“A la tripulación
de
Gene Rodenberry y Action Tales presenta: Star Trek UNITY

Juegos, Trampas y Dos Prikmales Brillantes Parte 1
Escrito por Marplanauta
Primera Parte: Malas Compañías
La sección de Ingeniería de

Era un día duro para el Jefe de
Ingeniería Moss. El boliano subía y bajaba las escaleras de los dos niveles de
Ingeniería parloteando órdenes a sus subalternos. Movía artefactos extraños de
un lado a otro en un aparente desorden, pero sin embargo sabia exactamente
donde estaba cada cosa si se le preguntaba. Durante años había trabajado en el
Cuerpo de Ingeniería de
- Jefferson a teniente Moss.-
- Adelante capitán.- respondió Moss, guardándose para si los insultos.
- Jefe, necesito saber cuanto tiempo mas necesita en la estación.-
- Digamos que unas 8 horas para tener todo listo y ajustado.- respondió.
- Tiene 2 horas teniente. Lo espero en mi oficina a las 1500.- ordenó la capitán.
Moss sonrió. Tal vez no todo
estaría perfecto en 2 horas, pero estaba seguro de que podría terminar a tiempo
con lo necesario. Había aprendido bien durante sus años en
A las 1500 horas en punto el Jefe
de Ingenieros “Blue” Moss llamo a la puerta de la oficina del capitán. La
puerta se abrió y dentro pudo ver a Brittany Jefferson, a la comandante M´Rel y
al embajador Aldouz. Durante los últimos tiempos el embajador había tomado la
forma de una mujer andoriana extremadamente alta, por lo que su silueta
resaltaba bastante junto a la pequeña oficial romulana. La capitán estaba
sentada junto a su escritorio y detrás de ella, a través de la ventana, podía
observarse claramente el interior de la estación espacial M-33. Tan cerca
estaba
- Es bueno ver que algunos de los federales aun son puntuales.- murmuró la comandante Romulana.
- Buenas tardes a usted también comandante.-
respondió sonriendo el boliano.- Acabo de terminar con el reordenamiento de los
sistemas de seguridad. Con eso creo que estaremos listos para partir. Aunque
hubiera sido mejor tener un poco mas de tiempo ya que las nacelles realmente
necesitaban un poco más de trabajo. Sin embargo, luego del control que le
hicimos al núcleo warp parece que todo seguirá en orden. Bah, eso es lo que
esperamos ya que todos estos trabajos siempre llevan mas tiempo del que uno
tiene, y siempre surge algo una vez que uno deja la estación. Recuerdo aquella
ocasión con
- Señor Moss, no lo llame aquí
para que me de los detalles de las reparaciones, confío en usted y se que todo
estará en orden.- lo interrumpió la capitana.- Lo he convocado porque hemos
recibido información sobre el posible paradero de un nuevo prikmal. Al parecer,
Inteligencia de
- Esta claro, pero no entiendo muy bien donde encajo yo en todo esto.- Moss estaba confundido, hasta el momento solo habían necesitado sus habilidades como ingeniero en la búsqueda de los prikmales.
- Blue, esto es un poco más personal.- dijo Aldouz.- Al parecer, el soplón te conoce y reclamo tu presencia para poder hacer la “transacción”. Su nombre es Digan.-
El nombre resonó en la mente del
boliano. Digon era un viejo conocido, un ferengi buscavidas. Hace algunos años
Blue se había tomado un tiempo fuera de
- No tenía idea de que Digon formaba parte del Sindicato...- dijo Blue
- Al parecer así es, la información indica que deberemos encontrarnos con el en Cristaldi, dentro de 32 horas terrestres.- agregó la comandante M´Rel...- Supongo que conoce Cristaldi.-
- Es el Planeta Casino, en el
borde de
- Hacia allí vamos, esperamos que no nos defraude y consiga la información que necesitamos. Y recuerde, es vital que este ferengi no pierda la confianza que tiene por usted.
Blue asintió y dejó la oficina de la capitán. Al fin tendría la oportunidad de arreglar la cuenta pendiente con ese apestoso ferengi.
Segunda Parte: El Planeta Casino
A medida que se acercaban comenzaron a aparecer variados carteles publicitarios. “Visite Ciudad Perdida”, “Venga al Casino Pompidou” rezaban las luces de colores refulgentes. Desde uno de los carteles surgió un enorme ferengi holográfico sobre cuya frente giraban números de coordenadas hacia donde dirigirse para ganar miles de barras de lathinium. Cristaldi estaba lleno de Casinos y salas de apuestas de todo tipo. Todos los juegos conocidos podían jugarse allí, desde Al Marin hasta Kadiskot, de Blackjack a Póker Klingon. El comandante Lexx observaba todo con admiración. Era su primera vez en Cristaldi, en las tres vidas que había vivido.
- Ninguno de mis huéspedes fue amante del juego.- se lamento el trill.
- La verdad no se lo recomiendo comandante, es un problema difícil de superar. Uno siempre piensa que no volverá a caer, sin embargo no puede controlar su propio cuerpo. Es un instinto que te llama a jugar, por más que las probabilidades siempre estén en tu contra. Uno siempre piensa que puede ganarle a la suerte.- murmuró el teniente boliano, tratando de alejar la mirada de los carteles publicitarios.
Las palabras del boliano resonaron en la mente de Eneas Hayes, quien aun sufría los efectos colaterales de su adicción a los represores de empatía. El teniente comandante Hayes sentía la inseguridad de Moss, lo que potenciaba sus propios deseos de caer en la tentación.

- El juego es una muestra de inferioridad. Mi raza abandono estas trivialidades hace cientos de años.- agregó M´Rel.
- Entonces no hay duda de que soy un ser sumamente inferior...- completó “Blue”.
Las ordenes habían sido claras, debían contactarse con Digon y volver con el a la nave para otorgarle protección del Sindicato de Orión. El punto de encuentro era la cuarta mesa de Tongo del Salón Principal del Belvedere. Disimuladamente se fueron acercando a la mesa. El Teniente Moss reconoció al ferengi al instante. Seguía teniendo la misma cara de ladrón que siempre había tenido. Sentados en la mesa de Tongo con él había un Pakled que parecía extremadamente nervioso, un joven civil humano y un pequeño tellarita. El croupier Digon movía las cartas con velocidad y hacia girar la rueda de Tongo antes de que cualquiera pudiera pensar la movida siguiente. Moss sabía que en el momento menos pensado, el ferengi cantaría “consorcio completo” y todos sus oponentes quedarían en la ruina. Era simplemente imbatible, y por eso había sido contratado por el Casino Belvedere.
Digon noto la presencia de Moss y mezclo nerviosamente las cartas. Incomodo se removió en la silla y dijo:
- Última mano de esta mesa.-
Repartió las cartas de Tongo y en menos de un minuto logró sacarle el poco dinero que les quedaba a los pobres jugadores. El pakled insultó a su compañero por insistirle en jugar Tongo, el civil humano se fue hacia las mesas de Dabo y el tellarita persiguió a una mesera en busca de un trago. Era el momento de acercarse a Digon. M´Rel, Lexx, Hayes y Moss se sentaron a la mesa y pretendieron jugar Tongo.
Tercera Parte: Juego de manos, juego de villanos
- Creo que me recuerdas...- comenzó Blue Moss

- Han pasado varios años, pero siempre supe que podría cobrar el favor que te hice aquella vez al no dejarte completamente en la ruina.- respondió el ferengi mientras mezclaba las cartas y preparaba la ruleta del Tongo.
- Creo que tiene algo interesante
para contarnos señor Digon...- interrumpió Hayes, mientras recibía las cartas.-
Nuestra parte del trato esta cumplida, trajimos al señor Moss para que vea que
nuestras intenciones son buenas. Le prometemos protección del Sindicato en instalaciones
de
- Esta bien...hace poco regresé
de un “trabajo” que me encomendó el Sindicato. Deben saber que Caradia tuvo
serios problemas políticos últimamente. Al morir el último miembro de
- Evado. ¿Qué sucedió con ese mapa? - dijo M´Rel mientras giraba la rueda.

- Estábamos regresando a
Cristaldi cuando nuestra nave sufrió un desperfecto en el medio de la nada. Nos
habíamos quedado inexplicablemente sin sistema warp. Quise acercarme al motor
para intentar repararlo pero Oloap me aturdió con su phaser. Me desperté poco
después y el miserable había desaparecido. Lo extraño es que no había ninguna
nave alrededor, fue como si se hubiera esfumado en el medio del aire...y
obviamente se llevo el mapa consigo. Se han escuchado varios rumores sobre
Oloap últimamente aquí en Cristaldi. Algunos dicen que venia hablando desde
hace meses sobre un tesoro de valor incalculable. Una fuente confiable me dijo
que ese tesoro seria un prikmal, y que tanto
- ¿Hay algún indicio de donde puede estar Oloap ahora?- dijo Moss mientras reacomodaba sus cartas emocionado. Tenia “Consorcio Completo”.
- La misma fuente me dijo que fue visto por ultima vez en Parius, dicen que...-
Digon no termino su frase y levantó nerviosamente la mirada. Antes de que Hayes o Lexx o cualquiera pudiera hacer algo, un disparo de disruptor hizo que Digon se vaporizara por completo.
Eneas Hayes giro sobre sus talones. En el tumulto de mentes conmocionadas por el asesinato y mentes indiferentes por todo lo que no tuviera que ver con su juego distinguió una mente extraña, calculadora, amenazante hacia sus vidas, pero no podía detectar exactamente donde estaba. Comenzó a correr desconcertado tras el asesino, siguiendo la pista de sus pensamientos. Lexx corría cerca de el, atravesando entre la multitud de jugadores. Eneas se concentro y enfoco toda su empatía en esa única individualidad. No podía dejar que el asesino se le escapara. Podía sentir que estaba cerca, pero no sabia donde. Era una suerte que ya no usara los represores de empatía, su mente actuaba rápidamente, discriminando los pensamientos que no le interesaban y aislando la mente del asesino. Entre las otras mentes distinguió un pensamiento, una emoción de terror: alguien había visto al asesino. Eneas Hayes corrió hacia donde venia ese pensamiento, junto a las mesas de Dabo. Una mujer Denobulana se tapaba la boca con horror.
-¿Qué es lo que vio señora?- le pregunto Hayes mientras el comandante Lexx lo alcanzaba.
- Aquel hombre, ese hombre tiene un disruptor, vi como disparaba desde aquí...- la mujer señalaba a un gran nausicaano que corría hacia la puerta del Casino.
Lexx y Hayes estaban cerca,
podrían atraparlo. Cruzaron
Cuarta Parte: Fracaso a medias
Los oficiales estaban en la oficina de la capitán Jefferson. Habían sido asignados a una misión de vital importancia para la búsqueda de los prikmales y habían fracasado. Sin embargo, había logrado obtener información bastante interesante.
- Debían haber estado vigilando a Digon desde hace un tiempo, y al verlo hablando con nosotros tal vez confirmaron que era un soplón. El Sindicato siempre sabe cuando alguien comercia con su información...- dijo el comandante Lexx.
- Y realmente la muerte de Digon no es una gran pérdida para la galaxia.- agregó M´Rel.
- Puede que los romulanos actúen
distinto, pero
- Capitán, quiero decirle que hicimos lo posible por atrapar al asesino, pero misteriosamente se nos escapó...- comenzó otra vez Lexx.
- Es verdad, no puedo mas que suponer que hay alguien en el Casino Belvedere que lo ayudo a escaparse. Tal vez con un poco de tiempo sea capaz de hallar la conexión.- dijo Eneas Hayes, frustrado por no haber atrapado al nausicaano.
- Esta bien, pero es mas importante saber la información que obtuvieron sobre los prikmales.- esta vez era el embajador Aldouz, en su cuerpo andoriano, el que interrumpió.
- Al parecer, un desertor del Sindicato llamado Oloap robo un mapa con el cual se podía encontrar un QKRSLE.-
En ese momento, el embajador iconiano exhalo un fuerte grito, llenando la oficina de la capitán de un sonido extraño pero a la vez hermoso. Era como un grito producido por un coro de miles de tenores.
- ¿Qué es lo que pasa señor Aldouz?- pregunto Brittany Jefferson.
- Esa palabra no debe ser
pronunciada, es un nombre sagrado para los iconianos. El QKRSLE es una joya
religiosa de enorme valor, que encierra en su interior no uno, sino dos
prikmales. Los iconianos la consideraron perdida durante
- Solo nos resta encontrarlo...Señor
Hayes, usted y el señor Moss bajaran otra vez con
Quinta Parte: Amistades peligrosas
Hayes y Blue Moss caminaban
tranquilamente entre las mesas de juego de Cristaldi. Parecían dos apostadores
mas, tirando su lathinum a la suerte. Sin dudas a Moss le hubiera gustado dejar
a un lado la investigación y apostar unos cuantos créditos federales en el
domjot. Sin embargo, eran oficiales de
- No puedo creer lo que estoy viendo... ¿Blue?- dijo la joven mujer.
- Helga, no tenia idea de que aun trabajabas aquí...- exclamo emocionado el boliano mientras abrazaba a la mujer.
Hayes parecía sorprendido, tal
vez esta chica Dabo pudiese ayudarlos, por lo menos sus pensamientos parecían
honestos. Los tres se dirigieron al bar del Casino, aprovechando que Helga tenía
un tiempo libre. Allí, el betazoide se entero que, durante su “año sabático”,
el señor Moss había estado viviendo un tiempo con la escultural chica Dabo, y
que cuando tuvo que regresar a
- Necesitamos tu ayuda Helga.- dijo Blue casi en secreto.
- Haré todo lo que pueda.-
- Estamos investigando un asesinato, debes haber escuchado algo. Necesitamos descubrir quien fue el que asesino al ferengi Digon ayer por la tarde.- dijo el Tte. comandante Hayes.
La cara de la joven empalideció. Era como si la hubieran amenazado de muerte en ese mismo instante. Sin decir nada se levanto de la mesa y comenzó a caminar hacia su lugar de trabajo. El teniente Moss, asombrado, la alcanzo.
- ¿Que es lo que pasa Helga? ¿Por qué estas tan asustada?- le preguntó
- Blue, puedes pedirme cualquier cosa, pero no puedo hablar de eso.-
- Por favor Helga, el futuro de la galaxia esta en juego, y sabes que no me gusta perder.-
- No puedo hablar mas, ellos deben estar observando todo. No me había dado cuenta de que en realidad lo que esta en juego es mi vida.-
-¿Quiénes observan todo?- insistió Moss
- No me hagas esto. Lo único que puedo decirte es que abandones el sector de inmediato, sino puedes terminar como Digon.- la chica Dabo se perdió luego en la multitud.
- No se preocupe señor Moss.-
dijo sonriente el betazoide- Todo lo que ella no dijo lo pensó. Al parecer, el
Sindicato de Orión no solo controla el Casino Belvedere, sino que controla todo
el planeta Cristaldi. Nada sucede aquí sin que el Sindicato este al tanto. Probablemente
sepan que nosotros somos de
Sexta Parte: Elemental, Moss
Caía la tarde en Cristaldi y
Hayes y Moss ya habían recorrido casi todo el planeta en busca de pistas.
Habían hablado con la policía de Cristaldi y con los oficiales de seguridad del
Casino, pero ninguno les había dado más información sobre el desaparecido nausicaano.
Habían consultado en
Mientras volvían de la jefatura
de Cristaldi, el betazoide quiso inspeccionar nuevamente el Casino Belvedere.
Era imposible que se hubiera esfumado en el aire, sin embargo el nausicaano había
desaparecido delante de sus narices. Eneas Hayes comenzó a inspeccionar palmo a
palmo de la pequeña oficina, acercando su oído en cada centímetro del suelo y
de las paredes. Si no había sido transportado, entonces tal vez el nausicaano
conociera alguna otra salida de esa oficina. Estaba a punto de darse por
vencido cuando en una esquina noto algo extraño. Era una pequeño esfera de
-¿Qué es esto señor Moss?- preguntó Hayes.
Cuando Blue Moss vio el pequeño artefacto no dio crédito a sus ojos.
- Señor Hayes, esta es una esfera holográfica cardassiana. Es capaz amplificar una señal holográfica para...-
Blue no termino de decir esto antes de que Hayes aplaste la pequeña esfera con su pie. En ese mismo instante, una de las paredes de la oficina desapareció, dejando en su lugar un largo y oscuro pasillo.
- Ahora si parece que estamos ganando señor Hayes.- dijo Blue.
Ambos oficiales extrajeron sus phasers e ingresaron lentamente en el pasillo. Las paredes estaban revestidas en duranium, que aislaba perfectamente el sonido y reprimía los poderes empáticos. Hayes debía confiar en sus otros cinco sentidos. Siguieron caminando lentamente por el pasillo y llegaron hasta una bifurcación que se dividía e cuatro corredores. Al parecer había una gran instalación secreta dentro del Casino Belvedere. Caminando por el corredor podían observar a través de extrañas ventanas lo que sucedía en el Salón Principal. La gente apostaba sin saber que detrás de las paredes holográficas los estaban observando. De repente escucharon que alguien se acercaba. Los oficiales atravesaron una puerta para esconderse y se encontraron en una especie de sala de control, donde había cientos de pantallas. A la derecha podía verse cada una de las mesas de Dabo, y la computadora manejaban los números que iban a salir, impidiendo así que los jugadores ganen. A la izquierda las pantallas mostraban diferentes sectores del Casino, incluso dentro de los pasillos secretos.
- ¡Maldición debí suponerlo!- dijo el boliano.
- ¿Acaso pensabas que un casino dirigido por el Sindicato de Orión seria honesto?-
Una de las pequeñas pantallas llamó la atención del teniente Hayes. En ella podía observarse como un gran nausicaano charlaba con un pequeño hombrecito.
- ¡Ese es nuestro hombre! ¡Sabia que no había dejado Cristaldi! Debemos encontrarlo.-
- Espero un segundo señor Hayes, tal vez no tengamos de que acusarlo...-
Blue Moss señalaba la pequeña pantalla, donde podía verse claramente al nausicaano, al hombre y a un demasiado saludable Digon...
- Entonces todo fue planeado por el Sindicato. Vamonos de aquí teniente Moss.- dijo Hayes
Pero al darse vuelta, vio como
Blue caía adormecido. Helga estaba junto a ellos con una mascara de protección
y había lanzado un gas somnífero en el aire. Lo ultimo que pensó Hayes antes de
adormecerse fue que
Continuará…