“A la tripulación
de
Gene Rodenberry y Action Tales presenta: Star Trek UNITY

Historias de Guerra: Brittany Jefferson.
Escrito por Marplanauta
Portada: Rafa Navarro
Introducción:
Bitácora personal del Embajador
Aldouz: Mi estancia en
Primera Parte: Brittany Jefferson comienza su historia
...Bueno señor Aldouz, voy a
relatarle algo que me ocurrió durante mi mando en
Estábamos a medio camino entre

Al parecer, la nave viajaba sin escolta así que ambos teníamos las mismas posibilidades de triunfar en el enfrentamiento. Desafortunadamente, el bug jem´haddar había sido el primero en atacar y había dañado considerablemente nuestros sensores. Utilizando solamente nuestros sentidos pudimos apuntar de la mejor manera y dañamos el lado izquierdo de la nave enemiga. Con los sensores dañados, nos fue imposible evitar los disparos jem´haddar, y en seguida comenzamos a caer en una órbita espiral hacia el segundo planeta del sistema. Un segundo antes de estrellarnos pude ver a lo lejos la estela de la nave jem´haddar cayendo también en Galitea 2...
Segunda Parte: Entre el día y la noche
Afortunadamente yo salí ilesa del
choque. Me es bastante difícil recordar esto señor Aldouz, ya que el comandante
Chusei era bastante allegado a mí y murió en la caída a Galitea 2. No podía
creer lo que estaba sucediendo. En un instante había perdido a mi mejor amigo.
Desde que fue asignado a
Galitea 2 era un planetoide
sumamente inestable. Según los pocos datos que pude extraer de la computadora,
la amplitud térmica entre el día y la noche era inmensa. Poco a poco, la
temperatura en el runabout comenzó a subir y fue allí cuando note que el choque
había dañado severamente el soporte de vida. A toda prisa busque el traje
ambiental y me lo puse. Sin el traje de protección terminaría carbonizada, y si
por casualidad me sorprendiera la noche, ni siquiera el traje ambiental podría
evitar que me congele. Al parecer quedaban varias horas antes del anochecer por
lo que tenia tiempo para ser rescatada antes de morir congelada. Encendí el
transmisor para que enviara una señal de rescate a la nave más cercana y salí
del runabout. No podía dejar que el transmisor fuera mi última esperanza. La
gravedad en el planetoide era de
Al salir del runabout y ver los surcos me recordó a los hermosos canales marcianos. Como usted ya sabe Aldouz, nací en Marte, el cuarto planeta del sistema Sol. Antes de la colonización humana, Marte era un planeta árido, casi sin agua, salvo en estado sólido en los polos. Con la terraformación de Marte en el siglo 22 se formaron nuevos canales que llevaron el agua de los polos a las nuevas ciudades. Poco a poco el agua se fue multiplicando. Sin embargo, los viejos canales marcianos, que existían hace miles de años, fueron mantenidos intactos. Cuando era pequeña, mi padre solía llevarme de excursión a los canales Schiaparelli. Acampábamos junto a la grieta Lowell y dormíamos bajo las estrellas, observando el distante planeta Tierra. En ese instante en el planetoide recordé a mi padre...
Comencé a caminar lentamente
hacia donde había visto caer el bug jem´haddar. Tal vez. Si tenia suerte podría
obtener una unidad de control ambiental de los restos. La caminata no era
difícil para mí, un poco gracias a las botas gravitacionales y otro poco
gracias a mi experiencia en ese tipo de relieve. Estaba bastante calmada, sabia
que aun tenia tiempo y que no tardarían en escuchar la señal y venir en su
rescate. El sistema Galitea estaba bastante lejos del frente de batalla y aun más
lejos del territorio del Dominio, lo que me hizo pensar: ¿qué hacia un bug
jem´haddar navegando por territorio de
Tercera Parte: Refugio enemigo
Me escondí tras una gran roca de
espaldas a la nave y observé a mí alrededor. No podía ver de donde venían los
disparos, pero estaba seguro de que era solo un adversario. Otro disparo de
phaser rozó mi pierna izquierda. Quien estuviera disparando debía estar hacia
ese lado. Saque de mi traje los lentes de visión infrarroja y pude detectar a
una forma de vida a

Yo llevaba ventaja pero mi adversario era un buen tirador, y me tenia de frente. Las rocas me protegían escasamente. Alcance la nave, abrí rápidamente la puerta y entré. Antes de que pudiera cerrar la puerta, vi como el jem´haddar corría desesperadamente hacia mí. En un último intento desesperado volvió a dispararme y el tiro dio directamente en mi brazo. La puerta se cerró justo cuando el Sol terminaba de ocultarse. Con mucho esfuerzo me acerque hasta una pequeña ventana y mire hacia afuera. El soldado jem´haddar golpeaba furiosamente la puerta sin poder abrirla. Pude ver como se iban formando pequeñas estalactitas en sus brazos. Desesperado, el jem´haddar comenzó a golpearse la cabeza y a refregarse los ojos. Un grito desgarrador fue todo lo que escuche antes de que cayera muerto. En pocos minutos su cuerpo estaba recubierto de hielo. No pude evitar pensar otra vez en Chusei.
Estaba a salvo por el momento, pero en una nave enemiga. Saque mi tricoder y examine el puente. Para mi sorpresa, no estaba sola: junto a la consola de navegación yacía un vorta inconsciente. Mis dudas se multiplicaron. ¿Qué hacia una nave sola, en territorio federal y cuya única tripulación es un vorta y un jem´haddar?
Ya tendría tiempo para responder a mis preguntas, en ese momento lo más importante era saber si el sistema ambiental de la nave funcionaba correctamente. Investigando un poco descubrí que si, pero no todo era tan bueno. Al parecer, el golpe en el lado izquierdo de la nave había ocasionado una fuga en el oxigeno y las reservas eran muy limitadas. Estaba otra vez en una carrera contra el tiempo. Comencé a investigar los controles de la nave enemiga, en busca de una manera de ponerla en funcionamiento. Tal vez si lograba despegar y me acercaba hasta el runabout podría transportar las reservas de oxigeno de mi nave, lo que alcanzaría para llevarme hasta el planeta clase M mas cercano. Estaba haciendo esto cuando sentí un extraño ruido a mis espaldas. Al darme vuelta, pude ver como el vorta que hasta dos segundos atrás estaba inconsciente corría hacia el interior de la nave. Ahora tenia que ocuparme también de un fugitivo...
Tercera Parte: Colaboración
Comencé a caminar lentamente por el interior de la nave. A pesar de los cientos de informes que había leído, esa era mi primera vez dentro de una nave jem´haddar. Los pasillos estaban completamente oscuros, salvo por alguna que otra luz parpadeante que (supuse) simbolizaba alguna especie de alerta roja. Avance despacio, apuntando con mi phaser ante cada bifurcación e intersección de los pasillos. Todo allí era muy misterioso. Al parecer, la tripulación de esta nave había querido pasar inadvertida por el territorio federal cuando se topo conmigo. Tal vez llevaba algún cargamento importante que no debía llamar la atención. Por un segundo me pareció oír pasos al fondo del pasillo. Avance un poco mas y giré en la intersección para ver como se cerraba una puerta ante mi. Disparé con el phaser a los controles y la puerta no tardó en abrirse. Al ingresar me di cuenta de que estaba en la bahía de carga del bug jem´haddar. Cientos de contenedores estaban apilados, esperando ser descargados en alguna base del Dominio: era Ketracel Blanco. No se si usted Embajador estará familiarizado con la genética jem´haddar. Al parecer, los Fundadores del Dominio modificaron a esta raza de guerreros para que crezcan rápidamente y sean adictos a la droga llamada Ketracel Blanco, imposible de replicar y sin la cual los jem´haddar se vuelven ciegos asesinos...para después morir dolorosamente. La cuestión es que la pequeña nave con la que me había topado llevaba suficientes dosis como para abastecer a todo el frente del Dominio por unas cuantas semanas.
No había salido de mi asombro cuando escuche otra vez al vorta escabulléndose cerca mío. Gire en redondo rápidamente y lo apunte con mi phaser directamente a su cara.

Estábamos allí los dos, frente a frente
apuntándonos con nuestras armas.
Cuarta Parte: Suerte y Habilidad
Con mucho esfuerzo, el vorta logro hacer despegar a la nave. El hielo casi había recubierto toda la superficie cuando despegamos hacia donde yo me había estrellado. Tardamos un poco en poder enfocar los transportadores en las reservas de oxigeno, pero conseguimos hacerlo. Otra vez recargada, la nave giro y enfilo hacia el espacio, dejando atrás el cuerpo inerte del comandante Chusei. En pocos minutos, la nave jem´haddar estaba otra vez en órbita y con suficientes reservas de aire como para volar hasta el sistema más cercano.

Era el momento donde debía cubrirme con más cuidado
las espaldas, ya que el vorta querría traicionarme sin dudarlo. No termine de
pensar esto cuando, en un brusco movimiento de la nave caí sobre mi brazo
herido y solté mi phaser. El vorta había conseguido desarmarme hábilmente y era
ahora una prisionera. Sin embargo, tenía un as bajo la manga, pero aprovecharía
este momento de confianza del vorta para obtener un poco de información.
Empapado con el gusto de su victoria, el vorta descuido sus secretos y me
confeso el objetivo de todo ese cargamento. Al parecer y como el Alto Mando
creía, el Dominio estaba preparando un nuevo batallón de jem´haddar en la
frontera de
Por supuesto yo no estaba dispuesta a que el vorta cumpliese su misión. Mientras el vorta se llenaba de orgullo por sus logros, me fui acercando a una de las consolas donde lo había visto manejar la nave. Antes de que pudiese reaccionar, desactive la gravedad artificial del bug jem´haddar. En un segundo, el vorta estaba flotando desconcertado por los aires, disparando su phaser sin poder controlarse. Afortunadamente yo aun tenia puesto mis botas gravitacionales y, con total control de mis movimientos, pude desarmar al vorta. Ya habiendo visto como manejaba la nave, pude comprender su funcionamiento y fije rumbo hasta el asentamiento de la 3ra Flota. El contraalmirante Isla se sorprendería bastante al verme llegar con semejante cargamento.
Afortunadamente, con la información del vorta capturado pudimos descubrir las instalaciones secretas del Dominio en el Cuadrante Beta y desarticular la operación de refuerzo en el Frente de Betazed. Eventualmente, Betazed cayo en manos del Domino, pero si no hubiera sido por esto, su caída hubiera sido aun mas estrepitosa. Logramos ganar el suficiente tiempo como para que los civiles en el planeta fueran evacuados antes de que se produzca la invasión jem´haddar.
Siempre recuerdo este incidente.
Uno nunca entiende los peligros de la guerra hasta que se esta frente a frente
con sus consecuencias, sin nadie cerca que pueda ayudarte y valiéndote solo de
tus energías y experiencias. Puede parecer minúsculo en la magnitud que tiene
un conflicto armado como
Epilogo
Bitácora del Embajador Aldouz
(suplemento): la capitán Jefferson ha sido siempre un espécimen interesante
para mí. Ella es muchas veces fría y calculadora. Sin embargo pude notar en
esta entrevista que dejo aflorar varias de sus emociones. Al parecer, la perdida
del comandante Chusei fue importante para ella y le hizo ver de frente las
consecuencias del mando. Tal vez sea por esto que ella prefiere no involucrarse
mucho con su tripulación. Es una mala experiencia que no quiere repetir. La
misión en Galitea
Esta es solo una de las historias
que he recolectado sobre
1) La guerra contra los Dominion transcurrió en Star Trek: Deep Space Nine (Espacio profundo nueve). Entre la segunda y la séptima temporada de la serie.
El
Dominion es una fuerza procedente del cuadrante gamma y compuesta por los
Fundadores, los vorta y el brazo armado del Dominion: Los jem’haddar. Debido a
las interferencias de