y ahora descubrimos que el escaneo del planeta es casi imposible. Afortunadamente, el embajador Aldouz ideo una manera de encontrar el prikmal. Utilizando el QRSLE, la joya prikmal que encontramos hace poco, nos daría temporalmente el poder de “ver” donde esta el prikmal de Sardaukaria. El Embajador realmente sabe cumplir con su trabajo. Es una de las pocas personas eficientes en esta nave.

La capitán Jefferson y la comandante M´Rel ingresaron en la bodega antitransporte. Ya habían experimentado que se sentía tener una visión con el QRSLE, por lo tanto sabían lo que les esperaba. Juntas, ingresaron los comandos en la bodega y ante ellas apareció la joya incandescente. Apenas la tocaron, sintieron que abandonaban sus cuerpos. Tuvieron que concentrarse mucho para dirigir sus pensamientos hacia Sardaukaria. M´Rel sentía que flotaba a gran velocidad hacia la superficie del planeta. Podía dar cuenta de cada partícula en la atmósfera y de cada granito de polvo en la superficie. Sintió que un gran poder la atraía hacia el norte del planeta, sin que ella pudiera evitarlo. Jefferson a su lado también parecía arrastrada hacia allí. M´Rel pudo ver en ese instante donde estaba el prikmal exactamente. Sin embargo, algo estaba mal. Pudo ver ante ella, dos pequeños grupos de gente vestidos con trajes ambientales, y en el medio, una gema brillante. Uno de los grupos parecía apuntar con disruptores al otro grupo. De repente, alguien disparo, un cuerpo cayó fulminado. Cuando M´Rel se acerco a la víctima, quedo horrorizada...era ella misma. En un instante, estaban otra vez en la Asimov.

- ¿Qué fue eso?- preguntó la capitán.

- No entiendo, parecía ser una visión del futuro.- M´Rel no salía de su asombro.

- Comandante, algo es seguro: usted no dejará esta nave.-

Quinta parte: Futuro inevitable

El teniente Moss, el comandante Lexx y el teniente comandante Hayes estaban reunidos en la bahía de carga. Según les había informado Elina Vek, la atmósfera del planeta estaba demasiado contaminada como para intentar un transporte. Además, no podrían respirar en la atmósfera. Ni siquiera los trajes ambientales eran lo suficientemente resistentes como para soportar los gases tóxicos. Por lo tanto, el teniente Moss le entregó a cada miembro del equipo un pequeño brazalete. El brazalete era uno de los últimos diseños de Ingeniería de la Flota. Proporcionaba un escudo personal que protegía a quien lo usase. Desafortunadamente, solo podía usarse a muy baja potencia, lo suficientemente fuerte como para servir de aislante, pero también lo suficientemente débil como para que el propio escudo no contamine a quien lo use. El equipo ya estaba listo. Sin más preludio, subieron a la Nilo y partieron hacia el planeta.

En ese mismo instante, el centurión Meratra se comunicó con la U.S.S. Asimov. La capitán Jefferson estaba parada frente a la silla de capitán. Junto a ella estaba M´Rel y los alférez Vek y Varad manejaban Ops y Tácticas, y Aldouz, en forma incorpórea, observaba todo desde una pantalla cercana. El subcomandante D´Raen estaba también en el puente, por si por algún imprevisto M´Rel no podía comunicarse con las naves del Tal Shiar.

- ¿Qué clase de desfachatez es esta?- preguntó Meratra

- No entiendo a que se refiere centurión.- respondió M´Rel, sentada junto a Brittany Jefferson

- ¡¿Con que autorización envían una nave a la superficie del planeta?! ¡Esto es inaudito!-

- Le recuerdo centurión que usted mismo nos dijo que teníamos tiempo para explorar hasta las 12 horas, y todavía ni siquiera son las 10, hora de Romulus por supuesto.- intervino sonriente la capitán.

- Comandante M´Rel. Dígale a ese mono humanoide que quite esa sonrisa de su cara.- el centurión estaba realmente furioso.- ¡Si no le ordenan a la nave que vuelva a la Asimov, será destruida de inmediato!-

- Disculpe centurión, tengo permiso especial del Senado Romulano para explorar donde sea necesario en busca de los prikmales.- exclamó M´Rel.

- Le aclare expresamente que cualquier investigación en la superficie debería hacerse bajo nuestra supervisión. Además, como usted misma dice, ese permiso le fue otorgado a usted personalmente, como ciudadana del Imperio Estelar Romulano. ¡Y como bien puedo apreciar usted no esta en esa nave!-

- Esta bien centurión, no me deja alternativa.- M´Rel giró en redondo y se dirigió a Brittany Jefferson.- Capitán, pido permiso para transportarme a la Nilo.- exclamó M´Rel.

- ¿Esta segura de lo que esta haciendo jovencita?- preguntó el embajador iconiano, que conocía la visión que M´Rel y la capitana habían tenido.

- Por supuesto, los romulanos nunca dudamos de nuestras decisiones.-

- Permiso concedido.- dijo sin opción Jefferson.- Sala de transportes, envíen a la comandante M´Rel al Nilo.-

Un haz de luz de transportador se formó alrededor de la comandante, transportándola hacia el pequeño runabout. En la pantalla de la Asimov, el Centurión Meratra no daba crédito a sus ojos. M´Rel había tomado una decisión, tal vez poniendo en riesgo su propia vida.

Sexta parte: La amenaza

El runabout Nilo atravesó la atmósfera tormentosa de Sardaukaria. La tripulación se había sorprendido al ver aparecer de repente a M´Rel, pero valoraban lo que había hecho. Mientras aterrizaban en las coordenadas proporcionadas por Aldouz, la comandante romulana preparó su equipo. Afortunadamente, habían transportado un escudo personal extra para ella, por lo tanto no había problema para que fuera con ellos en el equipo de exploración. Ajustaron sus trajes, activaron los escudos personales al nivel indicado y salieron a la intemperie.

Sardaukaria era ahora un desierto. M´Rel lo recordaba totalmente distinto. En sus tiempos de estudiante, el planeta estaba lleno de vegetación frondosa, donde aprendían técnicas de supervivencia y estrategia. Sin embargo, todo había muerto. Ráfagas de viento arenoso chocaban contra los escudos personales, provocando ondas azuladas alrededor de los miembros del equipo a medida que avanzaban.

- Por aquí.- gritó el teniente Moss, como si los trajes no tuviesen equipos de comunicación.

Señalaba con su tricoder una cueva a unos veinte metros de allí. A medida que se acercaban a la cueva, el equipo pudo ver como sus tricoders poco a poco dejaban de funcionar. Al parecer, los escudos personales no protegían a los tricoders de la radiación. Sin poder saber que les esperaba, el equipo ingresó en la cueva.

La Asimov mientras tanto, seguía orbitando Sardaukaria, monitoreada de cerca por la nave del centurión Meratra. La capitán Jefferson estaba bastante nerviosa. Miembros valiosos de su tripulación estaba allá abajo y ella no podía saber que es lo que estaba pasando. Le había informado personalmente a Vreel Lexx y a Eneas Hayes sobre la visión que habían tenido, pero igualmente cualquier cosa podía suceder. En ese instante, la pantalla se iluminó. Era Meratra.

- Subcomandante D´Raen, en vista de que M´Rel no esta allí, me dirigiré a usted.- dijo observando al subalterno romulano.- Lamentablemente el Tal Shiar ha decidido reducirles el tiempo que tenían para explorar las instalaciones de Sardaukaria. Debo pedirles que se marchen.-

- Aun hay un equipo en la superficie. Es imposible que nos comuniquemos con ellos.- balbuceó D´Raen.

- ¡¿Es necesario recordarle otra vez el permiso especial del Senado!?.- exclamó la capitán, furiosa con la actitud de Meratra.

- D´Raen, infórmele a los humanos que el permiso era para M´Rel personalmente. Si no dejan el espacio romulano inmediatamente, serán destruidos.-

Dicho esto, el centurión desapareció de la pantalla. En su lugar aparecieron las dos naves clase Valdore.

- Capitán, con el debido respeto, no podemos dejar al equipo ahí abajo.- exclamó el impetuoso alférez Varad.- Esas dos naves no son rival para la Asimov.-

Como si hubieran escuchado las palabras del bajorano, cinco enormes pájaros de guerra se materializaron ante ellos. Al parecer, Meratra no estaba solo, y hablaba muy en serio.

- Alférez Varad, fije curso a la Zona Neutral.- exclamó resignada Brittany Jefferson.

Séptima Parte: Amenaza y reacción

Eneas Hayes caminaba lentamente dentro de la pequeña cueva de Sardaukaria. No le gustaba mucho andar sin la previsión que le daban los tricoders, por lo que tenía sus sentidos empáticos agudizados al máximo. Sin embargo, la cueva tenía varios recovecos por los cuales las ondas empáticas se difuminaban. A su lado, Vreel Lexx, Blue Moss y M´Rel caminaban apuntando con sus phasers e iluminando con las pequeñas linternas en sus muñecas.

- Según recuerdo, es por aquí.- dijo M´Rel

El equipo dio vuelta en un par de esquinas de la cueva y de repente apareció ante ellos la esplendorosa joya que estaban buscando. El prikmal de Sardaukaria brillaba en un tono verde oscuro, iluminando completamente la cueva. El equipo quedó maravillado ante lo que veían. Como todos los prikmales que habían encontrado anteriormente, este generaba una sensación de sobrecogimiento tal que los paralizó por un par de segundos. No podían dejar de mirarla. Los diez elementos originales pocas veces podían encontrarse en un estado de pureza tal que se presenten en forma sólida. Por eso el Embajador Aldouz encontraba tantas complicaciones para hallarlos. Y sin embargo este prikmal estaba allí, misteriosamente al alcance de ellos. Eneas Hayes desvió la mirada del prikmal, recordando el peligro que los acechaba. Pero ya era tarde: pudo sentir a su alrededor las mentes de cinco romulanos. Efectivamente, un equipo del Tal Shiar les apuntaba con sus disruptores. M´Rel sintió en ese instante un dejá vu.

La Asimov se alejaba cada vez más de Sardaukaria. A su alrededor, las naves del Tal Shiar no le dejaban otra alternativa. Si Jefferson decidía enfrentarlas, pondría en riesgo los prikmales que habían conseguido hasta el momento y a toda su tripulación. Era un callejón sin salida.

- ¿Estas segura de que no podemos enfrentar a esas navecitas?- le preguntó informalmente el embajador Aldouz.

- Son siete contra una. Ni con sus poderes podríamos ganar.-

- Ustedes los humanos siempre dicen que el que no arriesga no gana. Y le aconsejaría no subestimar los poderes del último iconiano.- dijo Aldouz con picardía.

- ¿Qué pasará con el equipo en Sardaukaria?- preguntó el subcomandante D´Raen.

Brittany Jefferson no tenía una respuesta, pero estaba segura de que no quería dejarlos varados allí. Era un enorme dilema moral. Sin pensarlo otra vez tomo una decisión.

- Señor Varad, acelere a warp 9.7.- ordenó

La Asimov entró sorpresivamente en warp, pero las naves del Tal Shiar no tardaron en alcanzarla.

- Capitán, están intentando comunicarse.-

- No tengo nada que explicarles. Además, Meratra ya demostró que no le gusta mucho hablar conmigo.- exclamó la capitán.- Tripulación, prepárese para el impacto. Alférez Varad, reduzca la velocidad a impulso... ¡ahora!-

La nave frenó de repente y los cuerpos de la tripulación cayeron inevitablemente hacia adelante. Por más buenos que fueran los amortiguadores de inercia, no podían contrarrestar una desaceleración tan grande. Las naves del Tal Shiar, al no percatarse inmediatamente de la maniobra, continuaron en warp por unos segundos.

- Ahora señor Varad, llévenos a Sardaukaria antes de que nuestros “amigos” nos pisen los talones.- dijo la capitán.

D´Raen mientras tanto observaba todo con asombro. No estaba acostumbrado a este tipo de comportamiento. Además, las siete naves no tardarían en alcanzarlos. La Asimov era una muy buena nave, fuerte y maniobrable, pero no podría hacerle frente a siete naves romulanas.

Octava Parte: Reviendo lo previsto

- ¿Qué es todo esto?- preguntó el teniente Moss.

- ¡Silencio! Aquí somos nosotros los que estamos al mando.- le dijo uno de los romulanos que los estaban apuntando.

- Estamos aquí con autorización del Senado.- intervino M´Rel...- ¡Ustedes no tienen la autoridad para estar aquí!-

- Nuestra autoridad nos la da el General T´San, al mando del Tal Shiar. Las órdenes del Senado nos tienen sin cuidado.-

- ¿Pero se dan cuenta de que este prikmal debe ser usado para proteger al Imperio Estelar Romulano y a todo el universo?- dijo Vreel Lexx.

- ¡Silencio dije, sucio federal! Nuestras órdenes son entregar esta joya al Tal Shiar, y eso es lo que haremos. Si eso es lo que ordena el Tal Shiar, eso es lo mejor para Romulus.-

M´Rel recordaba toda esta escena, estaba ocurriendo tal como lo había previsto. Si todo seguía así, en pocos segundos estaría muerta. Pero no estaba dispuesta a que eso sucediera. Ya tenía un plan entre manos.

- Y esa no es nuestra única misión aquí.- agregó el romulano.- Meratra también nos ordenó exterminar a cierta colaboradora de la Federación.- dijo mientras apuntaba con su disruptor a M´Rel

- ¡Malditos traidores!- gritó la comandante

El romulano disparó contra M´Rel, tal como había predicho el QRSLE. Sin embargo, el disparo no alcanzó a la Comandante. En un acto de lucidez, la romulana había puesto al máximo su escudo personal, lo que permitió que el disparo del disruptor no la afectara seriamente. Aprovechando el desconcierto del romulano, dio un gran salto y de una patada le quito su arma. Mientras, Moss, Hayes y Lexx atacaron a los otros romulanos con sus phasers ocultándose en aberturas de la roca. Los disparos iban y venían en la pequeña caverna, poniendo en peligro su integridad estructural. M´Rel peleaba furiosamente con el romulano que le había disparado, tratando de dejarlo inconsciente. Había sido entrenada hábilmente, pero los métodos del Tal Shiar eran excelentes. El romulano arrastró a M´Rel por el suelo de la cueva, pero la Comandante pudo liberarse y en un rápido movimiento tomó el disruptor que el romulano había dejado caer. Sin dudarlo, M´Rel disparó contra su compatriota, vaporizándolo en un segundo.

Recién en ese momento, observó lo que sucedía a su alrededor. Hayes, Lexx y Moss habían conseguido poner fuera de combate a los otros romulanos. Sin embargo, el teniente Moss estaba gravemente herido, y sólo el escudo personal de Vreel había sobrevivido. Estaban en grave riesgo de contaminación por radiación y debían dejar el planeta de inmediato. Por si fuera poco, el prikmal comenzó a brillar cada vez con más fulgor. Al parecer, había sido alcanzado por uno de los disparos y comenzaba a desintegrarse.

- Debemos dejar el planeta de inmediato, esto va a explotar.- exclamó el Teniente comandante Hayes.

- Vreel Lexx a la Asimov. Preparen la enfermería, vamos hacia allá.-

Nadie contestó.

Novena Parte: Una ayuda de la garra del Halcón

La Asimov estaba siendo severamente atacada por los pájaros de guerra del Tal Shiar. A pesar de haberles sacado bastante ventaja, ahora parecían estar alcanzándoles. Además, todavía no llegaban a Sardaukaria para rescatar a sus compañeros.

- Escudos traseros a un 40%.- informó el oficial de Ops.

- Respondan a los disparos, pero eviten cualquier daño estructural en las naves romulanas. No queremos que esto genere un conflicto intergaláctico.- ordenó Jefferson.

Un fuerte golpe sacudió en ese momento a la nave: los escudos de popa estaban desactivados. La capitán comenzó a dudar el haber seguido el consejo de Aldouz.

- Disparamos contra una de las Valdore y al parecer esta inhabilitada, solamente nos quedan cinco más de las cuales ocuparnos...- dijo irónicamente el Alférez Varad.

- No se preocupe amigo bajorano.- dijo el embajador Aldouz, asombrosamente tranquilo- Usted más que nadie debe saber que nunca hay que perder la fe. Es más, ya llegamos a nuestro destino.-

La Asimov bajó otra vez la velocidad y se puso en órbita en Sardaukaria. Inmediatamente, las naves del Tal Shiar los rodearon, impidiendo cualquier movimiento. La perspectiva no era muy favorable para la Asimov. Pero de repente, como si el embajador iconiano hubiera visto el futuro, tres nuevos pájaros de guerra se materializaron frente a ellos. La pantalla de la Asimov se iluminó y apareció un joven romulano.

- Buenos días capitán Jefferson. Soy el centurión Zek´Kinar, al mando de la Juno. Al parecer, hay un pequeño conflicto con el centurión Meratra.- exclamó

- En verdad, un poco de ayuda sería más que útil.- respondió Jefferson.

La Juno se acercó lentamente a la Valdore de Meratra. Con asombro, la tripulación de la Asimov observó como los cinco pájaros de guerra que acompañaban a Meratra entraron en warp inmediatamente, dejando al centurión completamente solo. Al parecer, la influencia de Zek´Kinar era bastante grande. La Juno disparó contra la primer Valdore, ya inhabilitada por la Asimov, destruyéndola en el instante. La Valdore de Meratra comenzó a disparar contra la Juno, que no pareció ser afectada en lo absoluto. De un único y certero disparo, Zek´Kinar hizo volar en mil pedazos a la nave, con el Centurión Meratra en su interior.

Mientras tanto, Brittany Jefferson se disponía a comunicarse con el equipo cuando desde Sardaukaria apareció una pequeña runabout. Era la Nilo. La pantalla de la Asimov volvió a iluminarse y apareció el comandante Lexx.

- Capitán, debemos dejar el sector de inmediato. Sardaukaria esta por explotar.-

- A mi también me da gusto verlo señor Lexx - respondió Jefferson.- Señor Varad, sáquenos de aquí y avísele al centurión Zek´Kinar.-

La Asimov, la Juno y la Nilo entraron rápidamente en warp. Justo en ese momento, el planeta Sardaukaria colapsaba sobre si mismo, provocando un estallido de color verde oscuro que iluminó todo el sistema. Desde el pequeño runabout, la comandante M´Rel pudo ver como su viejo centro de entrenamiento dejaba de existir.

Décima Parte: Confianza quebrada

La comandante M´Rel, el embajador Aldouz y Brittany Jefferson conversaban en la oficina del capitán. Ya estaban otra vez en territorio de la Federación, al parecer fuera de la amenaza y desconfianza del Tal Shiar.

- Fue una de las decisiones más difíciles de mi carrera, pero no podía dejar a mis mejores oficiales a merced del Tal Shiar.-

- No se preocupe capitán, hizo lo correcto.- dijo Aldouz.

- Sus acciones son mas que cuestionables capitán.- agregó M´Rel.- Yo en su lugar hubiera hecho exactamente lo contrario. Pero igualmente debo agradecerle.-

- No se si debe agradecerme a mi o al centurión Zek´Kinar. Fue una suerte que la Guardia Imperial finalmente decidiera intervenir...-

- Perdone capitán... ¿dijo usted centurión Zek´Kinar?- preguntó M´Rel.

- Exacto, si no fuera por él, no habríamos sido capaces de resistir el ataque del Tal Shiar.-

- Capitán, esta usted equivocada. Zek´Kinar no pertenece a la Guardia Imperial. Todo lo contrario, él es la mano derecha del general T´San, el líder del Tal Shiar.-

- ¿Entonces que sucedió en Sardaukaria?- preguntó confundido Aldouz.

- Al parecer, el Tal Shiar quería apoderarse del prikmal sin que la Asimov, y junto con ella el Senado, se diera cuenta de ello. Meratra no fue capaz de impedir que nuestras investigaciones descubrieran la excavación del Tal Shiar en el norte de Sardaukaria. Tal vez por eso T´San decidió eliminarlo, haciendo parecer así que toda la operación fue un delirio de Meratra. Y nadie mejor que su mano derecha para hacerlo.- especuló M´Rel.

- Es entendible, el poder de los prikmales es un botín más que deseable. Pero hay algo más que no comprendo comandante.- inquirió la capitán.- ¿Cómo es posible que el Tal Shiar supiera que en Sardaukaria había un prikmal? Nosotros mismos solo sabíamos de la existencia de ese prikmal hace solo un par de semanas.-

- Solo hay una respuesta capitán.- dijo M´Rel con tono preocupado.- Alguien entre nosotros nos esta traicionando.-

Mientras tanto, cinco cubiertas más abajo, el subcomandante D´Raen descansaba tranquilamente en su camarote...

Continuará…