“A la tripulación de la USS Asimov le es encomendada una importante misión, encontrar los 10 elementos básicos del universo, sin los cuales dejará de existir todo tal cual lo conocemos. Con la ayuda del embajador Aldouz, y la representante romulana M´Rel, deberán abrirse camino para cumplir su importante misión.

Gene Rodenberry y Action Tales presenta: Star Trek  UNITY

Escrito por Marplanauta

Portada: Rafa Navarro


Justicia Terrenal, Justicia Divina

Primera Parte: La Fuga

Federación Unida de Planetas, Sector 001, Planeta Tierra

Una sombra atravesaba los campos abiertos de Nueva Zelanda. Su figura se recortaba entre las luces que marcaban el camino a las escasas naves que de vez en cuando sobrevolaban la zona. Lentamente avanzaba ocultándose bajo el césped crecido donde todos los días el ganado se alimentaba. En el siglo 24, la isla de Nueva Zelanda, que junto con Australia había sido uno de los últimos países en unirse al gobierno global, era uno de los últimos lugares en la Tierra donde todavía existían espacios abiertos de campo para los animales. La sombra se dirigió a una pequeña cabina en el medio de la nada. Al acercarse pudo ver el logo de la Flota Estelar, alrededor del cual se leía en letras mayúsculas “Prisión Federal de Nueva Zelanda- Transmisor de Energía”. La sombra parecía haber encontrado lo que buscaba. De su bolsillo extrajo un antiguo comunicador que produjo un chasquido al abrirse.

- Alfa 1 en posición y listo para entrar en acción.- susurro.

- Lo oímos Alfa 1. Alfa 2 y Alfa 3 ya han informado que están también en posición. Faltan 10 segundos para la hora cero.-

-Entendido.-

La sombra saco de entre sus pertenencias una nueva herramienta. Era un tricoder modificado y lo apunto directamente a la cabina eléctrica. Una distorsión surgió del tricoder hacia la cabina, provocando un extraño zumbido. De repente, las pocas luces que podían vislumbrarse en el campo se apagaron. Ahora la sombra no podía distinguirse entre tanta oscuridad...

La prisión de Nueva Zelanda era un caos. Oficiales de la Flota corrían de un lado hacia otro tratando de organizar la situación. Al parecer, la energía había sido cortada. Todavía no se sabía si había sido un sabotaje, pero debían estar alerta ante cualquier eventualidad. El escuadrón 5 de vigilancia, liderado por el comandante Mercury, se dirigía hacia el pabellón norte de la Prisión, donde estaban los principales prisioneros. Su misión era contener las salidas del Pabellón para evitar cualquier fuga. Al parecer, la mayoría de los prisioneros allí no se habían percatado de la falla de energía. Mercury condujo a su escuadrón hasta la entrada del Pabellón. Eran 7 hombres fuertes y bien armados, nadie podría escapar a través de esa salida.
A pesar de que lo más inteligente era mantenerse allí, evitando que algún prisionero logre evadirse, Mercury ordeno a sus subalternos que ingresaran en el Pabellón Norte. Los hombres avanzaron cuidadosamente, tratando de ver si algún prisionero había dejado furtivamente su celda para probar su suerte. Tres oficiales iban al frente y otros tres protegiéndoles la espalda, mientras que el comandante Mercury iba un poco mas rezagado. Avanzaron 50 metros hasta una bifurcación en el pasillo, donde Mercury les ordeno girar hacia la izquierda.

- Pero comandante, - exclamo un joven alférez- este pasillo no tiene salida...-

Antes de que pudieran reaccionar, desde las sombras varios prisioneros los atacaron. Era una emboscada. Inesperadamente, el comandante disparó a los 3 hombres que iban en la retaguardia mientras que algunos prisioneros atacaron con todo lo que tenían a mano a los 3 que iban adelante. En pocos segundos, el escuadrón 5 había sido reducido y los prisioneros contaban con varios rifles phaser. De entre los prisioneros surgió una figura que avanzo hacia Mercury. Estaba descuidado, como si hubiera pasado varios años en esa prisión.

- Gracias Jimmy, te debo una.- dijo dirigiéndose al comandante.

- No te preocupes Thomas. No hay tiempo para charlas, toma estos comunicadores. Con ellos debes contactarte con la nave desde donde te transportaran fuera de aquí...Deberás ir al centro del Pabellón, las paredes aquí impiden la transportación.-
El prisionero, junto con los otros corrieron a través del pasillo hacia el centro del Pabellón Norte. Poco antes de llegar allí, Thomas se detuvo en una celda donde una pequeña mujer se acurrucaba en una esquina.

- Ha llegado la hora de irnos niña.- le dijo Thomas apuntándole con su rifle phaser.


La joven se levantó lo más rápido que pudo y avanzo junto con Thomas hacia el centro del Pabellón Norte. Llegaron sin dificultad, pero una vez allí, desde las torres de vigilancia comenzaron a dispararles. Thomas oprimió el comunicador, mientras eran rodeados por una lluvia de disparos. Dos de los prisioneros fugitivos cayeron abatidos, antes de que el rayo transportador pudiera fijar su señal para sacarlos de allí.
Fueron transportados a una pequeña nave orbitando la Tierra. Era un viejo carguero tholiano, perdido en el tráfico de la Tierra. Miles de naves grandes y pequeñas iban y venían en la órbita terrestre. Era imposible que detecten en cual de ellas estaban los fugitivos. El carguero giro en redondo, avanzo lentamente y se perdió en el horizonte sin dejar rastros.

El Noticiero Interestelar transmitió la noticia a todos los rincones del Cuadrante:

-...se trato de un sabotaje. Al parecer, un grupo terroristas vinculados con los antiguos Maquis logro quebrar la seguridad de la Prisión. Según información oficial, la lista de fugitivos asciende a 5, todos salvo uno tienen antecedentes maquis. El fugitivo más notorio es W. Thomas Riker(1), capturado en territorio cardassiano cuando en un atentado maqui, robó la U.S.S. Defiant e intentó destruir los astilleros cardassianos en el sistema Orias. Riker fue encerrado en una prisión cardassiana de Leison II hasta que, durante la Guerra del Dominio, la prisión fue liberada por tropas klingon. Al parecer, Riker fue nuevamente encerrado, esta vez en la Prisión de Nueva Zelanda, de donde se fugó anoche. Otro prisionero que llama la atención es Melissa Castillo, que cumplía un año de prisión por desacato y que al parecer no tiene ninguna vinculación con los maquis. Se cree que puede haber sido tomada como rehén para...- la noticia no tardó en llegar a la U.S.S. Asimov

Segunda Parte: Los Maquis

Durante varios años, los Maquis fueron un dolor de cabeza para la Federación y los cardassianos. Al parecer, el Tratado de Paz entre ambas potencias estableció una Zona Desmilitarizada donde las cosas no eran tan pacificas como parecían. Los planetas habitados anteriormente por ciudadanos federales pasaron a formar parte de territorio cardassiano, pero ellos no estaban dispuestos a abandonar su hogar. A pesar de que el Tratado de Paz lo prohibía, los cardassianos realizaron continuos ataques para provocar que los federales dejen esos planetas en manos cardassianas. Ante la inacción de las tropas de la Flota Estelar, los habitantes de la zona desmilitarizada decidieron armarse en contra de la agresión cardassiana. Se formo entonces el grupo terrorista maqui, que luchaba por los derechos de los ciudadanos de la zona desmilitarizada, para que puedan conservar su hogar. El surgimiento de los maquis provoco el rechazo inmediato del gobierno cardassiano y Federal. El apoyar a los terroristas hubiera provocado una escalada de agresiones entre ambos gobiernos que podría haber llevado a una nueva guerra que ninguno de los dos deseaba. Los verdaderos valores estaban siendo puestos por debajo de los intereses políticos, por lo que muchos habitantes de la Federación consideraron justos los reclamos de los maquis, aunque su modo de actuar era ilegal.
De manos del Dominio llego la guerra tan temida, y los Maquis quedaron en el centro del campo de batalla. Los rebeldes fueron masacrados sin que la Federación pudiera ser capaz de defenderlos. Fueron cazados por tropas jem´haddar a lo largo de toda la zona Desmilitarizada y solo muy pocos pudieron escapar. A pesar de que los principales líderes fueron asesinados, varias mujeres y miembros menores pudieron llegar a territorio federal sanos y salvos, pero la organización estaba destruida.

Entre estos miembros había una joven bajorana que había formado parte de la Flota Estelar. En sus años de la academia había tenido varios problemas de adaptación, pero finalmente había logrado superarlos y había sido asignada al U.S.S Enterprise-D, por orden directa del capitán Picard. Su nombre era Sito Jaxa. En una operación secreta para la Flota Estelar, Sito fue capturada por los cardassianos y torturada hasta el hartazgo(2). Con su cuerpo maltrecho y su espíritu casi derrotado, estaba a punto de ceder ante sus captores cuando un operativo maqui la liberó. En la Flota nunca supieron su destino, pero fue curada por los maqui y aprendió lentamente a respetar y seguir su causa. Los rebeldes esperaban que Sito fuese de gran ayuda en alguna operación encubierta cuando llego la gran masacre jem´haddar.

Durante mucho tiempo los antiguos maquis tuvieron que ver como sus hogares eran invadidos primero por las cardassianos junto con el Dominio, y luego por fuerzas Breen cuando la guerra llego a su punto álgido. La zona desmilitarizada fue un campo de batalla durante el transcurso de toda la Guerra del Dominio, y muchos sistemas quedaron completamente destruidos, o contaminados hasta ser inhabitables.
Pero finalmente la guerra terminó. Los cardassianos quedaron severamente dañados, luego de deshacerse del control del Dominio. La guerra civil parecía cercana y la miseria comenzaba a resurgir, luego de 5 siglos de haber desaparecido de Cardassia.
Sito Jaxa había llevado furtivamente a los refugiados hasta el sistema Mentaka, donde todavía no tenían conocimiento warp. Allá se establecieron hasta el final de la guerra y, al ver a los cardassianos rendidos, comenzaron a ilusionarse con el regreso a casa. Poco a poco comenzaron a repoblar su antiguo territorio en la ex zona desmilitarizada. Aquel territorio era aun inestable, disputado por varias potencias como botín de Guerra, a pesar de que ellos lo consideraban su hogar. Sito sabía que debía volver a formar a los Maquis para así defenderse de cualquier posible ataque, debido a la anarquía imperante en la región. No paso mucho tiempo hasta que los Maquis volvieron a ser una fuerza dominante, justo debajo de las narices de la Federación, demasiado ocupada en su propia reconstrucción tras la Guerra. La hora de la venganza contra Cardassia se acercaba.
Sito también sabía que no podría conseguir un ataque exitoso a Cardassia sola, sino que era necesario recurrir a los antiguos líderes maquis. Con Michael Eddington y Calvin Hudson muertos, tuvo la idea de rescatar al último gran líder maqui vivo: W. Thomas Riker. Afortunadamente, Riker había logrado sobrevivir al exterminio jem´haddar debido a su conocimiento táctico sobre la Federación. Era mas valioso para el Dominio vivo que muerto. Cuando fue liberado por los klingon poco antes del fin de la guerra, había sido torturado por los vorta hasta quedar casi como un vegetal. En la prisión de Nueva Zelanda fue tratado por los consejeros de la Federación, quienes lograron recuperar la mayor parte de su identidad y su conciencia. Sin embargo, aun debía cumplir la condena por el robo de la Defiant. Los maquis utilizaron algunos de los pocos recursos que aun tenían en la flota para llevar a cabo el rescate de Thomas Riker, que resulto increíblemente exitoso gracias al factor sorpresa. Ahora, Sito Jaxa ya estaba en condiciones para organizar el último ataque a cardassia...

Tercera Parte: Una ayuda inesperada

Sebastián Castillo estaba sentado solo en el Agujero Negro. Había pasado toda la mañana allí, mirando por la ventana hacia el espacio. Su taza de te ya estaba fría, pero eso no le preocupaba. Su mente estaba lejos, pensando en el futuro de su hermana. Poco antes había recibido un comunicado de la Flota informándole que Melissa había sido secuestrada por rebeldes Maquis. Se creía que Melissa, probablemente por su vinculación con la Asimov y los poderosos prikmal, había sido considerada como un rehén de importancia. Sebastián recordaba lo que su hermana había pasado tratando de salvar su vida en Briktan III. La muerte de su madre cuando eran niños los había hecho inseparables, y cuando la vida de Sebastián estaba en peligro, Melissa no dudo ni un segundo en hacer todo lo que estaba a su alcance para intentar salvarlo. Ahora, los papeles parecían haberse invertido. Esta vez era Melissa quien necesitaba su ayuda.

- ¿Puedo sentarme con usted doctor?- preguntó la capitana, parada junto a su mesa.
A Sebastián le costo darse cuenta de que le estaban hablando.

- Por supuesto capitán, discúlpeme si no estoy muy atento. Usted sabe lo que pasó con mi hermana...-

- No se preocupe señor Castillo, lo comprendo perfectamente. La verdad, se que es tarea del capitán cuidar del bienestar de su tripulación, pero cuando se trata de problemas personales, muchas veces prefiero dejar ese trabajo a personas mejor calificadas que yo, como el consejero de la nave o mi primer oficial. Sin embargo, en este caso en particular me pareció que debía ocuparme personalmente.- dijo seriamente Brittany Jefferson.
- Gracias por su apoyo capitán, en verdad lo aprecio.-
- Usted sabe que mas allá de lo sucedido, siempre me pareció que su hermana era alguien con mucho valor, tal vez demasiado impulsiva. Me recordaba bastante a mi cuando era joven, aunque yo tenia un poco mas de respeto por las reglas. Fue muy valiente al intentar rescatarlo en Briktan III, sin dudas era lo que cualquier hermana hubiera hecho. Desafortunadamente el portar el uniforme de la Flota nos da muchas obligaciones que debemos respetar.- el tono de voz de la capitán cambio suavemente.- Hay situaciones en las cuales uno debe seguir sus instintos. Esa situación fue una de ellas. Usted podía morir, y ella acudió en su ayuda...pero violó a su paso las reglas de la Flota. Si ella hubiera actuado en calidad de ciudadana de la Federación, la situación hubiera sido distinta, y las reglas hubieran sido otras...no se si me comprende. Desde ya cuente con mi ayuda para todo lo que necesite.- Brittany Jefferson parecía estar diciendo algo mas.
Sebastián Castillo reflexionó un momento en silencio, mirando su taza de té. Tomó un sorbo y recién ahí se dio cuenta de que ya estaba frío. Había comprendido claramente lo que le había dicho la capitán. Su hermana lo necesitaba, pero Brittany Jefferson no podía darle el permiso como oficial de la Flota para ir en su rescate. Debía hacerlo por su cuenta. Le costaría mucho dejar a sus pacientes, especialmente a él con lo obsesionado que era con su trabajo, pero la decisión ya estaba tomada.

- Capitán, pido permiso para tomarme licencia de mis labores en la Asimov.- exclamó sin dudarlo.

- Estaba esperando que me dijera eso doctor Castillo. Obviamente no creerá que yo lo dejare partir solo en una cruzada de rescate ¿no?- la capitana sonrió. Sabía que si dejaba ir a Sebastián solo, tal vez no volvería a verlo.

- No entiendo lo que me dice...- murmuró Sebastián, que no podía creer que la capitán le estaba ofreciendo ayuda para intentar rescatar a Melissa.

- Es claro lo que usted me esta pidiendo y ya había pensado que esto sucedería.- continuó la capitán.- Si va a ir en busca de su hermana, puedo ofrecerle una pequeña nave civil, y a dos de mis oficiales. Según sabemos, las bases maquis están ubicadas en el yermo(3), por lo que necesitara un piloto experimentado. Elina Vek conoce muy bien la zona y le será de gran utilidad. Además, usted no es el único que se ha mostrado interesado en ir en rescate de la señorita Castillo. El comandante Lexx me visitó hace una hora y me pidió la misma licencia que usted me esta pidiendo ahora. Me parece que sería mejor que ambos junten fuerzas...-

Brittany Jefferson parecía haber pensado en todo. Sebastián la miraba asombrado. Había pasado toda la mañana pensando en como decirle que iría en busca de Melissa, y ahora ella misma le estaba ofreciendo su ayuda. Es más, no solo ponía a su disposición una nave sino que también le ofrecía a dos de sus principales oficiales.

- Capitán, no se como agradecerle...- susurró el doctor.

- Deje los agradecimientos para después, ahora tiene una misión que cumplir. Desde este momento queda liberado de sus responsabilidades en la Asimov hasta nuevo aviso.- respondió la capitán Jefferson.


Sebastián Castillo salió del Agujero Negro y se dirigió a su habitación. En una hora dejaría la Asimov y debía prepararse. Ahora si podría intentar devolverle el favor a su hermana. Cuando llego a su cuarto, todavía no terminaba de creer lo que la capitán le había dicho. Ella era realmente una persona enigmática. Tenía una apariencia tan fría y calculadora que Sebastián nunca la había creído capaz una actitud semejante. A pesar de lo que parecía a primera vista, Brittany Jefferson también era capaz de torcer un poco las reglas.

Cuarta Parte: Acercándose al destino

Sebastián Castillo despertó de su pequeña siesta. Estaba a bordo del Spina, la nave que le había dado la capitán, rumbo a la zona desmilitarizada. Se levantó lentamente y ordenó un poco su ropa. El estar vestido de civil le resultaba un poco extraño. Se acercaba su turno de guardia y debía dirigirse a la cabina. Mientras avanzaba, escucho la voz de Elina Vek.

-...y por mas que intento sociabilizar con él no hace mas que evitarme. Yo se que el hecho de que sea cardassiana puede ser complicado para él, pero este es el siglo 24, debería modernizarse. No puede hacerme a mi culpable de los crímenes de mi raza. Además yo no soy cualquier cardassiana, si no fuera así, no portaría el uniforme de la Flota. La semana pasada sin ir mas lejos, organice una pequeña reunión de amigos en mi camarote y el hizo todo lo posible por arruinárnosla...-

La alférez Vek era famosa por sus reuniones. Antes de que la capitán la designara a la habitación del Alférez Mel Varad, había organizado un par de fiestas que habían sido el comentario de muchos. A pesar de ser cardassiana, su personalidad era bastante desenvuelta. Tal vez el hecho de haber sido criada en territorio Federal tenía algo que ver con eso. Sus padres habían sido reconocidos miembros del consejo civil Detepa.. Fueron designados como embajadores ante la Federación, por lo que durante la mayor parte de la niñez de Elina vivieron en la Tierra, rodeados por ciudadanos Federales. Los valores democráticos de la Federación siempre fueron inspiradores para la pequeña Elina. Cuando las relaciones entre la Federación y la Unión Cardassiana se hicieron mas complicadas, poco antes del inicio de la guerra del Dominio, los padres de Elina regresaron Cardassia, pero ella prefirió quedarse en la Tierra e ingresar a la Academia de la Flota. No fue fácil ser cadete en los años de guerra, pero pudo superarlo gracias a su atractiva personalidad que la convertía en un miembro popular de toda misión, casi sin importar su raza.

- Parece que se ha despertado el sonámbulo- exclamó sonriendo el comandante trill Vreel Lexx mientras Castillo se acercaba.

- En realidad, apenas pude dormir. Me cuesta desprenderme de mi lugar de trabajo. Todo sea por ayudar a mi hermana.-
- Estamos bastante cerca del yermo. Ya puedo ver lo diferente que esta desde la última vez que estuve aquí.- dijo Elina Vek, en el timón de la Spina.
La nave avanzaba a velocidad de impulso hacia el yermo. Ya podían divisarse las mareas de plasma. Los sensores de la Spina giraban descontrolados debido a la interferencia, pero Elina Vek recordaba muy bien como manejar una nave en la región Las corrientes de plasma se movían descontroladamente, avanzando, retrocediendo y retorciéndose de manera asombrosa. Era un espectáculo imponente.


- Es increíble que los maquis hayan logrado sobrevivir en este territorio y luego de la cacería jem´haddar.- dijo asombrado Vreel Lexx.

- Es una verdadera desgracia.- Elina Vek hablaba seriamente.- Los maquis no hacen mas que complicar las tareas de la Flota. Son unos terroristas que ya deberían haber sido eliminados.-

- Muchos en la Flota creen que sus reclamos son justos.- Vreel Lexx parecía no estar de acuerdo con la opinión de la alférez Vek.

- Los maquis son criminales. Son delincuentes a quienes solo les interesa la anarquía y el poder. Los reclamos de los colonos pueden ser justos, pero los lideres Maquis son en su mayoría mercenarios en busca de fama y fortuna a costa de la vida de los otros.- exclamó la cardassiana

- Yo entiendo que la manera de actuar de los maquis puede no ser de su agrado, pero podríamos pensar que los colonos de la zona desmilitarizada no tuvieron otra opción que volcarse a las armas para defenderse de los continuos ataques a sus viviendas. Ante la inacción de la Flota (muchas veces cuestionada por varios de nosotros) para defender a colonos federales con tantos derechos como usted o como yo, debieron defenderse por si mismos. La verdad no se cual hubiera sido mi reacción en su lugar.- explicó Lexx tratando de establecer su posición.

- No se olvide comandante, que el fin no justifica los medios. La causa puede ser justa, pero nunca es suficiente para que sea necesario el terrorismo.- intervino el doctor Castillo.- Las vidas que ponen en peligro los maquis, también son de ciudadanos con derechos como usted o yo...o mi hermana.-

- La Federación no podía haber actuado de otra manera. Si hubiera intervenido a favor de los maquis, hubiera estado apoyando el terrorismo en contra del pueblo cardassiano, por lo tanto eligió de la mejor manera. ¿Alguna vez pensó usted cuantas vidas se hubieran perdido si se desataba una guerra entre la Federación y Cardassia por culpa de los maquis?.- continuó Elina Vek

- ¿Y usted alguna vez vio la manera en que vivía los colonos en la zona desmilitarizada? Eso es inhumano. Rechazo completamente desde mi posición la manera de actuar de los maquis, pero poniéndonos en su lugar, es bastante comprensible...- Vreel Lexx trataba de dejar en claro que comprendía a los Maquis, pero no simpatizaba con ellos.

- A decir verdad si estuve en la zona desmilitarizada y visite colonias donde la actividad maqui era abundante. Hasta pude llegar a sentir su dolor, pero nunca pude perdonarles que en su gesta libertadora me hayan hecho una víctima más. Yo sufrí en carne propia el terrorismo Maqui cuando...-

Elina Vek no pudo terminar la frase debido a que la Spina dio un gran sacudón. Una tubería junto al comandante se desprendió y comenzó a liberar gas refrigerante.

- Nos han disparado.- gritó Lexx.- Detecto tres raiders clase Peregrino frente a nosotros saliendo del yermo. Al parecer nos estaban esperando.-

Uno de las raiders giró sobre la Spina y se ubico detrás de ella mientras las otras dos navecitas se ubicaban delante. La Spina maniobró torpemente intentando evitar ser rodeada, pero los raiders eran mucho más veloces. La nave ubicada detrás volvió a disparar.


- El sistema de escudos esta fallando.- gritó el doctor.

- Tal vez podamos perdernos en el yermo. Si tan solo lográramos llegar.- exclamó la alférez Lexx

No terminó de decir esto cuando otro impacto se sintió en la Spina. Los escudos ya se habían desactivado y el impacto fue directo. La consola del doctor Castillo estalló en mil pedazos. El doctor cayó fuertemente al piso. Lo último que vio antes de desmayarse fue a Elina Vek y el comandante Lexx defendiéndose de los maquis que acababan de transportarse a la Spina.

Quinta Parte: Capturados

Elina Vek viajaba a bordo de uno de los raiders maqui. Habían sido capturados y la Spina había sido secuestrada. Junto a ella estaba el doctor Castillo. Al parecer, al estallar la consola se había golpeado fuertemente la cabeza y no reaccionaba. Además, una esquirla había atravesado su brazo, que sangraba bastante. Había sido separada del comandante Lexx, quien al parecer había sido enviado al otro raider maqui. La nave no era muy grande por lo que no tenía una celda, por lo que sus captores estaban obligados a tenerla junto a ellos en la cabina de mando, desde donde podía ver claramente hacia donde se dirigían. Había dos tripulantes, ambos hombres. Uno, quien parecía ser el líder, tenía el pelo largo y rasgos indígenas. Elina había oído hablar de colonias de antiguas civilizaciones terrestres en la zona desmilitarizada, por lo que no sería extraño que ese maqui perteneciera a una de ellas. El otro en cambio era klingon. Eso le extraño más, debido a que el problema maqui era entre la Federación y los Cardassianos. Sin embargo, tal vez gracias al Tratado de Paz de Khitomer algunos klingon se hubieran instalado en territorio federal. Lo que no le parecía raro es que ante la posibilidad de un enfrentamiento, los colonos klingon se hayan unido a los maquis. Lo que no entendía era como habían sido descubiertos. A simple vista, ellos eran solo una nave civil ingresando en el yermo. Supuestamente nadie sabía cuál era su misión, y ni siquiera que eran oficiales de la Flota. Alguien debía haberles informado...tal vez algún espía. Obviamente todas eran conjeturas.
La nave era pequeña, pero fuertemente armada. Los raiders clase Peregrino habían sido modificados por los maquis para convertirse en naves de guerra a la altura de cualquier runabout de la Federación. A pesar de que la Spina había sido preparada para un eventual enfrentamiento, no habían esperado tal demostración de fuerza de los maquis.

 Al parecer los habían subestimado.
Elina Vek observó a través del frente de la nave que se acercaban a un planeta. En órbita al planeta había varios raiders similares y otras naves de batalla. Los maquis estaban prevenidos ante cualquier eventualidad. Rápidamente la alférez memorizó las coordenadas visibles en una pequeña pantalla. Los maquis parecían haber olvidado la famosa memoria fotográfica de los cardassianos. Seguramente esas coordenadas le serían de gran utilidad. Tal vez en ese planeta era donde habían llevado de rehén a Melissa Castillo.

- Prepárese para ser transportada.- ordenó el poco amigable klingon

Antes de que Elina pudiera hacer nada, su cuerpo se desmaterializó y volvió a materializarse en el planeta maqui. El doctor Castillo, aun malherido, continuaba en sus brazos. Estaba sola en una habitación oscura y sucia. Afortunadamente había una pequeña ventana por donde entraba un haz de luz. Lentamente se levantó y con esfuerzo logró mirar a través de la ventana. Desde allí pudo confirmar sus sospechas. El planeta debía ser una colonia importante entre los maquis. La colonia se extendía por donde Elina quisiera observar. Debía tener varios miles de habitantes. La gente iba y venia sin preocuparse por otros asuntos. De repente, Elina oyó un zumbido a su izquierda. Era el sonido de un rayo transportador que materializó al comandante Lexx, visiblemente golpeado.

- Comandante...pensé que no lo volvería a ver.- exclamó la alférez.

- No se preocupe, puedo estar golpeado, pero aún no me ha llegado la hora de cambiar el huésped del simbionte.- bromeó el trill.
Apenas terminó de decir esto, la puerta de la celda se abrió y una hermosa bajorana apareció. Su pelo era castaño y largo hasta la cintura y sus ojos penetrantes parecían demostrar una gran inteligencia, a pesar de su corta edad. Era Sito Jaxa, líder de la resistencia maqui durante la Guerra del Dominio. Junto a ella estaba parado el mismísimo Thomas Riker. Era alto y esbelto, y su barba estaba mucho mas prolija que en Nueva Zelanda. Sonrío amablemente y se acercó a Elina Vek.

- Bienvenidos a nuestro humilde hogar. Realmente lamento mucho que los hayan tratado tan rudamente, pero espero que entiendan que no podíamos dejar que tres oficiales de la Flota ingresen en nuestro territorio.- dijo con su voz grave y tranquilizadora.

- Este territorio no les pertenece.- dijo indignada Elina.

- En verdad, desde que la Federación renunció a él, decidimos sacarle provecho. Al renunciar a estas colonias, la Federación renunció a nosotros también, por lo que no debemos responder a nadie. Este territorio es nuestro.- intervino Sito.


- No se porque piensan que somos oficiales de la Flota.- dijo Lexx

- Digamos que tenemos nuestra propia manera de obtener información. Ahora, será mejor que nuestro enfermero trate al doctor Castillo, esa herida se ve bastante mal.- respondió Riker.

Tanto Vreel como Elina se sorprendieron de la cantidad de información que los maquis manejaban. Al parecer, sabían exactamente quienes eran y conocían su objetivo. Un joven enfermero se acercó a Sebastián y comenzó a curarle la herida del brazo. Los elementos que utilizaba para curarlo debían tener por lo menos 20 años de antigüedad. La medicina en la colonia debía ser verdaderamente precaria.

-¿ Donde estamos? ¿Qué quieren de nosotros?- preguntó insistentemente Elina.

- Solamente queremos asegurarnos de que entiendan que nosotros no somos una amenaza para ustedes. Es el gobierno cardassiano el que debe temernos. Según tengo entendido, ustedes tres vinieron hasta aquí para buscarme, pero yo no respondo ante ustedes. Solo respondo a la ley Maqui.- explicó Riker

- Como veo que usted tiene mucha información, voy a ser franco.- dijo Lexx.- No estamos aquí como oficiales de la Flota. Nuestra misión no es desenmascarar a los maquis ni capturarlo a usted. De eso se encargaran mas tarde, se lo aseguro. Nosotros estamos aquí para buscar a una joven desaparecida justamente el día de su fuga de la Tierra.-

- Ahora entiendo...me imagino que debe hablar de Melissa Castillo- exclamó Sito Jaxa.

- Es apenas una jovencita - gritó Elina Vek, a quien le indignaba la idea de que tanto ella como sus compañeros o Melissa fueran prisioneros de aquellos terroristas.- No entiendo como pueden haberla secuestrado. ¿En que les puede servir?-

Una joven mujer apareció desde atrás de Riker. Era castaña, de ojos celestes, con un inconfundible lunar junto a su boca. Vreel Lexx la reconoció inmediatamente: era Melissa Castillo.

- Lo que yo no entiendo, - dijo la joven acercándose a Elina Vek y apuntándole con un phaser de mano.- es porque piensan que yo fui secuestrada...

Sexta Parte: Despertar

A pesar de ser virtualmente prisioneros de los maquis, Vreel Lexx, Elina Vek y Sebastián Castillo eran tratados sumamente bien. Sebastián aún continuaba inconsciente. Al parecer la contusión en su cabeza había sido grave. Elina Vek lo cuidaba con dedicación en la enfermería de la base maquí. El doctor maquí era un joven apenas recibido en medicina llamado Ze´Rito. Sus conocimientos eran suficientes, pero las condiciones de equipamiento en la base clandestina maquí dejaban mucho que desear.
Cerca de la cama de Sebastián estaba parado el comandante Lexx, observando a través de la pequeña ventana de la habitación. Desde allí podía verse una enorme plaza por donde la gente iba y venía como si no le preocupase su condición de ilegal. ¡Y pensar que si la Federación conociese la ubicación de esa base no dudaría en evacuarla ni un instante! Las relaciones con la desfalleciente Unión Cardassiana eran aun delicadas. La manera en que la guerra del Dominio había terminado, con Cardassia muy debilitada, habían dejado todo ese vasto sector del Cuadrante Alfa en virtual desgobierno, y era el interés de la Federación que la Unión volviera a infundir orden en la región. Pero ni la Federación ni sus aliados klingon y romulanos eran tan tontos como para permitir que Cardassia recuperara el poder perdido. Le habían impuesto incontables límites a su producción armamentística a cambio del apoyo necesario para su resurgimiento. Varios sectores en disputa con los klingon habían sido entregados sin condiciones otra vez al Imperio. Un vasto sector de la Unión Cardassiana había sido puesto bajo la “custodia” del Imperio Estelar Romulano, que se ocuparía de supervisar su progreso, mientras el resto de la Unión era supervisado por fuerzas conjuntas klingon y de la Flota. De esta manera, la Alianza se aseguraba el mantenimiento del orden en la región bajo el control Cardassiano, mientras que el gobierno cardassiano era a su vez manejado por las tres fuerzas ahora imperantes en el cuadrante alpha. Sin embargo, mientras los klingon y los romulanos se repartían el territorio cardassiano, la Zona Desmilitarizada continuaba bajo control de Cardassia...algo que los maquí no estaban dispuestos a aceptar. Desde luego, la Flota tampoco toleraría un nuevo foco de disturbios en un sector ya de por sí complicado.

- ¿Qué...que esta pasando?- murmuró entre gemidos Sebastián Castillo

- Al parecer la dosis surtió efecto.- exclamó Ze´Rito

- ¿Dónde estoy?- preguntó desconcertado.

- Estamos en una especie de base maquí.- comenzó a explicar Elina.- Cuando ingresábamos en la zona desmilitarizada fuimos interceptados por varios raiders y no pudimos hacerles frente.-

- ¿Dónde esta mi hermana? ¿Saben algo de ella?-

- Aquí estoy.- dijo Melissa que acababa de ser llamada por Ze´Rito.- Siento mucho lo que te sucedió hermano, pero realmente no esperaba que fuera así. Desafortunadamente no todo ocurre según lo planeado...-

- No entiendo, estas diciendo que todo esto fue planeado.... ¿No estás en peligro?- Sebastián estaba cada vez mas confundido, su cabeza le dolía mucho y estaba muy cansado.

- Es una larga historia y mereces una explicación. Todo el asunto de Briktan III me dejó muy confundida. Realmente ya no estaba segura si creía en los valores de la Flota. Me parecía que las obligaciones humanas estaban más allá de las reglas, y que había actuado correctamente al ir en tu ayuda cuando lo necesitabas. Sin embargo, en la corte marcial no opinaron igual. Cuando me enviaron a prisión pensé que mi mundo se acabaría, pero en realidad estaba despertando a un mundo nuevo. Dentro de la prisión encontré a muchos que opinaban como yo, varios de los cuales habían integrado las filas maquí. Poco a poco me fui convenciendo de que su ideal era correcto y que su causa era justa. Thomas Riker y su grupo me hicieron ver la verdad.-

- No puedo creer lo que me estas diciendo...entonces desde un principio todo esto estaba orquestado. ¡Y yo preocupándome por tu bienestar! ¡Puse en peligro mi vida, mi carrera y el futuro de mis pacientes en la Asimov por salvarte cuando en realidad no hacías mas que divertirte conmigo!- Sebastián estaba visiblemente furioso.
Ze´Rito analizo las lecturas del doctor Castillo preocupadamente.

- Será mejor que lo deje descansar señorita Castillo, su estado aún es crítico.-

-Es verdad, será mejor que te vayas.- murmuró Sebastián.
Elina Vek observó con furia como Melissa dejaba la habitación. “¡Traidora!” pensó. “No merece el hermano que tiene”. Mientras pensaba eso, la cardassiana vio con asombro como Vreel Lexx dejaba la habitación e iba tras Melissa. “Solo espero que el comandante sepa lo que hace...”

Séptima Parte: Donde hubo fuego

El comandante Vreel Lexx alcanzó a Melissa en el centro de la plaza. Los profundos ojos celestes de la joven estaban llenos de lágrimas. El trill no pudo resistir verla llorar y sin dudarlo la abrazó contra su pecho. Al sentirla otra vez cerca recordó su primera cita. Había sentido algo por ella desde la primera vez que la había visto en la Asimov. Durante varios meses, mientras Aldouz examinaba incontables lecturas en busca de nuevos prikmales, la había visto pasearse por los corredores de la nave sin decidirse a invitarla a salir. Dudaba un poco debido a su condición de superior, pero tal vez el hecho de tener tres vidas de experiencia lo convenció de que no perdería nada con intentarlo. Su primer cita fue en el Agujero Negro. Charlaron por varias horas y Vreel pudo ver que había algo más en esa joven alférez. Podía notarse el deseo de aventuras y de explorar nuevos territorios en todos los comentarios de Melissa, y eso era particularmente atractivo para el Comandante Lexx, siempre en busca de lo desconocido. Esa noche la acompañó hasta su habitación y se despidieron con un apasionado beso. Su segunda cita fue en el holodeck, cuando Melissa invitó al trill a un concierto de opera klingon. Desafortunadamente esa cita fue interrumpida...y ya nunca pudieron terminarla. Poco después Melissa fue hallada culpable de desacato y enviada a Nueva Zelanda, aunque el recuerdo de aquella primera cita continuó vivo en los dos...

- ¿Por qué haces esto, porque apoyas una causa que no te concierne y que no hace más que dañarte?- preguntó Vreel Lexx.

- ¡Es que nadie entiende que los valores de la Flota son una farsa! Sus líderes se llenan la boca hablando de igualdad y respeto a la vida pero eso solo rige para los ciudadanos de primera. Aquí en la frontera solo importa la ley del más fuerte. Si es del interés de la Flota, la igualdad y el respeto a la vida desaparecen bajo intereses políticos. Si a un funcionario en la Tierra o a algún almirante le conviene, se entregaran planetas al enemigo sin importar quienes vivan ahí. Ante estos casos, ni hay igualdad ni hay respeto. Eso si, si a algún capitán le concierne, es capaz de dejar morir a sus propios oficiales para respetar la primera directiva sin que le importe un bledo su vida o su familia. Mientras tanto, sus superiores violan todas las leyes y dejan desangrarse a decenas de mundos llenos de almas federales. ¡No me pueden decir que esta no es mi causa! Esta causa es de todos.- Melissa se separó del comandante y comenzó a caminar hacia su casa.

- Puede ser, pero en este momento lo único que estas logrando es distanciarte de la persona que más te importa en el mundo: tu propio hermano.-

- Mi hermano vive envuelto en mentiras. No puede ver mas allá de las reglas que el sistema le impone.- Melissa decía esto y caminaba rápidamente, seguida de cerca por el Comandante - Ha sufrido tanto que cualquier decisión personal, cualquier elección por su cuenta, lo hace dudar. Nunca se arriesga para nunca equivocarse. Nunca se cuestiona sus pensamientos para así nunca decepcionar a nadie. Nunca se aparta de su trabajo. Tal vez es hora de que despierte un poco y vea que existen otras caminos en esta galaxia...y que su hermana tomó uno.-

- Solo espero que ese camino no te aleje más de mí...de nosotros. No se si realmente la causa maquí sea del todo sincera y del todo correcta. Aun si fuera justa, no creo que los medios que utilizan sean válidos...-
Melissa se detuvo frente a una puerta grisácea. Habían llegado a su casa.

- Mas allá de lo que pienses, yo he encontrado en los maquis mi verdadera ideología. Una ideología que se guía por los sentimientos reales y no solo por políticas frías, que valora el precio de todas y cada una de las vidas y esta dispuesta a sacrificar lo necesario por salvaguardarlas. Ahora lo único que necesito para ser feliz es recuperar el fundamento para mis acciones. Necesito a mi hermano. Te necesito. No quiero quedarme sola...- una nueva lagrima rodó por la mejilla de Melissa Castillo.

El comandante Vreel Lexx se acercó lentamente a la joven y la besó en los labios con suavidad. Otra vez los recuerdos invadieron su mente.

- Vreel, extrañe tanto esto.- exclamó la joven mientras rodeaba sus brazos por el cuello del comandante, besándolo con más pasión.

- Yo también, desde que dejaste la Asimov sueño con este momento.- respondió el trill.
Melissa abrió apresuradamente la puerta de su casa y ambos entraron. Se besaban con pasión sin recordar las diferencias de ideología que los separaban. El deseo había dejado de lado a las intrigas y la política y había abierto el camino para que resurgieran los sentimientos escondidos. Ahora, en ese casa de una colonia pérdida en la galaxia eran solo dos almas consumando lo que tantos meses atrás había sido postergado.

Octava Parte: Inocencia perdida

Sebastián Castillo había vuelto a dormirse. Ze´Rito le había administrado un calmante y ahora descansaba apaciblemente. Elina Vek, mientras tanto, no le quitaba los ojos de encima. Toda esa situación la incomodaba. Si hubieran estado en la Asimov, el doctor Castillo se hubiera recuperado enseguida, pero con los instrumentos de la base maquí las condiciones eran distintas. ¡Y todo por ir en busca de esa traidora!
Mientras pensaba esto, Sito Jaxa y Thomas Riker ingresaron en la habitación.

- ¿Cuál es la situación Ze´Rito?- preguntó Thomas.

- Al parecer se esta recuperando. Tuve que darle un calmante luego de que se entero que su hermana era uno de los nuestros.-

- Tendrá que acostumbrarse a la idea. Y más ahora que los maquis volverán a ser reconocidos.- exclamó Sito.
- ¡Ustedes no tienen vergüenza!- gritó indignada Elina Vek.- La condición del Dr. Castillo es crítica y en lo único en que piensan es en su propio beneficio.-

- Discúlpeme señorita, pero creo que no tiene muy en claro cuales son nuestras intenciones. Lo único que queremos nosotros es que nos devuelvan lo nuestro.- la interrumpió Thomas Riker- Estos planetas nos pertenecen, nuestras familias y amigos los trabajaron y a ellos les corresponde habitarlos, mas allá de los que piensen en la Tierra o Cardassia Prime.-

- ¡¿Y cuantas vidas inocentes están dispuestos a sacrificar mientras tanto?! Porque no solo la vida de Sebastián Castillo es la que esta en juego.-

- Las muertes, por mas dolorosas que sean, son inevitables...-


- ¡La muerte de mis padres también fue inevitable!- exclamó indignada la alférez.- Ustedes los mataron, cuando ellos lo único que deseaban era la paz. Mis padres eran Embajadores en la Tierra del consejo civil cardassiano y siempre estuvieron a favor de un acuerdo que incorpore los reclamos maquis. Incluso esa fue una de las razones por la cuál fueron destituidos y enviados de regreso a Cardassia.- Elina sabía que otra de las razones había sido su ingreso a la academia. El comando central no toleraba que la hija de sus Embajadores en la Tierra fuera parte de la Flota Estelar.

- En el viaje de regreso, la nave de mis padres fue atacada por raiders maquí y destruida. Fueron asesinados solo para usarlos como un ejemplo de lo que ocurriría si continuaban oponiéndose a los intereses maquí. ¡Mis padres eran inocentes y sin embargo a ustedes no les importó!-

- Debo recordarle que nosotros nunca deseamos convertirnos en terroristas. Fueron la Federación y la Unión Cardassiana quienes nos obligaron a defendernos por nuestros propios medios. La muerte de sus padres seguramente no fue en vano.-

- Además, - interrumpió la bajorana Sito Jaxa- no les corresponde a los cardassianos proclamar ninguna clase de inocencia. Durante toda mi infancia tuve que ver como mis amigos y mi familia eran torturados y asesinados por ustedes. Nos moríamos de hambre en las calles de Bajor mientras ustedes robaban nuestro pan. Esas eran víctimas inocentes, hombres y mujeres cuyo único crimen fue haber nacido en Bajor durante la ocupación. Sus padres pertenecían a un gobierno asesino a quien no le bastó con dejar a Bajor en ruinas, sino que también necesitó arrasar con el hogar de toda esta gente en la zona desmilitarizada. Por más buenas intenciones que hayan tenido, sus padres eran cómplices.-

Las miradas de Sito Jaxa y Elina Vek se cruzaban con furia. Allí estaba concentrado el odio entre las dos razas. Elina Vek había tenido que soportar el estigma de ser cardassiana durante toda su juventud en la Tierra y durante la guerra del Dominio. ¡Y ahora también la acusaban de ser hija de genocidas! Ella no era culpable de los crímenes de su raza. Por otra parte, Sito Jaxa había sufrido en carne propia la crueldad cardassiana durante la ocupación y durante sus años en prisión. Sus padres también había sido asesinado injustamente. ¡Y ahora esta insolente la acusaba a ella de matar vidas inocentes cardassianas! Ningún cardassiano es inocente si vivió durante la ocupación y no se opuso a ella.
En ambos bandos había perdedores.

- Ahora si todo sale bien, no serán necesarias mas muertes.- dijo Thomas Riker tratando de quebrar el incómodo silencio.- En cinco días lanzaremos un último ataque a las fuerzas cardassianas en el sector. Será un ataque devastador, ya que los cardassianos no tienen mucho con que defenderse. Sin el control cardassiano, y con la Federación ocupándose de su propia reconstrucción interna, toda la zona desmilitarizada se convertirá en un caos, y los maquí podremos imponer nuestro propio control. ¡En menos de dos meses podremos proclamar la independencia de ambos bandos!-
Mientras decía esto, la mirada de Riker se perdía en el infinito. Había un dejo de megalomanía en su voz, como si todo lo hiciera por convertirse en un héroe, por estar a la altura de su propio nombre.

Novena Parte: La venganza cobra forma

Era de noche en la base maquí. En una habitación oscura, Vreel Lexx y Melissa Castillo dormían abrazados. De repente, el comandante trill se despertó exaltado. Había tenido una pesadilla. Sabía que lo que había hecho estaba mal. Por más que él la amara, Melissa seguía siendo un criminal, miembro de una organización enemiga de la Federación. No podía continuar con eso. La hermosa joven se movió entre sueños, y abrazó al Comandante Lexx con más fuerza, dejando al descubierto su espalda desnuda. “Mañana haré algo” pensó el trill mientras acariciaba suavemente a Melissa.
Cerca de allí, en la enfermería de la base, Sebastián Castillo se movía entre sueños. Las medicinas lo estaban haciendo delirar y no había nada que pudieran hacer para impedirlo. Elina Vek se deslizó de su asiento y se dirigió hacia una esquina del cuarto, lejos del guardia que vigilaba la puerta desde afuera. Se quitó lentamente la bota derecha y oprimió un pequeño botón cerca del taco. La suela se desprendió mecánicamente, dejando al descubierto un compartimiento secreto. Con cuidado, extrajo un par de extraños instrumentos. Repitió el proceso con su bota izquierda y extrajo otros aparatos diferentes. Con cuidado, ensamblo las piezas y en menos de un minuto tenía en sus manos un transmisor de largo alcance.
De repente, Elina se sobresaltó. Alguien se acercaba a la habitación. Rápidamente ocultó el transmisor entre su ropa y volvió a su asiento donde pretendió estar dormida. El doctor Ze´Rito ingreso en el cuarto y observó las lecturas de Sebastián Castillo. La herida en el brazo había sanado fácilmente, pero el golpe en su cabeza no mejoraba. Ze´Rito parecía muy preocupado. Tomó un hipospray y recargó la dosis de medicina. Era necesario que el hematoma en el cerebro de Castillo se disipase. Luego de inyectar a Castillo, el doctor dejo la habitación.
Elina estaba otra vez sola. Sacó el pequeño transmisor e ingresó varios códigos. Como lo supuso, la Spina estaba aún en la órbita del planeta. Sin mucho esfuerzo consiguió acceder a los comandos de la computadora. Elina estaba preparada para una situación como esa. Ingresó un par de códigos de acceso, y sin problemas estableció una comunicación con la Estación Espacio Profundo Nueve. Una mujer rubia y con aspecto severo apareció en la pequeña pantalla del transmisor de Elina.
- Elina Vek informando.- susurró

- Estábamos esperando su llamado señorita Vek, ya comenzábamos a preocuparnos. Habla la almirante Nechayev.-

- Almirante, no tengo mucho tiempo. Le transmitiré las coordenadas de la base maquí. La incursión de la Flota deberá hacerse lo antes posible. Thomas Riker tiene pensado atacar las bases cardassianas en cinco días.- continuó Elina Vek.

- Muy bien alférez.- exclamó la Almirante mientras recibía la ubicación exacta de la base maqui.- En estos momentos, la fuerza de invasión más cercana esta a dos días de allí. Si todo sale bien, los maqui podrán ser detenidos. Ha cumplido su misión a la perfección. Puede asegurarse mi recomendación para un ascenso. Nechayev fuera.-

La transmisión se cortó y Elina Vek se relajó en su asiento. Había logrado su cometido. La capitán Jefferson había recibido un comunicado de la almirante Nechayev poco después de descubrirse que uno de los fugitivos de Nueva Zelanda era Melissa Castillo. Los vínculos maqui de Melissa eran ya conocidos en la Flota, y pocos creyeron que fuera un rehén. Sin embargo, prefirieron utilizar la ingenuidad de Sebastián como carnada para conseguir que fueran llevados hasta la base secreta maqui. Incluso el hecho de ir en busca de Melissa sin el apoyo de la Flota Estelar era parte del plan. Si los Maqui creían que la verdadera intención del doctor Castillo era rescatar a su hermana sin importar las consecuencias, nunca imaginarían que en realidad era un operativo encubierto para descubrir la base secreta. La alférez Vek y el comandante Lexx habían sido asignados a esa misión por la capitán Jefferson y sin el conocimiento de Sebastián. Elina recordó al comandante y se preguntó que estaría haciendo. “Debe saber que la invasión de la Flota es inminente” pensó “Solo espero que se encuentre bien”. Pocos segundos después, Elina se quedó profundamente dormida. Por fin su venganza hacia los Maqui se estaba concretando.

Décima Parte: Doble traición.

Vreel Lexx volvió a despertar. Esta vez estaba solo en la cama, pero un aroma a hierbas invadía la habitación. Melissa Castillo salió de la pequeña cocina con un par de tazas humeantes y se acercó al comandante.

- No hay nada mejor que un desayuno no replicado para comenzar el día. Es difícil conseguir replicadores para la base, pero volver a saborear las cosas de manera natural también tiene sus beneficios.- dijo la joven mientras volvía a acostarse.

- Buenos días Melissa. ¿Sabes algo de tu hermano?.-

- Hace media hora e comunique con Ze´Rito. Me dijo que su situación es inestable pero que era mejor que no lo visitara por el momento. Parece que le afecto bastante mi visita de ayer.-

Vreel Lexx tomo un poco de la bebida que le había preparado Melissa. Era café vulcano, su preferido, y realmente sabía diferente al replicado. El comandante no se sentía cómodo en absoluto. La noche anterior se había dejado llevar por sus impulsos, pero ahora su conciencia le estaba haciendo ver que esa relación no podía funcionar. Sentía que estaba traicionando a toda su gente. Sin embargo, también sentía algo especial por la joven.

- Melissa, tengo que hablarte.- comenzó el trill.

- Si, te escucho.-

- Creo que...-

El comandante no pudo terminar con la frase debido a que el intercomunicador de Melissa comenzó a sonar. La joven maqui se levantó y recibió la llamada. Lentamente su cara se transformó. Ahora parecía muy preocupada. Cortó la comunicación y se quedó paralizada frente a la cama.

- ¿Qué sucede?- preguntó el comandante

- Al parecer Sebastián no estaba tan estable como creían. Hace unos minutos comenzó a tener convulsiones y no responde a la estimulación cerebral. Debo ir a verlo cuanto antes.-

Cuando llegaron a la enfermería encontraron a Elina Vek sentada en la puerta de la habitación. Se veía en sus ojos una gran preocupación. Junto a ella estaba Thomas Riker, que caminaba de un lado a otro del pasillo, preocupado por la salud de su “invitado”. Definitivamente le serviría mucho mas vivo que muerto. El doctor Ze´Rito se acercó al grupo al ver que Melissa y Vreel Lexx ya habían llegado.

- ¿Qué es lo que pasa doctor?-

- Estamos haciendo todo lo posible por recuperar su actividad cerebral. Esta en una especie de coma y no responde a nuestros estímulos. Podríamos recuperarlo fácilmente si tuviéramos un estimulador de cerebelo, pero aquí en la frontera no hay posibilidades de conseguir uno...Si sigue así no creo que pueda sobrevivir esta noche.- explicó Ze´Rito.

- No puede ser...- exclamó Melissa cubriéndose la boca con su mano.
Thomas Riker la abrazó y la llevo hasta una esquina del pasillo para consolarla. Elina Vek tampoco podía creer lo que estaba sucediendo.

- Esto no podría ser peor. En cualquiera de nuestras naves ya estaría recuperado.- murmuró Vreel Lexx

- Lo peor de todo es que ayer logre comunicarme con Nechayev, como habíamos planeado, y hay una Flota de naves de la Federación viniendo hacia aquí, pero tardarán por lo menos un día mas en llegar. Tenemos que hacer algo.-

Vreel Lexx se sorprendió. Había olvidado que su verdadera misión era descubrir la ubicación de la base secreta maqui. La situación se estaba yendo de sus manos y ahora estaba por perder a uno de sus hombres. Mientras, Melissa y Thomas Riker discutían en el rincón.
- ¡Por favor, es necesario que llevemos a mi hermano hasta la Espacio Profundo Nueve! ¡Esta muriendo!- sollozaba la joven.

- Lo siento mucho Melissa, pero no es posible arriesgar la ubicación de nuestra colonia solo por una persona. Hicimos todo lo que pudimos según nuestros recursos. Si tu hermano muere, será porque la Federación nunca estuvo dispuesta a darnos lo mínimo necesario para subsistir. Lo lamento de verdad.-

Thomas Riker giró sobre sus talones y se fue a través del pasillo dejando a la joven sola. Melissa no podía creer lo que había oído. La persona en quien más confiaba le estaba dando la espalda y ahora su hermano podría morir por eso. Estaba otra vez entre la espada y la pared. Pensó un segundo y se volvió hacia Vreel Lexx y Elina Vek.

- Deben venir conmigo.- les dijo.

Los tres abandonaron la Enfermería, mientras Sebastián continuaba conectado a los anticuados estimuladores cerebrales. Caminaron rápidamente a través de la plaza y en seguida llegaron a la casa de Melissa Castillo, donde el café vulcano aún humeaba junto a la cama, y su aroma podía sentirse fuertemente.

- Aquí tienen.- les dijo Melissa entregándoles un pad de datos.- Estos son los códigos para transportarse a uno de los raiders Maqui que orbitan el planeta.-
Elina y Vreel la miraron sorprendidos. Les estaba dando la llave para huir.

- Si toman el raider y siguen las coordenadas que tienen en ese pad, pueden atravesar el yermo antes de que siquiera descubran que no están.- continuó.

- ¿Porque haces esto?.- le preguntó Elina Vek bastante asombrada.

- No puedo ver que dejen morir a mi hermano. Ya una vez perdí todo por salvarlo, y no dudaría en volver a hacerlo. Por favor, apresúrense.- Melissa sabía que la descubrirían, pero realmente no le importaba. Lo más importante para ella seguía siendo su hermano.
Elina Vek sacó de entre su ropa el pequeño comunicador y comenzó a ingresar los códigos del pad. Mientras, Vreel Lexx tomó del brazo a Melissa y la llevó hasta la pequeña cocina.

- No es posible que te quedes aquí. Debes venir con nosotros. Si logramos escapar te descubrirán y el resultado puede ser peor que lo que te espera en territorio de la Federación.- le dijo Vreel.

- Entiendo todo eso, pero mi lugar sigue estando aquí. Por más que vuelva a la Federación seguiré pensando que debo ayudar a la causa maqui...-

- ¿Por más que hayan hecho con tu hermano lo mismo que la Flota?-

- No es lo mismo, la situación es diferente y hay muchas vidas en juego aquí. Ellos me necesitan. - respondió Melissa.

Vreel Lexx la observó un segundo. Era tan hermosa y tan valiente. Seguía sus convicciones hasta las últimas consecuencias. Se preguntaba que pasaría cuando las tropas de la Flota Estelar ingresen en la base. Seguramente los maquis se defenderían, pero finalmente serían detenidos por la Federación. Tal vez habría muchos heridos...tal vez Melissa muriese en el ataque.

- Está bien. – Continuó el comandante.- Si no nos acompañaras debo decirte algo. La base maqui ha sido descubierta. Hay un invasión de la Flota programada para mañana mismo. Es de vital importancia que salgas de aquí, o podrías resultar dañada en el ataque. Por favor, debes escucharme.-

El comandante Vreel Lexx estaba violando muchas leyes de la Flota y podría ser destituido de su cargo si se descubría que estaba dándole esa información al enemigo. Una vez más sintió que su conciencia lo castigaba. Sin embargo, algo dentro de él también le decía que lo que estaba haciendo era lo correcto, tal vez algún rasgo rebelde de sus vidas anteriores. Y sus sentimientos eran más profundos que cualquier ideología.

- Prometo escucharte. No te preocupes, todo saldrá bien.- le respondió la joven mientras una triste sonrisa se dibujaba en su rostro.

- Comandante, ya estamos listos.- le dijo Elina.

Vreel Lexx besó una vez más los labios de Melissa Castillo. Tal vez sería la última vez que podría verla, pero eso era lo mejor. Los ojos de la joven se llenaron de lagrimas mientras los haces de rayo transportador elevaban a la alférez Vek, el comandante Lexx y el doctor Castillo fuera del planeta.

En el Noticiero Interestelar del día siguiente, cuando los tripulantes estaban otra vez sanos y salvos en la Asimov, se transmitió la noticia:
“...una incursión en gran escala en una base maqui. El éxito estuvo asegurado debido al factor sorpresa, que encontró a los rebeldes completamente desprevenidos. Al parecer, la ubicación fue descubierta por un operativo secreto de infiltración. En la base pudo hallarse, según fuentes oficiales, un arsenal que iba a ser utilizado contra objetivos militares cardassianos. La base parecía estar comandada por el recientemente fugitivo Thomas Riker, quien fue otra vez atrapado. No hubo víctimas mortales en el ataque, pero se sospecha que algún rebelde puede haber conseguido huir. La joven Melissa Castillo, quien en un primer momento se creyó que podía haber sido tomada como rehén y luego se descubrió su participación en el operativo maqui, aún no ha sido hallada...”

1)      Thomas Riker es un duplicado de William T. Riker, el primer oficial de la Enterprise. Fue creado por un accidente del transportador. William lo llamó Thomas, que era su segundo nombre.

2)      En el episodio Lower Decks de la 7 temporada de Star Trek La Nueva Generación.

3)      El yermo es una zona del espacio azotada por tormentas de plasma